domingo, 26 de abril de 2026

A bordo de la Flotilla que intenta romper el bloqueo de Gaza

 

      Periodista y fotógrafo de El Salto embarcado en la nuevan flotilla rumbo a Gaza.


La Flotilla Global Sumud, ya en aguas italianas, zarpó el 15 de abril desde Barcelona e intentará llegar a Gaza en los próximos días


A bordo de la Flotilla que intenta romper el bloqueo de Gaza.


     La Flotilla Global Sumud zarpó el 15 de abril desde Barcelona con destino inicial en el Mediterráneo central, en una operación compuesta por alrededor de 30 embarcaciones civiles que declaraban como rumbo final la Franja de Gaza.


La nueva flotilla a Gaza inicia la fase de salida desde Barcelona.

El 22 de abril, parte del contingente, incluido el buque de la organización Open Arms, llegó al puerto de Siracusa tras una semana de navegación sin incidentes graves.

Durante la travesía hasta Siracusa, las condiciones marítimas se han mantenido estables y la navegación se ha desarrollado con normalidad. La flotilla ha ido avanzando de forma escalonada, sin una estructura operativa centralizada, aunque con coordinación puntual entre las embarcaciones participantes.

Durante una de las noches de navegación, sin embargo, se detectó la presencia de un dron de reconocimiento sobre la zona, sin que se produjeran incidentes posteriores asociados a ese avistamiento. De momento, no se han registrado acciones directas contra las embarcaciones.


Incidentes externos a la propia flotilla como la presencia de drones en la zona.

Desde el 15 de abril, el buque Open Arms, que forma parte de la comitiva, ha tenido que llevar a cabo varios remolques; y ha prestado asistencia a embarcaciones con dificultades técnicas. Además de las naves integradas en la flotilla, participan como barcos de apoyo el histórico Arctic Sunrise, de Greenpeace, junto al propio Open Arms. Estas embarcaciones asumen funciones logísticas, lo que incluye el suministro de alimentos, material médico y apoyo técnico.

A bordo del Open Arms, los protocolos de seguridad incluyen entrenamientos intensivos en primeros auxilios y en actuación frente a incendios. Según la tripulación, estos ejercicios se han estado llevando a cabo con mayor frecuencia de lo habitual en este tipo de misiones, en un contexto marcado por la incertidumbre operativa, incluida la posibilidad de incidentes externos como la presencia de drones en la zona.


Galería fotográfica de Jaime Pérez Rivero a bordo de la nueva Flotilla Global Sumud















Fuente: El Salto

sábado, 25 de abril de 2026

Javier Milei en Israel: los Acuerdos de Isaac y la "causa justa" sionista

 

      Analista internacional. Politólogo y máster en Relaciones Internacionales. Periodista en Descifrando la Guerra.


     A inicios de 2026, Javier Milei, presidente de la República Argentina, aseveró en público que él era “el presidente más sionista del mundo”. Lo dijo en la Universidad Yeshiva (Nueva York), al calor de algunas críticas recibidas en Argentina por ligar íntimamente su cargo al frente de la Casa Rosada con la causa sionista, según la cual ha reiterado que se trata de una “causa justa”.


Javier Milei en la Universidad Yeshiva, en Manhattan, Nueva York.

El líder de La Libertad Avanza ha sobrepasado ya el ecuador de su mandato en el país latinoamericano. Durante estos dos años y medio, su política exterior ha sido errática en varios asuntos, pero consistente en dos elementos: su alineación estricta con Estados Unidos –y más específicamente con Donald Trump– y su férrea complicidad con Israel. Recientemente ha firmado con Benjamín Netanyahu los Acuerdos de Isaac.


Javier Milei y Donald Trump.

Milei viaja a Israel

Al contrario de lo ocurrido con otros gobiernos afines a Israel en el mundo, Argentina no solo no se ha alejado de Tel Aviv tras el genocidio en la Franja de Gaza, el avance de la estrategia de limpieza étnica en Cisjordania o las guerras abiertas contra Irán o Líbano. Muy al contrario, el ejecutivo de Javier Milei ha redoblado los históricos lazos de Buenos Aires con el Estado de Israel, al que ha definido en repetidas ocasiones como “el bastión de Occidente”.


Los reconocimientos a Javier Milei en Israel ilustran los lazos del presidente con el sionismo y su proyecto de alineamiento internacional.

Con el viaje de abril de 2026, son ya tres veces las que ha ido al Estado hebreo desde que asumió como presidente. Allí se reunió con Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, al que calificó como su “amigo”. El dirigente argentino también aclaró que Netanyahu habría tenido un rol protagónico en el establecimiento de la nueva línea de vuelos directos entre Buenos Aires y Tel Aviv, así como en otros proyectos de cooperación entre ambos países.

Milei se reunió allí con Axel Wahnish, su rabino personal y el embajador de Argentina en Israel desde 2024. En su tercera visita al país, Milei fue agasajado con varios premios como consecuencia de la cercanía que su gobierno muestra sistemáticamente con Israel en un momento complejo para la diplomacia sionista. El creciente aislamiento del Estado hebreo, así como las críticas que recibe desde varios países occidentales, eleva el peso de los acercamientos de Buenos Aires. 

Al mismo tiempo, el mandatario argentino visitó el Muro de los Lamentos y participó en eventos relacionados con el Día de la Independencia de Israel en el que se conmemora la Nakba –la expulsión de en torno a 700.000 palestinos al inicio de la ocupación–.

Previamente a su viaje, Javier Milei concedió una entrevista a la televisión israelí en la que afirmó que la República Islámica de Irán era un “enemigo de Argentina” y que su intención es completar antes del fin de su mandato los trámites para trasladar la embajada argentina a Jerusalén. También afirmó que Israel, al contrario de los actores y gobiernos anti sionistas en Oriente Medio, “puede convivir con sus vecinos”. 

Los Acuerdos de Isaac

En su viaje a Israel, el presidente Javier Milei y el primer ministro Benjamín Netanyahu firmaron los Acuerdos de Isaac, diseñados como un intento por emular retóricamente a los Acuerdos de Abraham del año 2020. En la práctica, los Acuerdos de Isaac están lejos de las dimensiones alcanzadas por los pactos entre Tel Aviv y varios países árabes, fundamentalmente porque Israel no tiene grandes enemigos en América Latina, aunque sí pretende convertir a Buenos Aires en un aliado orgánico.


El presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se dan la mano tras la rueda de prensa conjunta en la que anunciaron el plan de paz estadounidense para la Franja de Gaza

Los Acuerdos de Isaac apuntan a concretar el empeño por parte de la Casa Rosada de contribuir a la reconstrucción de la imagen internacional del Estado de Israel tras el genocidio contra los palestinos y las múltiples guerras abiertas en Oriente Medio.

En un comunicado emitido por la Cancillería Argentina, el gobierno de Javier Milei definió los Acuerdos de Isaac como "un nuevo marco estratégico destinado a fortalecer la cooperación entre Argentina, Israel y socios afines en el Hemisferio Occidental, los descendientes de Isaac y las naciones de tradición judeocristiana, en defensa de la libertad y la democracia, y en la lucha contra el terrorismo, el antisemitismo y el narcotráfico".

Además, el canciller argentino Pablo Quirno añadió que se impulsarán "acciones concretas" y "esfuerzos orientados a incrementar la coordinación contra organizaciones terroristas, con especial atención a los intentos de Irán de expandir sus redes y su presencia operativa en el Hemisferio Occidental", además de "fomentar la coordinación [entre Israel y Argentina] y el alineamiento en foros internacionales".

La excepcionalidad argentina

Aunque las cifras absolutas varían enormemente en función de si se considera la categorización “judío” como excluyente de otras identidades nacionales, étnicas o sociales, así como de si se habla de judíos practicantes de la fe o de personas con ascendencia judía, hay cierto consenso en torno a que Argentina alberga la comunidad judía más grande de América Latina.

Solo Israel, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Canadá contarían con una población absoluta judía superior. Entre el 0,5% y el 3% –nuevamente depende del tipo de medición– de la población es judía, un porcentaje superior al de la práctica totalidad de Estados del mundo, y muy superior al resto de la región, con excepción de Uruguay, con una proporción cercana a la argentina. 

Se estima que cerca de 60.000 residentes en Israel son de origen o ascendencia argentina, muchos de los cuales migraron al Estado hebreo durante la crisis argentina de inicios del siglo XXI. Casi el 5% de los argentinos que residen fuera del país latinoamericano lo hacen en Israel.

A su vez, las relaciones diplomáticas entre el Estado de Israel y la República Argentina se remontan a 1949, cuando el gobierno de Juan Domingo Perón y el del primer ministro David Ben-Gurion establecieron los primeros lazos.

En la década de los noventa, la Argentina de Carlos Menem participó en la Guerra del Golfo en acatamiento de sus íntimos lazos políticos con Estados Unidos, marcando un viraje significativo en la política de neutralidad del país hacia Oriente Medio.

Aunque los vínculos con Tel Aviv están alcanzado en la actualidad sus cotas más altas, nunca ha habido riesgo de ruptura entre Argentina e Israel. En 2010, el gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner reconoció el Estado de Palestina, alineando a Buenos Aires con la posición de los dos Estados, un hecho que Milei ha criticado, a punto tal que en mayo de 2024, ya con el “anarcocapitalista” en la Casa Rosada, Argentina votó en contra del reconocimiento a Palestina en las Naciones Unidas.


Argentina rechazó declarar a Palestina miembro pleno de la ONU y ratificó su alineamiento con EE.UU. e Israel.



Fuente: Descifrando la Guerra

viernes, 24 de abril de 2026

Dentro del aparato de propaganda del ejército israelí


 Por Illy Pe'ery   
      Reportera de investigación y editora asociada de la revista online independiente israelí The Hottest Place in Hell.

Campañas de operaciones psicológicas, filtraciones selectivas, acceso exclusivo para prensa: soldados y periodistas revelan cómo controla Israel el discurso público y promueve su narrativa en el extranjero


     En octubre de 2023, Gili fue llamada a filas para el servicio de reserva en la Unidad del Portavoz de las FDI y asignada al Mando Norte. En los días posteriores a los ataques de Hamás, mientras la atención pública en Israel se centraba en la devastación del sur, Hezbolá comenzó a lanzar cohetes y misiles antitanque hacia el norte de Israel.

Trabajábamos en turnos de 12 horas en una sala de operaciones subterránea, mientras los soldados de los puestos avanzados estaban aterrorizados, pero no podíamos transmitir que el norte estaba en llamas”, recordó. “Minimizamos la importancia del frente norte para evitar causar pánico entre la población, a pesar de que los lanzamientos eran constantes. La gente no estaba muriendo como en el sur, pero recuerdo sentir que estábamos creando una imagen inexacta: mostrábamos mucha más fuerza que vulnerabilidad”.

La experiencia llevó a Gili, que pidió utilizar un seudónimo, a cuestionar el mismo sistema al que había servido durante años. “Siempre era fácil repetir que ‘las FDI están preparadas para cualquier escenario’”, continuó. “¿Quiénes éramos nosotros para cuestionarlo? Pero, en realidad, era una tontería”.

Ahora también se ve con Irán: la atención se centra casi exclusivamente en el poder abrumador del ejército, y poco más allá de eso”, explicó. “No me tranquiliza que me digan lo fuerte que está golpeando el ejército israelí o que tenemos superioridad aérea sobre Teherán. Al fin y al cabo, siguen lanzándonos misiles balísticos y no hay una rutina normal. Hay sistemas de defensa aérea, pero por cada 10 interceptaciones exitosas, también hay impactos directos”.

Cuando se le preguntó a quién cree hoy en día, Gili respondió sin dudar: “A nadie. Ni a lo que dice el portavoz de las FDI, ni a los corresponsales militares. Son portavoces”.


Sistema antimisiles dispara interceptores contra misiles iraníes, visto desde el centro de Israel, 28 de febrero de 2026.

En declaraciones al medio de investigación israelí The Hottest Place in Hell, soldados de la Unidad del Portavoz de las FDI y corresponsales militares de publicaciones israelíes señalaron un patrón sistemático: un impulso obsesivo por controlar el discurso público, un trato preferencial hacia los periodistas “convenientes” mientras se margina y castiga a los críticos y, sobre todo, una cultura organizativa basada en el engaño.

Durante los primeros 14 meses de la guerra de Israel en Gaza, la Unidad del Portavoz de las FDI también llevó a cabo una campaña encubierta de operaciones psicológicas destinada a moldear la opinión pública en Israel y en el extranjero, tal y como reveló recientemente The Hottest Place in Hell. En paralelo a estos esfuerzos de influencia, la unidad se encargó de procesar y distribuir imágenes del ataque de Hamás del 7 de octubre contra comunidades israelíes cercanas a Gaza.

Según los testimonios, los soldados recopilaron grandes cantidades de material visual –incluidas imágenes filmadas por militantes de Hamás– y lo reformatearon para su rápida difusión en las redes sociales.

Este proceso culminó en “Testigos de la masacre del 7 de octubre”, o lo que se conoció en Israel como el “vídeo de las atrocidades”: una recopilación de 47 minutos de material sin editar producida bajo la supervisión del comandante (en la reserva) Yuval Horowitz, jefe de la división de campañas.

Era como el Salvaje Oeste: no había censura”, dijo un soldado que sirvió en la unidad y trabajó en la película. “Nos inundaban de material y lo veíamos todo. Estaba en estado de shock, pero al mismo tiempo había presión para distribuir todo lo posible; era como en una [campaña publicitaria] en redes sociales: ¿Qué funciona? ¿Qué no? ¿Qué llama la atención?”.


Soldados israelíes retiran los cuerpos de civiles israelíes en el kibutz Kfar Aza, cerca de la valla que separa Israel de Gaza, en el sur de Israel, el 10 de octubre de 2023.

El portavoz de las FDI miente”, declaró un corresponsal militar veterano a The Hottest Place in Hell. “A veces se trata de manipular datos, pero, en última instancia, es el público el que se ve sorprendido”.

Al comienzo de la ‘Operación León Rugiente’”, continuó, refiriéndose a la guerra actual con Irán, “las FDI afirmaron que habían destruido el 70 % de los lanzamisiles de Irán. Lo comprobamos y rápidamente nos dimos cuenta de que no era cierto: a veces alcanzaban las entradas de los túneles, no los lanzamisiles en sí, o los lanzamisiles seguían disparando a pesar de estar ‘destruidos’. En los principales medios, nadie lo cuestiona. Pero cuando la guerra termine y sigan lanzándose cohetes, el público no entenderá cómo es posible”.

Tras casi dos años y medio de guerra continua, la confianza del público israelí en la versión del ejército parece estar erosionándose. Entre sirenas, cada vez más israelíes se preguntan: “¿Realmente estamos logrando lo que nos dicen que estamos logrando? Y si es así, ¿por qué seguimos corriendo a los refugios?”.


Benjamin Netanyahu durante su visita al ejército de tierra israelí el 14 de octubre

La creación de una operación de influencia encubierta

El 29 de octubre de 2023, apareció en WhatsApp un grupo titulado “Fact Check-Daily Content”. Su descripción en inglés presentaba la iniciativa como un esfuerzo educativo neutral: “Una organización sin ánimo de lucro que trabaja para proporcionar a los estudiantes información y datos sobre la guerra en curso entre Israel y la organización terrorista Hamás”.

Dos semanas más tarde, el 12 de noviembre, se creó un canal de YouTube llamado “Fact Check” utilizando una cuenta con sede en EE.UU. Se presentaba de nuevo como una “organización de noticias sin ánimo de lucro”. Al día siguiente le siguió una cuenta de Instagram con la misma marca.

En realidad, tal y como reveló recientemente The Hottest Place in Hell, fue la Unidad del Portavoz de las FDI la que había lanzado y gestionado estos canales. Esta campaña de propaganda se desarrolló entre octubre de 2023 y diciembre de 2024 bajo la apariencia de una iniciativa mediática independiente y sin ánimo de lucro, presentada como un medio de “verificación de datos”. Durante ese tiempo, produjo y difundió docenas de vídeos que promovían las narrativas militares israelíes sin revelar su origen.


Captura de pantalla de la cuenta falsa de Instagram ‘factcheck daily’, creada por la Unidad de Portavoces de las FDI y que estuvo operativa entre octubre de 2023 y diciembre de 2024.

Ninguno de los canales logró atraer una gran base de suscriptores. Sin embargo, la operación reclutó a decenas de influencers internacionales israelíes y proisraelíes para amplificar los mensajes coordinados por el ejército, entre ellos Noa Tishby y Sarai Givaty, junto con otras figuras de las comunidades judías en el extranjero. El contenido se distribuyó a través de WhatsApp, YouTube e Instagram, llegando a millones de espectadores.

Los vídeos promovían una serie de argumentos estrechamente alineados con el mensaje oficial israelí. Entre ellos se incluían afirmaciones de que los judíos no pueden considerarse colonizadores en Palestina debido a sus vínculos históricos con el reino bíblico de Judá, mientras que los “árabes” son los verdaderos “colonizadores de la tierra”; afirmaciones de que las acciones de Israel en Gaza no constituyen un genocidio; y defensas contra las acusaciones de crímenes de guerra contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.

Los canales [en YouTube, WhatsApp e Instagram] se dirigían a un público extranjero y se presentaban como objetivos y ajenos a Israel”, explicó un soldado involucrado en la producción de los vídeos a The Hottest Place in Hell en una entrevista. “Pero todo se creaba dentro de nuestra unidad y promovía claramente la narrativa israelí”.

La división de campañas es la zona más moralmente ambigua dentro de la Unidad del Portavoz de las FDI”, continuó el soldado. “Al principio, parecía urgente mostrar al mundo lo que habíamos pasado. Pero muy pronto eso cambió. Gaza estaba siendo arrasada, y la narrativa que pudo haber tenido sentido en las primeras semanas comenzó a desmoronarse. Para cuando me licenciaron, sentía un profundo rechazo por haber formado parte de ello”.

La investigación sugiere que no se trató de una iniciativa aislada, sino de parte de un patrón más amplio de operaciones psicológicas llevadas a cabo por la Unidad del Portavoz de las FDI.

En mayo de 2021, durante lo que el ejército israelí denominó “Operación Guardián de las Murallas”, la división de campañas de la unidad lanzó una iniciativa en las redes sociales bajo el hashtag #GazaRegrets, con el objetivo de impulsar el apoyo de la opinión pública israelí a las acciones militares en Gaza.


El ejército israelí llevó a cabo una ‘campaña de propaganda’ contra sus propios ciudadanos en los bombardeos de Gaza de 2021.

Como parte del proyecto, los soldados gestionaban cuentas falsas que compartían imágenes de los ataques aéreos israelíes en Gaza junto con el hashtag, al tiempo que interactuaban con cuentas de redes sociales pertenecientes a partidarios del primer ministro Benjamin Netanyahu y otros políticos de derecha –todo ello sin revelar su afiliación al ejército.


Bajo la supervisión de Horowitz, se llevaron a cabo operaciones psicológicas.

Tras una investigación de Haaretz que sacó a la luz la campaña, el ejército reconoció su participación y la calificó de “error”. Sin embargo, las conclusiones de The Hottest Place in Hell indican que se siguieron empleando métodos similares en los años posteriores.

El “enfoque del palo y la zanahoria” del ejército

La Unidad del Portavoz de las FDI actúa como principal vía de acceso del público al ejército, a través de la prensa. Para obtener información, verificar detalles o entrevistar a oficiales militares, los periodistas deben pasar por esta unidad, lo que le confiere un poder del que, según los periodistas y soldados que hablaron con The Hottest Place in Hell, a menudo se abusa para distorsionar la cobertura mediática y, por extensión, la percepción que tiene el público israelí del ejército.

Roni se alistó en el ejército israelí en 2019 y sirvió en esta unidad. Como muchos otros, fue llamada a filas como reservista tras el 7 de octubre, rotando por funciones que incluían responder a las consultas de los periodistas y distribuir comunicados. “Era casi adictivo”, recuerda. “La magnitud de la responsabilidad me hizo implicarme profundamente. Estaba disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, [recibiendo] llamadas constantes. Sentía que estaba haciendo algo enorme”.

La unidad se divide en múltiples ramas repartidas por las divisiones y departamentos del ejército. Los portavoces de campo –oficiales que suelen tener el rango de capitán o comandante– están integrados en los comandos y brigadas y se encargan de responder a las consultas de los medios de comunicación.

Por ejemplo, si un periodista solicita información sobre un incidente en Cisjordania, el cuartel general remitirá la solicitud al equipo de portavoces del Mando Central, que recopila los detalles de las unidades pertinentes y formula una respuesta oficial. Los portavoces de campo también tienen la tarea de identificar “noticias” dentro de las unidades que puedan ofrecerse a los medios de comunicación, funcionando esencialmente como un brazo de relaciones públicas.


Reportera de la Radio del Ejército Israelí, 11 de noviembre de 2019s.

Sin embargo, la función más conocida de la unidad es su labor de cara a los medios, con departamentos especializados que se ocupan de la televisión, la prensa escrita, los medios digitales y la radio. Cuando los periodistas buscan una respuesta a su noticia, suelen ponerse en contacto con el departamento correspondiente a su plataforma, salvo un selecto grupo de 16 reporteros israelíes que pertenecen a la denominada “célula de corresponsales”.

Los miembros de la célula reciben sesiones informativas exclusivas, conferencias, líneas directas y eventos especiales”, explicó Roni. “Hubo periodistas y medios a los que no se les admitió durante años, y otros fueron reasignados a departamentos menos prestigiosos –por ejemplo, de la sección nacional de InterRadio a la de medios locales– porque eran críticos con las FDI. Yo no estaba en el nivel en el que se tomaban esas decisiones, pero a menudo todo se reducía a la actitud del periodista hacia nosotros: es un sistema en el que recibes lo que das”.

Un periodista contó a The Hottest Place in Hell que su labor informativa a veces le supuso un coste profesional. “Era muy crítico con las FDI, y a ellos no les gustaba. Gente dentro del ejército me dijo que mis críticas eran excesivas, incluso personas de la Unidad del Portavoz”, afirmó. La unidad lo boicoteó durante años, hasta que su publicación ejerció presión y obligó al ejército a admitirlo en el grupo.

Cuando me uní a la sala de corresponsales, me di cuenta de que eso no era el final: hay ‘castas’ dentro del grupo, se da prioridad a los periodistas menos críticos”, continuó. “Se favorece a los corresponsales de televisión, especialmente a aquellos que se consideran alineados con la narrativa de las FDI. Se puede ver la jerarquía: por ejemplo, durante las ruedas de prensa por Zoom, algunos periodistas destacados ni siquiera asisten, pero aún así publican la información, lo que significa que la recibieron por adelantado”.

El portavoz de las FDI opera utilizando un enfoque de palo y zanahoria”, dijo otro corresponsal militar veterano, que habló de forma anónima. “Si los criticas, te castigan”.

Yaniv Kubovich, corresponsal militar de Haaretz, ha estado detrás de varias revelaciones importantes en tiempos de guerra. En declaraciones a The Hottest Place in Hell, afirmó que cuando solicitó respuestas al portavoz de las FDI, el objetivo principal de la unidad era bloquear la publicación, no proporcionar información precisa.

Me dirigí a ellos con todo lo que tenía, pero se centraron únicamente en conseguir que abandonara la historia y en evitar dar una respuesta”, dijo. “Tras el 7 de octubre, con todo el trauma que han sufrido, las FDI están haciendo todo lo posible por suprimir las informaciones que sacan a la luz fallos, cuestiones éticas o deficiencias de mando, en lugar de examinar lo que realmente ocurrió. En ese sentido, han vuelto a la misma arrogancia de antes: la creencia de que nadie puede criticarlas a través de la prensa”.


El ex portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel -FDI-, Daniel Hagari, asiste a una reunión del Comité de Defensa y Asuntos Exteriores en el parlamento israelí

Kubovich, miembro veterano del grupo de corresponsales, lo describió principalmente como una herramienta de control. “La relación entre el portavoz de las FDI y el grupo de corresponsales es absurda. La dependencia es absoluta”, afirmó. “Les permite decidir cuándo hablamos y con quién”.

Llevamos tanto tiempo en guerra y solo hemos visto al jefe del Estado Mayor quizá dos veces. Desde que [el jefe del Estado Mayor Eyal] Zamir asumió el cargo, no hemos visto al jefe del Mando Sur ni una sola vez, a pesar de ser el frente más crítico. No se reúne con periodistas críticos porque podría minar la moral”.

Filtraciones selectivas y acceso exclusivo

Durante su servicio, Roni ayudó a decidir si responder a los periodistas y cómo hacerlo. “Cuando optábamos por no responder, solía ser ante informes muy problemáticos, pero también ante periodistas con los que preferíamos no interactuar”, afirmó. Otra práctica consistía en filtraciones selectivas —o, como lo expresó Roni, en garantizar que “ciertos materiales fueran publicados por un medio y no por otro”.

Así ocurrió en diciembre de 2024, cuando, durante dos semanas, la Unidad del Portavoz de las FDI se negó a explicar cómo activistas de Uri Tsafon –un grupo israelí que promueve el asentamiento en el sur del Líbano– cruzaron sin obstáculos al territorio libanés. Tras negar inicialmente que ningún civil hubiera cruzado la frontera, la unidad dio marcha atrás y filtró la información a Doron Kadosh, corresponsal militar de la Radio del Ejército israelí. Kadosh promovió entonces la versión del ejército sobre el incidente como un “incidente grave que estaba siendo investigado”, añadiendo que “se llevaron a cabo varias operaciones para bloquear los pasos en la valla”.

Los periodistas militares que no comen de la mano del portavoz de las FDI se mueren de hambre”, dijo Roni. “Cuesta mucho esfuerzo encontrar fuentes fuera del sistema, y eso nos dio mucha ventaja”. Esta dinámica va más allá del acceso a las ruedas de prensa o a las respuestas oficiales. Como señaló Roni, estas relaciones de “dar y recibir” se traducen en poder, prestigio e incentivos económicos.

Al fin y al cabo, trabajamos por la audiencia”, dijo un periodista, hablando de forma anónima con The Hottest Place in Hell. “Cuando ocurre algo, se informa primero al grupo de corresponsales: ellos son los primeros en publicar. Si no formas parte de ese grupo, y no eres lo suficientemente ágil como periodista, y publicas 10 minutos después que los demás, eres irrelevante”.

En efecto, la Unidad del Portavoz utiliza la confianza pública depositada en ella no solo para gestionar la información, sino para influir en la competencia comercial entre los medios de comunicación. “La unidad da una determinada noticia al Canal 12 porque tiene audiencia, pero como también les dio las noticias anteriores, crea interferencias en la competencia”, señaló el periodista.

Esto arrastra a todo el sistema a un bucle”, dijo otro periodista. “Tuvimos debates internos sobre si valía la pena enfrentarse a la unidad. Pero, en última instancia, los propietarios ven que los competidores obtienen las noticias y quieren lo mismo. Todo se reduce a controlar a los periodistas y a reprimir las críticas”.

El portavoz de las FDI se negó a hacer comentarios.


Fuente: Ctxt