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martes, 19 de mayo de 2026

Este año la guerra podría extenderse en Europa

 

      Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.



Pronto podría haber un ultimátum de Moscú a los europeos, especialmente los alemanes. La situación es mucho más peligrosa que durante las tensiones de la guerra fría, pero en Europa no hay conciencia de ello


Portada de Der Spiegel.


     Hace ocho meses dijimos que Europa no podía seguir ignorando las advertencias rusas.Europa no puede seguir ignorando las advertencias rusas – Rafael Poch de Feliu.


«Todos contra Rusia»

Ahora esas advertencias se están haciendo mucho más agudas. Señalan claramente que la guerra de la OTAN contra Rusia por Ucrania podría extenderse este año e implicar directamente a los europeos, especialmente a los alemanes. Pronto podría haber un ultimátum de Moscú a los europeos. ¿Se confirma entonces la histeria de la “amenaza rusa” que la Unión Europea proclama? Obviamente es así como lo interpretan y lo interpretarán los memos con piñón fijo de Berlín, Bruselas, Londres y París, así como su lamentable ejército de propagandistas que nos están llevando de la oreja a una guerra.

La “amenaza rusa” no es más que un recurso para conjurar la propia desintegración de la Unión Europea y justificar el rearme. Cuando muchas cosas se están resquebrajando, la amenaza exterior de ese maligno enemigo es importante como elemento de cohesión de un club europeo cada vez más desestructurado internamente y mas irrelevante en el mundo. Eso está claro. Pero para lo que aquí nos importa la “amenaza rusa” también es otra cosa: una profecía autocumplida, una creencia falsa en su origen pero que contribuye y alimenta su realización.

Puedes meterle el dedo en el ojo a tu perro o a tu gato y anunciar al mismo tiempo que te va a pegar un mordisco o un zarpazo, con la seguridad de que al final eso es precisamente lo que te ocurrirá.

Es lo que pasó con la desastrosa invasión rusa de Ucrania de febrero de 2022, que el establishment occidental siempre acompaña del adjetivo “unprovoked”, “no provocada” – significativamente ausente, dicho sea de paso, de la guerra contra Irán. Hoy la gente informada y no cegada por la demonización de lo ruso, ya sabe que en 2022 Moscú llevaba mas de treinta años reclamando aquella “arquitectura de seguridad colectiva europea” que se prometió a la URSS de Gorbachov. 

Sabe que todas las “lineas rojas” que Rusia formuló en materia de ampliación de la OTAN fueron ignoradas una tras otra.


El oso ruso se defiende

Quienes vivimos aquello en primera linea – e informamos sobre ello de la forma más clara y directa posible teniendo en cuenta la corrupción estructural de nuestros medios – recordamos la boba sonrisa del Secretario General de la OTAN, Javier Solana, diciendo en Moscú que la oposición rusa a la ampliación carecía de sentido “porque la guerra fría se acabó” y “ya no somos enemigos”. Los generalotes rusos (y no solo ellos, también muchos expertos y estrategas occidentales de primera fila ) se regían por algo mucho más real y concreto. Se trata de aquella máxima del Canciller Bismarck según la cual “lo que importa no son las intenciones, sino las capacidades”. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, pues que si tienes a un tipo que te está apuntando con un revolver y que al mismo tiempo te está diciendo que no tiene la menor intención de dispararte, lo que cuenta es el revólver que te apunta y no lo que el tipo dice. Así de elemental.

Primero fue Europa Central, luego Europa Oriental, el Báltico y el Mar Negro. Entretanto hubo una guerra para inducir la disolución de la anomalía yugoslava y comprobar la necesidad de la OTAN con una “guerra humanitaria”. Se llegó a la instalación de baterías antimisiles en Polonia y Rumanía “contra Irán” (que no disponía de tal capacidad), baterías que podían cargarse con misiles nucleares capaces de anular la disuasión nuclear rusa, y así se llegó a la invitación de que Ucrania ingresase en el bloque militar contra Rusia (2008), lo que la mayoría de los ucranianos rechazaban. Siguió el cambio de régimen en Kíev, una mezcla de revuelta etnonacionalista de una parte de los ucranianos y de golpe de estado, ambos inducidos por Occidente. Siguió la respuesta de consolación rusa de la ilegal anexión de Crimea, con el apoyo de la inmensa mayoría de la población afectada. Hubo una revuelta popular contra el nuevo gobierno prooccidental de Kiev en el este y el sur de Ucrania que careció de apoyo significativo de Moscú, por lo menos en los primeros tres o cuatro meses y que fue respondida con la utilización del ejército ucraniano bajo la forma de “operación antiterrorista”. Desde entonces y hasta la “no provocada” invasión rusa hubo incumplimiento de acuerdos, mala fe occidental (reconocida años después por el presidente de Francia y la Canciller de Alemania) y una masiva financiación y preparación militar de la OTAN a Ucrania, con gran papel de la CIA, de su homólogo británico MI-6 que apuntaba claramente a una intervención militar contra el rebelde Donbas, ahora si con presencia militar rusa significativa, y a una reconquista militar de Crimea, documentada en acuerdos bilaterales de Kíev con Estados Unidos. Solo entonces Rusia invadió.

Ahora ocurre exactamente lo mismo.

Todo el mundo reconoce que Rusia no solo lucha en 2026 contra Ucrania, sino también, y sobre todo, contra la OTAN. Aunque ha transferido a los europeos el grueso de la carga y “negocie” con el Kremlin (también “negociaba” con Irán), Estados Unidos sigue siendo un país beligerante y decisivo en esa guerra contra Rusia. El conflicto ha traspasado todas las líneas rojas de lo que durante la guerra fría se habría considerado un peligro extremo. Recordemos como el Presidente Biden decía en marzo de 2022 que no se podía suministrar tanques y aviones a Ucrania “porque eso desencadenaría la Tercera Guerra Mundial”. Bueno, ya se ha hecho mucho más que eso:

-Se han atacado recursos estratégicos de la disuasión nuclear rusa: radares de alerta temprana, bases de bombarderos estratégicos.

-Se ha atacado una residencia del Presidente Putin en Nóvgorod, lo que trae ecos del asesinato de Jamenei en Irán, encubierto por los mismos fulleros, Witkof y Kushner, que negocian con el Kremlin. Desconfiar de tal negociación es puro sentido común.

-Se ha invadido territorio ruso en la región de Kursk.

-Generales de Estados Unidos con mando en la OTAN se han jactado de que disponen de capacidad para tomar el enclave ruso de Kaliningrado desde tierra en un tiempo récord. (General Christopher Donahue, comandante del Ejército de EE.UU. en Europa y África y de las fuerzas terrestres de la OTAN el pasado julio).

-Hay un goteo semanal de víctimas civiles rusas, de las que en Occidente apenas se informa, a diferencia de las ucranianas sin duda mucho más numerosas.

-Hay atentados personales en ciudades rusas contra generales en sus domicilios, con coches bomba (cuatro de ellos muertos), periodistas y diputados (por lo menos cuatro o cinco) e indiscriminados contra objetivos civiles (dos trenes, objetivos en ciudades lejos del frente, etc.)

-En el mar ha habido atentados contra cargueros rusos y se les acosa con frecuencia.

-Y todo esto se hace con armas, información de inteligencia, satélites, etc., de Estados Unidos, Inglaterra, la CIA (algo reconocido por el The New York Times, entre otros), el MI-6, etc.

En 2026 Europa ya está en pie de guerra contra Rusia, con una Alemania demente en primer lugar que está demostrando no haber entendido nada de su propia historia Alemania vuelve a las andadas – Rafael Poch de Feliu.

Oficialmente Berlín quiere transformar el Bundeswehr en «el ejército convencional más fuerte de Europa» para 2035, y en una fuerza «tecnológicamente superior» para 2039. (Atención a esto: a cien años del inicio alemán de la Segunda Guerra Mundial en Europa).

El documento oficial alemán sobre estrategia militar divulgado el 22 de abril declara que Rusia es «la amenaza más grave e inmediata» para la seguridad europea. La semana pasada el ministro alemán de defensa, Pistorius, confirmó en Kíev, seis proyectos conjuntos de armamento que “son solo el principio”. En abril, Zelensky y el canciller Merz firmaron en Berlín la «Declaración sobre asociación estratégica entre Alemania y Ucrania» que contempla la producción conjunta de drones de largo alcance en Alemania. La producción de armas para Ucrania ya es una realidad paneuropea; Alemania, Inglaterra, Dinamarca… Hasta la España de Sánchez ha firmado alguna cosa en esa materia con Ucrania.

En este contexto, la guerra de drones ha supuesto un revés para Rusia. Si hace unos meses parecía que lo que queda del Donbas controlado por Kíev caería en sus manos en unos pocos meses, los drones han detenido el lento avance. No es el primer revés temporal que sufre el ejército ruso en esta guerra, ni tampoco la primera vez que tomando sus deseos por realidad muchos vuelven a dar por hecha la “derrota” de Rusia. Pero lo que aquí importa es otra cosa: que la suma de todo esto está calentando los ánimos en Rusia.

Desde hace varios meses hay una fuerte presión en Moscú para que el Kremlin pase a lo que se llama una “disuasión activa”, es decir para que ataque, especialmente a Alemania, antes de que sea demasiado tarde. Se está diciendo lo mismo que Putin dijo en su discurso de aquel febrero de 2022 al anunciar la invasión de Ucrania a los rusos: “si no los detenemos ahora, la situación será peor dentro de unos años”. Pero ahora se trata de los europeos. Igual que antes de la invasión, también ahora se amenaza con “medidas técnico-militares” (esa fue la fórmula que se empleaba en vísperas de la invasión). “Los que participan en el ataque contra nosotros serán objetivo militar”, se dice. El ministerio de Defensa ruso ha publicado una lista de instalaciones industriales alemanas y europeas que participan en la guerra contra Rusia fabricando recursos de largo alcance. Hay que aclarar que no se trata de “invadir” territorio de la UE, sino de pararle los pies al actual belicismo europeo con una acción militar preventiva. Se puede estar de acuerdo o no, pero lo que no se puede es ignorar la realidad de esa peligrosa advertencia.

Los términos de las advertencias rusas de ahora son inequívocos. Hasta en la televisión rusa se reprocha a Putin falta de decisión, de momento sin nombrarlo (Eso es nuevo). Igual que hace cuatro años, esas advertencias son ignoradas hoy. Veamos algunos ejemplos recientes:

Dmitri Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad nacional, el 6 de mayo: “solo un miedo bestial a sufrir daños inaceptables impedirá que Alemania y la Europa Unida lancen otro ataque contra Rusia”. (Naturalmente con lo de “otro ataque” se refiere al de junio de 1941 de la Alemania nazi).

Sergei Lavrov, ministro de asuntos exteriores: «Se nos ha declarado abiertamente la guerra. El régimen de Kiev está siendo utilizado como punta de lanza. Sin embargo, todo el mundo es consciente de que esta punta es inutilizable sin los suministros occidentales de armas, datos de inteligencia, sistemas de satélites, entrenamiento de personal militar y mucho más».

Sergei Karaganov, Presidente honorifico del principal think tank del Kremlin, el 10 de mayo: “Un país que desencadenó dos guerras mundiales y se ha hecho culpable de genocidio no tiene derecho a tener el «ejército más fuerte de Europa» y mucho menos a poseer armas de destrucción masiva. Si aspirara a ello, los ciudadanos alemanes deberían comprender que su patria sería destruida para que nunca más surja una amenaza para la paz desde suelo alemán” (…) “Pronto estaremos en condiciones de lanzarles un ultimátum si siguen comportándose de esta manera”. (Esto hay que cotejarlo con la declaración de Putin ante la prensa rusa del mismo día en la que el Presidente dijo que “la guerra en Ucrania está entrando en su fase final”, lo que junto a los informes sobre una próxima “ofensiva de verano” rusa puede interpretarse de diversas maneras).

Karaganov, que el año pasado ya consiguió endurecer la doctrina nuclear rusa, propone ahora lo siguiente: (Y atención a esto):

“Primero atacar con armas convencionales instalaciones clave de países europeos que participan en la guerra contra Rusia. Si no reaccionan, atacar luego con armas nucleares”. Si no funciona, «algún país europeo tendrá que desaparecer».«Cuando hace tres años dije estas cosas, era una minoría”, dice Karaganov, ahora ya es la voz de la mayoría entre los militares y en la sociedad». Sergey Karaganov: How Russia Will Win the New World War

Este intelectual orgánico del Kremlin, que no es su voz pero es influyente, propone enmendar la doctrina nuclear de nuevo, primero contemplando el uso de armas nucleares si un grupo de países más fuertes en lo económico y tecnológico atacan a Rusia con armas convencionales. Y segundo, y lo más sorprendente, que Putin delegue el poder de uso del arma nuclear al general responsable del frente occidental europeo, lo que contiene una velada insinuación de incapacidad o flojera presidencial.

Como dice el analista alemán Alexander Neu ¿Putin bajo presión? – Rafael Poch de Feliu , al principio se trataba de las peticiones de unos pocos expertos. Ahora parece que hay presión por parte de la sociedad rusa y del aparato de seguridad para “que se haga algo contra Europa». En otras palabras: Putin se ve presionado a actuar, y a hacerlo muy pronto. La guerra podría extenderse al resto de Europa ya en 2026. Y Alemania se considera ahora el enemigo número uno de Rusia. Lo que uno se pregunta es ¿por qué los periodistas occidentales en Moscú no informan sobre esto?

A quienes dicen que después de todo también Rusia hace cosas terribles en Ucrania – lo que es completamente cierto – y que Ucrania tiene derecho a defenderse (y por cierto, en el Donbas también hay una Ucrania rusófila con derecho a defenderse) hay que explicarles que en el mundo real de la dialéctica entre potencias lo que importa es que una superpotencia nuclear está siendo desafiada por sus adversarios europeos y americanos a través de Ucrania con la pretensión de inflingirle una “derrota estratégica”. ¿Han perdido la razón? ¿Es que no entienden que cuanto más éxito tengan en ese propósito, más peligrosa se hará la situación?

Lo que hay que preguntarse, como dice Neu, es si los dirigentes de la mayor potencia nuclear del mundo aceptarían una derrota en el terreno militar convencional, con las exigencias de los europeos que se desprenden de ello, es decir si se resignarían a la pérdida de su estatus de gran potencia y a la posible desintegración de la Federación Rusa, sin recurrir a un ataque nuclear para evitarla.

La situación es mucho más peligrosa que durante las tensiones de la guerra fría, pero en Europa no hay conciencia de ello.


Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

sábado, 8 de noviembre de 2025

Grupos neofascistas europeos preparan una cumbre internacional en Madrid en torno al 20N

 

 Por Danilo Albin      
      Periodista con el foco puesto en la ultraderecha y el comercio de armas.


La Alianza por la Paz y la Libertad, una red a nivel continental encabezada por xenófobos italianos, celebrará un encuentro en la capital española el próximo 23 de noviembre. La cumbre de la extrema derecha europea coincidirá con los actos preparados por grupos franquistas para conmemorar el 50 aniversario de la muerte del dictador


     Noviembre tiene un encanto especial para la ultraderecha. El mes del aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco aparece marcado no sólo en el calendario de los nostálgicos españoles del régimen, sino también en las agendas de varias organizaciones neofascistas europeas.


Ultraderechistas en una protesta de Democracia Nacional en Barcelona.

La Alianza por la Paz y la Libertad (APF, por sus siglas en inglés), una organización que sirve como ámbito de coordinación entre distintos partidos xenófobos a nivel del continente y que cuenta con Democracia Nacional como representante en España, celebrará el día 23 de noviembre una cumbre internacional en Madrid.


Ultraderechistas en un acto celebrado en mayo pasado en Madrid.

El congreso revolucionario coincidirá con los actos preparados por la Fundación Nacional Francisco Franco y grupos afines para conmemorar el 50 aniversario de la muerte del dictador. El lema del encuentro neofascista será "Europa, una, grande y libre", un guiño a los fervientes defensores de la dictadura franquista.

En torno a esa misma fecha, Falange Española de las JONS suele celebrar una marcha callejera en homenaje a su fundador, José Antonio Primo de Rivera, que también murió un 20 de noviembre.

Los organizadores de la cumbre de ultraderecha aún mantienen en secreto el lugar exacto donde se celebrará el encuentro. El año pasado, los ultras europeos celebraron una reunión por estas mismas fechas en Espacio Ardemans, una sala de reuniones en Madrid ubicada en el número 66 de la calle Ardemans, el mismo portal donde figura la sede de Falange Española de las JONS. 

En aquel encuentro estuvo presente el ultraderechista italiano Roberto Fiore, líder del partido neofascista Forza Nuova y presidente de APF. Hace unos días, Fiore y sus seguidores se sumaron a los homenajes a Benito Mussolini por el aniversario de la Marcha sobre Roma.   

"Acciones concretas"

Fiore mantiene contactos con ultras españoles de Democracia Nacional y de Falange. En noviembre de 2024, el activista de extrema derecha italiano aprovechó su presencia en Madrid para sumarse a una manifestación convocada por Falange que recorrió varias calles de esa ciudad entre consignas contra el Gobierno.


Manifestantes durante la concentración de Democracia Nacional en Montjuïc.

Según ha verificado Público, Democracia Nacional y Falange Española de las JONS participaron en enero pasado en una reunión que celebró la red europea APF en Roma. 

"Estamos aquí para relanzar APF con acciones concretas, ciudad por ciudad, barrio por barrio, en toda Europa. No nos limitaremos a participar en las elecciones: construiremos un contrapoder capaz de romper el monopolio del sistema", afirmó en ese encuentro el ultraderechista italiano. 

La plataforma europea de partidos ultras cuenta también entre sus miembros con representantes de Die Heimat (La Patria), una formación alemana de inspiración neonazi. El Gobierno de ese país advirtió en enero de 2024 sobre las posiciones antimusulmanas y antisemitas de esa organización. 

La alianza europea que celebrará su cumbre en Madrid también tiene entre sus componentes al partido francés Les Nationalistes que lidera Ivan Benedetti, los rumanos de Noua Dreapta, el Partido de los Nacionalistas Serbios o activistas griegos del Movimiento K21.

Más allá de Europa, los ultras mantienen contactos con el Partido Social Nacionalista Sirio, una formación política que cuenta con un brazo armado, el grupo denominado Águilas de Torbellino.  

Encuentro en Rusia

Representantes de algunas de las formaciones ultraderechistas que integran la red APF estuvieron en septiembre pasado en San Petersburgo, donde participaron en un encuentro respaldado por el oligarca ruso Konstantin Maloféyev, señalado en informes del FBI y del Parlamento Europeo por sus vínculos con el Gobierno de Putin.


Asistentes a la cumbre ultraderechista en San Petersburgo enseñan distintas banderas, entre ellas las de Falange y Democracia Nacional.

El ultra italiano Roberto Fiore encabezó la delegación de APF que acudió el encuentro promovido por Maloféyev y en el que también estuvieron presentes integrantes de Democracia Nacional y de Falange Española de las JONS.

La reunión en San Petersburgo concluyó con la presentación de una nueva iniciativa internacional de ultraderecha: la Liga Antiglobalista Internacional (ISL, por sus siglas en inglés), respaldada por organizaciones ultras de España, Francia, Reino Unido, Italia, Hungría, Alemania, Bélgica, México, Brasil, Argentina y Sudáfrica.   

La red constituida en San Petersburgo con el apoyo del oligarca ruso busca así constituirse en una especie de lobby ultraderechista que buscará coordinar a los "antiglobalistas" más allá de Europa. Mientras, los ultras del viejo continente agrupados en la APF miran hacia el 23 de noviembre, día en el que se encontrarán en Madrid.


Fuente: Público

domingo, 28 de septiembre de 2025

La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada

 

      Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania de la eurocrisis.



El desconocimiento de la historia y la concepción maniquea de las relaciones internacionales de muchos políticos, militares, expertos y periodistas europeos auguran una extensión del conflicto entre Rusia y Europa



     Toda una generación europea de políticos, militares, expertos y periodistas, que en su gran mayoría desconocen la historia y han interiorizado una concepción maniquea profundamente estúpida de las relaciones internacionales, la está haciendo posible.



El 17 de julio el jefe de las tropas de Estados Unidos en Europa, General Christopher Donahue dijo en Wiesbaden que la OTAN tiene un plan detallado para atacar y tomar la región rusa de Kaliningrado “en un plazo de tiempo sin precedentes, más rápido de lo que nunca fuimos capaces”. Kaliningrado es un punto militarmente vulnerable de Rusia, encajonado entre Polonia y Lituania, territorialmente desconectado del resto de la Federación Rusa. Por eso Moscú tiene allí muchos soldados, 75 barcos de guerra, aviación supersónica de combate y misiles nucleares tácticos Iskander M.

Como Rusia ataca sistemáticamente la industria militar ucraniana, Kiev está deslocalizando a países de la OTAN algunas fábricas. La empresa ucraniana Fire Point abrirá en diciembre una fábrica de combustible para misiles en Dinamarca. Alemania también va a producir armas para Ucrania. Es la primera vez que países de la OTAN albergan industrias de un país en guerra, o producen armas en su suelo por cuenta de otros. Todos dicen que los misiles que se van a fabricar y/o suministrar a Ucrania en (y desde) Europa pueden y deben alcanzar la retaguardia profunda rusa, ciudades como Moscú y San Peterburgo. Lo dice el canciller alemán, su ministro de defensa, los principales políticos europeos, la encargada de exteriores de la UE y los generales alemanes que ponen fecha al conflicto militar abierto de Europa con Rusia para los próximos cuatro o cinco años.


La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la cumbre de la OTAN de 2025.

Para comprender lo que significa es necesario “traducir” todo eso y reposicionarlo en el mapa con los actores invertidos.

Supongamos que uno de los principales jefes militares rusos o chinos explica en una conferencia que hay planes para atacar territorio de Estados Unidos desde bases en México o Canadá. Que esos países, además, están fabricando o transfiriendo misiles y otras armas para golpear la “retaguardia” de Estados Unidos muy lejos de las fronteras y que así lo anuncian sus principales jefes políticos y militares que hasta ponen fecha al asunto.

Imaginemos que Estados Unidos invade militarmente a alguno de sus vecinos latinoamericanos (en realidad no hace falta mucha imaginación) y que Rusia o China apoyan al invadido con 115.000 millones de dólares y otros aliados de Moscú o Pekín ponen 21.300 millones (lo que Alemania lleva pagado a Ucrania) y 7500 millones, respectivamente (caso de Francia).

Imaginemos que Moscú y Pekín brindan toda su inteligencia satelital, comunicacional y de operaciones especiales al país invadido y que con ella se atacan instalaciones militares y energéticas de Estados Unidos en su territorio, incluidos radares y bases de aviones que forman parte del complejo “estratégico” (la disuasión, vigilancia y prevención de una guerra nuclear) americano.

La intervención incluye bombas y sabotajes contra petroleros americanos, atentados personales mortales con bomba o tiroteos contra periodistas y políticos estadounidenses, entre ellos también opositores del país invadido que apoyan la invasión y residen en Estados Unidos. Realizado tal ejercicio hay que preguntarse ¿cual sería la reacción y el estado de ánimo de los políticos y militares americanos ante tal panorama?

La respuesta es que todos los indicadores señalarían hacia una ampliación de la guerra, con ataques inmediatos del ejército de Estados Unidos, primero contra las potencias aliadas de Rusia y China implicadas en tal panorama y más tarde, dependiendo del resultado y de las reacciones, una guerra entre las grandes potencias. Esa es, exactamente, la situación en la que nos encontramos.

Los “estrategas” rusos tienen eso en la cabeza Una mala ruptura con Europa – Rafael Poch de Feliu. Quienes toman las decisiones en Moscú, y el Presidente Putin en concreto, han sido hasta ahora mucho más moderados que sus estrategas. Pero las advertencias se suceden Europa no puede seguir ignorando las advertencias rusas – Rafael Poch de Feliu. Es obvio que Rusia no dejará sin respuesta ataques con misiles alemanes o producidos en Dinamarca contra sus ciudades. Respuesta no en Ucrania, sino contra los países de origen de tal capacidad. La ampliación / transformación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada.

Los políticos que defienden la línea de la OTAN en la Unión Europea, es decir la Presidenta de la Comisión, Von der Leyen, la responsable de exteriores, Kallas y los actuales dirigentes de Alemania, Francia e Inglaterra, están poniendo en peligro la seguridad de Europa, provocando a Rusia y pidiéndole que les ataque. Se trata de toda una generación europea de políticos, militares, expertos y periodistas, que en su gran mayoría desconocen la historia y han interiorizado una concepción maniquea profundamente estúpida de las relaciones internacionales que les hace perder por completo de vista la realidad Peligrosa ineptitud europea – Rafael Poch de Feliu.




“En la mayoría de los círculos políticos y mediáticos de Washington, Bruselas, París y Londres, los argumentos que hacen referencia a la historia se han vuelto inútiles. Sus interlocutores simplemente no entienden de qué se está hablando y carecen tanto de los conocimientos básicos como de la vitalidad intelectual para intentar comprenderlo. Las personas que no saben que la relación entre Rusia y Ucrania (a veces muy conflictiva, a veces muy consensuada) se ha prolongado durante más de 400 años, por ejemplo, probablemente no se dan cuenta de que, al comprometer a sus países a convertir Ucrania en una barrera militar contra Rusia, están asumiendo un compromiso no solo para las generaciones futuras, sino para los siglos venideros”, dice el analista británico Anatol Lieven.

Uno de los malosentendidos es el no aceptar la realidad y los intereses de Rusia, el mayor y mas poblado país del continente al que (sin menospreciar los motivos endógenos, que los hay) han empujado durante tres décadas a retomar su rodado militarismo ideológico y económico, que Moscú abandonó durante su malograda transformación tras su gran reforma democratizante y el fin de la URSS Los años perdidos – Rafael Poch de Feliu.




Europa transfirió a Estados Unidos todas las decisiones estratégicas en materia de seguridad y política exterior continental. Y el problema era que Washington consideraba que Rusia ya no era una gran potencia, mientras que los rusos sí que se consideraban una gran potencia y no tenían, ni tienen, la menor intención de renunciar a su soberanía y autonomía mundial.

Llegados aquí, el lector puede pensar, “pero bueno ¿no es Rusia la que ha lanzado estos días drones sobre Polonia y Rumanía, perturbado acaso los aeropuertos de Oslo y Copenhague, y violado el espacio aéreo de Estonia? Pues sí, probablemente se trata de advertencias a la llamada “coalición de voluntarios” que proclaman su intención de intervenir militarmente en Ucrania y de tanteos a su posición militar que evidencian su gran vulnerabilidad por ausencia de sistemas de defensa antiaérea y antimisiles, lo que les invita a una reflexión sobre las consecuencias de sus actos.

En realidad teniendo en cuenta su contexto, todas esas “provocaciones” han sido muy inocentes. Los drones de Polonia no iban armados y contemplada en un contexto general, la presunta violación del espacio aéreo estoniano ha sido una minucia. Estonia intenta ampliar su zona económica exclusiva aérea y marítima en el Báltico, algo que Rusia no reconoce y los doce minutos de violación alegados palidecen al lado de las más de 200 violaciones turcas del espacio aéreo griego registradas en 2022 alrededor de la isla de Samos. Turquía y Grecia son miembros de la OTAN, pero esos incidentes nunca dieron pie a grandes titulares mediáticos, ni a encendidas declaraciones y convocatorias del Consejo de Seguridad de la ONU y del Consejo de la OTAN, como ha sido el caso de Estonia, coincidiendo, precisamente, con el anuncio del Pentágono de reducir la ayuda de Estados Unidos en el Báltico…

El problema es que la retórica agresiva forma parte de la misma naturaleza de una espiral bélica. “Cualquier violación militar de la frontera será respondida con medios militares, incluyendo el derribo de aviones de combate rusos”, ha dicho el político de la CDU alemana Jürgen Hardt. «Se les ha advertido: si otro misil o avión entra en nuestro espacio aéreo sin permiso, ya sea deliberadamente o por error, y es derribado, no vengan aquí a quejarse», dijo el miércoles el ministro de exteriores polaco Radoslav Sikorski en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU. Una vez comenzados los disparos, que pueden empezar de forma fortuita y no deseada por nadie, la presión es siempre hacia una mayor destrucción. Estamos claramente rondando eso.

Conforme maduran las condiciones para una ampliación territorial del conflicto militar en Ucrania o del esperado segundo ataque israelí contra Irán La próxima guerra entre Israel e Irán se avecina con Trita Parsi | ENFOQUE PROFUNDO con John Kiri…, aumenta alegremente la aceptación mediática y política del escenario de una gran guerra con posible utilización de armas nucleares tácticas. La propia doctrina nuclear rusa ha sido significativamente reformada en ese sentido. La doctrina del gobierno británico aprobada este año en la National Security Strategy advierte de que “por primera vez en muchos años tenemos que prepararnos activamente para la posibilidad de que nuestro territorio sea objeto de una amenaza directa en un potencial escenario de guerra”. La crónica europea ya está llena de ese tipo de preparativos y anuncios, el gasto del 5% en “defensa”, el fin de los estatutos de neutralidad (Austria, Suiza), la búsqueda de recursos nucleares (Polonia) o el inicio del debate al respecto en Alemania…

Pero el fenómeno trasciende a Europa. Desde la aprobación de su “Ley de Paz y Seguridad” de 2015, la noción de “autodefensa”, que marcó en Japón la interpretación de la constitución de posguerra, ha pasado a mejor vida. Ahora se justifica el uso de la fuerza militar no solo en el caso de un ataque contra Japón sino en cualquier eventualidad de “crisis existencial”, un concepto amplio y ambiguo que incluye, por ejemplo, el cierre del estrecho de Ormuz, vía de suministro energético del país, e incluso ciberataques. 

Hasta la más prudente y siempre moderada China ha tenido que mostrar músculo con una inusitada muestra de sus armas de última generación en el reciente desfile del aniversario de la victoria celebrado en Pekín. Todo apunta hacia la ampliación del conflicto y de las tensiones militares. Y no solo en Europa.


Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

domingo, 14 de septiembre de 2025

Crónicas de la caída: Septiembre de 2025

 

 Por Antonio Turiel     
      Físico, matemático y experto en Energía del CSIC.


     Mientras escribo estas líneas, hay todavía manifestantes en diversos puntos de Madrid, sobre todo en las inmediaciones de la Plaza de Cibeles. Estas manifestaciones en la capital de España son el colofón de tres semanas en las que las protestas contra la Vuelta Ciclista a España por la participación de un equipo israelí se han ido progresivamente recrudeciendo, desde el puñado de personas que protestó cerca de la ciudad que me ha acogido, Figueres, hasta los centenares que se congregaron en el País Vasco, Asturias y Galicia, para finalmente llegar a los probablemente decenas de miles que hoy han colapsado las calles de Madrid y han impedido la finalización de la etapa y la entrega de premios.




A otras personas les corresponderá  analizar el hartazgo de la población española (y también europea) con la horrible masacre que de forma indiscriminada está aplicando el ejército de Israel a la población de Palestina (muy visiblemente en Gaza y de manera más discreta en Cisjordania), y cómo este explosión de rabia y protesta es en buena medida un rechazo contra nuestras propias élites (que se afanan en disimular la gravedad del genocidio, e incluso cuando lo reconocen lo hacen con la boca pequeña y sin acabar de tomar medidas decisivas, en lugar de como mínimo no plegarse a la voluntad de los genocidas, por más poder económico que controlen directa o indirectamente).

Pero yo aquí querría destacar otra cuestión, a saber: que la circulación de la información es cada vez más lenta y azarosa, siendo el caso de las protestas en la Vuelta una de los pocos casos en los que la población ha podido identificarse y movilizarse, en forma creciente, al darse cuenta de que los sentimientos de rechazo eran compartidos y para nada minoritarios. No es una casualidad que a medida que iban pasando los días se hayan ido sumando más y más personas a las protestas, hasta culminar con la demostración de hoy en Madrid.

Estos mismos días ha habido protestas generalizadas y masivas, en ocasiones con cierta violencia, en nuestro país vecino, Francia. El lunes cayó el primer ministro, François Bayrou, después de someterse a una moción de confianza que encontró necesaria para poder acometer medidas de ajuste económico bastante drásticas.

Emmanuel Macron, no osando convocar unas nuevas elecciones legislativas de desenlace incierto, nombró en seguida un nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, hombre de su confianza. El miércoles, respondiendo a una convocatoria para bloquear todo el país, se dieron todo tipo de incidentes, protestas y altercados. Se prevén nuevas jornadas de protesta a finales de mes, y el ambiente está cada vez más caldeado. Pero de esto apenas se habla, muy poco, en España e imagino que en otros países vecinos de Francia.

Mientras tanto, Alemania no levanta cabeza. El último trimestre volvió a registrar un descenso del PIB que pone en peligro la incipiente recuperación económica a la que apuntaban los dos primeros trimestres de 2025. Las encuestas muestran el irresistible ascenso del ultraderechista Alternativa por Alemania, que es la respuesta que le está dando el electorado alemán a sus inoperantes élites, que no son capaces de sacarlos de una recesión instalada desde que dejó de tener acceso a la energía barata que venía de Rusia. Una buena parte de la energía todavía llega de Rusia, en realidad, pero pasando por intermediarios para camuflar su origen y por eso ya no es tan barata.

Otra parte viene de los EE.UU., particularmente el gas del fracking, que nunca fue ni será barato. Y sin los insumos a bajo precio, un país como Alemania, donde los sueldos no son bajos, no puede competir en el mercado global.

La transición energética se hunde lentamente en Europa. Nadie lo va a reconocer, pero poco a poco las metas de la transición están pasando a un segundo plano. Particularmente preocupa la pérdida de competitividad francesa y alemana y la destrucción de empleo, y aún más el hundimiento constante de la industria de la automoción, una de las industrias más importantes de Europa.

No pasa semana sin noticias negativas en este sector, sin que se vea una salida razonable, mientras las ventas en Europa continúan su curva descendente y las exteriores se volatilizan. Pero todas estas cuestiones se sustituyen por el rearmamento, por alimentar la amenaza fantasma de la guerra con Rusia.




Y como quiera que últimamente la población está perdiendo el entusiasmo por la causa bélica, las últimas semanas han estado jalonadas por noticias, éstas sí bien iluminadas y puestas en el foco mediático, dirigidas a alimentar la psicosis: la pérdida del GPS del avión de Úrsula von der Leyen, la intrusión de drones rusos en el espacio aéreo de Polonia y Rumanía... De nuevo, los flujos de información son azarosos. Aunque no arbitrarios. 

De vuelta a España, esta semana ha sido "noticia" algo que en realidad era una nota de prensa auspiciada por las grandes compañías eléctricas, de acuerdo con la cual el 83% de los nodos de la red eléctrica española están saturados y no pueden dar cabida a toda la nueva generación renovable que supuestamente tiene que entrar.

Se ha llegado a decir que esta saturación ha llevado a perder 60.000 millones de euros en "inversiones potenciales", en referencia a un informe de Spain DC que citaba esa cifra, y como ejemplo se mencionan todas las industrias que no están "pudiendo despegar" por estas deficiencias de la red, desde los centros de datos hasta "otras industrias electrointensivas" curiosamente no especificadas.

Pero como respuesta a estos "apremiantes" hechos, el Ministerio de Transición Ecológica español ha anunciado esta misma semana un incremento de la partida presupuestaria a destinar para el refuerzo de la red eléctrica, que llegaría así a los 13.590 millones de euros que se van a invertir desde ahora hasta 2030. Nadie va a explicar que todo esto es mentira. Nadie va a explicar que la demanda eléctrica en España está cayendo desde 2008, 17 años ya, y que este año seguramente cerrará con una nueva caída.




No hay demanda para esa generación eléctrica que se pretende incorporar: en la actualidad, se están produciendo curtailments o pérdida de energía que se podría producir pero no se aprovecha, de más del 20% en algunos momentos. Los grandes fondos de inversión se retiran desde hace meses en lo que saben que es un negocio no rentable, cuando no ruinoso. Y eso sin contar con los problemas de intentar incorporar tanta electricidad renovable sin estabilización.

Da exactamente igual: el plan es seguir adelante con el REI aunque sea un fracaso, y no hay plan alternativo. Se da por sentado que se necesita nueva generación eléctrica y que ésta debe ser renovable, cuando ambas afirmaciones son mentira.

Mientras tanto, bajando al terreno de lo real, de la gente que está sufriendo el inevitable descenso energético en el que estamos embarcados, vemos que los problemas crecen en Bolivia, en México y Nigeria, convertidos en tres de los puntos calientes de la caída de la disponibilidad de combustibles derivados del petróleo tras el pico de producción de petróleo crudo y condensado que se produjo en noviembre de 2018.


Así están las filas en Ascensión de Guarayos - Bolivia.


Algunas bombas en gasolineras no cuentan con servicio en México.


Fotografía de Tonye Cole y una bomba de combustible en Nigeria.



El precio del barril de petróleo se mantiene moderado desde hace meses, y eso hace pensar a muchos en los países occidentales que la crisis energética es algo del pasado. En realidad, lo que sucede es que la crisis no se está distribuyendo de manera equitativa, y simplemente algunos países están empezando a quedar marginados del reparto. Justamente como estrategia para que aquí no haya escasez.

Esto, por supuesto, no puede mantenerse indefinidamente, pero nadie va a hacer un análisis en profundidad sobre el tema. Nadie hablará del desastre en ciernes hasta que ya lo tengamos encima y sea inevitable.

Porque, además, en este momento en el que se necesitaría tener una información precisa sobre la situación energética global, nos encontramos con que vamos a tener mucha menos. De entrada, este año la Energy Information Administration de los EE.UU. no sacará su informe anual, debido a los recortes de Trump.

Y en cuanto al informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, al cual dedicamos un post cada año en este blog, aún no tiene fecha de publicación. Otros años ha salido en octubre y a estas alturas tendríamos más que clara la fecha de publicación, pero este año parece que se va a retrasar. ¿La razón? Seguramente porque, como comenta Javier Blas, en el borrador al que ha tenido acceso se ve que se recupera un escenario que desapareció hace unos años, el de Políticas Actuales, probablemente por la presión de la actual administración estadounidense.

Un escenario en el que ya no se prevé una caída del consumo de carbón, petróleo y gas, simplemente porque ya no hay voluntad en los EE.UU. (y, aunque no se quiera reconocer, tampoco en Europa) de seguir luchando para abatir el Cambio Climático. Pero, claro, hacer ese encaje de bolillos va a ser complicado. Hasta ahora se había usado la narrativa del pico de demanda, es decir, que se iba a consumir menos petróleo porque queríamos consumir menos, no porque no hubiera.

Sin embargo, tanto en EE.UU. como en Europa hay ahora urgencia por un volantazo a la situación económica, y para eso necesitan combustibles fósiles, toda vez que la transición energética ha fracasado. Así que ya no queremos consumir menos petróleo. Pero, después de años de insistir en que lo que estábamos viendo era un pico de demanda, ¿quién sale ahora en la AIE a explicar que, en realidad, estamos ya en un pico de oferta, y que no va a producirse más petróleo, sino cada vez menos? Por eso la necesidad de tiempo extra, para hacer cuadrar lo incuadrable. El análisis del WEO de este año promete ser una experiencia muy emocionante...


Demanda mundial de minerales para las energías 'renovables'.

Crisis social, crisis energética... y, recordémoslo, estamos a las puertas de un nuevo desastre climático. Este otoño es un momento de máximo riesgo. Pero tampoco se habla de ello. No sucede. Hasta que suceda. 

Por tanto, si algo caracteriza este momento es el bloqueo de la información. Algo siempre presente, pero que ahora es creciente. Azaroso, pero no arbitrario.

Así que, para despedir este post, quiero mencionar una noticia de las que se habla tan poco como se puede: la Global Sumud Flotilla, un conjunto de embarcaciones que están en este momento navegando hacia Gaza con alimentos y medicamentos. Un grupo de personas que, desarmadas, pretenden hacer llegar una ayuda de primera necesidad a quienes están siendo exterminados, y a los que el gobierno de Israel ya ha amenazado diciendo que tratará como terroristas.

Entre las noticias que no habrán leído estos días está la de que, mientras estaban atracados en el puerto de Túnez, sufrieron dos ataques con drones provenientes de mar abierto y que transportaban pequeños dispositivos incendiarios, un ataque de baja intensidad pero que es una advertencia. Simplemente otra noticia sobre la que no leerán hoy pero que quizá merezca la pena que sepan.


Fuente: The Oil Crush