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martes, 16 de diciembre de 2025

Fascismo versus Pedro Costa Morata en Águilas

 

      Sindicalista e historiador



Intentan desposeer al ecologista Pedro Costa Morata de su título de Hijo Predilecto de Águilas



     Primero, convencen a los tontos. Luego, silencian a los inteligentes. El filósofo británico Bertrand Russell dijo esto hace casi cien años cuando le preguntaron por el éxito del fascismo en los años treinta del siglo XX. Yo me pregunto si no es eso lo que estará sucediendo en Águilas en estos momentos.

Alguien ha convencido a alguien de que presente una petición al Ayuntamiento para revocar el título de Hijo Predilecto de Águilas a Pedro Costa Morata, quien lo ostenta desde que en 2017 se lo otorgara la corporación gobernada por los socialistas. ¿Los motivos esgrimidos? “Que hay miles de aguileños que sin pedir nada a cambio ni querer ninguna distinción, se merecen ese reconocimiento; que este ”personaje“ (así lo califican), escribe medias verdades en sus escritos y que se inventa enemigos; que ha tenido una falta de agradecimiento para quien se lo otorgó, como es Doña María del Carmen Moreno Pérez, a la cual le ha faltado el respeto a su honorabilidad; y que no ha traído trabajo ni futuro para el término municipal de Águilas, sino todo lo contrario”.


El ecologista, periodista y politólogo Pedro Costa Morata.

Cabe describir ahora el perfil de la persona a la que se homenajeó en su día y a la que ahora se quiere silenciar y desprestigiar de esta mala manera. Pedro Costa Morata nació en Águilas en 1947 y es ingeniero de telecomunicaciones, doctor en sociología, profesor universitario y Premio Nacional de Medio Ambiente en 1998. A su activismo socioecologista le debemos que en la Región de Murcia no nos implantaran en 1974 una central nuclear en la Marina de Cope. Los ciudadanos de Águilas están aún más en deuda con su figura, aunque solo fuera por esta valiente actuación suya que impidió el desaguisado. En época de Franco había un joven ecologista que movió cielo y tierra para parar aquello: ese era Pedro.

Quien presenta la petición de revocación de la concesión de Hijo Predilecto de Águilas a Pedro Costa Morata es todo un expresidente de la organización patronal agraria ASAJA en Murcia, José Martínez Quiñonero, y hace unos días ya había reunido 300 firmas de apoyo.


José Martínez Quiñonero es el firmante de la solicitud contra Pedro Costa Morata.

Por el otro lado, Pedro ha recibido el sostén decidido e inequívoco de partidos políticos de la izquierda murciana, sindicatos, asociaciones ecologistas, vecinales, sociales, etc. La izquierda ha querido ver aquí un evidente ataque ultraderechista: esto es una caza de brujas en la que los neofascistas van a por los rojos y a por los verdes, en todos los terrenos posibles. Según este planteamiento, lo que los ultras quieren hacer con Pedro es una batalla más en la guerra cultural que la extrema derecha plantea allá donde puede. Es de esperar que el actual gobierno local aguileño, presidido por un socialista, impida que esto llegue a su fin. De esa corporación depende que Águilas no haga el ridículo ni añada una página más a aquella famosa Historia Universal de la Infamia borgiana.

Pero siendo eso seguramente cierto, aquí hay más mar de fondo, claro. Lo que de verdad sucede es que Pedro Costa Morata, a sus 78 años, sigue luchando y denunciando todas las injusticias que detecta. Es también un articulista bastante impertinente, pone el dedo donde nadie más se atreve y señala corrupciones e irregularidades allá donde las ve, y pisa callos que duelen. El agropoder es uno de ellos, conectado con la especulación inmobiliaria y sus tentáculos en los ayuntamientos costeros. En algún artículo suyo reciente él dice que hay que denunciar una mafia local que afirma que hay instalada en los municipios de Águilas y Mazarrón, y señala incluso a un capo que hay en segunda fila de quien dicen que tiene a mucha gente cogida por semejante sitio y quien desde una secretaría municipal con muchísimo poder en la sombra es quien de verdad está moviendo los hilos por detrás para revocarle su nombramiento.


La exalcaldesa, Mari Carmen Moreno, flanqueada por el secretario municipal, Jesús López López, y el interventor.

Decía Shakespeare en Hamlet aquello de “algo huele a podrido en Dinamarca”. Quizá en Águilas no hagan falta ni filósofos ni dramaturgos británicos, sino algo más pedestre: periodismo de investigación, o quién sabe si fiscalía. Porque ahí están pasando cosas, y no el ridículo argumento de la merma de un ego maltrecho, como quiere hacer ver la ultraderecha local menoscabando a Pedro, ni solamente el derribo de una estatua viva, como es Pedro Costa Morata, una voz necesaria e imprescindible, de las que quedan pocas en esta región tan cobardona y tan disparatada.


Fuente: elDiario.es Región de Murcia

jueves, 27 de noviembre de 2025

En solidaridad con Pedro Costa Morata, humanista y ecologista universal

 

 Por Vicente Cervantes    
      Sindicalista, activista social y coordinador en PUENTE SUR España.



Casi llegando la primavera de 2017, el Ayuntamiento de Águilas nombró hijo predilecto a Pedro Costa Morata, título que le fue otorgado en el Pleno Ordinario del mes de febrero de ese año con los votos a favor de PSOE, IU y Águilas Puede y los votos en contra de PP.



     La propuesta para su nombramiento, que partió de una iniciativa popular, destacaba la dedicación de este aguileño “a luchar por la defensa de los bienes naturales, culturales y populares de su pueblo y de su tierra”.

Entre los logros que se le reconocen a Pedro, destaca el haber logrado frenar en 1974 el proyecto nuclear en Cabo Cope. Por aquel entonces, el aguileño abanderó una lucha que concluyó con el voto unánime del Pleno contra la instalación de la central nuclear.

Ya quedan lejanos los ecos de nuestros gritos en las manifestaciones de esos años: “No será, no será, Cabo Cope nuclear”.




Ha recibido diversos reconocimientos: Premio Nacional de Medio Ambiente 1998, Premio Tortuga Mora 2021... por citar dos significativos ejemplos.

Como escritor prolífico ha escrito “polémicos” libros últimamente: “Israel. Del Mito al crimen” y “Rusia es culpable”. Quizás provocadores para los enemigos de la libertad, y para los sembradores de los odios que al mundo envenenan.

También contribuyó muy recientemente a quebrar los planes de una multinacional del cemento mexicana CEMEX de depredar algunas zonas de Cartagena Oeste.




Siempre ha hablado claro, firme y con una coherencia inasequible al desaliento.

Hace unos meses sufrió un atentado incendiario la puerta de su vivienda en la localidad. No es tan difícil saber el origen.


Portal y fachada de la casa de Pedro Costa en Águilas, tras el incendio provocado.


Ahora, para seguir dañándolo, surge esta movida: más de 300 personas piden que se retire su título de “Hijo Predilecto de Águilas”, su patria chica.



Texto del escrito que ha dado lugar al expediente de revocación.


José Martínez Quiñonero es el firmante de la solicitud contra Pedro Costa Morata. Presidente local de ASAJA y candidato noveno de Vox en las elecciones municipales de 2023.



Pedro Costa Morata, embajador de Águilas en el mundo, politólogo, sociólogo, profesor, y muchas cosas más es una persona cercana y humilde, abierta y predispuesta a apoyar las causas justas, de forma desinteresada, con integridad y honestidad.

Quienes están en guerra contra Pedro Costa Morata, como se suele decir, son sus enemigos que nos ayudan involuntariamente a definir precisamente su valía y ética personal.

No permitamos que la derecha extrema y la extrema derecha, con sus actuaciones liberticidas y persecutorias, sigan atacando a quienes son referencia ética en la lucha por dejar a las generaciones venideras un mundo mejor.


Fuente: Totananoticias


Nota Editorial.- Esta publicación se solidariza y apoya plenamente a su colaborador más habitual, Pedro Costa Morata.

Sus exahustivos análisis, su sublevación contra injusticias en todo ámbito, su valiente y desprendida implicación en cualquier lucha social por la transformación de este avasallador orden, sea local o global, y sus aceradas y acertadas conclusiones, han venido acreditando su solvencia periodística, la solidez de sus argumentaciones y -sobre todo- su apasionada y honesta vocación de buscar el bien común.

En estos días afronta el acoso, la intimidación y hasta las amenazas de la ultraderecha local. Como en otras circunstacias similares anteriores, Pedro Costa sabrá defender su derecho a visibilizar las corruptelas, arbitrariedades, chanchullos y demás episodios con esta pinta. Recibirá, como tambien en otras ocasiones, la solidaridad y el apoyo activo y comprometido de la ciudadanía que enmiende y doblegue estos entramados del poder profundo aguileño.


viernes, 17 de octubre de 2025

Calnegre y Cabo Cope, una joya natural que espera protección desde hace más de 30 años

 

 Por Gloria Piñero   
      Periodista en elDiarioRegióndeMurcia.es y guionista.



La larga parálisis administrativa impuesta por los sucesivos gobiernos de la Región de Murcia impide la aprobación de las normas que deben regular este parque regional, el espacio natural más emblemático del litoral murciano



      En el extremo suroccidental de la Región de Murcia, entre los términos de Lorca y Águilas, se extiende uno de los espacios naturales más singulares del litoral mediterráneo español: el Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope, declarado como tal en 1992 por la Ley 4/1992 de Ordenación y Protección del Territorio.


Litoral del Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope, en la Región de Murcia. AMACOPE.

Dentro de sus límites se extienden montes, ramblas y calas vírgenes de alto valor ecológico que se enfrentan a las amenazas que supone una desprotección ambiental que dura ya 33 años. Es el tiempo que ha transcurrido desde que el parque aparece en los mapas oficiales sin que se haya aprobado su Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), el instrumento legal que debe fijar las normas, usos permitidos y límites a las actividades dentro del espacio supuestamente protegido.

Sin ese plan, no hay medidas claras para su conservación ni sanciones aplicables a las agresiones que sufre. Y, mientras la Administración autonómica persiste en un silencio que dura más de tres décadas, la degradación avanza.

30 años de inactividad administrativa

La urgencia por la “necesidad inmediata de protección”, justificó que el Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope se declarase sin contar con un PORN previo. Sin embargo, la Ley 4/1992 preveía esa situación y mandataba a las administraciones competentes —en este caso, al Gobierno de la Región de Murcia— a la aprobación de dicho instrumento “en el plazo máximo de un año” desde la declaración. El ejecutivo murciano estaba entonces en manos del PSOE, que ese mismo año había aprobado los PORN de otros tres parques regionales: el de Sierra Espuña, el de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar y el de Calblanque.

En 1993, la entonces Agencia Regional para el Medio Ambiente y la Naturaleza acordó el inicio del procedimiento de elaboración del PORN de Cabo Cope y Calnegre. Sin embargo, el proceso quedó paralizado tras la llegada del Partido Popular al Gobierno murciano, en el que permanece inamovible desde entonces.


La desprotección de Cabo Cope-Calnegre se hace especialmente patente cuando las crecidas de las ramblas depositan en su litoral toneladas de residuos plásticos, principalmente provenientes de la agricultura intensiva.

En todos estos años, es cierto que hubo intentos por parte de la Administración regional para cumplir con la legalidad respecto al parque, pero todos tan intermitentes como ineficaces: en 2012, cuando una orden de la Consejería de Presidencia creó las Áreas de Planificación Integrada e incluyó al parque en la “API 004: Costa Occidental”; y posteriormente, en 2020, cuando la Dirección General de Medio Natural volvió a iniciar formalmente el expediente de elaboración del PORN. Incluso se llegó a redactar un documento previo en 2021. Pero nunca se produjo la aprobación inicial ni su publicación oficial en el Boletín Regional.

Un paso que resulta esencial porque, sin esa aprobación inicial, no se activa el régimen de protección cautelar previsto en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que impide transformaciones sustanciales del territorio. Así que, en la práctica, la inactividad del Gobierno regional (que las organizaciones ecologistas tildan de premeditada), está sirviendo para que Cabo Cope y Calnegre se rija por la “ley del salvaje Oeste”.

Una exigencia formal tras décadas de silencio

El pasado 16 de septiembre de 2025, Ecologistas en Acción de la Región Murciana registró un requerimiento formal ante la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor. En el mismo, al que ha tenido acceso elDiario.es Región de Murcia, reclama la “inmediata aprobación inicial” del PORN del Parque Regional de Cabo Cope-Calnegre, y su tramitación por procedimiento de urgencia, conforme al artículo 48.5 de la Ley 4/1989.

El documento —firmado por Ana María García Albertos, presidenta del colectivo— se apoya en una sólida base jurídica, que incluye la invocación del artículo 45 de la Constitución Española, al tiempo que advierte que la ausencia del PORN vulnera el principio de legalidad y los derechos de participación pública.


Un ejemplar de tortuga mora, símbolo de la riqueza natural de la Región de Murcia, en las inmediaciones de Cabo Cope, en Águilas. AMACOPE.

El texto subraya que esta inactividad administrativa no solo incumple la normativa estatal y autonómica, sino que “pone en entredicho el propio régimen sancionador ambiental”, al no existir un marco reglamentario aplicable dentro del parque. Y recuerda que la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha admitido la posibilidad de recurrir judicialmente la “inactividad reglamentaria” cuando esta produce efectos lesivos para el medio ambiente o para derechos de participación ciudadana.

Así que, si la Consejería no responde en tres meses, Ecologistas en Acción estará legitimada para interponer recurso contencioso-administrativo por inactividad, abriendo así un nuevo frente judicial en aras de la protección de este espacio.

Las amenazas de siempre… y las nuevas

El Parque Regional ha sobrevivido durante décadas a amenazas de gran envergadura. En los años ochenta y noventa, una central nuclear proyectada en Cabo Cope estuvo a punto de condenarlo para siempre.

Más tarde, la presión urbanística se convirtió en el mayor peligro. En 2001, la nueva Ley del Suelo de la Región de Murcia fue aprovechada para modificar los límites del parque regional y declarar la Actuación de Interés Regional (AIR) ‘Marina de Cope’, un controvertido proyecto urbanístico-turístico que pretendía un desarrollo desaforado —60.000 viviendas, cinco campos de golf, diez campos de fútbol, veinte hoteles y un puerto interior con 2.000 puntos de amarre— dentro de lo que, hasta entonces, había sido parque regional.

Los ayuntamientos de Lorca y Águilas no tardaron en buscar acomodo a la AIR en sus respectivos planes generales de ordenación, con la única oposición de Izquierda Unida. Eran los años del boom del ladrillo.


Mapa del Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope. CARM.

Hubo que esperar hasta 2012 para que el Tribunal Constitucional, en una de las sentencias más simbólicas relacionadas con el urbanismo murciano, declarara nula la disposición adicional octava de la Ley autonómica del Suelo que desprotegía unas 15.000 hectáreas de espacios naturales, principalmente en Cope-Calnegre y devolviera sus límites originales al parque. Una larga batalla jurídica y social que fue posible por la interposición, diez años antes, de un recurso de inconstitucionalidad por parte de 50 diputados del PSOE, liderados por la ex ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, que respaldaron la lucha de Ecologistas en Acción, ANSE, WWF y Greenpeace.

Un tiempo que fue aprovechado por empresas y organizaciones agrícolas para que, con el Gobierno regional de brazos caídos, roturaran varios cientos de hectáreas, las convirtieran en regadío y se construyeran infraestructuras como gasolineras, almacenes y viviendas dentro del parque.

Hoy, a pesar de la sentencia, las amenazas no han desaparecido. El deterioro se manifiesta en forma de nuevas roturaciones ilegales, sobreexplotación agrícola y contaminación difusa. En las zonas agrícolas colindantes proliferan los invernaderos, el uso intensivo de plásticos y fitosanitarios, y las captaciones ilegales de agua en una comarca árida. Cada DANA, la crecida de las ramblas llenan el litoral del parque de botes, envases de fungicidas y herbicidas de uso agrícola, tubos de riego por goteo, trozos de gomas y toneladas de plásticos que contaminan la costa. Nadie responde por ello.


Imagen de satélite de la Marina de Cope, donde se aprecian múltiples roturaciones y construcción de infraestructuras. Instituto Geográfico Nacional.

La falta de un PORN también impide establecer zonas de exclusión y amortiguación, lo que deja el parque expuesto a la expansión de cultivos hasta incluso dentro de sus límites naturales.

A ello se suma la presión turística creciente. Por un lado, los planes urbanizadores del Ayuntamiento de Águilas, que promueve la construcción de un camping en una zona situada a escasos 2.000 metros de importantes áreas de conservación de la biodiversidad; por otro, la costa virgen de Calnegre es, cada verano, un imán para visitantes y vehículos todoterreno, sin apenas regulación.

Mención aparte merece el vandalismo ambiental. El último ejemplo se produjo el pasado agosto: una nueva quema intencionada de tarayes en la playa del Charco, espacio integrado en el Parque. El mismo lugar que ha sido escenario de reiterados incendios en los últimos meses, según ha denunciado AMACOPE, y que se ceba con la especie Tamarix canariensis, incluida en el Catálogo Regional de Flora Silvestre Protegida de la Región de Murcia donde está calificada de “interés especial”.

Pero no es el único. En los últimos años, son frecuentes la rotura intencionada de la señalización informativa, el vuelco de contenedores o el destrozo con tractores de las líneas de bolardos de madera que protegen la flora autóctona, incluidas especies vulnerables, como el azufaifo (Ziziphus lotus), el patagusanos (Salsola papillosa) o el chumberillo de lobo (Caralluma europea), cuando no directamente en peligro de extinción, como la gramínea Enneapogon persicus o la ortiga muerta de roca (Scrophularia arguta).

Así que, lo que la ley llamó en su día parque regional es, en la práctica, “un territorio a la deriva”, resumen desde Ecologistas en Acción. El resultado de la parálisis institucional es la impunidad ambiental: el espacio protegido más emblemático del litoral murciano se mantiene sin orden ni protección real.

Una joya ecológica que languidece

El valor ambiental del parque es indiscutible. En su territorio confluyen hábitats esteparios, dunas, acantilados y zonas marinas de alto interés ecológico. Es refugio de especies amenazadas como la tortuga mora (Testudo graeca), el águila perdicera, el búho real o diversas especies de flora endémica litoral.


Cala Blanca, en el término municipal de Lorca, una de las playas vírgenes que forman parte del Parque Regional de Calnegre y Cabo Cope.

Además, el parque forma parte de la Red Natura 2000, bajo las figuras de Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Paradójicamente, estas designaciones europeas obligan a la existencia de planes de gestión coherentes. La propia normativa autonómica —Ley 6/2012 y Orden de 2012 sobre planificación integrada— establece que, cuando se solapan varias figuras de protección, la planificación debe integrarse en un único documento.

Pero el Gobierno regional, según Ecologistas en Acción, “anuló por la vía de los hechos” su decisión de incluir el PORN dentro del Plan de Gestión Integral de la Costa Occidental “sin respaldo jurídico alguno”.

En su escrito, Ecologistas en Acción también lanza una advertencia clara: “No puede haber auténtica gestión de los recursos naturales sin la previa planificación y ordenación, a través del instrumento expresamente previsto por la Ley para ello”.

La falta de ese instrumento —el PORN— priva al parque de un elemento esencial: la seguridad jurídica. Propietarios, agricultores y administraciones locales operan en un limbo normativo donde ni los límites ni los usos están definidos.

El espejo de un modelo regional

El caso de Cabo Cope–Calnegre simboliza un patrón recurrente en la política ambiental murciana: declarar espacios naturales sin dotarlos de herramientas de gestión ni recursos para su conservación.


Imagen aérea de la Manga del Mar Menor.

Mientras otras comunidades autónomas han culminado hace años la planificación de sus parques regionales, Murcia arrastra décadas de retrasos e incumplimiento de la ley.

El contraste es aún más evidente cuando se compara con la atención mediática y política que ha recibido el Mar Menor, cuya degradación ecológica ha movilizado reformas legales y plataformas ciudadanas, mientras Cabo Cope languidece a la espera de una decisión política que nunca llega y que no admite más demora.


Fuente: elDiario.es

miércoles, 28 de octubre de 2020

Cabo Cope: Es inexcusable un debate público sobre la privatización del suelo público



Un escarabajo verde (y pelotero)


El reportaje del programa El escarabajo verde, emitido el 23 de octubre por la 2 de Televisión española, dedicado a Cabo Cope y su circunstancia, nos ha sorprendido por la incompetencia de su factura y la frivolidad de sus contenidos, defraudando las expectativas puestas en él, en gran parte debido al vídeo de presentación que, con el título de “Cabo Codicia”, ofrecía unas imágenes muy atractivas y un texto prometedor. Si tuviéramos que resumir, en dos notas, nuestra opinión diríamos que consistió en una colección de postales aéreas sobre un enclave espléndido y en un canto a la mayor gloria de un grupo conservacionista (Anse) y su líder, que casi nada tienen que ver con la historia ecologista del Cabo y su entorno, cuyos contenidos y vicisitudes se mezclan y mezclan en un relato decepcionante.





    Se alude, en ese reportaje, a los hitos ecologistas de la comarca, que son principalmente (aunque no únicos) un proyecto nuclear de los años 1970, previsto para la Marina de Cope, una macrourbanización turística latente en sus diversas formas administrativo-jurídicas desde 2002, en esos mismos terrenos, y una compraventa conflictiva de Cabo Cope realizada en abril pasado. No se distingue, en sus 30 minutos de duración, entre la Marina y el Cabo, confundiéndose los tres temas destacados y no informando sobre un hecho fundamental, y es que Cabo Cope, propiamente dicho, ha estado siempre preservado de la enemiga principal, el acoso turístico (que ha querido ensañarse en sus alrededores), primero por el Plan General de Águilas y actualmente, además, por un Parque Natural que desde 1992 abarca toda la Marina y por supuesto el Cabo, más un LIC y una ZEPA. En consecuencia, y de acuerdo con el sugerente titular de “Cabo Codiciado”, los autores de este trabajo debieran de haber subrayado que, en realidad, el acoso y la codicia sobre el Cabo, hay que atribuirlos, exclusivamente, al grupo conservacionista sobre el que han estructurado el reportaje y, muy significativamente, a su presidente y factótum, al que sin embargo se le concedió en el programa un papel privilegiado, desde el que peroró a modo, dejándonos boquiabiertos tanto sus palabras equívocas y engañosas como la credulidad del entrevistador, al que se le suponía mejor informado dado que dispuso previamente de cuanta documentación requirió. Porque eran el entrevistado y su organización los que codician el Cabo, y nadie más por el momento.

    Desde el punto de vista periodístico hay que destacar varios extremos, siendo el primero de ellos que, apareciendo lo de “Cabo Codicia” el aparente titular, eslogan o guía o leit motiv del reportaje, no se aclarase ni quién lo codicia ni, en realidad, por qué, ni a qué se debe la polémica suscitada desde la primavera pasada. Daba la impresión de que el reportaje se negoció con Anse o, al menos, se dejó influenciar por un relato, necesariamente tramposo, sobre el asunto de la compraventa, ocultando la polémica –mediática, ecológica, política, ética– surgida la pasada primavera, de la que nada vino a decirnos el reportaje pese a que en ella se planteaba, nada menos, la posibilidad y conveniencia de privatizar espacios merecedores de protección o ya protegidos (como es el caso), aunque sea en nombre de un supuesto ecologismo.

    Dentro de la –en general– poco rigurosa hechura periodística, hay que aludir, también, a que las respuestas dadas por tres responsables de los sectores productivos (pesca y campo) no se entienden a qué van referidas, entre otras cosas porque las preguntas no han quedado claras. A destacar la respuesta del concejal al que se recurre para que evoque la batalla nuclear de los años 70, que reconoce que no la vivió por su edad (¡vaya!).

    El importante papel de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia como insensible a las continuas agresiones al Parque Natural (creado en 1992), como promotora de la macrourbanización citada y como fugitiva de sus responsabilidades frente a la ley de 2007, queda recogido en el reportaje con dos frases de un director general que demuestra no (querer) entender lo que se le pregunta ni saber en realidad qué es lo que contesta.

     Creemos que, con este programa, más que un órgano informativo, El escarabajo actúa de publicista del comprador inicial, pese a frustrado, y malversa la realidad (y la ética), aparentemente tras un acuerdo previo sobre sus contenidos. Tuvo tiempo el programa de modificarse, en pro de la verdad, conocidas las decisiones de la Comunidad Autónoma de utilizar el derecho de “tanteo y retracto” que la Ley 42/2007 le otorga, y que expresó doblemente mediante, primero, burofax dirigido a los vendedores, pidiendo la anulación de la operación (15 de mayo) y, segundo, con la decisión de su Consejo de Gobierno de comprar esos terrenos (17 de septiembre). Son hechos y fechas recogidos por la prensa regional y conocidos sobradamente por los redactores de El escarabajo; sin dejar de lado que la operación de “recuperación” por las instituciones públicas, se inició a partir de que el grupo parlamentario regional de Vox así lo planteara, con respuesta inmediata, pública y positiva de la Consejería afectada (4 de mayo). Así, dos meses antes de iniciarse las grabaciones del programa, y perfectamente informados los responsables de TV, el asunto de la compra por Anse ya estaba suficientemente “neutralizado”, política y legalmente, lo que hace inexplicable que los textos del programa se inicien asumiendo la compra por Anse de esas 270 hectáreas del Cabo y se dé la palabra repetidamente, a lo largo de esa media hora, a quien se arroga una propiedad ya imposible, con independencia de la –imprudente, quizás ilegal– escrituración, chapuza que no sólo se debe atribuir al notario que la consintió haciendo caso omiso de las previsiones de la ley de 2007. Todo esto es (muy) mal periodismo, y apunta a un vacío ético a subrayar en el hacer de El escarabajo.

    En suma: no se entiende esa incompetencia general como producción periodística, que impide que quienes –muchos, ciertamente– venimos viviendo activamente toda una saga de agresiones y amenazas que pronto cumplirá medio siglo (con Anse generalmente ausente), podamos dejar pasar ese programa tan lamentable. Porque a las instituciones públicas y también a los medios de comunicación en general, y muy especialmente los del Estado, corresponden ineludiblemente informar con rigor y veracidad, sin que pueda admitirse ni el sesgo ni la frivolidad. 

    Con este análisis crítico queremos hacer un llamamiento para que las entidades implicadas en este asunto de la compraventa de Cabo Cope tomen la iniciativa que les compete y organicen el debate abierto necesario en el ámbito político, en el ecológico y, desde luego, en el informativo.


                                                                                                      Cabo Cope No Se Vende


Puedes exigir la celebración de este debate público firmando en apoyo de esta petición: https://www.change.org/p/tve-cabo-cope-el-debate-p%C3%BAblico-no-puede-sustraerse-de-la-privatizaci%C3%B3n-del-suelo-p%C3%BAblico