Analista
internacional. Politólogo y máster en Relaciones
Internacionales. Periodista en Descifrando la Guerra.
A
inicios de 2026, Javier Milei, presidente de la República Argentina,
aseveró en público que él era “el presidente más sionista del
mundo”. Lo dijo en
la Universidad Yeshiva (Nueva
York), al calor de algunas críticas recibidas en Argentina por ligar
íntimamente su cargo al frente de la Casa Rosada con la causa
sionista, según la cual ha reiterado que se trata de una “causa
justa”.
Javier Milei en la Universidad Yeshiva, en Manhattan, Nueva York.
El
líder de La Libertad Avanza ha sobrepasado ya el ecuador de su
mandato en el país latinoamericano. Durante estos dos años y medio,
su política exterior ha sido errática en varios asuntos, pero
consistente en dos elementos: su alineación estricta con Estados
Unidos –y más específicamente con
Donald Trump–
y su férrea complicidad con Israel. Recientemente ha firmado con
Benjamín Netanyahu los Acuerdos de Isaac.
Javier Milei y Donald Trump.
Milei
viaja a Israel
Al
contrario de lo ocurrido con otros gobiernos afines a Israel en el
mundo, Argentina no solo no se ha alejado de Tel Aviv tras el
genocidio en la Franja de Gaza, el avance de la estrategia de
limpieza étnica en Cisjordania o las guerras abiertas contra Irán o
Líbano. Muy al contrario, el ejecutivo de Javier Milei ha redoblado
los históricos lazos de Buenos Aires con el Estado de Israel, al que
ha definido en repetidas ocasiones como “el
bastión de Occidente”.
Los reconocimientos a Javier Milei en Israel ilustran los lazos del presidente con el sionismo y su proyecto de alineamiento internacional.
Con
el viaje de abril de 2026, son ya tres veces las que ha ido al Estado
hebreo desde que asumió como presidente. Allí se reunió con
Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, al que calificó como
su “amigo”. El dirigente argentino también aclaró que Netanyahu
habría tenido un rol protagónico en el establecimiento de la nueva
línea de vuelos directos entre Buenos Aires y Tel Aviv, así como en
otros proyectos de cooperación entre ambos países.
Milei
se reunió allí con Axel Wahnish, su rabino personal y el embajador
de Argentina en Israel desde 2024. En su tercera visita al país,
Milei fue agasajado con varios premios como consecuencia de la
cercanía que su gobierno muestra sistemáticamente con Israel en un
momento complejo para la diplomacia sionista. El creciente
aislamiento del Estado hebreo, así como las críticas que recibe
desde varios países occidentales, eleva el peso de los acercamientos
de Buenos Aires.
Al
mismo tiempo, el mandatario argentino visitó el Muro de los Lamentos
y participó en eventos relacionados con el Día de la Independencia
de Israel en el que se conmemora la Nakba –la expulsión de en
torno a 700.000 palestinos al inicio de la ocupación–.
Previamente
a su viaje, Javier Milei concedió
una entrevista a
la televisión israelí en la que afirmó que la República Islámica
de Irán era un “enemigo de Argentina” y que su intención es
completar antes del fin de su mandato los trámites para trasladar la
embajada argentina a Jerusalén. También afirmó que Israel, al
contrario de los actores y gobiernos anti sionistas en Oriente Medio,
“puede convivir con sus vecinos”.
Los
Acuerdos de Isaac
En
su viaje a Israel, el presidente Javier Milei y el primer ministro
Benjamín Netanyahu firmaron los Acuerdos de Isaac, diseñados como
un intento por emular retóricamente a los Acuerdos
de Abraham del
año 2020. En la práctica, los Acuerdos de Isaac están lejos de las
dimensiones alcanzadas por los pactos entre Tel Aviv y varios países
árabes, fundamentalmente porque Israel no tiene grandes enemigos en
América Latina, aunque sí pretende convertir a Buenos Aires en un
aliado orgánico.
El presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se dan la mano tras la rueda de prensa conjunta en la que anunciaron el plan de paz estadounidense para la Franja de Gaza
Los
Acuerdos de Isaac apuntan a concretar el empeño por parte de la Casa
Rosada de contribuir a la reconstrucción de la imagen internacional
del Estado de Israel tras el genocidio contra los palestinos y las
múltiples guerras abiertas en Oriente Medio.
En un
comunicado emitido
por la Cancillería Argentina, el gobierno de Javier Milei definió
los Acuerdos de Isaac como "un nuevo marco estratégico
destinado a fortalecer la cooperación entre Argentina, Israel y
socios afines en el Hemisferio Occidental, los descendientes de Isaac
y las naciones de tradición judeocristiana, en defensa de la
libertad y la democracia, y en la lucha contra el terrorismo, el
antisemitismo y el narcotráfico".
Además,
el canciller argentino Pablo Quirno añadió que se impulsarán
"acciones concretas" y "esfuerzos orientados a
incrementar la coordinación contra organizaciones terroristas, con
especial atención a los intentos de Irán de expandir sus redes y su
presencia operativa en el Hemisferio Occidental", además de
"fomentar la coordinación [entre Israel y Argentina] y el
alineamiento en foros internacionales".
La
excepcionalidad argentina
Aunque
las cifras absolutas varían enormemente en función de si se
considera la categorización “judío” como excluyente de otras
identidades nacionales, étnicas o sociales, así como de si se habla
de judíos practicantes de la fe o de personas con ascendencia judía,
hay cierto
consenso en
torno a que Argentina alberga la comunidad judía más grande de
América Latina.
Solo
Israel, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Canadá contarían con
una población absoluta judía superior. Entre el 0,5% y el 3%
–nuevamente depende del tipo de medición– de la población es
judía, un porcentaje superior al de la práctica totalidad de
Estados del mundo, y muy superior al resto de la región, con
excepción de Uruguay, con una proporción cercana a la argentina.
Se
estima que cerca de 60.000 residentes en Israel son de origen o
ascendencia argentina, muchos de los cuales migraron al Estado hebreo
durante la crisis argentina de inicios del siglo XXI. Casi el 5% de
los argentinos que residen fuera del país latinoamericano lo hacen
en Israel.
A
su vez, las relaciones diplomáticas entre el Estado de Israel y la
República Argentina se remontan a 1949, cuando el gobierno de Juan
Domingo Perón y el del primer ministro David Ben-Gurion
establecieron los primeros lazos.
En
la década de los noventa, la Argentina de Carlos Menem participó en
la Guerra del Golfo en acatamiento de sus íntimos lazos políticos
con Estados Unidos, marcando un viraje significativo en la política
de neutralidad del país hacia Oriente Medio.
Aunque
los vínculos con Tel Aviv están alcanzado en la actualidad sus
cotas más altas, nunca ha habido riesgo de ruptura entre Argentina e
Israel. En 2010, el gobierno peronista de Cristina Fernández de
Kirchner reconoció el Estado de Palestina, alineando a Buenos Aires
con la posición de los dos Estados, un hecho que Milei ha criticado,
a punto tal que en mayo de 2024, ya con el “anarcocapitalista” en
la Casa Rosada, Argentina votó
en contra del
reconocimiento a Palestina en las Naciones Unidas.
Argentina rechazó declarar a Palestina miembro pleno de la ONU y ratificó su alineamiento con EE.UU. e Israel.
Fuente:
Descifrando
la Guerra