jueves, 30 de abril de 2026

El respaldo de Putin a Irán presiona a Trump para que arregle su estropicio en Oriente Medio

 

 Por Juan Antonio Sanz   
      Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar.


Irán recibe el apoyo ruso en su tira y afloja con EEUU, cuya estrategia para detener la guerra muestra graves desatinos que aprovecha Teherán y benefician a Moscú


     La guerra lanzada contra Irán por Estados Unidos e Israel cumple ya más de dos meses. Al tiempo, son cada vez más confusos e incoherentes los intentos del presidente Donald Trump para poner fin a un conflicto al que fue arrastrado por el Gobierno judío y que le está causando incontables quebraderos de cabeza dentro y fuera de EEUU.


Una mujer pasa junto a un mural antiestadounidense y antiisraelí en Teherán este 21 de abril de 2026.

Su retahíla de amenazas y ultimátums, las idas y venidas de sus negociadores con las manos vacías desde Islamabad y el alargamiento de las treguas gracias a la habilidad iraní han terminado por acorralar a la Casa Blanca. Incluso un aliado de Trump, el canciller alemán, Friedrich Merz, ve con claridad la jugada y se ha atrevido a comentarla: "El régimen iraní, y en especial la guardia revolucionaria, están humillando a toda la nación estadounidense".


El canciller alemán Friedrich Merz interviene durante un debate con estudiantes en Marsberg.


Ante tal situación, y con las negociaciones de paz en el filo de la navaja, Irán ha aprovechado para atraerse el apoyo de Rusia con la visita a San Petersburgo del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchí.


El presidente ruso, Vladimir Putin, y el ministro de Asuntos Exteriores iraní Abás Araqchí.

Un viaje muy oportuno también para los anfitriones. Rusia, además de las ganancias económicas que le está suponiendo el corte del flujo del petróleo por el estrecho de Ormuz, quiere sacar réditos estratégicos de cara a su guerra particular en Ucrania y sobre todo con su posicionamiento internacional a favor de la estabilidad en el Golfo Pérsico.


Estrecho de Ormuz.

La guerra, en punto muerto para EEUU

Lo señaló este martes el portal de información estadounidense Axios: "El conflicto (de Irán) se ha estancado en un punto muerto" y "ha entrado en una fase similar a la Guerra Fría". Esto, "en la práctica, garantiza precios de la energía más altos durante meses y deja al presidente Trump asumiendo los costos de la guerra y con escasos beneficios políticos". Beneficios, en cambio, recogidos por Rusia, que está vendiendo su petróleo a unos precios con los que no hubiera soñado jamás y que le permite ser una de las pocas opciones al abastecimiento restringido de los países del Golfo.

Una prolongación de este tenso duelo, sin guerra activa, pero también sin acuerdo, y con un empantanamiento favorecido por la falta de una estrategia clara por parte de la Casa Blanca ("sin saber cómo salir", advertía Merz) derivaría en un desastre energético, con el estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del crudo mundial) cerrado por los iraníes a los países árabes aliados de Washington, pero también por el bloqueo estadounidense a los puertos de Irán, donde recalan los petroleros de China, la India y también de Japón y Corea del Sur.

A los ojos de todo el mundo, EEUU se convertiría así en el principal responsable de esta catástrofe que ya está trastocando la economía mundial y amenaza con disparar la inflación en todo el planeta. También en la propia Alemania, de ahí ese inusitado enfado de Merz.


El presidente de EEUU, Donald Trump, el 24 de abril de 2026.

A seis meses de las elecciones de mitad de mandato en EEUU, un conflicto congelado "es lo peor que le puede pasar a Trump, tanto política como económicamente", indicó a Axios una fuente cercana al presidente. Ni las amenazas ni las sanciones de "máxima presión", como el bloqueo que está asfixiando la economía de Irán, ni los misiles estadounidenses hacen mella en Teherán, que ya ha asumido un papel de mártir en este drama y no cederá un ápice, ni siquiera aunque Trump vuelva a amenazar al país persa con la aniquilación total.


Teherán tras los ataques de Israel y EEUU.

Los consejos de retomar los bombardeos que le están dando a Trump sus asesores y algunos expertos militares de fuera de la Casa Blanca no pueden cambiar semejante situación. Si el Pentágono lanza una guerra total contra Irán, como le reclama Israel poniendo como ejemplo su campaña en Gaza, con la destrucción de todas las infraestructuras y el genocidio de su población, antes de caer, la Guardia Revolucionaria iraní pondrá el Golfo Pérsico en llamas y la economía mundial entrará en una recesión peor incluso que la de 1929.

La última propuesta iraní y el giro hacia Moscú

Tras el fracaso del último intento de negociar en Islamabad, el Gobierno iraní transmitió a Washington una propuesta de paz que incluye la reapertura del estrecho de Ormuz por parte de Irán y el levantamiento del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes. El espinoso tema nuclear pasaría a examinarse más adelante, con garantías de que Irán no fabricará armas atómicas.

No le gustó a Trump esta propuesta pues no le ofrece ninguna evidencia palpable de que ha "ganado" la guerra. Porque esto es lo único que en estos momentos le interesa al líder republicano: parecer que ha vencido y hacer una muesca más en su retablo de supuestas guerras selladas desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2025.

Mientras Trump y sus asesores se deciden sobre esta última hoja de ruta aportada por Irán y todos los esfuerzos estadounidenses se ponen en castigar a las compañías navieras, las empresas petrolíferas, las refinerías chinas que tratan el crudo iraní o los organismos financieros que aún tratan con Teherán, la sutil diplomacia persa se mueve en direcciones más inquietantes.

La visita del ministro de Exteriores iraní a Rusia ha disparado las alertas no solo en EEUU, sino sobre todo en Europa, en unos momentos en que Bruselas intenta presionar a Washington, aunque sin mucho brío, para que deje atrás la guerra. Para los europeos, los rusos, invasores de Ucrania, son el enemigo a abatir, con un pensamiento que no ha variado desde el principio de esa invasión hace cuatro años y sin tener en cuenta el nuevo paradigma de (in)seguridad internacional introducido por la llegada de Trump al poder.

Si hasta el año pasado, Washington se erigía como el último garante de la seguridad occidental, ahora, con Trump al timón, EEUU es más una amenaza para la economía y las políticas exterior y de defensa europeas. Ahí están la cruzada arancelaria, las intenciones de anexionarse Groenlandia o las advertencias con abandonar la OTAN o echar de la Alianza a alguno de sus miembros más díscolos, como España.

Son los europeos, ciegos en su animadversión por Rusia, los primeros en desechar el equilibrio que Moscú o incluso China podrían suponer ante la rapacería de EEUU y en exigir más sanciones, como anda haciendo ahora la Comisión Europea. Sin embargo, Irán sí ha visto las ventajas de ese movimiento en el tablero de juego occidental. Y el Kremlin le ha seguido la jugada.

Putin, en su salsa

Este lunes, el presidente ruso, Vladímir Putin, recibió al ministro iraní Araqchi, quien dio el salto a San Petersburgo en su vertiginosa gira por Omán y Pakistán, donde debería haberse encontrado con los enviados estadounidenses para siquiera atisbar un armisticio más duradero que el actual y endeble alto el fuego.

"Vemos qué valiente y heroicamente el pueblo de Irán lucha por su independencia y soberanía", afirmó Putin antes de verse con Araqchi. Ya el hecho de que no fuera el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov quien recibiera a su homólogo iraní, sino el propio presidente ruso daba una idea del mensaje que Moscú quería hacer llegar a Washington y sus aliados árabes: la estabilidad en Oriente Medio es también un asunto de Rusia.

Por eso, Putin, aunque resaltó la "relación estratégica" con Irán, también tendió la mano a los países árabes del Golfo Pérsico, con los cuales Rusia mantiene contactos muy cordiales. "Haremos todo lo posible, acorde con nuestros intereses y los intereses de todos los pueblos de la región, para que la paz llegue cuanto antes", aseveró.

Araqchi, por su parte, agradeció a Putin ese espaldarazo y subrayó la voluntad de resistencia del pueblo iraní, especialmente ante las "exigencias irrazonables y los frecuentes cambios de postura de Washington", y ante "la retórica amenazante y los continuos incumplimientos de los acuerdos" por parte de EEUU. La visita a San Petersburgo del rostro más visible de la cúpula de poder de Teherán, con un mensaje para Putin del líder supremo, Mojtaba Jameneí, daba fe de que la diplomacia iraní se mueve por senderos más pragmáticos que los pasos inciertos de la Administración Trump.

Rusia defiende las negociaciones, mientras gane dinero

Para no desentonar mucho con el "amigo" Trump, el Kremlin dejó claro que apoya "la continuación de las negociaciones y la tregua". Según el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, "no merece la pena, en ningún caso, regresar a las acciones militares". Esto, agregó Peskov, "no va en interés de nuestro socio, Irán, y tampoco en interés de los países del Golfo ni de la economía mundial".

Rusia y China son aliados tradicionales de Irán, en el caso ruso incluso con una asociación estratégica que vincula a los dos países en cuestiones de seguridad regional. Ello no impidió que el Kremlin se echara a un lado el pasado 28 de febrero cuando EEUU e Israel comenzaron a atacar a Irán.

Si en un principio, el régimen islámico mostró su pesar por esa decisión rusa de eludir una asistencia más concreta ante la doble agresión israelí-estadounidense, finalmente Teherán dejó de quejarse cuando el Kremlin comenzó a entregarle inteligencia militar con la cual atacar blancos militares de EEUU o las infraestructuras energéticas de los países del Golfo Pérsico, acción que, junto al cierre del estrecho de Ormuz, se ha revelado como la mejor estrategia de Irán en esta guerra.

Que en la reunión de San Petersburgo entre Putin y Araqchi participara Igor Kostiukov, jefe de la inteligencia militar rusa, la temible GRU, lanzaba a Washington otro mensaje evidente: Rusia seguirá apoyando a Irán señalando blancos posibles o con inteligencia destinada a defender puntos clave de su territorio mientras continúe esta guerra.

Esta asistencia podría ir a más, en el peor de los casos, de ahí la importancia de la visita de Araqchi. Está pendiente el suministro a Irán de los sistemas antiaéreos rusos S-400, que, si bien no tienen la última tecnología en la interceptación de misiles, sí que podrían poner en un brete los futuros ataques aéreos combinados de EEUU e Israel. Eso siempre que Rusia dejara de estar más interesada en sus ganancias económicas actuales derivadas de la crisis y decidiera intervenir de una forma más directa en el conflicto.

De momento, Moscú saca pingües beneficios económicos de la guerra de Irán, más aún con el crudo superando los cien dólares el barril. Las perspectivas actuales, con el alza de los precios del petróleo y el levantamiento de las sanciones estadounidenses a los compradores del crudo ruso, apuntan a que Moscú podría ganar ya 24.000 millones de dólares mensuales con estas ventas.

Y subiendo. Si la guerra se prolongara hasta el otoño, los ingresos anuales podrían sobrepasar los 386.500 millones de dólares, es decir, casi un 188% por encima de las estimaciones previas a la guerra.

Con ese dinero llenando las arcas rusas, la guerra de Ucrania podría quedar sentenciada antes de 2027. Todo ello gracias al apoyo de Trump, que en este caso sí podría jactarse de haber ayudado finalmente a terminar el conflicto ucraniano.



Fuente: Público

miércoles, 29 de abril de 2026

Prepárense para el impacto

 

 Por Antonio Turiel   
      Físico, matemático y experto en energía. Trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.


     Anticipar lo que va a pasar en las próximas semanas es una tarea harto difícil. Sin embargo, dada la acumulación de riesgos y la evolución de los diversos factores que afectan a la actual situación geopolítica, no es aventurado decir que vamos a vivir una crisis como no se ha visto jamás, por su extensión, alcance y duración.


Posición de seguridad-apoyo en asientos orientados hacia adelante.

No voy a entretenerme a valorar la inmensa cantidad de efectos y correlaciones que hay entre la infinidad de variables que están en juego. Me voy a fijar en unos pocos aspectos que ahora mismo están bastante claros, para transmitir una idea que es bastante sencilla: de manera inevitable, en el curso de las próximas semanas vamos a tener una gran escalada de precios, seguida de restricciones en el acceso a determinados productos y servicios, para acabar en una situación de verdadero racionamiento. En el caso más favorable, las medidas de racionamiento se tomarán en España a finales de este año; en el más desfavorable, en unas pocas semanas. Todo va a depender de la evolución de ciertos factores ahora mismo imponderables pero que tienen un curso muy negativo.

Vamos a ir a lo más básico: de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, en el momento actual se ha detenido la extracción de unos 13 millones de barriles (Mb/d) de petróleo diarios en la zona del Golfo Pérsico, fruto de la incapacidad de darle salida a ese petróleo. Eso supone la desaparición del 13% de los aproximadamente 100 Mb/d que se producen en el mundo. Encima, la detención de la extracción de esos pozos, en campos ya muy maduros, va a implicar la pérdida definitiva de 1 ó 2 Mb/d para siempre debido a los procesos de compactación y cierre de la roca cuando se deja de inyectar agua a presión, y eso ya supone una pérdida muy significativa, en torno al 1-2% de la producción mundial. Además, los daños causados en terminales de carga, refinerías, oleoductos, gasoductos e inclusive algunos yacimientos van a suponer una ralentización del flujo de hidrocarburos durante años, que podrían suponer una pérdida adicional comparable durante ese período. Por tanto, incluso en el mejor de los casos nos enfrentamos quizá a una pérdida del 4% de la producción mundial durante años. Conviene recordar además que, como los países productores consumen ellos mismos un poco más de la mitad del petróleo que extraen, en términos del petróleo disponible a la venta (lo que es lo más importante para países netamente importadores como es España) esos porcentajes se tienen que multiplicar por 2. Por tanto, la interrupción de la extracción en la zona supone el 26% del petróleo exportado en el mundo, y de manera más o menos definitiva habremos perdido entre el 4 y el 8% del total de petróleo a la venta. Esos números nos pueden dar una idea de cómo de apurada es la situación de países importadores como el nuestro.

Pero la situación tiene el potencial de volverse mucho peor. EE.UU. está bloqueando el paso de petroleros iraníes, habiendo ya capturado algunos. Irán exporta 2 Mb/d, lo cual implica añadir otro 4% del petróleo exportado que faltaría, y ya llegamos al 30%. Además, si la situación bélica se recrudece, Irán puede atacar los oleoductos con los que Arabia Saudita y Kuwait están esquivando el Golfo Pérsico, lo cual retiraría hasta otros 7 Mb/d del mercado, o lo que es lo mismo, otro 14% menos. Eso sin contar con que, si EE.UU. lanza la ofensiva terrestre, la destrucción que puede generar Irán en la zona podría poner fuera de línea toda la producción de la región, que es de unos 27 Mb/d. Para más inri, estos países exportan la mayoría de su petróleo, unos 20 Mb/d, la mayoría de los cuales pasaban antes por el estrecho de Ormuz  aunque actualmente unos 7 Mb/d se desvían por oleoductos que hemos comentado. En ese caso, faltaría hasta el 40% del petróleo disponible a la venta (y por no hablar de que si esos países se quedan sin petróleo para producir y traer alimentos, conseguir agua o usar el aire acondicionado en verano, la expresión "catástrofe humanitaria" se va a quedar cortísima).

En resumen: en este momento no circula el 30% del petróleo que se exporta, en caso de recrudecimiento de la crisis ese porcentaje llegaría al 40%, e incluso si la guerra se detuviera ya y la situación se "normalizase", habríamos perdido por varios años o quizá para siempre entre el 4 y el 8%.

Es decir: en el mejor de los escenarios (se pierde solo el 4% del petróleo a la venta), vamos a una crisis económica más grave que la del 2008; en el peor (se pierde de manera duradera en torno al 40%), vamos a algo peor que la Gran Depresión de 1929.

¿En qué situación se encuentra España?

De acuerdo con los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), España está consiguiendo comprar aproximadamente el 85% del petróleo que consume. Eso hace que el 15% que falta lo esté sacando de sus reservas, principalmente las comerciales. Antes de la guerra de Irán, España contaba con unas reservas estratégicas (del Estado) equivalentes a 30 días de consumo nacional, en tanto que las comerciales (de las compañías) equivalían a 65 días. En total, todas las reservas representaban 95 días de consumo nacional. En la actualidad, las reservas representan unos 83 días, y perdemos el equivalente a 0,15 días de consumo nacional cada día que pasa. Esto es, perdemos aproximadamente un día de reservas cada semana que pasa. Si no hay cambio de la situación, en unas 13 semanas (3 meses, es decir, a finales de julio) las reservas llegarán a 70 días y se activarán ciertas medidas restrictivas, que se irán endureciendo en función del descenso de las reservas.

España tiene una situación mejor que la de otros países europeos, porque aquí se han mantenido en funcionamiento las 9 refinerías que había, 8 en la península y una en Canarias. De ese modo, España tiene capacidad para refinar aproximadamente 1,3 Mb/d de petróleo y a partir de ello produce la práctica totalidad la gasolina y el diésel que consume, y el 83% del queroseno que se usa aquí. Por contraste, en Europa, a lo largo de los últimos 20 años se cerraron más del 40% de las refinerías porque salía más económico importar combustibles de Rusia y otros lugares, y eso hace que ahora Europa sea mucho más vulnerable a la actual situación, ya que en los mercados de la gasolina, el diésel y el queroseno hay mayor competencia entre la demanda, en tanto que los clientes del petróleo crudo son menos, ya que se necesita tener refinerías y éstas son instalaciones muy caras que no todos los países se pueden permitir tener.

El escenario que se dibuja no es excesivamente favorable para España, pero no se anticipa una disrupción inminente. Hay sin embargo ciertos riesgos que invitan extremar la cautela en las próximas semanas, y que probablemente van a provocar que se tomen medidas restrictivas e inclusive racionamientos más pronto de lo que se podría pensar.

  • Precio del petróleo: Durante el mes de abril, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. ha manipulado las referencias que se toman como "precios del petróleo", a saber, los contratos de compra a futuro en el mes de junio tanto del petróleo Brent como el West Texas Intermediate. El volumen físico realmente extraído de estos dos tipos de petróleo es muy pequeño, apenas unos cientos de miles de barriles diarios, y por eso es un mercado más fácilmente manipulable. Se han comprado opciones de compra de petróleo en junio a un precio más caro y luego se han revendido a un precio más barato con el objetivo de conseguir contener el precio; primero se fijó un nivel de 90$ por barril y más tarde, cuando se vio que ésa era una referencia difícil de mantener, se tomó la de 100$/barril. Todo este "petróleo de papel" no deja de ser un mero instrumento especulativo sin conexión directa con el petróleo físico real que se comercia en los puertos, pero en general el precio de los futuros a 3 meses y el precio del petróleo en venta inmediata suelen ser muy parecidos, con unos pocos dólares por barril de diferencia. Hasta este mes de abril, claro.

Lo que hemos observado es que la separación entre el precio del petróleo físico y los futuros ha llegado a ser de más de 30 dólares por barril, fruto de esta manipulación por parte del Tesoro estadounidense. La razón de esta manipulación, que obviamente le ha costado cientos de millones de dólares al Departamento del Tesoro americano, es que lo que los noticiarios refieren como "precio del petróleo" es el del mercado de futuros, no el de venta inmediata, entre otras cosas porque el valor de este últimos es más difícil de conocer, ya que depende del país, puerto y entrega, y se tendría que registrar todos esos valores y hacer una media ponderada. Como esos "precios del petróleo" se utilizan como índices para muchos ajustes bursátiles, con esta maniobra el gobierno de los EE.UU. ha ganado tiempo para evitar el pánico de la bolsa. Pero el tiempo se acaba. Mañana, 30 de abril, se tienen que liquidar los contratos a futuro del Brent con entrega en junio. Por ese motivo, querido lector, habrá observado que desde que empezó esta semana el precio del petróleo (es decir, de los contratos de futuros a junio) ha ido subiendo progresivamente, siendo en el momento que esto escribo ya de 118$/barril. Entre hoy y mañana el precio tendrá que dispararse hasta que el precio de entrega inmediata y el del futuro se igualen prácticamente, porque si no lo hicieran alguien podría comprarlo para revenderlo inmediatamente más caro y ganar la diferencia. La huida hacia adelante que ha supuesto esta manipulación contable llega por tanto a su fin. Cuando acabe la jornada de mañana sabremos dónde se queda el Brent (para el WTI aún tendremos que esperar al 19 de mayo), pero no se extrañen si aterriza en los 140 ó 150$ por barril. Ese precio refleja la escasez real del petróleo físico en Europa, y lo peor es que ni siquiera es el techo, lo más probable es que acabe derivando, con el paso de las semanas, hacia los 200$ o más. En todo caso, con 150$/barril de Brent, espérense que lleguemos a precios del diésel ya cercanos a los 3 euros por litro.
 

  • Destrucción de la demanda: Éste es el único factor que puede servir para aliviar la actual situación de escasez. Con el precio de las gasolina y el diésel disparado, muchos negocios van a tener que cerrar, y eso implicará una caída de la demanda. El problema es que esperar que este mecanismo cierre una brecha en demanda del 15% del petróleo es prácticamente asumir un descenso de actividad industrial en un porcentaje similar, y por rebote y dependencias mutuas, un descenso del PIB que fácilmente superaría el 5% y hasta el 10%. Eso sería una verdadera debacle económica, así que lo más probable es que el Gobierno tome medidas inmediatas para contener la demanda de los particulares, que es lo que menos daño causa a la actividad económica. Por tanto, no sería en absoluto descartable que en las próximas semanas se tomen ya medidas restrictivas. El problema es que con esas medidas es dudoso que se consiga cerrar la brecha del 15% entre demanda y disponibilidad de petróleo en más de un 5% del total, y aún quedaría un 10% por cubrir. En tanto que no se cierre ese brecha, es inevitable que el precio suba, dado que lo que empuja el precio al alza es la incapacidad de cubrir toda la demanda.

  • Hundimiento económico de los países del Golfo: La actual estrategia americana de bloquear la salida de barcos iraníes (o de quién les haya pagado tributo) tiene como objetivo deteriorar la ya muy debilitada economía iraní, provocar protestas y revueltas internas y conseguir un cambio de régimen. Desgraciadamente para los americanos, el régimen iraní está demostrando ser muy resiliente y estar muy bien atrincherado, y más ahora que su ejército, la Guardia Revolucionaria, parece haberse hecho de facto con el control político del país. Sin embargo, la resiliencia del resto de países del golfo Pérsico, que son aliados de los EE.UU., es mucho más cuestionable. Ellos también están sufriendo económicamente por la guerra y el bloqueo de Ormuz. Es en este contexto que debe entenderse el anuncio de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP pasado mañana, cuando la guerra no se ha acabado y el cierre del estrecho de Ormuz aún impide la salida de la mayoría de su petróleo. Emiratos es el único país que cuenta con una capacidad ociosa significativa, y cree que podría pasar de los 3 Mb/d de producción actual que le fija la cuota de la OPEP hasta los 5 Mb/d, es decir, 2 Mb/d más, un incremento del 66%. EAU está pensando que, en cuanto se desbloquee la situación actual, debe vender petróleo a la máxima velocidad posible para enjugar sus cuentas públicas. La situación de los EAU es un síntoma del problema de todos estos petroestados, que tienen sistemas políticos autoritarios y represivos, sin más políticas redistributivas que las que permitían los excedentes del petróleo. Un bloqueo prolongado de la situación actual puede acabar llevando a revueltas y levantamientos, y eventualmente a la caída de alguno de estos países, lo cual agravaría toda la situación a más largo plazo: simplemente, piensen en las consecuencias de una guerra civil en Arabia Saudita...

  • La poca fiabilidad del socio americano: Gracias a su política exterior agresiva y al aislamiento de Rusia respecto a Europa, EE.UU. ha conseguido incrementar hasta extremos inimaginables la cantidad de petróleo y gas natural que le vende a Europa. En realidad, EE.UU. nunca fue autosuficiente en petróleo, pero produce demasiado petróleo ligero mientras importa petróleo medio y pesado, y es en Asia y en Europa donde coloca sus excedentes del ligero. En cuanto el gas, EE.UU. sí que extrae más del que consume y es un verdadero exportador neto, aunque su exportación hacia Europa se tiene que hacer por buque metanero, lo cual encarece el producto final. En cualquier caso, como EE.UU. aún importa el equivalente al 40% de su consumo de petróleo, están igual de expuestos a la subida de precio del mismo que el resto del mismo. A medida que la situación en EE.UU. se vaya haciendo insostenible, es muy probable (yo diría que es prácticamente seguro) que la administración Trump decida primero limitar y después prohibir las exportaciones de gas y de petróleo. Recordemos que todo apunta a que la extracción de petróleo en los EE.UU. ya ha tocado máximos y empezará a caer con fuerza en los próximos años, y seguramente el gas natural seguirá sus pasos en breve; todo lo cual incrementa los incentivos de EE.UU para cortar en seco sus exportaciones. En el caso del petróleo, España actualmente importa el 14% del petróleo que consume de los EE.UU., lo cual prácticamente duplicaría la actual brecha entre suministro y demanda que tenemos aquí, y sin posibilidades reales de cerrarla: el resto de Europa estaría igual, y el ajuste que nos aplicaría el amigo americano nos acercaría a la media de 30% menos de petróleo disponible en el comercio mundial. En el caso del gas natural, el cierre de Ormuz prácticamente no ha afectado al suministro de España (de Catar, España obtenía menos del 2% de su suministro), pero el cierre del grifo americano sería demoledor, ya que importamos el 30% de nuestro consumo de allá. Por tanto, cuando EE.UU. empiece a aplicar restricciones a las exportaciones de hidrocarburos, la crisis va a tomar una dimensión completamente diferente en Europa y en España. Una en la que por primera vez vamos a ver lo que es estar en la media mundial: ni siquiera en lo peor, solamente en la media. Si llegamos a este punto (y no me parece para nada descartable, si la guerra no acaba), no sé qué va a ser de Europa...

 

Por terminar, cabe recordar que el cierre del estrecho de Ormuz está afectando también al tráfico de otras materias primas, como el gas natural, los fertilizantes nitrogenados, el azufre, el helio o el aluminio, todo lo cual tendrá también mucho impacto sobre la actividad económica mundial y española en particular. 

¿Qué podemos hacer en este escenario? Recordémoslo: No Normal. Ahora es el tiempo de actuar. Contacte con la comunidad que se está organizando cerca de Vd., y prepárese. Porque esto no es un simulacro.

Prepárense para el impacto.



Fuente: The Oil Crahs

“La República Tecnológica” de Palantir; cómo el lobby de la empresa inventó la “necesidad” de comprar sus softwares de vigilancia

 

 Por Bruno Sgarzini   
   Periodista especializado en asuntos internacionales.

     La “República Tecnológica” que propone Palantir, en un manifiesto, está basada en una masiva compra de voluntades para que sus softwares sean comprados por las agencias federales de Estados Unidos, entre ellas el ICE, el Pentágono y el Departamento de Agricultura. “La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software. La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante”, asegura el manifiesto de la empresa.


El director ejecutivo de Palantir, Alexander Karp, ha donado millones a causas políticas vinculadas al presidente Trump.

Pero esta conclusión se sustenta en un hecho fáctico; construir la necesidad imperiosa en políticos, y gobiernos, de que sus productos son claves para enfrentar las “amenazas del futuro” y estar un paso adelante de China y otras amenazas a la “seguridad nacional”. Según su manifiesto; “si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar”.

Los nuevos documentos se han convertido en uno de los mayores tsunamis políticos de todo el caso Epstein. En ellos, de forma descarnada, sobresale un modus operandi que mezcla los casos conocidos de abusos y trata de mujeres con arreglos sucios y maquinaciones extrañas el propio Epstein.


Una protesta contra la empresa Palantir en Denver, Colorado.

Pero la maduración de este proyecto tiene un punto de inicio cuando Peter Thiel, uno de los fundadores de Palantir, fue uno de los primeros que apostó por Donald Trump. En 2016 donó un millón de dólares a su campaña a través del Make America Number One y, después, se convirtió en parte de su equipo de transición antes de su asunción presidencial. Ocho años después, la apuesta fue un poco más sofisticada; en vez de Thiel, varias personas de su circulo íntimo pusieron otro millón para los super comité de acción política (superPac) Make American Great Again y Maga para asegurar el regreso de Trump en las presidenciales de 2024. Alexander Karp, director ejecutivo de la corporación, aportó otro millón adicional para su comité de investidura.


Peter Thiel ha declarado que intentará ayudar al presidente Donald Trump en todo lo que pueda.

Mientras que Palantir figuró entre las casi 40 empresas privadas identificadas como donantes del proyecto del salón de baile de la Casa Blanca y sus representantes estuvieron entre los aproximadamente 130 invitados a una cena en la Casa Blanca para los patrocinadores del proyecto. La promiscuidad de este vínculo con funcionarios de la Casa Blanca llegó al punto que subjefe de gabinete, Stephen Miller, el principal responsable de otorgar contratos a Palantir, a través del El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), declaró en marzo de 2025, la tenencia de entre 100.001 y 250.000 dólares en acciones de Palantir. Meses después, al menos, tuvo la delicadeza de venderlas para cumplir las “normas éticas federales”.


El arquitecto de las deportaciones de Trump, Stephen Miller, tiene acciones en la empresa que las ejecuta.

Para Matthew Guariglia, analista político sénior de la Electronic Frontier Foundation; “presenciamos un círculo vicioso en el que los contratos gubernamentales generan enormes cantidades de dinero para las empresas, y luego esas empresas y sus directores ejecutivos invierten recursos en un tipo de política que requeriría que se destinara aún más dinero a su empresa”. La conclusión de Guariglia se apoya en el hecho de que el gasto de Palantir en lobby aumentó de 2,4 millones de dólares en 2020 a casi 6,1 millones de dólares en 2025Palantir presionó, por ejemplo, al Congreso en temas de seguridad fronteriza, adquisición de software y sistemas de datos gubernamentales —áreas que coinciden directamente con las tecnologías que vende al ICE. Según declaraciones federales, la empresa contrató a la firma de cabildeo Invariant LLC por 360.000 dólares en el primer semestre de 2024, con el mandato de influir sobre “cómo la tecnología comercial puede mejorar la seguridad fronteriza”. En el cuarto trimestre de 2025 sumó otros 50.000 dólares pagados a Cornerstone Government Affairs LLC, esta vez para cabildear en torno a “la introducción y la formación sobre el trabajo en curso relacionado con la seguridad nacional”.


Gasto en lobby de Palantir en los últimos cinco años, según los datos oficiales de lobby publicados por Open Secrets.

Palantir también contrató a Ballard Partners, con pagos por 660.000 dólares en 2025, la firma propiedad Brian Ballard, uno de los primeros recaudadores de las campañas presidenciales de Trump, que tuvo entre sus lobbistas a la actual jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susan Wiles, y la exsecretaría de Justicia, Pam Bondi. La tecnológica también transfirió 690 mil dólares a Miller Strategies, empresa dirigida por Jeff Miller, quien presidió el comité de finanzas del segundo comité inaugural de Trump. Por supuesto esta montaña de dinero rindió sus frutos con jugosos nuevos contratos con la Administración Trump.

En este nuevo informe de la Geopolítica de la Astrología de los hombres habló de la plataforma distópica de vigilancia que la empresa Parlantir está creando para perseguir a los migrantes en Estados Unidos. ¿Cómo fue fundada la empresa? ¿Quién es Peter Thiel, su creador, y cuál es su ideología? ¿Cuáles son sus conexiones con la CIA, el Pentágono e Israel? ¿Colaboró con los bombardeos en Gaza a través del uso de inteligencia artificial?

En abril de 2025, el ICE incorporó casi 30 millones de dólares adicionales a un contrato plurianual con Palantir, que elevó el total de obligaciones a 145 millones de dólares. La empresa opera el sistema de gestión de casos de investigación del ICE; la plataforma con la que los agentes rastrean, almacena y administran expedientes de control migratoria. La ampliación de su contrato más reciente le encargó un proyecto nuevo: ImmigrationOS, un sistema de inteligencia artificial destinado a monitorear autodeportaciones y establecer prioridades de deportación. También la compañía está involucrada en el desarrollo de Elite, un sistema que establece objetivos de deportación en barrios y comunidades estadounidenses como si fuera un Google Maps.

Para César Cuauhtémoc García Hernández, profesor de derecho especializado en aplicación de leyes migratorias, estas herramientas no solo acumulan datos: también determinan cómo se usa esa información en tiempo real. Al concentrar grandes volúmenes de datos en un sistema único y accesible, la tecnología convierte la información en decisiones sobre el terreno. “Palantir recopila grandes cantidades de información y la presenta de forma accesible y móvil para que los agentes de campo tengan acceso a ella. Son ellos quienes deben decidir a quién perseguir, a quién interrogar y a quién detener, y deben tomar esas decisiones con mucha rapidez”, declaró a Open Secrets, una organización no gubernamental a cargo de investigar el dinero oscuro en la política estadounidense.

En el terreno militar, la compañía también ha obtenido jugosos negocios producto de su lobby. Desde finales de 2023 Palantir control todo el componente de inteligencia artificial del proyecto Maven del Pentágono. Este programa, denominado oficialmente “Equipo multifuncional de guerra algorítmica”, integra aplicaciones militares bajo una interfaz sencilla. Los operadores militares interactúan con el sistema mediante un canal de chat similar a otras IA generativas. En 2024, este contrato pasó de tener un techo de gasto de 480 millones a 1.300 millones por la implementación del Maver Smart System, una versión mejorada de la ya existente. Poco después llegó otro acuerdo de mayor escala: en agosto de 2025, el Ejército firmó con Palantir un contrato marco por hasta 10.000 millones de dólares a diez años, que consolida 75 contratos anteriores en un único acuerdo empresarial. El Departamento de Defensa (DOD) representa aproximadamente el 87% de todas las obligaciones de Palantir registradas en USAspending.gov, la plataforma de gastos del gobierno federal estadounidense.


Trayectoria de ingresos por contratos gubernamentales de Palantir con las distintas agencias de EEUU, según Fed Spend

Esto se suma a otros arreglos comerciales que la compañía ya tiene con el Servicio de Impuestos Internos (IRS), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Uno de los últimos acuerdos fue firmado con el Departamento de Agricultura para que Palantir genere una base de datos por 300 millones de dólares que ayude a “mejorar la entrega de servicios a los agricultores, asegurar tierras agrícolas, fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro y proteger los programas agrícolas contra el fraude, el abuso y la “influencia de adversarios extranjeros”. Todos estos acuerdos utilizan sofwares propiedad de la empresa como Foundry, TITAN, Vantage y Ghotam.

Está bastante claro que este proyecto de “República Tecnológica” se sostiene en base a la inyección de dinero en los circulos trumpistas. Para Fed Spend, un blog que monitorea los gastos del gobierno estadounidense; “Palantir Technologies nació de una inversión de la CIA. En 2004, In-Q-Tel, la rama de capital riesgo de la agencia, financió una pequeña empresa emergente de Silicon Valley fundada por Peter Thiel, Alex Karp y un equipo de ex empleados de PayPal. Su propuesta: crear un software capaz de conectar datos de bases de datos de inteligencia masivas y fragmentadas para prevenir un atentado como el del 11-S. Veintidós años después, el software de Palantir se utiliza en la CIA, el Pentágono, el ICE, el IRS, el Ejército y docenas de otras agencias. Sus ingresos del año fiscal 2025 alcanzaron los 4480 millones de dólares, un aumento del 56 % en un solo año. Los contratos plurianuales adjudicados solo en 2025 suman más de 13 700 millones de dólares. Tras desacelerarse hasta el 17 % en 2023, el crecimiento se aceleró de nuevo drásticamente en 2024-2025, coincidiendo con la adjudicación de numerosos contratos federales. Los ingresos se han multiplicado por 6,5 en seis años”.

La cercanía con la Casa Blanca quedó retratada hace pocos días cuando el propio Trump salió en su defensa después de que sus acciones cayeran un 14%. “Palantir Technologies (PLTR) ha demostrado tener excelentes capacidades y equipos bélicos. ¡Pregúntenles a nuestros enemigos!”, escribió Trump en una publicación de Truth Social con la inclusión del símbolo bursátil de la empresa. Lo que representa la primera vez que un presidente estadounidense intenta influir en la valoración accionaria de una empresa a través de una declaración pública. Una de las grandes dudas que surge en el “mercado” es si la valoración accionaria de la compañía podrá mantenerse si la Administración Trump deja de contratar, de forma masiva, sus softwares de vigilancia. Para el periodista Daniel Arjona, especializado en cultura y tecnología, “Palantir arrastra un problema de reputación que la empresa lleva años intentando gestionar. El propio Karp, CEO de la empresa, en la conferencia de resultados del segundo trimestre de 2025, se vio obligado a defenderse de un rumor recurrente en el sector de las bases de datos: que sus Foundry y Gotham son plataformas de integración caras y difíciles de abandonar. Negó textualmente que Palantir venda “un producto inútil que se vuelve parasitario, del que no puedes deshacerte tras tener a mil personas en cenas de Estado intentando convencerte de comprar algo que no puedes abandonar”.

Para el investigador El investigador turco Ali Rıza Taşkal, autor del articulo Es Palantir una «superarma» o una lección magistral de marketing?; “el libro de la Revolución Tecnológica de Karp (en el que basa el manifiesto de Palantir) funciona como un manifiesto ideológico diseñado para relegitimar la vinculación de Silicon Valley con el aparato de seguridad nacional estadounidense, presentando esta alianza como una necesidad patriótica en una lucha contra China . Este imaginario de control total e iliberal no es una realidad empírica, sino una fantasía sociotécnica cuidadosamente elaborada, cultivada para alinearse con el deseo de las agencias de seguridad de tener un control total de la situación. Demuestro cómo Palantir se posiciona no solo como proveedor de software, sino como un actor político estratégico involucrado en una lucha intraoligárquica contra las empresas tecnológicas de consumo «globalistas», promoviendo una visión tecnocrática y antidemocrática de la soberanía que reemplaza la supervisión democrática con una gobernanza algorítmica propietaria”.

Esta ilusión de control, que los gobiernos alquilan a Palantir según Riza Taskal, sin duda se basa, en el desmedido, y descontrolado, lobby que hace para que todas sus ocurrencias sean compradas por una Administración Trump conocida por ser un conglomerado de negocios disfrazado de presidencia.


Fuente: Bruno Sgarzini