miércoles, 3 de junio de 2026

Netanyahu ignora la ira de Trump y reclama manos libres en el Líbano aunque amenace la paz con Irán

 

      Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar.


El líder israelí seguirá alimentando la guerra de Israel en Líbano. Trump desató su aparente ira contra Netanyahu en una conversación telefónica


La fachada dañada del Hospital Jabal Amel un día después de un ataque aéreo israelí en la ciudad de Tiro, Líbano, el 2 de junio de 2026.


     Los rudos epítetos de Donald Trump a Benjamín Netanyahu, desatados por la imparable ofensiva israelí en el Líbano, parecen mostrar el hartazgo del presidente estadounidense ante los reiterados intentos del primer ministro judío de dinamitar las complicadas conversaciones de paz entre Washington y Teherán. 


La ciudad de Nabatieh en Líbano tras un ataque de Israel.

No obstante, la relación entre Trump y Netanyahu sigue firme, a pesar de los "calculados" exabruptos, con ambos líderes tratando de desvincular ambas crisis, la guerra de Irán y la invasión del Líbano, ante la opinión internacional y así dejar a Israel las manos libres en el país vecino.

Lo cierto es que a Netanyahu, acusado de crímenes de guerra en tribunales internacionales y responsable directo de la muerte de 73.000 palestinos en Gaza y más de 3.400 libaneses en la actual invasión, no le supone una mayor preocupación que Trump le calificara como "un puto loco". Tales imprecaciones las realizó Trump en una conversación telefónica avanzado este lunes después de que el presidente estadounidense proclamara un nuevo alto el fuego parcial entre Israel y Hizbulá en el Líbano, y el líder hebreo le desbaratara tal anuncio y llevara al borde del abismo también las negociaciones con los iraníes.

"Eres un puto loco. Estarías en prisión si no fuera por mí (en referencia a los tres casos de corrupción que pesan sobre Netanyahu). Te estoy salvando el culo. Todo el mundo te odia y ahora todo el mundo odia a Israel por esto", le habría espetado Trump al líder judío, según una de las fuentes de la Casa Blanca citadas por el diario Axios.


‘Estás jodidamente loco’: Trump arremete contra Netanyahu en una llamada sobre el Líbano.

Netanyahu, saboteador de acuerdos

Netanyahu es experto en dinamitar negociaciones. Lo hizo una y otra vez en Catar, entre los israelíes y el grupo palestino Hamás, desde que comenzó el ataque e invasión de Gaza en octubre de 2023. También incitó a Trump a desatar la actual guerra contra Irán, el 28 de febrero, que Israel extendió al Líbano el 2 de marzo. Con la tregua acordada con Teherán del 8 de abril, el Ejército israelí dejó de bombardear Irán, pero continuó su ofensiva en el Líbano.

Ni siquiera el alto el fuego firmado por Tel Aviv y Beirut el 17 de abril detuvo los ataques del Ejército judío y su invasión del sur libanés. La justificación fue que las fuerzas armadas israelíes están combatiendo a Hizbulá, las milicias proiraníes y de credo chií que dominan en el Líbano y que son apoyadas por buena parte de la población libanesa.

Según Israel, Hizbulá es un grupo terrorista a erradicar, de ahí que el Ejército judío se vea con la potestad para sobrepasar incluso los límites acordados con la tregua, arrojar de sus casas a un millón de libaneses y arrasar pueblos, zonas residenciales de ciudades e infraestructuras hasta convertir el sur del Líbano en un erial donde solo pueden moverse los soldados judíos y, más tarde, quizá pueda ser ocupado por colonos hebreos.

Cuando parecía estos días que Irán y EEUU estaban a punto de alcanzar un acuerdo de paz, Israel incrementó sus ataques en el Líbano. Entonces, Irán se retiró de las conversaciones con los representantes estadounidenses y advirtió que, sin una paz en el Líbano, tampoco la habrá entre Teherán y Washington, y el estrecho de Ormuz, el arma clave de la resistencia iraní, seguirá cerrado y hundiendo la economía global.

Este lunes, Trump aseguró finalmente que había logrado el compromiso de Hizbulá e Israel para detener los combates en el Líbano. Tal anuncio desbloqueaba a su vez esas negociaciones suspendidas entre EEUU e Irán por la ofensiva sin cuartel de los israelíes el fin de semana pasado, una espiral de violencia que causó decenas de muertos y dejó claro una vez más que la intención de Netanyahu es ocupar indefinidamente buena parte del Líbano.

No sirvieron de nada esas palabras de aparente júbilo de Trump, Israel volvió a atacar, si cabe con más saña, los suburbios de Beirut y su cúpula militar amenazó con enviar tropas a la capital libanesa. Entonces, el presidente de EEUU desató su aparente ira contra Netanyahu en una conversación telefónica. Así lo ha indicado, al menos, el diario digital Axios, muy valorado por sus contactos con la Casa Blanca.

Las órdenes de intensificar los ataques proferidas por Netanyahu amenazaban además las conversaciones que este martes y miércoles tienen lugar en Washington entre israelíes y libaneses, un encuentro sin mucho sentido dado que no ha sido invitado el otro contendiente en esta guerra, Hizbulá. Es una reunión auspiciada por Trump, pero su imagen queda por los suelos si, mientras se produce la negociación, uno de los conferenciantes está atacando al otro.


Edificios destruidos en Tiro, ciudad al sur de Líbano, tras un bombardeo por parte de Israel.

Una bronca que quizá es una estrategia

¿Y qué significa el tono hastiado de Trump con Netanyahu, a quien el líder republicano siempre ha alabado y apoyado internacionalmente? Que Trump mostrara de forma tan expresiva su hartazgo ante las acciones desafiantes de su mayor aliado en Oriente Medio no es extraño, dada la volatilidad de su carácter. Pero de ahí a pensar que se ha abierto una brecha entre los dos dirigentes hay mucho trecho. Si hubiera sido así, ya le habrían conminado a cerrar esa grieta el poderosísimo lobby judío de EEUU y sus pretorianos del Partido Republicano. Israel no podría subsistir sin EEUU en Oriente Medio, y EEUU no podría mantener una política exterior hegemonista en esa región sin la ayuda israelí.

Con este choque, posiblemente Beirut se salve de momento de un ataque masivo israelí, pero a cambio de dar luz verde a la ofensiva en el resto del Líbano, especialmente el sur y este del país. El incidente deja claro que una cosa es la guerra de Irán y otra la del Líbano. Ambos líderes lo quieren así y de esta forma lo acaban de subrayar ante el resto del planeta.

Si el Líbano está desvinculado de la crisis iraní, EEUU puede tener el compromiso de Israel de que no le arrastrará de nuevo a un conflicto con el régimen de los ayatolas. Una guerra que puede saldarse con una derrota estratégica para Washington, incapaz de derrotar totalmente a Teherán, que a su vez podría salir reforzado de esta contienda y multiplicar su influencia en el Golfo Pérsico.

Nadie que conozca al primer ministro israelí y su estrategia implacable y carente de toda moral duda de que, en cuanto se disipe la polvareda levantada, Israel reanudará con más dureza si cabe su ofensiva en el Líbano. Netanyahu no ha conseguido la destrucción del régimen iraní con esta guerra, pero al menos tendrá lo que más le reclaman sus acólitos y aliados en el Gobierno, una ampliación del "espacio vital" de Israel que se sume a las conquistas realizadas en Gaza (un 70% de la Franja) y a la absorción de facto del otro territorio palestino, Cisjordania.

Tampoco nadie se cree que, como justificó Axios, Trump estaba disgustado por los civiles asesinados por las bombas israelíes en el Líbano. La cifra oficial de muertos libaneses en esta guerra es de más de 3.400 personas, apenas una muesca ante el genocidio de 73.000 palestinos, de ellos 21.000 niños, masacrados por Israel en Gaza. Por ninguno de ellos pestañeó siquiera una vez el presidente estadounidense. Al contrario, defendió la limpieza étnica en la Franja, para convertirla en un gran resort turístico en el Mediterráneo Oriental.

Según dijo a Axios un alto funcionario israelí, el Ejército hebreo no atacará más objetivos de Hizbulá en Beirut. Pero ni siquiera el diplomático más simple de la Casa Blanca se cree semejante patraña, sobre todo cuando los israelíes insisten en que, si tales ataques se repiten, no será por su culpa. Lo apuntó ya Netanyahu y lo subrayó este martes el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, cuando sugirió que, en realidad, EEUU respalda la esencia de las intenciones de Netanyahu y que las fuerzas judías solo atacarían el distrito Dahiyeh de Beirut (donde hay más habitantes chiíes que respaldan a Hizbulá) si estas milicias volvían a lanzar sus cohetes sobre el norte de Israel.

Las matanzas israelíes siguen en el Líbano

De momento, la nueva tregua parcial se saldó este martes con una decena de asesinatos en el sur del Líbano y Beirut permaneció tranquila. La Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN) indicó que en esta última jornada Israel bombardeó con aviones y artillería localidades como Al Haniyeh, Ghandouriya, Nabatieh Al Fawqa, Kfar Ruman, Shoukin o Kfar Tebnit. Todo ello en medio de la reafirmación de la tregua.

La intención de Tel Aviv, mencionada varias veces por Katz, es aplicar en el sur del Líbano la táctica de tierra quemada y destrucción total llevada a cabo en Gaza, con la voladura de edificios de residencia, el bombardeo de cultivos e infraestructuras, y la expulsión por la fuerza de la población. Tiro, una ciudad de 200.000 habitantes que queda dentro de lo que Israel considera su zona de acción militar, ha sido casi desalojada y en sus alrededores han sido machacados por la artillería pueblos y aldeas. Si hasta hace una semana, los desalojos forzados se limitaban a las localidades al sur del río Litani, ya hay presiones para que todos los libaneses abandonen sus hogares al sur del Zahrani, a unos cuarenta kilómetros de la frontera.

Uno de los testigos mencionados por Axios señaló que Trump "estaba preocupado por el hecho de que Israel haya destruido tantos edificios para eliminar a un solo comandante de Hizbulá". Solo hay que ver las imágenes de las ciudades gazatíes para tener un poco conciencia de la hipocresía y falsedad que emanan de las palabras de Trump.

Se haya exagerado o no el alcance de la regañina de Trump a Netanyahu, lo cierto es que la decisión del líder judío de mantener la ofensiva del Líbano es una espada de Damocles sobre las negociaciones de paz entre EEUU e Irán. De momento, la nueva espera solo le favorece al régimen iraní, que simplemente tiene que sentarse a esperar mientras sus enemigos, estadounidenses e israelíes, cometen toda clase de errores y tropelías, y su imagen queda cada vez más enlodada ante la comunidad internacional.


Fuente: Público

martes, 2 de junio de 2026

“¡Evite una guerra abierta con Rusia!”

 

 Por Jeffrey D. Sachs   
      Profesor de la Universidad de Columbia.


El economista y diplomático Jeffrey Sachs insta en una carta al canciller federal Friedrich Merz a iniciar de inmediato conversaciones con el presidente ruso Putin sobre la paz en Europa

Starmer, Zelensky, Macron, Tusk y Merz hablan por teléfono con Trump durante una visita a Ucrania en mayo de 2025.


      Estimado señor canciller Merz:

Cuando le escribí una carta abierta hace seis meses, hice un llamamiento a Alemania para que buscara la vía diplomática con Rusia, en lugar de normalizar la guerra. Seis meses después, la situación en Europa se ha deteriorado dramáticamente. Europa y Rusia se están precipitando hacia una guerra abierta. En esta situación, usted, señor canciller, tiene una responsabilidad única. Ningún otro jefe de Estado o de gobierno europeo –ni en París, ni en Varsovia, ni en Roma– tiene el peso de Alemania ni el poder que usted posee personalmente para evitar esta catástrofe. ¿Abogará usted por la paz?

Usted mismo exigió en enero de 2026, junto con la primera ministra Meloni y el presidente Macron, la reanudación de las relaciones de Europa con Rusia y calificó a Rusia de “país europeo”. Sin embargo, no ha seguido la vía diplomática. Teniendo en cuenta que el futuro de Europa está en juego, esto supone una renuncia sin precedentes a su liderazgo. ¿Ha intentado usted, durante su mandato como canciller federal, mantener siquiera un solo diálogo significativo con el presidente Putin? ¿Ha intentado su ministro de Asuntos Exteriores mantener alguna vez un diálogo significativo con el ministro de Asuntos Exteriores Lavrov? ¿Conversaciones auténticas, como las que pusieron fin a la Guerra Fría? Por lo que atestiguan los registros públicos, la respuesta es: no. Ni una sola vez. Y no porque no se hubiera reconocido la urgencia.

Los últimos días han traído consigo una peligrosa escalada que debería alarmar a todos los europeos. Ambas capitales se encuentran ahora bajo fuego continuo: drones ucranianos de largo alcance han impactado en el corazón de Moscú, incluyendo objetivos civiles. 

Los ataques con misiles y drones rusos contra Kiev se han intensificado enormemente.


Rusia lanzó un ataque masivo con misiles y drones en Kiev durante la noche del 24 de mayo.

Drones ucranianos han penetrado en el espacio aéreo de los Estados bálticos, lo que ha suscitado el peligro inmediato de un incidente que podría arrastrar a Europa directamente a la guerra. Un atroz ataque ucraniano contra una escuela de niños en Lugansk ha socavado aún más los últimos restos de moderación. El 25 de mayo, el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, informó oficialmente al secretario de Estado de EEUU, siguiendo instrucciones del presidente Putin, de que las fuerzas armadas rusas están llevando a cabo ahora “ataques sistemáticos y continuados” contra instalaciones y centros de decisión en Kiev. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso aconsejó a Estados Unidos y a otros países que “garantizaran la evacuación de su personal diplomático y de sus ciudadanos de la capital ucraniana”. Esta noticia es el preludio de una escalada masiva. La diplomacia es más urgente que nunca.

El camino para defender Ucrania no es la continuación de la matanza, sino una paz en condiciones aceptables para todas las partes. En cambio, nos amenaza una escalada con más muertos aún, más destrucción y el peligro real de una guerra que se extienda más allá de Ucrania. Al exigir cada vez más armas, capacidades bélicas cada vez mayores y demostraciones cada vez más sonoras de “determinación”, y al dar a entender que Alemania se está preparando para una guerra en lugar de trabajar para ponerle fin, ha convertido a Berlín en un acelerador, en lugar de un freno, de una guerra a escala europea.

La responsabilidad de Alemania: seis puntos

Alemania tiene una responsabilidad considerable en la situación actual. Antes de que la política alemana pueda orientarse hacia la paz, es necesario abordar con honestidad el pasado de Alemania. A continuación, enumero seis graves omisiones de la política exterior alemana hacia Rusia desde la reunificación alemana de 1990.

En primer lugar: el Tratado 2+4 y la ampliación de la OTAN hacia el Este

El 12 de septiembre de 1990, Alemania firmó en Moscú el Tratado sobre la solución definitiva de los asuntos de Alemania –el “Tratado 2+4”–, que completó la reunificación alemana. Este tratado se materializó porque Mijaíl Gorbachov recibió de Hans-Dietrich Genscher, Helmut Kohl, James Baker y otros jefes de Estado y de Gobierno occidentales la solemne garantía de que la OTAN no se expandiría hacia el este.


George H. W. Bush junto a Gorbachov en la Cumbre de Helsinki, en septiembre de 1990.

Los documentos desclasificados –entre ellos los memorandos del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, ahora de acceso público– son inequívocos: esas garantías se dieron y, tal y como se formuló claramente en aquel momento, debían extenderse más allá del territorio de la antigua RDA hasta Europa del Este. Se reafirmaron en 1990 y 1991. El Tratado 2+4 limita el estacionamiento de tropas de la OTAN en la antigua RDA y recuerda los principios del Acta Final de Helsinki, que subraya que la seguridad de ninguna nación debe ir en detrimento de la seguridad de otra. ¿Acaso alguien cree seriamente que la Unión Soviética rechazaba la presencia de tropas occidentales en el territorio de la antigua RDA, pero se mostraba indiferente ante la presencia de ejércitos de la OTAN en Varsovia, Vilna o Kiev? Por supuesto que no. La ampliación de la OTAN se debatió en profundidad, y Alemania dio garantías expresas a los dirigentes soviéticos de que rechazaría la ampliación hacia el este –y más tarde las incumplió–. Alemania fue la que más se benefició de esas garantías, que constituían la contrapartida de la reunificación alemana. Sin embargo, ya en 1993 los políticos alemanes comenzaron a incumplir esas garantías.

En segundo lugar: la propia declaración de la canciller Merkel

En sus memorias, Angela Merkel escribe con notable franqueza que, en el momento de la Cumbre de Bucarest de 2008, comprendió que la invitación a Ucrania y Georgia a la OTAN equivaldría a una declaración de guerra a Rusia. Conocía la línea roja de Rusia. Y, sin embargo, cedió a la presión estadounidense y aceptó la declaración de compromiso según la cual Ucrania y Georgia “podrían llegar a ser” miembros de la OTAN en algún momento. Esa única frase desencadenó las catástrofes de 2014 y 2022. La franqueza posterior de Merkel es un regalo para sus sucesores: les ha dicho clara y rotundamente lo que entonces era evidente. Alemania no debería ahora fingir que no es así.

En tercer lugar: la traición al acuerdo del 21 de febrero de 2014

El 21 de febrero de 2014, el entonces ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, medió en Kiev, junto con sus homólogos polaco y francés, en un acuerdo entre el presidente Yanukóvich y la oposición. El acuerdo preveía la reinstauración de la Constitución de 2004, la formación de un gobierno de unidad nacional y la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas. Se consultó al presidente Putin; el acuerdo fue ratificado. Fue un importante éxito diplomático en una situación de fuertes tensiones y violencia abierta. Sin embargo, en menos de 24 horas, Yanukóvich fue derrocado por un golpe de Estado violento. Alemania no insistió en el acuerdo que acababa de garantizar. En cambio, siguiendo el ejemplo de EEUU, Alemania apoyó al nuevo Gobierno como si nunca hubiera existido ningún acuerdo. Esta decisión reforzó en Moscú la idea de que no se podía confiar en las firmas occidentales.

Cuarto: Minsk II

En febrero de 2015, la canciller Merkel negoció personalmente el Acuerdo de Minsk II en el formato de Normandía y garantizó el apoyo político de Alemania en la declaración de apoyo aprobada el 12 de febrero de 2015 en Minsk. Durante siete años, Kiev no aplicó la disposición política central: la autonomía de las regiones del Donbás dentro de una Ucrania soberana. Alemania no ejerció presión sobre Kiev para que aplicara la disposición de autonomía que ella misma había exigido. Merkel reconoció más tarde que el acuerdo se había utilizado como medio de presión para permitir el rearme de Ucrania. El presidente Hollande se expresó en términos similares. La garantía no era, por tanto, en realidad ninguna garantía. Era una estrategia –una vez más, a instancias de Washington–. Una vez más, el mensaje a Moscú fue: no se puede confiar en las firmas occidentales.

Quinto: Nord Stream

El 7 de febrero de 2022, el presidente Biden anunció en el Salón Este de la Casa Blanca –en presencia del entonces canciller federal Olaf Scholz–: “Si Rusia invade [Ucrania], Nord Stream 2 dejará de existir. Pondremos fin a ello”. A la pregunta de cómo, respondió: “Les prometo que seremos capaces de hacerlo”. Siete meses después, los gasoductos fueron destruidos por un acto de sabotaje en el mar Báltico. Las pruebas disponibles –investigaciones periodísticas en EEUU y Alemania, las investigaciones de la Fiscalía Federal alemana y declaraciones públicas de antiguos funcionarios– apuntan de manera abrumadora a una operación conjunta ucraniano-estadounidense. El Gobierno federal alemán lo sabía desde hacía tiempo. Y, sin embargo, Alemania ha permitido que, en contra de las pruebas inequívocas, se culpe a Rusia, mientras que un acto de sabotaje industrial contra la economía alemana ha quedado impune y sin respuesta.

Sexto: el acuerdo de Estambul de abril de 2022, que estaba al alcance de la mano

Apenas unas semanas después de la invasión rusa en febrero de 2022, negociadores rusos y ucranianos se reunieron en Estambul para negociar las condiciones de un acuerdo de paz: la neutralidad de Ucrania fuera de la OTAN, garantías de seguridad multilaterales, límites acordados de tropas y la solución política gradual de la cuestión de Donbás y Crimea. El acuerdo estaba a punto de firmarse. El ex primer ministro israelí Naftali Bennett, uno de los mediadores, confirmó públicamente que el acuerdo estaba a punto de cerrarse y que Occidente –en particular, Estados Unidos y el Reino Unido– había intentado impedirlo. La misión del primer ministro Boris Johnson a Kiev en abril de 2022 para ordenar a Ucrania que no firmara el acuerdo es de dominio público. Cientos de miles de vidas ucranianas y rusas, así como todo el orden europeo, han pagado el precio de esta intervención estadounidense-británica. Alemania ha guardado silencio al respecto, a pesar de que, como ningún otro país europeo, ha tenido que soportar las consecuencias económicas.

La autodestrucción económica de Alemania

Su máxima prioridad debe ser la paz. Las últimas noticias procedentes de Moscú ponen de manifiesto la urgencia de la situación. Pero, paralelamente a la primera catástrofe, se avecina una segunda: la destrucción deliberada de la economía alemana, en la que Berlín es tanto artífice como víctima.

La industria alemana se basaba en el comercio con Rusia. La destrucción del Nord Stream y la consiguiente ruptura de las relaciones comerciales germano-rusas han llevado a que Alemania compre gas natural de EEUU a precios mucho más elevados que los del gas ruso del gasoducto, al que sustituye. Esto es un suicidio industrial. La industria química, siderúrgica y del vidrio de Alemania, así como los fabricantes con alto consumo energético –la base de la clase media– pierden día a día competitividad internacional. Los puestos de trabajo cualificados desaparecen de la economía alemana. Y el contribuyente y el consumidor alemanes transfieren riqueza nacional de Alemania a los productores de gas estadounidenses en una magnitud sin precedentes en la Europa de la posguerra.

Además, el Gobierno federal planea ahora una expansión masiva del gasto en armamento –cientos de miles de millones de euros en la próxima década– para prepararse para una guerra que se podría haber evitado fácilmente mediante la diplomacia. Se trata de una flagrante mala asignación de los recursos nacionales. El reto central para Alemania en esta década es la competitividad en la era digital. Cada euro que se gasta en tanques, misiles y proyectiles de artillería es un euro que falta para las capacidades de IA de Alemania, su desarrollo y fabricación de chips, su infraestructura energética y las redes digitales de alta velocidad que necesita para seguir siendo una potencia económica líder.

La amarga realidad, señor canciller, es que con estas armas no se puede comprar la seguridad que se podría lograr mediante la diplomacia a una fracción del coste. Y sin las inversiones en digitalización y energía, que se ven desplazadas por este rearme, no se puede alcanzar la prosperidad.

Mi llamamiento: señor canciller, más que cualquier otro jefe de Estado o de Gobierno europeo, usted es quien debe actuar cuando se trata de decidir si Europa se desliza hacia una guerra generalizada o vuelve a las negociaciones y a la sensatez económica. Ya es hora de actuar. El actual mensaje oficial de Moscú a Washington lo demuestra claramente. Por favor, entable un diálogo con el presidente Putin. Por favor, envíe a su ministro de Asuntos Exteriores a Moscú o invite al ministro de Asuntos Exteriores ruso a Berlín. Por favor, reabra los canales de la OSCE [la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa] que Alemania ha dejado en desuso. Por favor, exija a Kiev que cese los ataques contra objetivos civiles.

Pero, sobre todo: diga la verdad a la opinión pública alemana. Una paz negociada basada en la neutralidad de Ucrania es la vía realista para salir de la catástrofe, y el restablecimiento de relaciones económicas normales con Rusia es la vía realista para salir del declive industrial de Alemania.

Las condiciones de un acuerdo aceptable que Alemania podría proponer son claras: los combates cesan en una línea de alto el fuego. Todas las partes renuncian a cualquier uso futuro de la fuerza en cuestiones fronterizas. Ucrania restablece su neutralidad y la OTAN renuncia de forma permanente a una nueva expansión hacia el este. Europa y Rusia reanudan sus relaciones económicas y ponen fin al belicismo. La OSCE vuelve a ser el foro central para la seguridad europea, con el principio de que la seguridad europea es indivisible y no se basa en bloques militares que dividen a Europa. En un escenario de paz como este, Alemania puede concentrar sus recursos nacionales en las inversiones en digitalización, IA, semiconductores y energía que requiere el futuro económico de Alemania.

La historia recordará lo que haga y lo que deje de hacer en las próximas semanas. Lo mismo ocurre con la opinión pública alemana, los pueblos de Rusia, Ucrania y toda Europa. Es hora de la diplomacia, señor canciller. Usted tiene la elección.


Atentamente,


Jeffrey D. Sachs



Fuente: Ctxt

domingo, 31 de mayo de 2026

Ratas, aguas residuales sin tratar, enfermedades de la piel: el bloqueo israelí está devastando a los desplazados de Gaza

 

Periodista de Gaza que ahora estudia en Italia tras abandonar Gaza en mayo de 2026.



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Periodista independiente de Gaza especializada en reportajes sobre temas sociales, especialmente los que afectan a mujeres y niños.


Mientras Israel continúa restringiendo la ayuda, el maltrecho sistema de salud de Gaza lucha por tratar y contener las enfermedades que se propagan por los campamentos de tiendas de campaña superpoblados


Un niño palestino que padece infecciones cutáneas y desnutrición severa recibe tratamiento en el Hospital Al-Nasser, en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

     Eman Abu Jame consideraba a su familia afortunada. Israel bombardeó su casa en el sur de la Franja de Gaza al comienzo de la guerra, obligándolos a mudarse de un refugio a otro. Pero durante los dos primeros años del genocidio, ni ella, ni su esposo, ni sus hijos sufrieron problemas de salud graves.

Todo eso cambió en octubre de 2025, cuando se refugiaron en un abarrotado campamento de tiendas de campaña en Khan Younis.

Para cuando llegaron, la falta de higiene, la proliferación de insectos y el hacinamiento extremo habían convertido el campamento en un foco de enfermedades. Dos meses después, Mousa, el hijo de 8 años de Abu Jame, y su esposo de 47 años, Abdul Majeed, comenzaron a presentar síntomas: sus cuerpos empezaron a hincharse, acompañados de diarrea severa y fiebre alta.

Debido a las difíciles condiciones económicas y al vertiginoso aumento de los precios de la carne, el pescado y otros alimentos ricos en proteínas, sus niveles de proteínas disminuyeron rápidamente, lo que empeoró su capacidad para retener líquidos.

Éramos incapaces de comprar comida y agua”, declaró Abu Jame a la revista +972. “Todo era carísimo entonces, y simplemente no teníamos dinero. Mi marido no podía permitirse nada; ni siquiera había pan”.


Un niño palestino de seis meses recibe medicamentos en el Hospital Al-Nasser, en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

Los médicos tuvieron dificultades para diagnosticar tanto al padre como al hijo. Al principio, sospecharon una alergia al gluten, pero las pruebas la descartaron. Viajar al extranjero para recibir tratamiento también era imposible debido al cierre de los pasos fronterizos. El único tratamiento efectivo fue la albúmina médica, una solución proteica que ayudó a estabilizar su estado.

Cuando [Mousa] tomaba la medicación, mejoraba”, explicó Abu Jame. “Pero cada vez que la dejaba de tomar, su cuerpo volvía a hincharse”.

Sin embargo, el tratamiento era extremadamente difícil de conseguir. Desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha restringido severamente la entrada de medicamentos y ha impedido que las ONG internacionales entreguen suministros médicos a la Franja. Incluso después del anuncio de un alto el fuego en octubre pasado, Israel continuó bloqueando la ayuda; a partir de este mes, según el Ministerio de Salud de Gaza, el 47 por ciento de los medicamentos esenciales, el 59 por ciento de los suministros médicos y el 87 por ciento de los materiales para pruebas de laboratorio están agotados.

A medida que se le acababa la medicación, el cuerpo de Mousa se hinchó aún más debido a la acumulación de líquido, y falleció en enero. Tres meses después, Abdul Majeed también sucumbió a la misma misteriosa enfermedad que los médicos no habían logrado diagnosticar.

Si bien la enfermedad permaneció sin identificar, estaba claramente vinculada a las condiciones del campamento, posiblemente transmitida por la mordedura de un roedor o una infestación de ectoparásitos. Según la ONU, en los primeros cuatro meses de 2026 se registraron más de 70 000 casos de infestaciones similares en Gaza, donde los parásitos viven sobre o debajo de la piel y se convierten en vectores de enfermedades. Más del 80 % de los campamentos de desplazados reportan plagas visibles junto con infecciones cutáneas generalizadas como la sarna, los piojos y las chinches, mientras que Save the Children señaló recientemente que dos de cada tres niños en Gaza viven en campamentos de desplazados afectados por estos riesgos.


Tiendas de campaña que albergan a palestinos desplazados en el oeste de la ciudad de Gaza.

El Dr. Ayman Abu Rahma, director del Departamento de Medicina Preventiva del Ministerio de Salud, declaró a +972 que los residuos sólidos —incluidos los residuos médicos—, las aguas residuales y los cadáveres enterrados bajo los escombros están contribuyendo a la propagación de roedores y enfermedades.

«La situación medioambiental, lamentablemente, se ha deteriorado gravemente desde el inicio de la guerra y continúa así», explicó. «La crisis ha alcanzado su punto álgido: si bien el problema ya existía en 2024 y 2025, la magnitud de la plaga de este verano no tiene precedentes. Las altas temperaturas han acelerado la reproducción de insectos y roedores, mientras que cientos de miles de toneladas de basura sin recoger se han acumulado alrededor de las tiendas de campaña debido a la destrucción de equipos y la escasez de combustible».

Abu Rahma añadió que la destrucción de la infraestructura de alcantarillado por parte de Israel ha empeorado aún más la situación, y el bloqueo israelí en curso ha dejado al mercado local sin los materiales necesarios para combatir las plagas de roedores. «Los sistemas de alcantarillado dañados han creado charcos de aguas residuales estancadas que sirven de criadero para las plagas, y los escombros generalizados se han convertido en un hábitat natural para las ratas. Las restricciones a la entrada de pesticidas y cebos envenenados han hecho que un control eficaz sea prácticamente imposible».

Abu Rahma señaló que ya se ha registrado un aumento significativo en las quejas sobre ratas por parte de los habitantes de Gaza que viven en tiendas de campaña. «Los roedores han estado mordisqueando las extremidades de los niños mientras duermen y dañando sus pertenencias y ropa. También hay informes de especies de roedores nunca antes vistas y autóctonas de la Franja de Gaza, y algunos especulan que el ejército israelí las trajo durante la guerra».


Niños palestinos desplazados en el campamento de Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza.

En el campamento de desplazados de Khan Younis, Yasser, el hijo de 6 años de Abu Jame, padece la misma enfermedad y los mismos síntomas que su padre y su hermano. Para colmo, cuando acudieron al cercano Hospital Nasser para recibir tratamiento, el sistema inmunitario de Yasser estaba tan debilitado por la enfermedad que contrajo una infección cutánea adicional.

No hay higiene alguna, y las infecciones se propagan fácilmente entre quienes nos rodean”, dijo la madre afligida de 32 años. “Incluso los hospitales están descuidados, las habitaciones son diminutas y los pacientes están hacinados unos junto a otros”.

Afortunadamente, la salud de Yasser muestra leves pero constantes signos de mejoría. Abu Jame espera ahora conseguir una derivación médica para que reciba tratamiento en el extranjero, con la esperanza de que no corra la misma suerte que su padre y su hermano.

Enfermos en los campamentos de tiendas de campaña de Gaza

En mayo de 2024, durante un ataque israelí que duró varias semanas contra Jabalia, en el norte de Gaza, Rital Halawa, de 5 años, estaba jugando fuera de su casa bombardeada en el centro de la ciudad cuando un dron cuadricóptero israelí apareció sobre ella y arrojó una granada.

La niña estaba envuelta en llamas. La vi gritar”, recordó su madre, Samar, de 27 años.


Dos niños palestinos reciben tratamiento por heridas graves tras una explosión causada por un artefacto explosivo sin detonar dejado por las fuerzas israelíes, en el Hospital Al-Shifa, en la ciudad de Gaza.

Rital sufrió quemaduras graves de segundo y tercer grado en la cara, el pecho, el abdomen y las piernas. Desde que su casa en Jabalia fue bombardeada en noviembre de 2023, la familia vive en una tienda de campaña, expuesta a temperaturas elevadas, aguas residuales y enjambres de insectos picadores, condiciones que han empeorado gravemente su recuperación. La falta de electricidad y ventilación impide que Rital respire, según Samar, mientras su cuerpo suda profusamente bajo las ajustadas prendas de compresión que se usan para tratar sus quemaduras.

El calor provoca una picazón intensa, creando un peligroso círculo vicioso de recaídas. «Se rasca sin parar, lo que irrita el tejido, lo desgarra y provoca sangrado», explicó Samar. El tejido expuesto queda entonces expuesto a infecciones peligrosas que agravan aún más la irritación.

El Dr. Ibrahim Haboub, especialista en dermatología del Hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza, describió a +972 el creciente brote de enfermedades de la piel entre los desplazados de Gaza. Las picaduras de insectos se han convertido en el problema más extendido, especialmente en la zona de Al-Mawasi, en Khan Younis, y Haboub advirtió que los niños son particularmente vulnerables, ya que el rascado constante suele provocar infecciones bacterianas secundarias y complicaciones más graves.

Haboub también informó de infestaciones generalizadas de piojos y un fuerte aumento de los casos de sarna, debido al grave hacinamiento en albergues, campamentos y escuelas. Otras afecciones cutáneas, incluidas las infecciones por hongos, también se han vuelto más comunes en Gaza, especialmente entre los palestinos detenidos en prisiones israelíes, algunos de los cuales requieren un tratamiento prolongado e intensivo debido a infecciones graves y resistencia a los medicamentos.


El niño palestino que padece infecciones cutáneas y desnutrición severa recibe tratamiento en el Hospital Al-Nasser, en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

Haboub señaló que esta crisis se ha visto agravada por una grave escasez de suministros médicos. Para la familia Halawa, que ya atraviesa dificultades económicas, esta escasez ha hecho que la recuperación de Rital sea prácticamente imposible. Su padre está desempleado y la familia ahora depende de la caridad y los comedores sociales para sobrevivir. Los alimentos nutritivos son caros, y las heridas de Rital empeoraron considerablemente durante el punto álgido de la campaña de hambruna en Israel el verano pasado.

Sus cremas médicas esenciales cuestan 80 NIS (20 dólares), además de los gastos de transporte para sus sesiones semanales de fisioterapia en una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF), lo que obliga a la familia a hacer dolorosos sacrificios. «No compro leche para mi bebé para pagar el transporte a sus sesiones de fisioterapia», dijo Samar.

El impacto psicológico ha sido tan devastador como el dolor físico. Rital sufre acoso con frecuencia debido a sus lesiones, explicó Samar, lo que la sume en una profunda depresión.

El rostro de la niña quedó desfigurado; no puedo ocultarlo”, dijo Samar. “Necesita cirugías plásticas especializadas, que no están disponibles en Gaza”.

'Una crisis totalmente provocada por el hombre'

Para Craig Kenzie, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras en Gaza, la Franja sigue sumida en una "crisis humanitaria totalmente provocada y orquestada por el hombre" a causa del bloqueo israelí, a pesar del anuncio de un alto el fuego hace más de siete meses.


Palestinos reciben tratamiento en una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el Complejo Médico Nasser en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

La organización, que opera con 1500 empleados locales en Gaza, no ha podido incorporar personal internacional ni suministros médicos desde principios de enero debido a las restricciones israelíes. Como explicó Kenzie, esto ha puesto en grave riesgo todos los aspectos de nuestros programas, que podrían verse reducidos o incluso suspendidos por completo en el futuro próximo.

Según indicó, más de la mitad de los medicamentos para enfermedades crónicas están agotados. Los suministros esenciales para apósitos para heridas escasean, mientras que Israel sigue bloqueando, sin explicación alguna, las pomadas tópicas utilizadas para tratar enfermedades de la piel.

En Deir Al-Balah, realizábamos cirugías en tiendas de campaña”, dijo Kenzie. “Cuando el equipo quirúrgico se avería, no hay repuestos porque no podemos conseguir piezas ni equipos de recambio”. 

El bloqueo no solo ha provocado una grave escasez de equipos y personal médico, sino que también ha restringido aún más el acceso al agua potable. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), uno de los mayores distribuidores de agua potable en Gaza, Israel ha destruido o dañado el 90% de la infraestructura de agua y saneamiento de la Franja, lo que la organización describe como una forma de castigo colectivo.

Durante toda la guerra, Israel también impidió la entrada de los materiales necesarios para el tratamiento adecuado del agua, lo que obligó a MSF a construir plantas de tratamiento de agua por ósmosis inversa improvisadas con piezas recuperadas. Alimentada por un generador, la unidad purifica el agua subterránea contaminada con sal, tierra y aguas residuales, produciendo 5 millones de litros de agua potable al día.

Sin embargo, incluso el funcionamiento de este sistema básico plantea difíciles cuestiones éticas y operativas, explicó Kenzie.

¿Siguen suministrando agua hoy a quienes la necesitan, sabiendo que el generador necesita mantenimiento y que si lo ponen en marcha hoy, podría averiarse mañana y entonces no habrá forma de repararlo?”, preguntó. “¿O lo cierran y les dicen a las personas: ‘Lo siento, hoy no tengo agua potable para ustedes’?”.

Lo que más le duele a Kenzie es saber que la ayuda que se necesita con urgencia está a solo unos kilómetros de distancia, mientras Israel sigue bloqueando su entrada. «Es simplemente inaceptable», dijo, «que el gobierno que comete este genocidio sea también el que pueda bloquear y restringir la respuesta humanitaria».

Fuente: +972