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miércoles, 25 de marzo de 2026

Recuerdos de la costa siria: Ugarit y el alfabeto más antiguo

 

Para un invierno átono y viscoso, sin frío ni calor (10 de 10)


 Por Pedro Costa Morata   
      Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

Al final de mi estancia volvería a visitar el Museo Nacional de Damasco, pero la primera y más emotiva impresión ya había quedado bien impresa en mi cabeza, y era aquel mínimo ladrillo, en forma de (medio) dedo, hecho en arcilla endurecida con la grabación de 30 caracteres cuneiformes, descrito como el más antiguo alfabeto conocido... El Museo lo mostraba en urna transparente, embutida en una pared brillante, con aspecto de altar divino: no en vano era, quizás, la joya más preciada en un Museo exuberante de riquezas antiguas (aunque yo mismo había conocido la superior acumulación arqueológica de los grandes museos de la Europa imperial, abastecidos por el saqueo sistemático de Oriente). Y allí mismo, en la tienda del Museo adquirí mi alfabeto, exacta reproducción del original, y desde entonces luce en mi mesa de trabajo, a modo de enlace entre mis pesares del siglo y mis anhelos, frustrados, de investigador de ciudades reveladas al sol; y lo he colgado de mi cuello en numerosas ocasiones, bien por alcanzarme la nostalgia de mis correrías mediterráneas, bien por el gusto de que alguien me pregunte que qué es eso, y por supuesto para explicar a mis alumnos de Telecomunicación los orígenes de la escritura...

El abecedario ugarítico, ¡ah, el abecedario...! está emparentado con el cananeo, que es una lengua de la rama semítica que a través de Biblos y la expansión comercial fenicia dio origen al etrusco y al griego. Y se fecha más o menos en el 1400 a. C., ahí es nada. A Ugarit también se le atribuye el hallazgo de la partitura musical (“escala heptatónica oriental”) más antigua en la historia... con un himno grabado que ha pasado a ser considerado el origen de la música clásica...


Alfabeto ugarítico.

Era mi primera visita a Siria, en noviembre de 1986. Aunque la invitación venía de la Embajada siria en Madrid, es decir, del Ministerio de Relaciones Exteriores, el programa -en el que no intervine- me lo prepararon, en realidad, con contenidos turísticos, lo que en el caso de Siria equivale a decir que fue eminentemente histórico-arqueológico. A mí me interesaba todo de ese país, así que no tuve que proponer ninguna alteración. Mis compañeros eran el competente guía Omar, sirio-argentino (o sea, turco, como dicen allá), y el chófer Muafaq, divertido e ingenioso. Dejando la visita detenida a Damasco para el final, decidimos emprender el recorrido por el norte, región de Alepo, iniciándolo por la costa, con la fijación primera y algo obsesiva por las ruinas de Ugarit, donde se había encontrado el famoso alfabeto y cuyas ruinas ya me habían cautivado, aun sin contemplarlas. Luego visitaríamos Ebla, Apamea, Palmira y, más allá, en el Éufrates, Mari; con especial detenimiento en Alepo, donde mis guías reconocieron que esa Ciudadela, con ínfulas de parecerse a nuestra Alhambra no era, de ésta, sino una pálida sombra.

El sitio arqueológico de Ugarit, llamado Ras el-Shamra (Cabo Hinojo), sin duda uno de los más importantes de la costa del Mediterráneo Oriental, surge a unos diez kilómetros al norte de la gran ciudad mediterránea de Latakia (antigua Laodicea). Ocupa, sobre un tell (colina), unas veinte hectáreas y lo flanquean dos riachuelos por el norte y por el sur. Este asentamiento consta ya en el 7500 a. C., puro neolítico próximo-oriental, y hacia el 3000 a. C. es un activo centro comercial y financiero. En 1800 ya ha adquirido la forma política de entidad independiente, en realidad Ciudad-Estado con un cierto hinterland pero nunca con dimensiones -ni aspiraciones- a reino o imperio: su vocación, de intermediario económico y de productor de barcos, metalurgia o artesanía, se adaptaba mucho mejor a esa existencia pacífica y productiva. Fue una ciudad próspera, en definitiva, y eso duró medio milenio, con máximo esplendor entre los siglos XV y XII a. C. (con más precisión: entre 1450 y 1180 a. C.). Y poco después del fatídico 1200 fue arrasada por los -aún hoy- enigmáticos “pueblos del mar”, y en consecuencia abandonada.

El extenso conjunto urbano muestra una muralla casi enteramente conservada, con curiosa puerta triangular, un imponente palacio real, dos templos en el sector más elevado dedicados a las divinidades sirio-fenicias Baal y Dagón, y algunas viviendas civiles de llamativa extensión y organización. Pensando en la dicha de los arqueólogos, se me permitió recorrer, excitado y feliz, callejas, corredores y habitaciones y tuve buen cuidado de respetar las piedras de los templos de esos dioses todopoderosos, tan benéficos como temibles, cuyo recuerdo llena todo el Próximo Oriente. Me imaginé hollando y aforando, sin importarme el inclemente sol de Oriente y bajo metros de sedimentos seculares, cerámica, tablillas... y ese ladrillito alfabético consonántico (o sea, sin vocales)...


Ruinas de Ugarit.

Ugarit fue “ciudad perdida” hasta 1928, cuando un agricultor con su arado desveló una tumba, anuncio de la necrópolis de la ciudad comercial, que se sitúa entre el tell y el mar, con espesa franja de naranjos y limoneros extendidos hacia el discreto Minet el-Beida (Puerto Blanco) a poniente. El enclave geográfico acaba en el Ras ibn-Hani (Cabo de Felix), su faro y su entorno militar, como sucede con la mayoría de los faros de la costa siria, situados como es normal en apéndices rocosos, cabos o pequeñas penínsulas (ras, en definitiva).

Al poco las excavaciones irrumpieron en toda la zona a las órdenes del arqueólogo francés Claude Schaefer (recordemos que eran los años del Mandato francés de Siria, botín de guerra que, junto con Líbano, se atribuyeron los franceses tras la derrota y extinción del Imperio Turco). A partir de 1948 y en sucesivas campañas fueron surgiendo del suelo miles de tablillas, con más y más luces sobre la vida en Ugarit de aquellos siglos, llenos de vida, comercio y política, todo ello bien adobado de cientos de deidades perfectamente adaptadas a las necesidades -económicas, lúdicas, religiosas- de una población dinámica y culta.

Volví a Ugarit en 1989, tras enrolarme en una misión onusiana del Plan de Acción del Mediterráneo (PNUMA), para estudiar a fondo la costa siria, lo que me proporcionó otras dos estancias y un conocimiento minucioso de ese litoral, ya que se me encomendó su estudio medioambiental.


Esquema del área de Ugarit /Ras ibn-Hani, al norte de la costa siria.

Desde Ugarit y Ras ibn-Hani hacia la frontera turca se extiende un litoral hermoso, de bellos acantilados de blanca caliza y apacibles playas de arenas negras. Con dos cabos (y sus faros), Ras el-Bassit y Ras el-Fasuri, marcando los sectores 1 y 2 de los diez en que yo organicé la costa siria para su mejor estudio (Ibn-Hani separaba el segundo del tercero, dando paso por el sur a la hermosa Latakia. Y fue en esa costa, objeto de mis andanzas estudiosas, donde me sentí fuertemente atraído (no diré tanto como por Ugarit, pero casi, casi) por el Yebel Aqra (Kel Dagi, en turco, 1.717 m), que hace frontera con Turquía y que retiene el nombre clásico de Mons Casius (Kasios, en griego). Fue su visión, majestuosa, desde el mínimo poblado marinero de Badrusiyah, con sus barcas de pesca varadas sobre guijarros, y la espectacular caída hacia el mar, coronado de blanca nube, más la atenta consulta que hice a la Guide Bleu, lo que encendió mis ganas de ascender a su cumbre... Porque si bien se trata de una cúspide sagrada ya en tiempos cananeos, donde se rendía culto a Baal y otras divinidades de otros ciclos religiosos anteriores del Oriente Próximo, lo era también en tiempos griegos, que era cuando se rendía culto a Zeus Kasios, y durante el Imperio romano, por supuesto. De tal modo que la historia asegura -Plinio el Viejo dixit- que nada menos que tres emperadores ascendieron a su cumbre para ofrecer sacrificios a Zeus/Júpiter olímpico...

Me dije que, en honor a Zeus, desde luego, pero también a esos emperadores, todos ellos tan notables como Trajano, Adriano y Juliano (este último injustamente llamado el Apóstata, por oponerse a la incalificable decisión de Constantino de liquidar el divino panteón del Imperio y sustituirlo por el cristianismo como religión oficial), merecía la pena que yo, respetuoso con la memoria de uno y otros, debía intentar su culminación. Vano esfuerzo, ya que el monte hace frontera, sí, pero esa cima sagrada, para mí tan sugerente, resulta que se alza en territorio turco, y ahí la frontera estaba vedada para sirios y turcos; y aunque yo, como extranjero teóricamente habría podido cruzarla, ni estaba previsto ni las autoridades sirias, mis anfitrionas, lo permitirían. Queda pendiente -me dije- para cuando vuelva a este rincón del Mediterráneo que es el golfo de Alejandreta (Iskenderun), mero rincón nororiental del Mare Nostrum cuya adscripción político-territorial hubo que decidirla por referéndum en 1938, ante el conflicto suscitado por sirios y turcos como consecuencia de la I Guerra Mundial; la consulta se decidió a favor de la mayoría turca.


Yebel Aqra (Mons Casius), en la frontera sirio-turca.

Me pareció, pues, que esa esquina geográfica (en la que “encaja” geológicamente la afilada punta nororiental de la isla de Chipre) guardaba notables atractivos políticos e históricos. En esa región, que los sirios siguen considerando irredenta, está la magnífica Antioquía, faro de la Antigüedad, a orillas del no menos clásico río Orontes (Nahr Assi, en árabe), que recorre la región costera siria de sur a norte, y en la misma ladera norte del Yebel Aqra está Seleucia, una más de las ciudades que fundó Seleuco, otro de los lugartenientes, como Antioco, sucesores del gran Alejandro.

Me conformé, vistas las dificultades, con que en mi mente y mi corazón quedara constancia de mi intenso deseo de subir al Mons Casius sagrado y rendir mi pleitesía, si no a los dioses aquellos, sucesivos y persistentes, sí a mi Mediterráneo nutricio que, en esta costa noblemente cananea, fenicia y siria, al revés que en la mía, murciana, el sol se pone por el horizonte marino, y surge del desierto y el corazón sirios.

miércoles, 19 de febrero de 2025

La resistencia kurda en Siria, entre la guerra y el olvido

 

      Periodista especializada en derechos humanos y feminismos.

                                                                                y

                                 Javier Ayala Aizpuru



El incremento de los ataques turcos desestabiliza el norte y el este del país en un momento clave de negociaciones con el nuevo gobierno de Damasco


     Lejos de los gritos de victoria de la plaza de Kobane (en la gobernación de Alepo, al norte de Siria), Qamar (nombre ficticio) limpia con esmero la imagen de su hijo clavada en la tierra del Cementerio de los Mártires. La ciudad celebra el décimo aniversario de la batalla de Kobane, que decidió el futuro de toda la región. Un símbolo de la resistencia kurda. El comienzo del fin del Estado Islámico.


Mujeres con banderas de las SDF en el décimo aniversario de la batalla de Kobane. / B.C.A y J.A.A.

Su hijo ha fallecido mucho tiempo después de todo aquello, en la misma ciudad que sigue constituyendo el epicentro de la resistencia kurda. Cayó entre los restos de aquel enfrentamiento, de las tapias agujereadas, los escombros apartados y los edificios derruidos. El enemigo ahora es otro, menos mediático a los ojos de Occidente: el Estado turco. Mediante bombardeos, drones y la colaboración con el llamado Ejército Nacional Sirio (ENS), Turquía ataca el proyecto revolucionario del norte y el este de Siria, considerándolo una amenaza para su propia soberanía.


Familia frente a la tumba de un mártir en el cementerio de Kobane. / B.C.A y J.A.A.

La cara que la madre limpia con un pañuelo mojado es ahora la de un mártir. Al igual que las que se entrelazan en una cadena de banderines, de lado a lado, en la plaza de Kobane. Bajo ellas se ha erigido un escenario para la ocasión, adornado con globos de los colores de la bandera de Rojava, el nombre que dan los kurdos a la región siria que ahora se encuentra bajo su control. Con expresiones similares a las de las fotografías, una veintena de soldados guarda a la multitud de nuevos ataques. “Estamos preparados para todo, para la paz, para la guerra”, menciona una de ellas, “Kobane resistirá hasta la última frontera”.


La guerra


De la presa de Tishrin, cerca de Kobane, regresó Samire con la pierna herida. No lo vio venir, los drones turcos no suenan como los aviones. Solo sintió una gran explosión y, después, un dolor intenso. Lleva tumbada desde entonces en el sofá de su casa en Qamishlo (al norte, en la frontera con Turquía), sin poder caminar. “Fuimos cerca de cien personas en un convoy desde el cantón de Cezîre”, comienza narrando, “debíamos esperar cuatro días allí, hasta la llegada de la siguiente caravana de civiles”. La resistencia civil se ha aunado a los esfuerzos de las milicias, desde el incremento de los ataques, para proteger la infraestructura que provee de bienes básicos a la población.


Depósito petrolífero bombardeado por Turquía. / B.C.A y J.A.A.

Tras cinco años de relativa calma en los frentes, Turquía y el Ejército Nacional Sirio (ENS) han aprovechado el desmoronamiento del régimen de Al-Asad. Han lanzado su propia ofensiva sobre la Autoridad Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES), ocupando localidades como Tel Rifaat y Manbij, donde se encontraban numerosos desplazados internos. Esto ha originado un nuevo movimiento a gran escala de refugiados, que han tenido que reubicarse en otras partes del territorio.

Apoyados por la aviación turca, los últimos ataques del ENS se han centrado en la presa de Tishrin. Conscientes de su interés geoestratégico, los ataques obvian el desastre medioambiental que su destrucción provocaría en toda la región. Los últimos ataques han provocado que la presa deje de generar electricidad.

La presa de Tishrin se ha convertido en el principal frente debido a su valor geoestratégico y económico

Una vez en la presa, encendíamos velas, hacíamos teatro, música, baile”, continúa Samire, “uno no espera que vayan a atacar a civiles”. La presa de Tishrin se ha convertido en el principal frente entre las milicias kurdo-árabes y las tropas apoyadas por Turquía debido a su valor geoestratégico y económico, ya que abastece de electricidad y agua a buena parte del territorio de la AANES. Cuando se produjo la explosión, Samire y el resto de personas estaban bailando en círculo. “Desde hace un año, la estrategia de Turquía es atacar infraestructura de energía, petróleo, agua”, denuncia, “atacan las necesidades básicas de la gente”.

Esta situación deriva en una inestabilidad política y económica difícil de gestionar para la AANES, que precisa de cierta calma para defender sus intereses en las negociaciones con el nuevo gobierno en Siria. Hussein Othman, representante del Consejo de la AANES, señala que estos ataques “ejercen una presión a la economía”. “Los recursos de Tishrin son para toda Siria” continúa “queremos poder enviar convoyes que reparen la presa, pero por los bombardeos es imposible”.

Desde su sofá, Samire se recoloca la manta por encima de la pierna, para no dejar a la vista sus heridas. Tras el bombardeo la atendieron allí mismo, en la presa, gracias al equipo médico que acompaña a cada convoy. “El pueblo protege su ambiente y su entorno”, sentencia Samire, “es derecho de todos los pueblos el vivir en paz, los gobiernos deberían saber eso”. A su izquierda, una estufa de gasolina tintinea; a su derecha, colocado minuciosamente, destaca el pequeño altar dedicado al ideólogo del sistema autónomo de su territorio: Abdullah Öcalan.


El desplazamiento


Es el cuarto proceso migratorio de Rawa y Sherine (nombres ficticios) desde la conquista de Afrin. Amontonados entre sus piernas y el equipaje, viajan los tres hijos de cada una, rumbo a Raqqa, desde la ciudad de Qamishlo. Rawa planea llegar hasta Serekaniye, evitando los puestos militares del ENS, quien conquistó el territorio en 2019. Sherine le pregunta si no tiene miedo por sus hijos. “Allí está mi marido”, responde Rawa, “solo salimos de la ciudad para dar un tratamiento a mi hijo más pequeño, que está enfermo”. Sherine no arriesga tanto, se quedará en Raqqa, donde espera poder estabilizarse en alguno de los campamentos de refugiados que se han establecido en parques, edificios públicos y escuelas.

Hay cerca de 100.000 desplazados internos que han debido huir de las áreas conquistadas por Turquía en los dos últimos meses

La escuela de Abu Alaa Al-Maarri, en Raqqa, la antigua capital del Estado Islámico, es uno de ellos. Hoy se ha convertido en el hogar de 50 niños y niñas sin escolarizar. Son parte de las infancias que componen los cerca de 100.000 desplazados internos que han debido huir de las áreas conquistadas por Turquía en los dos últimos meses. De entre la multitud que se aglutina en la entrada, destaca la mirada fija de Yazan Hassan, su portavoz. “Dicen que vayamos a Afrin (en la gobernación de Alepo), pero, si no tenemos garantías, no vamos a volver”, afirma, “no vamos a vivir esto otra vez”.


Familia de refugiados en la escuela de Abu Alaa Al-Maarri. / B.C.A y J.A.A.

Es la segunda ocasión que Yazan Hassan ha debido desplazarse con su familia. En el campamento de refugiados de Tel Rifaat habían desarrollado nuevamente su casa, disuelta ahora entre las escasas bolsas que pudieron agrupar con el anuncio de huida. Hevin Mohammad no puede evitar recordar sus propias aulas en Afrin, donde era profesora de kurdo, al observar las bandejas de té sobre las tarimas y las cuerdas donde tienden la ropa de esquina a esquina en las aulas de la escuela. “Mi familia sigue en Afrin”, relata, “les han hecho todo muy difícil, les han quitado el dinero, nadie puede viajar allí ni moverse en libertad”.

La razón por la que nos atacan es porque no quieren que existamos los kurdos”

Los campos de refugiados germinados a lo largo de la AANES en el último mes son un arreglo temporal a los ataques de Turquía. Pero es difícil concluir una solución duradera en el contexto cambiante de Siria. Especialmente tras el cambio de gobierno, que permanece aparentemente impasible ante el incremento de los ataques turcos. “La razón por la que nos atacan es porque no quieren que existamos los kurdos”, analiza Yazan Hassan sin atisbo de duda, “no quieren que nos movamos libres, que tengamos opinión”.

El pueblo kurdo ha sufrido persecución y discriminación durante los últimos cien años en los diversos países en los que tiene presencia: Turquía, Irak, Irán y Siria. En este último, durante el régimen de Bashar Al-Asad, tenían prohibido hablar su lengua y tener acceso a la nacionalidad, con la imposibilidad de tener garantizados servicios básicos como la educación o la sanidad. Al comienzo de la guerra civil siria, el régimen se retiró de las zonas kurdas, generando un vacío de poder que aprovechó el pueblo kurdo para consolidar su autonomía y poner en prácticas las ideas del Confederalismo Democrático. Este modelo, basado en la democracia participativa, la lucha de la mujer, el cooperativismo y el ecologismo, ha concentrado el interés de gran parte del mundo.

Abdullah Öcalan, autor intelectual del Confederalismo Democrático, ha vivido el alcance que han tenido sus ideas desde la prisión turca de Imranli

No es esta la percepción del Estado turco. Desde la prisión de la isla turca de Imranli, Abdullah Öcalan, el autor intelectual del Confederalismo Democrático y el histórico dirigente del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), ha vivido desde su aislamiento el alcance que han tenido sus ideas en esta región del norte de Siria. Sus veinticinco años de encierro están motivados por décadas de conflicto entre el Estado turco y el PKK, designado como organización terrorista por Ankara, Estados Unidos y, tras las negociaciones de 2004 para la entrada de Turquía en la Unión, también por la Unión Europea.

Argumentando que las milicias kurdas son una rama del PKK, desde el comienzo de la guerra su vecino del norte ha tratado de socavar el proyecto político kurdo en Siria. El próximo 15 de febrero, el gobierno turco permitirá a Öcalan hacer una declaración pública en la que el pueblo kurdo deposita su esperanza, ya que podría suponer el anuncio de un alto al fuego entre el PKK y el gobierno turco, y la estabilidad para la AANES.

En la escuela de Abu Alaa Al-Maarri, varias mujeres limpian el suelo inundándolo con cubos de agua tras la figura de Hevin Mohammad. Su futuro es especialmente incierto en la nueva Siria. “El nuevo gobierno afirma que instaurará un nuevo Estado islámico, eso significa que las mujeres no tendremos derecho en las instituciones”, denuncia Hevin Mohammad, “aquí estamos acostumbradas a que las mujeres tengamos derechos y representación, queremos garantizar nuestra autonomía”.


El pacto o el olvido


Qamar, Samire, Rawa, y Sherine recorren el noreste de Siria con una imagen común en la memoria: las celebraciones frente a la nueva bandera siria que han recorrido el mundo. Entre ellas se cuelan también las dudas ante el nuevo presidente, Ahmed Al-Golani. La AANES enfrenta, por el norte, los ataques de su vecino turco y, hacia el sur, el futuro borroso generado por la instauración de un nuevo gobierno en Siria tras catorce años de conflicto.


Niña alzando la bandera de las SDF en el décimo aniversario de la batalla de Kobane. / B.C.A y J.A.A.

Ahmed Al-Golani fue enviado en 2013 a Siria por Abu Bakr Al-Baghdadi, califa del autoproclamado Estado Islámico, para expandir a Daesh en el territorio. Tras su escisión, conformaría el Frente Al-Nusra, que posteriormente compondría el grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS) junto a otras organizaciones islamistas. Al-Golani habla ahora al mundo lejos de su turbante y su uniforme militar, con la barba recortada, americana y corbata. En los últimos años, la organización ha comenzado a difundir un nuevo discurso que afirma proteger los derechos de las minorías religiosas y las mujeres. Pero algunos actos han levantado recelos en torno a sus verdaderas ideas. Entre ellas, la designación de Shadi Al-Waisi como ministro de Justicia, quien acarrea con el ajusticiamiento de varias mujeres en 2015 bajo la acusación de prostitución.

Ha despertado recelos la designación de Shadi Al-Waisi como ministro de Justicia, relacionado con el ajusticiamiento de varias mujeres en 2015

En estos dos meses hemos visto que no hay igualdad en los juzgados”, enuncia Bahia Murad, miembro de La Casa de la Mujer en AANES, el órgano de justicia creado en el territorio para las mujeres, “¿quién va a proteger a las mujeres si no hay siquiera juezas?”, se pregunta. La incertidumbre respecto a la situación de los derechos de las mujeres en Siria, después de las conquistas históricas desarrolladas en la AANES, es una de las principales preocupaciones a la hora de llegar a un acuerdo con el nuevo gobierno central. “Muchas personas tienen reticencias en torno a HTS, saben sus vínculos con Al-Qaeda y lo que han hecho antes”, expone Rohilat Efrin, comandante de las Unidades Femeninas de Autodefensa (YPJ), “nosotras también lo tememos, la mayoría de quienes serían oprimidas en Siria serían mujeres”.

En la memoria de Qamar, Samire, Rawa y Serine también están las imágenes de las mujeres kurdas que combatieron y desarticularon al ISIS hace una década. Sus rostros también están sembrados en el Cementerio de los Mártires de Kobane, limpiados por madres e hijas que, por encima de los riesgos del Norte y el Sur de la región, no darán un paso atrás.


Fuente: ctxt

martes, 10 de diciembre de 2024

Siria, en el filo de la navaja entre el yihadismo, la lucha de facciones y la renovada injerencia extranjera

 

     Periodista y analista para Público en temas internacionales. Especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia.


Con Rusia e Irán fuera de juego, Israel, Turquía y EEUU quieren utilizar la desunión entre las facciones rebeldes para imponer sus intereses en el incierto tablero de Siria.


      La doble guerra lanzada por Israel en Gaza y el Líbano ha desbaratado Oriente Medio para mayor beneficio del estado hebreo, respaldado siempre por Estados Unidos. Siria aparece como el último naipe derribado en una crisis que ya afecta a toda la región, en la que ahora se ve el papel clave que estaba jugando Turquía. Un rol que desafía la estrategia de Washington, su aliado en la OTAN. La Casa Blanca de momento se conforma con que Rusia e Irán se replieguen de Siria con el rabo entre las piernas y a la espera de acontecimientos.


Combatientes de la oposición siria pasan junto a un vehículo blindado gubernamental en llamas al sur de Hama, Siria, el sábado 7 de diciembre de 2024.

En la caída del régimen del dictador sirio Bachar al Asad ha tenido mucho que ver la debilidad de sus aliados en la región, Irán y Hizbulá, acosados por Israel en el Líbano. También ha contado el desinterés de Rusia, que ha primado su guerra en Ucrania sobre sus veleidades geopolíticas en Oriente Medio como protector del régimen de Bachar al Asad, el ya expresidente acogido en Moscú tras la entrada de los opositores sirios en Damasco.


Un manifestante se encuentra junto a una fotografía del presidente Bashar al Asad durante una protesta frente al consulado sirio en Estambul el 8 de diciembre de 2024.

El Kremlin ya sabía desde días atrás que el tiempo de Al Asad estaba finiquitado y que Siria se había convertido en un desagüe de fondos para el ejército ruso, cuando sus aviones cazabombarderos del aeródromo militar de Khmeimim, en la provincia siria de Lakatia, y sus buques de guerra, en la base naval de Tartús, podrían desempeñar un papel más importante en el frente ucraniano y el mar Negro, respectivamente.

La aviación rusa hizo un poco el paripé con el bombardeo de Alepo cuando esta ciudad siria fue asediada la semana pasada por uno de los grupos insurrectos, pero pronto quedó claro que el empuje opositor era imparable y que no era éste el escenario que en 2015 llevó a los cazas y bombarderos rusos a proteger con éxito al régimen sirio del acoso del Estado Islámico y otros grupos rebeldes.


Combatientes de la oposición siria se reúnen en una plaza de Alepo el 30 de noviembre.

La guerra civil siria no ha concluido aún

Israel, Turquía y EEUU son los beneficiados en esta crisis, pero solo por el momento. Siria corre el riesgo de convertirse en un estado fallido más en la lista de países donde Washington de una u otra forma ha metido mano, como Irak, Libia o Afganistán.

El avispero sirio se ha avivado en apenas doce días. Han caído Bachar al Asad y el poder dictatorial que inició su padre, Hafed, hace 54 años. Pero la guerra civil que comenzó en 2011, con el fracaso y represión brutal de la Primavera Árabe en Siria, no ha concluido, por muchos mensajes de buena esperanza que se estén dando estos días y pese a los cánticos a favor de la "inminente" llegada de la democracia a Siria que se escuchan en Europa, donde la visión en blanco y negro de la política internacional prevalece hoy más que nunca.


Combatientes antigubernamentales patrullan una calle en la ciudad predominantemente kurda de Tal Rifaat el 2 de diciembre, después de que facciones pro-Turquía la tomaran.

De momento, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austen, advirtió este lunes que el Estado Islámico, los más radicales de los yihadistas que se asentaron en Siria la década pasada al amparo de la guerra civil, podrían aprovechar la incertidumbre actual para intentar volver. Austen justificaba así la reanudación de los ataques estadounidenses contra posibles posiciones del EI en el centro de Siria en las últimas horas.

El espectro del yihadismo de nuevo sobre Siria

El islamismo radical es el fantasma que en estos momentos sobrevuela Siria con más insistencia. Nadie quiere recordar muy alto que el principal grupo opositor que ha triunfado en esta ofensiva lanzada el 27 de noviembre, Hayat Tahrir al Sham (HTS, la Organización para la Liberación del Levante) es de credo salafista y antaño era partidario de la guerra santa contra Occidente.

El antecedente del HTS apareció en 2012 con el nombre de Jabhat al Nusra y era la rama siria de Al Qaeda, responsable de los ataques terroristas del 11S de 2001 en Estados Unidos. En 2017 adquirió su nueva denominación, lo que no fue óbice para que en 2018 Washington lo incluyera en su lista de grupos terroristas.

Entre sus reclamaciones hasta hace muy poco estaban la creación de un estado islámico en Siria y la aplicación de la sharia, la ley islámica. Aunque se ha moderado en sus planes para crear un califato islámico en Siria, sigue siendo un movimiento esencialmente islamista.

Habrá que ver si los entusiastas europeos de la ofensiva contra Damasco piden a la Casa Blanca que retire la recompensa de diez millones de dólares que pesa sobre la cabeza de Abu Mohamed al Julani, el líder del HTS, acusado de cometer crímenes contra los derechos humanos en sus años de yihadismo y que en esta campaña ha dejado su turbante salafista y adoptado un aspecto de militar "laico".


Combatientes rebeldes sirios desfilan por las calles de Homs después de que las fuerzas rebeldes ingresaran a la tercera ciudad de Siria durante la noche del 8 de diciembre.

El nombre real de Al Julani (que es su apelativo de guerra) es Ahmed al Sharaa. Quizá solo tenga que recuperarlo para ganar ascendencia entre los poco enterados políticos occidentales que ya lo alaban como nuevo líder de su país, obviando las atrocidades cometidas por los islamistas en la Siria en guerra de la década pasada.

Tampoco sería raro ese cambio de papeles y un eventual acercamiento de Al Sharaa a Estados Unidos, si es que su ofensiva no ha sido ya subvencionada desde Washington. Algunos de los grupos rebeldes islamistas que aparecieron a raíz del comienzo de la guerra civil siria fueron sufragados por la Casa Blanca contra Damasco, pese a sus tendencias yihadistas, que les llevarían después a formar el Estado Islámico.

El factor kurdo

Entre los otros grupos protagonistas de esta ofensiva está el Ejército Nacional Sirio (ENS), respaldado por Turquía en el norte de Siria y cuyo principal objetivo ni siquiera era el régimen de Al Asad, sino las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) integradas en buena parte por combatientes kurdos y que cuentan con el total respaldo de Estados Unidos.

Turquía ve al FDS como una extensión del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, el PKK, la horma del zapato del Gobierno de Ankara en el este del país y empeñado desde hace décadas en la independencia de las regiones kurdas del dominio turco. La prioridad turca es crear una zona bajo su control en el norte de Siria para contrarrestar el peso militar kurdo y ni el PKK ni las FDS se lo van a poner fácil a Ankara.




Israel aprovecha e incursiona en Siria

Como muestra de que la guerra no ha terminado, en las últimas horas se han redoblado los ataques lanzados por EEUU y Turquía contra bastiones de grupos sirios contrarios a sus protegidos y al HTS.

Sin embargo, los episodios bélicos más preocupantes de las últimas horas los está protagonizando Israel, con ataques en territorio sirio cercano a los Altos del Golán, la zona de siria ocupada por el ejército israelí en 1967, en el curso de la Guerra de los Seis Días, y anexionada por Tel Aviv unilateralmente en 1981.




El jefe del Estado Mayor del ejército israelí, Herzi Halevi, anunció que Siria es ya "el cuarto frente" en el que combaten las fuerzas terrestres de su país, junto a Gaza, Cisjordania y el Líbano. Halevi confirmó el despliegue de soldados israelíes en territorio sirio, en la que hasta ahora era una zona desmilitarizada cercana a los Altos del Golán, en el monte Hermón.

Y como justificación de estas acciones, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció que "la caída del régimen de Bachar al Asad en Siria podría ayudar a promover un acuerdo para el retorno de los secuestrados" que aún están en manos de las milicias de Hamás en Gaza, desde el ataque de esas fuerzas palestinas contra Israel el 7 de octubre de 2023. Esa incursión causó 1.200 muertos israelíes y desató el genocidio cometido por el ejército de Israel en Gaza, con cerca de 45.000 palestinos muertos ya.

Netanyahu reconoció que "las acciones decididas" de Israel contra Hamás y Hizbulá, formación aliada de Al Asad, ayudaron a derrocar al régimen alauita en Siria.

Irán se retira, pero queda al acecho

Es posible que la salida rápida de rusos e iraníes de Siria y la evacuación a Moscú de Bachar al Asad y su familia hayan sido fruto de un acuerdo entre bambalinas entre los actores principales de esta crisis, con participación de otros países árabes, como Catar o Arabia Saudí.

Sin embargo, no todas las cartas están encima de la mesa. No parece que Rusia vaya a continuar en Siria como hasta ahora, pero el caso de Irán podría ser distinto, pese a su desbandada. Sobre todo si puede recuperar su perdido prestigio ante las acciones ofensivas de Israel.

Si bien es cierto que las milicias proiraníes y chiíes de Hizbulá no pasan por su mejor momento, machacadas por Israel en el Líbano, la palabra de Teherán sigue teniendo fuerza en Siria. No es casualidad que sus militares llevaran semanas retirándose de Siria, al igual que los rusos de Lakatia y Tartús. Era la crónica de una muerte anunciada y posiblemente muy planificada.

Ahora hay una tregua inestable entre Hizbulá e Israel en el Líbano. Ello podría ser aprovechado por la Guardia Revolucionaria Iraní (muy presente en Siria hasta los actuales acontecimientos) para recobrar resuello. Quizá ahora mismo Irán no sea un rival digno para Israel, pero sus fuerzas armadas conocen bien Siria y podrían convertir a este país en un futuro campo de batalla contra Tel Aviv.

¿Una república islámica siria?

Otra posibilidad sería la creación de una República Islámica de Siria, con Hayat Tahrir al Sham al frente y de inspiración salafista y sunní, que serviría de dique de contención al chiísmo iraní con apoyo de Washington e Israel. La alternativa puede ser también la balcanización de Siria, con la absorción de porciones de su territorio por el propio Israel, Turquía e incluso Jordania, siempre con el visto bueno de Estados Unidos.


Ciudadanos de Tajura celebran la caída del El Assad tras la ofensiva de los rebeldes liderados por islamistas, a 9 de diciembre de 2024

Y hay otra opción, que quizá sea la que se imponga. Será la que ponga sobre la mesa el presidente electo de EEUU, Donald Trump, en cuya intención estaba acabar con las guerras de Ucrania, Gaza y el Líbano, y a quien los "rebeldes" sirios se lo han puesto difícil.

La guerra civil contra Al Asad terminó, pero son muy altas las probabilidades de que empiece otra aún más incierta, con Turquía, Israel e incluso Irán extendiendo esa zozobra al Líbano, Irak y puede que el resto del mundo árabe. Y esto no le va a gustar nada a Trump.

Fuente: Público


domingo, 8 de diciembre de 2024

El fin del régimen sirio

 

     Periodista freelance.


En menos de quince días ha caído el régimen Bazaista en Siria y Bashar Al Assad ha huido del país, después de 13 años, una victoria relámpago que nadie esperaba. ¿Qué factores locales, regionales e internacionales la han hecho posible?


     Tras el ataque relámpago que comenzó el 27 de noviembre lanzado por las milicias yihadistas en el noroeste de Siria, en menos de 15 días ha caído el régimen Bazaista en Siria y Bashar Al Assad ha huido del país, después de 13 años.


Momento en la televisión siria donde un grupo de combatientes anuncia la caída de Bashar Al-Asad.

Este ataque ha tomado por sorpresa no solo al régimen sirio sino también a toda la comunidad internacional. El mundo tenía los ojos puestos en el genocidio palestino y la guerra de masacre en el sur del Líbano. Nadie esperaba que los rebeldes sirios, liderados por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), avanzaran tan rápidamente sobre la ciudad de Alepo y se dirigieran hacia el sur, donde conquistando Hama, Homs y finalmente la capital, Damasco. Bashar Al Assad ha huido del país. El primer ministro del régimen llama a la unidad de Siria y ha licenciado al ejército.

Esta victoria relámpago ha sido posible gracias a varios factores locales, regionales e internacionales. La región de Alepo ha ido quedando vaciada de tropas del ejército regular sirio tras varios años de “estabilidad” desde que el régimen recuperara su control en 2016, para emplazar al grueso del empobrecido ejército al sur del país, previendo una posible ofensiva por parte de Israel.


Tanques israelíes cruzan la valla fronteriza con Siria por primera vez en 50 años.

Además, Rusia, principal aliado y sostenedor de Bashar Al Assad, tiene la mayoría de sus fuerzas focalizadas en la guerra de Ucrania, por lo que no ha mantenido los antes abundantes recursos sobre el terreno. Así mismo Irán, también aliado del régimen, con un importante despliegue de milicias chiitas en Siria, ha perdido una parte importante de su apoyo con la destrucción de Hezbollah, que ha tenido que movilizar todos sus combatientes de regreso al Líbano, mientras que el resto de milicias proiraníes están enfocando sus esfuerzos en otros lugares más estratégicos del país.

Los avances han sido declarados bajo la bandera de HTS, milicia anteriormente conocida como Jabhat al-Nusra, una facción islamista radical que lleva años combatiendo en Siria, y que es una rama escindida de Al-Qaeda. Pero estos ataques altamente organizados y coordinados están siendo apoyados por muchos otros grupos armados, que tras pasar varios años en la misma región de Idlib, han mejorado su táctica militar sobre el terreno. 

El ataque ha supuesto una gran victoria no solo por el amplio territorio recuperado, sino también por la adquisición de un importante arsenal del ejército regular sirio, abandonado en su retirada, que incluye armamento tanto ligero como pesado. Algunas fuentes mencionan incluso armamento aéreo y antiaéreo. La toma de Damasco parece haber sido protagonizada por la sala de operaciones conjunta con milicias del sur del país.

Por otro lado, el Ejército Nacional Sirio (SNA, por sus siglas en inglés) aprovechó la coyuntura para atacar Shehba y Tel Rifaat, región al norte de Alepo donde se refugian miles de desplazados internos expulsados de Afrín durante la invasión de Turquía en 2018. El SNA está formado por diferentes facciones islamistas radicales, muchos de sus miembros reconocidos ex-combatientes del ISIS, completamente al servicio de los intereses turcos. 

Aunque las facciones del HTS también reciben diversos niveles de apoyo turco, el SNA está totalmente subordinado a Turquía. Sus principales esfuerzos militares se dirigen contra el proyecto democrático y multiétnico de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), siendo un peligro para todas las minorías no árabes sunitas, pero especialmente dañinas para las minorías cristiana y yazidi.

Ya se cuentan por decenas de miles los desplazados por este recrudecimiento de la guerra en Siria. Según la ONU, se estiman entre 200 y 400 mil desplazados desde el pasado 28 de noviembre. Por el momento, solo en la región de Shehba, el Centro de Información de Rojava calcula que 100 mil personas han sido desplazadas de la región, llegando principalmente a las ciudades de Tabqa y Raqqa, donde se encuentran en condiciones de extrema necesidad.


Los desplazados internos de Shehba llegan a Tabqa, 04.12.2024 - RIC.

Nadie podía prever este desplazamiento masivo. Aunque se están construyendo tiendas de campañas improvisadas, miles de personas están viviendo a la intemperie bajo las gélidas condiciones del invierno sirio. Faltan suministros esenciales como alimentos, agua y medicamentos. Esta escasez ha supuesto que varias personas hayan fallecido en los últimos días, entre ellas un bebé de cuatro meses.


Se estima que 150.000 personas han sido desplazadas, llegando principalmente a las ciudades de Tabqa (en la imagen) y Raqqa.

Según fuentes de las SDF las milicias de las SNA retuvieron y secuestraron un convoy de 120 coches con desplazados internos que huían de la zona de Shehba. Hasta el momento se desconoce el paradero de estas personas. También informan de la retención y extorsión a otros desplazados que tratan de huir de Tel Rifaat y Shehba hacia otras zonas de la Administración Autónoma, pagando precios desorbitados por combustible en su desesperados intentos por huir a lugares más seguros.

En Alepo, los barrios de Sheikh Maqsoud y Ashrafieh, de mayoría kurda y que han mantenido su propia administración y autodefensa desde 2012, se encuentran rodeados por las milicias de HTS y el SNA. Actualmente cuentan con unos 400 mil habitantes, incluidas decenas de familias árabes desplazadas de las zonas rurales aledañas por la violencia de los enfrentamientos. La situación es de calma tensa y miedo a un ataque. Las SDF mantienen negociaciones con HTS para facilitar la salida de quienes quieran abandonar los barrios. La falta de medicamentos, alimentos y agua está endureciendo las condiciones del asedio. Se ha informado del apresamiento de algunas combatientes de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ), que se encontraban al cargo de la defensa de los barrios, por parte de las milicias del SNA.


Una mujer sentada sobre las ruinas de su vivienda en Alepo, al norte de Siria, en febrero de 2013. Foto de William Proby.

Los funcionarios de la DAANES expusieron su temor a una posible invasión del SNA con apoyo aéreo turco sobre la región de Manbij, peligro que ya se ha concretado, si bien de momento las SDF resisten el avance. Manbij es una ciudad multiétnica al oeste del Éufrates donde viven más de 300.000 personas que forman parte integrante de una autoadministración democrática desde su liberación del ISIS en 2016. En los últimos días, la comandancia de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) han informado de repetidos bombardeos de Turquía y del SNA, así como de intentos de infiltración terrestre que han sido repelidos. Salih Muslinm, copresidente del PYD, partido mayoritario en la DAANES, llama al diálogo al HTS y a una mesa de negociaciones para consensuar el futuro de una Siria democrática.

Estos ataques rompen el Acuerdo de Astana firmado entre Turquía, Irán y Rusia para estabilizar la región. Sin embargo, muchas de las personas que viven en Siria indican que realmente tal acuerdo nunca se cumplió y ya ha quedado en papel mojado.

Queda por ver ahora cómo se posicionan los diferentes actores internacionales en los próximos días. No obstante, el hecho de que Turquía sea miembro de la OTAN al tiempo que potencia que respalda a las milicias yihadistas impulsoras de la escalada, deja pocas dudas de que estas operaciones tienen el visto bueno de EEUU. En caso de que el conflicto se agudice, cabe preguntarse como responderá la Coalición Internacional anti ISIS, de comprometerse con  las capacidades de las SDF, su principal socio sobre el terreno.


Fuente: EL SALTO