miércoles, 29 de abril de 2026

“La República Tecnológica” de Palantir; cómo el lobby de la empresa inventó la “necesidad” de comprar sus softwares de vigilancia

 

 Por Bruno Sgarzini   
   Periodista especializado en asuntos internacionales.

     La “República Tecnológica” que propone Palantir, en un manifiesto, está basada en una masiva compra de voluntades para que sus softwares sean comprados por las agencias federales de Estados Unidos, entre ellas el ICE, el Pentágono y el Departamento de Agricultura. “La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software. La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante”, asegura el manifiesto de la empresa.


El director ejecutivo de Palantir, Alexander Karp, ha donado millones a causas políticas vinculadas al presidente Trump.

Pero esta conclusión se sustenta en un hecho fáctico; construir la necesidad imperiosa en políticos, y gobiernos, de que sus productos son claves para enfrentar las “amenazas del futuro” y estar un paso adelante de China y otras amenazas a la “seguridad nacional”. Según su manifiesto; “si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar”.

Los nuevos documentos se han convertido en uno de los mayores tsunamis políticos de todo el caso Epstein. En ellos, de forma descarnada, sobresale un modus operandi que mezcla los casos conocidos de abusos y trata de mujeres con arreglos sucios y maquinaciones extrañas el propio Epstein.


Una protesta contra la empresa Palantir en Denver, Colorado.

Pero la maduración de este proyecto tiene un punto de inicio cuando Peter Thiel, uno de los fundadores de Palantir, fue uno de los primeros que apostó por Donald Trump. En 2016 donó un millón de dólares a su campaña a través del Make America Number One y, después, se convirtió en parte de su equipo de transición antes de su asunción presidencial. Ocho años después, la apuesta fue un poco más sofisticada; en vez de Thiel, varias personas de su circulo íntimo pusieron otro millón para los super comité de acción política (superPac) Make American Great Again y Maga para asegurar el regreso de Trump en las presidenciales de 2024. Alexander Karp, director ejecutivo de la corporación, aportó otro millón adicional para su comité de investidura.


Peter Thiel ha declarado que intentará ayudar al presidente Donald Trump en todo lo que pueda.

Mientras que Palantir figuró entre las casi 40 empresas privadas identificadas como donantes del proyecto del salón de baile de la Casa Blanca y sus representantes estuvieron entre los aproximadamente 130 invitados a una cena en la Casa Blanca para los patrocinadores del proyecto. La promiscuidad de este vínculo con funcionarios de la Casa Blanca llegó al punto que subjefe de gabinete, Stephen Miller, el principal responsable de otorgar contratos a Palantir, a través del El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), declaró en marzo de 2025, la tenencia de entre 100.001 y 250.000 dólares en acciones de Palantir. Meses después, al menos, tuvo la delicadeza de venderlas para cumplir las “normas éticas federales”.


El arquitecto de las deportaciones de Trump, Stephen Miller, tiene acciones en la empresa que las ejecuta.

Para Matthew Guariglia, analista político sénior de la Electronic Frontier Foundation; “presenciamos un círculo vicioso en el que los contratos gubernamentales generan enormes cantidades de dinero para las empresas, y luego esas empresas y sus directores ejecutivos invierten recursos en un tipo de política que requeriría que se destinara aún más dinero a su empresa”. La conclusión de Guariglia se apoya en el hecho de que el gasto de Palantir en lobby aumentó de 2,4 millones de dólares en 2020 a casi 6,1 millones de dólares en 2025Palantir presionó, por ejemplo, al Congreso en temas de seguridad fronteriza, adquisición de software y sistemas de datos gubernamentales —áreas que coinciden directamente con las tecnologías que vende al ICE. Según declaraciones federales, la empresa contrató a la firma de cabildeo Invariant LLC por 360.000 dólares en el primer semestre de 2024, con el mandato de influir sobre “cómo la tecnología comercial puede mejorar la seguridad fronteriza”. En el cuarto trimestre de 2025 sumó otros 50.000 dólares pagados a Cornerstone Government Affairs LLC, esta vez para cabildear en torno a “la introducción y la formación sobre el trabajo en curso relacionado con la seguridad nacional”.


Gasto en lobby de Palantir en los últimos cinco años, según los datos oficiales de lobby publicados por Open Secrets.

Palantir también contrató a Ballard Partners, con pagos por 660.000 dólares en 2025, la firma propiedad Brian Ballard, uno de los primeros recaudadores de las campañas presidenciales de Trump, que tuvo entre sus lobbistas a la actual jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susan Wiles, y la exsecretaría de Justicia, Pam Bondi. La tecnológica también transfirió 690 mil dólares a Miller Strategies, empresa dirigida por Jeff Miller, quien presidió el comité de finanzas del segundo comité inaugural de Trump. Por supuesto esta montaña de dinero rindió sus frutos con jugosos nuevos contratos con la Administración Trump.

En este nuevo informe de la Geopolítica de la Astrología de los hombres habló de la plataforma distópica de vigilancia que la empresa Parlantir está creando para perseguir a los migrantes en Estados Unidos. ¿Cómo fue fundada la empresa? ¿Quién es Peter Thiel, su creador, y cuál es su ideología? ¿Cuáles son sus conexiones con la CIA, el Pentágono e Israel? ¿Colaboró con los bombardeos en Gaza a través del uso de inteligencia artificial?

En abril de 2025, el ICE incorporó casi 30 millones de dólares adicionales a un contrato plurianual con Palantir, que elevó el total de obligaciones a 145 millones de dólares. La empresa opera el sistema de gestión de casos de investigación del ICE; la plataforma con la que los agentes rastrean, almacena y administran expedientes de control migratoria. La ampliación de su contrato más reciente le encargó un proyecto nuevo: ImmigrationOS, un sistema de inteligencia artificial destinado a monitorear autodeportaciones y establecer prioridades de deportación. También la compañía está involucrada en el desarrollo de Elite, un sistema que establece objetivos de deportación en barrios y comunidades estadounidenses como si fuera un Google Maps.

Para César Cuauhtémoc García Hernández, profesor de derecho especializado en aplicación de leyes migratorias, estas herramientas no solo acumulan datos: también determinan cómo se usa esa información en tiempo real. Al concentrar grandes volúmenes de datos en un sistema único y accesible, la tecnología convierte la información en decisiones sobre el terreno. “Palantir recopila grandes cantidades de información y la presenta de forma accesible y móvil para que los agentes de campo tengan acceso a ella. Son ellos quienes deben decidir a quién perseguir, a quién interrogar y a quién detener, y deben tomar esas decisiones con mucha rapidez”, declaró a Open Secrets, una organización no gubernamental a cargo de investigar el dinero oscuro en la política estadounidense.

En el terreno militar, la compañía también ha obtenido jugosos negocios producto de su lobby. Desde finales de 2023 Palantir control todo el componente de inteligencia artificial del proyecto Maven del Pentágono. Este programa, denominado oficialmente “Equipo multifuncional de guerra algorítmica”, integra aplicaciones militares bajo una interfaz sencilla. Los operadores militares interactúan con el sistema mediante un canal de chat similar a otras IA generativas. En 2024, este contrato pasó de tener un techo de gasto de 480 millones a 1.300 millones por la implementación del Maver Smart System, una versión mejorada de la ya existente. Poco después llegó otro acuerdo de mayor escala: en agosto de 2025, el Ejército firmó con Palantir un contrato marco por hasta 10.000 millones de dólares a diez años, que consolida 75 contratos anteriores en un único acuerdo empresarial. El Departamento de Defensa (DOD) representa aproximadamente el 87% de todas las obligaciones de Palantir registradas en USAspending.gov, la plataforma de gastos del gobierno federal estadounidense.


Trayectoria de ingresos por contratos gubernamentales de Palantir con las distintas agencias de EEUU, según Fed Spend

Esto se suma a otros arreglos comerciales que la compañía ya tiene con el Servicio de Impuestos Internos (IRS), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Uno de los últimos acuerdos fue firmado con el Departamento de Agricultura para que Palantir genere una base de datos por 300 millones de dólares que ayude a “mejorar la entrega de servicios a los agricultores, asegurar tierras agrícolas, fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro y proteger los programas agrícolas contra el fraude, el abuso y la “influencia de adversarios extranjeros”. Todos estos acuerdos utilizan sofwares propiedad de la empresa como Foundry, TITAN, Vantage y Ghotam.

Está bastante claro que este proyecto de “República Tecnológica” se sostiene en base a la inyección de dinero en los circulos trumpistas. Para Fed Spend, un blog que monitorea los gastos del gobierno estadounidense; “Palantir Technologies nació de una inversión de la CIA. En 2004, In-Q-Tel, la rama de capital riesgo de la agencia, financió una pequeña empresa emergente de Silicon Valley fundada por Peter Thiel, Alex Karp y un equipo de ex empleados de PayPal. Su propuesta: crear un software capaz de conectar datos de bases de datos de inteligencia masivas y fragmentadas para prevenir un atentado como el del 11-S. Veintidós años después, el software de Palantir se utiliza en la CIA, el Pentágono, el ICE, el IRS, el Ejército y docenas de otras agencias. Sus ingresos del año fiscal 2025 alcanzaron los 4480 millones de dólares, un aumento del 56 % en un solo año. Los contratos plurianuales adjudicados solo en 2025 suman más de 13 700 millones de dólares. Tras desacelerarse hasta el 17 % en 2023, el crecimiento se aceleró de nuevo drásticamente en 2024-2025, coincidiendo con la adjudicación de numerosos contratos federales. Los ingresos se han multiplicado por 6,5 en seis años”.

La cercanía con la Casa Blanca quedó retratada hace pocos días cuando el propio Trump salió en su defensa después de que sus acciones cayeran un 14%. “Palantir Technologies (PLTR) ha demostrado tener excelentes capacidades y equipos bélicos. ¡Pregúntenles a nuestros enemigos!”, escribió Trump en una publicación de Truth Social con la inclusión del símbolo bursátil de la empresa. Lo que representa la primera vez que un presidente estadounidense intenta influir en la valoración accionaria de una empresa a través de una declaración pública. Una de las grandes dudas que surge en el “mercado” es si la valoración accionaria de la compañía podrá mantenerse si la Administración Trump deja de contratar, de forma masiva, sus softwares de vigilancia. Para el periodista Daniel Arjona, especializado en cultura y tecnología, “Palantir arrastra un problema de reputación que la empresa lleva años intentando gestionar. El propio Karp, CEO de la empresa, en la conferencia de resultados del segundo trimestre de 2025, se vio obligado a defenderse de un rumor recurrente en el sector de las bases de datos: que sus Foundry y Gotham son plataformas de integración caras y difíciles de abandonar. Negó textualmente que Palantir venda “un producto inútil que se vuelve parasitario, del que no puedes deshacerte tras tener a mil personas en cenas de Estado intentando convencerte de comprar algo que no puedes abandonar”.

Para el investigador El investigador turco Ali Rıza Taşkal, autor del articulo Es Palantir una «superarma» o una lección magistral de marketing?; “el libro de la Revolución Tecnológica de Karp (en el que basa el manifiesto de Palantir) funciona como un manifiesto ideológico diseñado para relegitimar la vinculación de Silicon Valley con el aparato de seguridad nacional estadounidense, presentando esta alianza como una necesidad patriótica en una lucha contra China . Este imaginario de control total e iliberal no es una realidad empírica, sino una fantasía sociotécnica cuidadosamente elaborada, cultivada para alinearse con el deseo de las agencias de seguridad de tener un control total de la situación. Demuestro cómo Palantir se posiciona no solo como proveedor de software, sino como un actor político estratégico involucrado en una lucha intraoligárquica contra las empresas tecnológicas de consumo «globalistas», promoviendo una visión tecnocrática y antidemocrática de la soberanía que reemplaza la supervisión democrática con una gobernanza algorítmica propietaria”.

Esta ilusión de control, que los gobiernos alquilan a Palantir según Riza Taskal, sin duda se basa, en el desmedido, y descontrolado, lobby que hace para que todas sus ocurrencias sean compradas por una Administración Trump conocida por ser un conglomerado de negocios disfrazado de presidencia.


Fuente: Bruno Sgarzini

lunes, 27 de abril de 2026

Las garras vuelven al Líbano

 

  Por Bruno Thevenin   
      Fotoperiodista.

El Líbano se desangra por las mismas heridas que no pudieron vendar


Um Hamed, una mujer libanesa desplazada de Nabi Chit_Al-Nabi Shayth, regresa para inspeccionar lo que queda de su hogar tras varios días de ausencia.

     —¿Oyes ese sonido? Lo llamamos el sonido del monstruo —señala Mahdi Abu Zeid, un paramédico voluntario de 30 años, mientras señalaba al cielo en referencia al constante zumbido del dron israelí.

En ese momento, Mahdi no sabe que ese mismo sonido, solo una semana después, será el último sonido que escuche. Mientras evacúa a sus compañeros, Mahdi es asesinado por un impacto de dron y se convierte en una de las más de 80 víctimas del personal sanitario asesinadas por Israel desde el comienzo de esta ofensiva en el Líbano, iniciada el pasado 2 de marzo.

Esta nueva incursión no es un hecho aislado. Al igual que en Gaza, la retórica de Gobierno israelí ha recuperado la deshumanización del árabe como “animal humano” o “salvaje” para despojarlo de su derecho a la existencia y a la tierra. No se trata solo de una operación militar; es una estrategia de colonización para vaciar el territorio y justificar su ocupación. El asesinato sistemático de sanitarios y la destrucción de infraestructuras civiles buscan convertir el sur del Líbano en una zona inhabitable, allanando el camino para una expansión territorial que ya ni siquiera se oculta.

Israel inició esta ofensiva marcando una sentencia de muerte al sur del Franja: todo lo que permaneciese en ese terreno sería considerado un blanco. Semanas de bombardeos buscaron imponer una buffer zone de escombros allí donde su ejército apenas ha logrado avanzar unos kilómetros. Ahora, bajo la sombra de un alto el fuego, han trazado una nueva frontera: la “Línea Amarilla”.

Al igual que en Gaza, este límite no es solo militar, sino extractivista; se extiende hasta el mar para asegurar el control de valiosos yacimientos energéticos. El modus operandi se repite ante la pasividad que implica inacción de la comunidad internacional, se deshumaniza al adversario para justificar la aniquilación, mientras el mapa de Israel se expande.

El balance de esta última ofensiva en poco más de un mes es demoledor: ha superado ya los 2,300 muertos, de los cuales 130 niños y 110 mujeres, además de 15 periodistas, la última, asesinada el pasado 22 de abril durante el supuesto alto el fuego. Con alrededor de 6.700 heridos y más de un millón de desplazados que han tenido que abandonar sus hogares, el país enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes.

Las pruebas son claras y están a la vista de todo aquel que quiera mirar: hospitales bombardeados, desplazamientos forzosos, ataques directos a la FINUL, el uso de fósforo blanco y el borrado sistemático de los pueblos del sur. A esto se suma la destrucción de infraestructuras críticas. Todo está documentado, pero choca contra el muro de la inacción internacional. Una comunidad global que, tras años de normalizar la agonía en el Líbano y el genocidio en Gaza, ha validado el exterminio como una herramienta política aceptable.

No es que no supiéramos lo que vendría, es que el silencio se ha convertido en la música de fondo de esta nueva tragedia. Hoy, ese vacío de respuesta permite que el mismo patrón de destrucción ejecutado en la Franja se traslade ahora, con la misma impunidad, al territorio libanés.



Galería fotográfica del autor



Un residente de Nabi Chit pasea por el centro de la localidad, convertido ahora en un escenario de ruinas y soledad.

Un perro entre los escombros de una vivienda en Baalbek tras un bombardeo israelí que acabó con la vida de toda la familia que residía en ella, mientras celebraban el iftar.


Familiares de un paramédico libanés se despiden de él en su funeral en el sur de Beirut en un cementerio improvisado esperando poder enterrarlo en un lugar seguro.Familiares de un paramédico libanés se despiden de él en su funeral en el sur de Beirut en un cementerio improvisado esperando poder enterrarlo en un lugar seguro.
Restos de sangre sobre el asfalto tras el ataque selectivo con un dron israelí que acabó con la vida de los jóvenes paramédicos Joud Mohammad Suleiman y Ali Hassan Jaber en Nabatieh, Líbano.

Una mujer rompe a llorar durante el funeral de los periodistas Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohamed Ftouni, asesinados en un bombardeo israelí en el sur del Líbano.


Funeral de Jawad de 11 años, asesinado en un ataque israelí junto a otros dos niños, incluido un bebé de 3 meses, y su madre.

Un niño se resguarda de la lluvia bajo un paraguas durante el funeral de los periodistas Ali Shoeib, Fátima Ftouni y Mohamed Ftouni, asesinados en un bombardeo israelí en el sur del Líbano.


Columnas de humo emergen de los escombros de un edificio tras un bombardeo israelí en Tiro, Líbano, el 24 de marzo de 2026.


Miryat Arnaut, de 62 años, en el salón de su casa tras los daños causados por un bombardeo israelí en Tiro, en el sur del Líbano, el 24 de marzo de 2026.


Una mujer libanesa observa los restos de su hogar destruido por un ataque aéreo en Tiro, en una jornada de bombardeos sistemáticos de Israel tras la escalada regional.


Una cuerda con ropa tendida permanece entre los restos de un ataque aéreo israelí en Nabatieh, Líbano, el 24 de marzo de 2026.


Yasmin, de 10 años, aguarda en un refugio improvisado con plásticos a orillas de una calle en Beirut.


Un grupo de niños desplazados de su hogar por los recientes ataques israelíes esperan recibir una ración de comida en la ciudad de Beirut.


Un grupo de personas desplazadas de Dahie, al sur de Beirut, se agrupa alrededor de una hoguera frente a su tienda de campaña para combatir el frío.


Una mujer sostiene a su bebé frente a su tienda en un campamento improvisado bajo las gradas de un estadio al sur de Beirut.


Mahdi Abu Zeid sostiene un masbaha durante una ceremonia de Ashura en Nabatieh en memoria de sus compañeros Joud y Ali, asesinados por un dron.


Likaa Shehouri llora la muerte de su hijo Joud Mohammad Suleiman, de 16 años, y de su compañero Ali Hassan Jaber, de 23, en el cementerio de Nabatieh, Líbano.


Mohammed Souleiman llora mientras reza junto a sus compañeros durante una ceremonia de Ashura en memoria de su hijo, asesinado por un dron en un ataque israelí en Nabatieh, Líbano.


Paramédicos en Nabatieh evacúan de noche a un anciano en estado de shock tras el bombardeo de su vivienda.


El skyline de Dahie, los suburbios del sur de Beirut, se mantiene a oscuras y bajo la amenaza constante de os bombardeos israelíes, que se concentran en esta zona densamente poblada.
Fuente: El Salto

Los tres riesgos que retroalimentan un cambio de régimen financiero global

 

 Por Juan Laborda   
      Profesor de Finanzas, Universidad Politécnica de Madrid.



La cuestión no es si la inteligencia artificial transformará la economía, sino si los mercados financieros han incorporado ya un futuro demasiado perfecto


     Los mercados bursátiles internacionales atraviesan un periodo de fuerte optimismo impulsado por el rápido desarrollo de la inteligencia artificial y por expectativas de crecimiento asociadas a la digitalización avanzada de la economía. El Nasdaq Composite Index continúa registrando máximos históricos en un entorno en el que numerosas empresas han anunciado desarrollos estratégicos hacia modelos de negocio vinculados a la IA, generando revalorizaciones bursátiles extraordinarias en periodos muy breves de tiempo.


Riesgos que retroalimentan un cambio de régimen financiero global.

Este fenómeno recuerda inevitablemente al observado durante el ciclo de la burbuja puntocom de finales de los años noventa. En aquel periodo, el simple hecho de asociar el nombre de una empresa a internet era suficiente para desencadenar fuertes subidas en bolsa, independientemente de la existencia de modelos de negocio sostenibles. Hoy, la etiqueta “IA” desempeña un papel similar en determinados segmentos del mercado. La cuestión no es si la inteligencia artificial transformará la economía global —lo cual resulta altamente probable—, sino si los precios actuales de los activos financieros ya incorporan expectativas excesivamente optimistas respecto a la magnitud y velocidad de dicha transformación. Como ha mostrado la historia económica, las grandes revoluciones tecnológicas suelen combinar avances estructurales genuinos con episodios de exuberancia financiera.

Uno de los indicadores más utilizados para evaluar el grado de sobrevaloración estructural es el CAPE (Cyclically Adjusted Price-to-Earnings ratio), desarrollado por Robert J. Shiller. Este indicador, basado en el promedio de beneficios reales ajustados a lo largo de diez años, se encuentra actualmente en niveles comparables a los observados durante el periodo 1998–2000, inmediatamente anterior al colapso del Nasdaq del 78%. Aunque el CAPE no constituye una herramienta predictiva a corto plazo, su evidencia histórica sugiere que niveles persistentemente elevados suelen asociarse con menores rentabilidades futuras y mayor vulnerabilidad ante shocks adversos.

El contexto macroeconómico: una tormenta perfecta

Pero, además, el actual entorno macroeconómico presenta una combinación particularmente compleja de riesgos que podrían desencadenar una corrección bursátil global, especialmente en Estados Unidos. Considero, en este sentido, que la aparición simultánea de tres perturbaciones macroeconómicas que se refuerzan mutuamente amplificarán el daño final: el shock arancelario-legal en Estados Unidos derivado de la invalidación parcial del uso de la IEEPA (International Emergency Economic Powers Act) para imponer aranceles; el conflicto geopolítico en Oriente Medio con impacto directo sobre el precio de la energía; y el elevado nivel de apalancamiento corporativo en los Estados Unidos. La confluencia de estos factores configura un escenario de elevada incertidumbre macroeconómica caracterizado por presiones inflacionarias persistentes y una desaceleración del crecimiento económico. Pero, vayamos por partes.


La Administración Trump comienza a devolver 166-000 millones de dólares por aranceles cobrados indebidamente.

Un elemento especialmente relevante del escenario actual es el shock institucional derivado de la decisión del Tribunal Supremo estadounidense de limitar el uso de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) como instrumento para la imposición de aranceles comerciales. De ello apenas se habla, pero la sentencia genera un vacío legal que introduce incertidumbre sobre la política comercial futura de Estados Unidos, afectando negativamente a las decisiones de inversión empresarial. La literatura académica muestra que la incertidumbre en política comercial actúa como un freno significativo para la inversión privada, promoviendo comportamientos de “wait and see” que amplifican el impacto de otros shocks negativos sobre el crecimiento económico. En un contexto en el que las cadenas globales de valor ya se encuentran sometidas a tensiones derivadas de rivalidades geopolíticas, el aumento de la incertidumbre institucional puede contribuir a una ralentización adicional del comercio internacional.

En segundo lugar, el conflicto en Oriente Medio ha incrementado el riesgo de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito del comercio energético mundial. Aproximadamente el 25% del comercio marítimo de petróleo y el 19% del comercio global de gas natural licuado atraviesan este punto estratégico, lo que convierte cualquier disrupción en un shock de oferta global significativo. El encarecimiento de los costes de transporte marítimo y de las primas de riesgo en seguros logísticos ha generado un aumento generalizado de los costes energéticos y de fertilizantes, ampliando las presiones inflacionarias en sectores agrícolas y alimentarios. Este canal de transmisión energía-fertilizantes-alimentos constituye uno de los mecanismos más relevantes para explicar la persistencia de la inflación incluso en un contexto de desaceleración económica

Finalmente, y quizás el elemento menos analizado en los mass media, sea la enorme fragilidad de la deuda corporativa estadounidense. Uno de los principales focos de riesgo para los mercados financieros globales es el elevado nivel de endeudamiento corporativo en Estados Unidos. La deuda de las corporaciones no financieras estadounidenses supera los 14 billones de dólares, un nivel históricamente elevado que incrementa la sensibilidad del sector empresarial a cambios en los tipos de interés y a deterioros en los beneficios.

El CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ha advertido que el próximo ciclo crediticio podría ser más severo de lo habitual debido al deterioro de los estándares de concesión de crédito y al crecimiento del mercado de crédito privado con cláusulas contractuales más laxas. El aumento de los spreads en el mercado high yield podría desencadenar un incremento significativo de las tasas de impago en un contexto de crecimiento débil y costes de financiación elevados. Históricamente, los episodios de aumento rápido de impagos corporativos han coincidido con correcciones significativas en los mercados bursátiles.

El riesgo de un cambio de régimen financiero

La combinación de valoraciones elevadas, incertidumbre institucional, tensiones geopolíticas y elevado apalancamiento corporativo sugiere la posibilidad de un cambio de régimen financiero caracterizado por mayor volatilidad y menores rentabilidades esperadas. Los periodos de transición tecnológica suelen generar tanto ganadores estructurales como episodios de destrucción de valor en segmentos sobrevalorados del mercado.

El paralelismo con el periodo 1998–2000 no implica necesariamente una repetición exacta de la dinámica de la burbuja puntocom, pero sí pone de relieve la posibilidad de que las expectativas de crecimiento vinculadas a la inteligencia artificial estén siendo incorporadas a los precios con un grado elevado de optimismo. En entornos de elevada concentración sectorial, como el actual mercado tecnológico estadounidense, las correcciones pueden amplificarse debido al peso dominante de un número reducido de compañías en los principales índices bursátiles.

El carácter global de los mercados financieros implica que una corrección significativa en Estados Unidos tendría efectos de contagio sobre otras economías desarrolladas y emergentes. La interconexión entre mercados de capitales, cadenas de suministro y flujos comerciales aumenta la probabilidad de transmisión internacional de shocks financieros. La combinación de tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y cambios estructurales en la política industrial global sugiere que la economía mundial podría estar entrando en una fase de mayor volatilidad estructural.

Como corolario final podemos afirmar que la inteligencia artificial representa una tecnología con un potencial significativo para transformar la economía global, pero, sin embargo, la experiencia histórica sugiere que los mercados financieros tienden a sobrerreaccionar ante innovaciones disruptivas. Los niveles actuales del CAPE de Shiller, combinados con un entorno macroeconómico caracterizado por riesgos estanflacionarios y elevada fragilidad financiera, sugieren la necesidad de adoptar una perspectiva prudente respecto a las valoraciones actuales del mercado bursátil estadounidense.

El principal riesgo no reside en la tecnología en sí misma, sino en la posibilidad de que los precios actuales de los activos financieros reflejen un escenario excesivamente optimista respecto al crecimiento futuro. Como en episodios anteriores de cambio tecnológico, el desafío para los inversores consiste en diferenciar entre innovación estructural sostenible y exuberancia especulativa. En un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica, la probabilidad de episodios de corrección significativa en los mercados bursátiles globales no puede descartarse.

La historia muestra que los ciclos de innovación suelen ir acompañados de fases de exuberancia seguidas de procesos de ajuste. La cuestión fundamental no es si la inteligencia artificial transformará la economía, sino si los mercados financieros han incorporado ya un futuro demasiado perfecto.


Fuente: El Salto