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lunes, 2 de marzo de 2026

Doblegar a Irán porque así lo quiere Israel

 

Para un invierno átono y viscoso, sin frío ni calor (8 de 10)


 Por Pedro Costa Morata   
    Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

Doblegar a Irán porque así lo quiere Israel


Contemplaba yo cómo se perfilaba la nueva agresión combinada yanki-sionista contra Irán que, según el “modo de empleo” sigue ineluctablemente a la acumulación de fuerzas aeronavales norteamericanas en las cercanías del objetivo a golpear, tratando de establecer un hilo conductor para redactar algo coherente y, si fuera posible, constructivo, en relación con la historia de ese país durante el último siglo. Y eché mano de mi primer análisis sobre Irán, publicado en el semanario Triunfo (“Irán: un gendarme para Oriente Medio”, 21 de diciembre de 1974), cuando el régimen del sah Pahlavi, atraía la atención mundial por sus fantasías imperiales y su intervencionismo en la región apoyando a los regímenes más reaccionarios en su lucha contra movimientos guerrilleros (Dofar en Omán, Kurdistán en Iraq) o independentistas (en Eritrea frente a Etiopía, en Beluchistán frente a Afganistán y el propio Irán…).


Artículo de Pedro Costa Morata publicado en el semanario ‘Triunfo’. (“Irán: un gendarme para Oriente Medio”, 21 de diciembre de 1974).

Mapa elaborado por Pedro Costa Morata publicado en el semanario ‘Triunfo’. (“Irán: un gendarme para Oriente Medio”, 21 de diciembre de 1974).


Aquel Irán, al que el Occidente llegó a atribuirle el papel de potencia subsidiaria anticomunista (como lo eran la Sudáfrica racista, la Indonesia de Suharto y el Brasil de los generales, entre otros casos), muy de confianza en una región donde aleteaban fuertes impulsos árabes revolucionarios e Israel carecía casi totalmente de apoyos, fue cercenado drásticamente por la revolución jomeinista en 1979. La revolución islamista de Irán nos ha confirmado que todos los integrismos religiosos son indeseables (incluyendo los que no quieren decir su nombre, como sucede con el cristianismo), pero tanto su implantación como su consolidación tienen sus causas y su explicación. Y en el caso de Irán, todo eso está muy claro: primero fue el hartazgo y el escándalo del intervencionismo occidental reincidente, luego, la ambición petrolera de las potencias, especialmente la británica, y finalmente la alianza de los Pahlavi con Israel, que no por silenciosa era menos activa.

Desde entonces nada pudo ser igual, desatándose esa persistente inquina con que Occidente ha tratado desde el primer día al régimen de los ayatolás, de muy acusada independencia frente a Occidente, que es lo que -en mi leal entender- resulta imperdonable para el hegemonismo norteamericano, mucho más cuando se cuentan con los dedos de la mano los regímenes o Estados en el planeta que se pueden permitir, aun con dificultades, sanciones y amenazas, conducir sus asuntos por sí mismos y según sus propios intereses.


Imagen de Seyed Javad Miri, en su Instagram.

Porque no, no es la represión del régimen hacia los manifestantes lo que mueve los ataques repetitivos y devastadores contra Irán (como Trump alega y la UE retoma para aceptar los bombardeos y atreverse a la indecencia de pedir a Irán que no responda…); esa represión a Occidente solo le importa como estética hipócrita. Tampoco, en el fondo, es que su petróleo abundante excite especialmente las apetencias de Estados Unidos y Estados compinches, ya que no falta petróleo en otras áreas dóciles del mundo (y el reciente control sobre el de Venezuela así lo confirma). Y me atrevo a decir que ni siquiera es a la sospecha de un programa nuclear militar a lo que hay que atribuir los bombardeos devastadores: desde 1980, es decir, al día siguiente del triunfo de la revolución islámica, Estados Unidos e Israel vienen anunciando -pero mintiendo- la inminencia de un arma atómica iraní, lo que no alarmaba cuando era el sah el que la perseguía, una acusación siempre falsa y por tanto indemostrable; además, en 2015 Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo que zanjaba este asunto, pero que Trump ha roto unilateralmente para argüir como pretexto de agresión el asunto nuclear. Añadamos que para Irán sería legítimo conseguir el arma atómica, ya que Israel, su enemigo más cercano y peligroso, ha acumulado cientos de bombas atómicas desde que iniciara su programa nuclear a finales de la década de 1960;

Nada de eso justifica en realidad el acoso a Irán: se trata, por una parte, de que este es un Estado que no pasa por el aro del supremacismo de Occidente, y de que, por otra, ha ido quedando como única potencia que desafía a Israel, que es la potencia hegemonista del Oriente Próximo, que no consiente rivales. Como respuesta, Irán denuncia una voluntad, ahora exacerbada, de dominio norteamericano sobre el mundo, así como el plan de exterminio de la población directamente colonizada y sometida, la palestina, a manos de Israel. Irán desafía ambas estrategias del crimen, negándose a aceptarlas y a someterse a sus planes y mecanismos (Esto es lo que vive Cuba desde hace sesenta años, es lo que llevó a machacar a Serbia en 1999 y a humillar a Venezuela hace nada; y lo que espera a otros objetivos menores que irán siendo fijados por el Gran Matón, para abatirlos).

El Irán islamista, además, evoca otro episodio de opción por la autonomía política y energética, cuando las elecciones libres dieron el poder en 1951 a Mosaddeq quien, como objetivo esencial para luchar contra la pobreza y la desigualdad en el país nacionalizó la omnipotente Anglo-Iranian Oil Company (luego BP), que permanecía en manos británicas desde que, prácticamente, surgiera el primer petróleo de Oriente Próximo en Masjed-i-Suleiman (región del Juzestán), en 1908. Esta medida de soberanía política suscitó la inmediata respuesta del MI6 británico, que preparó el golpe de Estado con la colaboración de la CIA norteamericana (recientemente creada, pero que ya al año siguiente derrocaría, ella solita, al régimen democrático y nacionalista de Arbenz, en Guatemala). Los disturbios organizados en 1953 en Teherán por mafiosos, espías y traidores, todos ellos contratados por el Reino Unido y Estados Unidos, dejaron en las calles 300 muertos y llevaron a Mosaddeq a la ruina personal y política (con tres años de prisión y confinamiento domiciliario hasta su muerte en 1967).

A partir de ahí el Irán de la dinastía Pahlavi fue endureciéndose y aumentando su dependencia de los intereses petroleros y estratégicos de las potencias occidentales, en el marco de la Guerra Fría. En 1955 se firmó el llamado Pacto de Bagdad (en realidad, Central Treaty Organisation, CENTO), a iniciativa de Turquía e Iraq, a los que se unieron Pakistán, Irán y el Reino Unido (que lo había inspirado). Iraq se retiró en 1959, al poco de iniciarse su ciclo revolucionario. También se creó la SAVAK, la temible policía secreta del régimen, que procedió a la eliminación de los críticos -principalmente provenientes del Tudeh, el Partido Comunista iraní que había apoyado a Mosaddeq, sin inspirarlo- y dio lugar al protagonismo de Jomeini, respetado líder religioso que se erigió como principal oponente, y en su momento enterrador, de la opresión del sah, por lo que sufrió persecución, prisión y finalmente exilio.

Esta revisión histórica – especialmente recomendada para quienes consideran que el regreso de la monarquía de los Pahlevi, y del hijo del sah odiado, puede ser la “solución” a un Irán rebelde- debe refrescar la memoria de quienes lo necesitan: la agitación que ha llenado las calles de Teherán recientemente, dando lugar a una represión feroz, ha sido provocada por, primero, las duras sanciones y las privaciones con que Occidente castiga a Irán desde la caída del sah en 1979, y, segundo, por la sistemática acción del Mossad en concurso con la CIA, fijando objetivos humanos y militares (lo que no ocultan estas mismas agencias clandestinas).

Insistiré, teniendo como referencias las movilizaciones multitudinarias de 1979 que hicieron que el sah abandonase el país falto de apoyos, en que fue el occidentalismo del régimen lo que actuó como revulsivo para una visible mayoría de la población, y fue el islamismo integrista la punta de lanza de la revolución (social) necesaria. El Islam no es un producto occidental, sino que, por el contrario, ha ido acumulando daños y agravios perpetrados por Occidente, y responde con su arma religiosa (como han hecho siempre que han podido las otras dos religiones monoteístas, que reconocen, con el Islam, su vínculo triple a partir del Génesis). El Islam rechaza la democracia occidental por falsaria y ajena a su tradición religiosa, cultural y política. Y no tiene por qué someterse a ella, descartando que se trate de un valor universal. Ese cuestionamiento de fondo y forma que la revolución islámica iraní hace de Occidente desde su implantación en 1979, es lo que la ha enfrentado a una hostilidad feroz y jurada, que pretende -so capa de cultura y civilización laicas, pero superior y supremacista- imponerse a todo el mundo: pueblos, religiones, culturas y modelos políticos.

En el actual enfrentamiento de Occidente con Irán subyace todo eso, con la agravación que supone la íntima coalición de dos Estados criminales, Estados Unidos e Israel (actuando el primero de lacayo del segundo), más los fieles Estados vasallos de ese dúo de destrucción masiva de Alemania, Reino Unido y Francia. El planteamiento es el que ha impuesto el presidente norteamericano Trump en su política de usura e intimidación: “vamos a negociar en los términos y con los objetivos que os impongo porque sí, y si no los aceptáis os machaco”. Con estos presupuestos, el “estilo Trump” ya no es el de sus predecesores, de derribar regímenes y sustituirlos por otros, “democráticos” (de fracasos tan notorios como los de Iraq y Afganistán), sino de eliminar a líderes o cabecillas obligando a segundones y traidores a doblegarse, aunque el régimen golpeado siga considerándose a sí mismo “salvado” o continuista (como ha sido el caso de la Venezuela bolivariana y se pretende que lo sea el Irán islamista).

El protagonismo en todo cuanto tiene que ver con las guerras y los abusos en Oriente Próximo está -sobre todo en los últimos años- concentrado en el presidente norteamericano y en el primer ministro israelí, Netanyahu, perfectamente compinchados y que se sienten con las manos libres para llevar a cabo sus políticas criminales. Y a los que nada decisivo pueden oponer, por su incapacidad práctica, Rusia o China, ni mucho menos los Estados infames y atemorizados de la Unión Europea. (También es el momento, sí, de confirmar la tragedia planetaria que supuso la liquidación de la URSS que la historia debe atribuir más a la persistente acción corrosiva de Occidente que a la propia degradación del régimen soviético, pero que impedía, con el equilibrio y el miedo mutuos, las devastaciones actuales y los crímenes contra la humanidad de un Occidente desatado).

El Israel actual, de poder desmedido desde que dispone de los Estados Unidos de Trump como mamporrero servil, representa la imagen más certera de aquello que diseñaban los famosos Protocolos de Sión que, apócrifos o no, están siendo superados por el diabolismo de Israel y sus aliados sionistas esparcidos por el mundo, especialmente por Estados Unidos. Aquel texto, que acusaba al judaísmo internacional de querer imponerse al mundo, y que ha venido siendo tachado de falso y antisemita por la siempre bien intencionada opinión de Occidente respecto del poder judío, se viene quedando corto desde que la colusión Estados Unidos-Israel actúa con entera libertad para golpear y someter a cualquier objetivo que se proponga; y pone así en evidencia un empeño acelerado por concluir esa preeminencia otorgada por un dios insoportable a un pueblo de alucinados por su exclusividad, del que surgió la doctrina sionista como punta de lanza en su estrategia de dominación.

El “caso Epstein”, que nos convence del singular protagonismo de un Trump íntimo del pederasta Jeffrey, a su vez distinguido miembro de la a sí mismo considerada “comunidad judía norteamericana”, ha resultado ser -aunque la muy judaizada gran prensa internacional, se resiste a reconocerlo- una operación estratégica del Mossad para controlar a personalidades significativas en todo el mundo, llamadas a prestar su apoyo o simpatía hacia el Estado sionista. Lo mismo da que al principio fuera un planteamiento de acción internacional de los agentes israelíes utilizando las “cualidades” de ese degenerado, o que fueran las condiciones del afortunado millonario, llamativas y productivas, las que llamaran la atención de un Mossad siempre atento y capilar. El caso es que para el sionismo criminal este episodio tan singularmente escandaloso ha rendido, con seguridad, inmensos y muy aprovechables triunfos.

Ese caso, el de Epstein y el más amplio y sistémico de la confabulación indestructible Estados Unidos-Israel, nos pone a los occidentales frente al espejo y nos obliga a sentirnos parte de una trama de criminales, necios y peleles supremacistas por la fuerza y las malas artes en un mundo inerme y atemorizado, lo que nos empuja, a más de someternos de pensamiento, palabra y obra al gang dominante, a convencernos de que estamos del lado bueno de la Historia.



martes, 24 de febrero de 2026

Las ventas de armas de Israel están en aumento. Entonces, ¿por qué sus exposiciones de armas son menores que nunca?

 

      Activista antimilitarista israelí y una de las fundadoras de la Base de Datos de Exportaciones Militares y de Seguridad de Israel.

Evitando las exhibiciones públicas, las empresas de armas israelíes están utilizando filiales para vender a los estados europeos, incluso a aquellos que prometieron un embargo de armas debido al genocidio


Asistentes a la Expo de Tecnología de Defensa en Tel Aviv, 17 de febrero de 2026.

     LExpo de Tecnología de Defensa, celebrada durante dos días la semana pasada en un centro de convenciones de Tel Aviv, fue la mayor exhibición de armas de Israel desde el inicio de su guerra de aniquilación en Gaza. Patrocinada por Industrias Aeroespaciales de Israel, acogió a decenas de empresas israelíes de armas y seguridad para mostrar sus últimos avances tecnológicos a posibles compradores de todo el mundo.

Recibidas en la entrada con champán de cortesía, las delegaciones internacionales se desplazaron entre los diferentes stands con sus traductores, deteniéndose para escuchar las presentaciones de cada empresa. En una de las exposiciones más grandes, organizada por la empresa Smart Shooter, un adolescente israelí, probablemente antes de su servicio militar, jugaba con un rifle, mirando por la mira y maravillándose ante la promesa de lo que podía hacer: derribar drones, perseguir objetivos en movimiento y convertir a cada soldado en un tirador de élite.

Como para mostrar la absurda realidad de Israel en 2026, la exposición tuvo lugar en el mismo pabellón que, tan solo un día antes, había acogido una conferencia sobre cómo tratar el trauma a la sombra de la guerra. Mientras los expertos en trauma discutían sus ideas, el personal del centro de convenciones se afanaba en desplegar misiles y drones para una exposición destinada a vender más armas que hicieron posible esta guerra.

La exposición representó una especie de paradoja: si bien las ventas de armas israelíes aumentaron más del 18 por ciento desde 2022, la conferencia de este año fue significativamente más pequeña que sus contrapartes anteriores a 2023.

A modo de comparación, la edición más reciente de ISDEF, la mayor exposición de armas de Israel, celebrada en 2022, contó con 12.000 visitantes y delegaciones de 36 países. Las cifras oficiales de la Defence Tech Expo de este año aún no se han publicado, pero la sala del centro de convenciones que la albergó solo tiene capacidad para 450 participantes. Además, según un documento interno filtrado, los organizadores parecen haber tenido dificultades incluso para traer a las aproximadamente 20 delegaciones internacionales invitadas, y varias de ellas aparentemente no acudieron.

Al recorrer la exposición, se notaba fácilmente una menor cantidad de asistentes y delegaciones oficiales de países extranjeros, y en general, se hablaba mucho menos inglés. La gran mayoría de los asistentes eran israelíes —de empresas que buscaban vender sus últimos productos o evaluar la competencia de otras empresas—, pero no las delegaciones de compras de países extranjeros que antaño eran el núcleo de estas exposiciones.

¿Cómo se relaciona esto con el aumento de las ventas de armas en los últimos dos años?


Asistentes al stand de Smart Shooter en la Defense Tech Expo, en Tel Aviv, el 17 de febrero de 2026.

'Elbit y Rafael no están aquí en absoluto'

Por un lado, unas dos docenas de países han anunciado que suspenderán o restringirán el comercio de armas con Israel. El año pasado, España, el Reino Unido y Filipinas cancelaron acuerdos ya firmados con empresas israelíes, aparentemente debido a presiones políticas. Por otro lado, las exportaciones israelíes de defensa aumentaron de 12.500 millones de dólares en 2022 a 14.700 millones de dólares en 2024, y aunque aún no se han publicado las cifras para 2025, se espera que esta cifra siga aumentando. 

Según la Base de Datos de Exportaciones Militares y de Seguridad de Israel (DIMSE) , un proyecto del movimiento antimilitarista israelí New Profile, la mayoría de estas exportaciones (que representan el 54 por ciento del total) se destinan a países europeos; sólo el año pasado, Alemania firmó acuerdos de adquisición de sistemas de armas israelíes por valor de 7.000 millones de euros.

En otras palabras, mientras las principales exposiciones de armas se reducen y los visitantes extranjeros no llegan, las ventas de sistemas de armas utilizados en el genocidio de Gaza se disparan. Mientras que Israel es visto cada vez más como un paria y boicoteado en todo el mundo, la Bolsa de Valores de Tel Aviv lanzó recientemente un nuevo índice de empresas de defensa israelíes. ¿Cómo entender esto?

Un contador estadounidense que trabaja con empresas de defensa, de pie junto a mí en la fila de la entrada de la exposición, sin querer me dio una pista. "Es una decepción que Elbit y Rafael no estén aquí", dijo. De hecho, dos de las tres mayores empresas de armas de Israel no exhibieron sus productos en la mayor exposición de armas celebrada en el país en casi cuatro años.

Este es el quid de la cuestión: las empresas armamentísticas israelíes no necesitan exhibiciones públicas de armas para vender su tecnología, y sus principales compradores no están interesados ​​en ser vistos en ellas. El comercio de armas con Israel no ha cesado ni disminuido; simplemente se ha vuelto clandestino.

Esto se refleja no sólo en la ausencia de grandes vendedores y compradores en las exposiciones de armas, sino también en el establecimiento de más filiales y asociaciones en Europa que permiten a los países comprar sistemas de armas israelíes en suelo europeo, mientras siguen afirmando a sus votantes que los acuerdos de armas con Israel han sido cancelados.


Manifestantes en la Expo de Tecnología de Defensa de Tel Aviv, 17 de febrero de 2026.

España, que lidera el embargo de armas a Israel, canceló en junio un acuerdo de 285 millones de euros para la compra de misiles Spike a la empresa israelí Rafael. Sin embargo, la semana pasada se informó que España comprará los misiles a EuroSpike, una empresa conjunta entre empresas alemanas e israelíes en la que Rafael posee una participación del 20 %. Al transferir la producción de armas a Europa, Eurospike facilita la venta de misiles Spike israelíes (con su nuevo nombre) a países europeos que están obligados a adquirirlos localmente, prefieren no admitir que compran armas israelíes, o ambas cosas.

Otro ejemplo se puede encontrar en Croacia y Serbia: ambos anunciaron que suspenderían los acuerdos de armas con Israel, pero continúan comprando misiles Spike, y Croacia continúa comprando el sistema de armas Trophy (también producido por Rafael).

Aunque la mayoría de los ejemplos aquí son de Europa, incluso Colombia, líder del “Grupo de La Haya”, un bloque de países que piden sanciones claras contra Israel, incluido un embargo total de armas, continúa utilizando tecnología comprada a Cellebrite, la notoria empresa israelí de escuchas telefónicas.

Una demanda diferente

España, Croacia y Colombia no son los únicos. Una y otra vez, vemos ejemplos de países que anuncian el cese del comercio de armas con Israel o la cancelación de acuerdos, antes de buscar formas más discretas de obtenerlas. Esto exige que cualquier persona que apoye activamente un embargo de armas a Israel preste atención no solo a lo que sucede en las exposiciones de armas, sino también tras bambalinas, y exija responsabilidades a los Estados que violan sus propias decisiones.

Al mismo tiempo, necesitamos comprender mejor la economía militar. Durante décadas, la industria armamentística israelí ha experimentado un auge tras las operaciones militares, pero este no es ni de lejos el único indicador relevante: su crecimiento está ligado a la actividad en todo el complejo militar-industrial global.


Manifestantes en la Expo de Tecnología de Defensa de Tel Aviv, 17 de febrero de 2026.

En febrero de 2022, con la invasión rusa de Ucrania, las acciones de Elbit Systems comenzaron una subida moderada. Su siguiente aumento no se produjo hasta junio de 2024, en pleno genocidio en Gaza y antes del intercambio de misiles entre Israel e Irán, una fecha aparentemente aleatoria en el contexto local. Sin embargo, este fue el mes en que la Unión Europea firmó su acuerdo de compromiso de seguridad con Ucrania, que incluía compromisos no solo de armar a Ucrania, sino también de aumentar significativamente el rearme europeo.

El siguiente aumento pronunciado se produjo en marzo de 2025, con el anuncio por parte de los líderes de la UE del Plan ReArm Europe; y nuevamente en noviembre de 2025, con el anuncio por parte del Consejo de la UE de un plan de incentivos para la inversión en la industria militar.

Las acciones de NextVision, que suministra sistemas ópticos para varios drones utilizados en Gaza en los últimos dos años (entre otros lugares), muestran tendencias muy similares, con otro salto a mediados de 2025 tras la decisión de los miembros de la OTAN de más que duplicar su objetivo de gasto militar del 2 al 5 por ciento del PIB para 2035. Las acciones de Elbit, que han aumentado un 250 por ciento en los últimos dos años, trazan una trayectoria similar.

En países de todo el mundo, la sociedad civil logró persuadir a sus gobiernos para que dejaran de vender armas a Israel solo tras grandes esfuerzos, y solo durante un genocidio en curso. Sin embargo, mientras la exigencia sea simplemente no comprar armas directamente a Israel, los gobiernos encontrarán la puerta trasera. La exigencia debe ser dejar de comprar estas armas, punto.

El complejo militar-industrial es un sistema global en el que las industrias de defensa de diferentes estados —y los crímenes de guerra de sus ejércitos— están entrelazados. Detener los crímenes de Israel frenando el armamento y la financiación de su ejército no será posible sin considerar el panorama global.

De lo contrario, lo único que conseguiremos serán exposiciones más pequeñas y menos delegaciones de compras, mientras la industria de defensa israelí sigue generando miles de millones vendiendo armas involucradas en genocidio a todo el mundo.


Fuente: +972

martes, 30 de diciembre de 2025

La presidencia como negocio: el imperio económico que los Trump construyeron desde la Casa Blanca

 

 Por Bruno Sgarzini   
    Periodista argentino especializado en asuntos internacionales.



     Memes coin, compras de grandes empresas de negocios y proyectos de hoteles de lujos en el medio de un desierto son algunos de los negocios cerrados por la familia Donald Trump durante su nuevo mandato presidencial. Se estima que desde 2017, los Trump han ganado un total de 3.400 millones de dólares tratos y negocios impulsados, en su mayoría, por su cercanía al poder, según David Kirkpatrick, de The New Yorker.


Desde 2017 los Trump han ganado un total de 3.400 millones de dólares.

Las evidencias sobran; Jared Kushner, su yerno, por ejemplo, consiguió que los reinos de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí invirtieran más de dos mil millones de dólares en su fondo Affinity Partners, creado después de su paso como asesor para Medio Oriente de la Casa Blanca en la primera administración trumpista. Kushner, ahora, es uno de los personajes claves que promueve la “iniciativa de paz” en Gaza que prevé su reconstrucción con dinero de las monarquías de El Golfo. No es descabellado pensar que Tony Blair, la persona nombrada para la Junta Internacional de Gaza, favorecerá los negocios de Affinity Partners para que se beneficie de los contratos derivados de ese torrente de dinero.


Jared Kushner, su yerno, por ejemplo, consiguió que los reinos de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí invirtieran más de dos mil millones de dólares en su fondo Affinity Partners.

Con Affinity Partners, Kushner ha comprado, hace pocos días, la compañía de videojuegos Electronic Arts por 55 mil millones de dólares en una oferta realizada en conjunto con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) y Silver Lake Partners. El acuerdo es un lucrativo negocio para el fondo de inversión de la monarquía saudí ya que es, casi seguro, que pase la aprobación del Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS), compuesto por funcionarios designados de Trump. Afinnity Partners ha convertido al yerno del presidente en billonario con negocios que van desde empresas tecnológicas israelíes, empresas de drones hasta proyectos hoteleros en Los Balcanes.


Con Affinity Partners, Kushner ha comprado, hace pocos días, la compañía de videojuegos Electronic Arts por 55 mil millones de dólares.

La promiscuidad flagrante de los negocios con las monarquías árabes, deseosas de congraciarse con el presidente, no se quedan aquí. Durante su última gira presidencial por Medio Oriente, la Trump Organization anunció la construcción del Trump Plaza Jeddah en Arabia Saudí, un proyecto de mil millones de dólares que incluye residencias, apartamentos con servicios, espacios de oficinas y casas adosadas, desarrollado en asociación con Dar Global, subsidiaria internacional del gigante saudí Dar Al Arkan, quien se ha beneficiado con contratos por la monarquía saudí de los Bin Salman.


En un acuerdo con la Organización Trump, Dar Global lanzará un proyecto de mil millones de dólares en Arabia Saudita.

Dar Global, también durante esta gira, anunció una inversión, apoyada por el fondo de inversión qatarí, para desarrollar el Trump International Golf Club & Villas en Doha, un complejo de lujo de 5,500 millones de dólares.


Asociación global Qatari Diar & Dar - Trump International Golf Club y Villas en Simaisma.

El trato, firmado por Eric Trump, a cargo de los negocios de la Trump Organization, coincidió, además, con la donación por parte de Qatar de un Boeing 747 que servirá de avión presidencial del propio Trump.


Tras donar un 747 a EE.UU., Qatar incorpora un Boeing 777 VIP.

En Emiratos Árabes Unidos, sucedió algo parecido cuando Dar Global, unos días antes de la gira, presentó sus planes para desarrollar la Trump International Hotel & Tower de Dubai, una torre de 80 pisos valorada en mil millones de dólares. En este contexto, el presidente estadounidense acordó con las monarquías de Qatar, Emiratos Árabes Unidos, y Arabia Saudí, una inversión, en los próximos años, de más de dos mil millones en Estados Unidos.


El presidente estadounidense acordó con las monarquías de Qatar, Emiratos Árabes Unidos, y Arabia Saudí, una inversión, en los próximos años, de más de dos mil millones en Estados Unidos.

Los proyectos hoteleros de la Trump Organization, por otro lado, se han convertido en una inmensa fuente de dinero; Mar-a-Lago, la propiedad de Palm Beach donde Trump pasa gran parte de su presidencia, generó 125 millones de dólares en ganancias desde su ascenso político. La cuota para ingresar al resort, que da acceso privilegiado al presidente y sus colaboradores, pasará a un millón de dólares luego de que, en sus inicios en la Casa Blanca, fuera de 100 mil. Para la Citizens for Responsibility and Ethics (CREW) existen 21 proyectos inmobiliarios con marca Trump en desarrollo en 10 países extranjeros con socios que incluyen entidades conectadas con gobiernos en Arabia Saudita, Omán, Serbia, India, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Vietnam y Rumania. Para CREW, es claro que Trump utiliza su presidencia para promocionar sus cadenas hoteleras y todos los negocios relacionados con su marca personal: existen Trump Tower en construcción desde Belgrado hasta Hanoi.


Para la Citizens for Responsibility and Ethics (CREW) existen 21 proyectos inmobiliarios con marca Trump en desarrollo en 10 países.

Esta línea borrosa entre la gestión gubernamental, y los negocios personales de Trump, fue igual de evidente con el dinero embolsado por a la Biblioteca Trump después de sus demandas judiciales por “calumnia o difamación”, entre otras acusaciones. Desde su arribo a la presidencia, por ejemplo, ha obtenido 63 millones de dólares derivados de los tratos acordados en estos casos presentados contra grandes empresas como Youtube, Disney, Paramount, X y Facebook. En algunas de ellas, los pagos fueron previos a que la Comisión Federal de Comunicaciones aprobara acuerdos de venta, o fusión, como la venta de Paramount a Skydancer, propiedad de la familia Ellison, cercana a Trump, o el cierre, o paralización, de procesos por monopolio contra gigantes tecnológicos como Google, propietario de Youtube.


Trump encontró una laguna legal para usar el dinero de las contribuciones a su campaña, a través de los Comités de Acción Política, para pagar sus abogados en todos sus procesos judiciales.


Del blog personal de:

 Bruno Sgarzini