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sábado, 25 de julio de 2026

El cóctel de ola de calor e incendios lleva a la Península Ibérica a una situación crítica

 

 Por Pablo Rivas   
       Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto.


La superficie quemada ya es cinco veces superior a la que se había calcinado por estas fechas en 2025. España pide a la UE activar el mecanismo de respuesta ante emergencias



Vivienda calcinada por el fuego en la Comunidad de Madrid.

     La tercera ola de calor en lo que llevamos de verano en una Península que cada año ve cómo aumentan los días de calor extremo y los récords de temperatura está dejando una situación crítica en gran parte del territorio con la proliferación de incendios forestales.


El verano más cálido de la historia en España se salda con 31 días adicionales de calor extremo.

La Agencia Española de Meteorología (Aemet) ha dado por terminado el episodio de temperatura extremas este viernes, pero las temperaturas alcanzadas, de hasta 45ºC en zonas del interior y el sur peninsular, han dejado un caldo de cultivo perfecto para una nueva oleada de incendios que, si el año pasado atacaron especialmente el noroeste peninsular, en esta ocasión está afectando principalmente al interior.


Un bombero durante la extinción de un incendio den Carballeda de Avia, Ourense.

A pesar del descenso térmico anunciado, el nivel de peligro de incendios, no obstante, sigue siendo este viernes 24 de julio “muy alto o extremo en la mayor parte del territorio pese al descenso de las temperaturas”, señala el organismo meteorológico. Y aunque las condiciones “mejorarán algo durante el fin de semana”, se incrementará de nuevo el peligro en días posteriores.


Incendios en la España peninsular el 24 de julio.

132.00 hectáreas en lo que va de año

El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés) cifra las hectáreas quemadas hasta ahora en España en 132.825. Se trata de casi cuatro veces más que la media de los años 2006-25 (de 35.700 ha). Desde el Ministerio de Transición Ecológica manejaban una cifra algo menor: 114.796 hectáreas hasta este 24 de julio, un registro igualmente alto. Son “cinco veces más que el mismo periodo del año anterior”, señalaba la ministra Sara Aagesen, recordemos, el peor año en tres décadas en el que se quemaron 354.793,50 ha, más de 300.000 en la oleada de agosto, episodio que también coincidió con una ola de calor, la segunda más larga e intensa de la Península desde que hay registros.

Imágenes a vista de dron de Pelayos de la Presa tras el fuego desatado en San Martín de Valdeiglesias fruto de un coche ardiendo en la M-501.

El número de grandes incendios, como se califica a los que devoran más de 500 ha, también se está disparando. “Ya son 29”, lamentaba este viernes Aagesen, lo que supera la media anual de episodios de estas características registrados entre los años 2015-25, situada en 24. Este incremento es debido a la combinación de olas de calor más duras junto con una mayor cantidad de combustible vegetal seco disponible en sobre el terreno. “Cuando hay determinadas condiciones muy específicas, muchísimo más duras, esa capacidad de extinción no funciona, y eso es porque las condiciones del medio han cambiado muchísimo”, señalaba a El Salto recientemente el biólogo y consultor ambiental Xabier Vázquez Pumariño.

El incendio de La Mierla (Guadalajara) es un ejemplo de esto. Con más de 35.000 hectáreas quemadas, ya es el tercer incendio más grandes de la historia de España por superficie. Desde que comenzase el 16 de julio, aún no ha sido apagado y actualmente se encuentra en “fase de estabilización”. El director técnico de Emergencias remitía en la tarde del jueves a los medios unas declaraciones en las que señalaba que “pueden quedar todavía días” para que se dé por completamente estabilizado. “Solo podremos llegar a la estabilización del incendio cuando el cien por cien de la integridad de ese perímetro se encuentre estabilizado. Mientras tengamos diez metros o cinco metros donde no esté estabilizado el perímetro, no podremos llegar a esa estabilización que buscamos”, apuntaba.

El centro de la emergencia, entre Ávila y Madrid

De Guadalajara el foco de la emergencia se ha movido apenas cien kilómetros al oeste. El Gobierno declaró a medianoche del jueves la emergencia de interés nacional en Ávila y la Comunidad de Madrid debido a la rápida escalada en la evolución de tres incendios forestales declarados en los términos de Burgohondo (Ávila) —una zona que lleva años sufriendo especialmente los incendios forestales estivales— y Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias (Comunidad de Madrid), estos dos últimos ya prácticamente unidos en un mismo frente.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunciaba la medida debido a “la concurrencia de estos incendios” y unas condiciones meteorológicas que ha calificado de “especialmente adversas”, en plena salida de la ola de calor, con máximas por encima de los 30 grados y rachas de viento en la zona en torno a los 30 km/h. 

La medida responde también a “la necesidad de movilizar un importante volumen de recursos de distintas administraciones públicas”, señalaba Interior, que ya ha encomendando la dirección operativa de la emergencia a la Unidad Militar de Emergencias.

El 112 de la Comunidad de Madrid ha cifrado en más de 20.000 personas las evacuadas —en los términos municipales de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, Aldea del Fresno, Navas del Rey, Chapinería y Colmenar de Arroyo— debido a los incendios en esta región, que en la mañana de este viernes seguían sin estar controlados y sin perimetrar, a pesar de que Emergencias señalaba a primera hora que “los trabajos nocturnos han sido efectivos”. El mismo organismo cifraba a primera hora del viernes en 270 los profesionales actuando en la extinción de estos incendios.

Desde Burgohondo, Ángel Malanda, bombero forestal en la base del Barco de Ávila (Ávila), que en la noche del juves estuvo trabajando en la ladera que baja hacia Piedralaves (Ávila), señala a El Salto que, si bien esa zona “es digamos la parte menos conflictiva”, el área es “potencialmente muy peligrosa porque si acaba bajando todo ese frente de llamas, que ayer sería de unos cuatro o cinco kilómetros como poco, a los pinares que hay en Piedralaves, ya en el valle del Tiétar eso ya puede ser el acabose”.

Se trata de una preocupación que comparten desde la Junta de Castilla y León respecto a un fuego que ya se ha extendido a los municipios de Navaluenga, El Tiemblo y El Barraco, y que ha obligado a a evacuar a 1.500 personas.

En cuanto a medios para combatir el fuego, España ha activado el mecanismo ante emergencias de la Unión Europea y ha solicitado al menos cuatro aviones para combatir los principales focos. Grecia ya ha respondido, poniendo a disposición del Ejecutivo español dos aviones Canadair CL-415.

Fuego en León y Aragón

La emergencia por incendios, no obstante, no se ciñe exclusivamente al interior peninsular. En Castilla y León, la comunidad más castigada en 2025 junto con Galicia por el fuego, además del de Burgohondo hay una decena de fuegos activos. El de Murias de Ponjos (León) ha ascendido Índice de Gravedad Potencial 2 esta noche, obligando a evacuar las localidades de Rosales, Folloso y Andarroso.

También Aragón está sufriendo el ataque del fuego, con un incendio declarado el jueves entre entre La Cerollera y La Cañada de Verich, en Teruel. Asimismo, siguen activos los de Ejulve (Teruel) y Plan, en el pirineo oscense.


Fuente: El Salto

sábado, 13 de junio de 2026

La carta de Zelensky a Putin

 

      Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.


     El 4 de junio el Presidente Zelensky divulgó una carta abierta al Presidente Putin Open Letter to the President of the Russian Federation from the President of Ukraine — Official website of the President of Ukraine.


San Zelensky.

En Occidente la misiva ha sido presentada como gesto de buena voluntad y propuesta de diálogo de paz. El corresponsal alemán en Bruselas Eric Bonse, dice que en realidad la carta no está dirigida a Putin sino que es un guiño a los partidarios de la linea dura en Kíev.

Últimamente la evolución de la guerra se presenta en Occidente como favorable a Ucrania. El militar suizo Jacques Baud, uno de los analistas censurados e ilegalmente sancionados por Bruselas por delito de opinión (Y sin embargo se mueve – Rafael Poch de Feliu), considera que el proclamado éxito militar ucraniano no es mucho más que una campaña de relaciones públicas. La guerra no se gana con comunicación, dice, y por más que su evolución sea lenta, el dominio militar ruso es tan inequívoco como el creciente daño sufrido por Ucrania, en vidas y destrucción.


La confrontación entre Rusia y la OTAN.

En los debates de la ONU de mayo se mencionaron 238 muertos y más de mil heridos civiles ucranianos para el mes de abril, mientras Rusia decía haber sufrido el mismo mes 100 muertos y 600 heridos. Ucrania es un país destruido, mientras que los efectistas ataques con drones sufridos por Rusia, por dolorosos que sean en vidas, tienen un repercusión militar operativamente “limitada”, dice Baud Jacques Baud – Ukraine – La Nouvelle Stratégie de Zelensky.  A continuación la crónica de Bonse.

Autor: Eric Bonse

Los líderes del E3, Merz, Macron y Starmer, se reúnen en Londres con el jefe de Estado ucraniano, Zelensky, para hablar sobre posibles negociaciones con Rusia. Previamente, Zelensky había enviado una carta abierta al líder del Kremlin, Putin.

Según nuestros medios de comunicación, contenía una invitación cortés a mantener conversaciones directas en un tercer país, como Suiza. Se trataba de un gesto de gran calado, según se dijo en la radio y la televisión.

Sin embargo, ya en la segunda frase se incluye el comentario, a medio camino entre la burla y la amenaza, de que «nuestros drones de largo alcance han visitado su foro en San Petersburgo».

Poco después, Zelensky amenaza con «más consecuencias negativas» de la guerra para Rusia: más drones, más ataques a instalaciones energéticas, más sanciones de la UE.La carta termina con la sombría «profecía» de que Putin, si no cede, deberá temer por «su propia existencia».

Esto no es «una amenaza, sino un hecho de la historia rusa», afirma Zelensky en un giro sumamente cínico. (*)

Al final firma con «Slava Ukraini», el grito de guerra de las fuerzas armadas ucranianas, que también utilizaban los fascistas de Stepan Bandera.

Quien escribe así no espera una respuesta de Putin (quien, por cierto, respondió en San Petersburgo con un «niet»). La «carta abierta» va dirigida más bien al interior del país, a los partidarios de la línea dura en Ucrania.

Esto no ha impedido que el Gobierno federal alemán haya acogido con satisfacción la carta y haya invitado ahora a Zelensky a Londres para mantener conversaciones personales.

Solo cabe esperar que de estas conversaciones surja algo más que gestos amenazantes y la habitual fórmula de la UE de «paz a través de la fuerza»…

(*) “Si no llegas personalmente a la conclusión de que es hora de poner fin a esta guerra, Ucrania seguirá luchando por su existencia. Contaremos con quienes nos apoyan. Pero usted también tendrá que luchar mucho más por su propia existencia —no la de Rusia, sino la suya. Y esto no es una amenaza por mi parte ni por parte de Ucrania. Es un hecho de la historia rusa que conoce bien: cuando Rusia se cansa, llega el cambio”.



Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

viernes, 29 de mayo de 2026

Subvenciones europeas financian empresas israelíes dedicadas a la “tecnología del genocidio”

 


Varias organizaciones aseguran que Europa facilita que empresas vinculadas al genocidio en Palestina operen en el mercado europeo


Una mujer sostiene un cartel en defensa del pueblo palestino y contra el genocidio gazatí.


     El Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo, SUDS, NOVACT e Irídia – Centro para la Defensa de los Derechos Humanos acaban de publicar un nuevo informe que lleva como título Las puertas de entrada de la tecnología del genocidio en Europa en el que se explica cómo la arquitectura diversificada de la UE permite que empresas militares, de ciberseguridad, vigilancia, drones e inteligencia artificial vinculadas a la ocupación, el apartheid y el genocidio en Palestina accedan al mercado europeo y se beneficien de sus subvenciones.

El hecho de que el el Estado de Israel haya sido señalado por genocidio y crímenes de lesa humanidad contra la población palestina por parte de diferentes organismos internacionales no ha supuesto ningún escollo para que la UE continúe haciendo negocio con empresas israelíes que se dedican a la defensa y la tecnología.


El humo se eleva entre los escombros tras un ataque israelí en Tiro, en el sur del Líbano a finales de marzo de 2026.

De hecho ha sucedido todo lo contrario: “Ha experimentado un fuerte crecimiento desde octubre de 2023”, se denuncia en el informe.

Según el texto, “desde el inicio del genocidio, una de cada cinco empresas tecnológicas israelíes ha trasladado parte de sus operaciones fuera del país y 8.300 trabajadores especializados del sector de alta tecnología emigraron entre octubre de 2023 y julio de 2024”. Esto ha sido motivado por “las dificultades para conseguir capital en Israel, la creciente reticencia de la inversión extranjera, la cancelación de vuelos, las disrupciones industriales y la movilización de reservistas”; todo ha ello ha hecho que muchas de las empresas israelíes hayan tenido que buscar nuevos destinos desde los que operar. En el informe se identifican una veintena de empresas israelíes, entre las que se encuentran Israel Aerospace Industries, Elbit Systems, XTEND Defense, NextVision o Cyberbit o NSOG Group, esta última conocida por ser la empresa fabricante del software Pegasus. 

La UE, un destino estratégico para las empresas israelíes

Es en este contexto en el que hay que mirar hacia suelo europeo. Y es que los países europeos, tal y como se señala en la investigación, son un actor clave en la “expansión [de la industria armamentística y tecnológica israelí] mediante acuerdos de cooperación, financiación, contratación directa de empresas, ferias y marcos reguladores insuficientes”. Según las organizaciones que han elaborado el informe, “el 54% de los contratos de exportación de la industria militar de Israel firmados en 2024 fueron con países europeos, con un valor aproximado de 8.000 millones de dólares”.

Estas relaciones quedarían canalizadas a través de acuerdos con institutos tecnológicos o universidades, lo que permite, “enmascarar vínculos militares corporativos como cooperación científica”. Eso hace que fabricantes de armas o de tecnología de ciberseguridad como Elbit Systems o Israel Aerospace Industries “se estén beneficiando de subvenciones públicas europeas”. Otra de las vías de entrada de estas empresas es mediante “el uso de la ingeniería empresarial, como el rebranding o cambio de nombre para ocultar los vínculos con la empresa matriz, así como la compra y creación de sociedades europeas para canalizar ventas de material israelí dentro de la UE y, potencialmente, esquivar controles de exportación”, se puede leer en el informe.

Además de vulnerar los derechos fundamentales de la población palestina, estas operaciones traspasan el marco legal permitido por las mismas normas europeas; sin embargo, las empresas israelíes no encuentran obstáculos debido a las facilidades y la flexibilidad de esas mismas normas.

Alemania, Luxemburgo y Chipre, epicentro del negocio

Tres son los países puestos en el foco por las organizaciones que han elaborado el informe. Se trata de Alemania —epicentro del lobby militar israelí en Europa—, Luxemburgo y Chipre. Este último país, de hecho, “funciona como una plataforma de aterrizaje para empresas tecnológicas israelíes, al ofrecer proximidad geográfica con Israel, vuelos directos, facilidad logística, acceso al mercado de la UE, residencia europea para fundadores y trabajadores, libertad de movimiento de capitales, fiscalidad favorable y procesos ágiles de registro empresarial”. Luxemburgo, por su parte, “permite articular estructuras societarias, holdings y filiales que facilitan el acceso al mercado europeo” gracias a “un marco corporativo flexible, infraestructuras tecnológicas, estabilidad económica y especialización en ciberseguridad”.

En un contexto de rearme y securitización en Europa; y en un “contexto de débil supervisión pública, fragmentación normativa y falta de mecanismos de diligencia debida en materia de derechos humanos”, no es de extrañar que los países europeos abracen las relaciones con este tipo de empresas.


El plan ‘ReArm Europa’.

Además “la falta de un marco regulador efectivo dentro de la UE que supervise el desarrollo o la exportación de productos de vigilancia permite que estas empresas operen con un control mínimo e insuficiente, lo que ha favorecido su rápida proliferación”, se puede leer en el texto, donde también se pone el foco en Barcelona y califica a la ciudad condal como “hub tecnológico y de ciberseguridad”.

La capital catalana es la protagonista año tras año de congresos internacionales que actúan como plataforma de negocio para todas estas empresas. En este sentido, en el informe se destaca el rol de Fira de Barcelona, “que acoge de manera reiterada a empresas involucradas en el genocidio contra el pueblo palestino”.

Restricciones, control y transparencia

A partir de este análisis, las organizaciones proponen una serie de prácticas para cortar con estas dinámicas, como la introducción de cláusulas vinculantes en la contratación pública europea que excluyan a empresas implicadas en vulneraciones graves de los derechos humanos, la activación de mecanismos de verificación y control o el refuerzo del Reglamento 2021/821 del Parlamento Europeo, “que establece un régimen de control de las exportaciones, el corretaje, la asistencia técnica, el tránsito y la transferencia de productos de doble uso, para impedir exportaciones con riesgo de represión o vigilancia, armonizando criterios y evitando la elusión de controles”.

También se recomienda “la prohibición del desarrollo, la comercialización y el uso de software espía" o la adopción de “sanciones específicas contra Israel y las entidades implicadas”. Como llevan haciendo desde hace tiempo, se exige el embargo integral de armas al Estado de Israel, más transparencia y auditorías en los acuerdos tecnológicos y militares, y excluir de programas de subvenciones europeas a las empresas israelíes que estén implicadas en la violación de los derechos humanos, entre otras medidas.


Fuente: El Salto

lunes, 2 de marzo de 2026

Doblegar a Irán porque así lo quiere Israel

 

Para un invierno átono y viscoso, sin frío ni calor (8 de 10)


 Por Pedro Costa Morata   
    Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

Doblegar a Irán porque así lo quiere Israel


Contemplaba yo cómo se perfilaba la nueva agresión combinada yanki-sionista contra Irán que, según el “modo de empleo” sigue ineluctablemente a la acumulación de fuerzas aeronavales norteamericanas en las cercanías del objetivo a golpear, tratando de establecer un hilo conductor para redactar algo coherente y, si fuera posible, constructivo, en relación con la historia de ese país durante el último siglo. Y eché mano de mi primer análisis sobre Irán, publicado en el semanario Triunfo (“Irán: un gendarme para Oriente Medio”, 21 de diciembre de 1974), cuando el régimen del sah Pahlavi, atraía la atención mundial por sus fantasías imperiales y su intervencionismo en la región apoyando a los regímenes más reaccionarios en su lucha contra movimientos guerrilleros (Dofar en Omán, Kurdistán en Iraq) o independentistas (en Eritrea frente a Etiopía, en Beluchistán frente a Afganistán y el propio Irán…).


Artículo de Pedro Costa Morata publicado en el semanario ‘Triunfo’. (“Irán: un gendarme para Oriente Medio”, 21 de diciembre de 1974).

Mapa elaborado por Pedro Costa Morata publicado en el semanario ‘Triunfo’. (“Irán: un gendarme para Oriente Medio”, 21 de diciembre de 1974).


Aquel Irán, al que el Occidente llegó a atribuirle el papel de potencia subsidiaria anticomunista (como lo eran la Sudáfrica racista, la Indonesia de Suharto y el Brasil de los generales, entre otros casos), muy de confianza en una región donde aleteaban fuertes impulsos árabes revolucionarios e Israel carecía casi totalmente de apoyos, fue cercenado drásticamente por la revolución jomeinista en 1979. La revolución islamista de Irán nos ha confirmado que todos los integrismos religiosos son indeseables (incluyendo los que no quieren decir su nombre, como sucede con el cristianismo), pero tanto su implantación como su consolidación tienen sus causas y su explicación. Y en el caso de Irán, todo eso está muy claro: primero fue el hartazgo y el escándalo del intervencionismo occidental reincidente, luego, la ambición petrolera de las potencias, especialmente la británica, y finalmente la alianza de los Pahlavi con Israel, que no por silenciosa era menos activa.

Desde entonces nada pudo ser igual, desatándose esa persistente inquina con que Occidente ha tratado desde el primer día al régimen de los ayatolás, de muy acusada independencia frente a Occidente, que es lo que -en mi leal entender- resulta imperdonable para el hegemonismo norteamericano, mucho más cuando se cuentan con los dedos de la mano los regímenes o Estados en el planeta que se pueden permitir, aun con dificultades, sanciones y amenazas, conducir sus asuntos por sí mismos y según sus propios intereses.


Imagen de Seyed Javad Miri, en su Instagram.

Porque no, no es la represión del régimen hacia los manifestantes lo que mueve los ataques repetitivos y devastadores contra Irán (como Trump alega y la UE retoma para aceptar los bombardeos y atreverse a la indecencia de pedir a Irán que no responda…); esa represión a Occidente solo le importa como estética hipócrita. Tampoco, en el fondo, es que su petróleo abundante excite especialmente las apetencias de Estados Unidos y Estados compinches, ya que no falta petróleo en otras áreas dóciles del mundo (y el reciente control sobre el de Venezuela así lo confirma). Y me atrevo a decir que ni siquiera es a la sospecha de un programa nuclear militar a lo que hay que atribuir los bombardeos devastadores: desde 1980, es decir, al día siguiente del triunfo de la revolución islámica, Estados Unidos e Israel vienen anunciando -pero mintiendo- la inminencia de un arma atómica iraní, lo que no alarmaba cuando era el sah el que la perseguía, una acusación siempre falsa y por tanto indemostrable; además, en 2015 Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo que zanjaba este asunto, pero que Trump ha roto unilateralmente para argüir como pretexto de agresión el asunto nuclear. Añadamos que para Irán sería legítimo conseguir el arma atómica, ya que Israel, su enemigo más cercano y peligroso, ha acumulado cientos de bombas atómicas desde que iniciara su programa nuclear a finales de la década de 1960;

Nada de eso justifica en realidad el acoso a Irán: se trata, por una parte, de que este es un Estado que no pasa por el aro del supremacismo de Occidente, y de que, por otra, ha ido quedando como única potencia que desafía a Israel, que es la potencia hegemonista del Oriente Próximo, que no consiente rivales. Como respuesta, Irán denuncia una voluntad, ahora exacerbada, de dominio norteamericano sobre el mundo, así como el plan de exterminio de la población directamente colonizada y sometida, la palestina, a manos de Israel. Irán desafía ambas estrategias del crimen, negándose a aceptarlas y a someterse a sus planes y mecanismos (Esto es lo que vive Cuba desde hace sesenta años, es lo que llevó a machacar a Serbia en 1999 y a humillar a Venezuela hace nada; y lo que espera a otros objetivos menores que irán siendo fijados por el Gran Matón, para abatirlos).

El Irán islamista, además, evoca otro episodio de opción por la autonomía política y energética, cuando las elecciones libres dieron el poder en 1951 a Mosaddeq quien, como objetivo esencial para luchar contra la pobreza y la desigualdad en el país nacionalizó la omnipotente Anglo-Iranian Oil Company (luego BP), que permanecía en manos británicas desde que, prácticamente, surgiera el primer petróleo de Oriente Próximo en Masjed-i-Suleiman (región del Juzestán), en 1908. Esta medida de soberanía política suscitó la inmediata respuesta del MI6 británico, que preparó el golpe de Estado con la colaboración de la CIA norteamericana (recientemente creada, pero que ya al año siguiente derrocaría, ella solita, al régimen democrático y nacionalista de Arbenz, en Guatemala). Los disturbios organizados en 1953 en Teherán por mafiosos, espías y traidores, todos ellos contratados por el Reino Unido y Estados Unidos, dejaron en las calles 300 muertos y llevaron a Mosaddeq a la ruina personal y política (con tres años de prisión y confinamiento domiciliario hasta su muerte en 1967).

A partir de ahí el Irán de la dinastía Pahlavi fue endureciéndose y aumentando su dependencia de los intereses petroleros y estratégicos de las potencias occidentales, en el marco de la Guerra Fría. En 1955 se firmó el llamado Pacto de Bagdad (en realidad, Central Treaty Organisation, CENTO), a iniciativa de Turquía e Iraq, a los que se unieron Pakistán, Irán y el Reino Unido (que lo había inspirado). Iraq se retiró en 1959, al poco de iniciarse su ciclo revolucionario. También se creó la SAVAK, la temible policía secreta del régimen, que procedió a la eliminación de los críticos -principalmente provenientes del Tudeh, el Partido Comunista iraní que había apoyado a Mosaddeq, sin inspirarlo- y dio lugar al protagonismo de Jomeini, respetado líder religioso que se erigió como principal oponente, y en su momento enterrador, de la opresión del sah, por lo que sufrió persecución, prisión y finalmente exilio.

Esta revisión histórica – especialmente recomendada para quienes consideran que el regreso de la monarquía de los Pahlevi, y del hijo del sah odiado, puede ser la “solución” a un Irán rebelde- debe refrescar la memoria de quienes lo necesitan: la agitación que ha llenado las calles de Teherán recientemente, dando lugar a una represión feroz, ha sido provocada por, primero, las duras sanciones y las privaciones con que Occidente castiga a Irán desde la caída del sah en 1979, y, segundo, por la sistemática acción del Mossad en concurso con la CIA, fijando objetivos humanos y militares (lo que no ocultan estas mismas agencias clandestinas).

Insistiré, teniendo como referencias las movilizaciones multitudinarias de 1979 que hicieron que el sah abandonase el país falto de apoyos, en que fue el occidentalismo del régimen lo que actuó como revulsivo para una visible mayoría de la población, y fue el islamismo integrista la punta de lanza de la revolución (social) necesaria. El Islam no es un producto occidental, sino que, por el contrario, ha ido acumulando daños y agravios perpetrados por Occidente, y responde con su arma religiosa (como han hecho siempre que han podido las otras dos religiones monoteístas, que reconocen, con el Islam, su vínculo triple a partir del Génesis). El Islam rechaza la democracia occidental por falsaria y ajena a su tradición religiosa, cultural y política. Y no tiene por qué someterse a ella, descartando que se trate de un valor universal. Ese cuestionamiento de fondo y forma que la revolución islámica iraní hace de Occidente desde su implantación en 1979, es lo que la ha enfrentado a una hostilidad feroz y jurada, que pretende -so capa de cultura y civilización laicas, pero superior y supremacista- imponerse a todo el mundo: pueblos, religiones, culturas y modelos políticos.

En el actual enfrentamiento de Occidente con Irán subyace todo eso, con la agravación que supone la íntima coalición de dos Estados criminales, Estados Unidos e Israel (actuando el primero de lacayo del segundo), más los fieles Estados vasallos de ese dúo de destrucción masiva de Alemania, Reino Unido y Francia. El planteamiento es el que ha impuesto el presidente norteamericano Trump en su política de usura e intimidación: “vamos a negociar en los términos y con los objetivos que os impongo porque sí, y si no los aceptáis os machaco”. Con estos presupuestos, el “estilo Trump” ya no es el de sus predecesores, de derribar regímenes y sustituirlos por otros, “democráticos” (de fracasos tan notorios como los de Iraq y Afganistán), sino de eliminar a líderes o cabecillas obligando a segundones y traidores a doblegarse, aunque el régimen golpeado siga considerándose a sí mismo “salvado” o continuista (como ha sido el caso de la Venezuela bolivariana y se pretende que lo sea el Irán islamista).

El protagonismo en todo cuanto tiene que ver con las guerras y los abusos en Oriente Próximo está -sobre todo en los últimos años- concentrado en el presidente norteamericano y en el primer ministro israelí, Netanyahu, perfectamente compinchados y que se sienten con las manos libres para llevar a cabo sus políticas criminales. Y a los que nada decisivo pueden oponer, por su incapacidad práctica, Rusia o China, ni mucho menos los Estados infames y atemorizados de la Unión Europea. (También es el momento, sí, de confirmar la tragedia planetaria que supuso la liquidación de la URSS que la historia debe atribuir más a la persistente acción corrosiva de Occidente que a la propia degradación del régimen soviético, pero que impedía, con el equilibrio y el miedo mutuos, las devastaciones actuales y los crímenes contra la humanidad de un Occidente desatado).

El Israel actual, de poder desmedido desde que dispone de los Estados Unidos de Trump como mamporrero servil, representa la imagen más certera de aquello que diseñaban los famosos Protocolos de Sión que, apócrifos o no, están siendo superados por el diabolismo de Israel y sus aliados sionistas esparcidos por el mundo, especialmente por Estados Unidos. Aquel texto, que acusaba al judaísmo internacional de querer imponerse al mundo, y que ha venido siendo tachado de falso y antisemita por la siempre bien intencionada opinión de Occidente respecto del poder judío, se viene quedando corto desde que la colusión Estados Unidos-Israel actúa con entera libertad para golpear y someter a cualquier objetivo que se proponga; y pone así en evidencia un empeño acelerado por concluir esa preeminencia otorgada por un dios insoportable a un pueblo de alucinados por su exclusividad, del que surgió la doctrina sionista como punta de lanza en su estrategia de dominación.

El “caso Epstein”, que nos convence del singular protagonismo de un Trump íntimo del pederasta Jeffrey, a su vez distinguido miembro de la a sí mismo considerada “comunidad judía norteamericana”, ha resultado ser -aunque la muy judaizada gran prensa internacional, se resiste a reconocerlo- una operación estratégica del Mossad para controlar a personalidades significativas en todo el mundo, llamadas a prestar su apoyo o simpatía hacia el Estado sionista. Lo mismo da que al principio fuera un planteamiento de acción internacional de los agentes israelíes utilizando las “cualidades” de ese degenerado, o que fueran las condiciones del afortunado millonario, llamativas y productivas, las que llamaran la atención de un Mossad siempre atento y capilar. El caso es que para el sionismo criminal este episodio tan singularmente escandaloso ha rendido, con seguridad, inmensos y muy aprovechables triunfos.

Ese caso, el de Epstein y el más amplio y sistémico de la confabulación indestructible Estados Unidos-Israel, nos pone a los occidentales frente al espejo y nos obliga a sentirnos parte de una trama de criminales, necios y peleles supremacistas por la fuerza y las malas artes en un mundo inerme y atemorizado, lo que nos empuja, a más de someternos de pensamiento, palabra y obra al gang dominante, a convencernos de que estamos del lado bueno de la Historia.



sábado, 17 de enero de 2026

Patricia McFadden: “La teoría decolonial es feudal, anhela el pasado como lugar ‘auténtico’”

 

 Entrevista de Adrià Rodríguez   
      Licenciado en Bellas Artes, Máster en Documental Creativo y en Decrecimiento, Ecología Política y Justicia Medioambiental.


     Patricia McFadden (Esuatini, 1952) es una de las intelectuales más destacadas del sur de África. Se describe a sí misma como una “feminista ecológica radical que se encuentra en el último cuarto de su vida y que vive en África”. Ha sido profesora en la Universidad de Cornell (Atlanta) y en la Universidad de Syracuse (Nueva York), entre muchas otras, y ha participado en conferencias y debates por todo el mundo. Vive en Esuatini, en una casa situada en la montaña de Lebombo, donde combina sus trabajos como pensadora y como agricultora.



¿Nos puede describir el contexto del sur de África y cómo ha conformado su identidad política?

El sur de África es crucial en la experiencia de resistencia a la colonización debido a la presencia del colonialismo de asentamiento blanco (británicos y centroeuropeos) y del colonialismo portugués en Angola o Mozambique. Fuimos colonizados por ocupantes que colaboraron entre ellos para mantener la región bajo su control. Compartieron filas en los ejércitos, se apoyaron mutuamente, mataron africanos juntos. Por ello, el sur de África tiene una historiografía específica sobre cómo la gente resistió a la colonización, con el mayor número de movimientos de liberación sostenidos en el tiempo. Yo encarno este contexto donde hay un sentido de destino común más allá de las fronteras coloniales. Pienso en mí misma regionalmente, pero mi identidad está arraigada en una noción más amplia del continente africano.

¿Cómo tenemos que entender las principales figuras que conforman las luchas anticoloniales en el sur de África, y específicamente la de Nelson Mandela?


Nelson Mandela

Los personajes de las luchas de liberación en el sur de África han definido el carácter de esas luchas. En Mozambique tenemos a Eduardo Mondlane y a Samora Machel, quienes se inspiraron en ideas marxistas radicales.


Eduardo Mondlane


Samora Machel


En Sudáfrica están Nelson Mandela, Walter Sisulu, Govan Mbeki, Chris Hani o Steve Biko.


Walter Sisulu


Govan Mbeki


Chris Hani


Steve Biko




Mandela nunca fue comunista ni radical, era un nacionalista. Sus compañeros comunistas, como Govan Mbeki, fueron apartados. Recuerdo a Mandela declarando durante el juicio de Rivonia, donde dijo “siempre he negado ser comunista”. Más tarde, cuando llegó al acuerdo con los colonos, lo vimos de la mano de Frederik de Klerk [último presidente del apartheid y vicepresidente de Mandela]. Fue un momento horroroso, y comprendí que Mandela no era un intelectual, era conservador y feudal. Él negoció el asentamiento de los colonos blancos. Esto tenía que ver con garantizar acceso al consumo, no a los medios de producción, así que los blancos han mantenido la propiedad de la tierra, la tecnología y las infraestructuras productivas. Siguen controlando la economía de Sudáfrica 32 años después de 1994. Hay una clara distinción entre independencia y liberación.

Explíquenos su participación en la lucha contra el apartheid.

Empecé en la facción sindical del ANC [African National Congress, el partido de Nelson Mandela] trabajando como intelectual. Mi primer artículo trató sobre las mujeres que trabajaban en la industria de la piña en Esuatini. Me influyeron los escritos de sindicalistas comunistas como Moses Kotane y el malauí Clements Kadalie.


Moses Kotane


Clements Kadalie


También los de Govan Mbeki, quien escribió ‘The peasant’s revolt’ [podría traducirse como ‘La revuelta campesina’], un texto radical sobre las luchas del campesinado en el Cabo Oriental.



Conocí el marxismo y la idea del socialismo a través de mi trabajo sindical. Después me involucré en el brazo armado del ANC. Transporté muchísimos jóvenes de Mozambique a Sudáfrica, hombres y armas, para luchar contra el apartheid. La mayoría de ellos fueron asesinados por el régimen supremacista blanco. Mi hermano joven fue reclutado por el brazo armado del ANC y fue asesinado por los bóeres [colonos sudafricanos] cuando tenía 31 años. Llamaron a mi madre y le dijeron “ven a recoger a tu perro”. Mandela traicionó la revolución por la que tanta gente murió y otros muchos arriesgamos la vida. Vendió los sueños de toda esa gente joven. Eran mis compañeros.

El feminismo ha sido una de las piezas clave de su trabajo como intelectual y activista. ¿Cómo aconteció su encuentro con el feminismo?

Yo era una adolescente y me encantaban los libros. Mi padre solía llevarme a Manzini a hacer la compra. Allí había una mujer blanca que vendía libros de segunda mano en la calle. Compraba libros y los leía en la acera mientras esperaba a mi padre. Había una biblioteca justo allí. Recuerdo el terrible anhelo al mirar la biblioteca, donde solo podían entrar los blancos. Después, toda mi vida ha transcurrido entre libros y bibliotecas. En aquella parada de segunda mano compré El segundo sexo, de Simone de Beauvoir.


El segundo sexo

Tenía 15 años y pensé que trataba sobre sexo. No pude entenderlo todo, pero cambió mi vida para siempre. No me di cuenta del impacto que tuvo en mí hasta que me divorcié del hombre con el que mi madre me obligó a casarme cuando tenía 20 años. Era un hombre brutal que me violó y quedé embarazada. Me divorcié a los tres meses de matrimonio. Le dije a mi madre: “Puedes quedártelo tú si quieres, yo no pasaré mi vida con él”. Después de eso, mi feminismo se configuró a través del nacionalismo negro, que me enseñó sobre el orgullo negro, y de las feministas blancas, que me enseñaron a entender el patriarcado.

En ocasiones ha argumentado que la teoría decolonial es patriarcal y nacionalista ¿Puede desarrollarlo?

Lo que la teoría decolonial argumenta fundamentalmente es que necesitamos volver al pasado. Cuelga de las luchas ecológicas por la supervivencia de los sistemas de conocimiento y formas de vida precoloniales. Por eso utilizan el Amazonas y esos lugares donde la gente lucha por sobrevivir al capitalismo extractivista. Cuando lees a escritoras decoloniales que se autoproclaman feministas, verás que, corriendo subterráneamente bajo su epistemología, está este retorno a un pasado patriarcal que se plantea como un baluarte frente a la modernidad y al occidentalismo. La teoría decolonial también es feudal, porque anhela el pasado y el lugar “auténtico” de las personas negras y las mujeres. En algunas partes, los procesos de resistencia no han llegado al punto en que las personas hayan desarrollado una conciencia más allá de la idea de independencia, por lo que puedes entender que el nacionalismo sigue siendo hegemónico. Pero en sitios como Sudáfrica, donde existió un Partido Comunista, sindicatos, un proletariado industrializado, acceso a literatura, conocimiento y debates, no puedes decir de ninguna manera que África tiene que volver al pasado. No hemos llegado hasta aquí para volver al pasado.

Esto conecta con uno de sus principales conceptos, la “contemporarity” [se puede traducir por contemporaridad]. ¿Nos puede explicar este concepto y su centralidad para su trabajo?

Buscaba una forma de explicarme a mí misma en quién me estaba convirtiendo en este contexto del sur de África, donde teníamos tanta proximidad con las nociones de modernidad inducidas por el imperialismo. La idea de modernidad es una trampa para las personas negras, significa convertirse en una réplica de los colonos. Yo rechazaba eso, pero no quería ser el pasado, siempre he querido ser el futuro. Cuando observaba el léxico feminista, echaba en falta conceptos que definieran en quién me estaba convirtiendo como persona. Ya vivía aquí en la montaña, estableciendo una nueva relación con la naturaleza, traduciendo mi radicalismo en un feminismo ecológico. De esto trata la “contemporaridad”. Hacerse “contemporaria” significa dejar atrás el lastre de los últimos quinientos años de encuentro colonial, como mujeres negras que vivimos en este continente, esforzándonos por traer el futuro al presente.

La tradición socialista en África ha sido ignorada incluso por la izquierda occidental. ¿Cuáles son los nombres y aprendizajes que tenemos que tomar de esta tradición?

Tuvimos muchos experimentos socialistas en África. Desde Ahmed Ben Bella en Argelia, Julius Neyrere en Tanzania o el Partido Comunista Sudafricano (SACP).


Ahmed Ben Bella


Julius Neyrere


Partido Comunista Sudafricano



Hubo intentos de revolución socialista en África, como en Mozambique con el FRELIMO, en Angola o en Guinea-Bissau con Amílcar Cabral.


FRELIMO


Amílcar Cabral


Pero quienes lo intentaron fueron asesinados. Los africanos que aspiraron al socialismo fueron ridiculizados y eliminados: desde Patrice Lumumba hasta Thomas Sankara y Chris Hani, y ahora con el intento de Francia de derrocar a Ibrahim Traoré, presidente de Burkina Faso.

Ocurrió lo mismo en el Caribe con la eliminación de Maurice Bishop y sus compañeros. Los socialistas siempre han sido amados en este continente, y este amor es terror para las élites conservadoras negras y las élites coloniales blancas.


Maurice Bishop

Samora Machel en Mozambique era muy querido. Thomas Sankara en Burkina Faso era muy querido.

Patrice Lumumba en la República Democrática del Congo era muy querido. Cuando las personas negras abrazan el socialismo, dan los primeros pasos hacia su libertad. La literatura socialista es fundamental porque necesitamos ir más allá del deseo de ser libres, necesitamos redefinir quiénes queremos ser.


Patrice Lumumba

La colonización expone con crudeza el vínculo entre ecocidio y genocido. ¿Cómo explicaría este vínculo en el contexto del sur de África?

El genocidio es un hecho histórico ocultado en el sur de África. Ciudad del Cabo formó parte de una amplia red para esclavizar a los africanos, seleccionarlos y llevarlos al otro lado del océano. El sistema esclavista era una actividad genocida que perduró 500 años en África. Fue el núcleo de la Ilustración europea y del capitalismo moderno.

Europa es lo que es porque comenzó saqueando a los seres humanos en sí mismos. La colonización nos enseñó que la destrucción de la vida humana puede ser un motivo de progreso y celebró el exterminio de africanos como un elemento de superioridad blanca. El ecocidio es la expresión ecológica del genocidio y celebra la destrucción de la naturaleza, también como expresión de superioridad.

Pero la vida humana y todas las múltiples y hermosas expresiones de la vida en nuestro planeta son parte de lo mismo. El genocidio y el ecocidio expresan una falta de respeto absoluta a la vida y a la idea de libertad. Lumumba fue la expresión personal de las vidas negras. Los agentes belgas lo metieron en un barril de ácido porque querían eliminar la idea de libertad.

La colonización también ha transformado la agricultura, la tierra, la alimentación y las dietas. Hoy en día las prácticas agrícolas y las dietas en Sudáfrica están profundamente industrializadas y occidentalizadas. Esto tiene un impacto muy negativo para la salud, el sustento de las personas y los ecosistemas. ¿Cuál ha sido el impacto de la colonización en la alimentación en el sur de África?

Hice mi doctorado sobre la industria azucarera hace 40 años. Entendí que allí donde la alimentación se convierte en mercancía y se desarrolla la agroindustria, la población negra es desplazada forzosamente de su tierra.

La caña de azúcar implicó la introducción de la toxicidad, los plaguicidas, la destrucción de la biodiversidad, el desplazamiento de las personas de sus territorios y de sus tradiciones de sanación y celebración. Las personas se convirtieron en migrantes forzosos. Antes la gente se desplazaba, pero la noción de migración está profundamente arraigada en la agricultura capitalista y la colonización.

Este régimen (Esuatini) ha mantenido los vínculos coloniales. Están expandiendo las plantaciones de azúcar para exportarlo a la UE y EEUU a costa de la vida del pueblo suazi, que carece de alimentos y tierra. La alimentación es fundamental en relación a quienes somos como seres humanos y nuestros vínculos con otros seres vivos. Me politicé con pensadoras como Vandana Shiva, Bella Abzug o Genevieve Vaughan. Ellas me impulsaron a la siguiente etapa de mi vida.


Vandana Shiva


Bella Abzug


Genevieve Vaughan



Vive en la montaña de Lebombo, donde cultiva su hermoso huerto ecológico. ¿Cómo están conectadas su práctica como agricultura y su práctica como intelectual?

Vivir en Lebombo ha significado enfrentarme al ecocidio. Llevo 20 años sentándome en mi veranda y he visto el espectro completo de la vida desplegándose ante mí: lagartijas naranjas y moradas, pájaros, mariposas... Todos estos animales han desaparecido. Cuando cultivo, obtengo el sustento para mi cuerpo, pero también para mis ideas. En el cultivo de alimentos aprendo que la convivencia con otros seres vivos no es un cuento de hadas, sino que es conflictiva y confusa. La resiliencia de la naturaleza en el ecocidio inspira mis ideas sobre cómo resistir en esta etapa del capitalismo. La belleza de la mariposa buscando cualquier flor me recuerda que en la vida las pequeñas cosas que encontramos son fuente de alegría y son incalculables. La abundancia de la lluvia me proporciona muchos aguacates y se los doy a mis amigos. Dar es un regalo que te haces a ti mismo. El árbol da frutos para sí mismo, no para ti. Eres beneficiario de la generosidad del árbol. Estas son lecciones que he aprendido de la belleza e inmensidad de la naturaleza. Esto es lo que significa ser “contemporario”, vivir una vida vegana aquí en esta montaña y buscar maneras de coexistir con otros seres vivos. Aquí estaré hasta que parta para regresar a la montaña.



Fuente: Ctxt