Periodista
argentino especializado en asuntos internacionales.
Los
asesinatos de Renee Good y Alex Petris han desatado una verdadera ola
de protestas en Minneapolis y un repudio generalizado en todo Estados
Unidos. Las encuestas, se ve, que no le han dado buenos resultados a
Donald Trump, así que, por eso, removió a Greg Bovino como jefe de
las redadas de ICE en la ciudad después de dejar una estela de
violencia en Chicago, Los Ángeles, Nueva Orleans y Charlotte.
Bovino
es el creador de las redadas rápidas en lugares públicos, comercios
y domicilios para arrestos exprés. En su lugar, Trump ha elegido
como jefe del operativo en Minneapolis a Tom Homam, número dos del
ICE envuelto en varios escándalos de corrupción y conflictos de
intereses. Entre su prontuario está el haber trabajado para Geo
Group, una de las principales empresas de prisiones de Estados
Unidos, y haber creado la política de separación familiar que
arrestaba los menores migrantes para desalentar los viajes a suelo
estadounidense.
La
gran pregunta es si Trump militariza las ciudades demócratas para
manipular las próximas elecciones de mitad de término o para
provocar una ola de violencia que justifique la suspensión de ellas
con la invocación de la Ley anti Insurrección. Como no orbitamos
por el pensamiento de Trump, ni participamos de ninguna de sus cenas
pagas, lo único que podemos hacer es identificar cómo su
Administración cada vez más militariza la persecución migratoria y
convierte al ICE en un verdadero Ejército de Ocupación.
Por
ejemplo, Jonathan Ross, el agente del ICE que asesinó a Renee
Good, observadora legal de 37 años en Minnesota, acumulaba una
década de experiencia en un equipo de Respuesta Especial del ICE, el
equivalente institucional a las unidades SWAT de élite. Detrás de
la formación de oficiales como Ross existe una red de empresas
privadas que han obtenido contratos lucrativos bajo la administración
Trump. Target Down Group, una de estas contratistas, es
propiedad del hermano del representante republicano Nick LaLota
(Nueva York), según
reveló la revista Wired en
septiembre pasado. El
curso, diseñado para institucionalizar los nuevos procedimientos del
Departamento de Seguridad Nacional, tiene un propósito explícito:
"proveer a los agentes de las habilidades y conocimientos
necesarios para ejecutar con eficacia operaciones de francotirador
policial en entornos de alto riesgo", según revelan los
documentos obtenidos por la revista. Por este contrato, Target
Down Group obtuvo
30 mil dólares.
El
sitio web de Target Down Group identifica
a Dan LaLota, francotirador retirado de la Infantería de Marina,
como presidente de la compañía. Según la biografía
oficial de su hermano publicada en el sitio del Congreso,
LaLota prestó servicio durante dos décadas en el Cuerpo de Marines
en unidades de élite, entre ellas la Fuerza de Reconocimiento y el
Comando de Operaciones Especiales de la Infantería de Marina. Por
sus acciones en Faluya, Irak, recibió la Estrella de Bronce al
Valor.

El
entrenamiento del ICE prepara a sus equipos de tareas especiales para
el combate urbano. En Fort Benning, base del Ejército de Estados
Unidos, la empresa Strategic Operations, Inc., por
ejemplo, construyó un complejo de entrenamiento de $975,000 con
réplicas "hiper-realistas" de viviendas y apartamentos
para practicar guerra urbana. Para Katya
Schwenk de Jacobin; “en
julio de 2025, el ICE otorgó un contrato por primera vez
de $23,000 a
Reticence Group LLC, una empresa de seguridad armada con sede en
Texas, para capacitación especializada en pistolas y rifles para
agentes del orden. El
mismo mes se adjudicó otro
contrato por 35.000 dólares a Path Consulting LLC, una empresa con
sede en Virginia Beach que, según un aviso de contrato, ofrece
“entrenamiento con fuego real en combate cuerpo a cuerpo” y ayuda
al equipo de respuesta especial del ICE a “desarrollar nuevos
procedimientos operativos estándar. Desde septiembre, el ICE ha
gastado casi ocho millones en “equipos nuevos (que incluyen autos
chatarra, material de entrenamiento de francotiradores y
un edificio modelo)
para varios cursos, incluido uno táctico en Fort Benning”, según
una revisión de los registros de contratación.
Leamos
qué dice el
medio Lever;
Estas
empresas se encuentran entre las muchas entidades privadas, junto
con las
compañías de prisiones privadas y las
empresas de vigilancia de las redes sociales ,
que hacen fila para recibir su tajada del bombardeo de gastos de
deportación de la administración Trump, que casi
triplicó el
presupuesto anual de ICE con la promulgación del proyecto de ley One
Big Beautiful Bill del Partido Republicano en julio.
La
fuerza laboral del ICE se ha disparado un 120
% desde
la toma de posesión del presidente Donald Trump, en medio de un
frenesí de contrataciones sin precedentes. La agencia ha reducido
drásticamente sus requisitos de capacitación y flexibilizado los
estándares de contratación para contratar al mayor número posible
de nuevos reclutas.
Los
nuevos contratos con empresas poco conocidas que anuncian
entrenamiento en “técnicas
avanzadas que antes eran exclusivas de las unidades de protección
militar” son otra ventana a la actual militarización del ICE, una
subagencia del Departamento de Seguridad Nacional.
La
militarización del ICE está en marcha en un momento donde hay
serias preocupaciones de que sea el comienzo de una estrategia de
seguridad para controlar conflictos internos en Estados Unidos. No
son solo es el memorándum
interno del
ICE que permite el allanamiento de domicilios con una orden
administrativa si los agentes buscan el arresto de una persona con
orden de deportación, sino también documentos del
Departamento de Seguridad Nacional que califican de “terroristas
internos” a las personas que cometen “agravios económicos y
financieros”, una categoría tan laxa y gaseosa que puede alcanzar
a Luigi Mangione por asesinar al CEO de una empresa de salud, como a
cualquier persona que proteste contra una corporación, según
el periodista Ken Klippenstein.
La
segunda administración Trump ha convertido al ICE en una fuerza
paramilitar sin precedentes en la historia estadounidense. El
presupuesto de la agencia se
triplicó hasta alcanzar 29
mil millones de dólares anuales,
cifra que la coloca por encima del gasto militar de naciones enteras.
El salto en armamento resulta especialmente revelador: el gasto en
armas y equipamiento aumentó 700%
en 2025 respecto al año anterior, según
reveló Latin Times.
La agencia adquirió drones Predator —antes reservados para teatros
de guerra en Medio Oriente—, helicópteros Black Hawk de asalto
táctico, y sistemas de vigilancia con inteligencia artificial por
cientos de millones de dólares. En esencia, el ICE opera ahora con
capacidades tecnológicas y arsenales comparables a los de una fuerza
de ocupación militar, pero sin las restricciones legales que limitan
al Pentágono en suelo estadounidense, según Latin Times.

Los
contratos revelan una lista
de compras propia de un teatro de guerra:
rifles de asalto SIG Sauer por 10 millones de dólares a través de
Quantico
Tactical,
armas largas de Geissele
Automatics
por 9 millones, y equipamiento láser para rifles suministrado por
ADS
Tactical.
El ICE acordó gastar casi 140 millones de dólares en armas,
municiones y otros equipos para sus oficiales, reportó Bloomberg.
La
flota de vehículos blindados constituye otro indicador de esta
militarización acelerada. El ICE opera MRAPs
Golan
de fabricación israelí —vehículos antiminas de 16.5 toneladas
originalmente diseñados para zonas de combate— junto con vehículos
Senator STANAG para sus equipos de respuesta táctica, según
reveló American
Special Ops.
Para operaciones aéreas, la agencia emplea helicópteros UH-60 Black
Hawk cedidos por el Ejército, documentados durante la Operación
Midway Blitz en Chicago en septiembre de 2025, cuando agentes
descendieron en rappel sobre vecindarios civiles desde estas
aeronaves militares, de
acuerdo a la revista Neewsweek.
La
tecnología de vigilancia militar resulta particularmente reveladora
del alcance de esta transformación. El ICE tiene
acceso a drones MQ-9
Predator B/Reaper de General Atomics a través de las Operaciones
Aéreas y Marítimas de La Oficina de Aduanas y Protección
Fronteriza de Estados Unidos (CBP), según
informó Flying
Magazine.
Estos sistemas no tripulados, operados desde bases en Grand Forks
(Dakota del Norte), Sierra Vista (Arizona) y San Angelo (Texas),
vuelan a 20,000 pies de altitud con cámaras infrarrojas, video de
alta definición y el sistema VaDER (Vehicle and Dismount
Exploitation Radar), que emplea inteligencia artificial para rastrear
vehículos y personas en movimiento. Estos mismos drones fueron
desplegados sobre Los Ángeles durante protestas en junio de 2025:
esto difumina por completo la línea entre el control policial
doméstico y las operaciones militares.
Veamos
lo que cuenta Bloomberg;
En
las últimas semanas del año fiscal 2025, las agencias de control de
inmigración de la administración Trump se lanzaron a una ola de
gastos para equipar a los oficiales a medida que se desplegaban por
las ciudades estadounidenses: 12,2 millones de dólares en rifles,
11,3 millones de dólares en pistolas Taser y 3,7 millones de dólares
en municiones químicas y material menos letal.
Estos
se encontraban entre una gran cantidad de armas, municiones y equipos
de protección fabricados o vendidos por empresas que han visto un
enorme aumento en los ingresos del Departamento de Seguridad
Nacional, incluidas varias que generalmente venden sus productos a
los militares.
Por
ejemplo, Geissele Automatics , un fabricante de armas con sede en
Pensilvania que tiene contratos con el Departamento de Defensa y el
Departamento de Seguridad Nacional (DHS), acordó vender 9,1 millones
de dólares en armas largas de precisión y accesorios al Servicio de
Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y 3,1 millones de dólares en
rifles a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en
septiembre, dos de los acuerdos más importantes de la compañía con
el gobierno federal. (El fundador de Geissele Automatics, William
Geissele, declinó hacer comentarios, alegando un acuerdo de
confidencialidad).
Ese
mismo mes, cuando la administración Trump comenzó a centrar su
ofensiva migratoria en Chicago, el ICE acordó gastar casi 140
millones de dólares en armas, municiones y otros equipos para sus
oficiales. De esa cantidad, más de 7 millones se destinaron a
capacitación para apoyar el aumento masivo de contrataciones
prometido por la administración. La CBP encargó otros 65 millones
de dólares en dicho equipo, que abarca desde uniformes hasta
máscaras de gas y chalecos antibalas.
El
resultado ha sido claramente visible en los
barrios de Chicago y
otras ciudades de todo el país, donde agentes armados y enmascarados
de agencias policiales federales han estado arrestando a inmigrantes
y ciudadanos por igual, disparando a los manifestantes con bolas de
pimienta y lanzando botes de gas lacrimógeno a las multitudes.
La
operación cuenta, además, con los sistemas de inteligencia
artificial, creados
por Palantir,
para rastrear migrantes y cruzar sus datos, entre muchos otros. Una
de las últimas “innovaciones” es, por ejemplo, es el armado de
una base de datos maestra por parte de la empresa Parlantir y
Databricks que cruzaría la información de organismos como el
Departamento de Seguridad Nacional (DHS), como la Administración del
Seguro Social (SSA) y el Servicio de Impuestos Internos (IRI). “Uno
de sus objetivos es utilizar estas bases de datos para impedir que
los inmigrantes participen en la economía y forzar que abandonen el
país”, según
Wired.
Palantir
Technologies se ha convertido en el arquitecto digital de la
deportación masiva. La
empresa, fundada con capital inicial de la CIA, ha obtenido más
de 900
millones de dólares en
contratos federales desde la inauguración de Trump en enero de
2025, según
documentó el American
Immigration Council.
Su contrato ImmigrationOS de 30
millones de dólares,
firmado en abril de 2025, proporciona “visibilidad casi en tiempo
real sobre objetivos de deportación”. La
vigilancia biométrica ha alcanzado escala industrial. Clearview
AI recibió
9.2 millones de dólares para
su sistema de reconocimiento facial (Brennan Center for Justice,
Biometric Update), una plataforma alimentada por miles de millones de
imágenes extraídas de internet y redes sociales sin consentimiento.
La aplicación Mobile
Fortify permite
a los agentes escanear rostros en
campo y cotejarlos contra 200 millones de fotografías en segundos.
El sistema BI2 captura
imágenes de iris para
verificación biométrica instantánea. Además,
el ICE tiene un contrato de dos
millones de dólares con
Paragon, una empresa israelí de cybervigilancia relacionada con el
exprimer ministro israelí Ehud Barak, cuyo principal servicio está
dedicado a penetrar en teléfonos inteligentes y recuperar sus chats
en aplicaciones como Signal o Whatsapp.

La
vigilancia digital del ICE llega hasta el punto de haber contratado
una herramienta de IA, conocida conocida como ONYX., que mapea las
publicaciones de redes sociales para ubicar personas que representen
un “peligro” para la agencia. “El software analiza
publicaciones y redes sociales anteriores para identificar a
cualquier persona que considere con tendencias violentas o que guarde
rencor contra la agencia. Esto crea un estado de vigilancia
preventiva donde el tono en línea de un individuo podría
desencadenar una investigación en el mundo real”, de
acuerdo al periodista Daniel Joshua Flores.
Unos
de los ejemplos más distópicos es el sistema Elite
armado por Palantir; una ventana al futuro sobre cómo puede servir
la IA para
perseguir a las personas;
A
principios de este mes, 404 Media informó sobre
una herramienta de rastreo empleada por el ICE y desarrollada
por Palantir
Technologies ,
el gigante del software con sede en Denver. La herramienta,
denominada ELITE, recopila datos de Medicaid y otras bases de datos
gubernamentales para generar expedientes y pistas sobre personas que
el ICE considera que podrían ser deportables. Esta herramienta forma
parte de la consolidación de los vínculos entre la empresa
tecnológica y el ICE.
Según
el informe de 404 Media, ELITE funciona utilizando datos de Medicaid
para ayudar a la agencia a identificar y arrestar a personas para su
deportación, mapeando posibles objetivos y proporcionando un
“puntaje de confianza” sobre la dirección actual de cada
individuo. La herramienta, que se basa en la larga trayectoria de
Palantir como proveedor clave de infraestructura de datos para el
control migratorio, subraya cómo la información sobre salud y
prestaciones, que muchos estadounidenses dan por segura, se está
reutilizando cada vez más con fines de vigilancia y control.
El
año pasado, el ICE y los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid
firmaron un acuerdo
de intercambio de datos que
permitiría al ICE recibir los datos personales de casi 80 millones
de pacientes de Medicaid. El acuerdo fue reportado
inicialmente en
julio por Associated Press, y los documentos se publicaron a
principios de este mes como resultado de una demanda interpuesta por
404 Media y la Fundación para la Libertad de Prensa contra el DHS.
Palantir
también participa en un contrato independiente por menos de 100.000
dólares con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados
Unidos (USCIS), organismo que gestiona las solicitudes de ciudadanía
y tiene estrechos vínculos con el ICE, según documentos
revisados por Fortune en
diciembre pasado. En ese momento, Palantir se negó a comentar sobre
la naturaleza del contrato.
Este
Estado Policial de hipervigilancia contra los migrantes está cada
vez más militarizado al punto que solo en 2025, el Pentágono
destinó dos mil millones de dólares para la detención de
“migración”. Además, por primera vez, se usaron más de diez
mil tropas de la Guardia Nacional para localizar y detener
migrantes, según
documentos obtenidos por la Radio Pública Nacional de Estados
Unidos. Los
congresistas demócratas, , determinaron en un informe que
el Departamento de Defensa destinó; “1.300 millones
de dólares para
el despliegue de tropas y recursos en la frontera, al menos 258
millones de dólares para
apoyar las órdenes de Trump de desplegar tropas en Los Ángeles,
Chicago, Portland y Memphis, al menos 420,9
millones de dólares para
detener a inmigrantes en instalaciones militares nacionales y bases
en el extranjero como Guantánamo y Camp Lemonnier en Yibuti, y 40,3
millones de dólares para
vuelos militares para deportar y transportar a detenidos no
ciudadanos”.
Esta
transformación incluye el despliegue de tropas militares activas en
operaciones de deportación en territorio estadounidense y la
conversión de instalaciones militares en centros de detención
masiva.
El
centro de detención de Fort Bliss, conocido como “Camp East
Montana”, simboliza la fusión entre infraestructura militar y
control migratorio, según denunció la
American Civil Liberties Union.
Este complejo de 1.26 mil millones de dólares, inaugurado el 1 de
agosto de 2025, se ubica en una base del Ejército en El Paso, Texas
—el
mismo sitio que el gobierno federal utilizó para internar a
japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Con capacidad actual para 2,700 detenidos, la instalación tiene
planes de expansión hasta 5,000 camas, lo que la convertiría en el
mayor centro de detención federal del país. La elección del
emplazamiento no es accidental: Fort Bliss ofrece al ICE
infraestructura militar preexistente, aislamiento geográfico en zona
desértica, y una cadena de mando que opera al margen de la
supervisión civil que enfrentarían centros de detención urbanos.
El paralelo histórico con los campos de internamiento de la Segunda
Guerra Mundial subraya una continuidad inquietante en el uso de bases
militares para la detención masiva de poblaciones civiles por
motivos étnicos o migratorios. Otro centro militares utilizado para
encarcelar migrantes fue la base de Guantánamo en Cuba, conocida por
haber sido un centro de torturas durante la Guerra Contra el Terror.
Toda
esta militarización genera rechazo en varios sectores del ICE y de
los militares estadounidense, quienes ven con bastante desagrado como
los nuevos agentes antimigratorios son hombres con tatuajes de
ultraderecha. Leamos este reportaje del periodista Ken
Klippenstein:
“Aunque
apoyo a esta administración, se necesita más sentido común en
situaciones como esta, no una narrativa impulsiva de control de daños
que no concuerda con la evidencia en video”, dijo un agente de la
Patrulla Fronteriza en un grupo de chat privado que compartí
conmigo. “A Alex Petris le dispararon entre 8 y 9 veces mientras
estaba desarmado”.
“No
siempre podemos apoyar lo que sucede sólo porque se trata de uno de
nosotros”, añade.
Un
agente del ICE fue aún más crítico. “Otro tiroteo mortal
‘justificado’... diez contra uno y, por alguna razón, no
encontraron la manera de reducir al tipo ni usar una arma menos
letal”, dijo el agente. “Todos llevan cinturones y chalecos con
9000 piezas de equipo, ¿y lo máximo que pueden hacer es dispararle
a un tipo por la espalda?”
En
general, como alguien que ha estado cubriendo esto durante meses, me
sorprende el enojo de los oficiales de seguridad nacional con sus
propias agencias y su desprecio tajante hacia los líderes de
Washington. Todos los oficiales de inmigración que entrevisté para
este reportaje hablaron bajo condición de anonimato.
La
caída de la moral y los estándares en descenso son un tema
constante que he detectado, problemas que, según estas fuentes, han
estado enconándose mucho antes de las muertes de Pretti y Renee Good
(y que contribuyeron en gran medida a estos resultados).
Más
de un agente del ICE en particular se quejó de cómo el enfoque de
Washington en etiquetar a los manifestantes como “impedimentos”
para las funciones federales (y por lo tanto violando la ley), y la
difamación de “Antifa” y otros etiquetados como agitadores
pagados, izquierdistas, radicales, extremistas y terroristas está
confundiendo las filas y al mismo tiempo distrayendo a todos de la
misión de control de inmigración.
“Podría
seguir y seguir, pero en general ha sido una experiencia ridícula”,
me dijo un agente de ICE. Dice que muchos agentes en el terreno
simplemente están aceptando la ampliación de la misión porque les
interesa más su paga diaria fuera de casa y cobrar horas extras que
la misión en sí.
Otros
expresan el cinismo típico de todos los que trabajan en la base de
cualquier cadena burocrática, desdeñando la rápida expansión del
ejército de ICE y meneando la cabeza ante los ridículos aumentos
presupuestarios por los que se lucha en Washington y que no tendrán
ningún impacto en el lugar donde trabajan.
“Los
nuevos agentes son unos idiotas”, me dijo un experimentado agente
del ICE asignado a investigaciones de seguridad nacional. Casi todos
con quienes hablé compartieron esta opinión, y varios opinaron que
la muerte de Pretti fue culpa de algún joven recluta asustadizo que
entró en pánico al oír la palabra “pistola” (si es que eso fue
lo que pasó).
Incluso
uno de los nuevos reclutas del ICE coincidió con la mala evaluación
que el experimentado agente hizo de la generación de novatos de
Trump. “Muchos de ellos”, dijo, refiriéndose a los nuevos
reclutas del ICE con los que trabajó, “son, sinceramente, bastante
sospechosos”.
El
nuevo oficial de ICE continuó: “Pensé que se suponía que los
agentes federales debían ser pulcros, pero algunos de ellos pasan un
frasco mientras vigilamos a un sospechoso”, y observó también que
los nuevos “tienen algunos tatuajes raros”.
Me
han dicho que esos tatuajes simbolizan que los nuevos reclutas
tienden a tener una mayor motivación ideológica que los del pasado.
Este problema se agrava por el hecho, mencionado por varios
oficiales, de que el ICE depende de voluntarios para ir a Minneapolis
y otras ciudades demócratas en estos despliegues temporales. Esto
suele favorecer a los nuevos reclutas y a quienes buscan el pago de
horas extras.
No
está claro cómo se organizan estos grupos de trabajo en ciudades
como Minneapolis o, de hecho, “quién” está a cargo y en
control, pero aquellos que entrevisté coinciden en que la situación
está cambiando, que algunas agencias (como el FBI) están cada
vez más ausentes en el terreno y otras están expresando su
renuencia a participar en misiones no relacionadas con la
inmigración.
“Lo
último que supe”, dice un oficial de ICE, “es que el FBI ya no
quería ayudarnos mucho, especialmente en Minneapolis, debido a la
mala prensa”.
Otra
rama del ICE, Operaciones de Detención y Deportación (ERO), “está
siendo presionada fuertemente [para servir en las calles contra los
manifestantes]”, dice el oficial, y agrega que “muchos hombres
[están] totalmente exhaustos allí afuera con mucha presión sobre
ellos” para llevar a cabo misiones no migratorias.
A
pesar de la bravuconería de una operación sin concesiones y del
apoyo incondicional que Washington expresa a los tiradores, hay
indicios de que la administración Trump está cada vez más
preocupada por la reacción negativa del público (y de ambos
partidos). El presidente Trump publicó hoy una declaración
inusualmente conciliadora en Truth Social.
“El
gobernador Tim Walz me llamó para solicitarme que colaboráramos en
Minnesota”, dice la publicación. “Fue una muy buena decisión,
y, de hecho, parecía que estábamos en la misma onda”.
Ese
es un tono muy diferente al adoptado por su asesor de seguridad
nacional, Stephen Miller, quien afirmó poco después de la muerte de
Pretti que la enfermera de cuidados intensivos (que en realidad era
una empleada del gobierno federal) era una “terrorista doméstica”.
Cuando
se le preguntó hoy a la secretaria de prensa de la Casa Blanca,
Karoline Leavitt, si Trump está de acuerdo con Miller, respondió:
“No he escuchado al presidente caracterizar al señor Pretti de esa
manera”.
Y
esta noche, se conoció que el comandante general de la Patrulla
Fronteriza, Greg Bovino, ha sido degradado de su cargo y, según se
informa, planea retirarse.
Incluso
hay señales de que el Congreso finalmente también ha decidido
ponerse manos a la obra, tal vez para hacer algo que capture el
sentimiento popular y trabaje para desescalar la situación.
Un
oficial me comentó que la nueva reticencia sobre el terreno en
Minneapolis tiene consecuencias positivas y negativas. La buena
noticia es que los líderes “se están esfumando en reuniones
legales urgentes”, cada vez más preocupados por la posibilidad de
que supervisen asesinatos similares, pero también ausentes en las
calles como líderes que podrían fomentar la desescalada y
desalentar a los entusiastas y a los demasiado entusiastas.
Peor
aún, dicen las fuentes, la seguridad nacional en Washington hace su
estupidez de tratar de desviar las críticas sobre su propio
comportamiento al plantear el espectro de manifestantes (y otros)
atacando a ICE y la Patrulla Fronteriza en venganza por los
asesinatos de Pretti y Renee Good.
Varios
agentes describieron haber recibido información sobre amenazas de
represalia al ICE, inspiradas por el tiroteo de Minneapolis. “Se lo
toman muy en serio, como si estuviéramos luchando contra
insurgentes”, como si Minneapolis fuera Bagdad, dijo un oficial del
ICE.
Aunque
todos los agentes federales con los que hablé este fin de semana
apoyan la aplicación de las leyes migratorias, en realidad ven la
operación de Minneapolis como algo completamente distinto: una
contrainsurgencia de duración indefinida en una tierra lejana y bajo
un liderazgo desconectado de la realidad en Washington, más
preocupado por la imagen que por la inmigración.
La
novedad de la Administración trumpista no solo es el aumento
presupuestario a niveles astronómicos para el ICE, que alcanzan los
75 mil millones según la ley One Beatiful Bill, tampoco la
utilización de leyes adhoc para controlar enormes multitudes, como
la de Enemigos Extranjeros o el coqueteo con invocar la Ley anti
Insurrección para ocupar ciudades con militares, sino la fusión
militar-policial para convertir a los civiles estadounidenses en
enemigos internos parecidos a militantes de Al Qaeda o el Estado
Islámico. Trump trata a los migrantes, y a quienes protestan contra
el ICE, igual que a las personas de los países que bombardea.
Fuente:
Bruno
Sgarzini