lunes, 26 de octubre de 2026

Un fantasma recorre Europa: los jóvenes se echan a la calle contra la falta de expectativas

 

 Por Alberto Mesas   
      Periodista. Master en Estudios Avanzados en Comunicación política.


De Madrid a Tirana, pasando por París, Lisboa, Bruselas, Viena o Roma. Cientos de miles protestan contra el negocio de la vivienda, el deterioro de los servicios públicos, la precariedad laboral o las políticas de austeridad.


     Trabajar, estudiar y esforzarse al máximo para tener una casa propia, un trabajo estable y un futuro próspero. En ese mantra repetido por gobiernos liberales de todo pelo –también socialistas– han crecido millones de jóvenes de toda Europa. Hace casi 20 años, la Troika y las políticas austericidas comenzaron a erosionar el pacto social basado en el bienestar. Hoy, esas políticas de recortes y privatización de lo público continúan castigando a una generación que vive mucho peor que la de sus padres. 

Cientos de miles de jóvenes en España, Francia, Bélgica, Portugal, Italia y Albania llevan varias semanas saliendo a la calle y movilizándose por la dificultad de acceder a una vivienda digna, la pérdida de poder adquisitivo o el deterioro de los servicios públicos. Algunas de esas manifestaciones han pasado de recoger reivindicaciones concretas para derivar en una protesta más global de hartazgo que clama contra las élites económicas y en muchas ocasiones cuestiona el funcionamiento del propio sistema.

“Hay que tener en cuenta que venimos asistiendo a un deterioro importante del funcionamiento de las democracias liberales”, expone el profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid Luis García Tójar. Para el profesor, ese deterioro “es consecuencia de los recortes en el Estado del bienestar, que han provocado el crecimiento del descontento social”. Tójar explica que ahora, como hace un siglo, ese malestar está siendo aprovechado por los partidos de ultraderecha, y que las movilizaciones de los jóvenes son una respuesta a esta crisis.

Las redes sociales y los contactos entre colectivos estudiantiles, sindicatos y asociaciones están contribuyendo a que las marchas en un país sirvan de referencia para las de otro. Las acampadas en España, por ejemplo, han inspirado iniciativas similares en Portugal, mientras que las protestas francesas han coincidido con nuevas movilizaciones en Bélgica e Italia.

“Estas protestas tienen un elemento común, que es la juventud, y eso las hace aún más confluyentes”, continúa Tójar. “Aún es pronto para decir si el malestar de los jóvenes con las instituciones políticas puede resultar en una nueva conciencia política, pero es una posibilidad”, añade. De momento, el clamor de las calles se ha colado en las agendas políticas de varios gobiernos.

España: el desahucio de Maricarmen prende la mecha

En España las protagonistas son las acampadas por la vivienda que se han instalado en las plazas de múltiples ciudades.


Acampada en Sol, el pasado 26 de septiembre.

El desahucio de Maricarmen Abascal, cuyo alquiler había subido de golpe un 230% después de que un fondo buitre se hiciera con su casa, desencadenó las movilizaciones impulsadas por el Sindicato de Inquilinas a finales de septiembre.

Las primeras protestas pedían bajar el precio del alquiler, el fin de los desahucios y poner coto a la especulación por parte de los fondos buitre, y aunque las movilizaciones tienen un carácter bastante transversal e intergeneracional, los jóvenes han acabado asumiendo el protagonismo, y las acampadas se han convertido progresivamente en un espacio asambleario de organización.

“Se ha logrado más en ocho días que en ocho años de una legislatura supuestamente progresista”, destaca Beatriz García de la Torre, integrante y portavoz del Sindicato de Inquilinas, que critica que “el gobierno progresista ha sido incapaz de aprobar mejoras para la vida de las personas”.

García de la Torre insiste en que “la verdadera legislatura de la vivienda ha comenzado gracias al sindicalismo de base y a la organización del poder popular. Los decretos que hoy están sobre la mesa son solo el primer paso, pues lo que queremos y necesitamos son medidas estructurales y no parches en materia de vivienda”. Para el sindicato, el motivo de que los partidos políticos no sean capaces de priorizar el derecho a la vivienda es “que tenemos un Congreso secuestrado por el rentismo que legisla para esa minoría del 4% sin importarles las necesidades de sus propios votantes”.

De momento, esa organización en las plazas y acampadas ha logrado impulsar una huelga general para el próximo 11 de noviembre. “Esta huelga no va contra un gobierno concreto, va contra los rentistas, las grandes empresas y la patronal que siguen haciendo negocio con nuestras vidas, y contra todos los gobiernos que sostienen sus privilegios”, aclaran desde el Sindicato de Inquilinas.  

Es imposible no establecer similitudes entre las actuales acampadas por la vivienda y las del 15M en 2011. Para García Tójar “las actuales protestas de las plazas están mejor organizadas que las de entonces. El papel del Sindicato de Inquilinas está siendo decisivo como núcleo de la movilización, y sus líderes están dirigiendo la acampada con buena inteligencia táctica, aprovechando la coyuntura de la inesperada campaña electoral y el apoyo de otros movimientos de protesta como el del profesorado”.

El profesor también comenta que aquella generación del 15M “aceptó el reto de los viejos partidos para hacer política institucional, se crearon nuevas formaciones y despertaron energías políticas creativas”. Sin embargo, prosigue Tójar, “por ahora el resultado de esa institucionalización del movimiento político surgido del 15M es más bien escaso, o al menos no está a la altura de las expectativas despertadas”.

Portugal: acampadas por la vivienda en el centro de Lisboa

Como en España, en Portugal la crisis de la vivienda se ha convertido en el desencadenante de importantes movilizaciones que reclaman alquileres asequibles, mejores salarios y medidas contra el encarecimiento de la vida. Lo que empezó con manifestaciones en Lisboa y Oporto, se está desarrollando con una acampada en el centro de la capital.

“Nuestras vidas son más importantes que los beneficios de los bancos, obtenidos mediante los intereses de nuestros créditos, o que el negocio especulativo de los alquileres”, aseveran desde el movimiento Porta a Porta – Casa para Todos.


Porta a Porta – Casa pàra Todos.

El colectivo asegura que “los problemas actuales de la vivienda no son coyunturales, estamos ante un problema estructural y profundo sobre el que urge actuar y contra el que es imprescindible luchar, exigiendo y construyendo soluciones”.

En Portugal, la chispa de la indignación prendió tras el anuncio del Gobierno conservador de Luís Montenegro de lanzar un proyecto de ley para darle más poder a los caseros. De aprobarse en el parlamento, el texto promovido por el Ejecutivo otorga a los propietarios de viviendas más poder para decidir, por ejemplo, cuándo acaba un contrato, o si se prorroga, además de poder pedir hasta tres meses de fianza por adelantado.

“Esta ley no puede salir adelante. Queremos respuestas muy concretas y las queremos ahora”, reclama Dejanira Vidal, una de las portavoces de Porta a Porta, que asegura que las movilizaciones continuarán hasta que el Gobierno responda a sus demandas.

A lo largo de este mes de octubre, se han sumado las movilizaciones convocadas por la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP), el principal sindicato del país, y decenas de miles de personas han recorrido el centro de Lisboa para exigir subidas salariales, mejores pensiones y servicios públicos, y medidas contra el encarecimiento de los productos básicos. El ministro de Asuntos Parlamentarios, Carlos Abreu Amorim, ya ha asegurado que el Gobierno no cedería ante las presiones de la calle.

Francia: los estudiantes toman la Bastilla

En Francia el movimiento empezó a mediados de septiembre en Créteil, en los suburbios del sureste de París. Allí, miles de estudiantes de secundaria se sumaron a las reivindicaciones de sus profesores reclamando más recursos y mejores condiciones para la educación pública, que adolece de falta de docentes, aulas masificadas y el deterioro de edificios. Las imágenes de los primeros piquetes en centros educativos se difundieron rápidamente a través de las redes sociales, y eso ayudó a que las protestas se extendiesen a otras ciudades del país como Marsella, Burdeos, Niza, Nantes o Limoges.

La federación sindical de estudiantes Union Étudiante afirma que lo que se está viviendo estas últimas semanas en Francia “expresa la ira de los jóvenes ante el desprecio que sufren”, y acusan a Emmanuel Macron y los sucesivos gobiernos de “diez años de políticas antisociales y discriminatorias que han deteriorado nuestras condiciones de vida y de estudio”.


Union Étudiante – La principal unión estudiantil de Francia.

El sindicato insiste en que haya reformas “para permitir que todo el mundo pueda estudiar dignamente”, y aseguran que “las intimidaciones y la violencia policial no nos harán callar. Creen que apagan el movimiento, pero no hacen más que avivarlo […] Será mediante la huelga, que recuerda a los poderosos que no son nada sin quienes trabajan, como conseguiremos que nuestras reivindicaciones sean atendidas”.

Sin embargo, la movilización estudiantil ha dado paso a la exhibición de un malestar mucho más amplio que enlaza con el encarecimiento de la vida, el aumento del precio del combustible, la desigualdad y la falta de respuesta por parte del gobierno y la política, atrayendo a sectores de movimientos anteriores como los famosos chalecos amarillos.

Albania: flamencos contra la corrupción

Albania es otro de los países europeos donde han surgido multitudinarias protestas, en este caso contra la corrupción, la falta de oportunidades y la desconfianza hacia un Gobierno al que una parte importante de la opinión pública acusa de favorecer a las élites económicas. Desde el 13 de octubre, las movilizaciones se han extendido por la capital, Tirana, y otras ciudades, con enfrentamientos entre manifestantes y policías, algunos disturbios y llamamientos a la dimisión del primer ministro, Edi Rama.


Imagen de las protestas en Albania.

No obstante, las manifestaciones se remontan a este verano, cuando miles de personas se echaron a la calle para mostrar su rechazo a un proyecto turístico de lujo en la costa sur del país. El movimiento fue bautizado como “la revolución de los flamencos”, ya que el complejo, vinculado al yerno de Donald Trump, está previsto que se construya en Zvërnec, una zona protegida cercana a la laguna de Narta, donde habitan grandes colonias de flamencos.

“Para nosotros, la destrucción de la costa albanesa no es un asunto aislado, sino un síntoma de problemas más profundos, entre los que se incluyen la corrupción, la concentración de poder y la falta de rendición de cuentas”, señalan desde el movimiento Flamingo Revolution.

Así, con el paso de los meses el movimiento estudiantil ha acabado convirtiéndose en el principal motor de las manifestaciones. Entre sus reivindicaciones están la mejora de las condiciones en las universidades, la reducción de las barreras económicas para acceder a la educación superior, más ayudas estatales para los estudiantes y mejores perspectivas laborales después de graduarse.

Los jóvenes denuncian que la falta de recursos educativos y las dificultades para encontrar un trabajo digno limitan sus posibilidades de construir un futuro en el país. Desde el movimiento aseguran que “muchos jóvenes albaneses sienten que no pueden labrarse una vida digna en su propio país debido a la corrupción, la falta de oportunidades y la concentración del poder en manos de una pequeña élite política”. Según el propio INE albanés, casi el 80 % de los albaneses emigrados se fueron entre los 15 y los 34 años.

Por su parte, el primer ministro –en el cargo desde 2013– ha culpado a “actores externos” de alimentar los disturbios y ha defendido que las protestas violentas ponen en peligro el futuro del país. El movimiento, por su parte, ha dejado clara su desconfianza hacia los partidos tradicionales, y propone “un gobierno técnico de transición temporal e independiente que garantice un proceso electoral justo y permita a los ciudadanos elegir libremente a sus representantes, sin interferencias por parte de las mismas estructuras de poder político y económico que han contribuido a la actual crisis”.

Bélgica: movilizaciones contra la austeridad del Gobierno

En Bélgica la protesta también ha mutado. Primero se centró en demandas como el precio de las matrículas de acceso a la educación superior, el encarecimiento del transporte público y las dificultades para conseguir material de estudio, pero en las últimas semanas el descontento ha girado hacia las políticas de austeridad del Gobierno de Bart De Wever que, entre otras cosas, pretende reformar el sistema de pensiones y de prestaciones por desempleo, y subir el IVA general del 21% al 22%.

Uno de los puntos de fricción es el incremento de las tasas universitarias para buena parte de los estudiantes de la comunidad francófona, que pasan de 835 a 1.194 euros. Los manifestantes denuncian que cursar estudios superiores se está convirtiendo en un privilegio en lugar de ser un derecho accesible para todo el mundo.

La influencia de Francia ha contribuido a reactivar las movilizaciones. Algunos estudiantes belgas han reconocido que las protestas al otro lado de la frontera les han animado a intensificar sus propias reivindicaciones.

‘Querida Italia, ¿cuánto nos cuestas?’

Bajo ese lema, la organización estudiantil Unione degli Universitari (UDU) ha organizado acampadas de estudiantes frente al Parlamento y en distintas universidades. En Italia, la indignación de los jóvenes por la pérdida de poder adquisitivo, los salarios estancados y las dificultades para acceder a una vivienda asequible ha desembocado en una oleada de protestas que ha recorrido varias de las principales ciudades del país.

“Hemos vuelto a las tiendas de campaña porque, después de acampar hace tres años en toda Italia, en materia de vivienda solo hemos visto empeoramientos”, comenta Sabrina Brizzola, coordinadora de la UDU, que incide en que “en Italia, vivir se ha convertido en un ejercicio de supervivencia y estudiar es un privilegio para unos pocos”.

Milán está siendo el epicentro de las manifestaciones y el reflejo de un malestar que clama por mejores sueldos, medidas contra el encarecimiento de los productos básicos y los combustibles o la defensa de los servicios públicos. Tal y como reflejan los datos del INE italiano, en el último año la inflación ha subido un 4,2 % interanual, y afecta especialmente a la energía y los alimentos frescos, mientras que el alquiler también se ha incrementado casi un 4% de media.

“Los jóvenes y estudiantes no conseguimos llegar a fin de mes, no podemos pagar el alquiler ni asumir las subidas de las facturas. La cesta de la compra es cada vez más cara y eso nos impide tener garantizado nuestro derecho a estudiar”, prosigue Brizzola.

Con elecciones previstas para 2027, el Ejecutivo de Meloni ha intentado poner el foco en los episodios de violencia, mientras la oposición insiste en remarcar el malestar social. En Roma, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el principal sindicato del país, anunció una huelga general para el próximo 20 de noviembre.

Como comenta el profesor Tójar, el modelo de Estado de bienestar fue la respuesta institucional en Europa a la lucha de clases del siglo XX. Pero “ahora está en retirada. Si la política institucional quiere apaciguar el descontento debe volver a ese modelo, que ahora será más complejo y más caro. Mientras esa solución esté bloqueada, habrá más protestas por la derecha y por la izquierda”, sentencia.

Fuente: Ctxt

domingo, 25 de octubre de 2026

Lo Perentorio

 

 Por Antonio Turiel   
      Físico, matemático y experto en energía. Trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.


     De Portugal a España, de Francia a Bélgica, de Alemania a Grecia... Protestan por el coste de la vivienda, por los recortes educativos, por la congelación de las pensiones, por el disparado coste de la vida, por la creciente militarización y el gasto militar mientras se recortan partidas sociales. Un fantasma recorre Europa, como aquél al que se refería Karl Marx en 1848.

Porque el edificio social no se aguanta. Llevamos demasiado tiempo huyendo hacia adelante, acumulando contradicciones y ahondando en la insostenibilidad general de nuestro sistema, sin dar soluciones reales a nuestros problemas, sin atrevernos a plantear lo que tenemos que plantear.

Suelo comentar en las charlas que la consolidación de la socialdemocracia en Europa tras la Segunda Guerra Mundial es consecuencia de un pacto en el que los partidos de izquierda renuncian a hacer la revolución pendiente hacia el socialismo o el comunismo, en tanto que el capital se compromete a ofrecer una cara más humana, apostándose por un refuerzo del Estado del Bienestar. Eso ha permitido que, durante décadas, no haya habido un cuestionamiento abierto del capitalismo por parte de los partidos dichos "de izquierda". En el largo plazo, eso ha hecho que la frontera ideológica entre la izquierda y la derecha haya quedado un tanto diluida, hasta el punto de que, antes de la crisis de 2008, parecía que lo único importante era su posicionamiento en materia de libertades individuales y una visión más tradicionalista o más innovadora de la sociedad. La política económica era prácticamente la misma entre los partidos con posibilidades de gobierno, y las políticas sociales (donde había más diferencias de criterio) no podían en ningún caso contradecirla, por lo que, cuando llegó la crisis del 2008, hasta los gobiernos de izquierda aplicaron recortes sociales.

Pero ahora estamos en un momento histórico. La fase expansiva del capital ha llegado a su fin. El mundo se le ha quedado pequeño. Los recursos empiezan a escasear (es un sarcasmo decir esto, si se tiene en cuenta su obscena abundancia: más que escasear, su disponibilidad ya no crece sino que mengua, pero sigue siendo gigantesca). Los problemas ambientales crecen y se multiplican. Y la estructura social se tambalea. 

En su búsqueda incesante del crecimiento, el capital está extrayendo renta de los últimos nichos que le quedan. Por un lado, ha apostado con fuerza por la última locura tecnológica, la Inteligencia Artificial, hinchando una enorme burbuja que inevitablemente tendrá que reventar. Por el otro, ha acaparado un bien de primera necesidad, al que todo el mundo se ve obligado a recurrir, la vivienda, de forma parecida a como ya lo hizo hasta 2008 y que llevó a la gran crisis de aquel entonces. Pero la crisis de 2008 fue una crisis hipotecaria, es decir, de compradores. En 2026 estamos en una crisis de alquiler. Ya no es poseer: es tener un lugar donde dormir, aunque no sea tuyo. Estamos llegando a las últimas posibilidades de exprimir el mercado de la vivienda. O más bien, de exprimir a las rentas del trabajo.

Lo de Ormuz no va mal. Va fatal. A Irán se le ha acabado la paciencia, y después de que los EE.UU. le hundiera 5 petroleros en septiembre se ha quedado casi sin capacidad de exportar. Después de varios intentos y avisos de que solo permitiría pasar barcos que bordearan la costa iraní, con pago de peaje incluido, la persistencia en burlar el bloqueo por el método de pasar por el lado de la costa de Omán, apagando el AIS de los buques y contar con escolta americana ha hecho que Irán dé un puñetazo en la mesa. En los últimos días ha hundido dos superpetroleros y dos buques portacontenedores, y en seguida el petróleo Brent ha llegado casi a los 110 dólares por barril. En las últimas semanas, Irán ha reiterado su disposición a abrir el estrecho con un "plan de 7 días", pero está claro que sus términos no son aceptables para los EE.UU. Así que la cosa solo puede ir a peor.

El precio del combustible está disparado en Europa, con valores por encima de los 2€ el litro en la mayoría del continente. Y la cosa puede ir a peor: el reciente desplome de los márgenes de refino hasta valores negativos hace que algunas refinerías en Europa se planteen reducir e incluso parar la producción. Puede parecer paradójico que justo cuando los combustibles son más caros las refinerías puedan perder dinero, pero en eso influye mucho la volatilidad del precio del petróleo físico y los compromisos de suministro a plazo. El precio del petróleo físico es aquel con el que llega a la refinería, e incluye tanto el precio de la materia prima en sí (que es el que se suele dar en las noticias) como el precio del transporte y de los seguros, ambos actualmente disparados por la mayor longitud de las rutas y por los riesgos enormes de transitar alrededor del Golfo Pérsico. Hace ya meses que el precio del petróleo físico supera habitualmente los 150$, pero con la reciente subida de precio del petróleo en sí y de los seguros (no ayuda mucho que se estén hundiendo barcos), ahora mismo supera frecuentemente los 170$, comiéndose los márgenes que hace unas pocas semanas habían llegado hasta los 100$ para el diésel. Así que el incremento del precio del petróleo puede, paradójicamente, llevar a cerrar refinerías, haciendo la escasez aún mayor.

Y recordemos que no solo el petróleo está varado en Ormuz. Falta gas natural, lo que es preocupante en Europa de cara al invierno, tanto por las necesidades de calefacción como para la estabilidad de la red eléctrica (ya se habla de reducir el consumo de gas un 7%). Faltan fertilizantes, justo cuando en unas semanas debería empezar la siembra del cereal de invierno. Falta ácido sulfúrico que afecta a la extracción de todo tipo de metales y minerales. Falta y faltará de todo.

Como consecuencia de todo ello, la vida es cada vez más cara. La inflación en España llegó al 4,9% este mes de septiembre, y hasta el 3,8% en el conjunto de la Unión Europea. ¿Y qué creen que pasará en los próximos meses? Que irá a peor. E, inevitable, en lontananza (o no tan lejos, nadie lo sabe con certeza), una gran crisis económica. Por tanto, en el horizonte tenemos más recortes, mayor coste de la vida, salarios congelados o a la baja y mayor precariedad laboral. En suma, más leña para el fuego social.

La gente que ha salido a la calle no sabe de Tasas de Retorno Energético, de ritmos de declive o de la inviabilidad material de la Renovable Eléctrica Industrial.


El sector fotovoltaico pide 945 millones para rescatar al 15% del sector.

Lo que saben es que su vida es cada vez más dura, más difícil, más estrecha.


Acampada por la vívienda en la Puerta del Sol de Madrid.

Estamos inmersos en un intenso proceso de empobrecimiento, el cual además será cada vez peor, porque el capital necesita a toda costa garantizar sus tasas históricas de ganancia, pero realmente no hay manera de mantenerlas en un mundo de recursos cada vez más escasos.

La verdad incómoda que nadie quiere asumir es que es necesario y urgente superar el capitalismo. Es necesario y urgente transitar hacia otro modelo económico que no necesite el crecimiento. Y cuánto más tardemos en hacer ese cambio, más degradación social habrá. Por sintetizarlo con un término (y dado que soy de la vieja escuela y me gusta usar palabras que condensan muchos conceptos pero que ya nadie utiliza), lo denominaré el Cambio Perentorio (perentorio: que es concluyente, definitivo, urgente o que no admite prórroga ni discusión). O, simplemente, lo Perentorio.

Algunos intentan esconder lo Perentorio detrás de banderas y cubrirlo con soflamas patrióticas. Que lo importante es la unidad de la Patria, y que la Patria está en peligro. Que, en cuanto "salvemos la Patria", todo estará arreglado. Sin embargo, lo Perentorio es internacional, no distingue de patrias ni fronteras: nuestra lucha aquí es en realidad la misma lucha de los franceses y los portugueses y, aunque en nuestro snobismo no nos demos cuenta, la misma de los latinoamericanos, los africanos y los asiáticos.

Otros intentan convencernos de que lo Perentorio es la inmigración, que todos los problemas nacen de una inmigración descontrolada, que si echamos a todos los inmigrantes nos irá bien. Pero en realidad el empobrecimiento creciente nace de la imposibilidad de mantener un capitalismo siempre creciente en un planeta finito, y con o sin inmigrantes esa situación se va a mantener. De hecho, la obsesión por criminalizar y marginar a los emigrantes, que son quienes hoy en día sostienen una parte fundamental del sistema productivo español y sobre todo la natalidad, resulta muy útil a un capital que usará su inseguridad social para continuar explotándolos y pagándoles salarios de miseria. La xenofobia y el racismo está al servicio de la explotación laboral, y de ninguna manera resolverán lo Perentorio. 

Otros, desde posiciones pretendidamente progresistas, insistirán una vez más en el fracasado modelo de la Renovable Eléctrica Industrial, como si no estuviese hundiéndose, como si fuese capaz de resolver el problema de electrificar ese 70 y muchos por ciento del consumo de energía final que no es eléctrico.

Se enfrascarán en soluciones de carácter tecnológico por temor a abordar el problema de fondo, y es que lo Perentorio es social, donde se tiene que operar el cambio más profundo es en el modelo social.

Nadie quiere denunciar el capitalismo como lo que es, un modelo inviable. Nadie se atreve a proponer un abandono del capitalismo. Nadie tiene el valor de intentar cambiar el capitalismo y superarlo.

Las protestas y manifestaciones que han surgido en toda Europa nacen de la constatación de que los ciudadanos de a pié están huérfanos políticamente: nadie les representa, nadie defiende sus derechos, nadie se atreve a cuestionar a quienes los están machacando y desposeyendo. Por eso, solo pueden ir a más.

Quizá la oleada de protestas de hoy se apague con promesas reformistas tras las elecciones, por cansancio de los manifestantes o por medio de la represión más feroz. Pero lo Perentorio seguirá estando ahí. Y lo Perentorio no puede ser ignorado: necesita una respuesta, que tarde o temprano tendremos que darle.

También forma parte de lo Perentorio la situación ambiental y particularmente climática, y como, de nuevo, la única respuesta sensible al Cambio Climático es la superación del capitalismo, nadie se atreve a hacer nada efectivo sobre el tema, y algunos hasta se permiten dudar de que haya un Cambio Climático con argumentos cada vez más huecos y más estúpidos: "siempre hizo calor en verano", "siempre hubo incendios", "siempre hubo gotas frías", "siempre hubo inundaciones". Mientras esto escribo hay 850.000 personas confinadas en las provincias de Valencia y Alicante por culpa de unas precipitaciones monstruosas que en las últimas 24 horas han dejado 300 litros o más por metro cuadrado, en los puntos más extremos superando incluso los 700 litros por metro cuadrado. El Mediterráneo está más de 3 grados por encima de la media de temperatura de los años 80, y por culpa de eso solo podemos esperar que las lluvias torrenciales continúen durante las próximas semanas. Pero no sabemos si nuestras infraestructuras aguantarán eso. A todo el estrés social que supone lo Perentorio, hay que añadir una capa adicional de estrés causado por el Caos Climático.

Mañana por la mañana se ofrecerán sendas ruedas de prensa, en Barcelona y Valencia, enmarcadas en la iniciativa "Alerta el Niño". En ellas se exigirá a las administraciones locales (catalanas en el primer caso, valencianas en el segundo) que tomen medidas de preparación para lo que viene. Porque estas lluvias son solo el aperitivo de lo que va a venir el año que viene. Este Niño, de unas dimensiones nunca antes vistas, va a golpearnos con dureza inusitada, y debemos prepararnos ahora, cuando hay tiempo. Porque la emergencia no empieza cuando se desbordan los torrentes, se queman los bosques o la gente muere de golpes de calor. La emergencia empieza cuando conocemos el riesgo y decidimos no prepararnos.



Fuente: The Oil Crash

sábado, 24 de octubre de 2026

Demandas sin conciliación: el periodista se tiene y mantiene

 

Que tampoco el otoño es ya lo que era (12 de 21)


 Por Pedro Costa Morata   
      Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

        Tres demandas, tres, lanzadas contra quien esto escribe, relator veterano de los avatares -faustos e infaustos- de su pueblo, la hermosa villa marinera de Águilas, han sido rechazadas en su momento, no ya por las pretensiones pecuniarias de los demandantes exaltados (3.000, 10.000 y 30.000 euros de vellón, respectivamente), sino porque contribuirían, en distinta medida, al blanqueo de una situación, la político-municipal aguileña, que este cronista no puede dejar pasar.

El origen, típicamente periodístico y, digamos, de investigación, radica en aquel artículo, “Águilas: el desmedido poder del secretario López” (Alteridad, 3 de noviembre de 2025: el Artículo, en adelante), en el que me alarmaba de la ubicuidad y el poder personal del secretario municipal, Jesús López López (en adelante J2L, un algebraísmo elemental, por ahorrar tinta) con estruendosos resultados y no poca alteración de la vida municipal, por su intensa influencia en ciertos munícipes, principalmente la exalcaldesa Mari Carmen Moreno y el actual alcalde Cristóbal Casado, así como por su agresividad hacia ciertos funcionarios, leales cumplidores de sus tareas.

Pero la descripción social, o sea, la que interesa a la ciudadanía, de este funcionario J2L, con su transcurrir en la villa desde 2016, requiere consideración aparte, y en su momento habrá que dársela. En el presente artículo me refiero a dos ciudadanos a los que aludo en el mencionado Artículo de 2025, por vincularlos a la presencia y actividades de J2L en Águilas o Mazarrón (municipio donde posee la responsabilidad, también, de secretario por acumulación), ya que se han considerado perjudicados por su textual y por eso me lanzaron sus demandas de conciliación que yo, atenta y oportunamente, he ido rechazando, por considerar que carecen de motivación real.

El primero de ellos es Diego Martínez Montalbán, aguileño con puesto en el Ayuntamiento de Mazarrón, al que relaciono en el Artículo en seis líneas con un escándalo habido en el Ayuntamiento de Mazarrón a causa de una convocatoria de 18 plazas de auxiliares administrativos y que lo enfrentó a la lideresa del PP en esa Corporación, Alicia Jiménez, y de lo que la prensa en su día dio cuenta; también, por cierto, ha dado cuenta la prensa regional recientemente de las investigaciones de Guardia Civil y Fiscalía sobre “presuntas irregularidades en diversos procesos de selección de personal y promoción interna celebrados en el Ayuntamiento de Mazarrón” (La Verdad, 9 de setiembre de 2026). Por esa mera constatación Diego Martínez Montalbán me lanzó su demanda anunciándome “querella por injuria y calumnia” (o sea, Código Penal, ¡qué barbaridad!).


Ayuntamiento de Mazarrón.

Aunque en otro punto de su dolida filípica considera mi escrito como “un grave perjuicio al derecho al honor”, lo que parece que suavizaría la cosa a la hora de la verdad. Y todo por reproducir yo algo que sucedió y tuvo a él, de alguna forma, por protagonista, ya que también reconoce en su demanda que “desempeña funciones de especial relevancia institucional como Secretario de los procesos selectivos de oposición”... (O sea, que en qué quedamos).

En efecto, estas contradicciones resultan mera anécdota si prestamos atención -como yo hago, vaya si lo hago- a algo tan extraordinario como que por tres veces en su escueto escrito de demanda, de cinco folios, me atribuye el “tildar al Secretario General del Ayuntamiento de Águilas y acumulado en el Ayuntamiento de Mazarrón, el Sr. Jesús López López, de ladrón, corrupto y prevaricador” (¡qué barbaridad). Cuando leí esto y nos vimos, para no conciliarnos, ante el Juez de Paz de Águilas, le pregunté a su abogado si creía llegar muy lejos acusándome de haber opinado así, primero porque aludía a una tercera persona ajena a esa demanda, y segundo porque esos calificativos no aparecen en mi Artículo por mucho que se mire y remire (¡anda qué...!).

Para aclarar esta demanda tan confusa e incompetente, algo hay que subrayar y es el explícito interés del demandante de situarme frente y contra el Sr. Jesús López López, o sea, J2L, su jefe jerárquico, metiéndose en un jardín fértil y umbroso. Porque fue Diego Martínez Parra, padre del funcionario a quien aludo, quien me montó el pollo en plena calle y en el breve y animado lapso de tiempo entre la publicación de mi Artículo y la campaña desatada para desposeerme de mi (bien ganado) título de Hijo Predilecto de Águilas, amenazándome con mandarme “un amigo” si en mis artículos volvía a poner a su hijo, el funcionario, “en relación con el secretario de Águilas”, o sea, J2L (de quien, ambos, son grandes amigos, y a quien el provocador trata de “hermano”). A ver quién entiende a estos dos ciudadanos, y cómo es que el funcionario protesta también en su demanda por haber escrito yo en mi Artículo que él es “de la cuerda” de J2L, que hay que ver qué susceptible se me muestra.

Claro, claro, es la sombra de J2L lo que aletea sobre Martínez Montálbán, en perfecta sintonía con Martínez Parra que, desocupado como está, dedicó días y horas muy intensas a recabar firmas para que el Ayuntamiento me desposeyera de mi título de Hijo Predilecto en diciembre pasado, trabajándose a tope, según mis informadores más escrupulosos, los círculos más ultras del pueblo (¡ah, ya vamos entendiendo!).

El segundo demandante es Ángel López Santos, directivo de la empresa inmobiliaria ATTC, que lanzó una lastimera carta al director de Alteridad quejándose del periodista y de lo que vertía en el mencionado Artículo, que fue contestada con otra carta, explicativa y moderada, con la invitación adicional de mantener una reunión aclaratoria, teniendo en cuenta que este autor, de larga experiencia en atender a los problemas aguileños, no se ha distinguido nunca ni por ofender a las personas señaladas ni por faltar a la verdad. La respuesta fue la interposición de la demanda de conciliación, con dos puntos de merecida atención y gran copia de suposiciones, invenciones e interpolaciones atribuidas al Artículo pero que son imposibles de encontrar si se indagan con rigor. Como el anterior y potencial querellante, Ángel López advierte en el periodista “absoluto desprecio a la verdad” e intención de “causar daño al honor” del directivo y su empresa; lo que le lleva hacia un presunto “delito de calumnias”, lo que parece inducirle a acudir también a la vía penal.

De esos dos aspectos que considero dignos de mayor interés el primero –al que el demandante da una importancia claramente desproporcionada- es la negativa a reconocer que ATTC sea empresa constructora, sino inmobiliaria “de intermediación” y “nunca se ha dedicado a la construcción de inmuebles”, lo que pareciendo protesta nimia algo da de sí, y es que en la escritura de constitución de la empresa figura como primer objeto social la “construcción, instalaciones y mantenimiento”.


Sede en Águilas de la inmobiliaria ATTC, en letras de oro.

Además, la empresa ha construido (quizás “rehabilitado”) el edificio del Pº de la Constitución, 37, con la correspondiente licencia de obra, cosa que niega, contra toda evidencia material y de forma apodíctica: “No existe ni una sola licencia de promoción de vivienda concedida por el Ayuntamiento a favor de ATTC” (¿por la boca muere el pez?). El segundo, ¡vaya por Dios!, es su rotunda afirmación de que “no existe vinculación alguna de carácter profesional y empresarial entre el Sr. López López y ATTC o su administrador Ángel López”, a lo que el Artículo no hace referencia alguna, como tampoco alude, contra lo que subraya el demandante, a que esa empresa se vea “beneficiada ilegítimamente por la adjudicación de proyectos o concesión de licencias de promoción de vivienda...”. Imaginaciones de nula relevancia ante la literalidad del Artículo y, más todavía, la libertad de expresión y opinión del autor sobre la base de situaciones, hechos y realidades suficientemente fehacientes; y unas relaciones ATTC-J2L cuya inexistencia López Santos tendrá serias dificultades en demostrar si persiste en su demanda.

Llama la atención el rechazo de ambos demandantes -en el caso de Martínez Montalbán, incomprensible, y en el de López Santos, sorprendente- a que se les reconozca relaciones con el secretario municipal J2L, lo que, a fe mía, son cosa más que sabida y evidente. No es, sin embargo, la finalidad de este periodista el expresarse en términos pretendidamente jurídicos, que ni domina ni son su trabajo: sí lo es -por su trayectoria y, más aún siendo Hijo Predilecto- el plantear, difundir y señalar cuanto considera ajeno a la normalidad en su pueblo, sea ésta política, municipal, administrativa o ética.

viernes, 23 de octubre de 2026

¡Españoles, a votar!

 

Que tampoco el otoño es ya lo que era (11 de 21)


 Por Pedro Costa Morata   
      Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

Sea como sea, estas elecciones han sido convocadas en condiciones feas, inquietantes, desde luego mejorables. Y por eso el bullicio contra reloj de la constitución de candidaturas ha resultado tan decepcionante. Este cronista desea fervientemente que gane Pedro Sánchez y vuelva a ser presidente del Gobierno, esta vez con la ayuda fehaciente y necesaria del Frente Amplio (de Podemos, formación en la que no he creído nunca, ya hablaré otro día), para lo que aportará su granito de arena. Al candidato Sánchez, no obstante, se le deben hacer algunas observaciones que considero muy del caso, empezando por recordarle que la crisis de la vivienda se ha ido envenenando en los últimos años, los de su mandato, y que su Gobierno (y las sucesivas ministras del ramo) no han hecho gran cosa por conjurarla; y continúo recriminándole que sigue dedicando a vivienda pública mucho menos que a la adquisición de armamento, lo que no tiene ninguna justificación. Es su policía, por otra parte, la que está apaleando a muy dignos y responsables ciudadanos que se manifiestan por la catastrófica situación de la enseñanza y la sanidad públicas en la Comunidad de Madrid.

Con esta advertencia, en realidad constatación profunda, válida para los tiempos que vienen con cualquier Gobierno que salga ganador: que la Policía Nacional actúa más bien en sintonía con la Ayuso, convirtiéndose el delegado del Gobierno en Madrid en un cero a la izquierda (¿Pues no ha dicho este burócrata oscuro y acomplejado, cuando se le ha pedido explicaciones por la violencia policial, que “eso está en manos de la Policía de Madrid”? ¿No es para correrlo, a él sí, a gorrazos?). Esa “autonomía” policial en sus tareas de represión, que debiera hacer caer a ese delegado del Gobierno y al mismísimo ministro Grande-Marlaska, nos debe recordar que, en efecto, ni el Gobierno actual ni el futuro, en su versión de izquierdas, que es lo que quiero plantearme con fe y esperanza, controla las principales fuerzas fácticas en presencia: que seguimos dudando sobre el carácter necesariamente democrático del Ejército (demasiado franquista, para los años que han pasado), que la Iglesia mantiene su labor de zapa contra todo lo que sepa o huela a izquierda, que los bancos, las eléctricas, las constructoras, las telecos, etc., mandan y deciden más que el Gobierno y se muestran con los ciudadanos cada día más dispuestos a saquearlos y noquearlos.

Con la nota aclaratoria de que los ámbitos de mayor dignidad democrática, de evidente tinte izquierdista como son la educación y la sanidad, son objetos de un implacable maltrato por la derechona jaleada por esas otras instancias señaladas, tratando de reducirlos a la impotencia y la humillación.


Policías aporreando a manifestantes educadores (laSexta).

Que lo de Madrid se pasa de castaño oscuro, y a esta Ayuso hay que tenerle menos miedo/respeto, ya que está destrozando lo esencial de nuestra sociedad y nuestra convivencia: yo propondría al Gobierno de izquierdas que salga elegido en noviembre que no se ande con chiquitas con la malvada dama de la provocación y decrete un 155 contra la Comunidad de Madrid para salvar la sanidad, la educación y los servicios públicos, hasta que se ponga orden en el estropicio.

Esta Policía y quienes la controlan de hecho, deben estar mirándose en la represión que actúa contra las masas exasperadas en media Europa y en las medidas autoritarias (más palos, más detenciones) con que respaldan ese ensañamiento los Gobiernos de Francia e Italia. Y no se la ve capaz de entender -sus mandos directos y, sobre todo, los políticos- que la agitación callejera es muestra clara y harta de la violencia de tantos Gobiernos conservadores y ultras, europeos, que no dejan de incrementar el abuso agresivo contra sus respectivas ciudadanías, no sirviendo de nada el funcionamiento democrático de las instituciones, que se vuelcan en proteger y fortalecer a los de siempre. Serio, y desolado, recordatorio para cuando ganen las izquierdas, y horrorosa advertencia para el caso de que ganen PP y Vox, cuyos planes de Gobierno son apretarnos el cinturón y desposeernos para mejor aplastarnos, ya que están preparados para desatar la violencia desde el poder contenida en los últimos años, mientras han tenido que morder el freno (que ya los conocemos).

El otro tema de envergadura que quiero poner de relieve es el de la crisis con Marruecos y la militarización tan procazmente emprendida por este Gobierno. Porque Sánchez mentía cuando en la radio afirmaba que no tenía constancia de la intervención de Marruecos en la avalancha de Ceuta de julio; mentía y lo sabía, y nosotros sabíamos que mentía; a su vez, él sabía que nosotros sabíamos que mentía; y nosotros sabíamos que... etc.

La tensión con Marruecos no va a ceder en los próximos meses y años, porque Mohammed VI quiere dejar encarrilado, si no cerrado, el asunto de las plazas africanas de España, o sea, su “recuperación”, para que lo arregle del todo su hijo Hasán, que pronto le sucederá. Y, según la experiencia histórica, la acción marroquí (política, diplomática, pseudo militar) mantiene claras ventajas frente a España, por lo que hay que ir haciéndose a la idea de poco agradables desenlaces teniendo en cuenta los odiosos, pero imposibles de erradicar, prejuicios anti-moro, anti-árabe y anti-Islam, hondamente instalados en la mayoría de nuestra población, con especial intensidad en organizaciones como el Ejército, los partidos de derechas, los neofascistas, etc.

Hizo muy bien Pedro Sánchez con su “No a la guerra” frente al Trump agresor en Irán evocando, supongo, el gran rechazo del pueblo español a la guerra de Iraq en 2003, y ha conseguido causar impacto, justamente. Pero evita aludir a la entrada en la OTAN y el reconocimiento del Estado de Israel, en 1986, así como a la primera guerra de Iraq de 1990-91, que fueron decisiones de sus predecesores socialistas y cuyas consecuencias, sobre todo las que tienen que ver con las grandes pifias de 1986, las sufrimos actualmente y debieran alertarnos de mucho más serios episodios futuros, tal y como se mueve la política internacional y los degenerados que la dominan. De modo que esa valentía que hay que reconocerle debiera ser consecuente al menos en dos aspectos, siendo el primero el desembarazarse de aquellas decisiones de Felipe González (y, si es posible, promover la expulsión del partido de este gruñón incontinente, que viene aumentando el ruido de sus intervenciones para disimular sus responsabilidades en la fragilidad exterior del país); y el segundo sería poner en marcha el procedimiento de clausura de las bases norteamericanas en España, esa impúdica herencia del franquismo, porque no son sino un riesgo crecientemente cercano, siendo nuestro primer enemigo exterior el imperialismo enloquecido norteamericano, que nos empuja y compromete. Y porque ya está bien.

(Ya que Marruecos, precisamente, está sustituyendo a grandes zancadas a España como aliado privilegiado de Estados Unidos a la entrada del Mediterráneo... dejemos que se vayan los yanquis de nuestras bases “conjuntas”, como le gusta amenazar al indescriptible Trump. A lo malo, se los sustituye con personal español para que los pueblos que se benefician de su presencia no noten demasiado su ausencia...)

Pero por contra a su actitud aparente y parcialmente pacifista, nuestro presidente estimula el rearme y el estirón de la industria militar naciona, y sigue apoyando militarmente a Ucrania (¡a un régimen filonazi, corrompido y manipulado!) por incordiar a Rusia, fielmente alineado con la agresiva, mendaz y supremacista OTAN. No me ha gustado nada que anuncie que será Margarita Robles, la ministra-sargento, su número 2 en la candidatura del PSOE por Madrid, ya que se trata de una beligerante e intervencionista, furibunda rusófoba y estratega de pacotilla, y porque no se entera de que su Ejército malamente puede pasar por democrático, con esas investigaciones que dice acometer, muy seria, cuando sus exabruptos trascienden (¿qué les va a pasar a esos legionarios de Ceuta, racistas y delincuentes?).

En relación con la agresividad de nuestras fuerzas armadas en ciertos escenarios exteriores, insisto en mi advertencia (porque ya me puse serio con “España provocando en el Báltico: ¿Rusia es culpable?”, cuartopoder.es, 22 de marzo de 2018), de que nuestros pilotos de los F-18 sobre los cielos neutros del Báltico se están pasando en sus provocaciones contra Rusia, y se están ganando un buen zarpazo del oso ruso (o sea, de los Mig que guardan sus fronteras), por chulos e irresponsables.


Un F-18 español intercepta a un avión ruso sobre el Báltico (Vozpopuli).

Y no nos creamos que la OTAN va a responder a ese encontronazo echando mano del famoso artículo 5 de su Carta: vociferaciones y ya.