Para un invierno átono y viscoso, sin frío ni calor (9 de 10)
Ese Hijo Predilecto que queda “sobre la mesa” (de operaciones)
Va para tres meses que un servidor de ustedes, honrado en 2017 como Hijo Predilecto de Águilas debido a sus numerosos e importantes merecimientos, fue sometido a proceso de deshonra y a escarnio público debido a sus numerosos e importantes agravios al pueblo, a su alcaldesa y a quién sabe qué más, que es lo que recogía una carta acusadora que le había sido remitida al alcalde Cristóbal Casado (que había sustituido a la alcaldesa Mari Carmen Moreno, fugada del cargo en julio del pasado año alegando milongas varias). Esa carta, que aquí se reproduce para ilustración ético-literaria de mis lectores, no la debió escribir quien la firma (capaz solo de destilar un odio de años hacia este modesto escribidor), sino que sería inspirada y, ya digo, seguramente escrita, por una o dos personas del entorno ideológico del firmante, o sea, ultras, es decir, de Vox. A continuación, la explicación.
En el fondo, perfectamente sondable, de este libelo laten las críticas del ecologista e Hijo Predilecto al implacable deterioro de la Marina de Cope por la agricultura intensiva, con una insania especialmente centrada en el Parque Regional Cabo Cope-Calnegre: un proceso destructivo en el que ha venido distinguiéndose -según sus propias declaraciones y bravatas- José Martínez Quiñonero, el firmante aparente, durante años dirigente de ASAJA y últimamente miembro de Vox. Así como sus críticas a la práctica administrativa del secretario general del Ayuntamiento de Águilas, Jesús López López, que ha ido generando crecientes conflictos entre el funcionariado y muy negativas implicaciones político-administrativas en la corporación, especialmente en la mayoría socialista. La antipatía que, según numerosas informaciones, ha ido desarrollando la exalcaldesa Mari Carmen Moreno hacia el veterano ecologista transmitida con sorprendente fidelidad al actual alcalde por ciertas críticas -absolutamente legítimas y muy acertadas- dirigidas a su acción política, a su consentimiento en la depredación del Parque Natural y a su alineamiento con ese modelo agrícola tóxico, aparte de otras cuestiones menores, aparecen como telón de fondo del que colgar esa cartucha que tanto dice de sus redactores.
Todo esto ha llevado a una confluencia perversa entre (1) el exlíder de Asaja (que siempre ha manifestado que, por sus críticas, el Hijo Predilecto debía ser despojado del honor que se le dispensó en su día, (2) el grupo municipal de Vox, cuyo líder, Isidro Carrasco, muestra gran amistad con José Martínez, y (3) el secretario municipal, cuyo dominio en la Casa Consistorial cree amenazado por las críticas y la vigilancia sobre sus actos del honrado en 2017 y no defenestrado en 2025. La ofensiva, pues, era y es combinada.
Y como diose una prisa inusitada la Administración municipal porque se consumara el despojo de tan preciado título, al mes de entrar esa carta en ventanilla ya se incluyó la destitución solicitada en el Pleno último del año, el 30 de diciembre. El efecto sorpresa que sin duda se pretendía, sin embargo, no logró su objetivo ya que toda una nube de amigos, parientes, paisanos, alumnos y compañeros de ideas y de fatigas del interfecto dieron lugar a una multitud de alegaciones, protestas y críticas, lo que hizo que el perseguido viviera días de gran emoción y agradecimiento, y es lo que, parcial e insuficientemente, quiere expresar aquí, aprovechando esta breve crónica sobre tan memorable (por lo infame) episodio.
La reacción -gigantesca, entusiasta, contundente- a favor de este acusado pudo sepultar las numerosas firmas que, manejadas por esa gente ultra, acudieron al expediente queriendo machacarlo, y hasta se dice que socialistas de honor de la Región y de más allá no pararon mientes en decirle de todo menos bonico al alcalde socialista por su imprudencia y atrevimiento. El hecho fue que, en el momento de sonar los clarines de la estocada, en el que desde entonces figurará como el “Pleno del Hijo Predilecto” (fama inmerecida, pero qué se le va a hacer), quien se había atrevido a llevar las cosas hasta ese punto, quiero decir, el alcalde Casado, que tuvo el cuajo de presentar al Pleno a propuesta suya esa defenestración, hubo de detener la tormenta en ciernes al contemplar un tendido de expectantes y muy entendidos aficionados, y con las orejas calientes todavía por el retumbo de las cosicas que tuvo que escuchar horas antes, pronunció esas palabras memorables referidas al asunto de la revocación de Hijo Predilecto contra el ciudadano Pedro: “Queda sobre la mesa”.
Breves palabras no exentas de cierto misterio y que, aun pudiendo anunciar una más larga agonía al señalado ecologista, significaban algo así como “Ni me atrevo ni puedo ni debo: más me vale parar esto aquí”. Justificaba ese parón en una “propuesta de la secretaria accidental”, a la sazón sentada y pasmada a su vera, pero los introducidos en la reciente historia administrativa de la eximia institución sabían muy bien que la tal funcionaria, Cristina Sánchez, en realidad hacía de mandada de su jefe, el secretario general Jesús López que, si bien tiene la costumbre de no dar la cara en asuntos escabrosos como ese, no por ello deja de iniciarlos, intervenirlos y controlarlos. Y como él mismo tuvo que indicar a su subordinada que mandara parar el carro, dejó en serio compromiso y en precario la integridad política del alcalde, y ahora resulta que ni el secretario manipulador ni el alcalde consentidor saben cómo salir del apuro sin perder en dignidad u orgullo.
Es este Súper López (evocando al del tebeo) un secretario general que no deja de afianzar un poder que de administrativo hace mucho que pasó a político, llevando por muy mal camino a la corporación de mayoría socialista siendo él un derechoso tirando a ultra, que no oculta sus buenas relaciones con Vox local (haciendo los sociatas como que no se enteran de los rejones que les mete). Su habilidad para dominar el Ayuntamiento de Águilas es tanto más inexplicable cuando más incompetente se muestra en sus actuaciones, poniendo en cada vez más graves compromisos a esa mayoría que cree gobernar el pueblo.
Y es suficiente con señalar la incompetencia relacionada con este asunto la mera consideración de esa carta -infumable, ridícula, biliosa- y, sobre todo, la aceptación y tramitación del procedimiento de revocación de Hijo Predilecto, sin que deba caber la menor duda de que es él, el dichoso secretario, quien ha llevado y lleva la dirección y organización del proceso (menos kafkiano que mortadelofilemónico); ahí ha quedado un documento-papelucho sin pies ni cabeza, de corta y pega, imposible de leer con orden o sentido, alusivo a informes inexistentes… en el que figuran, para baldón de los mismos, los nombres del interventor municipal, Diego José Mateos, y la alusión a la susodicha secretaria accidental que cargan así con la responsabilidad de esa chapuza absolutamente impropia de cualquier licenciado/a en Derecho.
Pero el alcalde Casado -cuya personalidad, no heroica, se viene allanando sin más ante este secretario- aceptó esa tramitación execrable e ignoró la propia norma municipal sobre concesión de honores. Y cuando el atropellado tuvo el privilegio de ser recibido por este alcalde, unos días después de aquella feria astada, le pidió humildemente que le aclarara aquello de “dejar sobre la mesa” lo suyo, a lo que la primera autoridad local respondió que “la documentación de la revocación era insuficiente”, no pudiendo reprimir, la víctima propiciatoria, una sonrisa que no quiso que el agudo primer edil pudiera interpretar como irrespetuosamente irónica. Aprovechó para recordarle -con los mejores modales de los que era capaz- que en el espectáculo montado se jugaban cosas importantes tanto él como la propia Corporación, de persistir en perseguirlo y revocarlo, por el consecuente contencioso-administrativo que les lanzaría. También le informó, por si no lo sabía, que en la documentación de las alegaciones figura una reclamación de responsabilidad patrimonial dado el escandaloso funcionamiento de la Administración municipal, que repercute en diversos daños a su persona. Pero sobre todo le insistió sobre el ridículo personal y la erosión institucional que vivirían durante los años que durase el contencioso, ya que toda España se iba a enterar de la (tercermundista) categoría de este Ayuntamiento, llamado, por lo demás, a perder ignominiosa e irremisiblemente ese contencioso.
Debió de sorprenderse este alcalde en apuros cuando el acorralado, pero nunca vencido, Costa Morata le añadió que, precisamente por ser Hijo Predilecto, además de sentir el orgullo de haber intervenido en asuntos diversos en favor del pueblo y sus pobladores a lo largo de 50 años, ese honor le hacía afinar especialmente en la vigilancia del funcionariado y de los políticos con poder en un Ayuntamiento que “pertenece” tanto a los munícipes acosadores como al resistente asediado. Y remató la escasamente empática conversación como ya hizo en su día dirigiéndose a la alcaldesa dimisionaria, con una humilde, pero sincera y apremiante recomendación: haced lo imposible por quitaros de encima a Jesús López López, ese secretario perturbador que ha enrarecido el ambiente municipal hasta cotas desconocidas.
Después de aquel episodio municipal de tan escaso brillo, se han desplegado (de momento) dos operaciones de acoso y derribo de la (sensible) persona del (muy orgulloso) Hijo Predilecto, cuya descripción prefiere dejar para sucesivas entregas con el convencimiento de que resultarán del mayor interés público y de las que se desprenderá, inevitablemente, la ubicua presencia -que no es fácil que se haga expresa, sino taimada según su habitual proceder- del secretario Súper López.



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