jueves, 22 de octubre de 2026

Honor a Bryce Echenique, siempre por Cunqueiro (de la emoción, por sintonía, que ciertos autores inspiran)

 

Que tampoco el otoño es ya lo que era (10 de 21)


 Por Pedro Costa Morata   
      Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.


Alfredo Bryce Echenique (Instagram).



     Quise honrar a Alfredo Bryce Echenique, autor peruano desaparecido este año y del que apenas sabía nada, pero que por algún motivo persistía entre mis cuentas literarias pendientes; y púseme a leer lo que de él posaba en mi estantería tras 25 años de espera... Me lo pasé en grande con Un mundo para Julius (1970) y continué, sin solución de continuidad, disfrutando a tope con los dos volúmenes de La vida exagerada de Martín Romaña (1981). Todo lo cual me ha estimulado a leer más de sus obras, con la seguridad de que me van a sentar rebién, más allá de reconocer su calidad, que fuera recompensada con importantes premios, como los españoles Nacional de Narrativa (1998) y Planeta (2002).


Algunas obras de Bryce Echenique.

    El divertidísimo Un mundo para Julius describe la vida, primero familiar, y luego escolar de un niño y adolescente que me lanzaba constantes flashes de la mía propia, aunque, hay que ver qué cosas, la suya era de niño rico, de la aristocracia, digamos, criolla de Lima y la mía de huérfano de un gremio, el ferroviario, incluido en los círculos de pobreza de la España franquista de los años 1950 y 1960; un colectivo del que siempre se decía (como del de los maestros de Escuela) que el hambre venía a detenerse en su puerta, sin traspasarla del todo. Era la educación de Julius, en colegios caros y en manos religiosas, la que me producía certeros respingos en mis recuerdos y en mi memoria reproducida de trances y avatares. Porque la educación en los internados de RENFE durante esos años de nacionalcatolicismo, tenía mucho de privilegio, considerando cómo estaba el país y el bajo nivel educativo general de niños, adolescentes y jóvenes; esto fue repuntando, desde luego, pero aquellos internados formaban, de los 8 a los 18 años bajo una disciplina férrea, no solo en las materias educativas estándar -bachillerato, formación profesional- sino también, y ahí era donde me veía emparejado y solidario con el Julius limeño, en tantas otras facetas que formaban y distinguían: los deportes y las competiciones, las excursiones, el teatro, el coro, las fiestas y sus sobremesas, los concursos escolares de todo tipo...

    Se me concederá recordar, ya puesto, mi primer viaje a Madrid, como tal, en abril de 1962 desde mi internado de León para participar en los Campeonatos Nacionales Escolares de Atletismo, encuadrado (categoría Infantil B, creo recordar) en el equipo del colegio. Y también quiero que se reconozca la proeza que supuso el acuerdo, en 1929, de reunir a todas las empresas “sobre raíles” (o sea, las privadas que luego formarían Renfe, las de vía estrecha, las de metro y las de tranvías) para crear el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios, financiado por una mínima exacción del salario de esos trabajadores y lo que entonces eran “billetes de andén”, gravando el acceso a las estaciones importantes.

    Bueno, no quiero que peligre, con mis divagaciones del alma, el reconocimiento de la prosa de Bryce Echenique, así que diré que el relato de esas aventuras del perplejo, sufrido y aventajado Julius -por supuesto, trasunto del mismísimo autor- consta de la minuciosidad de un artesano de la escritura, las anotaciones de quien no quiere dejarse atrás ningún momento de lo vivido, el humor del cáustico feliz enamorado de la/su vida y, por resumir, la habilidad y bonhomía de quien tiene pendiente enseñar el Perú de sus días al mundo desarrollado, principalmente a la Europa reconstituyente y faro cultural sin competencia.

    Una Europa concentrada en la Francia de los años 1960, donde recaló el licenciado en Derecho con ambiciones literarias poco tiempo antes de aquel mayo del 68 en cuyo transcurso juega el papel de un izquierdista comme il faut, que navega entre los adoquines volanderos de los bulevares en lucha, las refriegas con gas lacrimógeno de cada tarde, los cuartuchos bohemios y de heroico acceso (recordad el viejo París), los amigos dialécticos y los amores consecutivos de la muchachada soñadora (con profusión anglosajona, en busca oportuna de latinidad idealizada). Que todo esto, y muchas cosas más, es La vida exagerada de Martín Romaña con, empero, un hilo conductor y absorbente: amores, viajes amorosos y trompicones del corazón.

    Y así, cuando el protagonista, en una de sus estancias recurrentes en España, llega a Oviedo y se dirige a tomar un ALSA para continuar viaje, a este cronista, tan atento a las peripecias geográficas de Martín, lo asalta un recuerdo y lo zarandea una vez más la sintonía con el trotamundos. Pues sería en 1967, pasado San Mateo, patrono de la ciudad, con los estragos del fiestón alineados en los bordillos y la resaca ambiente ribeteando las calles adormiladas, cuando desembarqué del exprés que me traía desde Puente de los Fierros y el calor de mi familia asturiana, interesándome por las formas de subir a Covadonga -con los mañaneros y al calorcillo de un café con leche en ese bar, tan ferroviario, que hace esquina con la calle Uría (y la sigue haciendo, qué gozada)-, y hete aquí que un señor espigado, encorbatado y atento, me recomendó tomar un ALSA. Y como yo -ferroviario impenitente- le sonriera algo compasivamente y le dijera que prefería ir en tren, le sobrevino un arrebato de espontánea pero bien administrada indignación que pareció trastornarlo -¡qué imprudencia la mía!-, asegurándome que ALSA era una empresa muy seria y potente, como demostraba el que pronto iba a establecer “un servicio con Moscú”.

    Cada vez que desembarco en Oviedo desde el tren y me recompongo en ese mismo bar, recuerdo a aquel buen asturiano que supo, tan vehementemente, defender a la que ya era popular empresa de Autobuses de Luarca. Y lo mismo me ha pasado leyendo a Bryce Echenique reconduciéndome, con su meticulosidad, a recuerdos imborrables. Pero como había quedado con mi compa Ceferino -de largos años en Ávila, León y Madrid-, ovetense él y a mucha honra, me hizo ver que lo mejor era subir al tren de vía estrecha de los entonces llamados Ferrocarriles Económicos de Asturias (luego FEVE, ahora RENFE, mañana...), llegar hasta Arriondas y luego cumplir la excursión en autobús por Cangas de Onis. Y así hicimos nuestra excursión a la Santina (que alguna vez hay que hacerla, ¿no?), recordando a Pelayo Matamoros y disfrutando de tan recios y hermosos paisajes.

    No sé muy bien por qué (puede ser, sin más, por un imprevisto ataque de morriña), que cuando se ha iniciado este otoño me he acordado de Galicia y de un último y mágico viaje (2019) por sus marcas más intrincadas, esas que por el Navia y Fonsagrada llevan a los Oscos asturianos y a Cangas del Narcea, y me ha dado por recurrir, puesto a saborear el regusto distante de sus misterios y leyendas, a Álvaro Cunqueiro (1911-1981), uno de mis autores preferidos por su galleguismo universal, su culturón clásico y mitológico y su enraizamiento en Mondoñedo, una de esas veinte o veinticinco villas gallegas de segundo o tercer orden que a mí me atraen sin excepción (debe de ser por su templanza contagiosa).


Álvaro Cunqueiro (Casa Museo de A. C.).

    Y he descolgado una docena de libros suyos, adquiridos casi todos en Santiago, para releerlos y disfrutarlos, mientras el anticiclón de octubre acaba por diluirse y los frentes nubosos atlánticos riegan la ya húmeda Galicia y recorren la Península (machacando, por cierto, las riberas mediterráneas, cada vez más expuesta e inermes al furor de dioses desatados); porque acudir, por necesidad anímica o intelectual, a la Galicia sobrecogedora ha de hacerse, en carne o en mente, con tiempo gris: abstenerse quien no consiga entender esto (que no es tópico ni cuento).


Algunas obras de Cunqueiro.

    Así que, para empezar, Cunqueiro me desparrama en Viajes imaginarios y reales (1986) sus cien artículos de viajes rememorativos, relatos inundados de color y gracia grecolatinos, que me hacen recalar en “Ulises regresa a Ítaca”, siguiendo mis propias recomendaciones anotadas bajo el título, que es el artículo donde el autor se reconoce fascinado por Ulises vagabundo y se remite, no menos seducido, al “primer verso del más hermoso soneto de Francia”, dice, que no es ni más ni menos que aquel de Du Bellay: Dichoso quien, como Ulises, hizo un hermoso viaje... Una fijación altamente inspiradora que, en Las mocedades de Ulises (1960), lo llevará a un derroche de fantasía, muy de su gusto, en el que, junto a los personajes homéricos, desfilarán otros de la historia real antigua, héroes gaélicos, actores inventados... con observaciones de mi puño y letra tales como némesis inquietante, la mía, de la página 101, que ahora mismo no sé a qué correspondería ni en qué pensaría yo o qué me alteraría en los días de su lectura; pero también me ordenó leer una y otra vez (volver a Mondoñedo).

    Porque Mondoñedo en la obra de Cunqueiro, es esencia, estructura y guía, aunque divague con su portentosa imaginación por territorios ajenos, tantas veces irreales, siempre exuberantes.


Mondoñedo ‘vierte’ hacia su catedral (iStock).

    Mi última estancia en la episcopal villa, de nombre romano Mindunietum, que fuera capital -hasta 1833 y el mangoneo de Javier de Burgos- de una de las siete provincias históricas del Reino de Galicia, quiero recordar que fue en 2011, cuando iba a presentar mi libro Ecologíada (cien batallas) en el espléndido Domus de Riazor, en A Coruña, recorriendo parte de la cornisa cantábrica. Y no puedo olvidar que, recalando en una de sus plazas de granítico ver y pensar, entré a voleo pero con acierto (cualidad que mis hados viajeros me tienen atribuida) en un modesto y cuidado bar donde el matrimonio que lo regentaba quiso adjudicarme un discípulo inesperado, su propio hijo, que se iniciaba esos días de estudiante de Derecho en Santiago y con el que, tras animosa charla, pude comprobar, encantado, su madurez y vocación; no podía haber continuidad, y así lo entendieron los preocupados padres: son sorpresas gozosas del camino, pero ni que decir tiene que, cuando vuelva a Mondoñedo, lo primero será dirigirme a ese bar y ver qué hay, o hubo, de todo aquello (y cuento con obtener buena razón de aquel joven estudioso al que auguré una espléndida carrera).

    Esta ubicuidad dual y espiritual de Cunqueiro y Mondoñedo es insoslayable para cualquiera que estime su obra, y a cuento de esto he de recomendar a mis lectores que echen mano -que yo también lo haré- de la obra Álvaro Cunqueiro e Mondoñedo. Guía literaria (2017), de Armando Requeixo, profesor universitario de Lingua Galega y paisano de nuestro autor, obra que describe al Mondoñedo cunqueiriano y al Cunqueiro mindoniense: no es necesario esperar a que se publique en castellano, ya que el galego, como se sabe, es lengua de lectura apacible e inteligible, a poco que el lector -como debe- se le entregue.

    Otras obras que deben acometerse son Merlín y familia y otras historias (1955), en la que brilla el esplendor gaélico-artúrico de la fantasía de Cunqueiro, que mereció el premio de la Crítica en 1959; Las crónicas del sochantre, que fue premio Nadal en 1968; El hombre que se parecía a Orestes... y todas las demás. Recuerdo bien que mi primer contacto con la obra de Cunqueiro fue Viaje por los montes y chimeneas de Galicia. Caza y cocina gallegas (1969), compartida con José María Castroviejo, que capturé callejeando Viveiro en 1976, en una de mis visitas (con actuación) al frente nuclear de la costa de Lugo: que es un deambular en pos de la pitanza tradicional gallega, con minuciosa atención a los orujos de la Galicia umbría, que ambos compadres saborean como lágrimas posadas en cafés de lar y llar, puchero y lumbre...


miércoles, 21 de octubre de 2026

Los habirû de la Puerta del Sol

 

      Antropólogo y escritor, dedicado fundamentalmente a la sociología y a los estudios de mercado.


Tal vez deberíamos volver al nomadeo y las acampadas son una propuesta metafórica de esa idea. Tal vez deberíamos pensar nuevas formas de vivir juntos al margen de la selva de hormigón.


Imagen de la fuente de la Puerta del Sol, con las tiendas de la acampada alrededor.


     Ikea acertó con una profundidad psicosocial y antropológica que aún mantiene toda su potencia: “La República Independiente de tu Casa”. Niegas esa república y todo se desmorona. Guarida, refugio, seguridad. Tras millones de años nomadeando por el mundo en algún momento decidimos volvernos sedentarios, buscamos la seguridad de una casa, una aldea, una ciudad y la inseguridad de que cualquier enemigo, tirano o invasor nos tendría localizados. Fuera de casa, la Intemperie. Dentro de casa, el Hogar.

Más tarde, en nuestro país, los padres de la cosa redactaron un elegante artículo de los que se llaman “papel mojado”. Constitución de 1978, art. 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Ningún gobierno, salvo el de un pequeño pueblo llamado Marinaleda, se ha tomado en serio y al pie de la letra este artículo constitucional. Los demás, al contrario, promovieron la especulación,  la conversión de la casa en un producto de inversión especulativa al mismo nivel que unas acciones de Critical Metals Corp. O cualquier otro activo financiero.

Por eso tal vez deberíamos volver al nomadeo y la acampada de la Puerta del Sol y en otras plazas del país no deja de ser una propuesta metafórica de esa idea. Tal vez deberíamos pensar nuevas formas de Repúblicas Independientes, Comunas de París, nuevas formas de vivir juntos al margen de esa selva de hormigón que ya no nos da nada a cambio de nuestro tiempo, trabajo y alma. Cuando se inventaron las ciudades en Mesopotamia: Nippur, Marad, Babilonia, Der, Shuruppak… sobre todo en el periodo Uruk o antes, y se comenzó a escribir en tablillas de terracota; a veces, de forma indirecta, sesgada e imprecisa, casi con odio y miedo, se alude a ciertos pueblos nómadas que se negaban a vivir en esas ciudades. Las cartas acadias de Tell Al-Amarna, de la época de Amenofis III los citan con recelo. Se sabe poco de ellos salvo que tenían fama como pastores, asaltadores de caravanas o caminantes incansables.

Los sometidos que recibían su ración de cebada y aceite no entendían a aquellos que se negaban a construir una casa de adobes en cualquier espléndida ciudad y asumir las leyes y normas de Asur o Hammurapi o cualquier otro tirano. Los llamaron “habitantes de tiendas”, “amorreos”, “arameos”, “habirû” (los huidos). Ahora todo aquel Oriente es inhóspito, tierras estériles llenas de sal por miles de años de cultivo, guerras por petróleo o por dios o por fronteras. Nada quedó de los caminantes sospechosos, de aquellos nómadas que se negaban a entrar en el Edén urbano del progreso y deseaban seguir viviendo en los pedregales y las estepas resecas, en las tiendas precarias, al margen y en el margen. Hoy ya no quedan nómadas. Solo mal resisten los Nukak, los Ghilji, los Tuareg, los Sarakatsani, los Inuit, algunos saamis y bosquimanos. Los Estados trazaron obligatorias fronteras y censos. Adornaron las ciudades y las casas permanentes con todo tipo de comodidades, seguridades y cuentos.

Pero a veces sentimos ese impulso antiguo. Algo tenemos de “huidos”. Mi bisabuelo era un arriero inquieto y caminador, mi abuelo se entusiasmaba con el acadio, el arameo y el griego antiguo, mi padre, como toda la estirpe, también era pescador andante. Por eso el otro día, juntos, emboscados en un gran cañón calizo, durmiendo casi sobre el suelo, metidos en el saco de plumas de ganso, separados toda la noche por una finísima tela, recordamos lo que fuimos y por qué: “habirû”, los huidos. Por eso estas semanas, en similares tiendas, acampados sobre el asfalto de Sol, los nuevos huidos advertían, ¡Tened cuidado, podemos romper el pacto y no obedecer en nada! ¡Al fin y al cabo, vosotros no obedecéis las propias normas que redactasteis y aprobasteis en una Constitución de la que se os llena la boca para decir, legislar y hacer nada! ¡Somos los “habirû”, los huidos, ya no tenemos ni casa, pero nos necesitáis, sin nosotros y nosotras sois nada! ¡Ahora nos vais a pedir nuestro voto y nuestra obediencia a ciertas leyes que no habéis hecho cumplir ni cumplís y ya veremos si…!

En Sol están los nuevos nómadas, los nuevos comuneros amenazando a este orden que desahució a Maricarmen y pensando uno nuevo o tal vez uno muy antiguo y olvidado como el de 1871. Pero quiero recordar ese, igual que antes nombré el de las cartas acadias de Tell Al-Amarna. Así que recuerdo que Wilhelm, el padre de Isak Dinesen, estuvo en esos días por París. Fue tratado con cortesía y pudo ver cómo la “república universal” podía ser un hecho. Luego Karen convertirá en heroína huida a una cocinera del “Café Anglais” en su cuento “El festín de Babette”. ¿20.000, 50.000 muertos por los bombardeos y represión posterior? La Comuna de París y sobre todo las formas de pensar y hacer política que allí se inauguraron admiraron a Marx, hicieron temblar a la burguesía republicana y sobre todo a los tipos que estaban inventando y construyendo todos esos nacionalismos incipientes que hoy nos encierran. La Comuna sería luego mal recordada, historiografiada, vilipendiada, fabulada y utilizada a su interés por los apologetas del socialismo real o los del otro lado. Pero de toda aquella palabrería podemos rescatar tres hechos puros, cuyo valor nadie ha negado desde entonces. El primero, la quema de la guillotina en la plaza de Voltaire para simbolizar que no debía de haber jamás conexión entre revolución y cadalso. El segundo, la destrucción de la columna de Vendône construida para glorificar el imperialismo napoleónico y que fue derribada para condenar la guerra entre los pueblos y para demostrar la fraternidad internacional. Y el tercer hecho es la creación de la “Unión de Mujeres para la Defensa de París” que comenzó a reorganizar el trabajo femenino y a luchar por el fin de la desigualdad económica basada en el género.

Todo eso está hoy más o menos conseguido tras duras luchas ciudadanas de más de un siglo, pero hemos perdido y estamos perdiendo otras. Vivienda digna, educación y sanidad públicas, pensiones públicas dignas, trabajo para vivir, alimentos asequibles y buenos… Todo eso que tuvimos y que cada día para más gente es un sueño remoto e imposible.

¡Si seguís así, si seguís empujándonos a convertirnos en habirû, en comuneros, quienes lo vais a perder todo ya no seremos nosotros y nosotras!


Fuente: Ctxt

martes, 20 de octubre de 2026

Trabajar y ser pobre: la vivienda aumenta en 770.000 el número de personas que sufren pobreza laboral

 

 Por Martín Cúneo   
     Periodista. Desde Diagonal en El Salto.


La vivienda se convierte en un factor clave que explica que cada vez haya más personas que sean pobres aunque tengan trabajo. Uno de cada tres hogares inquilinos está por debajo del umbral de la pobreza después de pagar el alquiler.



Pancarta de la manifestación por la vivienda del 3 de octubre de 2026. Susana Albarrán Méndez.

     Se puede tener trabajo y ser pobre. Y la vivienda tiene mucho que ver con esto. La alta proporción del salario que los hogares deben dedicar al pago de la vivienda ha llevado a que la pobreza laboral crezca del 11,48% al 15,49%, según un informe de Oxfam Intermón hecho público este 20 de octubre. 

Pero como suele suceder, esta cifra es una media que esconde realidades más desesperadas. Ciertas circunstancias vitales aumentan las posibilidades de trabajar y estar por debajo de la línea de la pobreza. La principal de estas circunstancias es vivir de alquiler. Uno de cada tres hogares inquilinos (el 34,08%) con trabajo vive en la pobreza tras pagar la renta, concluye este informe de Oxfam. Las cifras caen cuando se trata de hogares hipotecados (10,22%) y ya tienen su casa pagada (7,95%).


Tasa de pobreza laboral según régimen de tenencia antes y después de pagar los costes de la vivienda.

Otro factor que contribuye a que una persona se sitúe por debajo del umbral de la pobreza a pesar de cobrar un salario es tener menores a cargo: la pobreza laboral es del 40% en familias con tres o más hijos y alcanza hasta casi el 30% en los hogares monomarentales. La geografía también importa. Si vives en Madrid, las posibilidades de que el salario no te alcance se multiplican: la Comunidad gobernada por Isabel Díaz Ayuso lidera el listado de pobreza laboral, seguida por Catalunya y Murcia.

Más factores de riesgo: ser migrante. La pobreza laboral alcanza el 31,42% entre las personas trabajadoras de fuera de la UE, frente al 8,71% de quienes tienen nacionalidad española. También afecta el doble a quienes tienen jornada parcial (20,62%) frente a quienes tienen jornada completa. Una proporción parecida se da entre quienes son autónomos, una prueba de que el “autoempleo es también una fuente de precariedad”, subrayan en el trabajo.

El argumento principal de la huelga del 11 de noviembre, que la vivienda, el trabajo y los salarios tienen todo que ver, encuentra en este informe un respaldo cuantitativo: el coste de la vivienda empuja a 770.000 personas trabajadoras más por debajo del umbral de la pobreza laboral, hasta superar el total de tres millones.


Tasa de pobreza laboral en función de la composición del hogar.

Con el título Cuando trabajar no es suficiente: el impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral, el informe calcula la situación de pobreza de personas con empleo antes y después de hacer frente al pago del alquiler, la hipoteca y otros gastos vinculados con la vivienda en 2024. Las conclusiones del trabajo indican que la presión de la vivienda en el presupuesto familiar ha llevado a que la tasa de pobreza laboral aumente cuatro puntos.

Los desahucios no son la única expresión de la crisis de vivienda. Según Alejandro García-Gil, responsable de vivienda, empleo y de políticas sociales de Oxfam Intermón, no hay que perder de vista a los millones de personas que “trabajan y consiguen a duras penas pagar su casa cada mes, pero que después de hacerlo no disponen de ingresos suficientes para sostener una vida digna”.


Tasa de pobreza laboral por Comunidad Autónoma.

Tal como indicaban informes previos, la vivienda “se está convirtiendo en uno de los factores que más empobrecimiento y desigualdad generan”, indica. 

Esta pobreza laboral y la desigualdad han seguido creciendo a pesar de los buenos datos económicos. El crecimiento del PIB entre 2022 y 2024 del 6% apenas supuso una reducción total de la pobreza laboral en 0,16%. A este ritmo, calcula el informe, España tardaría 59 años en alcanzar la media europea de pobreza laboral, situada en el 8,2%.


Fuente: El Salto

lunes, 19 de octubre de 2026

La IA en China: entre el código abierto y el control estatal

 

 Por Elena de Sus   
      Periodista en Ctxt.


El país asiático compite por los estándares de la inteligencia artificial ofreciendo apertura y ‘open source’ al “sur global”. Al mismo tiempo, busca integrar esta tecnología en su modelo político y contener las amenazas que percibe en ella.


Trump junto a Xi Jinping durante una visita a China en mayo de 2026.


     En la visita oficial del presidente chino, Xi Jinping, a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en septiembre se habló, entre otras cosas, de inteligencia artificial. Esta tecnología se ha convertido en un campo de batalla geopolítico, en el que las dos potencias tratan de reforzar sus áreas de influencia e imponer estándares, en medio de la incertidumbre sobre sus impactos económicos y sociales.

Más allá de la insistencia de Trump en sustituir el término “inteligencia artificial” por el de “superinteligencia”, que considera “más apropiado”, los dos mandatarios acordaron establecer un diálogo sobre el desarrollo de esta tecnología, con una primera reunión prevista para noviembre. Además, anunciaron que abrirán un canal de comunicación bilateral para mantenerse informados de posibles incidentes y riesgos.

En Estados Unidos, el discurso sobre la inteligencia artificial ha adquirido un tono apocalíptico. El hackeo de la página especializada Hugging Face por parte de un grupo de agentes de IA al servicio de OpenAI hizo saltar las alarmas. Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó el 12 de septiembre una carta abierta en la que solicitaba regulación que les permitiera “ralentizar” el desarrollo de la IA, aunque destacaba que para que esta fuera efectiva era necesario tomar medidas proteccionistas que obligaran a China a “frenar” también. Sam Altman, CEO de OpenAI, y Elon Musk, propietario de xAI, compartieron y apoyaron su mensaje en la red social X. En definitiva, la industria está pidiendo ser regulada (y protegida frente a la competencia china).

Donald Trump no parece impresionado. “El único control o ‘barrera’ que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE Y LISTO (¡con alto IQ!) y los Estados Unidos lo tienen, de sobra”, publicó en su propia red social el 14 de septiembre. 

Jacob Coxon, el exempleado de OpenAi y Anthropic que afirma que si no se frena su desarrollo “la IA podría matarnos a todos”, asegura que es imprescindible colaborar con China para evitarlo, pero Trump declaró tras el encuentro con Xi que “preferiría no colaborar, porque vamos ganando por mucho. (...) Cuando vas ganando, no compartes con el otro”.


Inteligencia artificial.

“La estrategia de los estadounidenses ha sido desarrollar la IA más avanzada, correr mucho para estar a la vanguardia”, resume Juan Vázquez Rojo, doctor en Economía y autor de El regreso de China (Península, 2026), quien explica que el enfoque chino es algo diferente: “En el 15 Plan Quinquenal que ha lanzado China este año se habla de impulsar la IA, pero no ‘en línea recta’. Es decir, no concentrarse solo en lograr los mejores modelos, sino buscar aplicaciones específicas en toda la industria, que se aplique en el día a día de las empresas, de los hospitales, de los centros educativos… Que genere un impulso económico, que se aterrice”.

“En China, la inteligencia artificial forma parte de un proyecto nacional de modernización”, afirma Xulio Ríos en su reciente libro China: la modernización permanente (Txalaparta, 2026). “Beijing (...) aspira a demostrar que puede integrarla dentro de su propio modelo, preservando la dirección estratégica del Estado, estimulando la competencia empresarial, reforzando la soberanía tecnológica y manteniendo bajo control los riesgos políticos y sociales”. No es un equilibrio sencillo.


China: la modernización permanente.

Una IA abierta para el “sur global”

La industria china es líder en algunos sectores del ámbito de la IA, como la tecnología de reconocimiento facial, pero respecto a los grandes modelos de lenguaje, dio el golpe sobre la mesa en enero de 2025. Algo más de dos años después de que OpenAI diera a conocer ChatGPT, la startup china DeepSeek sorprendió al mundo con el lanzamiento de su modelo de lenguaje R1. Se trataba de un modelo de “pesos abiertos” (en los grandes modelos de lenguaje de IA pocas veces se puede hablar de código abierto propiamente dicho, porque los datos de entrenamiento casi nunca son públicos), más barato y eficiente que sus rivales estadounidenses y con un rendimiento muy similar.

“La de la IA es una carrera en la que todos los participantes tienen un botón que, si lo aprietan, la carrera se reinicia. Ese ‘botón’ es liberar el código”, argumenta Sergio Salgado, responsable de comunicación y redes de XNet. “El primero que se dio cuenta de esto fue Mark Zuckerberg”, continúa. “En 2023, cuando Meta vio que OpenAI llevaba mucha ventaja en la carrera con ChatGPT, liberó el código de su propio modelo de lenguaje de inteligencia artificial, LLaMA. Entonces las comunidades de desarrollo de código abierto, las universidades y otras instituciones empezaron a trastear con ella y de repente se convirtió en el estándar”.

Salgado cita un documento interno de Google que se filtró ese año, titulado “No tenemos foso, y OpenAI tampoco”, en el que se consideraba que los grandes modelos de lenguaje de código abierto se estaban desarrollando a un ritmo más rápido que los modelos cerrados y que en pocos años llegarían a alcanzarlos y sobrepasarlos. “En 2025, China pulsó el botón a lo grande con el lanzamiento de DeepSeek R1”.

“Todos estos gigantes monopolísticos tenían el sueño húmedo de cualquier gigante monopolístico”, continúa Salgado. “Era un negocio que se podían repartir entre seis o siete con un producto que todo el mundo iba a estar obligado a consumir, porque todos vamos a tener que utilizar inteligencia artificial, grandes modelos de lenguaje”.

Entonces China liberó DeepSeek R1. “Ahora, gracias a los modelos de pesos abiertos, si estas empresas suben mucho los precios siempre puedes montar tu propio servidor”, explica. (A pesar de que el propio boom de la IA ha provocado un aumento significativo de los precios del hardware).

“Esa es la ventaja competitiva de la industria china, donde ha sido capaz de posicionarse”, señala Juan Vázquez Rojo. “Sus modelos no son los mejores, pero son muy buenos, son más accesibles porque son de código abierto, más baratos y más eficientes”. 

La diplomacia china también se adapta a esta circunstancia. “Es una estrategia dirigida a los países del sur global, la típica estrategia win-win de cooperación con China”, explica Vázquez Rojo. “Los modelos chinos, al ser más baratos, más eficientes y de pesos abiertos, son más fáciles de propagar. La estrategia china favorece que empresas chinas puedan colaborar con empresas de otros países para desarrollar sus sistemas de IA y, claro, conectarse con el ecosistema chino. De esta manera, China lidera el desarrollo tecnológico en gran parte del mundo”.

La inteligencia artificial está presente en los planes del Gobierno chino al menos desde 2017. El Plan de Desarrollo de una Inteligencia Artificial de Nueva Generación, publicado ese año, mencionaba la importancia del código abierto. También lo hacía el 14 Plan Quinquenal, redactado en octubre de 2020, que proponía “apoyar el desarrollo de las comunidades de código abierto dedicadas a la tecnología digital (...) y animar a las empresas a que hagan públicos el código fuente del software, los diseños de hardware y los servicios de aplicaciones”. La promoción del código abierto es una forma de acelerar el progreso, al permitir que todos puedan utilizar los hallazgos de los demás para seguir creando y construyendo.

Kyle Chan, experto en China del think tank estadounidense Brookings y autor del boletín High Capacity sobre tecnología china, argumenta que esta estrategia de código abierto tiene sus límites. “Es más difícil ganar dinero”, observa. 

“Varias empresas chinas de IA han salido a bolsa recientemente, como Zhipu (Z.ai) y MiniMax. (...) Los inversores querrán ver ingresos que justifiquen el gasto en modelos e infraestructura. (...) Las empresas ya han estado subiendo los precios de sus APIs y pasando al modelo de suscripción. Es probable que las empresas chinas de IA vayan hacia una estrategia híbrida, cerrando los mejores modelos pero dejando el resto abiertos. Es lo que estaba haciendo Alibaba con Qwen3-Max”, vaticina Chan.

El 16 de octubre de 2026, el Ministerio chino de Comercio y el de Ciencia y Tecnología publicaron un documento en el que proponen controles a la exportación de varias tecnologías, incluidos los modelos de IA de alta capacidad, por motivos de seguridad nacional.

Sin embargo, la “apertura” forma parte del discurso diplomático chino. En la última reunión de los BRICS en septiembre, Xi habló de crear una “zona de código abierto para la IA” entre los 11 países de este grupo y de establecer “un marco global de gobernanza de la IA amplio y basado en el consenso”.

Desde 2018 se celebra en Shanghái la Conferencia Mundial de la Inteligencia Artificial (WAIC, por sus siglas en inglés). En su última edición, en julio de este año, 29 países, entre ellos Rusia, Pakistán e Indonesia, firmaron la carta fundacional de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO).

Esto se interpretó como una respuesta a la declaración “Pax Silica”, promovida en diciembre de 2025 por Estados Unidos y firmada por aliados como el Reino Unido, la Unión Europea, India, Australia e Israel, que acordaron colaborar para tratar de garantizar que la cadena de suministro de la IA no incluyese a “países preocupantes”.

“La clave del momento es la regulación, la estandarización”, afirma Vázquez Rojo. “Casi todas las industrias tienen estándares, reglas que son comunes para todos y tecnologías que son comunes para todos. En el caso de la IA, ¿cómo se deben comunicar los agentes entre sí? ¿Cómo se deben comunicar con otras aplicaciones? ¿Qué auditorías deberían pasar? ¿Qué pautas se deben seguir en cuanto a seguridad? ¿Cuándo se debería parar? Esa es la batalla ahora”.

En palabras de Vázquez Rojo, Estados Unidos “propone ayudar a conglomerados empresariales estadounidenses a imponer el uso de su IA en otros países. El objetivo es que sus aliados les compren el paquete completo: que además de utilizar modelos estadounidenses, utilicen chips estadounidenses, por ejemplo de Nvidia, que las empresas estadounidenses sean las que instalen y controlen los centros de datos allí… Es un plan mucho más duro que el chino”.

En este punto, Vázquez Rojo señala que China tiene una desventaja. Los chips más avanzados de inteligencia artificial los diseña Nvidia, una empresa estadounidense.

“Desde 2022, China no puede comprar los chips más avanzados de Nvidia porque Estados Unidos no se lo permite, hay controles a la exportación. Esto limita su capacidad de cómputo. Además, la industria de la IA está muy metida en el ecosistema de Nvidia. La apuesta del Gobierno chino para acabar con esta dependencia es Huawei, que tiene sus propios chips de inteligencia artificial, llamados Ascend. Están intentando que la industria china los empiece a incorporar, pero las empresas están muy adaptadas al ecosistema de Nvidia y el cambio es complejo, incierto, y les genera un coste de oportunidad”, explica.

El control estatal y los riesgos de la IA

Al inicio de este artículo se mencionaban las advertencias desde dentro de la industria en Estados Unidos sobre los riesgos para la humanidad del desarrollo acelerado de la IA. ¿Existen esos miedos en China? “El debate se plantea en términos muy distintos porque en China el poder político siempre está por encima del poder económico y financiero”, apunta Vázquez Rojo. “Las empresas en Estados Unidos tienen mucha más voz y son más capaces de presionar al gobierno que las empresas chinas en China, aunque existen tensiones y preocupaciones en todas partes”. Pone como ejemplo el caso de Jack Ma, fundador de Alibaba, que llegó a ser el hombre más rico del país y uno de los más ricos del mundo hasta que criticó abiertamente el sistema financiero chino en octubre de 2020. Desde entonces apenas se ha sabido nada de él y ha perdido el control de sus empresas.

Sin embargo, en China “se han publicado varios documentos oficiales en los que se plantean problemas con la IA similares a los que ha habido en Estados Unidos, relacionados con riesgos de ciberseguridad”, explica Vázquez Rojo. “No es tanto una preocupación de que la inteligencia artificial vaya a acabar con el mundo, pero sí de que haya malos usos de la inteligencia artificial”.

De hecho, en su discurso en WAIC de este año, Xi mencionó la posibilidad de una “pérdida de control” sobre la IA y los “riesgos inherentes y secundarios” de esta tecnología.

“La regulación china ha ido avanzando de manera progresiva, mediante normas específicas. Más que esperar a disponer de una legislación definitiva para actuar, las autoridades experimentan, regulan y corrigen configurando un corpus normativo mucho más denso del que imaginamos”, explica Xulio Ríos en su libro. La normativa publicada en mayo de este año sobre los agentes de IA menciona la importancia de “prevenir riesgos de seguridad como el envenenamiento de datos, las filtraciones de privacidad, la manipulación de algoritmos, las vulnerabilidades del sistema y la inestabilidad operativa”. 

“En el Gobierno chino también genera preocupación el contenido que se genera con IA, por su impacto social”, apunta Vázquez Rojo. Todos los grandes modelos de lenguaje chinos deben pasar una auditoría de un organismo estatal llamado Administración del Ciberespacio de China antes de salir al mercado. Los modelos producidos en China son mucho más reacios que otros a hablar de ciertos temas políticos. Además, China bloquea el acceso directo desde su territorio a modelos extranjeros como ChatGPT o Claude.

Según una encuesta global publicada este año por el grupo Human Centered Artificial Intelligence de la Universidad de Stanford, el 84% de los chinos afirman sentirse entusiasmados por los productos y servicios que utilizan inteligencia artificial, frente al 38% de los estadounidenses y, como referencia, el 45% de los españoles.

En una entrevista reciente en The New Yorker, Kyle Chan argumenta que en China hay una ansiedad creciente por las exigencias cada vez más altas del mercado laboral, sobre todo en los puestos que requieren educación superior, donde la competencia crece. “La IA ha potenciado esa ansiedad, la gente siente que tiene que adoptarla y utilizarla rápidamente, y aprender a sacarle partido para ser más competitiva en el mercado laboral”.

Vázquez Rojo apunta además que “China tiene una obsesión por mejorar la productividad porque su población empieza a envejecerse y ya no pueden crecer a base de tener más gente trabajando, entonces quieren lograr que cada trabajador produzca más. Aquí la automatización y la IA van a ser muy importantes”.


Fuente: Ctxt