domingo, 31 de mayo de 2026

Ratas, aguas residuales sin tratar, enfermedades de la piel: el bloqueo israelí está devastando a los desplazados de Gaza

 

Periodista de Gaza que ahora estudia en Italia tras abandonar Gaza en mayo de 2026.



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Periodista independiente de Gaza especializada en reportajes sobre temas sociales, especialmente los que afectan a mujeres y niños.


Mientras Israel continúa restringiendo la ayuda, el maltrecho sistema de salud de Gaza lucha por tratar y contener las enfermedades que se propagan por los campamentos de tiendas de campaña superpoblados


Un niño palestino que padece infecciones cutáneas y desnutrición severa recibe tratamiento en el Hospital Al-Nasser, en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

     Eman Abu Jame consideraba a su familia afortunada. Israel bombardeó su casa en el sur de la Franja de Gaza al comienzo de la guerra, obligándolos a mudarse de un refugio a otro. Pero durante los dos primeros años del genocidio, ni ella, ni su esposo, ni sus hijos sufrieron problemas de salud graves.

Todo eso cambió en octubre de 2025, cuando se refugiaron en un abarrotado campamento de tiendas de campaña en Khan Younis.

Para cuando llegaron, la falta de higiene, la proliferación de insectos y el hacinamiento extremo habían convertido el campamento en un foco de enfermedades. Dos meses después, Mousa, el hijo de 8 años de Abu Jame, y su esposo de 47 años, Abdul Majeed, comenzaron a presentar síntomas: sus cuerpos empezaron a hincharse, acompañados de diarrea severa y fiebre alta.

Debido a las difíciles condiciones económicas y al vertiginoso aumento de los precios de la carne, el pescado y otros alimentos ricos en proteínas, sus niveles de proteínas disminuyeron rápidamente, lo que empeoró su capacidad para retener líquidos.

Éramos incapaces de comprar comida y agua”, declaró Abu Jame a la revista +972. “Todo era carísimo entonces, y simplemente no teníamos dinero. Mi marido no podía permitirse nada; ni siquiera había pan”.


Un niño palestino de seis meses recibe medicamentos en el Hospital Al-Nasser, en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

Los médicos tuvieron dificultades para diagnosticar tanto al padre como al hijo. Al principio, sospecharon una alergia al gluten, pero las pruebas la descartaron. Viajar al extranjero para recibir tratamiento también era imposible debido al cierre de los pasos fronterizos. El único tratamiento efectivo fue la albúmina médica, una solución proteica que ayudó a estabilizar su estado.

Cuando [Mousa] tomaba la medicación, mejoraba”, explicó Abu Jame. “Pero cada vez que la dejaba de tomar, su cuerpo volvía a hincharse”.

Sin embargo, el tratamiento era extremadamente difícil de conseguir. Desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha restringido severamente la entrada de medicamentos y ha impedido que las ONG internacionales entreguen suministros médicos a la Franja. Incluso después del anuncio de un alto el fuego en octubre pasado, Israel continuó bloqueando la ayuda; a partir de este mes, según el Ministerio de Salud de Gaza, el 47 por ciento de los medicamentos esenciales, el 59 por ciento de los suministros médicos y el 87 por ciento de los materiales para pruebas de laboratorio están agotados.

A medida que se le acababa la medicación, el cuerpo de Mousa se hinchó aún más debido a la acumulación de líquido, y falleció en enero. Tres meses después, Abdul Majeed también sucumbió a la misma misteriosa enfermedad que los médicos no habían logrado diagnosticar.

Si bien la enfermedad permaneció sin identificar, estaba claramente vinculada a las condiciones del campamento, posiblemente transmitida por la mordedura de un roedor o una infestación de ectoparásitos. Según la ONU, en los primeros cuatro meses de 2026 se registraron más de 70 000 casos de infestaciones similares en Gaza, donde los parásitos viven sobre o debajo de la piel y se convierten en vectores de enfermedades. Más del 80 % de los campamentos de desplazados reportan plagas visibles junto con infecciones cutáneas generalizadas como la sarna, los piojos y las chinches, mientras que Save the Children señaló recientemente que dos de cada tres niños en Gaza viven en campamentos de desplazados afectados por estos riesgos.


Tiendas de campaña que albergan a palestinos desplazados en el oeste de la ciudad de Gaza.

El Dr. Ayman Abu Rahma, director del Departamento de Medicina Preventiva del Ministerio de Salud, declaró a +972 que los residuos sólidos —incluidos los residuos médicos—, las aguas residuales y los cadáveres enterrados bajo los escombros están contribuyendo a la propagación de roedores y enfermedades.

«La situación medioambiental, lamentablemente, se ha deteriorado gravemente desde el inicio de la guerra y continúa así», explicó. «La crisis ha alcanzado su punto álgido: si bien el problema ya existía en 2024 y 2025, la magnitud de la plaga de este verano no tiene precedentes. Las altas temperaturas han acelerado la reproducción de insectos y roedores, mientras que cientos de miles de toneladas de basura sin recoger se han acumulado alrededor de las tiendas de campaña debido a la destrucción de equipos y la escasez de combustible».

Abu Rahma añadió que la destrucción de la infraestructura de alcantarillado por parte de Israel ha empeorado aún más la situación, y el bloqueo israelí en curso ha dejado al mercado local sin los materiales necesarios para combatir las plagas de roedores. «Los sistemas de alcantarillado dañados han creado charcos de aguas residuales estancadas que sirven de criadero para las plagas, y los escombros generalizados se han convertido en un hábitat natural para las ratas. Las restricciones a la entrada de pesticidas y cebos envenenados han hecho que un control eficaz sea prácticamente imposible».

Abu Rahma señaló que ya se ha registrado un aumento significativo en las quejas sobre ratas por parte de los habitantes de Gaza que viven en tiendas de campaña. «Los roedores han estado mordisqueando las extremidades de los niños mientras duermen y dañando sus pertenencias y ropa. También hay informes de especies de roedores nunca antes vistas y autóctonas de la Franja de Gaza, y algunos especulan que el ejército israelí las trajo durante la guerra».


Niños palestinos desplazados en el campamento de Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza.

En el campamento de desplazados de Khan Younis, Yasser, el hijo de 6 años de Abu Jame, padece la misma enfermedad y los mismos síntomas que su padre y su hermano. Para colmo, cuando acudieron al cercano Hospital Nasser para recibir tratamiento, el sistema inmunitario de Yasser estaba tan debilitado por la enfermedad que contrajo una infección cutánea adicional.

No hay higiene alguna, y las infecciones se propagan fácilmente entre quienes nos rodean”, dijo la madre afligida de 32 años. “Incluso los hospitales están descuidados, las habitaciones son diminutas y los pacientes están hacinados unos junto a otros”.

Afortunadamente, la salud de Yasser muestra leves pero constantes signos de mejoría. Abu Jame espera ahora conseguir una derivación médica para que reciba tratamiento en el extranjero, con la esperanza de que no corra la misma suerte que su padre y su hermano.

Enfermos en los campamentos de tiendas de campaña de Gaza

En mayo de 2024, durante un ataque israelí que duró varias semanas contra Jabalia, en el norte de Gaza, Rital Halawa, de 5 años, estaba jugando fuera de su casa bombardeada en el centro de la ciudad cuando un dron cuadricóptero israelí apareció sobre ella y arrojó una granada.

La niña estaba envuelta en llamas. La vi gritar”, recordó su madre, Samar, de 27 años.


Dos niños palestinos reciben tratamiento por heridas graves tras una explosión causada por un artefacto explosivo sin detonar dejado por las fuerzas israelíes, en el Hospital Al-Shifa, en la ciudad de Gaza.

Rital sufrió quemaduras graves de segundo y tercer grado en la cara, el pecho, el abdomen y las piernas. Desde que su casa en Jabalia fue bombardeada en noviembre de 2023, la familia vive en una tienda de campaña, expuesta a temperaturas elevadas, aguas residuales y enjambres de insectos picadores, condiciones que han empeorado gravemente su recuperación. La falta de electricidad y ventilación impide que Rital respire, según Samar, mientras su cuerpo suda profusamente bajo las ajustadas prendas de compresión que se usan para tratar sus quemaduras.

El calor provoca una picazón intensa, creando un peligroso círculo vicioso de recaídas. «Se rasca sin parar, lo que irrita el tejido, lo desgarra y provoca sangrado», explicó Samar. El tejido expuesto queda entonces expuesto a infecciones peligrosas que agravan aún más la irritación.

El Dr. Ibrahim Haboub, especialista en dermatología del Hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza, describió a +972 el creciente brote de enfermedades de la piel entre los desplazados de Gaza. Las picaduras de insectos se han convertido en el problema más extendido, especialmente en la zona de Al-Mawasi, en Khan Younis, y Haboub advirtió que los niños son particularmente vulnerables, ya que el rascado constante suele provocar infecciones bacterianas secundarias y complicaciones más graves.

Haboub también informó de infestaciones generalizadas de piojos y un fuerte aumento de los casos de sarna, debido al grave hacinamiento en albergues, campamentos y escuelas. Otras afecciones cutáneas, incluidas las infecciones por hongos, también se han vuelto más comunes en Gaza, especialmente entre los palestinos detenidos en prisiones israelíes, algunos de los cuales requieren un tratamiento prolongado e intensivo debido a infecciones graves y resistencia a los medicamentos.


El niño palestino que padece infecciones cutáneas y desnutrición severa recibe tratamiento en el Hospital Al-Nasser, en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

Haboub señaló que esta crisis se ha visto agravada por una grave escasez de suministros médicos. Para la familia Halawa, que ya atraviesa dificultades económicas, esta escasez ha hecho que la recuperación de Rital sea prácticamente imposible. Su padre está desempleado y la familia ahora depende de la caridad y los comedores sociales para sobrevivir. Los alimentos nutritivos son caros, y las heridas de Rital empeoraron considerablemente durante el punto álgido de la campaña de hambruna en Israel el verano pasado.

Sus cremas médicas esenciales cuestan 80 NIS (20 dólares), además de los gastos de transporte para sus sesiones semanales de fisioterapia en una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF), lo que obliga a la familia a hacer dolorosos sacrificios. «No compro leche para mi bebé para pagar el transporte a sus sesiones de fisioterapia», dijo Samar.

El impacto psicológico ha sido tan devastador como el dolor físico. Rital sufre acoso con frecuencia debido a sus lesiones, explicó Samar, lo que la sume en una profunda depresión.

El rostro de la niña quedó desfigurado; no puedo ocultarlo”, dijo Samar. “Necesita cirugías plásticas especializadas, que no están disponibles en Gaza”.

'Una crisis totalmente provocada por el hombre'

Para Craig Kenzie, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras en Gaza, la Franja sigue sumida en una "crisis humanitaria totalmente provocada y orquestada por el hombre" a causa del bloqueo israelí, a pesar del anuncio de un alto el fuego hace más de siete meses.


Palestinos reciben tratamiento en una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el Complejo Médico Nasser en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

La organización, que opera con 1500 empleados locales en Gaza, no ha podido incorporar personal internacional ni suministros médicos desde principios de enero debido a las restricciones israelíes. Como explicó Kenzie, esto ha puesto en grave riesgo todos los aspectos de nuestros programas, que podrían verse reducidos o incluso suspendidos por completo en el futuro próximo.

Según indicó, más de la mitad de los medicamentos para enfermedades crónicas están agotados. Los suministros esenciales para apósitos para heridas escasean, mientras que Israel sigue bloqueando, sin explicación alguna, las pomadas tópicas utilizadas para tratar enfermedades de la piel.

En Deir Al-Balah, realizábamos cirugías en tiendas de campaña”, dijo Kenzie. “Cuando el equipo quirúrgico se avería, no hay repuestos porque no podemos conseguir piezas ni equipos de recambio”. 

El bloqueo no solo ha provocado una grave escasez de equipos y personal médico, sino que también ha restringido aún más el acceso al agua potable. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), uno de los mayores distribuidores de agua potable en Gaza, Israel ha destruido o dañado el 90% de la infraestructura de agua y saneamiento de la Franja, lo que la organización describe como una forma de castigo colectivo.

Durante toda la guerra, Israel también impidió la entrada de los materiales necesarios para el tratamiento adecuado del agua, lo que obligó a MSF a construir plantas de tratamiento de agua por ósmosis inversa improvisadas con piezas recuperadas. Alimentada por un generador, la unidad purifica el agua subterránea contaminada con sal, tierra y aguas residuales, produciendo 5 millones de litros de agua potable al día.

Sin embargo, incluso el funcionamiento de este sistema básico plantea difíciles cuestiones éticas y operativas, explicó Kenzie.

¿Siguen suministrando agua hoy a quienes la necesitan, sabiendo que el generador necesita mantenimiento y que si lo ponen en marcha hoy, podría averiarse mañana y entonces no habrá forma de repararlo?”, preguntó. “¿O lo cierran y les dicen a las personas: ‘Lo siento, hoy no tengo agua potable para ustedes’?”.

Lo que más le duele a Kenzie es saber que la ayuda que se necesita con urgencia está a solo unos kilómetros de distancia, mientras Israel sigue bloqueando su entrada. «Es simplemente inaceptable», dijo, «que el gobierno que comete este genocidio sea también el que pueda bloquear y restringir la respuesta humanitaria».

Fuente: +972


viernes, 29 de mayo de 2026

Subvenciones europeas financian empresas israelíes dedicadas a la “tecnología del genocidio”

 


Varias organizaciones aseguran que Europa facilita que empresas vinculadas al genocidio en Palestina operen en el mercado europeo


Una mujer sostiene un cartel en defensa del pueblo palestino y contra el genocidio gazatí.


     El Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo, SUDS, NOVACT e Irídia – Centro para la Defensa de los Derechos Humanos acaban de publicar un nuevo informe que lleva como título Las puertas de entrada de la tecnología del genocidio en Europa en el que se explica cómo la arquitectura diversificada de la UE permite que empresas militares, de ciberseguridad, vigilancia, drones e inteligencia artificial vinculadas a la ocupación, el apartheid y el genocidio en Palestina accedan al mercado europeo y se beneficien de sus subvenciones.

El hecho de que el el Estado de Israel haya sido señalado por genocidio y crímenes de lesa humanidad contra la población palestina por parte de diferentes organismos internacionales no ha supuesto ningún escollo para que la UE continúe haciendo negocio con empresas israelíes que se dedican a la defensa y la tecnología.


El humo se eleva entre los escombros tras un ataque israelí en Tiro, en el sur del Líbano a finales de marzo de 2026.

De hecho ha sucedido todo lo contrario: “Ha experimentado un fuerte crecimiento desde octubre de 2023”, se denuncia en el informe.

Según el texto, “desde el inicio del genocidio, una de cada cinco empresas tecnológicas israelíes ha trasladado parte de sus operaciones fuera del país y 8.300 trabajadores especializados del sector de alta tecnología emigraron entre octubre de 2023 y julio de 2024”. Esto ha sido motivado por “las dificultades para conseguir capital en Israel, la creciente reticencia de la inversión extranjera, la cancelación de vuelos, las disrupciones industriales y la movilización de reservistas”; todo ha ello ha hecho que muchas de las empresas israelíes hayan tenido que buscar nuevos destinos desde los que operar. En el informe se identifican una veintena de empresas israelíes, entre las que se encuentran Israel Aerospace Industries, Elbit Systems, XTEND Defense, NextVision o Cyberbit o NSOG Group, esta última conocida por ser la empresa fabricante del software Pegasus. 

La UE, un destino estratégico para las empresas israelíes

Es en este contexto en el que hay que mirar hacia suelo europeo. Y es que los países europeos, tal y como se señala en la investigación, son un actor clave en la “expansión [de la industria armamentística y tecnológica israelí] mediante acuerdos de cooperación, financiación, contratación directa de empresas, ferias y marcos reguladores insuficientes”. Según las organizaciones que han elaborado el informe, “el 54% de los contratos de exportación de la industria militar de Israel firmados en 2024 fueron con países europeos, con un valor aproximado de 8.000 millones de dólares”.

Estas relaciones quedarían canalizadas a través de acuerdos con institutos tecnológicos o universidades, lo que permite, “enmascarar vínculos militares corporativos como cooperación científica”. Eso hace que fabricantes de armas o de tecnología de ciberseguridad como Elbit Systems o Israel Aerospace Industries “se estén beneficiando de subvenciones públicas europeas”. Otra de las vías de entrada de estas empresas es mediante “el uso de la ingeniería empresarial, como el rebranding o cambio de nombre para ocultar los vínculos con la empresa matriz, así como la compra y creación de sociedades europeas para canalizar ventas de material israelí dentro de la UE y, potencialmente, esquivar controles de exportación”, se puede leer en el informe.

Además de vulnerar los derechos fundamentales de la población palestina, estas operaciones traspasan el marco legal permitido por las mismas normas europeas; sin embargo, las empresas israelíes no encuentran obstáculos debido a las facilidades y la flexibilidad de esas mismas normas.

Alemania, Luxemburgo y Chipre, epicentro del negocio

Tres son los países puestos en el foco por las organizaciones que han elaborado el informe. Se trata de Alemania —epicentro del lobby militar israelí en Europa—, Luxemburgo y Chipre. Este último país, de hecho, “funciona como una plataforma de aterrizaje para empresas tecnológicas israelíes, al ofrecer proximidad geográfica con Israel, vuelos directos, facilidad logística, acceso al mercado de la UE, residencia europea para fundadores y trabajadores, libertad de movimiento de capitales, fiscalidad favorable y procesos ágiles de registro empresarial”. Luxemburgo, por su parte, “permite articular estructuras societarias, holdings y filiales que facilitan el acceso al mercado europeo” gracias a “un marco corporativo flexible, infraestructuras tecnológicas, estabilidad económica y especialización en ciberseguridad”.

En un contexto de rearme y securitización en Europa; y en un “contexto de débil supervisión pública, fragmentación normativa y falta de mecanismos de diligencia debida en materia de derechos humanos”, no es de extrañar que los países europeos abracen las relaciones con este tipo de empresas.


El plan ‘ReArm Europa’.

Además “la falta de un marco regulador efectivo dentro de la UE que supervise el desarrollo o la exportación de productos de vigilancia permite que estas empresas operen con un control mínimo e insuficiente, lo que ha favorecido su rápida proliferación”, se puede leer en el texto, donde también se pone el foco en Barcelona y califica a la ciudad condal como “hub tecnológico y de ciberseguridad”.

La capital catalana es la protagonista año tras año de congresos internacionales que actúan como plataforma de negocio para todas estas empresas. En este sentido, en el informe se destaca el rol de Fira de Barcelona, “que acoge de manera reiterada a empresas involucradas en el genocidio contra el pueblo palestino”.

Restricciones, control y transparencia

A partir de este análisis, las organizaciones proponen una serie de prácticas para cortar con estas dinámicas, como la introducción de cláusulas vinculantes en la contratación pública europea que excluyan a empresas implicadas en vulneraciones graves de los derechos humanos, la activación de mecanismos de verificación y control o el refuerzo del Reglamento 2021/821 del Parlamento Europeo, “que establece un régimen de control de las exportaciones, el corretaje, la asistencia técnica, el tránsito y la transferencia de productos de doble uso, para impedir exportaciones con riesgo de represión o vigilancia, armonizando criterios y evitando la elusión de controles”.

También se recomienda “la prohibición del desarrollo, la comercialización y el uso de software espía" o la adopción de “sanciones específicas contra Israel y las entidades implicadas”. Como llevan haciendo desde hace tiempo, se exige el embargo integral de armas al Estado de Israel, más transparencia y auditorías en los acuerdos tecnológicos y militares, y excluir de programas de subvenciones europeas a las empresas israelíes que estén implicadas en la violación de los derechos humanos, entre otras medidas.


Fuente: El Salto

miércoles, 27 de mayo de 2026

El brote de ébola más rápido jamás registrado golpea un Congo devastado por la guerra

 

      Periodista freelance. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.


La nueva cepa Bundibugyo, para la que no existe vacuna, avanza en el este del país entre ataques armados, hospitales destruidos y graves recortes en ayuda humanitaria


El brote de ébola más rápido jamás registrado golpea un Congo devastado por la guerra.


     Hace apenas unos días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba sobre una nueva cepa (Bundibugyo) de ébola para la que no hay vacuna y que ya se ha cobrado la vida de más de 220 personas en la República Democrática del Congo. También se han registrado casos en Uganda y en total se habla de casi un millar de personas que podrían estar contagiadas. Se trata del brote de ébola que ha avanzado más rápido desde que hay registros. Este martes, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguraba que la situación “empeorará antes de mejorar”. El contagio ya ha sido declarado emergencia de salud pública de importancia internacional (Pheic, por sus siglas en inglés).

La situación, hoy por hoy, es de descontrol, ya que se trata de un brote “extremadamente grave y difícil”, en palabras del director de la OMS. A pesar de los esfuerzos para llevar equipos sanitarios a la región afectada y el refuerzo de las medidas de contención para que la enfermedad no se continúe propagando, lo cierto es que aún no se puede hablar de un control efectivo del brote.

La Unión Africana (UA) ha prometido destinar casi 429 millones de euros para reforzar las medidas de respuesta en la región afectada por este nuevo brote, especialmente al este del país.

Organizaciones como Médicos Sin Fronteras (RSF) aseguran trabajar “a contrarreloj” para contener la epidemia y han desplegado nuevos efectivos tanto médicos como logísticos. “Solo en la provincia de Ituri, epicentro del actual brote, unos 50 trabajadores internacionales llegarán próximamente a las zonas afectadas para trabajar con unos 480 profesionales contratados localmente”, se puede leer en el último comunicado emitido por la ONG.


Brote de ébola en la República Democrática del Congo.

También se están enviado suministros y equipos médicos fundamentales procedentes de Europa y se está trabajando en las medidas de aislamiento, esenciales para la contención de la enfermedad.

Si bien es demasiado pronto para saber el alcance de la epidemia, la prioridad ahora es aislar a los casos confirmados y así proteger a la población y al personal sanitario. “Hay que reforzar las medidas de higiene, establecer sistemas de triaje y aumentar considerablemente el número de aislamientos”, insisten desde Oxfam. Desde World Vision, David Munkle, director de zona del programa de la Región Este de World Vision en la RDC, asegura que “hay cierta ansiedad e incertidumbre porque no sabemos realmente hasta dónde se ha extendido”. “El hecho de que haya llegado tan lejos [la cepa ha llegado hasta Kampala, en Uganda, y también a Goma y Bukavu, zonas que están a un par de días en coche desde el epicentro] es en sí mismo sorprendente. Se ha propagado, lo que significa que no sabemos cuántas personas más podrían enfermar en los próximos días”, recalca.


Richard Mbagaro, supervisor del campamento de Kigonze para desplazados internos, se dirige por megáfono a los residentes, instándolos a lavarse las manos con jabón o ceniza ante el creciente temor a la propagación del ébola, en Bunia (RDC).



Trabajadores de la Cruz Roja, con equipo de protección personal (EPP), caminan en formación mientras uno de ellos desinfecta el camino en el hospital general de referencia de Mongbwalu (República Democrática del Congo), antes de manipular el cuerpo de un niño fallecido por ébola.

En una zona fuertemente golpeada por el conflicto armado y unos servicios de salud mermados por la falta de inversión tanto local como internacional, este nuevo brote convive con enfermedades endémicas como la malaria, el cólera o el sarampión, entre otras.

Los recortes en ayuda humanitaria han pauperizado los sistemas de salud

La aparición y rápida propagación de este nuevo brote, sin embargo, no es algo casual, sino que se han dado una serie de circunstancias que han contribuido a la situación actual. Uno de los factores que ha propiciado la rápida expansión del virus tiene que ver con los recortes de fondos destinados a ayuda humanitaria, que ha provocado el deterioro de unos sistemas de salud ya de por sí muy vulnerables.

El empobrecimiento de la región, con miles de personas desplazadas y zonas de difícil acceso a causa de la violencia armada, sumado a la ausencia de una vacuna efectiva hacen que la situación sea crítica. En ese sentido, los recortes en ayuda humanitaria de los últimos meses han tenido un papel clave en la proliferación de este último brote. “Una de las diferencias entre este brote y el que hubo entre 2014 y 2016, o el de 2020, es la ausencia de recursos. Antes teníamos una buena financiación y donantes importantes como los británicos o los norteamericanos. La respuesta fue rápida y las cadenas de suministro estaban bien organizadas. Actualmente esto no es así. El material necesario para construir lugares de aislamiento temporales, para montar triajes, para suministrar agua limpia para la desinfección… Todo va muy lento, y los recursos son muy limitados”, explica para El Salto Manenji Mangudu, director de Oxfam en la República Democrática de Congo. Mandugu, originario de Zimbabue, estuvo en el último brote de ébola en la RDC y está actualmente trabajando en este nuevo episodio.

Munkle, sin embargo, considera que no hay que ligar necesariamente la aparición de esta cepa del ébola con los recortes en ayuda humanitaria, pero que sí hay que poner el foco en la respuesta de la comunidad internacional durante los próximos días. Insiste en que la OMS, de momento, no ha calificado el brote de “pandemia” y ve cierta esperanza en que esta situación ayude a poner el foco en la región y aumenten los fondos de ayuda para la población.

Tercera vez en la historia que aparece esta cepa

La cepa Bundibugyo es la tercera vez que aparece desde que hay registros; con lo cual, las autoridades sanitarias tanto locales como internacionales no cuentan con ningún tratamiento aprobado ni vacunas. El hecho de que se trate de una cepa prácticamente desconocida ha influido directamente en la rápida propagación. “Fue a finales de abril cuando tuvimos noticia de un paciente potencial, pero debido a que se trata de una cepa no reconocida, se hizo un mal diagnóstico. Esto ha provocado el aumento de las personas infectadas; porque no se consideró como ébola, en un principio”, explica David Munkle.

Una región remota azotada por el conflicto armado

La provincia de Ituri, al este del país y epicentro del brote, es una región remota severamente afectada por el conflicto armado. Allí, hay varios campos de personas desplazadas, algunos de gran tamaño, con importantes problemas de abastecimiento e infraestructuras. 

La violencia en la región hace que resulte muy complicado hacer llegar la ayuda necesaria para los y las afectadas y compromete la seguridad de los y las trabajadoras humanitarias en terreno.


Las FARDC recibiendo entrenamiento de combate, impartido por la MONUSCO, parte del programa de desarrollo de la capacidad operativa de las fuerzas armadas congoleñas, Kivu del Norte.

En las últimas semanas, la situación en Ituri se ha deteriorado aún más por los enfrentamientos entre grupos armados y el aumento de ataques contra población civil y núcleos desplazados.

Organizaciones humanitarias y agencias de Naciones Unidas llevan meses alertando de asesinatos, saqueos y bloqueos de carreteras que dificultan el acceso a amplias zonas de la provincia y comprometen tanto el suministro de ayuda como la seguridad del personal sobre el terreno. “Pedimos que se garantice el acceso a la ayuda humanitaria, que se respete y que se permita, porque es lo que está establecido en el derecho internacional humanitario”, exige Ricardo Pires, portavoz global de UNICEF. “Si hay un conflicto, los trabajadores humanitarios y los suministros vitales que necesitamos llevar a las comunidades deben llegar a ellas de manera segura, sin impedimentos y de forma continua. Eso es fundamental. Y ahora mismo estamos lejos de un escenario ideal en el que podamos trabajar sin problemas”.

El este de la RDC es una de las regiones más frágiles del mundo, ya al límite, devastado por el conflicto armado, el desplazamiento masivo de personas y los contínuos ataques de las milicias armadas a infraestructuras clave como hospitales o escuelas. Esto complica la gestión de la crisis. “El sistema de vigilancia [epidemiológico] no funcionaba [antes de la irrupción del brote]: la mayoría de los centros de salud de las aldeas han sido quemados. El personal ha huido por el conflicto, porque esta zona es frecuentada por grupos armados”, recuerda Manenji Mangudu, de Oxfam. Otra de las consecuencias de la violencia en la zona tiene que ver con el desplazamiento de sus habitantes: “si la población afectada tiene que irse por la violencia, esto supondrá el aumento de la propagación de la enfermedad. Podría ser devastador y se trata de un escenario muy negativo”, puntualiza Munkley.

Por su parte, Ricardo Pires insiste en la situación que atraviesa ya no solo la región —donde una de cada cuatro personas padece hambre—, sino el resto del mundo actualmente. “El mundo es un lugar mucho más complejo ahora mismo, con todas las crisis abiertas que tenemos, especialmente la de Oriente Medio, que afecta a las cadenas de suministro, la logística y la capacidad de las agencias para llegar rápidamente. La situación es mucho más complicada que en 2014, simplemente por el estado del mundo. Los sistemas de salud se han ido debilitando en las últimas décadas, hay más gente desplazada, más ataques a infraestructuras civiles como hospitales y escuelas, y una inversión crónica insuficiente en los servicios básicos. La RDC necesita mucho más apoyo de la comunidad internacional y de las Naciones Unidas para poder manejar esta crisis”, sentencia.

Munkley va más allá y habla del impacto que este brote puede tener en la economía de la región: “Si hay que confinar, esto tendrá un gran impacto en la población. La gente no puede permitirse quedarse en casa: tiene que salir y ganarse la vida. Esto puede impactar negativamente en miles de niños y familias. Por otro lado, si la gente hace vida normal, el riesgo de propagación aumenta”. Ante lo descrito, el director de zona de World Vision anticipa “más malnutrición” y la consecuente aparición y propagación de enfermedades como “el cólera, el tifus o la malaria”.

Fuente: El Salto