Profesora
asociada
de Ciencias Políticas, Facultad de Política y Economía /
Universidad de Beni Suef - Egipto. Experta
en política china, relaciones sino-israelíes y asuntos asiáticos.
La
crisis migratoria de Ceuta plantea interrogantes sobre Marruecos,
España, el Mossad, China y la geopolítica de la frontera sur de
Europa

Migrantes esperan para cruzar al enclave español de Ceuta, desde el lado marroquí de la frontera en Fnideq, Marruecos, 31 de julio de 2026.
La extraordinaria crisis migratoria que se desató en Ceuta, ciudad del
norte de África española, a finales de julio y principios de agosto
de 2026, se ha convertido rápidamente en una cuestión geopolítica
de mayor alcance.
Alrededor de 72.000 migrantes entraron en Ceuta en
una semana, desbordando a las autoridades locales y provocando una
respuesta de emergencia por parte de España y la Unión Europea. La
magnitud del movimiento, el papel de la desinformación en las redes
sociales y las dudas sobre los controles fronterizos de Marruecos han
transformado lo que inicialmente parecía una emergencia migratoria
en una disputa estratégica que involucra a España, Marruecos y la
Unión Europea en general.
Este
episodio también merece atención desde una perspectiva estratégica
china. Pekín tiene importantes intereses económicos y geopolíticos
en Marruecos, el norte de África, las rutas comerciales del
Mediterráneo y los puertos europeos. Por lo tanto, un deterioro
prolongado de las relaciones entre España y Marruecos, especialmente
en torno a Ceuta y Melilla, podría tener consecuencias que
trasciendan la política migratoria.
Al
mismo tiempo, las afirmaciones de que el aumento de la migración fue
organizado por el Mossad israelí o la Agencia Central de
Inteligencia estadounidense deben tomarse con cautela. Actualmente no
existe evidencia pública que demuestre que alguna de estas agencias
orquestó el movimiento. Si bien tales alegaciones pueden formar
parte de especulaciones de inteligencia o geopolíticas, no deben
presentarse como hechos probados.
Una
crisis migratoria amplificada por las redes sociales
Uno
de los elementos más evidentes de la crisis es el papel que
desempeña la información digital.
Según
se informa, publicaciones falsas o engañosas en redes sociales
contribuyeron a movilizar a la población hacia Ceuta, incluyendo
afirmaciones sobre la apertura o el debilitamiento de los controles
fronterizos españoles. Funcionarios europeos también han señalado
la desinformación en línea y las redes de tráfico de migrantes
como factores importantes en este episodio.
Esta
distinción es importante. La existencia de movilización en línea
no demuestra por sí sola que una agencia de inteligencia extranjera
haya creado o dirigido la campaña.
Las
redes sociales pueden acelerar los movimientos migratorios sin
necesidad de una operación centralizada. Las expectativas
económicas, la percepción de oportunidades, la información que
circula en las comunidades migrantes y las acciones de las redes de
tráfico de personas pueden interactuar rápidamente, generando
movimientos que parecen altamente coordinados incluso cuando sus
orígenes están descentralizados.
No
obstante, la magnitud del episodio de Ceuta plantea una cuestión
estratégica legítima: ¿fue el movimiento totalmente espontáneo,
fue facilitado por redes criminales, fue tolerado o alentado por las
autoridades marroquíes, o intentaron agentes externos explotar una
crisis que ya se estaba desarrollando?
Actualmente,
las pruebas públicas disponibles no ofrecen una respuesta
definitiva.
El
factor marroquí
La
explicación alternativa más importante concierne al propio
Marruecos.
Marruecos
ya ha demostrado que la migración puede convertirse en un
instrumento de presión diplomática sobre España. La crisis de
Ceuta en mayo de 2021, cuando miles de migrantes entraron en la
ciudad española tras la relajación de los controles fronterizos
marroquíes, constituye un precedente importante.
La
crisis de 2026 es considerablemente mayor. Las autoridades españolas
y europeas están examinando el papel de las redes de tráfico de
personas, la desinformación y la cooperación de Marruecos con la
política migratoria europea. Los funcionarios de la UE han pedido
una mayor cooperación con Marruecos, evitando al mismo tiempo una
acusación pública definitiva de que Rabat orquestó deliberadamente
la crisis.
Esto
hace que el concepto de migración
como presión política híbrida sea
más útil que la suposición de que la crisis fue necesariamente
dirigida por un servicio de inteligencia extranjero.
Un
Estado no necesita necesariamente organizar cada movimiento
migratorio individual para explotar la migración estratégicamente.
La relajación deliberada de los controles fronterizos, la aplicación
selectiva de la ley o la falta de intervención pueden generar
presión política al tiempo que permiten una negación plausible.
Si
eso ocurrió en este caso es una cuestión que requiere mayor
investigación.
Por
qué Ceuta y Melilla son importantes
Ceuta
y Melilla son ciudades autónomas españolas del norte de África y
forman parte de España y de la Unión Europea. Marruecos disputa la
soberanía española sobre ambas ciudades y ha mantenido sus
reivindicaciones territoriales durante décadas. Las autoridades
españolas, por su parte, consideran que su estatus de territorio
español es innegociable.
La
disputa adquirió una nueva dimensión internacional a principios de
2026, cuando un informe del Comité de Asignaciones de la Cámara de
Representantes de Estados Unidos describió a Ceuta y Melilla como
ciudades administradas por España ubicadas en territorio marroquí y
se refirió a la antigua reivindicación de Marruecos sobre ellas. El
informe instó al secretario de Estado estadounidense a promover el
diálogo diplomático entre Madrid y Rabat sobre su futuro estatus.
Esto
tuvo una gran importancia política, pero no debe confundirse con una
resolución formal del Congreso que reconozca la soberanía marroquí.
No
obstante, la redacción representó un cambio notable con respecto a
la forma en que normalmente se aborda la postura de España sobre las
dos ciudades en Washington. Los funcionarios españoles respondieron
haciendo hincapié en que el carácter español de Ceuta y Melilla no
estaba en entredicho.
El
momento elegido hace que el asunto sea particularmente delicado.
Cualquier percepción de que Washington se está volviendo más
receptivo a la postura de Marruecos podría afectar los cálculos
estratégicos de Madrid y Rabat.
¿Podrían
las agencias de inteligencia extranjeras aprovechar la crisis?
Aquí
es donde surgen las afirmaciones más controvertidas en torno a la
crisis de Ceuta.
La
posibilidad de que agencias de inteligencia extranjeras intenten
explotar una crisis migratoria no es del todo descabellada. Los
grandes movimientos migratorios pueden generar inestabilidad
política, influir en las elecciones, intensificar la polarización y
ejercer presión sobre los gobiernos. Los servicios de inteligencia
monitorean habitualmente estas vulnerabilidades.
Pero
existe una distinción esencial entre monitorear
o explotar una crisis y crear
la crisis.
Actualmente
no existen pruebas públicas que demuestren que el Mossad organizara
el traslado de migrantes marroquíes hacia Ceuta. Tampoco hay pruebas
públicas suficientes para establecer que la CIA coordinara la
operación.
Por
lo tanto, las afirmaciones en este sentido deben considerarse
hipótesis que requieren pruebas, más que conclusiones.
No
obstante, Israel tiene un potencial interés estratégico en la
dirección de la política exterior española. España ha adoptado
posturas sobre el conflicto israelí-palestino que, en ocasiones, han
generado importantes fricciones diplomáticas con Israel. Esto crea
un posible motivo para analizar si actores opuestos a las políticas
de Madrid podrían intentar explotar las vulnerabilidades internas de
España.
Pero
el motivo por sí solo no es prueba de que se haya llevado a cabo una
operación.
Una
evaluación de inteligencia seria requeriría pruebas de capacidad,
comunicaciones, flujos financieros, vínculos operativos,
reclutamiento, actividad cibernética u otros indicadores que
conecten a una agencia en particular con las redes de migración.
Ninguno
de esos vínculos se ha demostrado públicamente en el presente caso.
Los
Hermanos Musulmanes y el peligro de confundir ideología con
operaciones
Otro
elemento controvertido del debate concierne a los Hermanos Musulmanes
y otros movimientos islamistas.
Existen
vínculos ideológicos históricos entre los Hermanos Musulmanes y
varias organizaciones islamistas que operan en Oriente Medio y el
Norte de África. El Movimiento Islámico en Israel también mantiene
una relación histórica con la tradición ideológica más amplia de
los Hermanos Musulmanes.
Sin
embargo, eso no establece una coordinación operativa entre estos
movimientos y el Mossad, la CIA o las redes de migración marroquíes.
La
existencia de organizaciones políticas islamistas en Marruecos
tampoco demuestra que ellas organizaran los cruces de Ceuta.
La
distinción es fundamental. La afinidad ideológica, la influencia
histórica y la cooperación organizativa son tres cosas distintas.
Un artículo sobre inteligencia y competencia geopolítica no debería
tratarlas como sinónimos.
El
simbolismo de al-Ándalus
La
memoria histórica de al-Ándalus ha desempeñado durante mucho
tiempo un papel importante en algunos discursos políticos islamistas
y musulmanes en general. Las referencias a Al-Ándalus pueden evocar
la presencia histórica de la civilización musulmana en la península
ibérica y, por lo tanto, pueden tener un considerable significado
emocional e ideológico.
Ese
simbolismo merece ser examinado en el contexto de los debates sobre
Ceuta y Melilla.
Sin
embargo, actualmente no existen pruebas suficientes para concluir que
las referencias a la “reconquista de Andalucía” se utilizaran
como parte de una operación de inteligencia coordinada para enviar
inmigrantes marroquíes a Ceuta.
Si
existe tal conexión, debe demostrarse mediante pruebas específicas:
campañas documentadas en redes sociales, organizaciones
identificables, mensajes coordinados, vínculos financieros o
comunicaciones entre los actores involucrados.
Sin
tales pruebas, el simbolismo andalusí debería tratarse como objeto
de análisis político e histórico, en lugar de como prueba de una
operación de inteligencia.
¿Y
qué hay del Gran Oriente Medio?
El
debate geopolítico más amplio a veces relaciona los conflictos
contemporáneos de Oriente Medio con la agenda de reformas del "Gran
Oriente Medio" o del "Gran Oriente Medio y Norte de África"
de Estados Unidos de principios de la década de 2000.
La
iniciativa en sí era real. La administración de George W. Bush la
asoció públicamente con la reforma política, económica y social,
una mayor libertad y el desarrollo en Oriente Medio y el Norte de
África.
Pero
no hay pruebas de que la iniciativa estuviera diseñada para utilizar
la migración marroquí con el fin de desmantelar estados árabes,
establecer gobiernos proisraelíes u organizar el movimiento de
migrantes hacia Ceuta.
Esas
afirmaciones van mucho más allá de los registros históricos
documentados.
Esta
distinción es importante porque las iniciativas políticas
históricas pueden influir en el análisis geopolítico actual sin
aportar pruebas de cada conspiración contemporánea que se les
atribuye.
¿Por
qué le importaría a China?
La
dimensión china se fundamenta más fácilmente en intereses
estratégicos observables.
China
ha expandido su presencia económica y diplomática en el norte de
África y el Mediterráneo. Marruecos reviste especial relevancia
para Pekín debido a su posición geográfica, su desarrollo
industrial, su infraestructura, su potencial logístico y su acceso a
los mercados europeos y africanos.
La
estabilidad de los puertos mediterráneos y las rutas comerciales
marítimas también es importante para los intereses comerciales más
amplios de China.
Desde
esta perspectiva, Pekín tiene una razón legítima para monitorear
una crisis que involucra simultáneamente:
España y la Unión Europea;
Marruecos y el norte de África;
Migración y seguridad fronteriza;
Comercio mediterráneo;
Estabilidad política europea;
Y la relación estratégica entre Washington, Madrid y Rabat.
Una
crisis prolongada entre España y Marruecos podría generar
consecuencias económicas y logísticas que se extiendan más allá
de la frontera inmediata.
Esto
no implica que un servicio de inteligencia chino crea que el Mossad
fue el causante de la crisis. China puede estar preocupada por las
consecuencias de la inestabilidad sin respaldar una explicación
concreta sobre sus orígenes.
La
cuestión de la inteligencia china
Las
instituciones militares y de inteligencia chinas examinan de forma
rutinaria la evolución de la seguridad internacional, incluyendo la
inestabilidad política, la migración, las infraestructuras
estratégicas, las rutas marítimas y las actividades de las
potencias extranjeras.
Post en Instagram de Mimoun Aabou.
Sin
embargo, las afirmaciones relativas a evaluaciones específicas de
inteligencia china clasificadas requieren un alto estándar
probatorio.
La
información disponible públicamente no permite establecer que el
Ministerio de Seguridad del Estado de China, o específicamente
alguna oficina del MSS, haya llegado a la conclusión de que el
Mossad organizó la crisis migratoria de Ceuta.
Por
consiguiente, las referencias a la "inteligencia china" en
los debates sobre este episodio deben entenderse como
interpretaciones analíticas, a menos que se pueda identificar un
documento chino específico, una evaluación de inteligencia o una
fuente atribuible.
Esto
cobra especial importancia al analizar la supuesta evaluación que
China hace de Israel, Estados Unidos o los Hermanos Musulmanes. El
discurso oficial y estratégico chino suele ser muy crítico con las
operaciones de inteligencia extranjeras y los movimientos políticos
transnacionales, pero estas posturas generales no deben interpretarse
automáticamente como prueba de una conclusión de inteligencia
específica sobre Ceuta.
Cuatro
explicaciones contrapuestas
La
evidencia disponible sugiere que al menos cuatro hipótesis merecen
ser examinadas.
En
primer lugar, la movilización espontánea. Los
incentivos económicos, la percepción de una oportunidad para entrar
en Europa, las redes sociales y la desinformación en línea pueden
haber producido un movimiento rápido sin una dirección central.
En
segundo lugar, la facilitación de actividades delictivas. Es
posible que las redes de contrabando hayan explotado la situación y
amplificado el movimiento para obtener beneficios económicos.
En
tercer lugar, la instrumentalización marroquí. Es
posible que Rabat haya tolerado o facilitado el movimiento como medio
para presionar a España, de forma deliberada o no. La crisis de
Ceuta de 2021 hace que esta hipótesis sea especialmente relevante.
En
cuarto lugar, la explotación extranjera. Es
posible que agentes políticos o de inteligencia externos hayan
intentado explotar la crisis o influir en sus consecuencias
políticas.
Estas
posibilidades no son mutuamente excluyentes.
Una
crisis migratoria puede comenzar de forma orgánica, ser facilitada
por redes criminales, ser tolerada por un Estado y posteriormente ser
explotada por agentes extranjeros.
Por
eso, atribuir todo el episodio a un único servicio de inteligencia
sin pruebas conlleva el riesgo de simplificar en exceso lo que podría
ser una crisis híbrida mucho más compleja.
Qué
significa la crisis de Ceuta para Europa
Sean
cuales sean sus orígenes, la magnitud de la afluencia de 2026 ha
demostrado la vulnerabilidad de la frontera sur de Europa ante las
repentinas perturbaciones migratorias.
Los
ministros del Interior de la UE ya han debatido sobre una mayor
cooperación con países no pertenecientes a la UE, el intercambio de
información de inteligencia, la vigilancia de las redes sociales,
las medidas contra el tráfico ilícito de migrantes y el refuerzo de
la seguridad fronteriza.
Por
lo tanto, es probable que la crisis influya en los debates europeos
mucho más allá de España.
También
demuestra la influencia política que poseen los países que cooperan
con Europa en el control de la migración. Marruecos ocupa una
posición particularmente importante en este sistema debido a su
proximidad con España y su papel en la gestión de las rutas
migratorias hacia la UE.
Para
España, el reto principal ya no reside simplemente en cómo
controlar una frontera, sino en cómo evitar que la política
migratoria se convierta en una fuente de vulnerabilidad estratégica.
Una
crisis mayor que la migración
Por
lo tanto, la crisis de Ceuta debe entenderse en varios niveles
simultáneamente.
En
el plano humanitario, decenas de miles de personas se vieron
involucradas en un movimiento extraordinario que desbordó la
capacidad local.
En
el plano político interno, este episodio está avivando los debates
sobre inmigración, control de fronteras y la relación de España
con Marruecos.
A
nivel bilateral, plantea nuevas interrogantes sobre las antiguas
reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y sobre el futuro
de las relaciones hispano-marroquíes.
A
nivel europeo, pone de manifiesto la dependencia de la UE de la
cooperación con los estados vecinos para gestionar la migración
irregular.
En
el plano geopolítico, la crisis se entrecruza con la evolución de
las relaciones entre Estados Unidos y Marruecos, la política
española en Oriente Medio y la competencia estratégica más amplia
en torno al norte de África y el Mediterráneo.
Desde
la perspectiva de China, la inestabilidad en Marruecos, España y el
Mediterráneo puede afectar al entorno económico y estratégico en
el que operan los proyectos chinos de comercio, inversión y
conectividad.
Por
lo tanto, la pregunta más importante quizás no sea si el Mossad
está detrás de la crisis.
La
cuestión más trascendental es quién
puede explotar la crisis, quién se beneficia de ella y si la
migración se está convirtiendo en un instrumento cada vez más
importante de competencia geopolítica entre estados.
Esa
cuestión puede investigarse utilizando las pruebas que ya están
surgiendo.
Por
ahora, la información pública disponible respalda la existencia de
una grave crisis migratoria, exacerbada por la desinformación y que
plantea serias dudas sobre la gestión de fronteras y las relaciones
marroquí-españolas. Sin embargo, aún no se puede demostrar que el
Mossad, la CIA, los Hermanos Musulmanes o cualquier otra organización
de inteligencia extranjera orquestaran el movimiento.
Esa
distinción es esencial, no solo para comprender lo que sucedió en
Ceuta, sino también para evaluar lo que podría suceder a
continuación.
Fuente:
Modern
Diplomacy