miércoles, 21 de octubre de 2026

Los habirû de la Puerta del Sol

 

      Antropólogo y escritor, dedicado fundamentalmente a la sociología y a los estudios de mercado.


Tal vez deberíamos volver al nomadeo y las acampadas son una propuesta metafórica de esa idea. Tal vez deberíamos pensar nuevas formas de vivir juntos al margen de la selva de hormigón.


Imagen de la fuente de la Puerta del Sol, con las tiendas de la acampada alrededor.


     Ikea acertó con una profundidad psicosocial y antropológica que aún mantiene toda su potencia: “La República Independiente de tu Casa”. Niegas esa república y todo se desmorona. Guarida, refugio, seguridad. Tras millones de años nomadeando por el mundo en algún momento decidimos volvernos sedentarios, buscamos la seguridad de una casa, una aldea, una ciudad y la inseguridad de que cualquier enemigo, tirano o invasor nos tendría localizados. Fuera de casa, la Intemperie. Dentro de casa, el Hogar.

Más tarde, en nuestro país, los padres de la cosa redactaron un elegante artículo de los que se llaman “papel mojado”. Constitución de 1978, art. 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Ningún gobierno, salvo el de un pequeño pueblo llamado Marinaleda, se ha tomado en serio y al pie de la letra este artículo constitucional. Los demás, al contrario, promovieron la especulación,  la conversión de la casa en un producto de inversión especulativa al mismo nivel que unas acciones de Critical Metals Corp. O cualquier otro activo financiero.

Por eso tal vez deberíamos volver al nomadeo y la acampada de la Puerta del Sol y en otras plazas del país no deja de ser una propuesta metafórica de esa idea. Tal vez deberíamos pensar nuevas formas de Repúblicas Independientes, Comunas de París, nuevas formas de vivir juntos al margen de esa selva de hormigón que ya no nos da nada a cambio de nuestro tiempo, trabajo y alma. Cuando se inventaron las ciudades en Mesopotamia: Nippur, Marad, Babilonia, Der, Shuruppak… sobre todo en el periodo Uruk o antes, y se comenzó a escribir en tablillas de terracota; a veces, de forma indirecta, sesgada e imprecisa, casi con odio y miedo, se alude a ciertos pueblos nómadas que se negaban a vivir en esas ciudades. Las cartas acadias de Tell Al-Amarna, de la época de Amenofis III los citan con recelo. Se sabe poco de ellos salvo que tenían fama como pastores, asaltadores de caravanas o caminantes incansables.

Los sometidos que recibían su ración de cebada y aceite no entendían a aquellos que se negaban a construir una casa de adobes en cualquier espléndida ciudad y asumir las leyes y normas de Asur o Hammurapi o cualquier otro tirano. Los llamaron “habitantes de tiendas”, “amorreos”, “arameos”, “habirû” (los huidos). Ahora todo aquel Oriente es inhóspito, tierras estériles llenas de sal por miles de años de cultivo, guerras por petróleo o por dios o por fronteras. Nada quedó de los caminantes sospechosos, de aquellos nómadas que se negaban a entrar en el Edén urbano del progreso y deseaban seguir viviendo en los pedregales y las estepas resecas, en las tiendas precarias, al margen y en el margen. Hoy ya no quedan nómadas. Solo mal resisten los Nukak, los Ghilji, los Tuareg, los Sarakatsani, los Inuit, algunos saamis y bosquimanos. Los Estados trazaron obligatorias fronteras y censos. Adornaron las ciudades y las casas permanentes con todo tipo de comodidades, seguridades y cuentos.

Pero a veces sentimos ese impulso antiguo. Algo tenemos de “huidos”. Mi bisabuelo era un arriero inquieto y caminador, mi abuelo se entusiasmaba con el acadio, el arameo y el griego antiguo, mi padre, como toda la estirpe, también era pescador andante. Por eso el otro día, juntos, emboscados en un gran cañón calizo, durmiendo casi sobre el suelo, metidos en el saco de plumas de ganso, separados toda la noche por una finísima tela, recordamos lo que fuimos y por qué: “habirû”, los huidos. Por eso estas semanas, en similares tiendas, acampados sobre el asfalto de Sol, los nuevos huidos advertían, ¡Tened cuidado, podemos romper el pacto y no obedecer en nada! ¡Al fin y al cabo, vosotros no obedecéis las propias normas que redactasteis y aprobasteis en una Constitución de la que se os llena la boca para decir, legislar y hacer nada! ¡Somos los “habirû”, los huidos, ya no tenemos ni casa, pero nos necesitáis, sin nosotros y nosotras sois nada! ¡Ahora nos vais a pedir nuestro voto y nuestra obediencia a ciertas leyes que no habéis hecho cumplir ni cumplís y ya veremos si…!

En Sol están los nuevos nómadas, los nuevos comuneros amenazando a este orden que desahució a Maricarmen y pensando uno nuevo o tal vez uno muy antiguo y olvidado como el de 1871. Pero quiero recordar ese, igual que antes nombré el de las cartas acadias de Tell Al-Amarna. Así que recuerdo que Wilhelm, el padre de Isak Dinesen, estuvo en esos días por París. Fue tratado con cortesía y pudo ver cómo la “república universal” podía ser un hecho. Luego Karen convertirá en heroína huida a una cocinera del “Café Anglais” en su cuento “El festín de Babette”. ¿20.000, 50.000 muertos por los bombardeos y represión posterior? La Comuna de París y sobre todo las formas de pensar y hacer política que allí se inauguraron admiraron a Marx, hicieron temblar a la burguesía republicana y sobre todo a los tipos que estaban inventando y construyendo todos esos nacionalismos incipientes que hoy nos encierran. La Comuna sería luego mal recordada, historiografiada, vilipendiada, fabulada y utilizada a su interés por los apologetas del socialismo real o los del otro lado. Pero de toda aquella palabrería podemos rescatar tres hechos puros, cuyo valor nadie ha negado desde entonces. El primero, la quema de la guillotina en la plaza de Voltaire para simbolizar que no debía de haber jamás conexión entre revolución y cadalso. El segundo, la destrucción de la columna de Vendône construida para glorificar el imperialismo napoleónico y que fue derribada para condenar la guerra entre los pueblos y para demostrar la fraternidad internacional. Y el tercer hecho es la creación de la “Unión de Mujeres para la Defensa de París” que comenzó a reorganizar el trabajo femenino y a luchar por el fin de la desigualdad económica basada en el género.

Todo eso está hoy más o menos conseguido tras duras luchas ciudadanas de más de un siglo, pero hemos perdido y estamos perdiendo otras. Vivienda digna, educación y sanidad públicas, pensiones públicas dignas, trabajo para vivir, alimentos asequibles y buenos… Todo eso que tuvimos y que cada día para más gente es un sueño remoto e imposible.

¡Si seguís así, si seguís empujándonos a convertirnos en habirû, en comuneros, quienes lo vais a perder todo ya no seremos nosotros y nosotras!


Fuente: Ctxt

martes, 20 de octubre de 2026

Trabajar y ser pobre: la vivienda aumenta en 770.000 el número de personas que sufren pobreza laboral

 

 Por Martín Cúneo   
     Periodista. Desde Diagonal en El Salto.


La vivienda se convierte en un factor clave que explica que cada vez haya más personas que sean pobres aunque tengan trabajo. Uno de cada tres hogares inquilinos está por debajo del umbral de la pobreza después de pagar el alquiler.



Pancarta de la manifestación por la vivienda del 3 de octubre de 2026. Susana Albarrán Méndez.

     Se puede tener trabajo y ser pobre. Y la vivienda tiene mucho que ver con esto. La alta proporción del salario que los hogares deben dedicar al pago de la vivienda ha llevado a que la pobreza laboral crezca del 11,48% al 15,49%, según un informe de Oxfam Intermón hecho público este 20 de octubre. 

Pero como suele suceder, esta cifra es una media que esconde realidades más desesperadas. Ciertas circunstancias vitales aumentan las posibilidades de trabajar y estar por debajo de la línea de la pobreza. La principal de estas circunstancias es vivir de alquiler. Uno de cada tres hogares inquilinos (el 34,08%) con trabajo vive en la pobreza tras pagar la renta, concluye este informe de Oxfam. Las cifras caen cuando se trata de hogares hipotecados (10,22%) y ya tienen su casa pagada (7,95%).


Tasa de pobreza laboral según régimen de tenencia antes y después de pagar los costes de la vivienda.

Otro factor que contribuye a que una persona se sitúe por debajo del umbral de la pobreza a pesar de cobrar un salario es tener menores a cargo: la pobreza laboral es del 40% en familias con tres o más hijos y alcanza hasta casi el 30% en los hogares monomarentales. La geografía también importa. Si vives en Madrid, las posibilidades de que el salario no te alcance se multiplican: la Comunidad gobernada por Isabel Díaz Ayuso lidera el listado de pobreza laboral, seguida por Catalunya y Murcia.

Más factores de riesgo: ser migrante. La pobreza laboral alcanza el 31,42% entre las personas trabajadoras de fuera de la UE, frente al 8,71% de quienes tienen nacionalidad española. También afecta el doble a quienes tienen jornada parcial (20,62%) frente a quienes tienen jornada completa. Una proporción parecida se da entre quienes son autónomos, una prueba de que el “autoempleo es también una fuente de precariedad”, subrayan en el trabajo.

El argumento principal de la huelga del 11 de noviembre, que la vivienda, el trabajo y los salarios tienen todo que ver, encuentra en este informe un respaldo cuantitativo: el coste de la vivienda empuja a 770.000 personas trabajadoras más por debajo del umbral de la pobreza laboral, hasta superar el total de tres millones.


Tasa de pobreza laboral en función de la composición del hogar.

Con el título Cuando trabajar no es suficiente: el impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral, el informe calcula la situación de pobreza de personas con empleo antes y después de hacer frente al pago del alquiler, la hipoteca y otros gastos vinculados con la vivienda en 2024. Las conclusiones del trabajo indican que la presión de la vivienda en el presupuesto familiar ha llevado a que la tasa de pobreza laboral aumente cuatro puntos.

Los desahucios no son la única expresión de la crisis de vivienda. Según Alejandro García-Gil, responsable de vivienda, empleo y de políticas sociales de Oxfam Intermón, no hay que perder de vista a los millones de personas que “trabajan y consiguen a duras penas pagar su casa cada mes, pero que después de hacerlo no disponen de ingresos suficientes para sostener una vida digna”.


Tasa de pobreza laboral por Comunidad Autónoma.

Tal como indicaban informes previos, la vivienda “se está convirtiendo en uno de los factores que más empobrecimiento y desigualdad generan”, indica. 

Esta pobreza laboral y la desigualdad han seguido creciendo a pesar de los buenos datos económicos. El crecimiento del PIB entre 2022 y 2024 del 6% apenas supuso una reducción total de la pobreza laboral en 0,16%. A este ritmo, calcula el informe, España tardaría 59 años en alcanzar la media europea de pobreza laboral, situada en el 8,2%.


Fuente: El Salto

lunes, 19 de octubre de 2026

La IA en China: entre el código abierto y el control estatal

 

 Por Elena de Sus   
      Periodista en Ctxt.


El país asiático compite por los estándares de la inteligencia artificial ofreciendo apertura y ‘open source’ al “sur global”. Al mismo tiempo, busca integrar esta tecnología en su modelo político y contener las amenazas que percibe en ella.


Trump junto a Xi Jinping durante una visita a China en mayo de 2026.


     En la visita oficial del presidente chino, Xi Jinping, a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en septiembre se habló, entre otras cosas, de inteligencia artificial. Esta tecnología se ha convertido en un campo de batalla geopolítico, en el que las dos potencias tratan de reforzar sus áreas de influencia e imponer estándares, en medio de la incertidumbre sobre sus impactos económicos y sociales.

Más allá de la insistencia de Trump en sustituir el término “inteligencia artificial” por el de “superinteligencia”, que considera “más apropiado”, los dos mandatarios acordaron establecer un diálogo sobre el desarrollo de esta tecnología, con una primera reunión prevista para noviembre. Además, anunciaron que abrirán un canal de comunicación bilateral para mantenerse informados de posibles incidentes y riesgos.

En Estados Unidos, el discurso sobre la inteligencia artificial ha adquirido un tono apocalíptico. El hackeo de la página especializada Hugging Face por parte de un grupo de agentes de IA al servicio de OpenAI hizo saltar las alarmas. Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó el 12 de septiembre una carta abierta en la que solicitaba regulación que les permitiera “ralentizar” el desarrollo de la IA, aunque destacaba que para que esta fuera efectiva era necesario tomar medidas proteccionistas que obligaran a China a “frenar” también. Sam Altman, CEO de OpenAI, y Elon Musk, propietario de xAI, compartieron y apoyaron su mensaje en la red social X. En definitiva, la industria está pidiendo ser regulada (y protegida frente a la competencia china).

Donald Trump no parece impresionado. “El único control o ‘barrera’ que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE Y LISTO (¡con alto IQ!) y los Estados Unidos lo tienen, de sobra”, publicó en su propia red social el 14 de septiembre. 

Jacob Coxon, el exempleado de OpenAi y Anthropic que afirma que si no se frena su desarrollo “la IA podría matarnos a todos”, asegura que es imprescindible colaborar con China para evitarlo, pero Trump declaró tras el encuentro con Xi que “preferiría no colaborar, porque vamos ganando por mucho. (...) Cuando vas ganando, no compartes con el otro”.


Inteligencia artificial.

“La estrategia de los estadounidenses ha sido desarrollar la IA más avanzada, correr mucho para estar a la vanguardia”, resume Juan Vázquez Rojo, doctor en Economía y autor de El regreso de China (Península, 2026), quien explica que el enfoque chino es algo diferente: “En el 15 Plan Quinquenal que ha lanzado China este año se habla de impulsar la IA, pero no ‘en línea recta’. Es decir, no concentrarse solo en lograr los mejores modelos, sino buscar aplicaciones específicas en toda la industria, que se aplique en el día a día de las empresas, de los hospitales, de los centros educativos… Que genere un impulso económico, que se aterrice”.

“En China, la inteligencia artificial forma parte de un proyecto nacional de modernización”, afirma Xulio Ríos en su reciente libro China: la modernización permanente (Txalaparta, 2026). “Beijing (...) aspira a demostrar que puede integrarla dentro de su propio modelo, preservando la dirección estratégica del Estado, estimulando la competencia empresarial, reforzando la soberanía tecnológica y manteniendo bajo control los riesgos políticos y sociales”. No es un equilibrio sencillo.


China: la modernización permanente.

Una IA abierta para el “sur global”

La industria china es líder en algunos sectores del ámbito de la IA, como la tecnología de reconocimiento facial, pero respecto a los grandes modelos de lenguaje, dio el golpe sobre la mesa en enero de 2025. Algo más de dos años después de que OpenAI diera a conocer ChatGPT, la startup china DeepSeek sorprendió al mundo con el lanzamiento de su modelo de lenguaje R1. Se trataba de un modelo de “pesos abiertos” (en los grandes modelos de lenguaje de IA pocas veces se puede hablar de código abierto propiamente dicho, porque los datos de entrenamiento casi nunca son públicos), más barato y eficiente que sus rivales estadounidenses y con un rendimiento muy similar.

“La de la IA es una carrera en la que todos los participantes tienen un botón que, si lo aprietan, la carrera se reinicia. Ese ‘botón’ es liberar el código”, argumenta Sergio Salgado, responsable de comunicación y redes de XNet. “El primero que se dio cuenta de esto fue Mark Zuckerberg”, continúa. “En 2023, cuando Meta vio que OpenAI llevaba mucha ventaja en la carrera con ChatGPT, liberó el código de su propio modelo de lenguaje de inteligencia artificial, LLaMA. Entonces las comunidades de desarrollo de código abierto, las universidades y otras instituciones empezaron a trastear con ella y de repente se convirtió en el estándar”.

Salgado cita un documento interno de Google que se filtró ese año, titulado “No tenemos foso, y OpenAI tampoco”, en el que se consideraba que los grandes modelos de lenguaje de código abierto se estaban desarrollando a un ritmo más rápido que los modelos cerrados y que en pocos años llegarían a alcanzarlos y sobrepasarlos. “En 2025, China pulsó el botón a lo grande con el lanzamiento de DeepSeek R1”.

“Todos estos gigantes monopolísticos tenían el sueño húmedo de cualquier gigante monopolístico”, continúa Salgado. “Era un negocio que se podían repartir entre seis o siete con un producto que todo el mundo iba a estar obligado a consumir, porque todos vamos a tener que utilizar inteligencia artificial, grandes modelos de lenguaje”.

Entonces China liberó DeepSeek R1. “Ahora, gracias a los modelos de pesos abiertos, si estas empresas suben mucho los precios siempre puedes montar tu propio servidor”, explica. (A pesar de que el propio boom de la IA ha provocado un aumento significativo de los precios del hardware).

“Esa es la ventaja competitiva de la industria china, donde ha sido capaz de posicionarse”, señala Juan Vázquez Rojo. “Sus modelos no son los mejores, pero son muy buenos, son más accesibles porque son de código abierto, más baratos y más eficientes”. 

La diplomacia china también se adapta a esta circunstancia. “Es una estrategia dirigida a los países del sur global, la típica estrategia win-win de cooperación con China”, explica Vázquez Rojo. “Los modelos chinos, al ser más baratos, más eficientes y de pesos abiertos, son más fáciles de propagar. La estrategia china favorece que empresas chinas puedan colaborar con empresas de otros países para desarrollar sus sistemas de IA y, claro, conectarse con el ecosistema chino. De esta manera, China lidera el desarrollo tecnológico en gran parte del mundo”.

La inteligencia artificial está presente en los planes del Gobierno chino al menos desde 2017. El Plan de Desarrollo de una Inteligencia Artificial de Nueva Generación, publicado ese año, mencionaba la importancia del código abierto. También lo hacía el 14 Plan Quinquenal, redactado en octubre de 2020, que proponía “apoyar el desarrollo de las comunidades de código abierto dedicadas a la tecnología digital (...) y animar a las empresas a que hagan públicos el código fuente del software, los diseños de hardware y los servicios de aplicaciones”. La promoción del código abierto es una forma de acelerar el progreso, al permitir que todos puedan utilizar los hallazgos de los demás para seguir creando y construyendo.

Kyle Chan, experto en China del think tank estadounidense Brookings y autor del boletín High Capacity sobre tecnología china, argumenta que esta estrategia de código abierto tiene sus límites. “Es más difícil ganar dinero”, observa. 

“Varias empresas chinas de IA han salido a bolsa recientemente, como Zhipu (Z.ai) y MiniMax. (...) Los inversores querrán ver ingresos que justifiquen el gasto en modelos e infraestructura. (...) Las empresas ya han estado subiendo los precios de sus APIs y pasando al modelo de suscripción. Es probable que las empresas chinas de IA vayan hacia una estrategia híbrida, cerrando los mejores modelos pero dejando el resto abiertos. Es lo que estaba haciendo Alibaba con Qwen3-Max”, vaticina Chan.

El 16 de octubre de 2026, el Ministerio chino de Comercio y el de Ciencia y Tecnología publicaron un documento en el que proponen controles a la exportación de varias tecnologías, incluidos los modelos de IA de alta capacidad, por motivos de seguridad nacional.

Sin embargo, la “apertura” forma parte del discurso diplomático chino. En la última reunión de los BRICS en septiembre, Xi habló de crear una “zona de código abierto para la IA” entre los 11 países de este grupo y de establecer “un marco global de gobernanza de la IA amplio y basado en el consenso”.

Desde 2018 se celebra en Shanghái la Conferencia Mundial de la Inteligencia Artificial (WAIC, por sus siglas en inglés). En su última edición, en julio de este año, 29 países, entre ellos Rusia, Pakistán e Indonesia, firmaron la carta fundacional de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO).

Esto se interpretó como una respuesta a la declaración “Pax Silica”, promovida en diciembre de 2025 por Estados Unidos y firmada por aliados como el Reino Unido, la Unión Europea, India, Australia e Israel, que acordaron colaborar para tratar de garantizar que la cadena de suministro de la IA no incluyese a “países preocupantes”.

“La clave del momento es la regulación, la estandarización”, afirma Vázquez Rojo. “Casi todas las industrias tienen estándares, reglas que son comunes para todos y tecnologías que son comunes para todos. En el caso de la IA, ¿cómo se deben comunicar los agentes entre sí? ¿Cómo se deben comunicar con otras aplicaciones? ¿Qué auditorías deberían pasar? ¿Qué pautas se deben seguir en cuanto a seguridad? ¿Cuándo se debería parar? Esa es la batalla ahora”.

En palabras de Vázquez Rojo, Estados Unidos “propone ayudar a conglomerados empresariales estadounidenses a imponer el uso de su IA en otros países. El objetivo es que sus aliados les compren el paquete completo: que además de utilizar modelos estadounidenses, utilicen chips estadounidenses, por ejemplo de Nvidia, que las empresas estadounidenses sean las que instalen y controlen los centros de datos allí… Es un plan mucho más duro que el chino”.

En este punto, Vázquez Rojo señala que China tiene una desventaja. Los chips más avanzados de inteligencia artificial los diseña Nvidia, una empresa estadounidense.

“Desde 2022, China no puede comprar los chips más avanzados de Nvidia porque Estados Unidos no se lo permite, hay controles a la exportación. Esto limita su capacidad de cómputo. Además, la industria de la IA está muy metida en el ecosistema de Nvidia. La apuesta del Gobierno chino para acabar con esta dependencia es Huawei, que tiene sus propios chips de inteligencia artificial, llamados Ascend. Están intentando que la industria china los empiece a incorporar, pero las empresas están muy adaptadas al ecosistema de Nvidia y el cambio es complejo, incierto, y les genera un coste de oportunidad”, explica.

El control estatal y los riesgos de la IA

Al inicio de este artículo se mencionaban las advertencias desde dentro de la industria en Estados Unidos sobre los riesgos para la humanidad del desarrollo acelerado de la IA. ¿Existen esos miedos en China? “El debate se plantea en términos muy distintos porque en China el poder político siempre está por encima del poder económico y financiero”, apunta Vázquez Rojo. “Las empresas en Estados Unidos tienen mucha más voz y son más capaces de presionar al gobierno que las empresas chinas en China, aunque existen tensiones y preocupaciones en todas partes”. Pone como ejemplo el caso de Jack Ma, fundador de Alibaba, que llegó a ser el hombre más rico del país y uno de los más ricos del mundo hasta que criticó abiertamente el sistema financiero chino en octubre de 2020. Desde entonces apenas se ha sabido nada de él y ha perdido el control de sus empresas.

Sin embargo, en China “se han publicado varios documentos oficiales en los que se plantean problemas con la IA similares a los que ha habido en Estados Unidos, relacionados con riesgos de ciberseguridad”, explica Vázquez Rojo. “No es tanto una preocupación de que la inteligencia artificial vaya a acabar con el mundo, pero sí de que haya malos usos de la inteligencia artificial”.

De hecho, en su discurso en WAIC de este año, Xi mencionó la posibilidad de una “pérdida de control” sobre la IA y los “riesgos inherentes y secundarios” de esta tecnología.

“La regulación china ha ido avanzando de manera progresiva, mediante normas específicas. Más que esperar a disponer de una legislación definitiva para actuar, las autoridades experimentan, regulan y corrigen configurando un corpus normativo mucho más denso del que imaginamos”, explica Xulio Ríos en su libro. La normativa publicada en mayo de este año sobre los agentes de IA menciona la importancia de “prevenir riesgos de seguridad como el envenenamiento de datos, las filtraciones de privacidad, la manipulación de algoritmos, las vulnerabilidades del sistema y la inestabilidad operativa”. 

“En el Gobierno chino también genera preocupación el contenido que se genera con IA, por su impacto social”, apunta Vázquez Rojo. Todos los grandes modelos de lenguaje chinos deben pasar una auditoría de un organismo estatal llamado Administración del Ciberespacio de China antes de salir al mercado. Los modelos producidos en China son mucho más reacios que otros a hablar de ciertos temas políticos. Además, China bloquea el acceso directo desde su territorio a modelos extranjeros como ChatGPT o Claude.

Según una encuesta global publicada este año por el grupo Human Centered Artificial Intelligence de la Universidad de Stanford, el 84% de los chinos afirman sentirse entusiasmados por los productos y servicios que utilizan inteligencia artificial, frente al 38% de los estadounidenses y, como referencia, el 45% de los españoles.

En una entrevista reciente en The New Yorker, Kyle Chan argumenta que en China hay una ansiedad creciente por las exigencias cada vez más altas del mercado laboral, sobre todo en los puestos que requieren educación superior, donde la competencia crece. “La IA ha potenciado esa ansiedad, la gente siente que tiene que adoptarla y utilizarla rápidamente, y aprender a sacarle partido para ser más competitiva en el mercado laboral”.

Vázquez Rojo apunta además que “China tiene una obsesión por mejorar la productividad porque su población empieza a envejecerse y ya no pueden crecer a base de tener más gente trabajando, entonces quieren lograr que cada trabajador produzca más. Aquí la automatización y la IA van a ser muy importantes”.


Fuente: Ctxt

domingo, 18 de octubre de 2026

Ya nunca estarás sola

 

      Escritora, activista de Ecologistas en Acción y profesora de Biología en Educación Secundaria.

La reunión tenía como objetivo crear comités de barrio para preparar la huelga general, la convocatoria fue un éxito.



Manifestación en defensa de la vivienda. Alberto Astudillo.

La reunión se convocó en un lugar al aire libre. Uno de esos sitios que, en las ciudades, a menudo, aparecen despojados de gente aunque, en realidad, podrían servir para que distintas personas, con o sin un propósito común, se junten. 

Se había pedido permiso para hacer la reunión porque aunque en la Constitución se recoge que “Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará de autorización previa”, la realidad no es tan simple. Siempre está la coletilla de que ese derecho está sujeto a ciertos controles y regulaciones para proteger los intereses y derechos de la sociedad y de otros ciudadanos y, por eso, las organizaciones que convocaron sabían que podría aparecer la policía a pedir explicaciones. Cosa que, efectivamente, sucedió. Explicaciones a pesar de no estar en un lugar de tránsito. Explicaciones de por qué un grupo de vecinas se junta en uno de los espacios públicos de su barrio. Explicaciones que, cuando una autoridad exige que se den, resuenan a otra época pasada.

La reunión tenía como objetivo crear comités de barrio para preparar la huelga general, la convocatoria fue un éxito.


Con retórica sólo no se construye un muro contra el fascismo.

Entre las asistentes había una mujer con una camiseta verde y el pelo recogido en una coleta. En la ronda de presentación dijo su nombre y añadió que vivía de alquiler unas calles más allá. Luego escuchó, atenta y, casi al final, tomó el turno de palabra para explicar por qué estaba allí.

Contó que cuando empezó a vivir en su casa el casero era un particular, una persona de la que conocía el nombre. Luego ya no. Lo vendió a una empresa que compró todo el edificio y dejó de haber un casero con nombre propio. Contó que viajó a su país el mes pasado y que, cuando estaba allí, unos hombres aparecieron en su casa e intimidaron a su hijo. Le dijeron que tenía que firmar unos papeles y él lo hizo. Le dio miedo decirles que no. Unos papeles que decían que se irían de su casa a final de mes. Una casa que es la suya, la única que tiene, con un alquiler que nunca dejó de pagar. “Vengo aquí porque la trabajadora social me dijo que en esta reunión a lo mejor podrían ayudarme”, “Yo me iré de mi casa cuando encuentre otra en la que vivir, mientras tanto me quedo”.

Todo el grupo la mira. Se nota que es fuerte. Que tiene la dignidad colocada en un lugar que le anima a no rendirse.

Y entonces, como una cascada, empiezan a escucharse voces desde distintas partes del círculo  que formaron para hablar. “Tú no te vayas de tu casa, te vamos a ayudar”. “Aquí entre todas buscamos soluciones”. “Hay más gente con conflictos parecidos al tuyo y nos apoyamos unas a otras para que nadie pierda su casa”. “Las personas que estamos aquí nos hemos juntado justo para que esto que te está pasando a ti no siga sucediendo, que no le pase a nadie más”. “El próximo lunes hay otra reunión, te paso mi teléfono para que estemos conectadas”. “No vamos a dejar que te echen”. “Ya no estás sola”.

Ya no estás sola.

Y, entonces, cuando notas en la piel el efecto de esas palabras, comprendes que ese es el instante preciso en el que todo cambia.


Fuente: El Salto

sábado, 17 de octubre de 2026

Y para niños y jóvenes, una educación deforme y declinante

 

Que tampoco el otoño es ya lo que era (9 de 21)


 Por Pedro Costa Morata   
  Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

Haz, paciente lector, un discreto esfuerzo y trata de relacionar los datos ya consolidados sobre el aprendizaje y la formación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, con los desmanes de la IA y el ascenso social y electoral de Vox... y horrorízate, que es lo que yo quiero ahora mismo, y en serio, de ti: que sientas desolación, indignación, desesperación (por la cacofonía no te preocupes demasiado, que hay lexicólogos que la ven bien, y modernos que hasta incitan a ella por la sonoridad en la comprensión del asunto que, adrede, persigue...). Total, que estés atento y hagas algo contra estas amenazas, que vienen con mucho peligro.

       Yo creo que la primera andanada que sufrí sobre la regresión educativa en España (luego he sabido que esto es general, universal, pero vaya consuelo) tuvo lugar cuando acudí a la Facultad de Políticas de la Complutense en 2000 a sustituir como asociado a mi viejo amigo Tomás Villasante, que se iba de sabático, y me espetó: “Ya te advierto que esto es un Bachillerato alto, que no tiene nada que ver con la Facultad que tú y yo vivimos”. Lo que me sentó como más bien mal, con la ilusión que sentía de volver como profesor a donde había sido alumno. Luego comprobé que, en efecto, el nivel cultural ya a esas edades no tenía nada que ver con el de nuestros años, y que, sobre todo, los alumnos se me resistían a leer por obligación un libro durante el semestre, de entre una lista que yo les daba y que consideraba que evidenciaban de forma sugerente las relaciones entre el medio ambiente y la sociedad (y a la inversa), que era el tema de la asignatura.

       Luego he ido conociendo la incultura general, proporcionada a su edad, de nuestros niños y adolescentes, que naturalmente la trasladan a su juventud como si nada, alertándome de modo especial el caso de mis nietos y (espero que no se me enfaden) de algunos de sus profesores. Y claro, cuando los informes llamados Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA, en sus siglas en inglés), que publica periódicamente la OCDE sobre, digamos, el nivel objetivo de conocimientos y su capacidad de expresarlos por los alumnos de 15 años de sus países miembros, tanto en lectura como en matemáticas y ciencias naturales, nos echamos las manos a la cabeza porque resultan bajos y declinantes, mostrando que estos países, que pasan por ser los más “avanzados” del mundo, descuidan fehacientemente la educación de sus jóvenes. Lo más alarmante, porque es generador de numerosas y esenciales deficiencias, es la aversión a la lectura, caracterizada por la impaciencia, es decir, la incapacidad de sostener la atención sobre un texto largo; y esto se relaciona directa e indiscutiblemente con el vicio adquirido, año tras año, del tiempo dedicado a las pantallas, principalmente la del teléfono móvil, instrumento pernicioso que se revela como primerísimo enemigo de la educación.


Niños abstraídos por el móvil (National Geographic).

       No hay falsa interpretación que valga. Todos podemos contemplar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes pasando horas y horas con su móvil, bien de autistas jugando consigo mismos, bien hablando o jugando con sus amigos tumbados en el sofá o la cama, que apenas quedan para jugar, verse, formar colla o irse por ahí… ¡Menudo poder educativo el de Internet, que siempre se nos prometió, y sus innumerables derivaciones! No ha tardado la realidad en darnos el palo bien merecido al encontrarnos entre las manos una niñez, adolescencia y primera juventud de pobres personajillos, por no decir tontos... víctimas empeñadas en un consumo pantallístico a discreción (y, ¡ay!, con limitadísima intervención de los padres, que vienen a reconocerse impotentes, teniendo que encajar situaciones que llegan a amargarlos). Se trata de un veneno que incluye todo lo contrario a una educación sólida, crítica y que pueda enfrentarse a las fuerzas destructivas del mundo, de la sociedad y de ellos mismos...

    Nuestros alumnos (a ver: muchos, muchísimos) son cada vez más zotes, ignorantes e inútiles para todo servicio colectivo o incluso individual: una panda de iletrados básicos y refractarios a lo social, que es a lo que los ha llevado una educación prioritariamente audiovisual, que deja de lado el proceso esencial del verdadero aprendizaje, que tiene mucho de “tradicional” y que ha de desconfiar de su “mecanización”. Este cronista, que se empeña en predicar que si no se lee lo suficiente (o sea, mucho), no se sabrá escribir ni tampoco hablar, con el añadido de una incapacidad creciente para ordenar las neuronas y el pensamiento entero, aguanta como puede la desolación que todo esto le provoca, sintiendo auténtica tirria hacia los teléfonos móviles, que absorben la mayor parte del tiempo libre de nuestros hijos y nietos y que están dando la puntilla a una educación que ya se empobrece desde hace décadas.

       Yo creo que leer cada vez menos, es decir, ni pensar ni analizar ni imaginar, (nos) hace necios, más que ignorantes, ya que la “opción sustitutoria” de lectura y reflexión crítica ha sido programada por quienes planean el dominio del mundo -los tecnofascistas- contando, necesariamente, con la estupidez -algorítmica- mundial. Menos mal que surgen desde gobiernos, aparte de instituciones, iniciativas de bloquear el acceso a móviles y redes sociales según la edad, habiendo anunciado el presidente Pedro Sánchez que obstaculizará esto último para jóvenes menores de 16 años. Lo de las redes sociales sí que es trágico, aunque solo sea por la absorción salvaje que hacen del tiempo disponible, lo que en los ciudadanos en periodo de formación resulta especialmente grave, robando tiempo no solo para la lectura sino el juego, los deportes, las salidas, el tiempo en familia...

       Sin dejar de lado lo que supone este pantallismo ampliado a las redes sociales, de propensión a la adicción, bien visible en todo ese contingente joven que incluso puede situarse a partir de los 8 años y hasta la primera madurez. Una adicción que puede llevar a muy penosas consecuencias, como ya se sabe y se teme, expandiendo males hasta ahora casi desconocidos en la parte más vulnerable de la población.

       Que va a resultar que saber “leer, escribir y hacer cuentas”, aquel modesto, pero poderoso trívium de nuestra educación infantil en la larga posguerra, que han hecho trizas los planes educativos de los modernos, la modernización y la Modernidad, de progresivo aumento de lo audiovisual hasta derrapar en el pantallismo, ha de ser de nuevo objeto de recuperación con urgencia y en serio; pero con la desoladora novedad de que hay que aplicárselo también -proporcionada y justamente, claro- a buena parte de los integrantes de las últimas generaciones de profesores, de infantil, de secundaria y hasta de universidad (¡anda que...!), que ni leen ni saben expresarse con la escritura, hablan fatal y no piensan como se esperaría, lo que supone un esfuerzo nada menor, pero se trata de que sean capaces de inculcar a los alumnos una verdadera cultura cívica y política.

Una de las consecuencias de la ignorancia extensiva y corrosiva es el escoramiento de tantos de nuestros jóvenes, cuando llega su momento de votar (y, antes, de expresarse sobre política) y optan por los partidos de la derecha o la derechona: un gesto típicamente inculto que esencialmente se evita con la cultura amplia, que incluye la educación política.

Por eso aprovecho para rematar estas notas con un ejemplo práctico de individuo zopenco (entre miles, claro, pero aquí va un botón de muestra, que considero especialmente interesante) que, pese a serlo íntima y ostensiblemente, ha alcanzado una notoriedad que aúna la ignorancia de una educación mala (bueno: privada y elitista) con la perversidad de la ideología heredada, realimentándose ambas para exponer a la sociedad y a la política nacional a un espécimen muy típico de la tribu de mamarrachos de Vox: José María Figaredo, en realidad, Fernández, pero sus ancestros quisieron salir de la vulgaridad del apellido asturiano más propio, y noble, y adjudicarse el de la aldea donde iniciaron su fortuna.


El diputado Figaredo, de Vox (PRESSDIGITAL).

Ignorante, osado, malvado, nos recuerda al “repelente niño Vicente” de nuestras escuelas y nos hace imaginar que, por ello mismo, más de una vez algunos de sus compañeros debieron de soltarle buenos coscorrones, por aburrido y odioso. Y que ahora, con sus provocaciones, no deja de pedir -a despecho de incurrir en lo políticamente incorrecto- un buen par de hostias con la mano bien abierta, coloreando su cínica impavidez de arreboles arracimados de cinco dígitos.