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sábado, 6 de septiembre de 2025

El auge de Azov en Ucrania

 

Periodista independiente que ha visitado o vivido en Ucrania desde su infancia. Actualmente reside en el extranjero y cubre la historia y la política ucranianas.



Los medios de comunicación liberales han glorificado a Biletsky y a las brigadas Azov como los poseedores de una respuesta única a todos los problemas de Ucrania. Desde esos medios se ataca a Zelensky como el causante de todos los males del país



     Ne tak stalosya, yak hadalosya ('Las cosas no ocurren como se planearon', proverbio ucraniano)

1933. Los partidos burgueses tradicionales se ven desesperadamente superados en el parlamento. Forman una coalición con el partido nacionalsocialista de Adolf Hilter. Lo nombran canciller. Los grandes empresarios creen que será fácil controlar a este exaltado intelectual pequeño-burgués y a sus seguidores lumpen.


Una fábrica alemana destruida, 1945.

2013. El presidente de Ucrania anti-nacionalista, favorable a la neutralidad con respecto a la OTAN y a las buenas relaciones con Rusia, Viktor Yanukovych, decide financiar a los etnonacionalistas de Ucrania occidental del partido Svoboda. Eran un buen ardid electoral para convencer a los ucranianos sur-orientales, cansados de Yanukovych, de que apoyarlo era la única manera de evitar la toma del poder por parte de los fascistas. Para Yanukovich habría de ser fácil manipular a estos paletos campesinos.


Svoboda en las protestas Euromaidán contra Yanukovych de 2013 sosteniendo retratos del líder fascista de la década de 1940, Stepan Bandera.

2019. Igor Komoloisky, el magnate artero hasta extremos arquetípicos, hace todo lo posible para llevar al poder a su empleado: el comediante Volodímir Zelensky. Kolomoisky estaba cansado de las presiones sobre su imperio empresarial ejercidas tanto por el FMI como por el presidente y oligarca rival, el pro-occidental Petró Poroshenko. Para el todopoderoso Kolomoisky habría de ser fácil controlar a este showman con la cabeza vacía.


Zelensky y Kolomoisky durante su único encuentro público en 2020.

Excepto que Hitler arrastró a la burguesía alemana a una guerra que no podía ganar, Svoboda y sus organizaciones hermanas derrocaron al gobierno de Yanukovich en el sangriento invierno de la revolución del Euromaidán y Zelensky encarceló a su antiguo jefe y supuesto titiritero en 2023.


Las últimas fotos de Kolomoisky muestran que no se ha adaptado bien a la vida en cautiverio.

Y ahora, 2025.

Los liberales y líderes de opinión de los medios de comunicación pro-occidentales están cansados del teatrillo geopolítico de Zelensky y la corrupción de su séquito. Representantes del mayor partido pro-occidental de la oposición, 'Solidaridad Europea', del ex-presidente Poroshenko, expresan abiertamente su preocupación por que los EEUU se “estén lavando las manos” por lo que hace a Ucrania y culpan a Zelensky de incompetencia. Otro diputado de este partido afirmó el 20 de mayo que la ayuda militar estadounidense a Ucrania se terminaría a finales de este verano ya que Trump no ha aprobado nuevos envíos de armamento.

A medida que el frente continúa derrumbándose lenta pero inexorablemente, todo lo que Zelensky puede declarar es su negativa a aceptar la demanda de Rusia de que Ucrania abandone su deseo, fijado constitucionalmente, de entrar en la OTAN. Los medios occidentales también confían ciegamente en el comediante en jefe.

Si todo sigue así, Ucrania está acabada. Éste es el mensaje que el segmento liberal nacional de los medios de comunicación ucranianos repite de manera constante. Pero es una preocupación que tiene una respuesta.

Hay una unidad del ejército que tiene un talento único y dispone de tecnología avanzada. Se presenta de continuo como la antítesis a la corrupción endémica al viejo y “soviético” ejército ucraniano y al séquito de Zelensky. Medios liberales como Ukrainska Pravda o Bihus, antes subvencionados por USAID, publican con regularidad historias sobre la corrupción de otras unidades militares, o la corrupción de oficiales próximos a Zelensky como Tatarov, Tymoshenkov o Reznikov, pero jamás sobre esta unidad en particular.

Y esta unidad en el ejército no es sólo una unidad: es un “movimiento”, una “familia”, como se denomina a sí misma. Está al frente de la reforma del ejército para que se ajuste a los estándares organizativos de la OTAN. Está dirigida por un líder carismático que no para de dar entusiastas entrevistas a los medios liberales.

Por supuesto, esta unidad es Azov.




En Ucrania y fuera de ella hay influyentes fuerzas de corte liberal que agitan a favor del movimiento Azov, para que tome el control del ejército ucraniano. Por la manera en que miran a su líder, Andriy Biletsky, y critican a Zelensky, parece difícil creer que quieran otra cosa para Azov a que se haga también con el control de la esfera política.


Azovitas erigiendo un monumento pagano en una de sus bases, 2017.

Sin duda, deben creer que serán capaces de cabalgar este tigre. Azov y los liberales ucranianos tienen en verdad muchas cosas en común. Ambos están compuestos por la pequeña “clase media” de Ucrania, que se ve a sí misma combatiendo una guerra sagrada por la “civilización” tanto contra las masas ucranianas, ignorantes y fácilmente manipulables, como contra la amenaza “asiática” rusa. Los liberales de Ucrania han pedido incrementar la censura antimilitarista tanto como los nazis de Azov.

La gran burguesía alemana hizo mucho dinero de la guerra, antes y después de 1945. Huelga decir que no fue el caso del pueblo alemán.

En el pasado he escrito sobre los conflictos entre los liberales “sorosianos” y los nacionalistas azovitas. Pero por ahora mantienen una clara alianza táctica contra un enemigo mayor. Quién sabe qué deparará el futuro cuando sus caminos diverjan.

Por ahora, por una parte, los medios de comunicación liberales han glorificado a Biletsky y a Azov como los poseedores de una respuesta única a todos los problemas de Ucrania. No hay más que entregarles las llaves del castillo. Por la otra, los mismos medios de comunicación liberales han pasado a la ofensiva contra el cese de los “nuevos y patrióticos comandantes de élite” a manos de “los viejos generales soviéticos corruptos”. Los “nuevos y patrióticos comandantes de élite”, simbolizados por Azov, quieren minimizar las bajas luchando en una “guerra de alta tecnología”, mientras que “los viejos generales soviéticos corruptos” malgastan incontables vidas y sólo se preocupan por sus futuras pensiones.


Andriy Biletsky, lider del movimiento Azov ucraniano.

Zelensky a veces aparece nombrado como el único responsable de estas pérdidas sin sentido, pero aún más como responsable directo por la corrupción recientemente revelada en la construcción de fortificaciones. Finalmente, han planteado las mismas preguntas por las últimas masacres de tropas ucranianas recién movilizadas.

Los medios de comunicación ucranianos y sus patrocinadores

Antes de entrar en materia, un par de palabras sobre los periodistas y grupos mediáticos que describo como “medios de comunicación liberales de Ucrania”.

En primer lugar, sus publicaciones. Ukrainska Pravda (UP) es el medio de comunicación liberal más influyente del país. Estuvo subvencionado por USAID desde comienzos de los 2000. Por supuesto, UP y otras publicaciones liberales, como Bihus y Slidstvo, han estado pidiendo donaciones desde que Trump cerró el grifo de USAID.

En segundo lugar, sus patrocinadores. Tomas Fiala: este empresario checo, socio de George Soros, adquirió UP en 2021, y posee o tiene participaciones en otras tantas cabeceras liberales, incluyendo el Kyiv Post, NV Radio y Forbes Ukraine. Aparte de figuras como Fiala, la UE militarista también ha dado un paso al frente para llenar el hueco dejado por Trump. Bruselas anunció el 20 de mayo que había enviado sus primeros cinco millones de euros para ayudar a las emisiones de Radio Free Europe en Ucrania.

Finalmente, Yury Butusov. Éste es un nombre que veréis a menudo en las discusiones sobre el periodismo de guerra en Ucrania. Butusov es el periodista de guerra más conocido del país, aunque en otro lugar ya he hablado de cómo ha esquivado el reclutamiento. Butusov ha sido desde siempre un crítico feroz de Zelensky y, como la mayor parte de los liberales, era mucho más cercano al expresidente Petró Poroshenko. Butusov es entrevistado con frecuencia por UP, aunque también tiene su propio proyecto comunicativo en Censor.net. Este periodista fanático es originario de Ucrania oriental, rusoparlante y también dirige unos cuantos proyectos relacionados con el periodismo desde el frente usando el idioma ruso y con el objetivo de desmoralizar a las tropas rusas.

Ahora ya podemos pasar a la guerra informativa como tal, la que dirige Azov contra la élite militar del país y Zelensky.

El auge de Azov

Hubo una época en la que Andriy Biletsky era más conocido como el líder de una banda de hooligans de fútbol neonazis de la ciudad oriental de Járkov, en la que organizaban ataques racistas contra los vendedores vietnamitas en los mercados. Entonces se hacían llamar “Asamblea Social Nacional” y “Patriotas de Ucrania”. Su discurso sobre la misión de Ucrania a la hora de “liderar las razas blancas del mundo en la cruzada final contra los subhumanos semíticos” ha sido citado en múltiples ocasiones.

Biletsky es ahora el comandante del III Cuerpo del Ejército, una de las primeras unidades del ejército ucraniano de la muy cacareada transición hacia los estándares organizativos de la OTAN. Las acciones de Biletsky en el frente mediático no son menos impresionantes.

El 14 de mayo Yury Butusov publicó su última entrevista con Biletsky, titulada 'La doctrina Biletsky'. En ella, Biletsky esboza su plan maestro sobre cómo podría reformarse el ejército siguiendo las directrices de Azov. Después de todo, como ha repetido en varias ocasiones, Azov es la unidad más tecnológicamente avanzada, más motivada, mejor organizada y, en definitiva, la mejor unidad del ejército ucraniano. Éste es un sentimiento compartido por los medios de comunicación liberales ucranianos.

Según Biletsky, costaría dos mil millones de dólares estadounidenses anuales actualizar el resto del ejército a los niveles de Azov. Sin embargo, también afirma que sería financieramente sostenible, puesto que una reforma de este calado supuestamente salvaría las vidas de miles de soldados, y la familia de cada soldado fallecido ha de ser compensada por el gobierno. Lo que se dice una lógica atractiva.

Hay muchas cosas a comentar de esta entrevista, incluyendo las quejas habituales de Biletsky de que el gobierno no está proporcionando a Azov los suficientes drones y su protesta contra los generales corruptos e indiferentes que quieren que sacrifique a sus hombres en misiones que no conducen a ninguna parte. También se queja de que Azov sea utilizada como una “unidad de bomberos”, yendo constantemente de aquí para allá para cubrir los agujeros en el frente. Para él, la solución es clara: todo el ejército ha de convertirse en Azov.

La parte más interesante de la entrevista, con todo, es cuando resume su vida: “En cuanto a mi carrera, está construida sobre la guerra”. Biletsky recuerda cómo a comienzos de 2014 él y sus matones eran los únicos dispuestos a matar a otros ucranianos que se opusiesen a la nueva vía nacionalista del país. El ejército regular desertó y no quería disparar contra sus conciudadanos.

Sus azovitas se contraponían al “viejo y corrupto ejército”, el de entonces y el de ahora. Su vida, como la de los nacionalistas liberales de Butusov, depende de una atmósfera de amenazas violentas y existenciales constantes.

Por supuesto, Biletsky está lejos de ser un actor totalmente independiente. El medio strana.ua, que favorece una posición de neutralidad respecto a la OTAN, recoge rumores que corren desde hace tiempo de que 'camisas viejas' del movimiento como Biletsky o Denis Prokopenko están patrocinados por Rinat Akhmetov, el hombre más rico del país. Este rumor fue probado a comienzos de este año, cuando se reveló que Akhmetov había comprado varios apartamentos de lujo para los altos mandos de Azov en la capital.

Más allá de Akhmetov, se cree que la administración Zelensky tiene esperanzas de usar el movimiento Azov como un partido nacionalista controlable en el escenario político de posguerra. Quizá pueda usarse para hacer fracasar las oportunidades electorales del supuestamente popular exgeneral Zaluzhny si decide presentarse como candidato a la presidencia.

¿Pero hasta qué punto puede controlarse al movimiento Azov, que no para de crecer? Su expansión constante ha desafiado todos los pronósticos. En 2014 era una banda de hooligans con pasamontañas. La invasión rusa de 2022 le proporcionó un enorme impulso para crecer. Actualmente Azov está representada por dos unidades. La primera es el III Cuerpo del Ejército (hasta marzo de 2025 conocido como 3a Brigada de Asalto Separada), bajo el mando del coronel Andriy Biletseky. La segunda es la 12a Brigada Operativa 'Azov' en la Guardia Nacional, bajo el mando del teniente coronel Denys Prokopenko. Y aún hay otras tantas unidades vinculadas al ejército y los servicios de inteligencia, como Kraken, vinculada a la Dirección Principal de Inteligencia (HUR). Pero más allá de eso, el resto de unidades nacionalistas en el ejército mira con envidia a Azov e intenta emularlo.


Fuente: EL SALTO

jueves, 12 de junio de 2025

Un pastor evangélico pro Israel dirige la "ayuda humanitaria" en Gaza después de apoyar la expulsión de palestinos

 

 Por Bruno Sgarzini   
      Periodista argentino especializado en asuntos internacionales.


     La Fundación Humanitaria de Gaza, el organismo creado por Israel y apoyado por Estados Unidos, es ahora dirigido por el reverendo evangélico Johnnie Moore, asesor de Donald Trump en temas religiosos y ferviente defensor del gobierno de Benjamín Netanyahu. La fundación fue creada por Tel Aviv para sustituir la labor de las organizaciones humanitarias en Gaza en la entrega de alimentos y forzar un desplazamiento masivo de palestinos a lugares cerrados con sistemas de reconocimiento biométricos, calificados como “campos de concentración biométricos”.


Johnnie Moore.

Moore es fundador y director ejecutivo de la consultora de comunicaciones Kairos Company y presidente del Congreso de Líderes Cristianos, un grupo evangelistas sionistas. El reverendo ha elogiado el plan de Trump de expulsar a todos los palestinos de Gaza y convertir el enclave en la “Riviera del Medio Oriente”. También ha dicho que “Estados Unidos asumirá plena responsabilidad por el futuro de Gaza, dando a todos esperanza y un futuro”. Es considerado, además, cercano a Trump luego de haber sido nombrado dos veces en su primer mandato como comisionado de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa. “Fue copresidente del consejo asesor evangélico de la campaña presidencial de Trump de 2016 y una figura influyente durante el primer gobierno de Trump. Formó parte de una coalición de líderes cristianos que visitaban regularmente la Casa Blanca, asistiendo a reuniones informativas sobre políticas y a reuniones de oración en el Despacho Oval”, según New York Times.




El reverendo ha elogiado el plan de Trump de expulsar a todos los palestinos de Gaza y convertir el enclave en la “Riviera del Medio Oriente”

La Fundación Humanitaria de Gaza, creado en febrero de este año en Suiza, ha sido el centro de las críticas en los últimos días por las masacres de palestinos, que se dieron en los últimos días, cuando entregaba alimentos en sus cuatro “puntos de distribución humanitaria” dentro de Gaza. La creación de estas “burbujas humanitarias” se remonta a fines de 2023 cuando la unidad del Ministerio de Defensa Israelí a cargo de la “ayuda a Gaza” comenzó a formular planes para “confinar a los civiles palestinos dentro de zonas seguras mientras las Fuerzas de Defensa de Israel combatían a los militantes de Hamás fuera”. La idea de establecer “sistemas de identificación biométrica para controlar a los palestinos que recogieran la ayuda fue de Liran Tancman, empresario y reservista de la unidad de inteligencia de señales 8200 de las FDI” responsable de desarrollar herramientas de espionaje y uso de la IA para atacar los Territorios Palestinos Ocupados, según The Washington Post. Después de un intento fallido, un grupo dirigido por el mayor general Roman Gopman, secretario militar de Netanyahu, seleccionó a un grupo de contratistas y definió la creación la Fundación Humanitaria de Gaza como una forma de crear una cobertura que no asociara a Israel con la operación.




Uno de los temores iniciales de los organizadores del proyecto fueron las posibles acusaciones de que sus centros de distribución de alimentos y complejos residenciales fueran 'campos de concentración con reconocimiento biométrico”, dirigidos por una organización vinculada con Israel. Por eso, los organizadores tomaron la idea de crear una fundación propuesta por Phil Reilly, el oficial retirado de la CIA a cargo de una de las contratistas militares involucradas, para intentar cubrir sus huellas. En la fundación destacan figuras como John Acree, jefe de Misión quien fue líder de respuesta ante desastres y catástrofes de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el teniente retirado General Mark C. Schwartz, ex coordinador de Seguridad de Estados Unidos para Israel y la Autoridad Palestina y Raisa Sheynberg, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales en Mastercard quien, antes, trabajó en la oficina de Terrorismo e Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro y fue directora del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca para Comercio e Inversiones Internacionales durante la Administración Obama.


Palestinos transportan suministros de ayuda de la Fundación Humanitaria de Gaza, respaldada por Estados Unidos, a través de una zona conocida como el Corredor Netzarim, en el centro de la Franja.

En ese sentido, Moore, un reverendo relacionado con “acciones humanitarias”, fue elegido nuevo director ejecutivo después de que Jack Wood, un marine retirado, renunciara por considerar que el trabajo de la fundación no respetaba “los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, en la entrega de ayuda humanitaria” El reverendo, quien ha calificado a los medios de difundir información falsa sobre la fundación, es por ejemplo uno de los firmantes de la Declaración de Bahréin sobre Libertad Religiosa, un documento clave en el acuerdo de paz entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel de 2020.




Para Moore, según uno de sus libros: “su activismo está especialmente animado por la seguridad y el bienestar del Estado de Israel”

Como asesor en temas religiosos de Trump, ha contribuido al acercamiento de Israel con monarquías árabes como las de Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos. También ha elogiado en reiteradas ocasiones a Arabia Saudí en el marco de las gestiones para lograr un acuerdo entre Tel Aviv y Riad.Según su biografía personal, se ha reunido con el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi, el príncipe heredero de Emiratos Árabes Unidos y Netanyahu. Es un crítico de Irán, a quien culpó de apoyar a Hamás en una de las "peores masacres de judíos desde el Holocausto", alineándose además con la política israelí contra su programa nuclear de enriquecimiento de uranio.

Entre sus contradicciones está el hecho de haber promovido que se calificaran como "genocidio" las matanzas del Estado Islámico contra la población cristiana y, posteriormente, respaldar la política de normalización con el régimen sirio de Ahmed al-Sharaa, quien fue líder de la filial de ISIS y Al Qaeda en Siria. Una política acorde a los intereses israelíes, de las monarquías árabes y la Casa Blanca de Donald Trump.

Su identificación con Israel es de larga data, reflejada en su representación del Congreso de Líderes Cristianos y su papel como vicepresidente en la Liberty University, dos instituciones evangélicas proisraelíes. Además, ha recibido reconocimientos como el premio del Centro Simon Wiesenthal.

El reverendo también promueve leyes que penalicen el "antisemitismo" por cualquier crítica contra Israel desde el Grupo para las Minorías de Medio Oriente de la Liga Antidifamación (ADL). Esta organización de lobby israelí es conocida por haber presionado para prohibir TikTok debido a la publicación de videos críticos de la invasión a Gaza, haber espiado en los años 90 a activistas árabe-estadounidenses, y haber respaldado las últimas órdenes ejecutivas de Trump que permiten deportar estudiantes si critican a Israel. También ha organizado programas de formación para policías y militares estadounidenses en Israel.

El líder de la ADL, Jonathan A. Greenblatt, ha comparado la kufiya —el pañuelo tradicional de Medio Oriente que es símbolo de la lucha por la libertad palestina— con una esvástica nazi. También sostiene que "el antisionismo es antisemitismo". La presencia del reverendo en esta organización forma parte de la política institucional de acercarse a los evangélicos proisraelíes.

Como asesor en temas religiosos de Trump, ha contribuido al acercamiento de Israel con monarquías árabes como las de Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos

Para Moore, según uno de sus libros: “su activismo está especialmente animado por la seguridad y el bienestar del Estado de Israel. La influencia evangélica en los Estados Unidos puede no ser lo suficientemente poderosa como para hacer la paz, pero puede ser lo suficientemente poderosa como para descarrilarla”. Además, citó al pastor Joel Rosemberg cuando dijo: “la Biblia nos ordena amar a Israel. Lo Amamos a Israel no por razones políticas sino por razones teológicas porque la Biblia dice que Dios ama a Israel y al pueblo judío y tiene un plan especial para ellos”. Para el pensador John J. Mearsheimer, el evangelismo sionista, como el que apoya Moore, cree que presionar a Israel “es contrario a la voluntad de Dios”. En este contexto, en 2017, presionó a Trump, junto con otros evangélicos, para que reconociese a Jerusalén como la capital de Israel y trasladara allí la embajada estadounidense.

En la actualidad, Moore dirige The KAIROS Company, una consultora de relaciones públicas, y es comentarista itinerante de varias cadenas de televisión conservadoras. Su buena relación con las monarquías árabes, como su experiencia en comunicación y su perfil religioso, parece buscar lavar la imagen de la Fundación Humanitaria de Gaza en un momento donde es el centro de las críticas. Desde su aparición en Gaza, ha habido una estampida de figuras de su junta directiva, como Nate Mook, exCEO de World Central Kitchen, la organización humanitaria del chef José Andrés, y David Beasley, exdirector del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas. El último golpe a la organización de fachada israelí fue la finalización del contrato Boston Consulting Group (BCG), que estaba a cargo de supervisar la logística clave de la operación como la construcción de los puntos de distribución de “ayuda humanitaria”.


Palestinos lloran a sus familiares asesinados cerca de un centro de distribución de ayuda en el centro de Gaza, en el Hospital Al Shifa, Ciudad de Gaza.

A pesar de todo eso, para el reverendo, la fundación “sirve al pueblo de Gaza con dignidad y compasión”.


Fuente: Bruno Sgarzini

lunes, 9 de junio de 2025

Ignora a Elon Musk. Préstale atención a Russell Vought

 

 Por Branko Marcetic  
      Redactor de Jacobin Magazine y autor de Yesterday’s Man: The Case Against Joe Biden.


Elon Musk fue expulsado de la Casa Blanca de Trump. Su comportamiento errático y sus payasadas lo convirtieron en un blanco fácil para los medios de comunicación. Pero Musk siempre estuvo llevando a cabo la agenda del autor del Proyecto 2025, Russell Vought, que sigue teniendo mucho poder.



     Al abandonar oficialmente la Casa Blanca, Elon Musk se quejó repetidamente de que él y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) se convirtieron en el «chivo expiatorio» de la administración, absorbiendo la culpa y la indignación por casi todo lo que hicieron el presidente y su equipo que no le gustó a la gente. Lo curioso es que esta es una de las pocas veces que el multimillonario de Tesla tiene razón en algo.




Durante los últimos cinco meses, Musk fue una bolsa de boxeo muy útil para los demócratas, la izquierda en general, la prensa y cualquiera que quisiera dañar políticamente a la segunda administración Trump. ¿Y quién puede culparlos? Su extraño comportamiento, su flagrante corrupción y su antipatía general eran perfectos para generar clics y compartidos, por no hablar de que lo convertían en un blanco fácil para los críticos de Trump que buscaban vincular al presidente a un barco que se hunde, lo que tuvo consecuencias políticas reales para la administración.




Así que no es de extrañar que, incluso mientras los medios de comunicación publican artículos en los que se hace un balance de la etapa de Musk en el Gobierno, la cobertura esté salpicada de sugerencias de que no se va de verdad y que seguirá ejerciendo influencia sobre la Casa Blanca de Trump desde afuera, por lo que será responsable de lo que esta haga a partir de ahora. Sin duda, esto será al menos en parte cierto, y el público parece estar de acuerdo. Pero intentar mantener el foco de atención en un Musk que ya se marchó puede que no sea tan eficaz políticamente como esperan los críticos, y se corre el riesgo de no comprender lo que realmente está sucediendo en la Casa Blanca de Trump.

La realidad es que, aunque Musk era y sigue siendo un conveniente contrapunto político, incluso cuando estaba en el meollo de la acción en la Casa Blanca, solo hacía el trabajo sucio y práctico de otra persona: Russell Vought, el arquitecto del Proyecto 2025 y director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de Trump.

Cualquiera que desee pedirle cuentas a la administración Trump, por no hablar de intentar comprender lo que quieren hacer quienes la dirigen, debe dejar de centrarse en el multimillonario y fijar su atención en Vought. Si la política estadounidense fuera Kill Bill, Musk y su equipo DOGE serían los secuaces extravagantes y pintorescos con los que la Novia pasa la mayor parte de su tiempo y energía, mientras el anónimo Bill espera, impasible, y dirige los hilos desde salas oscuras alejadas de la acción.

Cambiar el foco de atención a Vought será complicado, porque pasó este primer semestre de máxima indignación por los recortes a DOGE trabajando en silencio y fuera de la vista, porque es mucho menos mediático y menos propenso a generar clics y audiencias que el escandaloso Musk, y en general es una figura menos errática y más entrenada para los medios de comunicación, por lo que no es probable que cree el mismo conjunto de dolores de cabeza políticos para la Casa Blanca. Pero, aparte del propio presidente, él es la fuerza motriz de la agenda de Trump, y ahora va a empezar a actuar como tal.

El Wall Street Journal informó hace ya un mes que, con Musk fuera de juego, Vought se convertirá ahora en el arquitecto oficial del programa de austeridad de Trump, trabajando con el Congreso para realizar más recortes y obtener la aprobación legislativa de algunos de los ya realizados bajo Musk, al tiempo que recorre los medios de comunicación para vendérselos al público. El domingo pasado, Vough estuvo en la CNN defendiendo los recortes y otras partes de la agenda de la Casa Blanca.


Russ Vought llega a una audiencia ante el Comité de Seguridad Nacional del Senado en el Capitolio, el 15 de enero de 2025.

Pero no es que antes estuviera de brazos cruzados. Vought fue, incluso antes de ser nombrado para un cargo en el Gobierno, el responsable de la desastrosa orden ejecutiva de Trump de enero que suspendía todas las subvenciones federales, que la Casa Blanca se vio obligada a revocar rápidamente. Toda la teoría jurídica y el enfoque en que se basa el DOGE —por la que que el presidente de los Estados Unidos puede simplemente negarse a gastar el dinero que el Congreso ya autorizó para diversos organismos y programas, y puede desmantelarlos o eliminarlos por completo a su antojo— proviene de Vought, que ha estado muy estrechamente involucrado en los recortes del DOGE desde su mismo inicio. En su conjunto, el segundo mandato de Trump siguió muy de cerca el Proyecto 2025, el plan político en cuya elaboración Vought desempeñó un papel fundamental. Y él mismo admitió el año pasado a unos periodistas encubiertos que seguiría influyendo en la política de Trump desde fuera del Gobierno, incluso si no se le concedía un cargo en la Casa Blanca.


La línea entre dónde termina el trabajo del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk y dónde comienza el de la Oficina de Administración y Presupuesto de Russ Vought es difusa.

Si se analizan los presupuestos y las políticas que Vought redactó y defendió mientras trabajaba en el Congreso o como activista, se comprueba rápidamente que los recortes atribuidos a Musk se habrían producido de una forma u otra mientras Vought estuviera en la Casa Blanca. A lo largo de los años, se manifestó a favor de privatizar el Servicio Postal de Estados Unidos y derogar el Obamacare, así como de recortar o eliminar el Departamento de Educación, Medicaid, USAID, la radiodifusión pública, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la Autoridad Federal de Aviación y muchos más.

También ayuda a ver hacia dónde es probable que se dirija la administración Trump en el futuro. Vought lleva mucho tiempo teniendo en su punto de mira a grandes prestaciones sociales como la Seguridad Social (que quiere privatizar) y Medicare, y hace dos años reconoció abiertamente que su objetivo es utilizar la actual oleada de recortes para acostumbrar al público a la idea, de modo que en algún momento se pueda atacar a estos grandes programas que antes eran «intocables».

Pero esto es precisamente por lo que Vought podría, de hecho, convertirse para Trump en un lastre político tan grande como lo fue Musk: solo se necesitarían críticas sustantivas y bien dirigidas, menos propicias para los titulares sensacionalistas que las que suscitó Musk. Hasta ahora, eso no sucedió.

La prensa liberal tendió a presentar a Vought como un temible «nacionalista cristiano», un término que no significa mucho para el ciudadano medio y que incluso puede resultar atractivo para un público que sigue siendo mayoritariamente cristiano y que, como cualquier población, considera que su propio interés nacional es su máxima prioridad. Mientras tanto, en su entrevista dominical con el director de la OMB, la periodista de la CNN Dana Bash, dedicó mucho tiempo al tema de la teoría de Vought sobre la «incautación» y su constitucionalidad, un tema jurídico importante pero arcano que probablemente no resulte muy interesante para muchos.

Lo que es acertado y constituye una línea de crítica más eficaz es que la ideología de Vought —un fanatismo militante y antigubernamental que le lleva a considerar como completamente ilegítima la inversión pública en infraestructura y a querer eliminar o vender al mejor postor prácticamente todos los programas gubernamentales, desde Medicaid hasta la NASA— es ajena y poco atractiva para la mayoría de los estadounidenses modernos, incluida la propia base obrera de Trump, y que los perjudicará, a ellos y a sus seres queridos. Una mayoría récord de estadounidenses, la más grande en treinta años, ahora quiere que el gobierno haga más para resolver los problemas del país, no que haga menos o que apenas exista, como sueña Vought.

Si se conoce la historia de Vought, se sabe que toda su carrera estuvo definida por el hecho de que sus objetivos políticos resultaron tan tóxicos para los estadounidenses de a pie, incluyendo a los votantes republicanos, que nunca pudieron promulgarse democráticamente. La gran queja de Vought es que cada vez que redactaba un presupuesto que eliminaba la asistencia sanitaria para la gente y disolvía la mitad del Gobierno (excepto el Pentágono, por supuesto), nunca se aprobaba, porque los miembros republicanos del Congreso que apoyaban de palabra su ideología antigubernamental se echaban atrás cuando al darse cuenta de que sus electores los destrozarían si se atrevían a ponerla en práctica.

Esto es lo que finalmente llevó a Vought a Trump. Vought declaró abiertamente que tanto el consenso político estadounidense como la opinión jurídica mayoritaria están tan lejos de su visión antigubernamental y que la única forma de hacerla realidad es tomar medidas radicales y sin precedentes, como confiarle a un presidente todopoderoso la tarea de desmantelar por sí solo el gobierno federal y declararle la guerra a los demás poderes si se interponen en su camino. Esto es asombrosamente antidemocrático, pero también es antidemocrático por necesidad, en tanto está al servicio de una agenda política que resultaría repulsiva para la mayoría de los estadounidenses si estuvieran debidamente informados al respecto.

De hecho, ya lo demostró: basta con ver la furiosa reacción pública a la suspensión de las subvenciones impulsada por Vought, que obligó a los miembros republicanos del Congreso a presionar a la Casa Blanca para que la revocara, o la ira que los republicanos están expresando en los ayuntamientos por el avance de presupuestos que diezman Medicaid, siguiendo el modelo trazado por Vought.

La salida de Musk debería ser una oportunidad para volver a centrar la atención en Vought, que logró pasar bastante desapercibido durante los últimos cinco meses gracias a la búsqueda de atención del multimillonario de Tesla. Puede que Vought no sea un personaje tan pintoresco, pero si el público supiera con precisión lo que cree y planea hacer, quedaría igual de perturbado por su influencia en la Casa Blanca.


Fuente: JACOBIN

martes, 25 de marzo de 2025

El espejismo de la eficiencia: cómo el mito de la IA está legitimando un golpe autoritario

 

      Comunicador visual, director y miembro fundador de El Surtidor, medio de periodismo gráfico nativo digital de Paraguay.


El tecnosolucionismo como pretexto para justificar el monopolio de la información.


     Mientras el presidente Trump firma una orden ejecutiva contra el “flagelo” de las pajitas de cartón, impone tarifas abusivas incluso a su simp más devoto y el Capitolio discute comprar Groenlandia para renombrarla “Red, White, and Blueland”, un golpe político facilitado por el mito de la inteligencia artificial se está gestando en las profundidades de la burocracia del gobierno de los Estados Unidos a velocidad de startup. Con narrativas neoliberales de eficiencia, meritocracia y tecnosolucionismo, los analistas alertan de que en realidad se trata de un asalto a las instituciones liberales en busca del monopolio total de la información, condición necesaria para consumir el proyecto político-económico de la broligarquia.


Un avión de Trump llega a Nuuk, Groenlandia, el 7 de enero de 2025.

Para comprender cómo esta revolución de megamultimillonarios está transformando el ecosistema informativo y la libertad de expresión a nivel global, en este envío comparto los análisis de varias fuentes para identificar las estrategias narrativas que utilizan como justificación de este avance autoritario. En particular, cómo los mitos alrededor de la IA se difunden en clave de populismo digital.

Podríamos decir que este golpe arrancó simbólicamente en octubre de 2022, el día en que el multimillonario sudafricano Elon Musk entró con un lavamanos a las oficinas de Twitter para anunciar su compra. Una inversión de 44 mil millones de dólares para orientar a los algoritmos de la plataforma al servicio de la batalla cultural contra el 'virus despertó' (lo wokeen general, y a favor de la campaña del señor Trump en particular, con resultados a la vista. Para eso tuvo que tomar una serie de caóticas (muy bien descritas en el libro Character Limit, de Kate Conger & Ryan Mac) que pulverizaron el valor de la compañía hasta un 79%. Una pérdida que, a criterio de Chris Hayes (autor de The Sirens' Call: How Attention Became the World's Most Endangered Resource), ahora se ve recompensada con un premio mucho mayor: el poder político para redefinir la compleja burocracia del imperio estadounidense a imagen y semejanza de una versión brutal de la llamada ideología californiana.


Elon Musk, sujetando un fregadero, entra en las oficinas de Twitter para anunciar su compra.


El poder de Musk se traduce en la conducción de DOGE, una comisión asesora presidencial irónicamente nombrada como un memecoin que nació con el objetivo de “reestructurar el gobierno federal y eliminar regulaciones para reducir gastos y aumentar la eficiencia”. A pesar de que el Congreso no ha aprobado la actuación de este departamento, medios como The Verge y 404 están reportando cómo empleados y becarios zoomers provenientes de las compañías de Musk irrumpen en agencias federales exigiendo acceso a los sistemas informáticos más restringidos, entre ellos un joven de 19 años autodenominado “Big Balls”, en foros online.




Armados con un conjunto de herramientas no especificadas de IA, DOGE identifica supuestos casos de “despilfarro, fraude y abuso”, sobre los cuales tuitea con desenfreno (y el algoritmo a favor) para justificar la intervención de múltiples agencias, la censura de portales ambientales, los despidos masivos de empleados y la persecución ideológica. Todo esto ocurre con transparencia limitada, poca deliberación democrática y nulo control interinstitucional.




Justamente ahí está la estrategia narrativa, como explica el investigador y hacker Eryk Salvaggio en Tech Policy Press: "La inteligencia artificial es una tecnología para fabricar excusas. Lo que produce mejores son justificaciones. Si quieres que desaparezca una fuerza laboral, una burocracia reguladora o la rendición de cuentas, basta con decir que la IA puede hacerlo".

DOGE se basa en uno de los pilares fundamentales de la IA generativa: el espejismo de la eficiencia. Aplicado al plano político, plantea medir la burocracia por sus productos finales, considerando que procesos democráticos como el debate, la deliberación o el consenso son pérdida de tiempo. Meredith Whittake, una de las fundadoras de AI Now Institute y actual presidenta de Signal Foundation asegura que para el poder "la IA es la narrativa, no la tecnología. La vigilancia y la infraestructura son las condiciones materiales".

Así que la IA, en este caso, es más bien un dispositivo narrativo. No tiene que ver con que algunos supuestos genios estén utilizando la tecnología de manera extraordinaria para destapar casos que hubieran sido imposibles de detectar de otro modo. Por ejemplo, este chequeo del WaPo disputa que los casos que presentan DOGE tan siquiera sean exactos. De cualquier forma, no han logrado recortar más que lo equivalente a la eliminación de programas de diversidad o cambio climático, una decisión política que ya estaba tomada. Hasta el propio Musk admitió como incorrecta una de las supuestas revelaciones bombas del proyecto: que USAID envió preservativos por 50 millones de dólares a Gaza, algo que Reuters, de hecho, ya había comprobado y desmintió.

Por tanto, lo que realmente el poder busca automatizar no es la burocracia, sino la toma democrática de decisiones. Es una típica narrativa tecnosolucionista que pretende legitimar la erosión de los mecanismos de control ciudadano y concentrar el poder en las pocas firmas que dominan la tecnología, algo muy parecido a los derechos que se pierden con la aplicación de lo electrónico. “Es una externalización de la política, trasladando el complejo trabajo de ganar debates políticos a la falsa autoridad del análisis automatizado”, dice Salvaggio. Es exactamente lo que está haciendo DOGE para justificar su accionar fuera del sistema constitucional. A una velocidad avasallante.

Y ese es el ingrediente final: DOGE actúa a una celeridad brutal, llevando la filosofía startup al extremo, pasando de la narrativa “Move fast and break things” (propia del capitalismo corporativista que posibilitó Facebook) al “Move fast and burn everything”, de una visión definitivamente tecnoligárquica. La estrategia consiste en saturar el escenario para que ni los medios, ni el Congreso ni los tribunales logren seguir el ritmo. Una especie de blitzkrieg tech que combina a toda máquina el encanto liberal de Silicon Valley con el populismo digital del movimiento MAGA: “A este ritmo, DOGE habrá penetrado hasta el último servidor gubernamental mucho antes de que la Corte Suprema tenga ni siquiera la oportunidad de pronunciarse”, concluye Brian Barrett, editor de noticias de Wired.


El presidente Donald Trump habla el 11 de febrero de 2025 junto a Elon Musk y su hijo X en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

El objetivo final es reemplazar la fuerza laboral humana con máquinas”, dijo una fuente del gobierno americano que sigue las actividades de DOGE. "Todo lo que pueda ser automatizado por máquinas lo será. Y los tecnócratas reemplazarán a los burócratas".


Fuente: La Precisa