Mostrando entradas con la etiqueta Deep Seek. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deep Seek. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de marzo de 2025

El espejismo de la eficiencia: cómo el mito de la IA está legitimando un golpe autoritario

 

      Comunicador visual, director y miembro fundador de El Surtidor, medio de periodismo gráfico nativo digital de Paraguay.


El tecnosolucionismo como pretexto para justificar el monopolio de la información.


     Mientras el presidente Trump firma una orden ejecutiva contra el “flagelo” de las pajitas de cartón, impone tarifas abusivas incluso a su simp más devoto y el Capitolio discute comprar Groenlandia para renombrarla “Red, White, and Blueland”, un golpe político facilitado por el mito de la inteligencia artificial se está gestando en las profundidades de la burocracia del gobierno de los Estados Unidos a velocidad de startup. Con narrativas neoliberales de eficiencia, meritocracia y tecnosolucionismo, los analistas alertan de que en realidad se trata de un asalto a las instituciones liberales en busca del monopolio total de la información, condición necesaria para consumir el proyecto político-económico de la broligarquia.


Un avión de Trump llega a Nuuk, Groenlandia, el 7 de enero de 2025.

Para comprender cómo esta revolución de megamultimillonarios está transformando el ecosistema informativo y la libertad de expresión a nivel global, en este envío comparto los análisis de varias fuentes para identificar las estrategias narrativas que utilizan como justificación de este avance autoritario. En particular, cómo los mitos alrededor de la IA se difunden en clave de populismo digital.

Podríamos decir que este golpe arrancó simbólicamente en octubre de 2022, el día en que el multimillonario sudafricano Elon Musk entró con un lavamanos a las oficinas de Twitter para anunciar su compra. Una inversión de 44 mil millones de dólares para orientar a los algoritmos de la plataforma al servicio de la batalla cultural contra el 'virus despertó' (lo wokeen general, y a favor de la campaña del señor Trump en particular, con resultados a la vista. Para eso tuvo que tomar una serie de caóticas (muy bien descritas en el libro Character Limit, de Kate Conger & Ryan Mac) que pulverizaron el valor de la compañía hasta un 79%. Una pérdida que, a criterio de Chris Hayes (autor de The Sirens' Call: How Attention Became the World's Most Endangered Resource), ahora se ve recompensada con un premio mucho mayor: el poder político para redefinir la compleja burocracia del imperio estadounidense a imagen y semejanza de una versión brutal de la llamada ideología californiana.


Elon Musk, sujetando un fregadero, entra en las oficinas de Twitter para anunciar su compra.


El poder de Musk se traduce en la conducción de DOGE, una comisión asesora presidencial irónicamente nombrada como un memecoin que nació con el objetivo de “reestructurar el gobierno federal y eliminar regulaciones para reducir gastos y aumentar la eficiencia”. A pesar de que el Congreso no ha aprobado la actuación de este departamento, medios como The Verge y 404 están reportando cómo empleados y becarios zoomers provenientes de las compañías de Musk irrumpen en agencias federales exigiendo acceso a los sistemas informáticos más restringidos, entre ellos un joven de 19 años autodenominado “Big Balls”, en foros online.




Armados con un conjunto de herramientas no especificadas de IA, DOGE identifica supuestos casos de “despilfarro, fraude y abuso”, sobre los cuales tuitea con desenfreno (y el algoritmo a favor) para justificar la intervención de múltiples agencias, la censura de portales ambientales, los despidos masivos de empleados y la persecución ideológica. Todo esto ocurre con transparencia limitada, poca deliberación democrática y nulo control interinstitucional.




Justamente ahí está la estrategia narrativa, como explica el investigador y hacker Eryk Salvaggio en Tech Policy Press: "La inteligencia artificial es una tecnología para fabricar excusas. Lo que produce mejores son justificaciones. Si quieres que desaparezca una fuerza laboral, una burocracia reguladora o la rendición de cuentas, basta con decir que la IA puede hacerlo".

DOGE se basa en uno de los pilares fundamentales de la IA generativa: el espejismo de la eficiencia. Aplicado al plano político, plantea medir la burocracia por sus productos finales, considerando que procesos democráticos como el debate, la deliberación o el consenso son pérdida de tiempo. Meredith Whittake, una de las fundadoras de AI Now Institute y actual presidenta de Signal Foundation asegura que para el poder "la IA es la narrativa, no la tecnología. La vigilancia y la infraestructura son las condiciones materiales".

Así que la IA, en este caso, es más bien un dispositivo narrativo. No tiene que ver con que algunos supuestos genios estén utilizando la tecnología de manera extraordinaria para destapar casos que hubieran sido imposibles de detectar de otro modo. Por ejemplo, este chequeo del WaPo disputa que los casos que presentan DOGE tan siquiera sean exactos. De cualquier forma, no han logrado recortar más que lo equivalente a la eliminación de programas de diversidad o cambio climático, una decisión política que ya estaba tomada. Hasta el propio Musk admitió como incorrecta una de las supuestas revelaciones bombas del proyecto: que USAID envió preservativos por 50 millones de dólares a Gaza, algo que Reuters, de hecho, ya había comprobado y desmintió.

Por tanto, lo que realmente el poder busca automatizar no es la burocracia, sino la toma democrática de decisiones. Es una típica narrativa tecnosolucionista que pretende legitimar la erosión de los mecanismos de control ciudadano y concentrar el poder en las pocas firmas que dominan la tecnología, algo muy parecido a los derechos que se pierden con la aplicación de lo electrónico. “Es una externalización de la política, trasladando el complejo trabajo de ganar debates políticos a la falsa autoridad del análisis automatizado”, dice Salvaggio. Es exactamente lo que está haciendo DOGE para justificar su accionar fuera del sistema constitucional. A una velocidad avasallante.

Y ese es el ingrediente final: DOGE actúa a una celeridad brutal, llevando la filosofía startup al extremo, pasando de la narrativa “Move fast and break things” (propia del capitalismo corporativista que posibilitó Facebook) al “Move fast and burn everything”, de una visión definitivamente tecnoligárquica. La estrategia consiste en saturar el escenario para que ni los medios, ni el Congreso ni los tribunales logren seguir el ritmo. Una especie de blitzkrieg tech que combina a toda máquina el encanto liberal de Silicon Valley con el populismo digital del movimiento MAGA: “A este ritmo, DOGE habrá penetrado hasta el último servidor gubernamental mucho antes de que la Corte Suprema tenga ni siquiera la oportunidad de pronunciarse”, concluye Brian Barrett, editor de noticias de Wired.


El presidente Donald Trump habla el 11 de febrero de 2025 junto a Elon Musk y su hijo X en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

El objetivo final es reemplazar la fuerza laboral humana con máquinas”, dijo una fuente del gobierno americano que sigue las actividades de DOGE. "Todo lo que pueda ser automatizado por máquinas lo será. Y los tecnócratas reemplazarán a los burócratas".


Fuente: La Precisa

jueves, 27 de febrero de 2025

La racionalidad del imbécil

 

  Economista agrario.

     Es moneda corriente pensar que el cambio de rumbo de la política estadounidense está condicionado por el estado psíquico de su presidente. En este mismo medio hace unos días (15/02/2025) Rafael Poch escribió: “Lo más probable es que la guerra comercial contra todos se vuelva contra la economía de Estados Unidos, acelerando la inflación y la desindustrialización… Queriendo “hacer América grande de nuevo”, este presidente imbécil va a acelerar el declive de Estados Unidos.” (1)




Tanto las propuestas republicanas, que han hecho suyas las orientaciones del actual mandatario, calificado por muchos de tirano, dictador, loco, etc., como las del partido demócrata, representado por el carismático Obama, o el senil Biden no son en ningún caso producto de las ocurrencias o caprichos individuales de los mandatarios, exactamente igual que la guerra de Ucrania no fue resultado del mal humor de un Putin con aspiraciones de engullirse Europa, ni como aspirante a ser sucesor de Pedro El Grande o el mismísimo Stalin.

Todas las políticas de presidentes con características tan distintas son siempre el resultado de una lucha de tendencias de los diferentes intereses existentes en un mismo mundo capitalista que no está controlado, ni dirigido ni dominado por nadie en particular, ya que la acumulación del capital es un hecho objetivo resultado de las aspiraciones de los sujetos económicos, empresarios, políticos, banqueros, militares, cuyo único objetivo es ampliar su influencia sobre los demás para conseguir más dinero, más patrimonio, más poder. En todos los países hegemónicos existe la fantasía de que nunca perderán esa condición. Pero la realidad termina imponiéndose. Porque el cambio es permanente. Y si todos los perdedores en ese juego nunca serán ganadores, todos los ganadores sí serán perdedores. Es más, el factor de éxito de una empresa, corporación, ejército o gobierno, en cuanto alcanza un grado de dominio suficiente como para considerarse el mejor, el mismo factor que le permitió alcanzar esa posición los lleva a perder su condición de privilegiados.

Toda esta digresión es para mostrar que en la sociedad capitalista no hay posibilidad de que un hombre, por más imbécil o genio que parezca cuando actúa como gobernante, pueda ser algo distinto a representante  de las distintas facciones o sectores que están permanentemente en disputa, ya sea como expresión de la lucha de clases o de la competencia entre capitalistas.

Remitiéndonos al caso que nos ocupa, en lugar de centrarnos en aspectos de la personalidad de los políticos debemos preguntarnos ¿cómo pudo haber semejante cambio de estrategia después de las últimas elecciones?,¿por qué EEUU pasa de ser el campeón de la globalización y la desregulación, a hacer el eje de su política la guerra económica, aplicando aranceles a todos los países y en la mayoría de los sectores?. Y aún más, ¿cómo es posible que en el plano internacional pase de una defensa de una política intervencionista, como han hecho todas las administraciones demócratas, (Corea, Vietnam, Irak, Afganistán, Siria) que les llevó a apoyar la guerra contra Rusia, a un reconocimiento de la derrota de Ucrania, sin que Zelensky ni siquiera pueda participar en la mesa de negociaciones?

Para entender la nueva política estadounidense tenemos que partir de que hay dos elementos principales que definen la situación mundial. Por un lado, la crisis ecológica, marcada por el calentamiento global y la aparición clara de signos de limitación de los recursos naturales necesarios para continuar con un capitalismo basado en el crecimiento sin fin de la producción y el consumo que aseguren la generación de beneficios. Por el otro, la pérdida por parte de EEUU de su papel hegemónico que fue casi exclusivo desde el derrumbe de la URSS y los otros países del llamado “socialismo real”

Esta pérdida de hegemonía fue en favor de China, que de un país agrario muy pobre, incapaz de alimentar a sus más de 500 millones de habitantes al terminar la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en la primer potencia industrial en la actualidad que asegura un crecimiento del nivel de vida de forma permanente de los casi 1.500 millones actuales, con tasas de crecimiento que la economía occidental no puede ni soñar desde mediados de los setenta del siglo pasado.

China se convirtió, primero, en la “fábrica del mundo” concentrando, con la ayuda de las inversiones extranjeras, la mayor producción de manufacturas. A continuación se convirtió en una potencia tecnológica invadiendo el mercado mundial con teléfonos móviles y coches, como el eléctrico donde ahora no tiene rival. Por último, con el desarrollo de internet y de la informática, sus plataformas comparten con EEUU la propiedad de la nube, que concentra los datos de la población mundial, condicionando y manipulando los deseos de los consumidores. Así, Ali Baba, Temu, Tiktok, Huawei y otros tantos conglomerados se han convertido en parte de la vida cotidiana de los habitantes del mundo “occidental”. Cómo último ejemplo tenemos el triunfo de Deep Seek en el campo de la inteligencia artificial, donde China ha conseguido un mejor producto y a un precio muy inferior,desarmando las fantásticas inversiones que sus competidoras occidentales pensaban realizar.

Un solo dato refleja el extraordinario crecimiento de la economía china. Desde 1978 hasta 2011, el PIB creció a un promedio del diez por ciento anual, multiplicándose el valor nominal por 52. (2) Mientras tanto, como consecuencia de este desplazamiento del sector más dinámico de la economía mundial hacia Oriente EEUU pasó de representar del 50 % del PIB mundial en 1945 a sólo el 25 % en la actualidad contra 18% de China. (3) Esto en cuanto al PIB nominal. Pero si vemos el PPA, producto bruto interno basado en la paridad de poder adquisitivo, en 2024 podemos comprobar que China con el 19% del total ha sobrepasado al de EEUU, que apenas superó el 15%.(4)


PIB Nominal por paises.

En ese marco, Putin decide actuar ante el incumplimiento por parte de EEUU de la promesa de no aumentar la influencia de la OTAN en los países vecinos de la actual Rusia. A pesar de todas las fanfarronadas del gobierno ucraniano, de la administración norteamericana y de sus satélites europeos, sobre que someterían al gobierno ruso con sanciones económicas primero y en el campo de batalla después con ayuda económica, asesoramiento militar, utilización de toda la inteligencia y con una participación gradual con la provisión de armas cada vez más sofisticadas, mientras nos amenazaban con que cada uno de esos pasos iba a generar una conflagración mundial, finalmente el nuevo gobierno de Trump está dispuesto a aceptar las principales demandas de Putin: no ingreso a la OTAN de Ucrania, no presencia de tropas norteamericanas en su frontera y mantenimiento de la principal zona con población rusófona fuera del control de Kiev.

Mientras la administración Biden trató de conseguir sus objetivos mediante la confrontación para lograr el debilitamiento de Rusia, y sobre todo de Europa, obligándola a comprar su gas mucho más caro del que proporcionaba Rusia, la estrategia de Trump busca otros caminos.

Es claro tanto para demócratas como republicanos que el verdadero competidor de EEUU es China. Aunque desafortunada la declaración de Borrell sobre que Rusia es poco más que una gran gasolinera con armas nucleares, a los efectos de este análisis tiene cierta dosis de verdad. Salvo el gas y el petróleo no hay un sólo producto que forme parte de nuestra vida cotidiana. Y Rusia, como país capitalista ha recibido el pleno apoyo de China, a pesar de que cuando formaban parte ambos del “campo socialista” eran enemigos irreconciliables.

Trump, que es plenamente consciente de esta situación, ya está negociando con Putin acuerdos que puedan beneficiar a las dos partes. Por lo tanto, a pesar de las declaraciones furibundas, en ningún caso, “Trump quiere tomar el control estadounidense de la economía mundial dejando claro que todo el beneficio debe ser para Estados Unidos. En cierta forma lo que está afirmando es un regreso a las relaciones comerciales del siglo XIX basadas en la pura confrontación y el “todo `para mi”,” como afirma Poch en el mismo artículo. No hay que confundir sus declaraciones, con sus actuaciones, como demostró en su primer mandato. Con la máscara de las agresiones verbales, Trump trata de esconder su disposición al acuerdo. No hay que dejarse llevar por sus declaraciones altisonantes Siempre hay que analizar qué es lo que está detrás de sus exabruptos.

La herencia de su primer mandato es clara. No solo no abrió nuevos frentes de guerra sino que preparó la salida de las tropas de Afganistán, acción que fue una repetición del abandono de Corea, Vietnam, Laos, Camboya, e Irak. No solo Trump, todo el establecimiento en Washington sabe que no resuelven problemas invadiendo países. Una cosa es que el complejo militar industrial quiera seguir vendiendo armas, y otra que busque el enfrentamiento militar a cualquier precio. Rusia es actualmente la primera potencia nuclear y China está a punto de ocupar el primer lugar en potencia económica. Por lo tanto, suponer que pueden derrotarlos militarmente, no tiene ningún sentido. Lo que es una imbecilidad es pensar que lo pueden lograr cuando no lo han conseguido con pequeños países pobres.

Lo que intentará Trump es no seguir perdiendo espacio a la velocidad actual. Por eso, en primer lugar, pretende no perder su mejor arma con la que todavía posee gran control en el mercado mundial: el papel del dólar como principal moneda de intercambio. Y es en ese área donde más daño ha sufrido el poder estadounidense.


Ranking de los 20 países con la mayor proporción del producto interior bruto (PIB) mundial basado en paridad de poder adquisitivo (PPA) en 2024.

Con el crecimiento de los BRICS, que representan en torno al 37 % del PIB mundial,(5) frente al 26% de EEUU, la tendencia a utilizar otros mecanismos de pago internacionales es cada vez mayor. A pesar de ello Estados Unidos tiene margen para negociar, y seguramente será una de las cuestiones que tratarán Trump y Putin en su acercamiento.


BRICS+ 2025.

Teniendo en cuenta que salvo en el gas y petróleo, y en torno al Ártico. donde tienen intereses contradictorios, en el resto de los sectores no tienen por qué enfrentarse directamente, y hay muchos temas sobre los cuales pueden negociar e “intercambiar favores”.

A Rusia le interesa que se eliminen las sanciones económicas, que aunque le han permitido mantenerse en pie, le obstaculiza su inserción en el mercado mundial para poder seguir penetrando en él. Un papel muy importante cumple, en ese sentido, la devolución de los más de 300 mil millones de dólares que les tienen retenidos. Aunque su mayor parte está en Europa, es un tema a resolver si Trump quiere que Rusia vuelva al G8. A pesar de todas las amenazas de Borrell y cía. (6) en su momento, esos capitales deberán ser devueltos. Los intereses comunes se manifiestan también con China. Siendo EEUU el mayor cliente de los productos chinos, en los cuales participan muchas empresas norteamericanas, y que por lo tanto gran parte de la deuda externa está en manos del gobierno chino, la negociación es necesaria mientras ninguno esté en condiciones de obtener una victoria militar.

Otro tema que está en la mesa de negociaciones es el acceso a los minerales críticos. “Vemos a los minerales como la motivación más importante de nuestra estrategia en el exterior”, afirmó Gracelin Baskaran, directora del Programa de Seguridad de Minerales Críticos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales”(7). Trump estima en unos 500 mil millones el valor de las tierras raras de las que quiere apoderarse para compensar la ayuda norteamericana. Pero al estar la mayor parte de las mismas en el territorio controlado ahora por el ejército ruso es fácil comprender que este será uno de los temas centrales de la negociación.

Al haberse comprobado con el conflicto una vez más la escasez en esos recursos que tiene la UE, lo que la ha llevado a disminuir los controles existentes en la actividad extractivista, las autoridades comunitarias no tienen posibilidades de participar en esa negociación, lo que sumado al seguidismo ante la estrategia de Biden, silencio ante la destrucción del Nord Stream incluído, demuestra el papel totalmente secundario que han jugado en el conflicto. Por lo cual no merecen mayor comentario.

La principal amenaza que está utilizando Trump es la aplicación de aranceles. Pero esto confirma que su estrategia no puede ser ofensiva, ya que los aranceles siempre han sido la forma de defenderse de los países con economías no competitivas. Gran parte del electorado que lo llevó a volver a ganar son los perdedores de la etapa declinante de EEUU cuya consecuencia fue el déficit comercial de los últimos decenios del otrora hegemón mundial. Siempre teniendo en cuenta que ese es un problema estructural que ha convertido a muchas regiones y trabajadores en actores secundarios ante la mayor productividad de los países que producen más barato. Aunque es muy difícil que puedan recuperar su antiguo esplendor, la política de Trump tendrá que dedicar parte de su presupuesto a realizar inversiones en este campo, así como en la renovación de las deterioradas infraestructuras públicas.

Además de las exigencias de mantenimiento de gastos militares por parte del complejo militar industrial y la necesidad de modernización de la industria, Trump debe tener en cuenta los planes de las nuevas grandes empresas tecnológicas propietarias de la nube que también necesitan seguir haciendo fuertes inversiones para seguir la lucha contra las potentes empresas chinas.

En ese sentido, a Amazon, Facebook, X, Google y los grandes fondos de inversión lo que menos les interesa son políticas proteccionistas como las de Trump o las de la UE en el campo de las redes sociales o la cobertura satelital. Las contradicciones de Trump en ese plano se expresan al máximo con el nombramiento de Musk como el encargado de aplicar todos los programas de ajuste en el Estado. Como propietario de Tesla, X y Starlink y gran inversor en China, su objetivo fundamental es que los estados tengan el menor poder posible.

Visto de esta forma, la estrategia de Trump parece cualquier cosa menos las acciones de un imbécil. Menos aún si nos atenemos a la RAE, que lo define cómo “Tonto o falto de inteligencia”. Por sus acciones se lo puede definir como golpista, antidemocrático, extremista, de derecha obviamente, delincuente o asesino, con sus posiciones sobre Palestina, pero imbécil no. Ojalá lo fuera. Quizás se asemeje más a esa definición la política militarista a ultranza de los señores de buenos modales como Obama y Biden, o los inoperantes políticos europeos que no han hecho más que seguidismo de una estrategia que era imposible de alcanzar teniendo en cuenta la fortaleza de los dos principales rivales con los que tendrán que convivir en un nuevo mundo multipolar.



  1. https://rafaelpoch.com/2025/02/08/lo-que-anuncian-los-ruidos-de-trump

  2. http://www.clubderoma.net/jornadas/2015

  3. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_(nominal)

  4. https://es.statista.com/estadisticas/635353/paises-con-la-mayor-proporcion-del-producto-interior-bruto-pib-global/

  5. https://es.m.wikipedia.org/wiki/BRICS

  6. https://elpais.com/internacional/2022-05-09/la-ue-promueve-la-confiscacion-de-bienes-rusos-para-pagar-la-reconstruccion-de-ucrania.html

  7. https://www.pagina12.com.ar/804241-victoria-rusa-capitulacion-occidental


Fuente: Rebelión