Mostrando entradas con la etiqueta País Vasco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta País Vasco. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de septiembre de 2025

Crónicas de la caída: Septiembre de 2025

 

 Por Antonio Turiel     
      Físico, matemático y experto en Energía del CSIC.


     Mientras escribo estas líneas, hay todavía manifestantes en diversos puntos de Madrid, sobre todo en las inmediaciones de la Plaza de Cibeles. Estas manifestaciones en la capital de España son el colofón de tres semanas en las que las protestas contra la Vuelta Ciclista a España por la participación de un equipo israelí se han ido progresivamente recrudeciendo, desde el puñado de personas que protestó cerca de la ciudad que me ha acogido, Figueres, hasta los centenares que se congregaron en el País Vasco, Asturias y Galicia, para finalmente llegar a los probablemente decenas de miles que hoy han colapsado las calles de Madrid y han impedido la finalización de la etapa y la entrega de premios.




A otras personas les corresponderá  analizar el hartazgo de la población española (y también europea) con la horrible masacre que de forma indiscriminada está aplicando el ejército de Israel a la población de Palestina (muy visiblemente en Gaza y de manera más discreta en Cisjordania), y cómo este explosión de rabia y protesta es en buena medida un rechazo contra nuestras propias élites (que se afanan en disimular la gravedad del genocidio, e incluso cuando lo reconocen lo hacen con la boca pequeña y sin acabar de tomar medidas decisivas, en lugar de como mínimo no plegarse a la voluntad de los genocidas, por más poder económico que controlen directa o indirectamente).

Pero yo aquí querría destacar otra cuestión, a saber: que la circulación de la información es cada vez más lenta y azarosa, siendo el caso de las protestas en la Vuelta una de los pocos casos en los que la población ha podido identificarse y movilizarse, en forma creciente, al darse cuenta de que los sentimientos de rechazo eran compartidos y para nada minoritarios. No es una casualidad que a medida que iban pasando los días se hayan ido sumando más y más personas a las protestas, hasta culminar con la demostración de hoy en Madrid.

Estos mismos días ha habido protestas generalizadas y masivas, en ocasiones con cierta violencia, en nuestro país vecino, Francia. El lunes cayó el primer ministro, François Bayrou, después de someterse a una moción de confianza que encontró necesaria para poder acometer medidas de ajuste económico bastante drásticas.

Emmanuel Macron, no osando convocar unas nuevas elecciones legislativas de desenlace incierto, nombró en seguida un nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, hombre de su confianza. El miércoles, respondiendo a una convocatoria para bloquear todo el país, se dieron todo tipo de incidentes, protestas y altercados. Se prevén nuevas jornadas de protesta a finales de mes, y el ambiente está cada vez más caldeado. Pero de esto apenas se habla, muy poco, en España e imagino que en otros países vecinos de Francia.

Mientras tanto, Alemania no levanta cabeza. El último trimestre volvió a registrar un descenso del PIB que pone en peligro la incipiente recuperación económica a la que apuntaban los dos primeros trimestres de 2025. Las encuestas muestran el irresistible ascenso del ultraderechista Alternativa por Alemania, que es la respuesta que le está dando el electorado alemán a sus inoperantes élites, que no son capaces de sacarlos de una recesión instalada desde que dejó de tener acceso a la energía barata que venía de Rusia. Una buena parte de la energía todavía llega de Rusia, en realidad, pero pasando por intermediarios para camuflar su origen y por eso ya no es tan barata.

Otra parte viene de los EE.UU., particularmente el gas del fracking, que nunca fue ni será barato. Y sin los insumos a bajo precio, un país como Alemania, donde los sueldos no son bajos, no puede competir en el mercado global.

La transición energética se hunde lentamente en Europa. Nadie lo va a reconocer, pero poco a poco las metas de la transición están pasando a un segundo plano. Particularmente preocupa la pérdida de competitividad francesa y alemana y la destrucción de empleo, y aún más el hundimiento constante de la industria de la automoción, una de las industrias más importantes de Europa.

No pasa semana sin noticias negativas en este sector, sin que se vea una salida razonable, mientras las ventas en Europa continúan su curva descendente y las exteriores se volatilizan. Pero todas estas cuestiones se sustituyen por el rearmamento, por alimentar la amenaza fantasma de la guerra con Rusia.




Y como quiera que últimamente la población está perdiendo el entusiasmo por la causa bélica, las últimas semanas han estado jalonadas por noticias, éstas sí bien iluminadas y puestas en el foco mediático, dirigidas a alimentar la psicosis: la pérdida del GPS del avión de Úrsula von der Leyen, la intrusión de drones rusos en el espacio aéreo de Polonia y Rumanía... De nuevo, los flujos de información son azarosos. Aunque no arbitrarios. 

De vuelta a España, esta semana ha sido "noticia" algo que en realidad era una nota de prensa auspiciada por las grandes compañías eléctricas, de acuerdo con la cual el 83% de los nodos de la red eléctrica española están saturados y no pueden dar cabida a toda la nueva generación renovable que supuestamente tiene que entrar.

Se ha llegado a decir que esta saturación ha llevado a perder 60.000 millones de euros en "inversiones potenciales", en referencia a un informe de Spain DC que citaba esa cifra, y como ejemplo se mencionan todas las industrias que no están "pudiendo despegar" por estas deficiencias de la red, desde los centros de datos hasta "otras industrias electrointensivas" curiosamente no especificadas.

Pero como respuesta a estos "apremiantes" hechos, el Ministerio de Transición Ecológica español ha anunciado esta misma semana un incremento de la partida presupuestaria a destinar para el refuerzo de la red eléctrica, que llegaría así a los 13.590 millones de euros que se van a invertir desde ahora hasta 2030. Nadie va a explicar que todo esto es mentira. Nadie va a explicar que la demanda eléctrica en España está cayendo desde 2008, 17 años ya, y que este año seguramente cerrará con una nueva caída.




No hay demanda para esa generación eléctrica que se pretende incorporar: en la actualidad, se están produciendo curtailments o pérdida de energía que se podría producir pero no se aprovecha, de más del 20% en algunos momentos. Los grandes fondos de inversión se retiran desde hace meses en lo que saben que es un negocio no rentable, cuando no ruinoso. Y eso sin contar con los problemas de intentar incorporar tanta electricidad renovable sin estabilización.

Da exactamente igual: el plan es seguir adelante con el REI aunque sea un fracaso, y no hay plan alternativo. Se da por sentado que se necesita nueva generación eléctrica y que ésta debe ser renovable, cuando ambas afirmaciones son mentira.

Mientras tanto, bajando al terreno de lo real, de la gente que está sufriendo el inevitable descenso energético en el que estamos embarcados, vemos que los problemas crecen en Bolivia, en México y Nigeria, convertidos en tres de los puntos calientes de la caída de la disponibilidad de combustibles derivados del petróleo tras el pico de producción de petróleo crudo y condensado que se produjo en noviembre de 2018.


Así están las filas en Ascensión de Guarayos - Bolivia.


Algunas bombas en gasolineras no cuentan con servicio en México.


Fotografía de Tonye Cole y una bomba de combustible en Nigeria.



El precio del barril de petróleo se mantiene moderado desde hace meses, y eso hace pensar a muchos en los países occidentales que la crisis energética es algo del pasado. En realidad, lo que sucede es que la crisis no se está distribuyendo de manera equitativa, y simplemente algunos países están empezando a quedar marginados del reparto. Justamente como estrategia para que aquí no haya escasez.

Esto, por supuesto, no puede mantenerse indefinidamente, pero nadie va a hacer un análisis en profundidad sobre el tema. Nadie hablará del desastre en ciernes hasta que ya lo tengamos encima y sea inevitable.

Porque, además, en este momento en el que se necesitaría tener una información precisa sobre la situación energética global, nos encontramos con que vamos a tener mucha menos. De entrada, este año la Energy Information Administration de los EE.UU. no sacará su informe anual, debido a los recortes de Trump.

Y en cuanto al informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, al cual dedicamos un post cada año en este blog, aún no tiene fecha de publicación. Otros años ha salido en octubre y a estas alturas tendríamos más que clara la fecha de publicación, pero este año parece que se va a retrasar. ¿La razón? Seguramente porque, como comenta Javier Blas, en el borrador al que ha tenido acceso se ve que se recupera un escenario que desapareció hace unos años, el de Políticas Actuales, probablemente por la presión de la actual administración estadounidense.

Un escenario en el que ya no se prevé una caída del consumo de carbón, petróleo y gas, simplemente porque ya no hay voluntad en los EE.UU. (y, aunque no se quiera reconocer, tampoco en Europa) de seguir luchando para abatir el Cambio Climático. Pero, claro, hacer ese encaje de bolillos va a ser complicado. Hasta ahora se había usado la narrativa del pico de demanda, es decir, que se iba a consumir menos petróleo porque queríamos consumir menos, no porque no hubiera.

Sin embargo, tanto en EE.UU. como en Europa hay ahora urgencia por un volantazo a la situación económica, y para eso necesitan combustibles fósiles, toda vez que la transición energética ha fracasado. Así que ya no queremos consumir menos petróleo. Pero, después de años de insistir en que lo que estábamos viendo era un pico de demanda, ¿quién sale ahora en la AIE a explicar que, en realidad, estamos ya en un pico de oferta, y que no va a producirse más petróleo, sino cada vez menos? Por eso la necesidad de tiempo extra, para hacer cuadrar lo incuadrable. El análisis del WEO de este año promete ser una experiencia muy emocionante...


Demanda mundial de minerales para las energías 'renovables'.

Crisis social, crisis energética... y, recordémoslo, estamos a las puertas de un nuevo desastre climático. Este otoño es un momento de máximo riesgo. Pero tampoco se habla de ello. No sucede. Hasta que suceda. 

Por tanto, si algo caracteriza este momento es el bloqueo de la información. Algo siempre presente, pero que ahora es creciente. Azaroso, pero no arbitrario.

Así que, para despedir este post, quiero mencionar una noticia de las que se habla tan poco como se puede: la Global Sumud Flotilla, un conjunto de embarcaciones que están en este momento navegando hacia Gaza con alimentos y medicamentos. Un grupo de personas que, desarmadas, pretenden hacer llegar una ayuda de primera necesidad a quienes están siendo exterminados, y a los que el gobierno de Israel ya ha amenazado diciendo que tratará como terroristas.

Entre las noticias que no habrán leído estos días está la de que, mientras estaban atracados en el puerto de Túnez, sufrieron dos ataques con drones provenientes de mar abierto y que transportaban pequeños dispositivos incendiarios, un ataque de baja intensidad pero que es una advertencia. Simplemente otra noticia sobre la que no leerán hoy pero que quizá merezca la pena que sepan.


Fuente: The Oil Crush

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Aquella brisa de los veranos de antes (7 de 20)

 

 Por Pedro Costa Morata
      Ingeniero, Periodista y Politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.



Visigótica


De placer viajero pero sedentario, y de recorrido artístico pero alborotado, yo mismo quiero calificar la redacción durante julio de mi “Visigótica”, uno de los reportajes que formarán parte de mi próxima Geographica nostra, tercer volumen de la serie “El destino de Odiseo”, con el que quiero ir engrosando mi particular “empeño del viajero”, celoso de sí mismo y de sus recuerdos visuales y sociales, dispuesto a retener, para siempre, lo que quiere que otros retengan, vicioso del espacio variable y del tiempo inacabable: un exceso muy propio, digo yo, de geógrafos impenitentes y correcaminos incesantes.

En esta ocasión, la futura Geographica nostra contendrá una docena de reportajes viajeros, o sea, ni los cien, tan breves, de mis Cien Españas, por ejemplo (2022), ni los cuatro de mis Finisterres de Iberia (2023): una cosa intermedia, pero igualmente caprichosos. Del capricho, pero bien incrustado en los años y siempre pendiente, ha dependido mi paseo por las seis iglesias visigóticas de España, que son las que están (más o menos) enteras, y que forman un grupo de aparente discreción, pero que a este andarín siempre le ha resultado subyugante. Y por eso empiezo la descripción resumida de esos templos de tipología tan homogénea, reproduciendo lo anotado en la iglesia de Santa Comba de Bande (Ourense):


Sentí en Santa Comba las “vibraciones visigóticas” con más intensidad que en cualquier otra de las iglesias del grupo. Puede que la humedad, exterior e interior, tan gallega, contribuyera a un cierto encogimiento del espíritu, o la psicológica estrechez de la nave central y su remate en la capilla absidal tras el arco triunfal y su decoración pictórica: ese escenario me puede y eleva, y señalo al arco de herradura como principal agente -me atreveré a decirlo- de intimidación espiritual, algo que me acontece en todos estos templos, y a lo que contribuye, presionando mi emoción, su bellísima austeridad.


Y con esto queda dicho lo que me corresponde de Santa Comba (columba, paloma), que es la iglesita más excéntrica del mundo visigodo, tanto que hay quien la data de cuando apenas había desaparecido el reino suevo (Galicia actual, oeste de Asturias y León y norte de Portugal). Y ahí queda, con la tristeza de escuchar a los guardas-guías, María Isabel y Antonio, quejarse de que su iglesia no recibe ayuda ni de la Xunta ni del concello, y que ya estaría arruinada si no fuera porque sigue rigiendo como parroquia.


Capila, ara y altar mayor de Santa Comba de Bande (Ourense).

En mi instintivo apego a esta arquitectura histórico-religiosa -procedente íntegramente del siglo VII d. C.- fueron, precisamente, las tenidas por más valiosas las tres primeras que visité, en años en que me desviaba de mi ruta profesional cuando, como ingeniero, acudía a resolver problemas en el País Vasco o Galicia, o cuando mis correrías antinucleares me permitían cambiar de asunto y sumergirme en este arte. Y así, resultó que la primera de estas iglesias, que es la que desde nuestra infancia veíamos en todos los libros, fueran de Religión, fueran de Historia, es la de San Juan de Baños, en la provincia de Palencia, la más arquetípica y mejor estudiada, aunque solo sea porque su promotor, el rey Recesvinto, dejó inscrita la fecha, año 661, como detalle muy de agradecer. A su lado aparece la fuente, de gusto igualmente visigótico, en el que curara sus dolencias aquel rey legislador (así como el abandonado edificio de “Gaseosas Adelina”, que durante decenios aprovechó esas aguas, y un mesón capaz y oportuno, aunque adusto como la tierra que lo rodea…).


San Juan de Baños (Palencia).

La segunda es San Pedro de la Nave, en tierras de Zamora, de la que me entusiasmó el hecho de que fuera trasladada, piedra a piedra, en 1930-1932 (fechas que en ocasiones nos parecen más remotas que las de la Reconquista), debido al embalse de Ricobayo, en el Esla, una anécdota heroica en la que no falta el recuerdo de que aquel Estado, donde marcaba la pauta artístico-arqueológica don Manuel García Moreno, hubo de obligar, decreto de por medio, a Saltos del Duero (hoy Iberdrola) a consentir y colaborar en la epopeya. De esta iglesia siempre se destaca la decoración, en capiteles que aquí son tronco-piramidales, de las figuraciones “Daniel en el foso de los leones” y “El sacrificio de Isaac”.

La tercera es la ermita de Quintanilla de las Viñas, en el viejo y noble alfoz de Lara (Burgos), que los siglos nos han transmitido incompleta (¡pero tan hermosa!) y de la que queda el crucero/transepto y el ábside, con el maravilloso detalle de los frisos (dos/tres) en todo su exterior, esculpidos con figuras vegetales y animales. Como viajero perseguidor de geografías desoladas, esta iglesita quedó en mi memoria con el complemento, empeño mío pese a resultar ajeno a lo visigótico, del cercano castillo de Lara (recuérdese la leyenda, y el romance, de los Siete infantes de Lara), del que queda para mayor aprecio un romántico muro enhiesto rodeado de ruinas; todo ello -ermita y castillo- a la sombra de una alargada y severa cresta caliza, tan castellana. Más el alegre detalle de encontrarme, en mi última visita, a la iglesia, 40 años posterior a la primera, que Javier, el guía diplomado de guardia, es el hijo de Javier el guía autodidacta que me abrió su puerta en 1973…

Las otras dos han sido “descubiertas” por mí mucho más recientemente. Una es la de Santa María de Melque, en las cercanías de Toledo, la capital visigoda, que fue complejo monástico agropecuario y que los musulmanes respetaron tras su invasión (que las crónicas subrayan que fue respetuosa), dando lugar a una comunidad religiosa transformada en mozárabe, y que acabó siendo fortaleza musulmana, dejándonos de recuerdo una soberana torre que culmina el cimborrio y caracteriza la imagen exterior de esta iglesia. Quedan -en paisaje quebrado, granítico, de encinar disperso y retamar pobre- los restos de las presas que se practicaron en los arroyos que rodean este emplazamiento para suministrar el agua necesaria; y el mito y el misterio de la Mesa de Salomón (mesa o cofre a modo de tesoro, o grial, de valor sagrado) que los historiadores más voluntariosos aseguran que, procedente de la Jerusalén arruinada en las guerras judías de los años 70-71, pasó a Roma y, saqueada esta por el godo Ataúlfo, habría acabado en Toledo y luego custodiada aquí por la comunidad monástica primeriza, tras peregrinar por las anteriores capitales visigodas: Tolosa y Barcelona.


 Santa Lucía del Trampal (Cáceres).

De la última del grupo, Santa Lucía del Trampal, en la provincia de Cáceres, puedo justificar mi tardío descubrimiento porque ella misma fue identificada en 1980, por el historiador Juan Rosco y su esposa, María Luisa Téllez, y rescatada de la escombrera y su uso como corral. La reconstrucción pudo ser suficientemente fiel, quedando sus tres ábsides cuadrados como elementos arquitectónicos más peculiares (así como la duda, tan estimulante para los estudiosos, de si debe ser considerada como auténticamente visigótica o, dejando aparte finuras innecesarias, como meramente, “prerrománica”. Pues bueno). Me dio muy poco gusto que Miguel Valle, el guarda y guía, tuviera a bien reconocerme que no había leído un libro en su vida, y que todo lo había aprendido “oyendo a los que sabían”, pero se lo perdoné por lo cordial de la conversación. De esa incursión por tierra extremeña dejaré anotado que, aparte del alegre naranjal anexo, al que se atribuye origen musulmán, fueron las saludables chumberas del lugar con las que me tropecé lo que completó la satisfacción de mi visita, aunque no pudiera borrar de mi cabeza la masacre sufrida por las chumberas mediterráneas.