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martes, 15 de septiembre de 2026

Los tecnoligarcas desatan el pánico al apocalipsis IA

 

 Por Pablo Elorduy   
      Integrante del colectivo fundador de El Salto.


Las compañías estadounidenses Anthropic y Open AI agitan el fantasma de una inteligencia capaz de aniquilar a la especie humana. La ONU pide regulación a los Estados ante lo que parece una ofensiva contra los derechos humanos


Ejemplo de software de reconocimiento facial.


     Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, abrió la caja de Pandora el pasado sábado con un breve ensayo de 3.800 palabras. No ha sido el único barón de la IA que ha manifestado que el desarrollo acelerado de esa serie de tecnologías es potencialmente peligroso para la especie humana, pero su posición como CEO de una de las principales empresas del sector tecnomilitar asociado al Pentágono, ha hecho saltar las alarmas de los organismos internacionales y, también, pero por distintos motivos, de los mercados.


La máquina de los asesinatos en masa: Silicon Valley abraza la guerra.

Parte del aviso de Amodei viene asociado con una crítica a la principal empresa de la competencia, OpenAI. Su reflexión viene dada por el incidente de OpenAI-HuggingFace, que tuvo su primer episodio conocido en julio y que, en septiembre, volvió a ocupar los debates sobre la autonomía creciente de los sistemas algorítmicos, después de un ataque sin intermediación humana.


Inteligencia. Por Malagón.

El caso ha marcado un antes y un después, ya que cientos de “agentes” de inteligencia artificial de OpenAI salieron de sus entornos aislados y piratearon la empresa emergente de IA HuggingFace y llevaron a cabo ciberataques contra objetivos que no se les había pedido que atacaran. En un comienzo se estimaba que serían solo unos pocos agentes, pero el informe encargado por OpenAI evidencia que el ataque fue realizado por 700 de los 1.200. El trabajo de investigación, además, ha estado limitado por varias cortapisas impuestas por la empresa. 

La brecha de seguridad abierta por los agentes de OpenAI en HuggingFace ha sido un ejemplo de la capacidad de la IA actual para atacar una aplicación, pero, más importante que esto, también para ocultarlo. Aunque la Fiscalía de Alabama (EEUU) ha abierto una investigación, los expertos señalan las instituciones públicas no tienen la capacidad de comprender y, sobre todo, no tienen el mandato para investigar el ataque en su complejidad y se limitan a la investigación en casos de fraudes de consumo.


‘Ningún organismo gubernamental tiene el mandato ni la experiencia necesarios para investigar los detalles técnicos del incidente’.

El caso ha venido acompañado de una advertencia que ha resonado en todo el mundo. En el mes de septiembre, tres investigadores de Anthropic expresaron públicamente que existe una probabilidad superior al 10% de que la IA acabe con la humanidad en la próxima década. Uno de ellos, Jacob Coxon, dimitió por su rechazo a la construcción de “sistemas sobrehumanos” que, trabajando en enjambre, podrán desobedecer órdenes.

Este investigador de inteligencia artificial ha señalado que ni Open AI ni Anthropic, para la que trabajaba, actúa con responsabilidad: “Están corriendo a toda velocidad hacia la superinteligencia auto-mejorada y jugando con nuestras vidas”.

Coxon pone en juego el concepto de la “automejora recursiva”, uno de los elementos más intrigantes y, hasta cierto punto, amenazantes de la IA, que se basa en la idea de que la inteligencia artificial se perfeccione a sí misma de forma indefinida. Esto edificaría una IA cada vez más potente y ajena a cualquier control humano. 

De manera específica, se ha señalado el riesgo de que la IA cree armas biológicas desconocidas para la humanidad. Un artículo del lunes 14 de septiembre en The New York Times señala el riesgo de que la IA pueda acelerar el diseño de toxinas y virus. En esta ocasión, además de las empresas responsables (Anthropic), la alerta viene de expertos en bioseguridad. Un estudio hecho público en agosto por la revista Science llegaba a la conclusión de que las bases para el “diseño generativo de genomas más grandes y complejos” están puestas.

A pesar de que ninguna empresa ha llegado a ese punto en sus modelos de desarrollo, la idea de la "automejora recursiva” está detrás de todas las alarmas activadas por el sector y también del coro de tecnooligarcas que, comenzando por Amodei, Sam Altman (Open AI), Elon Musk (Grok), Satya Nadella (Microsoft), y Demis Hassabis (Google DeepMind), piden una ralentización en el desarrollo de sus productos para dotar al proceso de mayores garantías de seguridad.

Trump dobla la apuesta 

El lunes, el presidente de EEUU, Donald Trump, rechazó cualquier medida regulatoria bajo la premisa de que China se vería beneficiada de ese posible embridamiento: “¡El único control o ‘barreras de seguridad’ que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE E INTELIGENTE (¡de alto coeficiente intelectual!), y EEUU lo tiene, ¡y de sobra! ¡La Administración Trump ha impedido que ‘personas’ de la IA hagan ‘cosas’ malas, o potencialmente malas, como Dario (¡Anthropic!), quien ahora finge ser un ‘angelito perfecto’ – y seguiremos haciéndolo! ¡Ya tenemos un tremendo poder CRIMINAL y REGULADOR sobre estas empresas!”, indicó el presidente en un mensaje de su red Truth Social.

Las declaraciones de Trump no son una excepción a la corriente general que invitan a la desregulación. El regreso del “cisne naranja” a la Casa Blanca estuvo acompañado de una ofensiva contra las medidas impuestas durante la administración de Joseph Biden.


Desde la crisis de 2008 a Trump.

A finales de enero de 2025, solo unos días después de asumir el cargo, Trump estableció una revisión de las políticas: “Debemos desarrollar sistemas de IA que estén libres de sesgos ideológicos o agendas sociales diseñadas”. Pese a que los compromisos de aceptar “supervisión de terceros” que han entonado ahora los barones de la tecnología ya existían en la etapa de Biden, el expresidente demócrata —al parecer influido por una de las películas de la saga Misión Imposible— estableció una Ley de Producción de Defensa contraria a los intereses financieros de Silicon Valley.

Los mercados financieros también han reaccionado mal a las proclamas de los tecnooligarcas. El lunes 14 se registraron caídas en las acciones vinculadas a la IA, concretamente en aquellas empresas como Sandisk, Intel, Micron o Nvidia dedicadas a la fabricación de memorias y chips. El ímpetu del sector de la inteligencia artificial depende de la creación constante de una promesa de crecimiento, tanto en la tecnología como en la infraestructura asociada. Actualmente, ni OpenAI ni Anthropic cotizan en bolsa.

Trump se refirió también a la construcción de centros de datos, una de las bases del negocio que es fruto de una creciente contestación a nivel global. El equivalente al “perfora, nena, perfora” con el que Trump dio carpetazo a los intentos de mitigación de la crisis climática en su campaña electoral de 2024 se ha traducido en esta ocasión en un llamamiento a territorios y comunidades estadounidenses: “Si quieren tener éxito y ser ricas, con impuestos mucho más bajos y empleos por todas partes, que reine el dominio de los datos”. Tras el discurso de Amodei, Trump asoció las críticas a la expansión de esta infraestructura a un complot: “¡Hay una conspiración ENFERMIZA en marcha contra la IA y los Centros de Datos, y el único que se alegra de ello es China”.

Críticas a las empresas

El lamento de Amodei no ha caído en saco roto en la esfera internacional. El lunes, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, levantaba la voz para denunciar que la IA pone en riesgo “todos” los derechos humanos, incluido el derecho a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad.

“Poblaciones enteras podrían quedar aisladas del agua potable, la calefacción y los servicios financieros, y la IA con capacidad de gestión ya está acelerando el ritmo y el alcance de la guerra y erosionando las salvaguardias que nos protegen del lanzamiento de armas de destrucción masiva”, señala Turk en su misiva.

Haciéndose eco de las últimas polémicas, el relator de la ONU instó a los Estados a garantizar “una verificación independiente y técnicamente competente de las capacidades de los agentes, con acceso a modelos, documentación y entornos de prueba, y a exigir una debida diligencia continua en materia de derechos humanos”.

Como informa Common Dreams, varias fuentes en EEUU han clamado por una legislación clara que termine con la impunidad de facto de las mismas empresas que alertan de una IA fuera de control. El congresista demócrata Ro Khanna (California) señalaba a las empresas: “Si creas una IA que realiza actos ilegales, debes afrontar responsabilidades o sanciones penales”. Más claramente, el periodista David Sirota apuntaba la paradoja actual: “Si la ley hiciera explícitamente responsables financiera y penalmente a los directores ejecutivos de IA por cualquier destrucción masiva que creen sus tecnologías, y si los accionistas de la industria de la IA supieran que sus empresas se enfrentan a la amenaza de importantes pérdidas financieras por dicha destrucción, gran parte de la amenaza de que '¡la IA se está saliendo de control!' desaparecería instantáneamente”. 

En un post publicado este fin de semana, el investigador Richard Seymour, ponía en contexto el episodio Anthropic y recordaba que las “falsas amenazas desorientan tanto a la oposición como a la regulación”. Según Seymour: “En cierta medida, la burbuja de la IA estadounidense, al igual que la euforia por las criptomonedas en su momento, existe para absorber (y, en última instancia, destruir mediante una recesión) billones de dólares en capital excedente ante la falta de oportunidades de inversión suficientemente rentables en otros lugares. Es un pozo sin fondo de dinero, que consume cientos de miles de millones de dólares para obtener una fracción de los ingresos; sin embargo, el abanico de inversiones es limitado, y las afirmaciones grandilocuentes sobre el futuro poder descontrolado de los modelos son todo lo que la industria tiene para mostrar”.

Sin embargo, como refiere Seymour, el hecho de que las máquinas no tengan la capacidad destructiva que reclaman sus propietarios. Como resume: “Los problemas con la IA que no implican un dispositivo todopoderoso que se vuelva contra la humanidad son innumerables”.


Fuente: El Salto

El hundimiento y sus posibilidades

 

      Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

Tras la experiencia de 2008 y ante la imposibilidad de que las inversiones en IA generen el retorno esperado, es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él


Jean-Luc Mélenchon posa con un robot en el salón tecnológico VivaTech en junio de 2026.


     Parece que estamos en ciernes de una nueva gran crisis. El dinero que se está invirtiendo en las compañías de Inteligencia Artificial no va a dar el retorno esperado. Esta gigantesca sobreinversión no está rindiendo y el problema se intenta sortear mediante créditos vía dudosos canales, lo que agrava las deudas. Nos están metiendo en una nueva y gigantesca pirámide financiera. El hundimiento y explosión de la burbuja que se avecinan (ponerle fecha es mucho más incierto) será mucho mayor, y peor, que el de 2007/2008. Entonces los Estados pudieron acudir al rescate de bancos y mercados. Ahora ya no pueden porque, como consecuencia de aquello, sus niveles de endeudamiento son enormes. Están en quiebra y al límite desde hace tiempo. La guerra de Irán (una guerra perdida para Estados Unidos y Occidente) está debilitando el petrodólar. Se compran cada vez menos bonos del tesoro americanos. En 2008 la deuda pública de Estados Unidos ascendía a 9 billones de dólares. Hoy, oficialmente, está en 40 billones y seguramente mucho más.

En la zona euro la deuda pública supera de media el 80% del PIB. Así que no hay posibilidad de una nueva estafa/rescate. Solo queda el hundimiento.

Recuerdo la primera entrevista que realicé en Alemania a mi regreso de China, en 2008. Los debates giraban en torno a la crisis bancaria. Un conocido sociólogo berlinés me dijo: “No sabemos lo que va a pasar, lo único claro es que el capitalismo neoliberal tal como lo conocemos se ha acabado”. Veinte años después estamos en las mismas, pero ante un hundimiento mucho peor que va a dejar literalmente en cueros al capitalismo financiero y a los gobiernos a él subordinados. El sistema se hunde y con él sus políticos e instituciones.


NVIDIA, Microsoft y SpaceX se unen para frenar los ciberataques de la inteligencia artificial.

Ante esta evidencia se abren ciertas posibilidades. Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada.

En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla. Si para entonces se ha producido el hundimiento, el cambio que invierta la actual relación de subordinación entre política y finanzas sería una cuestión de simple sentido común. Toda la corrupta artillería mediática sería incapaz de contrarrestar la realidad sufrida y experimentada por la inmensa mayoría de la ciudadanía. Y si Francia diera tal paso, el contagio podría ser inevitable: adiós a la UE, a sus infames tratados blindados y a su estúpida tecnocracia belicista y vasalla de Estados Unidos. Se abriría una oportunidad para el “momento 1848” que se necesita en Europa: una liberación popular alternativa a la guerra, el racismo, y el desastre climático.

Los catalanes definen este tipo de razonamientos y expectativas como un “soñar tortillas”, es decir un ilusorio cuento de la lechera. Pero, a menos que demos por buena la bobada del “fin de la historia” que nos han predicado los últimos cuarenta años, hay que recordar que los grandes giros históricos siempre han parecido ilusorios hasta su víspera misma. Los grandes cambios siguen siendo posibles y hay que ser conscientes de que el hundimiento del sistema contiene posibilidades.


Fuente: Ctxt

sábado, 15 de agosto de 2026

La Liga Antidifación sionista ADL quiere cancelar a la novelista Susan Abulhawa

 

 Por Asa Winstanley   
      Periodista de investigación británico.


El lobby israelí exige a Simon & Schuster que deje de publicar sus novelas


La autora Susan Abulhawa hablando en Filadelfia, Pensilvania, en febrero de 2024.

     Mientras continúa el genocidio en Gaza, el lobby proisraelí en Estados Unidos está intensificando su campaña contra la expresión cultural palestina en Occidente.

Ahora, la Liga Antidifamación, uno de los grupos de odio anti-palestinos más influyentes del mundo, exige que una importante editorial desista de publicar a Susan Abulhawa, una destacada novelista palestina.

A principios de agosto, una de las filiales de Simon & Schuster anunció que reeditaría dos novelas de Abulhawa. Desde entonces, el lobby ha intensificado la presión para que se cancelen los libros, alegando que el autor ha utilizado "retórica antisemita".

Ser una novelista superventas nunca ha impedido que Abulhawa alce la voz contra la opresión de su pueblo. Visitó Gaza al comienzo del genocidio y ha escrito ensayos e informes desde el terreno para The Electronic Intifada.


El amor perdurará a pesar de toda la destrucción infligida por Israel.

En declaraciones a The Electronic Intifada el jueves, Abulhawa se mostró desafiante y rechazó airadamente las afirmaciones del lobby israelí.

«Solo el sionismo viene envuelto en una supuesta pretensión de recibir el cuidado y la ternura del mundo», dijo. «Me niego a eso. Lo rechazo de plano».

“Hubo un momento en mi vida en el que tuve que tener cuidado… era una especie de autocensura internalizada… esa versión de mí está enterrada en algún lugar entre la masacre de Sabra y Shatila [respaldada por Israel en 1982] en el Líbano y el Hospital Nasr, donde dejaron morir de hambre a cinco bebés solos en la oscuridad, llorando y llorando y llorando.”

Atrocidades

Abulhawa hacía referencia a la invasión del ejército israelí al hospital pediátrico al-Nasr, en el norte de la Franja de Gaza, en noviembre de 2023. Los invasores expulsaron al personal sanitario del hospital, bloqueando todo acceso.

«El ejército israelí dejó morir a cinco bebés palestinos en sus pequeñas cunas», informó en su momento Nora Barrows-Friedman, de The Electronic Intifada.


El ejército israelí dejó morir a bebés palestinos.

«Los pequeños murieron de hambre, frío y solos. Sus cuerpos se descompusieron. Todavía estaban conectados a respiradores y tubos intravenosos».

La ADL, que espió a ciudadanos estadounidenses para el Mossad israelí durante décadas.


«La ADL me espió y todo lo que conseguí fue esta miserable ficha».

Y publicó esta semana en X un mensaje en el que insistía en que los libros de Abulhawa "no tenían cabida en el catálogo de una editorial convencional" y afirmaba que era "inaceptable" que Simon & Schuster prestara su "plataforma y prestigio a alguien con un historial documentado de deshumanización de los judíos".

Como ejemplos de lo que alegaba era "antisemitismo" en los libros de Abulhawa, la ADL citó su novela Mañanas en Jenin , en la que un personaje describe a los israelíes como personas sin conexión histórica con Palestina, llamándolos "extranjeros de piel pálida sin ningún apego a la tierra" y una "minoría extranjera".

La ADL no cuestionó la veracidad de esta declaración de un personaje ficticio, sino que simplemente afirmó que era "antisemita".

«Rechazo categóricamente que sea antisemita», respondió Abulhawa en su entrevista con The Electronic Intifada. «Esto es otra forma de colonización… es la colonización del lenguaje mismo».

En la misma novela, la ADL denuncia que “un personaje le dice a una persona judía: ‘No eres diferente de los nazis’… otro pasaje afirma que los palestinos ‘pagaron el precio del holocausto judío’… una forma grotesca de antisemitismo”.

Una vez más, la ADL no presenta ninguna prueba que respalde sus afirmaciones de "antisemitismo".

Según fuentes consultadas por The Electronic Intifada, la ADL ha estado presionando intensamente para que se cancelen los libros de Abulhawa en la editorial. "Los directivos lo están discutiendo" en reuniones a puerta cerrada, según le informaron a este reportero a principios de esta semana.

La campaña del grupo de presión llevó al director ejecutivo, Greg Greeley, a enviar un correo electrónico a toda la empresa para expresar sus "preocupaciones" sobre "este importante asunto". El correo electrónico fue obtenido por The Electronic Intifada.

Greeley defendió la publicación de los libros de Abulhawa, aclamados por la crítica, y afirmó que la editorial continuaría imprimiéndolos. Sin embargo, también condenó los comentarios de Abulhawa en redes sociales y otros medios, que incluían retórica dañina, deshumanizante y antisemita.

Escribió lo siguiente: «Como editorial comprometida con una amplia gama de obras y perspectivas, inevitablemente publicaremos autores cuyas palabras o acciones fuera de sus libros nos resulten totalmente contrarias o incluso ofensivas u odiosas. Publicar una obra no implica respaldar todas las declaraciones de su autor».

Campaña

La campaña del lobby israelí contra Abulhawa ha sido amplificada por medios de comunicación de derecha.

Esta semana, el Washington Free Beacon la difamó calificándola de "escritora notoriamente antisemita" en un reportaje sobre la campaña contra Simon & Schuster.

Y escribiendo para The Free Press esta semana, el autor de Simon & Schuster, Gerald Posner, hizo un llamado a los escritores para que boicotearan a su editorial ocasional si no dejaba de publicar Abulhawa.

Simon & Schuster "no debería" publicarla, escribió, dando a entender que la editorial estaba apoyando el "discurso de odio".

Acusó a Abulhawa de tener un "historial público incendiario", de escribir para The Electronic Intifada —"una publicación en línea radical pro-palestina"— y de elogiar la resistencia palestina.

Posner también criticó las publicaciones de Abulhawa y acusó a la editorial de "negligencia grave" si no las revisó adecuadamente. En una de esas publicaciones, se quejó, Abulhawa afirmó que Israel está gobernado por "demonios supremacistas judíos".

Posner trabaja para la llamada “Jordan Peterson Academy”, un servicio de transmisión de video en línea no acreditado fundado por el influencer homónimo de la manósfera. La cuota anual del servicio es de 499 dólares, según informó Slate .

Pero además de los motivos anti-palestinos, los llamamientos de Posner a boicotear a Simon & Schuster también pueden estar motivados por el hecho de que la editorial ya no parece estar interesada en sus libros.

Mis palabras no son la atrocidad”

En su artículo de opinión para The Free Press , admitió que "en los últimos años" su editor en la editorial había rechazado dos de sus propuestas de libros: una que, al parecer, arremetería contra los tratamientos médicos de afirmación de género y otra que, aparentemente, difamaría a los palestinos tildándolos de nazis.

Durante décadas, Posner también ha sido uno de los principales promotores de la versión oficial del gobierno sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, afirmando, a pesar de todas las pruebas en contrario, incluida una segunda investigación gubernamental que admitió que JFK fue "probablemente asesinado como resultado de una conspiración", que Lee Harvey Oswald, actuó como el único pistolero.

El libro de Posner de 1993 sobre el tema ha sido ampliamente desacreditado por investigadores independientes de JFK, incluido el respetado académico Peter Dale Scott.

Abulhawa afirmó en su entrevista que a ningún pueblo colonizado en toda la historia se le ha exigido jamás "que se comporte adecuadamente para no ofender a las personas responsables".

Expresó su frustración ante "la idea de que Palestina vaya a ser liberada por buenas maneras mientras Israel lleva a cabo una campaña de exterminio", calificándola de "inconcebible".

«Mis palabras no son la atrocidad», dijo. «El genocidio es la atrocidad y seguiré hablando como lo hago, sin importar el precio, porque quiero que la gente se anime a no callar más».

“Tengo mis palabras. Tengo el lenguaje. Soy escritora. Y eso es todo. Ese es el único poder que puedo ejercer, y si hiere sus sentimientos, mejor aún.”

Espías de la ADL

Entre las décadas de 1960 y 1990, la ADL empleó a un agente encubierto llamado Roy Bullock para infiltrarse y sabotear el movimiento de solidaridad con Palestina y otras causas en Estados Unidos. Bullock recopiló archivos sobre miles de grupos e individuos progresistas, de izquierda y árabes.

Bullock incluso intentó, de forma tristemente célebre, desprestigiar al Comité Americano-Árabe contra la Discriminación colocando la literatura del grupo en las mesas de la convención de la revista negacionista del Holocausto Journal of Historical Review .

Según el fallecido periodista de investigación del Village Voice, Robert I. Friedman, quien escribió en 1993: "La policía confiscó archivos de la ADL sobre cientos de grupos convencionales, desde ACT UP hasta Peace Now".

Según Friedman: “Las investigaciones del FBI y la policía de San Francisco han revelado que la ADL ha compartido al menos parte de su material de espionaje con funcionarios del gobierno israelí. Es más, al parecer, Israel utilizó información de la ADL para detener a palestinos estadounidenses que viajaron a Israel”.

Las demandas civiles contra Bullock y la ADL en la década de 1990 finalmente se resolvieron extrajudicialmente en 2002 por 178.000 dólares.

Pero la ADL nunca admitió haber hecho nada malo y nunca tuvo que afrontar ninguna sanción grave.

Los activistas que se solidarizan con Palestina bien podrían preguntarse qué está haciendo la ADL en secreto hoy en día.

«Gaza ha alterado nuestro ADN colectivo», escribió Susan Abulhawa en un artículo para The Electronic Intifada en 2024. «Estamos unidos por nuestro amor y nuestro dolor, y tenemos la firme intención de resistir y seguir adelante hasta que Palestina sea liberada y estos sionistas genocidas rindan cuentas del mismo modo que los nazis».

En noviembre de 2024, participó en un evento en el Reino Unido, en la sociedad de debate Oxford Union, donde pronunció un discurso muy aclamado.

Dirigiéndose a los sionistas de todo el mundo, Abulhawa se mostró desafiante: «No nos borrarán, por muchos que maten, día tras día. No somos las rocas que Chaim Weizmann creía que podían remover de la tierra», dijo, haciendo referencia al primer presidente de Israel.

“Somos su tierra misma. Somos sus ríos, sus árboles y sus historias, porque todo eso fue nutrido por nuestros cuerpos y nuestras vidas durante milenios de ocupación continua e ininterrumpida de ese pedazo de tierra entre las aguas del Jordán y el Mediterráneo, desde nuestros ancestros cananeos, hebreos, filisteos y fenicios, hasta cada conquistador o peregrino que vino y se fue, que se casó o violó, amó, esclavizó, se convirtió entre religiones, se estableció o rezó en nuestra tierra, dejando pedazos de sí mismos en nuestros cuerpos y nuestra herencia.”

Continuó: “Las legendarias y tumultuosas historias de esa tierra están, literalmente, en nuestro ADN. No se pueden eliminar ni borrar mediante propaganda, sin importar qué tecnología de muerte se utilice ni qué arsenales de Hollywood y los grandes medios de comunicación se desplieguen”.

“Algún día, vuestra impunidad y vuestra arrogancia llegarán a su fin. Palestina será libre.”

La sociedad de debate, que se erige como una especie de bastión de la libertad de expresión, censuró el vídeo de su intervención en su canal de YouTube, primero eliminándolo y luego volviéndolo a subir con más de dos minutos de sus comentarios eliminados, a pesar de haber prometido respetar su derecho a la libertad de expresión.

Los comentarios censurados incluían afirmaciones históricamente precisas sobre las fuerzas israelíes que colocaron juguetes con trampas explosivas en el sur del Líbano, así como otras afirmaciones fácticas sobre cómo Israel ha estado violando y agrediendo sexualmente de forma sistemática a hombres, mujeres y niños palestinos, incluido el prisionero torturado Dr. Adnan al-Bursh, quien puede haber sido violado hasta la muerte.



Fuente: Substack

martes, 11 de agosto de 2026

La IA china hace sudar frío a EEUU

 

 Por David Bollero   
      Periodista.


China lleva muchos años invirtiendo en IA y ahora recoge sus frutos.

     Sucedió con los vehículos eléctricos y está pasando de nuevo con la Inteligencia Artificial (IA): China le está comiendo la tostada a Occidente. Más allá de quienes se agarran a un clavo ardiendo amparándose únicamente en lo dopada por el Partido Comunista Chino (PCC) que está la fabricación de productos, lo cierto es que sus productos son tecnológicamente punteros y, en cuanto a inversión estatal de I+D, China es la reina. El modelo de IA de DeepSeek, que ya hizo sudar frío a los estadounidenses, repita otra vez demostrando ser mucho más económico.

El último análisis comparativo de Artificial Analysis no deja lugar a dudas: el coste por tarea con DeepSeek, en su versión V4 Flash 0731, es un 60% más barato que el GPT-5.6 Luna de OpenAI, y ello a pesar de que recientemente la compañía que lidera Sam Altman abarató su coste en un 80%. La diferencia es, pues, abismal.

Una de las claves para conseguir este abaratamiento consiste en que el modelo de DeepSeek aprovecha las respuestas almacenadas en caché, consiguiendo tasas de descuento por acierto del 98%, frente al 90% de la mayoría de la industria. Además, el estudio destaca la menor tasa de alucinaciones de este modelo, es decir, que se han reducido los resultados incorrectos o engañosos a las consultas producto de haber identificado erróneamente patrones u objetos inexistentes. El estudio de Artificial Analysis también resulta interesante porque señala que esta última versión de DeepSeek mejora en todas las evaluaciones del Índice de Transparencia.

Paralelamente en Reino Unido, la organización OpenUK acaba de publicar un informe sobre IA en la que sostiene que China lidera la IA de código abierto (open source), no sólo con DeepSeek, sino también con Qwen de Alibaba y, muy especialmente, con Kimi K3, de la startup china Moonshot AI. Éste último ha devuelto el temblor en las pantorrillas de los millonarios de Silicon Valley, que ven cómo desde China se está batiendo en rendimiento a los modelos de Anthropic y OpenAI, necesitando además menos potencia de computación, lo que también hace pupa a Nvidia, el mayor suministrador de chips para IA.

Según el gobierno chino, los grandes modelos de IA de código abierto del país se han descargado más de 10.000 millones de veces en total. El mensaje que China lanza al mundo es claro: ¿por qué pagar grandes sumas de dinero a las empresas estadounidenses que no abren su código, cuando es posible adoptar modelos open source que, además, te aseguran no perder el control de los datos más sensibles?


El logo de la aplicación de inteligencia artificial Deepseek en un smartphone sobre la bandera china.

La noticia llega justo en un momento en el que el gobierno de Reino Unido advierte que los modelos más punteros de Anthropic y OpenAI han mostrado comportamientos autónomos y engañosos nunca vistos.


El logo de OpenAI, la empresa de ChatGPT.

Durante una simulación de ciberataque llevada a cabo por el Instituto de Seguridad de la IA (AISI, por sus siglas en inglés), estos modelos crearon perfiles humanos falsos para intentar engañar a personas. Previamente, OpenAI había advertido de que su nuevo modelo provocó un ciberataque "sin precedentes" y se descubrió que tres modelos de IA de Anthropic accedieron a internet y hackearon los sistemas de tres organizaciones.


Ilustración del logo de Anthropic.

China no precisa extorsionar torticeramente con aranceles absurdos o invadir países ilegalmente cobrándose decenas de miles de vidas humanas como hace EEUU (no se pierdan las columnas de Pedro Barragán al respecto).


Sam Altman, CEO de OpenAI, durante una conferencia en Tokio, a 3 de febrero de 2025.

Pekín es mucho más inteligente y mira a la economía desde su falso comunismo con las gafas de la tecnología, que a fin de cuentas, mueve hoy por hoy el mundo. El gobierno de Xi Jinping afirma que China ya cuenta con más de 6.200 empresas de IA. Mientras Occidente sigue anclada en la narrativa de descrédito a China, esta se mueve y lo hace más rápido. Prueba de ello es la reciente creación de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO, en inglés).

WAICO se lanzó en la Conferencia Mundial de la IA de 2026 (WAIC) de Shanghái el pasado mes de julio con la participación de casi una treintena de países, fruto de la propuesta que el presidente Xi Jinping realizó a finales de 2025. Su finalidad contempla impulsar los estándares, las normas de gobernanza y establecer líneas de desarrollo y colaboración internacional, entre otras. Ni Europa ni EEUU se lanzaron a liderar una iniciativa así, fue China. El secretario general de las ONU, António Guterres, estuvo presente en la firma fundacional de WAICO, cuya premisa es seguir los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, aunque no encaja directamente en su estructura.

De hecho, WAICO es otro síntoma de la guerra fría que vivimos por el dominio de la IA, puesto que no se han sumado ni EEUU ni países europeos de peso. Junto a China, entre los países fundadores se encuentran Cuba, Brasil, Venezuela, Rusia, Bielorrusia, Serbia, Pakistán, Indonesia, Omán, Laos, etc.


Xi Jinping con Vladimir Putin en 2025.

Como lleva años haciendo desde la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), China no sólo quiere liderar diferentes ámbitos tecnológicos, sino también ser decisivo a la hora de marcar sus pautas de desarrollo e implantación.

A nadie se le escapa que detrás del discurso de Jinping de “promover el desarrollo sostenible y prevenir la creación de una nueva injusticia histórica en la IA”, poniendo a disposición de los países en desarrollo capacitación, seminarios y tecnología de IA, se encuentra el acaparamiento de poder. Sin embargo y aunque lleva décadas haciéndolo, su estilo es muy distinto del tosco de EEUU, que avanza como un elefante en una cacharrería y no tiene visos de cambiar de actitud.


Fuente: Público