jueves, 30 de julio de 2026

No pasa nada

 

 Por Antonio Turiel   
      Físico, matemático y experto en energía. Trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.

     Ahora que por fin tengo un poco menos de carga de trabajo, he estado echándole un vistazo a las estadísticas del la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES). CORES es una institución española encargada de controlar el estado de petróleo, productos petrolíferos y gas natural en España, con capacidad ejecutiva (es el organismo encargado de gestionar las reservas estratégicas del estado, pero también monitoriza el estado de las reservas comerciales, las que controlan las compañías privadas).

Si acceden a la sección de estadísticas, podrán encontrar datos mensuales de importación, exportación, existencias y consumo. La interpretación de los datos no es tan sencilla como podría parecer, porque las fluctuaciones en las cantidades de un mes a otro son muy importantes por cuestiones logísticas diversas (por ejemplo, un petrolero que se retrasa reduce sensiblemente el balance de un mes e incrementa el del mes siguiente). Por eso la valoración de los datos debe hacerse con cierta precaución y aceptando que el margen de incertidumbre (más que de error) es relativamente elevado, debido a esa gran variabilidad intrínseca. Para hacer comparaciones en importaciones y exportaciones, tomaré como referencia la media de 2025.


Series estadísticas actualizadas.

De todas maneras, y con todas esas salvedades, hay una cosa que es bastante clara: hasta el 31 de mayo (que es donde llega la serie que he analizado, aunque en breve estará hasta el 30 de junio), las reservas de España se mantienen en valores máximos, equivalentes a unos 102 días de consumo nacional aproximadamente - de hecho, se han incrementado las reservas con respecto a los 95 días que había a principios de año. Eso se ha conseguido sin que se observe una disminución en el consumo interior. ¿Cómo se ha obrado este prodigio, en una situación de escasez originada por el cierre del estrecho de Ormuz? Analicémoslo.

Fijémonos primero en las importaciones de petróleo crudo. El promedio de los cinco primeros meses del año registra una ligera caída (1,4%) con respecto al mismo período de 2025. Eso representa una bajada de unas 70.000 toneladas mensuales; dividiendo por 140, eso equivale a 500.000 barriles mensuales o 16.000 barriles diarios. Por comparación, el consumo medio de productos petrolíferos en España es de 1,25 millones de barriles diarios o 37,5 millones de barriles mensuales, así que la caída de las importaciones de crudo vendrían a ser como un 1,3% del consumo español. Mirando el detalle, se ve que las importaciones cayeron drásticamente en febrero y marzo, alrededor de un 10% respecto a los valores de 2025, pero en abril subieron hasta un 10% por encima de la media, y en mayo se quedaron un 2% por encima de la media. Si nos fijamos en las variaciones según los países de los que importamos, han caído fuertemente las importaciones de Oriente Medio (lógicamente) y de los EE.UU., y han aumentado principalmente las de los países africanos y especialmente de Libia y Argelia. 

Pero también son importantes las importaciones de productos petrolíferos: España cubre algo más del 80% del consumo nacional de diésel y queroseno con la producción de sus refinerías, pero el resto se tiene que importar. Si analizamos la situación con la importación de productos petrolíferos, la caída es más considerable, de unas 200.000 toneladas mensuales (un 8% de las importaciones de productos), equivalente a 1,1 millones de barriles mensuales, que igualmente es poco comparado con el consumo nacional (un 3%). El problema, por supuesto, es que tiene una incidencia importante en esos dos combustibles, diésel y queroseno.

En resumen, las importaciones de petróleo crudo y productos petrolíferos han caído en los 5 primeros meses el equivalente al 4,3% del consumo nacional. Entonces, ¿cómo se lo ha hecho España para no solo no reducir sus reservas, sino incluso aumentarlas?

Fácil: reduciendo las exportaciones de productos petrolíferos. Drásticamente: alrededor de 360.000 toneladas mensuales (un 20% de las exportaciones). Caen algo las exportaciones de gasóleos (unas 83.000 toneladas menos, un 14%), suben en realidad las de querosenos (unas 11.000 toneladas, un 23% más), y lo que más cae son las exportaciones de gasolinas (131.000 toneladas, un 29%) y "otros productos" (principalmente, lubricantes, asfaltos y coque; caen 114.000 toneladas, un 24% menos).

De ese modo, España está manteniendo altas sus reservas y evita tener que implementar las medidas de racionamiento que prevé la ley. Sin embargo, los datos que he mostrado arriba permiten intuir algo preocupante. Y es que se estaría almacenando más gasolina y la categoría de "otros productos", y que en realidad estarían cayendo otras categorías en lo almacenado. Por desgracia, CORES no da la clasificación de las existencias por tipo de producto petrolífero. Y tampoco da los datos de producción de las refinerías mes a mes sino por año completo (el último, por tanto, es de 2025), y sin esos datos es complicado saber qué es lo que se está almacenando. Y aunque podría usar datos promedio de las refinerías del año 2025, no está claro que sean comparables con lo que está pasando ahora mismo, ya que si cambias el tipo de petróleo que procesas (obligado, por los cambios de orígenes de la importación), cambia la cantidad de producto (y eso sin contar con la necesidad de contar con otras materias primas, como el molibdeno). 

Pero lo que sí que puedo hacer es comparar los cambios en importaciones y exportaciones de productos petrolíferos (siempre en referencia al promedio de 2025):


Comparacíon de los cambios en importaciones y exportaciones de productos petrolíferos (siempre en referencia al promedio de 2025).

La tabla de arriba nos da una idea de qué es lo que está yendo hacia el almacenamiento. Para hacer las cosas correctamente, tendríamos que poner la salida de las refinerías y por último descontar el consumo nacional. Pero en cuanto al segundo, no ha variado sustancialmente, y en cuanto al primero, sabemos que las importaciones han caído ligeramente, así que probablemente ninguno de los dos tiene un impacto muy grande sobre el balance de la tabla de arriba. 

¿Y qué dice la tabla de arriba? Que, hasta mayo de 2026, en el almacenamiento hemos aumentado ligeramente la cantidad de gasolina, significativamente la de gasóleos y en gran medida la de "otros productos". Y que ha bajado la de GLP y la de fuelóleos - el queroseno prácticamente no varía, sube muy poco.

La buena noticia es que estamos almacenando más gasóleo (categoría que incluye el diésel), que es un combustible fundamental. La mala, que bajamos fuelóleos, que es un combustible importante en los usos industriales (barcos, generación de electricidad, etc). Y la preocupante, que estamos llenando nuestros almacenes de "otros productos", que tampoco está tan claro que necesitemos tanto, pero que sirven para que las reservas se mantengan elevadas -al menos, desde el punto de vista estadístico- y se evite la activación de los mecanismos de racionamiento previstos por la ley. Un pequeño truco contable para redondear la estadística.

Con todo, España está capeando bien esta crisis, y eso es algo que se tiene que reconocer. La presencia de 8 refinerías en su territorio le da un margen de maniobra que otros no tienen. También es cierto que, con el recrudecimiento de las hostilidades entre EE.UU. e Irán, veremos cuánto de esto se puede mantener en los próximos meses. Pero objetivamente en España se han tomado medidas efectivas para mantenerse el mayor tiempo posible.

Veamos cómo está la situación en el resto del mundo.

En un reciente artículo de The Honest Sorcerer, éste mostraba cómo está evolucionando el ritmo de extracción de petróleo desde la reserva estratégica de los EE.UU.


Tasa de extracción promedio diaria de EE. UU.

Esta clara caída en la extracción de petróleo obedece a que los niveles de los almacenes subterráneos de los EE.UU. son críticamente bajos, probablemente más bajos de los niveles para los que fueron diseñados como seguros. Comenta también que en un reciente informe del gobierno estadounidense se describen fallos de maquinaria y vertidos, y que hay el riesgo de que si se reduce demasiado el nivel de la reserva, los reservorios donde están contenidos pueden empezar a infiltrarse de agua y a derrumbarse. Teniendo en cuenta la evolución de la extracción, parece poco probable que EE.UU. vaya a poder seguir exportando petróleo de la reserva como hasta ahora. Pensemos que desde el comienzo de la guerra y hasta abril, EE.UU. incrementó en 2 millones de barriles diarios (Mb/d) sus exportaciones de petróleo.


Fuel.

Por su parte, China redujo sus importaciones de unos 10 Mb/d a unos 5,0 Mb/d, liberando así nada menos que 5 Mb/d para aliviar las carencias del mercado.

Sin embargo, parece que este mes China ha incrementado sus importaciones desde los 4,9 Mb/d de principios de julio a los 7,8 Mb/d. Si este movimiento se confirma, el colchón que ofrecía China se habría reducido de 5 a 2,2 Mb/d.

Pero, ¿cuánto petróleo está faltando desde el principio de la guerra? Según reconocen tanto la Agencia Internacional de la Energía como el Departamento de Energía de los EE.UU., al menos 13 Mb/d.

EE.UU. aportó 2 Mb/d y China redujo sus importaciones 5 Mb/d, pero aún así han estado faltando 6 Mb/d, lo que viene a ser el 6% de la producción mundial o el 12% del petróleo disponible comercialmente. En ese contexto, España lo ha hecho muy bien, pues solo le ha faltado el 4,3%, pero eso está claro que se logra a costa de que otros tengan déficits peores que el 12%.,

¿Quiénes?

Obviamente, los países del Sur global: países de África, América Latina y el sudeste asiático. También se ha visto severamente afectados Australia, Japón o la India. Esto ha llevado a países como China, India, Japón o Corea del Sur a incrementar su consumo de carbón para compensar parte de su faltante energético. Y progresivamente el problema ha ido afectando a los países del norte. En EE.UU. el precio del galón de gasolina ha vuelto a los 4 dólares, un precio alto para ese país. En Francia, más de 2000 estaciones de servicio tienen restricciones de combustible (el enlace se actualiza, y en el momento que Vd. lo consulte puede reflejar un número diferente). También hay problemas de aprovisionamiento en Luxemburgo, y tensiones en Hungría y hasta en Alemania para ciertos combustibles.

Pero lo peor son los problemas estructurales en el precio de los carburantes. Aunque los EE.UU. están haciendo todo lo que tiene en su mano para controlar el precio del barril de Brent y del WTI (al final, son mercados muy pequeños, ya que las cantidades realmente comerciadas de esas referencias son simbólicas), lo que no para de crecer son los márgenes de refino, es decir, la diferencia entre el valor de un barril de petróleo crudo y uno de un producto refinado. Por ejemplo, el diésel ya está casi en los 90$ por barril (piensen que no hace tanto el margen de refino era de unos pocos dólares).

La razón de este incremento de los márgenes es la falta de petróleos adecuados para las refinerías, y es que los crudos del Golfo Pérsico son estratégicos para la producción de destilados medios como son el gasóleo o el queroseno. Es por eso que en toda Europa estamos viendo que el precio de los carburantes se está acercando ya a los 2$ por litro.

Estamos en tiempo de descuento. Cuanto más se alargue esta situación, más problemas se acumularán, más crecerá la crisis económica y más costará recuperarse. Además, la prolongación de las hostilidades entre Irán y EE.UU. está llevando a más destrucción de infraestructuras en el Golfo Pérsico, lo cual, ya lo comentamos, implicará una pérdida permanente de la producción de petróleo y una aceleración del declive final, y eso sin contar con el resto de materias primas afectadas. Confirmando lo que decíamos en el post anterior, la paz entre Irán y EE.UU. era muy precaria y en cualquier momento iba a saltar por los aires. Ahora, tras unos días de hostilidades, se vuelve a escenificar una vuelta a la mesa de negociaciones; y, poco tiempo después, los ataques volverán a comenzar. No hay posibilidad de entendimiento, en realidad. Irán y EE.UU. no se pueden poner de acuerdo porque sus intereses son opuestos: Irán quiere controlar el estrecho de Ormuz para garantizar unos ingresos constantes que le permitan financiar su esfuerzo bélico para resistirse a los norteamericanos, y éstos no pueden consentir que se establezca ese peaje. Esto solo puede acabar si uno de los dos se rinde. 

Pero España está bien aprovisionada y va a aguantar, al menos a nivel de suministro (otra cosa será el precio de los combustibles). No va a ver restricciones generales a corto plazo, aunque sí que puede haber problemas, de algún tipo, con el queroseno y el diésel. Así que, querido lector, váyase tranquilo de vacaciones si no lo ha hecho ya, que no pasa nada. O sí.



Fuente: The Oil Crash

martes, 28 de julio de 2026

2025, el año con más guerras de la última década

 

 Por Josep Maria Royo   
      Escola de Cultura de Pau de la UAB.


La Escola de Cultura de Pau de la UAB ha publicado en las últimas semanas su informe anual sobre conflictividad, derechos humanos y construcción de paz, en el que identifica 40 guerras activas en el mundo, la cifra más alta de la última década, y alerta de un aumento de los conflictos internacionales y de sus consecuencias humanitarias


La periferia sur de Beirut es bombardeada cada día por el ejército israelí.

      El mundo vive un nuevo repunte de la violencia armada global. En el año 2025 se registraron 40 conflictos armados activos (37 en 2024), la cifra más elevada desde 2011 y una de las más altas desde que la Escola de Cultura de Pau (ECP) de la Universitat Autònoma de Barcelona elabora sus informes anuales sobre conflictividad internacional. La dinámica de incremento en el número de conflictos armados en los últimos años ha ido en paralelo a un significativo aumento en la cifra de tensiones sociopolíticas a nivel mundial en los últimos años, un total de 113 en 2025.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz, que analiza la evolución de los conflictos armados, las tensiones sociopolíticas y el impacto de las guerras sobre la población civil y los derechos humanos. Según el estudio, durante 2025 hubo 40 conflictos armados y 113 escenarios de tensión sociopolítica en todo el mundo. África continúa concentrando el mayor número de guerras (17), seguida de Asia y el Pacífico (12) y Oriente Medio (7), mientras que Europa y América registran dos conflictos armados cada una.


Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz.

Los conflictos armados de alta intensidad –caracterizados por elevados niveles de letalidad (más de mil víctimas mortales anuales) y severos impactos en términos de desplazamiento de población, destrucción de infraestructuras y consecuencias en el territorio– representaron un 50% de los casos en 2025. El continente afectado por mayor número de conflictos de alta intensidad fue África (11 guerras de alta intensidad y un 55% del total de casos más graves en el mundo), seguido de Oriente Medio (4 casos y un 20% del total de casos más graves en el mundo).


Mapa sobre los conflictos de 2025.

Sin embargo, entre esta veintena de casos de alta intensidad hay algunos que superan ampliamente la cifra de mil víctimas mortales. En la República Democrática del Congo (RDC), sobre todo en el este, se registraron más de 6.800 víctimas en 2025, en su mayoría civiles, según datos de Armed Conflict Location & Event Data (ACLED). La situación en el este de la RDC durante el año estuvo marcada por el empeoramiento de la ofensiva del grupo armado M23 y de Ruanda en territorio congolés iniciada a finales de 2021, la creciente implicación de Burundi en apoyo de la RDC, y el fracaso de las iniciativas diplomáticas de EEUU y Qatar.

En Haití, según datos de Naciones Unidas, entre enero y noviembre de 2025 se registraron más de 8.100 asesinatos, una cifra que la propia ONU estima que podría ser sensiblemente mayor por las dificultades de acceso a las zonas controladas por las bandas.

El conjunto de la violencia en Somalia causó más de 9.900 víctimas mortales, rozando el umbral de las 10.000, según cifras de ACLED. En relación al conflicto Región Sahel Occidental, la violencia política provocó más de 10.000 muertes en Burkina Faso, Malí y Níger. Un año más, Burkina Faso se consolidó como el país más afectado por la violencia yihadista en la región, representando el 55% de todas las muertes vinculadas al conflicto en el Sahel. Por otra parte, la guerra civil en Sudán causó en 2025 la muerte de más de 17.800 personas, siendo el conflicto armado de mayor letalidad en el continente africano. El conflicto y violencia armada en Myanmar causaron más de 15.300 víctimas mortales en 2025.

La ofensiva israelí contra Gaza siguió en niveles muy elevados de mortalidad. Según el balance de OCHA basado en informaciones del Ministerio de Salud de Gaza, desde octubre de 2023 y hasta finales de 2025 más de 70.000 palestinos y palestinas habían muerto en Gaza, cifra conservadora, según diversos análisis.


Restos de una tienda de campaña en la costa de Gaza.

Finalmente, el conflicto armado más letal en 2025 fue el relativo a la invasión rusa y guerra entre Rusia y Ucrania, que causó más de 78.000 víctimas mortales en Ucrania, según ACLED.

Aumento de las guerras internacionales

El informe alerta especialmente del incremento de los conflictos internacionales. En 2025 se registraron nueve guerras entre diferentes Estados o claramente internacionalizadas, la cifra más alta desde que la ECP utiliza la metodología actual de clasificación. Entre los nuevos conflictos armados identificados están el enfrentamiento entre India y Pakistán, la grave escalada bélica entre Tailandia y Camboya y la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, conocida en 2025 como “la guerra de los 12 días” y que se reabrió en 2026. La ECP advierte que esta evolución refleja un deterioro de la seguridad global y es un espejo de un sistema internacional en el que muchos actores no priorizan la prevención, el abordaje de causas de fondo de las disputas y el apoyo al diálogo.

Finalmente, cabe destacar que este panorama de intensificación de la conflictividad armada y sus graves impactos en civiles se dio en un contexto de incremento de las tensiones geopolíticas a nivel mundial, en un escenario de cambio en el orden global y de creciente militarismo y militarización. En línea con las tendencias observadas en años precedentes, el diagnóstico anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) confirmó un incremento sin precedentes del gasto militar a nivel mundial. Según los datos publicados en 2025, este gasto alcanzó los 2.718 millones de dólares en 2024, un aumento del 9,4% en términos comparativos con 2023, el incremento anual más pronunciado desde, al menos, el fin de la Guerra Fría.


Aumento sin precedentes del gasto militar mundial a medida que se dispara el gasto en Europa y Oriente Medio.

Impactos de los conflictos armados en la población civil

En 2025 la población civil continuó padeciendo gravísimas consecuencias derivadas de los conflictos armados, cuyos efectos se interrelacionaron en muchos casos con otras crisis como la emergencia climática, las desigualdades y situaciones de inseguridad alimentaria que agravaron las vulneraciones de derechos en estos contextos. En su informe anual sobre la protección de civiles en conflictos armados, publicado en junio de 2025 y que hace referencia a los hechos acontecidos en 2024, el secretario general de la ONU alertaba de tendencias alarmantes.

Antònio Guterres advirtió sobre el elevado número de víctimas mortales y heridas civiles, incluyendo a causa del uso de bombas de mayor tamaño con explosivos de alta potencia en zonas densamente pobladas, dinámica que se incrementó. También alertó sobre las municiones sin detonar y artefactos explosivos improvisados. Según datos de ese informe, Naciones Unidas registró más de 36.000 víctimas mortales civiles en 14 conflictos armados. Casos como Afganistán, Colombia, Etiopía, Líbano, Myanmar, Siria, la RDC, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Ucrania y Palestina fueron escenarios de elevadas muertes y heridos civiles, señalados por Naciones Unidas.


El 1 de febrero de 2021 el Ejército birmano dio un golpe de Estado – Desde entonces, la población vive asediada por los militares.

El organismo internacional documentó también denuncias de torturas, ejecuciones extrajudiciales, arrestos, detenciones arbitrarias, tomas de rehenes, desapariciones forzadas, violencia sexual y desplazamiento forzado, incluyendo Afganistán, Colombia, Malí, Niger, RCA, la RDC y Palestina. Sobresalieron también daños a bienes civiles e infraestructura crítica en numerosos conflictos, incluyendo por su grave magnitud el caso de Gaza.

Otra tendencia preocupante señalada por Naciones Unidas fue la inseguridad alimentaria en contextos de conflicto. Más de 280 millones de personas afrontaron en 2024 situación de altos niveles de inseguridad alimentaria (fase 3) en 59 países y territorios, gran parte de ellos afectados por conflicto armado. Naciones Unidas también destacó la continuación de la violencia sexual relacionada con los conflictos, con 4.500 casos verificados en 2024. El 93% de las víctimas eran mujeres o niñas. El secretario general también denunció la erosión del respeto al derecho internacional humanitario.

El análisis de los conflictos armados en 2025 constata la continuidad de las preocupantes tendencias señaladas en el informe del secretario general de la ONU. En 2025 sobresalieron casos como Gaza, la RDC (este), Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Haití, Rusia-Ucrania o Myanmar, entre otros, por la gravedad de los impactos en civiles. Los niveles de violencia de Israel contra la población palestina continuaron siendo exorbitados y motivaron crecientes denuncias de genocidio. En la RDC (este), el M23 y Rwanda llevaron a cabo una campaña sistemática de represión en las zonas ocupadas, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzosas y ataques nocturnos a hospitales. Además, el conflicto siguió generando graves problemas de protección de la población civil, como violencia de género, reclutamiento infantil, secuestros y desplazamientos generalizados. Alrededor de 27,7 millones de personas, más de una cuarta parte de la población, necesitaba asistencia humanitaria. 

En Sudán el impacto de la guerra sobre la población civil en 2025 fue devastador. Se estima que más de 21 millones de personas sufrían de inseguridad alimentaria aguda, existiendo focos de hambruna por todo el país, ya que ambos bandos en conflicto bloquean activamente la ayuda humanitaria. En Sudán del Sur, la guerra exacerbó la crisis humanitaria y casi la mitad de la población sufría hambre aguda. En Somalia, la ONU estimó que más de 4,4 millones de personas sufrirían inseguridad alimentaria aguda. En Haití, la crisis humanitaria y de seguridad se agudizó, con alrededor de 9.000 asesinatos y más de la mitad de la población en situación de inseguridad alimentaria. Además, UNICEF alertó de que aproximadamente la mitad de los miembros de las bandas armadas eran menores. Con relación a la guerra Rusia–Ucrania, se produjo durante el año un deterioro grave de las condiciones de vida en las regiones de los frentes de guerra, con daños extensos a viviendas y otras infraestructuras civiles y según OCHA 10,8 millones de personas en Ucrania requerirán asistencia humanitaria en 2026. En Siria fue especialmente grave durante el año la comisión de masacres, con datos de casi 2.700 víctimas mortales en 63 episodios de masacres, según el Syrian Observatory for Human Rights (SOHR).

En numerosos conflictos armados se constató el uso de violencia sexual en 2025, entre ellos Burundi, RCA, la RDC (este), Región Lago Chad (por parte de Boko Haram), Somalia, Sudán, Haití y Colombia. Entre otros casos, en Somalia, cabe destacar la persistencia de la violencia sexual en el conflicto, de carácter generalizado y principalmente cometida por al-Shabaab. Las autoridades recibieron casi 15.000 denuncias de violencia sexual y de género entre marzo y agosto de 2025. En Haití, Naciones Unidas advirtió sobre el aumento de las violaciones grupales y denunció que en 2025 se habían incrementado en un 40% los casos de violencia sexual, casi en su totalidad hacia mujeres y niñas, muy mayoritariamente por parte de las bandas armadas como estrategia de control, terror y venganza contra personas acusadas de colaborar con el Estado.

Afganistán, Siria, Sudán, Ucrania y Venezuela concentran el 65 % de la población refugiada mundial

Cabe destacar que los conflictos armados también continuaron teniendo entre sus impactos más notorios los desplazamientos forzados de población. Según el informe semestral de tendencias publicado por ACNUR en noviembre de 2025, y que contempla datos recopilados durante el primer semestre del año, la población global desplazada forzosamente –tanto refugiadas como desplazadas internas– era de 117,3 millones de personas. Supuso una disminución del 5% respecto a 2024, y en contraste con la tendencia de incremento incesante en los anteriores años. La reducción estuvo asociada, según ACNUR, al marcado aumento de retornos de personas refugiadas y desplazadas en algunas de las crisis más graves, como la RDC, Siria, Sudán y Afganistán.

A finales de año Sudán constituía la crisis de desplazamiento más grave del mundo, con 12,8 millones de personas desplazadas por la violencia, según datos de la ONU, incluyendo 4,3 millones que huyeron del país, principalmente a Egipto, Chad y Sudán del Sur.

Retrocesos en los derechos de las mujeres

Coincidiendo con el 25º aniversario de la resolución 1325 de la ONU sobre mujeres, paz y seguridad, el informe alerta de un retroceso global de los derechos de las mujeres. Según el estudio, el 70% de los conflictos armados de máxima intensidad tienen lugar en países con niveles bajos o medios-bajos de igualdad de género. 23 de los 40 conflictos armados que tuvieron lugar en 2025 transcurrieron en países donde había niveles bajos o medios-bajos de igualdad de género, y 16 de los 20 conflictos armados de alta intensidad de 2025 (80 %) tuvieron lugar en países donde la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex había documentado legislación o políticas criminalizadoras contra la población LGTBIQ+.

Además, la participación de mujeres en procesos de paz impulsados por las Naciones Unidas continúa disminuyendo. La ONU verificó más de 4.600 casos de violencia sexual relacionada con conflictos durante 2024, un 25 % más que el año anterior. El 93 % de las víctimas fueron mujeres y niñas.


Fuente: El Salto

lunes, 27 de julio de 2026

Las poderosas resistencias populares internas en Estados Unidos frente a Trump

 

 Por Eric Toussaint    
      Historiador belga, portavoz del Comité para la Abolición de las Deuda Ilegítimas que ayudó a fundar desde sus comienzos. Doctor en ciencias políticas por la Universidad de Lieja y la Universidad París 8.


A lo largo de su primer mandato (2017-2021), así como de su segundo mandato iniciado en enero de 2025, Trump se ha enfrentado a resistencias internas de una magnitud considerable


Activistas por los derechos civiles y humanos se concentran en las puertas del centro de detención de migrantes.


      Uno de los elementos esenciales para comprender la política internacional de Donald Trump es no considerar a Estados Unidos como un bloque homogéneo que respalda a su presidente. A lo largo de su primer mandato (2017-2021), así como de su segundo mandato iniciado en enero de 2025, Trump se ha enfrentado a resistencias internas de una magnitud considerable. Estas resistencias han adoptado múltiples formas: movilizaciones masivas, acciones sindicales, campañas electorales, movimientos de solidaridad internacional, desobediencia civil y la aparición de candidaturas de izquierda en algunas grandes ciudades.

Estas luchas lograron en ocasiones frenar, modificar o deslegitimar ciertas políticas de Trump. También pusieron de manifiesto la existencia, en el seno mismo de la sociedad estadounidense, de un profundo conflicto entre un proyecto autoritario, nacionalista y reaccionario, y las aspiraciones democráticas, igualitarias e internacionalistas.

Las movilizaciones de las mujeres por el derecho al aborto

Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en enero de 2017, millones de mujeres se manifestaron en el marco de la Marcha de las Mujeres, organizada al día siguiente de su toma de posesión. Este movimiento constituyó una de las movilizaciones más importantes de la historia de Estados Unidos. Expresaba el rechazo al sexismo de Trump, a sus comentarios misóginos y a su voluntad de poner en tela de juicio los derechos reproductivos.

La Marcha de las Mujeres de enero de 2017 sigue siendo una de las mayores manifestaciones de la historia de Estados Unidos, con una participación estimada de entre tres y cinco millones de personas. Demostró de inmediato que la elección de Trump suscitaba una oposición masiva, especialmente entre las mujeres, las minorías y los movimientos progresistas.

La cuestión del aborto pasó a ocupar un lugar central cuando el Tribunal Supremo, reforzado por los nombramientos de jueces y juezas conservadores realizados por Trump, anuló en junio de 2022, durante el mandato de Joe Biden, la sentencia Roe contra Wade, que garantizaba desde 1973 el derecho constitucional al aborto. Esta decisión provocó una oleada de manifestaciones en todo el país y contribuyó a una fuerte movilización electoral a favor de los candidatos y candidatas que defendían el derecho al aborto.

Como reacción a la anulación en junio de 2022 de la sentencia Roe contra Wade por parte del Tribunal Supremo, influido por Trump y su bando, el electorado estadounidense fue llamado a pronunciarse directamente sobre el aborto en dieciséis estados entre 2022 y 2024. En trece de ellos, el bando favorable al mantenimiento o la ampliación del derecho al aborto se impuso en las urnas, incluso en varios estados conservadores como Kansas, Kentucky, Montana, Ohio, Misuri y Arizona1 . Estos resultados demuestran que la voluntad de penalizar el aborto no cuenta con un apoyo mayoritario uniforme entre el electorado estadounidense y que suscita una importante resistencia popular, incluso en bastiones republicanos.

Así, la defensa de los derechos de las mujeres se ha convertido en uno de los principales puntos de cristalización de la oposición a Trump y al trumpismo.

Movilizaciones ecologistas y científicas

La Marcha por la Ciencia, organizada en abril de 2017, constituyó una respuesta directa al escepticismo climático de Trump y a sus ataques contra las agencias científicas federales. Alrededor de un millón de personas participaron en manifestaciones en más de seiscientas ciudades, denunciando el cuestionamiento de los datos científicos sobre el cambio climático.

La Marcha Popular por el Clima, también en 2017, reunió a unas doscientas mil personas en Washington y a varios cientos de miles en todo el país. Con ella se protestaba contra la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París y contra las políticas favorables a las industrias de combustibles fósiles.

Movilizaciones contra las armas de fuego

Tras el tiroteo de Parkland, en Florida, en febrero de 2018, el movimiento March for Our Lives movilizó entre uno y dos millones de personas, principalmente jóvenes. Se celebraron más de ochocientas manifestaciones en los cincuenta estados.

Este movimiento cuestionó el apoyo de Trump al lobby de las armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), y contribuyó a convertir la regulación de las armas de fuego en un tema político de primer orden.

Las huelgas del personal docente

Las huelgas del personal docente de 2018 y 2019 marcaron un punto de inflexión en las luchas sociales estadounidenses. Más de quinientos mil miembros del personal docente y escolar participaron en movimientos de huelga en varios estados, a menudo conservadores.

Estas movilizaciones reclamaban aumentos salariales, una mejor financiación de la educación pública y una reducción de las desigualdades educativas.

Black Lives Matter y la lucha contra el racismo sistémico

El movimiento Black Lives Matter, surgido tras los casos de violencia policial contra personas afroamericanas, alcanzó su punto álgido en 2020 tras el asesinato de George Floyd a manos de un agente de policía en Minneapolis. El movimiento Black Lives Matter supuso la mayor ola de movilizaciones de la historia reciente de Estados Unidos.

Tras el asesinato de George Floyd en mayo de 2020, se celebraron manifestaciones en más de dos mil ciudades y localidades. Algunos estudios estiman que entre quince y veintiséis millones de personas participaron en al menos una manifestación, lo que lo convertiría en el mayor movimiento de protesta de la historia de Estados Unidos.

Trump reaccionó adoptando una postura de confrontación. Calificó a algunos manifestantes y manifestantes de «delincuentes» y amenazó con desplegar al ejército contra las movilizaciones. Esta respuesta reforzó la percepción de un presidente que apoyaba un aparato policial militarizado y se negaba a reconocer la existencia del racismo sistémico.

Sin embargo, Black Lives Matter ha logrado avances importantes: el cuestionamiento de ciertas prácticas policiales, debates sobre la financiación de la policía, la retirada de símbolos racistas en varias ciudades y la incorporación de la cuestión del racismo estructural al debate político nacional.

Tras el 6 de enero de 2021

El asalto al Capitolio por parte de los partidarios y partidarias de Trump el 6 de enero de 2021 provocó una ola de movilizaciones en defensa de la democracia.

Se celebraron manifestaciones en numerosas ciudades estadounidenses para denunciar el intento de cuestionar el resultado de las elecciones presidenciales de 2020 y para exigir la protección de las instituciones democráticas.

La solidaridad con Palestina

La cuestión palestina se ha convertido en otro importante frente de resistencia interna. Durante el primer mandato de Trump, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel en 2017, seguido del traslado de la embajada estadounidense, suscitó una fuerte oposición en una parte de la sociedad estadounidense.

Esta oposición se intensificó a partir de 2023 con la guerra genocida librada por Israel contra Gaza, guerra que contó con el apoyo activo de la Administración demócrata de Joe Biden. El movimiento continuó durante el segundo mandato de Trump. Cientos de miles de personas se manifestaron en las grandes ciudades estadounidenses para denunciar el apoyo militar y diplomático de Estados Unidos a Israel.

Los campus universitarios han desempeñado un papel fundamental. Los estudiantes han organizado acampadas, ocupaciones y acciones de desinversión dirigidas contra empresas vinculadas a la industria militar israelí. A pesar de una represión a menudo brutal, estas movilizaciones han contribuido a hacer evolucionar el debate público: por primera vez en décadas, una parte significativa de la juventud estadounidense cuestiona abiertamente el apoyo incondicional de Washington a Israel.

Las movilizaciones de solidaridad con Palestina alcanzaron una magnitud sin precedentes a partir de 2023. En las jornadas de acción más importantes, varios cientos de miles de personas se manifestaron simultáneamente en las grandes ciudades estadounidenses. Las acampadas universitarias se extendieron a más de un centenar de universidades y centros de enseñanza superior, en las que participaron directamente decenas de miles de estudiantes y que provocaron cientos de detenciones.

Las movilizaciones contra el ICE y las políticas migratorias

Las políticas migratorias de Trump también suscitaron una resistencia masiva. Ya en 2017, las manifestaciones contra la «prohibición a los musulmanes», que impedía la entrada a personas procedentes de varios países de mayoría musulmana, inundaron los aeropuertos estadounidenses.


Pintada en Minneapolis.

La separación de miles de niños y niñas migrantes de sus padres en la frontera con México provocó indignación internacional. El movimiento «Families Belong Together» organizó manifestaciones a gran escala para exigir la reunificación familiar.

Durante el segundo mandato, las movilizaciones contra el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) se intensificaron ante las redadas, las expulsiones y los centros de detención para migrantes. Se han creado redes de solidaridad en varias ciudades para proteger a las personas amenazadas de expulsión y para documentar los abusos cometidos por las autoridades de inmigración. Las acciones han movilizado de forma continuada a varios cientos de miles de personas en más de 16 grandes metrópolis y en cientos de municipios rurales o periurbanos.


Las organizaciones anti-ICE y las contra-instituciones basadas en el cuidado.

Se han registrado miles de acciones relacionadas con los derechos de las personas inmigrantes y la oposición al ICE en los 50 estados. Si se incluyen las movilizaciones de No Kings (véase más adelante), son más de 10 millones de personas las que han participado en manifestaciones callejeras para denunciar la política anti migratoria y los métodos del ICE.

El movimiento «No Kings»

El movimiento «No Kings» surgió como respuesta directa a los excesos autoritarios de Trump. Denuncia la concentración del poder presidencial, los ataques contra las instituciones democráticas, las amenazas contra los medios de comunicación y la voluntad de gobernar por decreto.


Protesta de «No Kins» contra Donald Trump en Baltimore.

Las manifestaciones de «No Kings» reunieron a ciudadanas y ciudadanos de diversas tendencias políticas, unidos por el rechazo a que Estados Unidos evolucione hacia un régimen cada vez más autoritario. Este movimiento ha recordado que la defensa de las libertades democráticas sigue siendo un eje central de la resistencia al trumpismo.

El movimiento «No Kings» constituye una de las expresiones más significativas de la oposición al segundo mandato de Trump. Las principales jornadas nacionales de movilización, especialmente en 2026, reunieron, según las estimaciones, entre tres y cinco millones de personas en más de mil quinientas ciudades y localidades. Esta magnitud la convierte en una de las mayores movilizaciones contra Trump desde la Marcha de las Mujeres de 2017.

Estas son las tres fechas clave de las movilizaciones de No Kings:

- 14 de junio de 2025 (No Kings 1.0): Aproximadamente 5 millones de personas en más de 2 100 lugares.

- 18 de octubre de 2025 (No Kings 2.0): unos 7 millones de personas en más de 2 700 lugares.

- 28 de marzo de 2026 (No Kings 3.0): unos 8 millones de personas reunidas en más de 3 300 lugares.

Las movilizaciones LGBTQ+

Las políticas de Trump destinadas a limitar los derechos de las personas transgénero, especialmente en el ejército y en determinados ámbitos de la vida pública, han suscitado una fuerte oposición.

Entre 2022 y 2026, las movilizaciones contra las leyes antitrans reunieron a decenas de miles, e incluso a cientos de miles de personas, en algunas jornadas nacionales de acción.

La resistencia sindical y social

No hay que olvidar el papel de los sindicatos y los movimientos sociales. Los años 2021-2026 se caracterizaron por un resurgimiento de las luchas obreras en Estados Unidos: huelgas en el sector del automóvil, en el sector servicios, en los almacenes de Amazon, en las cafeterías Starbucks y en el sector educativo.

Estas movilizaciones a menudo han ido más allá de las reivindicaciones salariales para denunciar las desigualdades sociales, la precariedad laboral y el poder excesivo de las grandes empresas. Han demostrado que una parte importante de la clase trabajadora estadounidense no se identifica ni con el neoliberalismo del Partido Demócrata ni con el nacionalismo reaccionario de Trump.

Los éxitos electorales de la izquierda: el caso de Zohran Mamdani

La resistencia a Trump no se limita a las movilizaciones callejeras. También se manifiesta en el ámbito electoral, sobre todo a través de la aparición de candidatos de izquierda en algunas grandes ciudades.

El caso de Zohran Mamdani es especialmente significativo. Miembro de los Socialistas Democráticos de América (DSA), ganó las primarias demócratas para la alcaldía de Nueva York, frente a candidatas y candidatos respaldados por la cúpula del Partido Demócrata. Fue elegido alcalde de Nueva York en noviembre de 2025 a pesar de las amenazas de Trump y de la campaña lanzada en su contra por 26 multimillonarios estadounidenses que, según la revista Forbes, gastaron más de 22 millones de dólares para impedir su elección. Afortunadamente, la voluntad y la energía populares, sobre todo entre los más jóvenes, han triunfado sobre el poder del dinero y del capital.

Su campaña, centrada en la vivienda asequible, el transporte público gratuito, la tributación de las grandes fortunas y la solidaridad con Palestina, movilizó a una gran parte de la juventud y de las clases populares. Demostró que en Estados Unidos puede surgir una alternativa política de izquierdas, a pesar del peso del sistema bipartidista y de la influencia del dinero en las campañas electorales.

El éxito de Mamdani se inscribe en una dinámica más amplia, que incluye las victorias de figuras como Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ilhan Omar y otros cargos electos progresistas. Esta izquierda estadounidense sigue siendo minoritaria, pero representa una fuerza en auge capaz de desafiar tanto al trumpismo como a las orientaciones centristas del Partido Demócrata.

Una resistencia multifacética

Las resistencias internas en Estados Unidos demuestran que el proyecto político de Trump se enfrenta a una oposición profunda y duradera.

Si sumamos estas diferentes oleadas de movilizaciones, se observa que decenas de millones de personas han participado, en un momento u otro, en acciones de protesta contra las políticas de Trump o contra las tendencias autoritarias, racistas, patriarcales, belicistas y neoliberales del trumpismo.

Estos movimientos no forman un bloque homogéneo, sino que constituyen un mosaico de resistencias que atraviesa toda la sociedad estadounidense: mujeres, afroamericanos, latinoamericanos, estudiantes, trabajadores y trabajadoras, científicos, miembros del cuerpo docente, activistas ecologistas, defensores de los derechos LGBTQ+ y partidarios de la democracia.

Estas movilizaciones han logrado en ocasiones victorias concretas, pero también se enfrentan a una represión creciente, al poder de los medios conservadores y a la polarización política del país. Como símbolo de esta represión, Renee Nicole Good y Alex Pretti, que intentaban interponerse ante las operaciones contra los migrantes en Minneapolis, fueron asesinados ambos por agentes del ICE.

No obstante, estos movimientos constituyen un elemento fundamental para comprender los límites del poder de Trump. Recuerdan que, incluso en el corazón de la primera potencia imperialista mundial, existen fuerzas sociales y políticas que se oponen al autoritarismo, el racismo, el patriarcado, el militarismo y las políticas neoliberales.

Así pues, la historia del trumpismo no puede escribirse únicamente desde el punto de vista de la Casa Blanca. También debe contarse a partir de los millones de personas que, en las calles, en los campus, en los lugares de trabajo y en las urnas, se han resistido y siguen resistiéndose a su proyecto político.


Fuente: El Salto