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jueves, 19 de febrero de 2026

Victoria de Palestine Action: la Corte Suprema británica declara nula su ilegalización

 

 Por Pablo Rivas   
      Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto.


     Júbilo en el activismo británico y en los grupos de apoyo a Palestina de todo el planeta. La Corte Suprema del Reino Unido ha declarado nula la ilegalización del Palestine Action, la red de colectivos que centraba su activismo en señalar, mediante la acción directa no violenta, a las empresas británicas que suministraban armamento al Estado de Israel durante el genocidio de Gaza.


Genocidio en Gaza.

El Gobierno británico había designado a la red activista como “terrorista” en julio, una polémica decisión que derivó en casi 3.000 detenciones a lo largo del Reino Unido tras la convocatoria de decenas de protestas y una campaña de desobediencia civil contra la decisión del Ejecutivo laborista de Keir Starmer bajo el lema “Me opongo al genocidio. Apoyo a Acción Palestina”.


El Gobierno británico cancela el acuerdo de armas con Elbit Systems tras la huelga de hambre de sus activistas presos.

Con la sentencia de hoy, los jueces aceptan la impugnación de la decisión del Gobierno presentada por Huda Ammori, cofundadora de Palestine Action, y hacen suya la argumentación de que las acciones del grupo no pueden ser condenadas por la Ley de Terrorismo del año 2000, que castigaba la pertenencia o el apoyo a un grupo de este tipo con penas de hasta 14 años de prisión.

Interferencia con varios derechos fundamentales

La justicia británica considera que en la designación de Palestine Action como grupo “terrorista” existe una “interferencia muy significativa” con los derechos de libertad de expresión, libertad de reunión pacífica y libertad de asociación. Asimismo, los jueces aceptan otro de los argumentos de Ammori, por el que señala que la decisión que tomó la entonces ministra del Interior, Yvette Cooper, no es coherente con la propia política del Gobierno.

No obstante, Palestine Action seguiría ilegalizada temporalmente para, según ha especificado la Corte Suprema, dar tiempo a las partes a apelar la decisión. La actual ministra del Interior, Shabana Mahmood, ya ha anunciado que el Gobierno recurrirá.

Al respecto, la Policía Metropolitana de Londres ha hecho público que dejará de arrestar a ciudadanos que muestren apoyo a Palestine Action, pero que “recogerá evidencias” si esto ocurre de cara a futuros procesos en virtud de una posible apelación.

Mediante un comunicado, Ammori ha señalado: “Prohibir Palestine Action siempre tuvo como objetivo apaciguar a los grupos de presión proisraelíes y a los fabricantes de armas, y no tuvo nada que ver con el terrorismo. El fallo histórico de hoy es una victoria para la libertad de todos, e insto al gobierno a respetar la decisión del tribunal y a poner fin a esta injusticia sin más demora”.


Activistas de Palestine Action en la azotea de la empresa de armas Leonardo en Edimburgo, en protesta por el suministro de armas a Israel.

La activista, que ha calificado el fallo de “victoria monumental tanto para nuestras libertades fundamentales aquí en Gran Bretaña como para la lucha por la libertad del pueblo palestino”, ha señalado que la ilegalización “será recordada para siempre como uno de los ataques más extremos a la libertad de expresión en la historia británica reciente”.

Tras la ilegalización y posterior detención de decenas de personas, varios activistas de Palestine Action protagonizaron la mayor huelga de hambre  coordinada del Reino Unido desde 1982, cuando los presos republicanos irlandeses realizaron una protesta similar para defender sus derechos como presos.


Huelga de hambre de actvistas de Palestine Action.


Fuente: El Salto

sábado, 18 de octubre de 2025

Los movimientos de liberación como terroristas

 

 Por Andreas Wehr   
      Autor alemán de libros y artículos sobre Europa, filosofía e historia, así como sobre política actual.


«La denuncia persistente y obsesiva del «terrorismo» solo tiene como objetivo criminalizar cualquier forma de resistencia contra la ocupación militar”. Las consideraciones de Domenico Losurdo sobre el asunto, hace 18 años


     En 2007 se publicó en Italia el libro «Il linguaggio dell’ Impero. Lessico dell’ ideoleologia americana» del historiador y filósofo marxista Domenico Losurdo, que se publicó en alemán en 2011 con el título «Die Sprache des Imperiums» (El lenguaje del imperio).  En él, Losurdo aborda, entre otras cosas, la instrumentalización del término «terrorismo» por parte de los Estados occidentales y, en particular, de los Estados Unidos. Como ejemplos, cita la ocupación israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza, que se prolonga desde 1967, la guerra de Israel contra Hezbolá en el Líbano y la subyugación de Irak por parte de los Estados Unidos. Sus declaraciones han cobrado nueva actualidad a raíz del ataque de la organización palestina Hamás contra Israel y el posterior genocidio de la población de Gaza por parte de Israel. Hamás y las demás organizaciones palestinas que participaron en el ataque del 7 de octubre de 2023 son tildadas en casi todos los medios de comunicación de «terroristas» u «organizaciones terroristas».




Esto no es nada nuevo. El historiador y filósofo italiano ya describió en 2007 la intención que hay detrás: «La denuncia persistente y obsesiva del «terrorismo» solo tiene como objetivo criminalizar cualquier forma de resistencia contra la ocupación militar, no limitar el conflicto ni impedir su brutalización».




Estados Unidos, en particular, ha desarrollado la práctica de calificar de terroristas a personas, organizaciones e incluso Estados enteros que le desagradan, lo que le permite atacarlos. Así, el nombre de Nelson Mandela fue eliminado de las «listas de terroristas de Estados Unidos» solo unos días antes de su 90.º cumpleaños en 2013, poco antes de su muerte. En los años ochenta, tanto él como el Congreso Nacional Africano (ANC) habían sido incluidos en esta lista. El hecho de que, entretanto, gracias a la lucha del ANC bajo el liderazgo de Mandela, se hubiera abolido el apartheid y él hubiera sido elegido primer presidente negro de Sudáfrica y galardonado con el Premio Nobel de la Paz, no tuvo ninguna importancia. Para Washington, seguía siendo un terrorista. En su primera presidencia, Trump incluso incluyó a Cuba en la lista de países terroristas. Irán, Corea del Norte y Siria también figuran en ella. Joe Biden lo dejó así. Solo unos días antes de que terminara su presidencia, retiró a de la lista, sabiendo que Trump la volvería a incluir. Y así fue.

Entretanto, se puede hablar de una verdadera inflación del terrorismo: «El uso terrorista de la categoría de terrorismo alcanza su punto álgido en Palestina. Como señala un profesor de la Universidad Judía de Jerusalén, el Gobierno israelí incluye en la lista de «ataques terroristas enemigos» incluso el «lanzamiento de piedras». Pero si el niño palestino que protesta contra la ocupación lanzando piedras es un «terrorista», ¿debemos considerar al soldado israelí que le dispara como un héroe de la lucha contra el terrorismo? No se trata de un ejemplo imaginario. Una abogada israelí que defiende a palestinos informa de un niño de diez años que fue asesinado por un soldado en un puesto de control a la salida de Jerusalén, al que solo había lanzado una piedra. Incluso en la prensa estadounidense más influyente podemos leer sobre «horribles escenas de muerte» «cuando un tanque o un helicóptero israelí abre fuego contra un grupo de manifestantes palestinos, entre los que hay niños, en el campo de refugiados de Rafah».

Según Losurdo, «no es un comportamiento concreto (la inclusión o la exclusión de la población civil) lo que determina la línea divisoria entre terrorismo y contraterrorismo. Más bien coincide con la línea divisoria entre cultura y barbarie, entre Oriente y Occidente. Los gobernantes, que deciden soberanamente quiénes son los bárbaros, deciden con la misma soberanía quiénes son los terroristas. Con motivo de la crisis de Oriente Próximo del verano de 2006, según la gran prensa diaria, los soldados israelíes capturados por Hezbolá libanés en una operación militar son «secuestrados», «abductados» por «terroristas», que se han convertido en sus «rehenes». Por el contrario, los diputados y ministros palestinos elegidos democráticamente, que fueron detenidos por el ejército israelí a veces en plena noche y aún en pijama, sin oponer resistencia, en sus domicilios, han sido «arrestados». Israel y Estados Unidos (pero no Rusia y China) califican al Hezbolá de terrorista (la UE clasificó su brazo militar como terrorista en 2013, A.W.): Se formó durante la lucha contra la ocupación israelí del sur del país, que, junto con las repetidas violaciones del espacio aéreo y las aguas territoriales, se prolongó durante más de dieciocho años a partir de 1982. debido a su arraigo entre el pueblo y a su capacidad para combinar la acción militar y política, este grupo ha sido comparado a menudo con los guerrilleros vietnamitas. ¿Debemos considerar terrorista a una de las mayores luchas de liberación de la historia contemporánea y protagonista de una lucha antiterrorista contra la superpotencia que ha sembrado de bombas y dioxinas a todo un pueblo? Este razonamiento no habría desagradado a Schmitt (se refiere al jurista nazi Carl Schmitt, A. W.), el gran teórico del «contraterrorismo» colonial, que en su momento también justificó de esta manera las campañas de Mussolini en Etiopía y de Hitler en Europa del Este».

Losurdo concluye: «Para explicar su único punto en común (los «asesinos» o «terroristas» se encuentran, en cualquier caso, entre los pueblos coloniales, y está justificado, o al menos es comprensible, recurrir a cualquier tipo de arma contra ellos), puede servir una reflexión de Lenin: para las grandes potencias, sus expediciones coloniales no son guerras, y no solo por la enorme desproporción de fuerzas entre los dos bandos, sino también porque las víctimas «ni siquiera son consideradas pueblos (¿son acaso pueblos unos asiáticos o africanos cualesquiera?)». Por lo tanto, la negativa a considerar combatientes a quienes se oponen a Occidente es una expresión de la tendencia más o menos pronunciada a deshumanizarlos. En este sentido, podemos entender la declaración del entonces ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, según la cual en Irak solo se rebelaban contra las tropas enviadas por Washington «delincuentes, bandas criminales y terroristas» (thugs, gangs and terrorists). Así se expresa el principal responsable del infierno de Guantánamo y Abu Ghraib: existe una coherencia total entre la deshumanización llevada a cabo aquí y las airadas declaraciones de «contraterrorismo».


Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

martes, 1 de octubre de 2024

Pegasus: la herramienta de espionaje que une Dictaduras y Monarquías en la persecución de opositores

 

Periodista especializado en asuntos internacionales.




        La historia de Pegasus en Colombia tiene de todo: el expresidente Ivan Duque lo habría comprado con 13 millones incautados a narcos para espiar opositores y la campaña de Gustavo Petro. Israel vende el software para ganar votos en la ONU y tener información de otros Estados.

El gobierno de Iván Duque pagó la compra de Pegasus, un software usado para intervenir celulares, con la entrega de 13 millones de dólares a través de un jet privado, según reveló el diario israelí Haaretz en marzo. Quien gestionó el pago fue el general israelí retirado, Yahir Kulas, director de la Agencia de Cooperación Internacional para la Defensa a cargo de promover la venta de armamento y software de las armamentísticas israelíes. El general israelí debió intervenir para que el banco israelí Hapoalim aceptara los 13 millones enviados por Duque debido al temor de que provinieran del narco.

Tan errado no estaba: los fajos de billetes eran de una incautación a narcotraficantes, según la revista Raya.

A finales de octubre de 2021, una avanzada de generales de las Fuerzas Militares y funcionarios del Ministerio de Defensa de Colombia viajaron a Tel Aviv, capital de Israel, con el fin de allanar el camino para los acuerdos que firmarían los dos países en materia de seguridad e inteligencia semanas más tarde. “El Gobierno de Israel ha utilizado Pegasus como una moneda diplomática para poder tener legitimidad. La exportación de esta tecnología está supervisada por el Gobierno de Israel y es éste el que decide a quién se la vende y a quién no. Si tú Gobierno no tiene una relación con el de Israel y su rival obtiene este software, pues tiene una ventaja frente al oponente”, dijo el periodista Gur Meggido, del periódico israelí Haaretz, quien habló con esta unidad investigativa.
Meggido reveló en marzo pasado que el gobierno de Iván Duque pagó 13 millones de dólares por este software o malware espía, el cual fue transportado en efectivo y en un jet privado hasta la capital israelí. Sin embargo, poco se conocen los detalles de cómo el periodista llegó a esta investigación y quiénes son los protagonistas del lado colombiano. “Estaba haciendo una investigación acerca del general, Yair Kulas, quien es el Jefe de Exportaciones del Ministerio de Defensa de Israel. Sabíamos que estaba involucrado en la promoción de venta y de armas y de software de seguridad y defensa. Sabíamos que estaba involucrado en este tipo de negocios y que él estaba haciendo cosas que eran cuestionables. Una de estas historias tuvo que ver con este negocio de 13 millones de dólares en efectivo que llegó en un avión privado a Tel Aviv. No sabemos de dónde salió este avión. Solamente sabemos que aterrizó en Tel Aviv y empezamos a investigar y hacer algunas preguntas al Ministerio de Defensa, a funcionarios y exfuncionarios del Ministerio de Defensa y a algunos oficiales de la Agencia de Seguridad Nacional”, contó Meggido.
El pago se efectuó a nombre de una entidad del Gobierno colombiano, pero lo misterioso es que se hizo en efectivo y que los fajos de dólares provenían de una caleta del narcotráfico, incautada por las autoridades colombianas. Quien confirmó esta información fue el banco en donde se depositó el dinero, pues se trataba de plata que provenía del narco y de una cantidad en efectivo considerable, lo que hizo que la entidad financiera prendiera sus alarmas. Al hacer esta consulta dicho banco, el más grande de Israel y cuyo nombre hoy revelamos, Banco Hapoalim, recibió el visto bueno del general Yair Kulas, quien era el Jefe de Exportaciones del Ministerio de Defensa de Israel.

Toda la compra estuvo precedida de varias reuniones del funcionario israelí con autoridades militares y de Defensa del gobierno de Duque, según la revista Raya. En estas reuniones, se gestionó, por ejemplo, la compra de un sistema de monitoreo y vigilancia de Elbit Systems, la empresa israelí que gestiona los muros alrededor de los Territorios Palestinos Ocupados, para la frontera colombo-venezolana. El presidente colombiano Gustavo Petro reveló la información oficial sobre la compra y denunció que el software fue usado para espiar a opositores y su propia campaña presidencial. Nicolás Maduro denunció que Duque utilizó el software en su contra. Y también para colaborar con el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, realizado por mercenarios colombianos.




Yair Kulas al parecer intervino personalmente en la compra según el diario israelí Haaretz:

Normalmente, un depósito en efectivo de 10.000 dólares podría hacer saltar las alarmas sobre lavado de dinero, pero 13 millones de dólares en efectivo procedentes de la capital mundial del narcotráfico son la madre de todas las alarmas. Es sencillamente imposible, a menos que el Ministerio de Defensa dé su visto bueno.
NSO se puso en contacto por primera vez con la agencia de Kulas sobre el asunto a finales de 2020. Kulas y otros funcionarios le proporcionaron una lista de tareas a las que la empresa debía comprometerse si quería recibir ayuda del gobierno. A mediados de 2021, para sorpresa de algunos funcionarios involucrados, NSO anunció que había cumplido las instrucciones. Kulas y sus empleados estaban ahora disponibles para promover el acuerdo.
NSO recibió una carta del Ministerio de Defensa en la que se afirmaba que la transacción era legal y que había sido aprobada por el gobierno israelí, a pesar de sus inusuales condiciones. Según varias fuentes cercanas a la situación, el banco, uno de los más grandes de Israel, quedó impresionado por la aprobación y aceptó recibir el dinero en efectivo de Colombia.

Kulas es uno de los responsables de vender las armas y software de espionaje probados en la ocupación de Palestina, según Antony Loewenstein, autor del libro El Laboratorio Palestino. "NSO Group, la compañía fabricante de Pegasus, trabaja con el Estado israelí para promover sus objetivos de política exterior, y lo usa como zanahoria para atraer potenciales nuevos amigos", según afirma el periodista. Por ejemplo, Paul Kagame, el dictador de Ruanda, utilizó Pegasus para lograr la detención por "terrorismo" del dueño del Hotel Ruanda, Paul Rusesabagina, que inspiró una famosa película. Con Pegasus, el príncipe saudí Bin Salman rastreó los movimientos del asesinado periodista Yamal Jashogyi. Hasta la esposa del rey de Dubai en Emiratos Árabes Unidos fue espiada con la herramienta. Los monarcas dispararon sus compras para perseguir opositores desde los acuerdos de Abraham firmados entre Israel, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein. Dictaduras africanas de Togo y Uganda han hecho lo mismo.




"Cuando Israel le vende cibervigilancia a un país africano, se aseguran su voto en Naciones Unidas. Desde que existe la ocupación, necesitamos los votos", dijo un ejecutivo de NSO Group a Amitai Ziv, periodista israelí especializado en tecnología.

Pegasus ha tomado tanta relevancia como herramienta de espionaje que compite con las usadas por Estados Unidos según Loewenstein.

Pegasus fue utilizado por el régimen marroquí para atacar a sus críticos, incluyendo opositores declarados del Gobierno que acabaron en prisión con cargos falsos. Israel y Marruecos normalizaron sus lazos a finales de 2020, con el acuerdo de que Estados Unidos reconocería el control por parte de Marruecos del territorio en disputa del Sáhara Occidental. Para facilitar el acuerdo, Israel le vendió drones kamikazes a Marruecos y en el pasado le había vendido un sistema de defensa antimisiles. Cuando el ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, visitó Marruecos en noviembre de 2021, era innegable que las dos naciones estaban principalmente interesadas en el comercio de armas (y las relaciones diplomáticas quedaban mucho más abajo en la lista).
«Marruecos no es un novato en el campo de la cibernética», dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Yair Lapid, en 2021, omitiendo convenientemente que era la tecnología israelí la que alimentaba las habilidades de hackeo de Marruecos. Toda una galería de dictadores ha comprado y desplegado Pegasus, naciones que tenían relaciones oficiales con Israel o que querían desesperadamente el spyware israelí. Los activistas de Baréin y Omán han sido atacados con la tecnología de NSO Group. Ruanda utilizó Pegasus para controlar al disidente Paul Rusesabagina, el hombre que inspiró la película Hotel Rwanda, que fue engañado y luego secuestrado por oficiales ruandeses en Dubái, llevado a juicio en Ruanda en 2021 y hallado culpable de crímenes relacionados con el terrorismo. Marruecos utilizó Pegasus para espiar a altos cargos políticos franceses, incluyendo al presidente Emmanuel Macron. El primer ministro húngaro Viktor Orbán, un estrecho aliado de Netanyahu, compró Pegasus para espiar a la oposición política y a los periodistas críticos. Cuando salió a la luz en 2021, el portavoz de Orbán recurrió al habitual discurso antisemita de su Gobierno cuando los atacan, y culpó al filántropo multimillonario judío George Soros. Esa era la clase de aliado que Israel quería fomentar en Europa como defensor del Estado judío. Las infecciones continuaron. Los políticos independentistas catalanes fueron espiados por oficiales del Gobierno español (lo que condujo a la dimisión de la directora de la agencia de inteligencia española). Según Haaretz, en agosto de 2022, NSO Group tenía contratos con veintidós órganos policiales en la Unión Europea (mientras que otras empresas de spyware operaban en el continente). Los funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos destinados en Uganda fueron atacados con la tecnología de NSO Group; cuando esta información salió a la luz a finales de 2021, la empresa israelí lamentó profundamente lo ocurrido, porque era la primera vez (que se supiera) que los funcionarios de Estados Unidos habían sido víctimas. Pegasus está diseñado de tal manera que cualquier número de teléfono con el prefijo +1, el de Estados Unidos, no puede ser atacado, algo en lo que los funcionarios israelíes insistieron a NSO Group para evitar que los clientes del resto del mundo espiaran a los ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, NSO Group planeó una solución alternativa, llamada Phantom, que mostraron al FBI en 2019 como una alternativa para la agencia para hackear a los estadounidenses. La CIA compró Pegasus para que Yibuti ayudara en las actividades de contraterrorismo de Estados Unidos, a pesar de que es un país conocido por las violaciones de derechos humanos.[373] Ucrania ha solicitado Pegasus en numerosas ocasiones, pero le denegaron el acceso desde tan pronto como 2019 porque Israel quería mantener las buenas relaciones con Rusia y seguir atacando objetivos en Siria.

Desde 2021, la Administración Biden colocó a NSO Group en una lista negra de entidades a las que se les prohíbe vender tecnología "estadounidense". El Departamento de Comercio acusó a NSO Group de armar a Gobiernos extranjeros para «atacar maliciosamente» a críticos y funcionarios. Facebook ha denunciado a la compañía por penetrar en miles de cuentas de la plataforma y Uganda ha usado Pegasus para espiar funcionarios estadounidenses de su embajada en el país.

NSO Group es una de las compañías calificadas como parte de la "nación startup", dedicadas a los negocios tecnológicos de control y vigilancia de los Territorios Palestinos Ocupados. Uno de sus fundadores es Shalev Hulio, un antiguo oficial militar israelí que dirigió las operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel en Cisjordania a principios de la década del 2000. Otro persona involucrada en los inicios de la compañía fue Niv Karmi, antiguo empleado del Mosad y agente de inteligencia militar. NSO Group le puso el nombre a su producto estrella por el caballo alado de la mitología griega, ya que los fundadores pensaban que era parecido a un caballo de Troya que volaba por los aires y se introducía en un teléfono móvil

"Desde sus comienzos, NSO Group ha estado financiado por una serie de actores globales, entre ellos, la empresa de capital privado de Londres Novalpina Capital. Uno de los mayores inversores en Novalpina, en el orden de los 233 millones de dólares en 2017, antes de que NSO Group apareciera en los libros de contabilidad, era el fondo de pensiones del estado de Oregón. En 2019 el dinero de las pensiones del proveedor de gas británico Centrica también se había invertido en Novalpina", según Loewenstein.




La primera gran compra de Pegasus fue hecha por el gobierno mexicano de Felipe Calderón para "luchar contra el narco". Quien consiguió el negocio fue Elliott Broidy, un recaudador de la campaña de Donald Trump de 2016 que fue condenado por recibir sobornos para que gestionara el cierre de una investigación estadounidense por la malversación de mil millones del fondo de inversión estatal de Malasia. Trump, por supuesto, lo indultó antes de terminar su presidencia.

Está más que claro que en eventual presidencia de Trump, Pegasus volvería a ser promovido por los mismos lobistas que lo apoyan.


Fuente: Bruno Sgarzini

sábado, 28 de septiembre de 2024

¿Israel asesinó al líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, en Líbano? (análisis en caliente)

 

Periodista especializado en temas internacionales.

     Hace casi un año, uno de mis principales planteos es que Israel había perdido su capacidad de disuadir a sus “enemigos” de atacarlo. Ya no regía, por ejemplo, la doctrina Dahiya de Gadi Eizenkot, ex Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, que afirma que Israel “ debe usar una fuerza desproporcionada y abrumadora mientras ataca infraestructura civil y gubernamental para establecer la disuasión y obligar a la población civil a presionar a los grupos para que pongan fin a sus ataques”.

La doctrina había sido nombrada así por los bombardeos indiscriminados de Israel al barrio de Beirut que llevaba el mismo nombre. El barrio este jueves fue noticia de, nuevo, cuando 85 toneladas de bombas fueran lanzadas en seis edificios desde aviones estadounidenses F-15, según las propias autoridades israelíes.

Según las estimaciones de los funcionarios de defensa israelíes, unas 300 personas murieron en el ataque aéreo. Algunas de las víctimas se encontraban en edificios cercanos. El portavoz de las FDI, Daniel Hagari, dijo que la instalación atacada se encuentra debajo de edificios residenciales.
A pesar de las valoraciones israelíes, una fuente de Hezbolá dijo a Reuters que Nasrallah sobrevivió al ataque. Los medios saudíes, incluidos Al-Arabiya y Al-Hadath, también informaron que Nasrallah sobrevivió y que se encontraba "en un lugar seguro". A pesar de esto, el estamento de seguridad de Israel mantiene que Hezbolá estaba presente en la sede en el momento del ataque. Una fuente iraní dijo a Reuters que Teherán está tratando de determinar su condición.
El ataque, que incluyó el uso de armamento particularmente masivo, probablemente fue precedido por información precisa sobre la presencia de miembros de alto rango del grupo en la sede de Beirut.
Una fuente israelí afirmó que "los estadounidenses fueron informados unos minutos antes de la operación". Sin embargo, el Pentágono informó que Israel no informó a Estados Unidos del ataque con antelación y que el ministro de Defensa, Lloyd Austin, habló con el ministro de Defensa, Yoav Gallant, sólo una vez que el ataque había comenzado.
Según una fuente libanesa, se trata del ataque más importante desde el comienzo de la guerra. El canal de noticias saudí Al-Arabiya informó de que seis edificios se derrumbaron por completo como consecuencia de ello. El ministro de Sanidad libanés afirmó que los edificios estaban llenos de gente. Los hospitales de Beirut pidieron a la población que donara sangre.
Tras un retraso de más de una hora, la oficina del primer ministro, Benjamin Netanyahu, anunció que abandonaría Estados Unidos, donde habló el viernes en la Asamblea General de las Naciones Unidas, y que regresaría a Israel a las 3 de la madrugada, hora de Israel. Más temprano esa noche, Netanyahu interrumpió una conferencia de prensa cuando se publicaron los primeros informes sobre el ataque.

Benjamín Netanyahu publicó una foto en la oficina en Nueva York desde donde ordenó el ataque a una zona poblada por civiles, un crimen de guerra que, por el nivel de impunidad que maneja, pasará desapercibido al lado de otros episodios más horrorosos de su autoría. Algo que ha perdido Israel, en los últimos meses, es cualquier atisbo de superioridad moral. ¿Qué diferencia a un matón, un genocida como Netanyahu, del líder de Al Qaeda o el Estado Islámico?

Mientras planificaba el asesinato del líder de Hezbollah, Netanyahu regaló en la ONU otro de sus delirantes discurso en los que contrapuso un mapa de Medio Oriente con los países de la “maldición” (Irak, Siria, Irán) y los de la bendición (Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Jordania, Israel). El mapa de la “bendición” coincide con el corredor geopolítico asiático hacia Europa que Estados Unidos e Israel quieren construir desde la India.




El sábado, por la mañana, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Herzi Halevi, anunció que el líder de Hezbollah había muerto. Nombró a la operación militar “Nuevo Orden”, una clara alusión a un intento de establecer el asesinato como una forma de disuadir a todos los “enemigos” de Israel. “Las herramientas de la caja de herramientas no se acaban. El mensaje es simple: sabremos cómo llegar a cualquiera que amenace a los ciudadanos del Estado de Israel”. También se reportó el supuesto asesinato del jefe del Frente Sur de Hezbollah, Ali Karchi, a cargo de gestionar el conflicto con Israel.

Como una forma de mostrar una imagen de victoria, los militares israelíes publicaron una foto de todos los líderes de Hezbollah que han asesinado en los últimos meses y años.




Yapir Lapid, líder de la oposición en Israel, festejó los asesinatos: “que sepan todos nuestros enemigos que cualquiera que ataque a Israel es hijo de muerte. Este es un logro importante para la disuasión y la seguridad del Estado de Israel”. Por ahora no hay ninguna información oficial de Hezbollah que confirme la información militar israelí. Tampoco se sabe cuál es el estado de Hashem Safieddine, el segundo al mando de la organización.

Para Hezbollah son semanas de grandes derrotas militares y, sobre todo, de inteligencia: la campaña de terror contra sus militantes y libaneses comunes iniciada con la explosión de los busca personas dio lugar al bombardeo a una supuesta oficina subterránea donde, se supone, estaba parte de su Estado Mayor. Pero queda la duda de si muerto Nasrallah, se “acaba la rabia”, como piensan los mandamás israelíes, quienes se han puesto como objetivo que Hezbollah desvincule su frente de apoyo a Gaza con el lanzamiento de cohetes al norte de Israel, que impide a 60 mil de sus ciudadanos regresar a sus localidades.

Leamos las palabras del último discurso de Nasrallah.

El jefe de Hezbolá se dirigió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al ministro de Defensa, Yoav Gallant.
“Le decimos a Gallant y a Netanyahu que el frente libanés no se detendrá hasta que cese la agresión contra Gaza. La resistencia en el Líbano no dejará de apoyar y ayudar a Gaza, Cisjordania y a los pueblos oprimidos en esas tierras santas”.
"No podrán 'devolver' a los colonos al norte y hacer lo que quieran. Este es un gran desafío entre nosotros y ustedes, y la única manera de hacerlo es detener la guerra en Gaza", añadió Sayyed Nasrallah, dirigiéndose al primer ministro y al ministro de Exteriores israelíes.
También dijo que el enemigo israelí pretendía agotar el ambiente de resistencia a través de estos ataques a gran escala, y agregó que el régimen sionista “trabajó para hacer que este ambiente alzara la voz contra el liderazgo de la resistencia”.
“Sin embargo, este objetivo también fracasó el martes y el miércoles. El enemigo también pretendía con las masacres atacar el sistema de mando y control de Hezbolá y difundir un estado de debilidad y confusión entre sus dirigentes, y esto nunca ha sucedido ni un solo momento”.
“Hoy puedo asegurar que la estructura organizativa de la resistencia no se ha tambaleado y que gracias a los sacrificios de nuestro pueblo esta estructura es suficientemente fuerte y cohesionada. Lo que ocurrió no afectó nuestra determinación, nuestro sistema de mando y control, nuestra preparación, ni nuestra presencia en los frentes, sino que aumentará nuestra fuerza y presencia.”
“Los colonos no volverán al norte”
Sayyed Nasrallah también citó una sugerencia del jefe del Comando Norte de Israel, quien pidió establecer una llamada zona de seguridad dentro del territorio libanés.
“Le digo que así lo esperamos. Los soldados sionistas recurren a procedimientos de ocultación en el frente norte y los estamos buscando a ellos y a sus tanques para atacarlos, pero si deciden moverse, les decimos que son bienvenidos”.
En este contexto, Sayyed Nasrallah subrayó que cualquier incursión israelí en territorio libanés es una oportunidad histórica para el grupo de resistencia.
“La zona de seguridad se convertirá en un infierno para su ejército, si quieren venir a nuestra tierra se encontrarán con cientos de los que resultaron heridos el martes y miércoles porque se volvieron más decididos”.

En las horas posteriores al ataque, Hezbollah lanzó cohetes al norte de Israel y, por primera vez, las colonias israelíes en Cisjordania. Lo que habla de que es posible que Israel deba embarcarse en un conflicto porque, sin Nasrallah, la rabia continuara hasta que Netanyahu resuelva su invasión a Gaza. Cuyas negociaciones están estancadas por la negativa del primer ministro israelí de retirarse de los corredores establecidos por el Ejército israelí para cortar al medio la Franja y controlar la frontera con Egipto.




Para Hezbollah, como para el resto del Eje de la Resistencia (Irán, Yemen, Siria y las milicias chiíes iraquíes), se plantea el dilema de dejarse arrastrar a una guerra directa con Israel o continuar por la senda del degaste de Israel en múltiples frentes, como el militar, económico, y sobre todo, el político. Netanyahu, en este último, puede haber logrado una victoria política para alargar los tiempos políticos y reunir una coalición de extrema derecha que le permita prepararse para unas nuevas elecciones donde tenga asegurado su triunfo. Su estrategia, cada vez más, parece clara: acelerar la escalada de confrontación contra Hezbollah e Irán para que en, una eventual, guerra Estados Unidos salga en su auxilio.




Es también una buena manera de que una guerra en Medio Oriente sirva para que Donald Trump llegué al poder mostrándose como el mejor aliado de Israel. Por eso, quizás, Netanyahu ha saboteado con tanto esmero todas las iniciativas de “paz” de la Administración Biden en El Líbano y Gaza. Y también ha mostrado claros signos de desespero porque se desencadene un ataque directo de Hezbollah que vuelva a victimizar al pueblo israelí como el más “agredido y indefenso” de Medio Oriente. El interrogante es si Hezbollah, o Irán, preferirán hacerle juego a Neyanyahu o continuar con su “paciencia estratégica” para que Israel siga hundiéndose en el pantano del desgaste.

Si los monstruos de la guerra se sueltan, todos saben que Israel es el único de los bandos que puede utilizar sus armas nucleares para establecer su tan ansiada disuasión. Un verdadero peligro para la humanidad.


Fuente: Bruno Sgarzini

jueves, 26 de septiembre de 2024

Israel extiende su guerra genocida al Líbano

 

Escritor palestino. Autor de La historia y la política de los beduinos.


En tan solo unas pocas horas, Israel masacró a más de 500 personas en el Líbano. Netanyahu parece no tener reparos en desencadenar una guerra regional en toda regla y el gobierno estadounidense no está haciendo nada por impedirlo.




       Israel ha desatado un infierno en el Líbano. Las brutales oleadas de ataques aéreos israelíes se suceden sin tregua desde el lunes. Hasta el martes por la mañana habían matado a 558 personas en el sur y el este del Líbano, entre ellas mujeres y niños, al tiempo que desplazaban a otros miles que huyeron hacia el norte en busca de seguridad tras las advertencias de evacuación de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Al menos 1835 civiles han resultado heridos.




Las imágenes muestran a las fuerzas israelíes bombardeando viviendas civiles en el sur del Líbano y el valle de la Bekaa, alcanzando al menos 58 ciudades y pueblos. Según el Ministerio de Sanidad libanés, los bombardeos israelíes han alcanzado viviendas, centros médicos, ambulancias y coches de personas que intentaban huir. Familias libanesas enteras han sido aniquiladas. Horribles imágenes muestran a niños atrapados bajo los escombros.




Se trata de un flagrante crimen de guerra.

El asalto del lunes se produce en medio del temor a una inminente invasión terrestre israelí en Líbano, que amenaza con convertirse en una guerra regional en toda regla. En una entrevista concedida el domingo a la CNN, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que una guerra total supondría «la posibilidad de transformar Líbano en otra Gaza», lo que sería «una tragedia devastadora para el mundo».




Pero una guerra regional es precisamente lo que quiere Israel. Armado con un suministro sin fin de armas estadounidenses, Netanyahu está extendiendo su guerra genocida con la clara intención de una escalada regional que podría implicar directamente a Estados Unidos. Tras la masacre del lunes, el Pentágono envió tropas adicionales a la región en previsión de un conflicto más amplio. El asalto se produce también pocas horas después de que el Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, expresara su «apoyo al derecho de Israel a defenderse de los ataques del Hezbolá libanés».

Siguiendo el guion de Gaza, el Ejército israelí ha caracterizado la masacre como un asalto «extensivo» contra Hezbolá, mientras repite como un loro la lógica genocida de que no hay civiles en Líbano. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló el domingo que el asalto de las FDI a Líbano no ha hecho más que empezar, jactándose de que «en los últimos días, hemos asestado a Hezbolá una serie de golpes que no había imaginado». En un vídeo colgado en las redes sociales ese mismo lunes, un portavoz de las FDI describió el bombardeo como un ataque preventivo lanzado en medio de «indicios de que Hezbolá se preparaba para disparar hacia territorio israelí». Otro funcionario israelí describió el asalto como una «desescalada a través de la escalada».




El primer ministro provisional de Líbano, Najib Mikati, calificó el lunes la oleada de ataques aéreos israelíes de acto de genocidio, declarando: «¡La continua agresión israelí contra Líbano es una guerra genocida en todos los sentidos de la palabra, y su objetivo es destruir al pueblo libanés!». Mientras tanto, el gobierno libanés ha solicitado una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU tras el último ataque israelí en Beirut, acusando a Israel de llevar a cabo actos «similares al genocidio» en suelo libanés.

Los propios ministros israelíes han estado llamando abiertamente al genocidio en Líbano, mientras que otros piden ahora a las IDF que «tomen el control» y establezcan una «zona tampón» en el sur de Líbano. 




En respuesta a los ataques israelíes, Hezbolá ha lanzado un aluvión de cohetes contra el norte de Israel, que en su mayoría han sido interceptados y no han causado víctimas (Hezbolá ha prometido en repetidas ocasiones poner fin a sus ataques contra Israel si se produce un alto el fuego en Gaza).

La matanza del lunes se produce poco después de que los servicios de inteligencia israelíes lanzaran un ataque terrorista masivo dentro de Líbano, haciendo detonar a distancia miles de dispositivos electrónicos, matando al menos a cuarenta personas e hiriendo y mutilando a otras miles, al tiempo que «desataba el miedo, el pánico y el horror generalizados entre la población de Líbano», como declaró un alto funcionario de la ONU. Este ataque se produce después de la mortífera ofensiva aérea israelí del viernes en Líbano, en la que murieron más de treinta civiles y un alto mando de Hezbolá.




Israel tiene un largo historial de masacres de civiles en Líbano. La matanza del lunes coincide con el aniversario de la masacre de Sabra y Shatila. En septiembre de 1982, las fuerzas del IDF invadieron el campo de refugiados de Sabra y Shatila en Beirut, permitiendo a los falangistas maronitas entrar en el campo y masacrar a sangre fría a miles de indefensos refugiados palestinos, en su mayoría mujeres y niños. La masacre tuvo lugar incluso después de que el campo se hubiera rendido a las fuerzas israelíes y los miembros de la Organización para la Liberación de Palestina hubieran abandonado Beirut.

El 18 de abril de 1996, Israel llevó a cabo una horrible masacre cerca de Qana, un pueblo del sur de Líbano, entonces ocupado por Israel, donde el ejército israelí bombardeó un complejo de las Naciones Unidas, que albergaba a más de 800 civiles libaneses, matando al menos a 106 de ellos. Un informe posterior de Amnistía Internacional concluyó que «las FDI atacaron intencionadamente el complejo de la ONU». La masacre de Qana fue aclamada por Israel como «Operación Uvas de la Ira», en referencia a la novela del escritor estadounidense John Steinbeck.

Bajo el pretexto de luchar contra el terrorismo, Israel sigue actuando con impunidad en la región, envalentonado por el apoyo incondicional de Estados Unidos y el incesante flujo de armas. Durante doce meses, Estados Unidos ha fabricado y enviado bombas con las que Israel ha masacrado a más de 40.000 palestinos en Gaza y a casi mil civiles en Líbano (según Armed Conflict Location and Event Data, Israel ha lanzado más de 8000 ataques en Líbano desde el pasado octubre). Desde el comienzo de su guerra genocida en Gaza, Israel ha cometido crímenes de guerra casi todos los días, y cada crimen de guerra lleva las innegables huellas de la complicidad de Estados Unidos.




Tras la masacre del lunes en Líbano, un grupo de legisladores estadounidenses ha instado a la administración Biden a detener el suministro de armas a Israel. La congresista Rashida Tlaib escribió en las redes sociales: «Es más fácil que el gobierno deje de enviar armas para que Israel lleve a cabo sus guerras genocidas que evacuar a todos los estadounidenses en el Líbano». Sin un cese inmediato del flujo de armas de Estados Unidos hacia Israel, resulta difícil ver por qué Israel debería dejar de masacrar civiles en Gaza y Líbano mientras amenaza con desencadenar una guerra regional.


Fuente: Jacobin