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domingo, 25 de octubre de 2026

Lo Perentorio

 

 Por Antonio Turiel   
      Físico, matemático y experto en energía. Trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.


     De Portugal a España, de Francia a Bélgica, de Alemania a Grecia... Protestan por el coste de la vivienda, por los recortes educativos, por la congelación de las pensiones, por el disparado coste de la vida, por la creciente militarización y el gasto militar mientras se recortan partidas sociales. Un fantasma recorre Europa, como aquél al que se refería Karl Marx en 1848.

Porque el edificio social no se aguanta. Llevamos demasiado tiempo huyendo hacia adelante, acumulando contradicciones y ahondando en la insostenibilidad general de nuestro sistema, sin dar soluciones reales a nuestros problemas, sin atrevernos a plantear lo que tenemos que plantear.

Suelo comentar en las charlas que la consolidación de la socialdemocracia en Europa tras la Segunda Guerra Mundial es consecuencia de un pacto en el que los partidos de izquierda renuncian a hacer la revolución pendiente hacia el socialismo o el comunismo, en tanto que el capital se compromete a ofrecer una cara más humana, apostándose por un refuerzo del Estado del Bienestar. Eso ha permitido que, durante décadas, no haya habido un cuestionamiento abierto del capitalismo por parte de los partidos dichos "de izquierda". En el largo plazo, eso ha hecho que la frontera ideológica entre la izquierda y la derecha haya quedado un tanto diluida, hasta el punto de que, antes de la crisis de 2008, parecía que lo único importante era su posicionamiento en materia de libertades individuales y una visión más tradicionalista o más innovadora de la sociedad. La política económica era prácticamente la misma entre los partidos con posibilidades de gobierno, y las políticas sociales (donde había más diferencias de criterio) no podían en ningún caso contradecirla, por lo que, cuando llegó la crisis del 2008, hasta los gobiernos de izquierda aplicaron recortes sociales.

Pero ahora estamos en un momento histórico. La fase expansiva del capital ha llegado a su fin. El mundo se le ha quedado pequeño. Los recursos empiezan a escasear (es un sarcasmo decir esto, si se tiene en cuenta su obscena abundancia: más que escasear, su disponibilidad ya no crece sino que mengua, pero sigue siendo gigantesca). Los problemas ambientales crecen y se multiplican. Y la estructura social se tambalea. 

En su búsqueda incesante del crecimiento, el capital está extrayendo renta de los últimos nichos que le quedan. Por un lado, ha apostado con fuerza por la última locura tecnológica, la Inteligencia Artificial, hinchando una enorme burbuja que inevitablemente tendrá que reventar. Por el otro, ha acaparado un bien de primera necesidad, al que todo el mundo se ve obligado a recurrir, la vivienda, de forma parecida a como ya lo hizo hasta 2008 y que llevó a la gran crisis de aquel entonces. Pero la crisis de 2008 fue una crisis hipotecaria, es decir, de compradores. En 2026 estamos en una crisis de alquiler. Ya no es poseer: es tener un lugar donde dormir, aunque no sea tuyo. Estamos llegando a las últimas posibilidades de exprimir el mercado de la vivienda. O más bien, de exprimir a las rentas del trabajo.

Lo de Ormuz no va mal. Va fatal. A Irán se le ha acabado la paciencia, y después de que los EE.UU. le hundiera 5 petroleros en septiembre se ha quedado casi sin capacidad de exportar. Después de varios intentos y avisos de que solo permitiría pasar barcos que bordearan la costa iraní, con pago de peaje incluido, la persistencia en burlar el bloqueo por el método de pasar por el lado de la costa de Omán, apagando el AIS de los buques y contar con escolta americana ha hecho que Irán dé un puñetazo en la mesa. En los últimos días ha hundido dos superpetroleros y dos buques portacontenedores, y en seguida el petróleo Brent ha llegado casi a los 110 dólares por barril. En las últimas semanas, Irán ha reiterado su disposición a abrir el estrecho con un "plan de 7 días", pero está claro que sus términos no son aceptables para los EE.UU. Así que la cosa solo puede ir a peor.

El precio del combustible está disparado en Europa, con valores por encima de los 2€ el litro en la mayoría del continente. Y la cosa puede ir a peor: el reciente desplome de los márgenes de refino hasta valores negativos hace que algunas refinerías en Europa se planteen reducir e incluso parar la producción. Puede parecer paradójico que justo cuando los combustibles son más caros las refinerías puedan perder dinero, pero en eso influye mucho la volatilidad del precio del petróleo físico y los compromisos de suministro a plazo. El precio del petróleo físico es aquel con el que llega a la refinería, e incluye tanto el precio de la materia prima en sí (que es el que se suele dar en las noticias) como el precio del transporte y de los seguros, ambos actualmente disparados por la mayor longitud de las rutas y por los riesgos enormes de transitar alrededor del Golfo Pérsico. Hace ya meses que el precio del petróleo físico supera habitualmente los 150$, pero con la reciente subida de precio del petróleo en sí y de los seguros (no ayuda mucho que se estén hundiendo barcos), ahora mismo supera frecuentemente los 170$, comiéndose los márgenes que hace unas pocas semanas habían llegado hasta los 100$ para el diésel. Así que el incremento del precio del petróleo puede, paradójicamente, llevar a cerrar refinerías, haciendo la escasez aún mayor.

Y recordemos que no solo el petróleo está varado en Ormuz. Falta gas natural, lo que es preocupante en Europa de cara al invierno, tanto por las necesidades de calefacción como para la estabilidad de la red eléctrica (ya se habla de reducir el consumo de gas un 7%). Faltan fertilizantes, justo cuando en unas semanas debería empezar la siembra del cereal de invierno. Falta ácido sulfúrico que afecta a la extracción de todo tipo de metales y minerales. Falta y faltará de todo.

Como consecuencia de todo ello, la vida es cada vez más cara. La inflación en España llegó al 4,9% este mes de septiembre, y hasta el 3,8% en el conjunto de la Unión Europea. ¿Y qué creen que pasará en los próximos meses? Que irá a peor. E, inevitable, en lontananza (o no tan lejos, nadie lo sabe con certeza), una gran crisis económica. Por tanto, en el horizonte tenemos más recortes, mayor coste de la vida, salarios congelados o a la baja y mayor precariedad laboral. En suma, más leña para el fuego social.

La gente que ha salido a la calle no sabe de Tasas de Retorno Energético, de ritmos de declive o de la inviabilidad material de la Renovable Eléctrica Industrial.


El sector fotovoltaico pide 945 millones para rescatar al 15% del sector.

Lo que saben es que su vida es cada vez más dura, más difícil, más estrecha.


Acampada por la vívienda en la Puerta del Sol de Madrid.

Estamos inmersos en un intenso proceso de empobrecimiento, el cual además será cada vez peor, porque el capital necesita a toda costa garantizar sus tasas históricas de ganancia, pero realmente no hay manera de mantenerlas en un mundo de recursos cada vez más escasos.

La verdad incómoda que nadie quiere asumir es que es necesario y urgente superar el capitalismo. Es necesario y urgente transitar hacia otro modelo económico que no necesite el crecimiento. Y cuánto más tardemos en hacer ese cambio, más degradación social habrá. Por sintetizarlo con un término (y dado que soy de la vieja escuela y me gusta usar palabras que condensan muchos conceptos pero que ya nadie utiliza), lo denominaré el Cambio Perentorio (perentorio: que es concluyente, definitivo, urgente o que no admite prórroga ni discusión). O, simplemente, lo Perentorio.

Algunos intentan esconder lo Perentorio detrás de banderas y cubrirlo con soflamas patrióticas. Que lo importante es la unidad de la Patria, y que la Patria está en peligro. Que, en cuanto "salvemos la Patria", todo estará arreglado. Sin embargo, lo Perentorio es internacional, no distingue de patrias ni fronteras: nuestra lucha aquí es en realidad la misma lucha de los franceses y los portugueses y, aunque en nuestro snobismo no nos demos cuenta, la misma de los latinoamericanos, los africanos y los asiáticos.

Otros intentan convencernos de que lo Perentorio es la inmigración, que todos los problemas nacen de una inmigración descontrolada, que si echamos a todos los inmigrantes nos irá bien. Pero en realidad el empobrecimiento creciente nace de la imposibilidad de mantener un capitalismo siempre creciente en un planeta finito, y con o sin inmigrantes esa situación se va a mantener. De hecho, la obsesión por criminalizar y marginar a los emigrantes, que son quienes hoy en día sostienen una parte fundamental del sistema productivo español y sobre todo la natalidad, resulta muy útil a un capital que usará su inseguridad social para continuar explotándolos y pagándoles salarios de miseria. La xenofobia y el racismo está al servicio de la explotación laboral, y de ninguna manera resolverán lo Perentorio. 

Otros, desde posiciones pretendidamente progresistas, insistirán una vez más en el fracasado modelo de la Renovable Eléctrica Industrial, como si no estuviese hundiéndose, como si fuese capaz de resolver el problema de electrificar ese 70 y muchos por ciento del consumo de energía final que no es eléctrico.

Se enfrascarán en soluciones de carácter tecnológico por temor a abordar el problema de fondo, y es que lo Perentorio es social, donde se tiene que operar el cambio más profundo es en el modelo social.

Nadie quiere denunciar el capitalismo como lo que es, un modelo inviable. Nadie se atreve a proponer un abandono del capitalismo. Nadie tiene el valor de intentar cambiar el capitalismo y superarlo.

Las protestas y manifestaciones que han surgido en toda Europa nacen de la constatación de que los ciudadanos de a pié están huérfanos políticamente: nadie les representa, nadie defiende sus derechos, nadie se atreve a cuestionar a quienes los están machacando y desposeyendo. Por eso, solo pueden ir a más.

Quizá la oleada de protestas de hoy se apague con promesas reformistas tras las elecciones, por cansancio de los manifestantes o por medio de la represión más feroz. Pero lo Perentorio seguirá estando ahí. Y lo Perentorio no puede ser ignorado: necesita una respuesta, que tarde o temprano tendremos que darle.

También forma parte de lo Perentorio la situación ambiental y particularmente climática, y como, de nuevo, la única respuesta sensible al Cambio Climático es la superación del capitalismo, nadie se atreve a hacer nada efectivo sobre el tema, y algunos hasta se permiten dudar de que haya un Cambio Climático con argumentos cada vez más huecos y más estúpidos: "siempre hizo calor en verano", "siempre hubo incendios", "siempre hubo gotas frías", "siempre hubo inundaciones". Mientras esto escribo hay 850.000 personas confinadas en las provincias de Valencia y Alicante por culpa de unas precipitaciones monstruosas que en las últimas 24 horas han dejado 300 litros o más por metro cuadrado, en los puntos más extremos superando incluso los 700 litros por metro cuadrado. El Mediterráneo está más de 3 grados por encima de la media de temperatura de los años 80, y por culpa de eso solo podemos esperar que las lluvias torrenciales continúen durante las próximas semanas. Pero no sabemos si nuestras infraestructuras aguantarán eso. A todo el estrés social que supone lo Perentorio, hay que añadir una capa adicional de estrés causado por el Caos Climático.

Mañana por la mañana se ofrecerán sendas ruedas de prensa, en Barcelona y Valencia, enmarcadas en la iniciativa "Alerta el Niño". En ellas se exigirá a las administraciones locales (catalanas en el primer caso, valencianas en el segundo) que tomen medidas de preparación para lo que viene. Porque estas lluvias son solo el aperitivo de lo que va a venir el año que viene. Este Niño, de unas dimensiones nunca antes vistas, va a golpearnos con dureza inusitada, y debemos prepararnos ahora, cuando hay tiempo. Porque la emergencia no empieza cuando se desbordan los torrentes, se queman los bosques o la gente muere de golpes de calor. La emergencia empieza cuando conocemos el riesgo y decidimos no prepararnos.



Fuente: The Oil Crash

sábado, 12 de octubre de 2024

BlackRock: El Poder en la Sombra

 

Licenciado en Pedagogía y en Psicopedagogía. Integrante de Brigadas de Solidaridad en Irak, Cuba o Siria, colaborando con los refugiados palestinos.


    No hace falta ser experto en economía para entender la naturaleza de un fondo de inversión. BlackRock es uno de ellos. Y es también uno de los mayores fondos del mundo, que ha consolidado su poder e influencia de una manera que pocos entienden completamente. Este titán financiero maneja activos que ascienden a 10 billones de dólares (10 trillones en la nomenclatura estadounidense), y su presencia global es tan extensa que solo los Estados Unidos y China podrían competir con su capacidad económica. Si fuera un país sería la tercera economía del mundo tras EEUU y China.




    BlackRock nació en 1988, en el seno de Blackstone, otro gigante financiero. Su objetivo, no podría ser otro, es maximizar el retorno de sus inversiones. No importa el sector en el que invierte, armas, petróleo, banca, o energía, no importando tampoco el costo social.




    No duda en apostar por las guerras cuando le conviene. Presiona a los políticos para que se mantenga la financiación en la guerra en Ucrania. Tiene fuertes inversiones en empresas de armamento como Lockheed Martin, Raytheon Technologies, Northrop Grumman y Boeing entre otras.

    Sus enormes inversiones se pueden ver comprometidas. No duda en negociar con «amigos» o «enemigos», con tirios o troyanos. Pocos meses después de iniciada la guerra en Ucrania (agosto 2022), se hacía pública la inversión de miles de millones de dólares en la explotación de pozos de gas natural en Rusia. BlackRock, que apoyaba al régimen ucraniano, pretendía invertir en su enemigo sin ningún rubor. No es de extrañar, puesto que la mega-empresa tenía acciones en el gigante energético ruso Gazprom. Toda esta inversión se ha visto cuestionada por el desarrollo del conflicto.




    BlackRock ha desarrollado una capacidad impresionante para infiltrarse en los sistemas económicos y políticos de los países en los que opera. Su estrategia incluye la colocación de sus peones en ámbitos parlamentarios, judiciales y legislativos, además de organizar conferencias y cursos para influir en la formación de políticas favorables a sus intereses. Esta capacidad de penetración no se limita a la economía, ya que también controla una gran parte del poder mediático, utilizando su influencia para otorgar castigos y recompensas a diferentes operadores políticos.

    El control mediático que ejerce desde el Consejo de Administración de los grandes medios de comunicación le asegura una imagen discreta, fuera del escrutinio social.

    En España, la presencia de BlackRock es notable. Este fondo posee participaciones significativas (más del 5%) en varias empresas del IBEX 35, como el Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Naturgy, Iberdrola, Telefónica, Repsol y Enagás. En junio de 2023, gestionaba activos por valor de 47.000 millones de euros en nuestro país, estando presente en 19 de las 35 empresas del Ibex. Estas inversiones no solo le permiten obtener altos rendimientos, sino también influir en las políticas económicas del país. No hay presidente de gobierno que no celebre reuniones con Larry Fink (el CEO de la empresa).



La discreción de BlackRock

    Una de las características más notables de este fondo es su capacidad casi camaleónica para ocultar y permanecer en la sombra, a diferencia de los inversionistas de los países del Golfo, por poner un ejemplo. Larry Fink, figura clave en el funcionamiento del fondo, mantiene un perfil bajo y discreto. Posee solo el 0,7% de las acciones de su compañía y una modesta casa en Manhattan, junto con una finca también en el estado de Nueva York. Sin embargo, su poder e influencia son vastos.

    Fink es conocido por su famosa carta anual a los accionistas y líderes políticos, donde establece las directrices que deben seguirse durante el año. En la carta de 2024 se centró en los problemas demográficos y la jubilación, proponiendo el retraso de la edad de jubilación y el impulso de los fondos privados como solución. Sus movimientos son menos ostentosos que los de otras compañías, pero muy meditados. Esta discreción le permite operar sin atraer demasiada atención, aunque su influencia es profunda. La prensa económica a menudo minimiza su poder. En gran parte esa prensa económica «independiente» es propiedad parcial de ese fondo, esto le permite crear una imagen positiva de sus actividades. Su lema es la «Discreción», de esta forma evita el repudio y la reacción social a pesar de que es un fondo especulativo.


Larry Fink

    BlackRock tiene una influencia considerable en la economía, puesto que controla el 14% de esta a nivel mundial. Controla la mayoría de las acciones de gigantes como Microsoft, Amazon, Apple, Coca-Cola, Twitter, y muchos más. Tiene una influencia significativa en el sector energético, siendo la mayor inversora en plantas de carbón y gestionando miles de millones en petróleo. BlackRock posee el 88% de las acciones de las 500 mayores empresas estadounidenses y gestiona activos de tanto valor que solo Estados Unidos y China pueden competir con esta compañía. Su influencia se extiende a casi todos los sectores económicos importantes, desde la tecnología hasta la energía y las telecomunicaciones.

Casos específicos: Grecia y Ucrania

    Su capacidad económica tiene un correlato en su intervención política. En Grecia, BlackRock tuvo un papel significativo durante la crisis de la deuda, gestionando carteras de inversión y participando en procesos de reestructuración. En Ucrania, es un acreedor importante, urgiendo al gobierno a devolver préstamos con intereses. Es una inversión que puede resultar ruinosa, de modo que exige al gobierno de Zelensky mantener un conflicto perdido desde hace meses.




    En el Parlamento Europeo no ha dudado en ejercer de lobista en temas como el Plan PanEuropeo de Pensiones privadas o el fallido Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Estas acciones muestran la capacidad de BlackRock para influir en las políticas económicas de países en crisis. El caso argentino es el más inmediato. El presidente Javier Milei se reunió virtualmente con Larry Fink para discutir inversiones en el país. La conversación se centró en la privatización de empresas públicas y la exploración de oportunidades de inversión a largo plazo. El fondo mostró interés en sectores estratégicos como la energía (YPF, Vaca Muerta y especialmente el litio) y la tecnología. La empresa ya posee participaciones en empresas argentinas como Pampa Energía y Edenor.




    Los directivos del fondo mantienen relaciones estrechas con gobiernos y políticos de todo el mundo. Miembros de su directiva, como Brian Deese, han sido asesores de presidentes estadounidenses como Obama y Biden. Además, BlackRock recluta a ex altos cargos gubernamentales, como Stanley Fischer, ex vicepresidente de la Reserva Federal de EE.UU, para sus filas. Esta relación bidireccional les permite influir en políticas económicas y decisiones gubernamentales en varios países, incluidas las reestructuraciones de deuda y las políticas de inversión.


Gestión de pensiones en Latinoamérica

    El fondo ha fijado sus ojos en los fondos de pensiones, BlackRock ofrece ETFs(1) (iShares) que replican el comportamiento de diversas acciones e índices bursátiles, permitiendo a las administradoras de pensiones en América Latina diversificar sus inversiones. A pesar de las ventajas aparentes que promueven sus campañas publicitarias, BlackRock carece de escrúpulos, ha sido criticado por invertir en empresas que violan derechos humanos y por su falta de transparencia en las inversiones de fondos de jubilación.

    En México, por ejemplo, lanzaron el iShares ESG MSCI Mexico ETF, que levantó 450 millones de dólares en solo 60 días, pero incluyó empresas con serias violaciones a los derechos humanos. En Chile, las AFP han invertido en el iShares MSCI Chile ETF, que incluye empresas con infracciones ambientales gravísimas.




    En España, la influencia de BlackRock se extiende a 71 empresas de la bolsa española (35 del Ibex y 36 del continuo. También toca el sistema de pensiones. Con una inversión potencial de 60.000 millones de euros, BlackRock busca acceder a los 130.000 millones de euros de las pensiones españolas. La gestión de las pensiones ha sido un tema crítico en las actividades de BlackRock. El proyecto de privatización de las pensiones, puesto en marcha en nuestro país desde la época Zapatero, forma parte del proyecto general de BlackRock.

    La influencia de este fondo en la economía y la política española es más que evidente. Al condicionar los gobiernos (el actual y los anteriores) puede reorientar los objetivos económicos en función de sus intereses, controlando la vida económica del país. Esta estrategia pretende que los sistemas públicos de pensiones dependan de entidades privadas que buscan maximizar sus beneficios.

    Larry Fink, en su carta anual, señala que el envejecimiento de la población pone en riesgo los sistemas públicos de jubilación. En ella, Fink propone retrasar la edad de jubilación e impulsar los fondos privados como solución a los llamados «desafíos demográficos», que no son tales como ha demostrado el movimiento pensionista. Esta postura refleja la estrategia de BlackRock de influir en las políticas de pensiones para promover sus propios intereses. Desgraciadamente, nuestro «gobierno progresista» se ha plegado en parte a los intereses del fondo. La resistencia popular, la movilización pensionista ha ralentizado en algunos casos la velocidad de las reformas y en otros ha condicionado el alcance de las mismas. La movilización muestra su utilidad social.



Conclusión

    BlackRock ha demostrado ser una fuerza poderosa en la economía global. Su capacidad para influir en gobiernos, empresas y mercados es impresionante. Sin embargo, su enfoque en la maximización de beneficios a menudo plantea desafíos éticos y económicos, especialmente en áreas sensibles como las pensiones. La influencia de BlackRock en el sistema de pensiones español es un claro ejemplo de cómo este gigante financiero intenta moldear las políticas públicas para servir a sus intereses, lo que plantea importantes preguntas sobre el futuro de la seguridad social y la soberanía económica en España.


Nota:

1.- La gran mayoría de ETFS o fondos cotizados, replican el comportamiento de un índice dado en la bolsa; si el índice sube, el fondo también lo hace y viceversa. Por ejemplo, el índice ibex35 incluye a las 35 empresas más grandes de España. Otro índice podrían ser las empresas tecnológicas o empresas de lujo como Louis Vuitton, Ferrari, Hoteles Hilton…


Fuente: El Viejo Topo