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miércoles, 5 de febrero de 2025

El biogás: cuando el relato se vuelve abrumador

 

 Por Toni Jorge 
      Integrante de ACEM – Ecologistas en Acción de La Manchuela.


“No existe una gran diferencia entre un cuento de hadas y un discurso empresarial sobre el biogás, pasan cosas con la mierda pero al final de todo aparece inexorablemente un final feliz”


Protesta contra la planta de biogás en Fuentealbilla


     Según la definición de la Real Academia, relato es: “Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho”.

Pero también: “Reconstrucción discursiva de ciertos acontecimientos interpretados en favor de una ideología o de un movimiento político”.

A estas alturas, todo el mundo conoce que el discurso ecologista casi siempre ha sido minoritario porque suele oponerse a todo el ideario que sustenta nuestro sistema social y económico. Comenzando por el discurso antropocéntrico en que se basa la religión o incluso la filosofía. Parece que la fascinación narcisista por nuestra propia especie forma parte de la cultura, religión e incluso de la ciencia.

Somos la especie elegida por un dios al que nosotros mismos hemos creado en un bucle autorreferente, todavía recuerdo las lecciones de catecismo de mi infancia dónde Dios había elegido a la especie humana para reinar sobre todas las especies o la euforia científica que se me transmitía en mis lecciones de física o química. Por ello un discurso que pone en solfa todo esto y propugna una nueva manera de concebir y relacionarse con la naturaleza y con nosotros mismos está claro que no puede ser el más popular, eso es obvio.

Sin embargo, pequeños fragmentos del discurso ecologista sí que han ido siendo adaptados y utilizados por el sistema cuando le podían ser rentables, abrir un nuevo mercado o simplemente porque su evidencia era tan aplastante que eran difíciles de negar.

Algo de esto ha sucedido con el cambio climático, se han juntado las tres razones, pero en todo discurso articulado, existe un significante y un significado. El significante es el fonema o secuencia de fonemas que, asociados con un significado, constituyen un signo lingüístico. Tenemos, por lo tanto, que se puede producir a conveniencia una disociación entre las frases, las palabras, significantes en suma, y el significado de las mismas que va asociado a un imaginario determinado. Es así como grupos distintos pueden hacer uso de las mismas palabras con significados y finalidades totalmente distintas. ¿De qué depende que un uso se vuelva predominante? Pues del poder económico, que marcará la potencia del relato.

Un ejemplo claro de esto es el propio biogás. La fermentación anaeróbica y la producción de biogás mediante ella es conocida desde hace siglos y esta producción permitía cubrir necesidades energéticas pequeñas y locales. Con el surgimiento de las primeras voces ecologistas y la implementación de un discurso de sostenibilidad muy vinculado a la circularidad, por contraposición a una economía extractiva con cada vez mayores necesidades de materias primas y energía y con cada vez más producción de residuos vinculados muchas veces al consumismo de despilfarro, se dirige la mirada otra vez hacia ese biogás en un intento de crear una economía más amable y menos destructiva, mucho más vinculada al autoconsumo. Por poner un ejemplo, el biogás se impulsa en Alemania como alternativa de aquellos que se oponían a una central nuclear y comienzan con la construcción de unas 100 plantas en la zona. Se trataba de plantas pequeñas, de autoconsumo para generación eléctrica, posteriormente llegarían las subvenciones y el crecimiento exponencial del sector.

Aquí en España a nadie le preocupaba demasiado la gestión de los residuos

Mientras tanto, aquí en España a nadie le preocupaba demasiado la gestión de los residuos, ya que requería gastos e inversiones que necesariamente habría que repercutir en las arcas públicas o en los costes de producción. Como hacen siempre las administraciones, dan prioridad a la producción y a la rentabilidad de las empresas en una economía global competitiva antes que al cuidado medioambiental y a la reducción de impactos, en una economía global, el que tenga menos costes se lleva el gato al agua.




Aquí se opta por alternativas como la valorización energética en plantas y tecnologías con un amplio mercado inversor como la eólica y la fotovoltaica en detrimento de otras de mucha menor rentabilidad. De hecho, se hizo un experimento de tratamiento de purines en centrales de cogeneración cuando la energía eléctrica obtenida estaba bonificada. Pero se fue completamente al traste con el cambio de la ley.

Como decíamos, del relato ambientalista algunos hechos empezaban a cobrar un peso difícil de ignorar: el calentamiento global era irrefutable y que era debido a la quema de fósiles también. No le quedaba más remedio al sistema y a Europa que asumir esto sin renunciar a la razón de ser de su sistema económico: el crecimiento, es decir, se trataba de armonizar el libre mercado y el crecimiento económico en un casi imposible encaje con la sostenibilidad, y nace así el desarrollo sostenible: “vamos a dar nuevas oportunidades de negocio con la adaptación de nuestro sistema a las renovables”, el capital hará el cambio siempre y cuando gane dinero con ello. Según declaraciones de los CEO de los bancos, no habría transición verde sin crecimiento económico.

Fruto de este peso del relato, y de las necesidades de autosustentación del sistema comienza a crearse un nuevo relato que incorpora los siguientes términos: renovable, huella de carbono, descarbonización, cambio climático, transición energética, biocombustible, bajo en emisiones, economía circular, y un largo etcétera, a la vez que intentan acoplarse estos términos al libre mercado. Algunas energéticas huyen del peso de su pasado fósil con cambios de nombre y giran su mirada al nuevo mercado exigiendo el apoyo de los poderes públicos en lo que llaman “una transición necesaria”. Se creará un mercado de carbono para que los mismos países que crean restricciones se las puedan saltar y se seguirá por esta senda en el resto de cosas.

Y como el sistema sigue encontrando áreas de negocio en cualquier cambio o evolución de la situación, llega la guerra de Ucrania para añadirse al calentamiento global y con esto la aparición de un nuevo y jugoso sector.

Llega la guerra de Ucrania para añadirse al calentamiento global y con esto la aparición de un nuevo y jugoso sector.

Tan jugoso y prometedor se augura con la fantástica justificación de prescindir del gas ruso (por lo visto a nadie le preocupa que este se sustituya por el Noruego y Americano) y del gas fósil (tampoco a nadie le preocupa que ni de lejos se pueda prescindir totalmente de él sin bajar el consumo del mismo en más de la mitad) que en un periodo cortísimo de tiempo aparecen una cohorte de técnicos, divisiones de biogás, empresas emergentes al amparo de sus matrices fósiles, un lobby a nivel europeo y una complejísima red de empresas y de cargos con nuevos nombres, con capital de 3001 euros y con nombres rimbombantes y en inglés, lenguaje del comercio: sun, bioenergy, iberenergy, green vector, porque de todos es bien sabido, si uno quiere ser una persona honorable, lo primero que debe hacer es poner el “don” en su tarjeta de visita.




En este proceso ha habido unos colaboradores involuntarios que han sido utilizados, hablamos de la tibieza de unos movimientos ecologistas cogidos a contrapié, que engullidos por una rapidísima sucesión de acontecimientos y herederos de un pensamiento sobre la gestión de los residuos que ha quedado obsoleto a la luz de lo que estaba pasando justificaron todo este despliegue como necesario abrazando la transición verde defendida por el capitalismo.

Si queríamos descarbonización había que tragar con todos los macroparques eólicos y fotovoltaicos del mundo, y ¡cómo no! Con el despliegue masivo de plantas de biogás. Afortunadamente, creo que esta visión está cambiando ante la presión de los diversos grupos locales, mucho más enraizados al territorio que las directivas nacionales, y ante la evidencia de que el principal enemigo del medio ambiente era un sistema capitalista descontrolado.

En muy escaso periodo de tiempo la proliferación de todos estos términos asociados al biogás se impone sin ninguna discusión previa y sin que antes se haya abierto ningún debate sobre si era correcto o no el utilizar toda esta verborrea de que el biogás es una energía verde y respetuosa con el medio ambiente. Se descartaban todos los matices posibles de la procedencia de los residuos: distancia, procesos de planta, modelo y tamaño..., lanzándonos a una elección maniquea de “estás a favor o en contra”, “el biogás es bueno o malo” o “estás a favor o en contra de no depender de las energías fósiles”. La simplificación del discurso impedía el que hubiera sido un debate necesario.

Sin que antes se haya abierto ningún debate sobre si era correcto o no el utilizar toda esta verborrea de que el biogás es una energía verde y respetuosa con el medio ambiente

Nos encontramos con:

- El biogás es un gas renovable (a nadie le preocupa que se obtenga de residuos y cuanto más residuos más energía obtenemos).

- El biogás es decisivo para la descarbonización (a nadie le preocupa hacer un análisis real de cómo baja la huella de carbono de todas las actividades que proveen los residuos).

- El biogás solucionará nuestra dependencia energética exterior y es, por lo tanto, fuente de soberanía energética (a nadie le preocupa que la tecnología sea importada, ni que las actividades proveedoras de los residuos dependan de insumos externos).

- El biogás es la única solución viable para la gestión de los residuos (a nadie se le pasa por la cabeza la reducción de los mismos).

- El biogás es negativo en emisiones, evita las emisiones de los residuos y además genera energía que evita el consumo de fósil (a nadie se le ocurre que lo que estamos haciendo es una valorización energética, es decir es como si quemáramos los residuos para obtener energía).

- El biogás va a ser una “fuente de empleo para el mundo rural” (sustituimos “fuente de negocio para empresas urbanas” por esa frase y ya lo tenemos).

- El biogás va a ayudar a fijar población (porque aunque un pueblo esté rodeado de mierda la gente acudirá a asentarse en él.

- Las instalaciones de biogás no tendrán un gran impacto ambiental, ya que la normativa lo impedirá (a nadie le preocupa que prácticamente todas las instalaciones deban de hacerse cerca de poblaciones por el paso de la red gasista).

- El biometano sustituirá al gas natural en la red gasista (a nadie le preocupa que en los kilómetros de red gasista, y cuanto más kilómetros haya más sucederá, hay un inmovilizado de un inmenso volumen, la red debe de estar llena siempre y a presión para que se pueda consumir en los diferentes puntos). Estamos hablando de una red de transporte y distribución de 160.000 km según el MITECO. Supongo que el propio Ministerio habrá hecho un estudio de la descomunal cantidad de M3 a elevada presión que están contenidos en dicha red.

Sería interesante analizar el porcentaje de espacio en todos los medios en papel y digital que ocupa este relato frente al que ocupan sus detractores, entre los que nos contamos. Esto es lo que llamamos poder del relato dominante, y es muy difícil luchar contra este tremendo poder de penetración. Cuando un mensaje se lanza tan intensamente, durante tanto tiempo y en tantos medios, se convierte en una lucha desigual de argumentos.

Los publicistas conocen perfectamente esta técnica de marketing se trata simplemente de la repetición del mensaje. Esta técnica se emplea continuamente, y no solo en publicidad sino también en la política y en la economía. Si a una persona le dices muchas veces lo mismo, esta acaba creyendo en la veracidad del mensaje, pero la cosa va más lejos, el lanzador del mensaje termina creyéndolo también. De hecho, estamos asistiendo a cómo se cambian las tendencias de votos en países con la simple manipulación de los algoritmos para que determinados mensajes se hagan predominantes en redes.

Un relato que, sin ningún tipo de debate previo, por simple repetición desde diversos ámbitos, y todos ellos relacionados con intereses empresariales y económicos, se ha vuelto abrumador.

De ahí el encabezado, un relato que, sin ningún tipo de debate previo, por simple repetición desde diversos ámbitos, y todos ellos relacionados con intereses empresariales y económicos, se ha vuelto abrumador. Pero además se trata de un discurso totalmente homogéneo, lo vemos repetido exactamente igual en cada proyecto de planta, en cada nota de prensa lanzada por las diversas empresas energéticas o de biogás acerca de una nueva instalación, en cada exposición hecha por las legiones de neo-técnicos ante alcaldes poco o nada informados al respecto.

El conocido lingüista Vladímir Propp podría desarrollar con el biogás una tarea similar a la que hizo con los cuentos en su conocida “Morfología del cuento”, y la podría llamar perfectamente “Morfología del cuento del biogás”. La verdad es que no existe una gran diferencia entre un cuento de hadas y un discurso empresarial sobre el biogás, pasan cosas con la mierda, pero al final de todo aparece inexorablemente un final feliz.

Y ahí está ahora nuestro reto, en hurgar en las muchas fisuras que tiene el discurso oficial y en intentar destapar los intereses reales detrás de algo tan “abrumadoramente verde”. Por ello, nuestra recomendación es no aceptar discursos de quien tiene claros intereses económicos, se tratará siempre de discursos sesgados en la dirección que les conviene. Nuestra recomendación es informarse críticamente.

Fuente: elDiario.es / Castilla – La Mancha

sábado, 12 de octubre de 2024

BlackRock: El Poder en la Sombra

 

Licenciado en Pedagogía y en Psicopedagogía. Integrante de Brigadas de Solidaridad en Irak, Cuba o Siria, colaborando con los refugiados palestinos.


    No hace falta ser experto en economía para entender la naturaleza de un fondo de inversión. BlackRock es uno de ellos. Y es también uno de los mayores fondos del mundo, que ha consolidado su poder e influencia de una manera que pocos entienden completamente. Este titán financiero maneja activos que ascienden a 10 billones de dólares (10 trillones en la nomenclatura estadounidense), y su presencia global es tan extensa que solo los Estados Unidos y China podrían competir con su capacidad económica. Si fuera un país sería la tercera economía del mundo tras EEUU y China.




    BlackRock nació en 1988, en el seno de Blackstone, otro gigante financiero. Su objetivo, no podría ser otro, es maximizar el retorno de sus inversiones. No importa el sector en el que invierte, armas, petróleo, banca, o energía, no importando tampoco el costo social.




    No duda en apostar por las guerras cuando le conviene. Presiona a los políticos para que se mantenga la financiación en la guerra en Ucrania. Tiene fuertes inversiones en empresas de armamento como Lockheed Martin, Raytheon Technologies, Northrop Grumman y Boeing entre otras.

    Sus enormes inversiones se pueden ver comprometidas. No duda en negociar con «amigos» o «enemigos», con tirios o troyanos. Pocos meses después de iniciada la guerra en Ucrania (agosto 2022), se hacía pública la inversión de miles de millones de dólares en la explotación de pozos de gas natural en Rusia. BlackRock, que apoyaba al régimen ucraniano, pretendía invertir en su enemigo sin ningún rubor. No es de extrañar, puesto que la mega-empresa tenía acciones en el gigante energético ruso Gazprom. Toda esta inversión se ha visto cuestionada por el desarrollo del conflicto.




    BlackRock ha desarrollado una capacidad impresionante para infiltrarse en los sistemas económicos y políticos de los países en los que opera. Su estrategia incluye la colocación de sus peones en ámbitos parlamentarios, judiciales y legislativos, además de organizar conferencias y cursos para influir en la formación de políticas favorables a sus intereses. Esta capacidad de penetración no se limita a la economía, ya que también controla una gran parte del poder mediático, utilizando su influencia para otorgar castigos y recompensas a diferentes operadores políticos.

    El control mediático que ejerce desde el Consejo de Administración de los grandes medios de comunicación le asegura una imagen discreta, fuera del escrutinio social.

    En España, la presencia de BlackRock es notable. Este fondo posee participaciones significativas (más del 5%) en varias empresas del IBEX 35, como el Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Naturgy, Iberdrola, Telefónica, Repsol y Enagás. En junio de 2023, gestionaba activos por valor de 47.000 millones de euros en nuestro país, estando presente en 19 de las 35 empresas del Ibex. Estas inversiones no solo le permiten obtener altos rendimientos, sino también influir en las políticas económicas del país. No hay presidente de gobierno que no celebre reuniones con Larry Fink (el CEO de la empresa).



La discreción de BlackRock

    Una de las características más notables de este fondo es su capacidad casi camaleónica para ocultar y permanecer en la sombra, a diferencia de los inversionistas de los países del Golfo, por poner un ejemplo. Larry Fink, figura clave en el funcionamiento del fondo, mantiene un perfil bajo y discreto. Posee solo el 0,7% de las acciones de su compañía y una modesta casa en Manhattan, junto con una finca también en el estado de Nueva York. Sin embargo, su poder e influencia son vastos.

    Fink es conocido por su famosa carta anual a los accionistas y líderes políticos, donde establece las directrices que deben seguirse durante el año. En la carta de 2024 se centró en los problemas demográficos y la jubilación, proponiendo el retraso de la edad de jubilación y el impulso de los fondos privados como solución. Sus movimientos son menos ostentosos que los de otras compañías, pero muy meditados. Esta discreción le permite operar sin atraer demasiada atención, aunque su influencia es profunda. La prensa económica a menudo minimiza su poder. En gran parte esa prensa económica «independiente» es propiedad parcial de ese fondo, esto le permite crear una imagen positiva de sus actividades. Su lema es la «Discreción», de esta forma evita el repudio y la reacción social a pesar de que es un fondo especulativo.


Larry Fink

    BlackRock tiene una influencia considerable en la economía, puesto que controla el 14% de esta a nivel mundial. Controla la mayoría de las acciones de gigantes como Microsoft, Amazon, Apple, Coca-Cola, Twitter, y muchos más. Tiene una influencia significativa en el sector energético, siendo la mayor inversora en plantas de carbón y gestionando miles de millones en petróleo. BlackRock posee el 88% de las acciones de las 500 mayores empresas estadounidenses y gestiona activos de tanto valor que solo Estados Unidos y China pueden competir con esta compañía. Su influencia se extiende a casi todos los sectores económicos importantes, desde la tecnología hasta la energía y las telecomunicaciones.

Casos específicos: Grecia y Ucrania

    Su capacidad económica tiene un correlato en su intervención política. En Grecia, BlackRock tuvo un papel significativo durante la crisis de la deuda, gestionando carteras de inversión y participando en procesos de reestructuración. En Ucrania, es un acreedor importante, urgiendo al gobierno a devolver préstamos con intereses. Es una inversión que puede resultar ruinosa, de modo que exige al gobierno de Zelensky mantener un conflicto perdido desde hace meses.




    En el Parlamento Europeo no ha dudado en ejercer de lobista en temas como el Plan PanEuropeo de Pensiones privadas o el fallido Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Estas acciones muestran la capacidad de BlackRock para influir en las políticas económicas de países en crisis. El caso argentino es el más inmediato. El presidente Javier Milei se reunió virtualmente con Larry Fink para discutir inversiones en el país. La conversación se centró en la privatización de empresas públicas y la exploración de oportunidades de inversión a largo plazo. El fondo mostró interés en sectores estratégicos como la energía (YPF, Vaca Muerta y especialmente el litio) y la tecnología. La empresa ya posee participaciones en empresas argentinas como Pampa Energía y Edenor.




    Los directivos del fondo mantienen relaciones estrechas con gobiernos y políticos de todo el mundo. Miembros de su directiva, como Brian Deese, han sido asesores de presidentes estadounidenses como Obama y Biden. Además, BlackRock recluta a ex altos cargos gubernamentales, como Stanley Fischer, ex vicepresidente de la Reserva Federal de EE.UU, para sus filas. Esta relación bidireccional les permite influir en políticas económicas y decisiones gubernamentales en varios países, incluidas las reestructuraciones de deuda y las políticas de inversión.


Gestión de pensiones en Latinoamérica

    El fondo ha fijado sus ojos en los fondos de pensiones, BlackRock ofrece ETFs(1) (iShares) que replican el comportamiento de diversas acciones e índices bursátiles, permitiendo a las administradoras de pensiones en América Latina diversificar sus inversiones. A pesar de las ventajas aparentes que promueven sus campañas publicitarias, BlackRock carece de escrúpulos, ha sido criticado por invertir en empresas que violan derechos humanos y por su falta de transparencia en las inversiones de fondos de jubilación.

    En México, por ejemplo, lanzaron el iShares ESG MSCI Mexico ETF, que levantó 450 millones de dólares en solo 60 días, pero incluyó empresas con serias violaciones a los derechos humanos. En Chile, las AFP han invertido en el iShares MSCI Chile ETF, que incluye empresas con infracciones ambientales gravísimas.




    En España, la influencia de BlackRock se extiende a 71 empresas de la bolsa española (35 del Ibex y 36 del continuo. También toca el sistema de pensiones. Con una inversión potencial de 60.000 millones de euros, BlackRock busca acceder a los 130.000 millones de euros de las pensiones españolas. La gestión de las pensiones ha sido un tema crítico en las actividades de BlackRock. El proyecto de privatización de las pensiones, puesto en marcha en nuestro país desde la época Zapatero, forma parte del proyecto general de BlackRock.

    La influencia de este fondo en la economía y la política española es más que evidente. Al condicionar los gobiernos (el actual y los anteriores) puede reorientar los objetivos económicos en función de sus intereses, controlando la vida económica del país. Esta estrategia pretende que los sistemas públicos de pensiones dependan de entidades privadas que buscan maximizar sus beneficios.

    Larry Fink, en su carta anual, señala que el envejecimiento de la población pone en riesgo los sistemas públicos de jubilación. En ella, Fink propone retrasar la edad de jubilación e impulsar los fondos privados como solución a los llamados «desafíos demográficos», que no son tales como ha demostrado el movimiento pensionista. Esta postura refleja la estrategia de BlackRock de influir en las políticas de pensiones para promover sus propios intereses. Desgraciadamente, nuestro «gobierno progresista» se ha plegado en parte a los intereses del fondo. La resistencia popular, la movilización pensionista ha ralentizado en algunos casos la velocidad de las reformas y en otros ha condicionado el alcance de las mismas. La movilización muestra su utilidad social.



Conclusión

    BlackRock ha demostrado ser una fuerza poderosa en la economía global. Su capacidad para influir en gobiernos, empresas y mercados es impresionante. Sin embargo, su enfoque en la maximización de beneficios a menudo plantea desafíos éticos y económicos, especialmente en áreas sensibles como las pensiones. La influencia de BlackRock en el sistema de pensiones español es un claro ejemplo de cómo este gigante financiero intenta moldear las políticas públicas para servir a sus intereses, lo que plantea importantes preguntas sobre el futuro de la seguridad social y la soberanía económica en España.


Nota:

1.- La gran mayoría de ETFS o fondos cotizados, replican el comportamiento de un índice dado en la bolsa; si el índice sube, el fondo también lo hace y viceversa. Por ejemplo, el índice ibex35 incluye a las 35 empresas más grandes de España. Otro índice podrían ser las empresas tecnológicas o empresas de lujo como Louis Vuitton, Ferrari, Hoteles Hilton…


Fuente: El Viejo Topo