martes, 10 de marzo de 2026

Ese Hijo Predilecto que queda “sobre la mesa” (de operaciones)

 

Para un invierno átono y viscoso, sin frío ni calor (9 de 10)


 Por Pedro Costa Morata    

       Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.


Ese Hijo Predilecto que queda “sobre la mesa” (de operaciones)


Va para tres meses que un servidor de ustedes, honrado en 2017 como Hijo Predilecto de Águilas debido a sus numerosos e importantes merecimientos, fue sometido a proceso de deshonra y a escarnio público debido a sus numerosos e importantes agravios al pueblo, a su alcaldesa y a quién sabe qué más, que es lo que recogía una carta acusadora que le había sido remitida al alcalde Cristóbal Casado (que había sustituido a la alcaldesa Mari Carmen Moreno, fugada del cargo en julio del pasado año alegando milongas varias). Esa carta, que aquí se reproduce para ilustración ético-literaria de mis lectores, no la debió escribir quien la firma (capaz solo de destilar un odio de años hacia este modesto escribidor), sino que sería inspirada y, ya digo, seguramente escrita, por una o dos personas del entorno ideológico del firmante, o sea, ultras, es decir, de Vox. A continuación, la explicación.



En el fondo, perfectamente sondable, de este libelo laten las críticas del ecologista e Hijo Predilecto al implacable deterioro de la Marina de Cope por la agricultura intensiva, con una insania especialmente centrada en el Parque Regional Cabo Cope-Calnegre: un proceso destructivo en el que ha venido distinguiéndose -según sus propias declaraciones y bravatas- José Martínez Quiñonero, el firmante aparente, durante años dirigente de ASAJA y últimamente miembro de Vox. Así como sus críticas a la práctica administrativa del secretario general del Ayuntamiento de Águilas, Jesús López López, que ha ido generando crecientes conflictos entre el funcionariado y muy negativas implicaciones político-administrativas en la corporación, especialmente en la mayoría socialista. La antipatía que, según numerosas informaciones, ha ido desarrollando la exalcaldesa Mari Carmen Moreno hacia el veterano ecologista transmitida con sorprendente fidelidad al actual alcalde por ciertas críticas -absolutamente legítimas y muy acertadas- dirigidas a su acción política, a su consentimiento en la depredación del Parque Natural y a su alineamiento con ese modelo agrícola tóxico, aparte de otras cuestiones menores, aparecen como telón de fondo del que colgar esa cartucha que tanto dice de sus redactores.

Todo esto ha llevado a una confluencia perversa entre (1) el exlíder de Asaja (que siempre ha manifestado que, por sus críticas, el Hijo Predilecto debía ser despojado del honor que se le dispensó en su día, (2) el grupo municipal de Vox, cuyo líder, Isidro Carrasco, muestra gran amistad con José Martínez, y (3) el secretario municipal, cuyo dominio en la Casa Consistorial cree amenazado por las críticas y la vigilancia sobre sus actos del honrado en 2017 y no defenestrado en 2025. La ofensiva, pues, era y es combinada.

Y como diose una prisa inusitada la Administración municipal porque se consumara el despojo de tan preciado título, al mes de entrar esa carta en ventanilla ya se incluyó la destitución solicitada en el Pleno último del año, el 30 de diciembre. El efecto sorpresa que sin duda se pretendía, sin embargo, no logró su objetivo ya que toda una nube de amigos, parientes, paisanos, alumnos y compañeros de ideas y de fatigas del interfecto dieron lugar a una multitud de alegaciones, protestas y críticas, lo que hizo que el perseguido viviera días de gran emoción y agradecimiento, y es lo que, parcial e insuficientemente, quiere expresar aquí, aprovechando esta breve crónica sobre tan memorable (por lo infame) episodio.

La reacción -gigantesca, entusiasta, contundente- a favor de este acusado pudo sepultar las numerosas firmas que, manejadas por esa gente ultra, acudieron al expediente queriendo machacarlo, y hasta se dice que socialistas de honor de la Región y de más allá no pararon mientes en decirle de todo menos bonico al alcalde socialista por su imprudencia y atrevimiento. El hecho fue que, en el momento de sonar los clarines de la estocada, en el que desde entonces figurará como el “Pleno del Hijo Predilecto” (fama inmerecida, pero qué se le va a hacer), quien se había atrevido a llevar las cosas hasta ese punto, quiero decir, el alcalde Casado, que tuvo el cuajo de presentar al Pleno a propuesta suya esa defenestración, hubo de detener la tormenta en ciernes al contemplar un tendido de expectantes y muy entendidos aficionados, y con las orejas calientes todavía por el retumbo de las cosicas que tuvo que escuchar horas antes, pronunció esas palabras memorables referidas al asunto de la revocación de Hijo Predilecto contra el ciudadano Pedro: “Queda sobre la mesa”.


El alcalde  de Águilas, Cristóbal Casado.

Breves palabras no exentas de cierto misterio y que, aun pudiendo anunciar una más larga agonía al señalado ecologista, significaban algo así como “Ni me atrevo ni puedo ni debo: más me vale parar esto aquí”. Justificaba ese parón en una “propuesta de la secretaria accidental”, a la sazón sentada y pasmada a su vera, pero los introducidos en la reciente historia administrativa de la eximia institución sabían muy bien que la tal funcionaria, Cristina Sánchez, en realidad hacía de mandada de su jefe, el secretario general Jesús López que, si bien tiene la costumbre de no dar la cara en asuntos escabrosos como ese, no por ello deja de iniciarlos, intervenirlos y controlarlos. Y como él mismo tuvo que indicar a su subordinada que mandara parar el carro, dejó en serio compromiso y en precario la integridad política del alcalde, y ahora resulta que ni el secretario manipulador ni el alcalde consentidor saben cómo salir del apuro sin perder en dignidad u orgullo.

Es este Súper López (evocando al del tebeo) un secretario general que no deja de afianzar un poder que de administrativo hace mucho que pasó a político, llevando por muy mal camino a la corporación de mayoría socialista siendo él un derechoso tirando a ultra, que no oculta sus buenas relaciones con Vox local (haciendo los sociatas como que no se enteran de los rejones que les mete). Su habilidad para dominar el Ayuntamiento de Águilas es tanto más inexplicable cuando más incompetente se muestra en sus actuaciones, poniendo en cada vez más graves compromisos a esa mayoría que cree gobernar el pueblo.


Jesús López López (diario Información).

Y es suficiente con señalar la incompetencia relacionada con este asunto la mera consideración de esa carta -infumable, ridícula, biliosa- y, sobre todo, la aceptación y tramitación del procedimiento de revocación de Hijo Predilecto, sin que deba caber la menor duda de que es él, el dichoso secretario, quien ha llevado y lleva la dirección y organización del proceso (menos kafkiano que mortadelofilemónico); ahí ha quedado un documento-papelucho sin pies ni cabeza, de corta y pega, imposible de leer con orden o sentido, alusivo a informes inexistentes… en el que figuran, para baldón de los mismos, los nombres del interventor municipal, Diego José Mateos, y la alusión a la susodicha secretaria accidental que cargan así con la responsabilidad de esa chapuza absolutamente impropia de cualquier licenciado/a en Derecho.

Pero el alcalde Casado -cuya personalidad, no heroica, se viene allanando sin más ante este secretario- aceptó esa tramitación execrable e ignoró la propia norma municipal sobre concesión de honores. Y cuando el atropellado tuvo el privilegio de ser recibido por este alcalde, unos días después de aquella feria astada, le pidió humildemente que le aclarara aquello de “dejar sobre la mesa” lo suyo, a lo que la primera autoridad local respondió que “la documentación de la revocación era insuficiente”, no pudiendo reprimir, la víctima propiciatoria, una sonrisa que no quiso que el agudo primer edil pudiera interpretar como irrespetuosamente irónica. Aprovechó para recordarle -con los mejores modales de los que era capaz- que en el espectáculo montado se jugaban cosas importantes tanto él como la propia Corporación, de persistir en perseguirlo y revocarlo, por el consecuente contencioso-administrativo que les lanzaría. También le informó, por si no lo sabía, que en la documentación de las alegaciones figura una reclamación de responsabilidad patrimonial dado el escandaloso funcionamiento de la Administración municipal, que repercute en diversos daños a su persona. Pero sobre todo le insistió sobre el ridículo personal y la erosión institucional que vivirían durante los años que durase el contencioso, ya que toda España se iba a enterar de la (tercermundista) categoría de este Ayuntamiento, llamado, por lo demás, a perder ignominiosa e irremisiblemente ese contencioso.

Debió de sorprenderse este alcalde en apuros cuando el acorralado, pero nunca vencido, Costa Morata le añadió que, precisamente por ser Hijo Predilecto, además de sentir el orgullo de haber intervenido en asuntos diversos en favor del pueblo y sus pobladores a lo largo de 50 años, ese honor le hacía afinar especialmente en la vigilancia del funcionariado y de los políticos con poder en un Ayuntamiento que “pertenece” tanto a los munícipes acosadores como al resistente asediado. Y remató la escasamente empática conversación como ya hizo en su día dirigiéndose a la alcaldesa dimisionaria, con una humilde, pero sincera y apremiante recomendación: haced lo imposible por quitaros de encima a Jesús López López, ese secretario perturbador que ha enrarecido el ambiente municipal hasta cotas desconocidas.


Captura de pantalla del vídeo satírico sobre la ex-alcadesa, Mari Carmen Moreno, y el secretario municipal,  Jesús López López, pubilcado en redes sociales por la Peña La Rata Loca,

Después de aquel episodio municipal de tan escaso brillo, se han desplegado (de momento) dos operaciones de acoso y derribo de la (sensible) persona del (muy orgulloso) Hijo Predilecto, cuya descripción prefiere dejar para sucesivas entregas con el convencimiento de que resultarán del mayor interés público y de las que se desprenderá, inevitablemente, la ubicua presencia -que no es fácil que se haga expresa, sino taimada según su habitual proceder- del secretario Súper López.

Más que una guerra regional

 

Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

Por definición la guerra de Irán está internacionalizada

     Dependiendo de su duración, la guerra contra Irán creará problemas en el suministro de gas, productos derivados del petróleo y crudo, por este orden, y podría provocar una crisis de abastecimiento en Europa. Ahora sí, el astuto Putin amaga (declaración del jueves) con “dejar de suministrar gas a la UE”.


El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, y el de Rusia, Vladimir Putin, en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái de 2025.

Pero la verdadera internacionalización se desprende del hecho de que China, Rusia e Irán están unidos como eslabones de la percibida amenaza al hegemonismo occidental del mundo.

La amenaza es China. El tamaño y vigor de la economía china ha creado un polo gravitatorio mundial sin comparación con lo que suponía la URSS para el mundo en la Guerra Fría. Pero Rusia e Irán son dos piezas fundamentales de la emergencia china, puntales de los Brics, de la Organización de Seguridad y Cooperación de Shanghai, etc.

China. Si es verdad que la operación es un desastre que se va a derrumbar sobre Trump, lo mejor para China es no hacer nada: dejar que el adversario se hunda por sí solo. Vencer sin hacer nada.

En el país de la muralla, la movilización militar ofensiva no es nunca opción.

El operativo militar chino está diseñado para impedir el cerco americano y vencerlo en su entorno geográfico inmediato, el “Pivot to Asia”. No está diseñado para proyectar poder militar global en guerras en la otra parte del mundo. Está diseñado para vencer a Estados Unidos en el entorno chino.

Al mismo tiempo, el “no hacer nada” no impide cierta ayuda, transferir equipos y asistencia de satélite. Parece que los ojos de Irán en esta guerra son chinos. Seguramente no en la escala en que los ojos militares ucranianos son americanos, pero en alguna medida.

Pero, sobre todo, no se pueden confundir las limitaciones de la acción de Rusia y China en favor de Irán con desinterés o falta de preocupación. Ambos son conscientes de que forman parte de la misma serie que Irán o Venezuela. El editorial de The Wall Street Journal de anteayer lo recordaba al decirles que “hay que dar a entender a China y Rusia que ponernos a prueba sale caro”.

Rusia. La guerra causa congoja y alarma en Moscú. Los mismos Witkoff y Kushner, que han hecho ver que negociaban con Irán para dar tiempo a que los dispositivos de la armada se emplazaran para el ataque, son los que están negociando con Rusia sobre Ucrania. Bajan, por tanto, las acciones de la ingenua “Operación diplomática especial” (en irónica analogía con la denominación oficial de la guerra, “Operación militar especial”), que es como se referían en Moscú a la negociación “empresarial” del Kremlin con Trump encabezada por el enviado especial Kiril Dmitriev, que dejó apartado, y enfadado, al ministro de Exteriores Sergei Lavrov y a su equipo.

Las frases de oro recogidas estos días en la tele rusa son: “Witkoff y Kushner han servido como cobertura para asesinar a Jameneí”, “esto nos lo podrían hacer a nosotros”, y “no se puede confiar en este presidente” que “utiliza la diplomacia como preparativo de guerra”. Se recuerda en ese contexto el neutralizado ataque con drones a la residencia de Putin en Nóvgorod del pasado diciembre.

Obviamente, suben las acciones de los halcones, los partidarios de apretar en el frente militar, de dejarse de pamplinas y atacar los centros de decisión de Kíev con sus oficinas de la CIA y el MI6, las redes ferroviarias y los puentes del Dnieper, objetivos fáciles no planteados para honrar el propósito de la “operación especial” de no contribuir a provocar una escalada.

Estados Unidos. El caos y las contradicciones en materia de versiones de los responsables sobre motivos y objetivos de la actual guerra corroboran que estamos ante una acción intuitiva de este Nerón narcisista sospechoso de pedofilia dirigiendo una administración de aficionados.

Hasta The Economist afirma en su portada esta semana que no hay estrategia en esta guerra. Tampoco hay capacidad industrial para sostenerla más de cuatro o cinco semanas. El ex vice del Estado Mayor Jack Keane habla de tres semanas, el propio Trump mencionó cuatro en su entrevista publicada el domingo por el Sunday Times. En 2025 se fabricaban 650 proyectiles al año del sistema “Patriot”. Del mucho más caro sistema THAAD se fabrican 79 al año. Se quedan sin recursos antimisiles y se negocia con Corea del Sur el traslado de los que tienen emplazados allá…

Hay bastantes precedentes de que solo con ataques aéreos haces mucho daño pero no ganas. Yemen es el ejemplo más reciente de eso. Y si metes tropas para remediarlo, como en Irak, aún es peor.


¿Cuántos paises han sido bombardeados por Estados Unidos desde 2001?


Mientras Trump reprocha a los aliados, no solo a España, sino también a un perrito faldero mucho más fiel y seguro como el Reino Unido (“Starmer no es Churchill”, ha dicho), el vicepresidente J.D. Vance mantiene un significativo perfil bajo (Financial Times, del miércoles) y el secretario de guerra, Hegseth anuncia una “guerra sin normas” que confirma el modus operandi de Gaza. Según un informe iraní de daños del jueves por la noche, 40 centros sanitarios, 11 hospitales, 2 escuelas, 20 centros educativos, 3 estadios deportivos y uso intensivo de la inteligencia artificial, como sugiere el bombardeo de un parque llamado “de la policía” en Teherán.

En Arabia Saudí, Azerbaidján, Chipre y Turquía, Israel está lanzando ataques de falsa bandera para implicar más a los europeos, denuncian los iranís. (¿Propaganda?). En todo caso, mucho depende de la resistencia de Irán, de si es capaz de mantener sus ataques con misiles contra Israel. De si es verdad que aún dispone de los recursos más temibles para golpear, como dice.

Pero si esta guerra le sale mal a esta administración, no solo las elecciones del mid term de noviembre, sino todo, se derrumbará sobre la cabeza de Trump.

Mientras tanto, una lección para el mundo: si no tienes la bomba, hazte con ella rápido. Corea del Norte tenía razón. Yugoslavia, Irak, Libia, Siria y ahora Irán, fueron atacados por carecer de ella.



Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

lunes, 9 de marzo de 2026

El hundimiento

 

 Por Antonio Turiel    
      Físico, matemático y experto en energía. Trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.


      Llevamos ya más de una semana de guerra en el Golfo Pérsico. Sin duda, Israel y EE.UU. pensaron que si golpeaban de manera certera a Irán, dada su inestabilidad interna, el régimen de los ayatolás caería como fruta madura gracias a una reacción del pueblo iraní que los depondría inmediatamente.


La segunda temporada de Juego de Trumps está llena de sobresaltos.

Confiaban, seguramente, en una capitulación completa a la venezolana, en la que los EE.UU. en la práctica se han apropiado de todos los recursos petroleros (sin que, por cierto, haya habido un cambio real del régimen político). Lo que increíblemente no se esperaban es la resistencia de la estructura política iraní, quizá porque interpretaban erróneamente que era completamente subsidiaria del liderazgo de Alí Jamenei y que, muerto éste, habría tal vacío de poder que el cambio sería inevitable. 

Pero, bien al contrario, el régimen iraní se ha atrincherado y ha contestado con rapidez y mucha contundencia, bombardeando bases militares americanas, refinerías y oleoductos por todos los países del Golfo que están prestando su apoyo tácito o explícito a la coalición agresora, y al mismo tiempo cerrando en la práctica el paso del Estrecho de Ormuz. Irán ha golpeado fuerte, ha golpeado rápido y ha golpeado masivamente. El gobierno iraní sabe que su supervivencia depende de crear un estado de postración económica tal a escala mundial que los EE.UU. se vean obligados a parar por presiones internas y externas.

Y así llegamos al momento presente. Donald Trump tiene muy difícil echarse atrás, porque no podría salvar la cara delante de su pueblo y de los intereses económicos a los que representa. Por su parte, los dirigentes de Israel están completamente alucinados y no contemplan ninguna otra posibilidad que la rendición de su enemigo más importante en la región. En cuanto al gobierno iraní su única salida es seguir golpeando, haciendo daño hasta que Israel y EE.UU. cedan. 

Pero, pase lo que pase, nadie va a salir indemne de ésta. Ni estos tres países, ni el resto del mundo en su conjunto. La situación es tan mala ya que lo menos que podemos esperar es una fuerte recesión económica y unos años de mucho sufrimiento. Aunque en realidad lo más probable es que ya nunca salgamos del proceso de descenso que seguramente ya estamos iniciando.

Por el lado de los EE.UU., las ínfulas belicistas de Trump tienen, seguramente, diversos orígenes, desde lo ideológico hasta lo religioso pasando por ese extraño ascendente que tiene Israel sobre la política norteamericana. Pero, al margen de todas esas motivaciones, hay una que también es muy clara: EE.UU. necesita petróleo y lo necesita ya.

Durante los últimos 16 años EE.UU. ha vivido la revolución del fracking, que les ha permitido pasar uno unos lánguidos 5 millones de barriles diarios (Mb/d) que producían en 2010 a los actuales más de 13 Mb/d (4 Mb/d convencional más 9 Mb/d de petróleo ligero de roca compacta extraído con el fracking), lo que le sitúan como el mayor productor del mundo con prácticamente el 13% de la producción (se producen en el mundo 103 Mb/d de todo tipo de líquidos asimilados a petróleo, aunque esto también daría para hablar mucho, ya que hay unos 20 Mb/d de líquidos del gas natural que mayoritariamente no sirven para hacer combustibles, solo plásticos, y se contabilizan igualmente aquí). Sin embargo, los días del fracking de los EE.UU. están contados: los pozos de fracking generalmente llegan al 80% de toda su producción en los dos primeros años, y habitualmente no se explotan más allá de cinco años. En sus últimas actualizaciones, el Departamento de Energía de los EE.UU. apunta por primera vez desde que empezó el fracking a que el máximo de producción de petróleo de los EE.UU posiblemente ya pasó, en octubre de 2025, y que en los próximos años viviremos un proceso de declive que aún contemplan como gradual, aunque todo apunta a que será bastante más rápido.


Imagen de Peak Oil Barrel.

EE.UU. necesita desesperadamente petróleo. Su hegemonía de los últimos años se ha basado en el fracking, y si éste empieza a fallar necesitan pasar a controlar los recursos disponibles en el mundo. Están yendo, por supuesto, por los más grandes que aún no controlaban: primero Venezuela (aunque es dudoso que su petróleo extrapesado sea económicamente rentable) y ahora Irán. Realmente, la torpeza y apresuramiento americano, que asalta sin verdadera planificación (como está siendo evidente en el caso iraní) responde a esta urgencia vital.


Pozos petrolíferos en Venezuela.

La situación no es nada buena para el gobierno de Donald Trump. Con una popularidad en caída por los excesos de la policía de inmigración y por haber traicionado el principio MAGA de centrarse en los problemas internos y no meterse en guerras extranjeras, con su sistema de aranceles puesto en cuestión y con las elecciones de noviembre en el horizonte, Donald Trump tenía la necesidad de anotarse algún que otro éxito clamoroso. La escalada de precios del petróleo y las pésimas perspectivas económicas fruto de esta guerra, combinado con el coste exorbitante de la campaña militar, solo le ponen las cosas más difíciles.

Tampoco pinta demasiado bien para el gobierno de Benjamin Netanyahu. Para el actual gobierno de Israel, la desaparición de su mayor enemigo en la región se ha convertido en cuestión existencial, una auténtica obsesión, hasta el punto de que han perdido completamente la perspectiva de su capacidad real y sobre todo de su vulnerabilidad. Los sistemas de intercepción israelíes, bien nutridos de misiles interceptores americanos, se muestran impotentes para evitar el goteo de bombardeos iraníes que ya no se limitan a objetivos militares, sino que alcanzan también a la población civil, particularmente en Tel Aviv. Irán apuesta por enviar enormes cantidades de misiles y de drones, muy baratos, mientras que los interceptores son incomparablemente más caros; y aunque Israel intercepte el 80 o incluso el 90% de los proyectiles, el 10% que llega a su objetivo está causando mucho daño. Israel sufre, y Netanyahu, muy contestado por su gestión en general, sale muy perjudicado de una guerra en la que ilusamente creyó marcarse un tanto.

El gobierno iraní también está en una situación muy precaria. El asesinato de su líder supremo y una buena parte de la cúpula política le ha obligado a rehacerse en tiempo breve, pero ése no es el mayor de sus problemas. El descontento de la población iraní es muy importante desde hace ya varios años, tras 50 años de un régimen autoritario y muy represivo. Las protestas de enero, sangrientamente reprimidas, ejemplificaron la importancia de la contestación interior. Con 90 millones de personas y una población muy joven, Irán necesita mejoras muy importantes a nivel social, aunque está claro que no será precisamente EE.UU. quien se las va a proporcionar. Para terminar de complicar la situación, Irán sufre una grave crisis hídrica que llevó hace pocos meses a plantear la necesidad de evacuar Teherán, con toda la inestabilidad social que eso implica. Crisis hídrica que por cierto también es bastante grave en la vecina Irak. Al mismo tiempo, su vecina Afganistán está ahora mismo en guerra con Pakistán por la disputa de los recursos hídricos de un río compartido. Toda la región está en una situación precaria.

Queda claro que ni EE.UU. ni Israel ni Irán parten de una buena situación. Pero ninguno de los tres puede echarse atrás en el escenario actual. Los tres necesitan desesperadamente una victoria en esta guerra. Y la desesperación es la peor de las consejeras, porque lleva a asumir riesgos excesivos que pueden materializarse en auténticas catástrofes.

El cierre del Estrecho de Ormuz pone al mundo de rodillas. Por ejemplo, por Ormuz pasan 20 Mb/d, el 20% del petróleo que se consume en el mundo. Pero si lo miramos desde la perspectiva del petróleo disponible para comerciar (descontando ese 50% que consumen los propios países productores), resulta que lo que pasa por Ormuz es el 40% de las exportaciones mundiales de petróleo, lo cual es gravísimo para países importadores como es España. Y poco importa que en la actualidad España importe poco petróleo de la región: el mercado del petróleo es muy fungible y los contratos se rescinden o el petróleo se encarece por la mayor demanda. Nadie está cubierto en esta crisis. Mientras esto escribo, el precio del barril de Brent ya ha llegado a los 90$, que es el umbral de dolor para la economía europea. Si esta situación se prolonga e incluso agrava durante las próximas semanas, será inevitable que se produzca una grave recesión económica.

El otro foco de atención está en el gas natural. Por Ormuz pasa el 20% de todo el Gas Natural Licuado (GNL) que se exporta en el mundo, y éste no tiene la opción de pasar por ductos internos (por cierto que de poco van a servir tampoco para el petróleo, en vista de que Irán también los está bombardeando). Europa depende en un 14% de este gas natural. El gas natural se usa en todo tipo de industria, y es fundamental para mantener la estabilidad de la red eléctrica. Europa, además, llega al final del invierno con las reservas de gas natural en mínimos, y encima con unas reservas hídricas también en mínimos después de un invierno relativamente seco - no es el caso de España, al que las fuertes tormentas al menos le han servido para llenar pantanos. Sin gas y sin hidroelectricidad, Europa se enfrenta al riesgo cierto de apagones, que incluso se podrían producir en cascada. De momento, el precio de la electricidad se ha disparado en Europa, a la par que el precio del gas en España, gracias a la bonanza hidroeléctrica, el precio está más contenido.

Pero es que por el Estrecho de Ormuz circulan muchos otros materiales críticos para el comercio y la industria mundial. Se destaca por su gran importancia el amonio y la urea, base de los fertilizantes, justo cuando está a punto de empezar la estación del crecimiento de los cultivos; y también el ácido sulfúrico, que se usa en infinidad de procesos industriales. Pero obviamente hay muchas más derivadas e interacciones que hacen muy difícil vislumbrar el alcance de todo lo que pasa. Por ejemplo, el petróleo del Golfo es fundamental para garantizar la producción mundial de diésel, ya que es el más apropiado a este fin.

Lo que suceda a continuación va a depender crucialmente de lo que se alargue el actual impasse. Unos pocos días más de bloqueo en Ormuz pueden acabar de provocar un pánico en las bolsas y desencadenar una recesión muy profunda. Teniendo en cuenta las enormes burbujas financieras de las que lleva tiempo alertando Quark (la de la deuda, la de la inteligencia artificial y la de los productos derivados sobre metales preciosos), esta recesión puede provocar el estallido final de estas burbujas y una debacle económica como posiblemente el mundo no haya visto jamás, una de la que ya jamás nos podremos recuperar completamente porque acelerará el declive del petróleo y de otras materias primas al parar la industria clave para su extracción.


El punto de no retorno.

Hace unas horas, el fondo de inversión Blackrock decidió limitar la cantidad de dinero que permite retirar de uno de sus fondos de deuda, al observar un gran volumen de retiradas - una intervención que yo diría que raya lo fraudulento, y que puede provocar un aumento de la desconfianza. La sesión de la bolsa del próximo lunes promete ser muy movida.


Un operador trabaja mientras una pantalla muestra la información comercial de BlackRock en el piso de la Bolsa de Valores de Nueva York.

Tengo claro que el gran capital y los estados va a poner en marcha todos los mecanismos a su alcance para intentar evitar la debacle; por ejemplo, EE.UU. ha anunciado un fondo de reaseguros por valor de 20.000 millones de dólares para los barcos estadounidenses, después de que hace unos días las 7 mayores aseguradoras decidiesen retirar sus seguros a los buques que operan en la zona por el riesgo de guerra (por cierto, si tienen media hora y paciencia suficiente, lean ese último enlace, merece mucho la pena, y entenderán por qué el daño que se ha hecho es mucho mayor de lo que parece). Durante este tenso fin de semana habrá seguramente muchos más anuncios y movimientos, para intentar evitar un lunes negro en las bolsas. Ahora mismo, el único punto clave es saber cuánto va a durar este bloqueo, y si es total o parcial. Lo que sí que parece claro es que si la cosa se alarga más allá de unos días, vamos a una recesión económica que puede transportarnos al declive terminal. Donald Trump tendrá el mérito de haber adelantado 5-10 años el proceso de declive de nuestra sociedad.


El petrolero Texas Voyager se encuentra anclado frente a la costa de la refinería.

Esto va en serio. La situación pinta mal, muy mal. Crucen los dedos pero, por si acaso, vayan tomando sus precauciones. Sigamos la evolución de los acontecimientos y esperemos.



Fuente: The Oil Crush

sábado, 7 de marzo de 2026

La bestia morirá matando

       Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

Cada día que pasa con Irán resistiendo y respondiendo acerca un poco más la derrota imperial

     Asistimos desde hace tiempo al fin del dominio americano-israelí en Oriente Medio y parece que esta guerra va a acelerar el proceso. Cada día que pasa con Irán resistiendo, y respondiendo, a la vil agresión que está recibiendo, acerca un poco más la derrota imperial.

Irán no se va a desmoronar. Irán no es Irak, ni Siria, ni Libia. Incluso si su régimen cayera, como consecuencia acumulada del duro castigo sufrido por su sociedad en las últimas cuatro décadas, coronado por los actuales bombardeos, el país, con su civilización milenaria, permanecerá. En esa hipótesis ni siquiera creo que pudieran instalar un régimen títere.

Estados Unidos no tiene estrategia en esta guerra. Su gran “éxito” de descabezar la dirección iraní matando a su líder lo demuestra. Matar a Jameneí, junto con parte de su familia, ha sido un desastroso éxito táctico. Si se me permite la burda analogía, cargarse al papa de Roma para resolver un problema italiano, sin tener en cuenta la realidad mundial del catolicismo, demuestra una ceguera estratégica total.

El líder era respetado no solo por mucha gente de su país, sino en toda la región, desde Irak a Paquistán, pasando por Bahrein, Arabia Saudí, Líbano, Emiratos y Qatar, donde hay mucha población chiita. Todos esos países están gobernados por endebles regímenes vasallos con poblaciones resentidas por el espectáculo de Gaza. Ahora llueven allí misiles y drones iraníes.


La bestia morirá matando.

¿Qué señal lanza la facilidad con la que alcanzan esos proyectiles su territorio? Demuestran que la protección imperial no solo es ineficaz, sino también secundaria al lado de la prioridad de proteger a Israel, que concentra el grueso de los recursos antimisiles disponibles. El cierre del estrecho de Ormuz y del tráfico aéreo colapsa la también frágil y vulnerable economía local (extractivista más nudos aéreos y de transporte, servicios y logística), característica de esas monarquías de cabreros.


Estrecho de Ormuz.

Israel sí tiene una estrategia: dominar la región para su proyecto colonial “bíblico sin fronteras”, pero es una estrategia loca que conduce al suicidio. Un país de ocho o nueve millones de habitantes, sin recursos, que se ha peleado con todo su enorme entorno desde su fundación, en 1948, no puede imponerse a largo plazo. Se sostiene por el apoyo occidental, lo que está lejos de ser una promesa eterna. Su irregular creación como Estado de colonos europeos fue desde el principio injusta para la población autóctona de Palestina. Para ser sólida, su legitimidad debía condicionarse a un consenso de entendimiento y convivencia con la población árabe. Eso no ocurrió y su reciente definición racista y supremacista como “Estado nacional del pueblo judío” (2018), y el genocidio de Gaza, acaban drásticamente con toda pretensión de legitimidad ante la opinión pública mundial.

Los árabes de la región siempre han estado sometidos, primero bajo los otomanos, luego por británicos y franceses y ahora por americanos e israelíes. Cuando fracasen con Irán, todo el edificio de ese dominio se caerá y con él se acaba el petrodólar, uno de los pilares del dominio mundial de Estados Unidos.

Israel puede usar una bomba nuclear táctica contra Irán para impedirlo. Pero entonces creo que Rusia y China se plantarán definitivamente ante Estados Unidos. Washington deberá abandonar a Israel, con lo cual el Estado colonial sionista está condenado.


Homenaje al ayatolá Ali Jameneí en la Embajada de Irán en Moscú.

No digo que vaya a desaparecer, pero desde luego en su aspecto actual es inviable a largo plazo (Ilan Pappé acaba de publicar un libro sobre eso).

El hundimiento del dominio occidental en Oriente Medio forma parte del proceso más general del declive de la potencia occidental en el mundo. Y esta derrota –o no victoria– acelerará el proceso. Pero lo que estamos presenciando, con los desastres bélicos de las últimas décadas, y muy particularmente con el genocidio de Gaza y las guerras contra Irán, es que la bestia morirá matando.



Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu