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miércoles, 22 de julio de 2026

EEUU contra Cuba: el motor de una “izquierda terrorista” mundial

 

 Por Sebastiaan Faber   
      Profesor de Estudios Hispánicos en Oberlin College, Ohio.


El trumpismo resucita un macartismo con ecos del discurso eugenésico nazi con un informe de 100 páginas en el que señala a periodistas, políticos y activistas


     El 20 de julio, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un informe de 100 páginas sobre Cuba que argumenta que, desde 1959, el régimen castrista ha sido un motor de una “izquierda terrorista” mundial que ha logrado infiltrarse en grandes partes de la sociedad norteamericana, aliándose con organizaciones poderosas y reclutando a políticos, periodistas y activistas prominentes.


Cuba: la capital del comunismo en el Siglo XXI.

No es casual que el informe se publicara días después de una cumbre internacional, con 60 países, sobre “el auge mundial del extremismo de izquierdas y el terrorismo político” en la que Marco Rubio, el secretario de Estado y potencial candidato a la presidencia en 2028, indicó que la mayor amenaza a la seguridad ya no proviene del terrorismo islámico, sino de la izquierda.


Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, durante una rueda de prensa en mayo de 2026.

En comparación con la Estrategia de Seguridad Nacional –el estrafalario documento de noviembre que, entre otras cosas, reafirmaba la hegemonía hemisférica de Estados Unidos–, el informe sobre Cuba no solo es más extenso, sino más coherente y riguroso. También está mejor escrito. Pero lo más llamativo son sus ecos macartistas: no duda en señalar con pelos y señales a una larga lista de individuos y colectivos, incluidos periodistas como Amy Goodman (de Democracy Now!), organizaciones como los Socialistas Demócratas de América (DSA) y el Gremio Nacional de Abogados (National Lawyers Guild); políticos como Zohran Mamdani y Karen Bass (alcaldes de Nueva York y Los Ángeles), congresistas como Alexandria Ocasio-Cortez, Bernie Sanders e Ilhan Omar y activistas como Ben Cohen (empresario cofundador de Ben & Jerry’s) o Alicia Garza (fundadora de Black Lives Matter).

El objetivo del informe parece doble: no solo se trata de reafirmar a Cuba como un poderoso enemigo de la American way of life –justificando de antemano una posible intervención en la isla–, sino, sobre todo, de demonizar a una gran parte la izquierda norteamericana como peligrosa, terrorista, antipatriótica, inmoral y, en última instancia, subhumana. En este sentido, este informe sobre Cuba solo es el capítulo más reciente en una clara estrategia que ya se anunciaba en el Proyecto 2025 y que se aceleró a la zaga del asesinato de Charlie Kirk en septiembre. 

Así, el memorándum presidencial Seguridad Nacional (NSPM-7), publicado ese mismo mes de septiembre, buscaba tildar de “terroristas” una larga serie de ideas progresistas que se resguardaban “bajo el paraguas del autodenominado ‘antifascismo’”. “Los hilos comunes que animan esta conducta violenta”, afirmaba, “incluyen el antiamericanismo, el anticapitalismo y el anticristianismo; el apoyo al derrocamiento del Gobierno de los Estados Unidos; el extremismo en torno a la migración, la raza y el género; y la hostilidad hacia quienes mantienen las visiones tradicionales estadounidenses sobre la familia, la religión y la moralidad”.

El NSPM-7 ya ha servido para que las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia redoblen su vigilancia y persecución de la izquierda en Estados Unidos. Aunque su éxito en los tribunales ha sido desigual, la invocación de “Antifa” como una red de “terroristas domésticos” dedicada a organizar una conspiración violenta para derrocar el Estado ha permitido detener a 15 ciudadanos de Minneapolis por hacer seguimiento al ICE (la policía migratoria) y condenar a penas inauditas de entre 20 y 100 años a un grupo de activistas en Texas, como reportaba Guillem Martínez a finales de junio.


Agentes del ICE en Minneapolis, después de que uno de ellos asesinara a Renee Nicole Good, mujer blanca de 37 años, el 7 de enero.

Es muy posible que el informe sobre Cuba tenga una secuela judicial similar. 

Alrededor de estos informes se ha construido un discurso cuyo objetivo es la erosión del Estado de Derecho y los derechos constitucionales. “Se pueden llamar a sí mismos anticapitalistas o antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas”, declaró Rubio ante The Guardian el 16 de julio. “Siempre es lo mismo. Es un resentimiento tóxico revestido de un discurso sobre la igualdad, la justicia y la liberación –una necesidad abrumadora de tirar abajo, de destruir todo lo que es bello y justo, de parte de una gente que está repleta únicamente de fealdad y practica la violencia y el terror porque no tiene nada más que ofrecer al mundo–”.

Al día siguiente, Stephen Miller, subjefe de gabinete y principal asesor de política y seguridad nacional de Donald Trump, aprovechó una rueda de prensa para subir el tono. “No es una coincidencia”, dijo, “que cuando miras estas manifestaciones violentas de Antifa, cuando ves cualquiera de las fotos de quienes se reúnen en ellas, ninguna persona, para decirlo francamente, parece normal. Ni una parece normal. Todos están, de alguna u otra forma, deformados en su apariencia, su forma de vestir, en su manera de ser. ¿Por qué? Si comparas dos fotos, de una calle normal en Estados Unidos y una manifestación antifa, ¿por qué no hay ninguna persona normal entre la gente que se manifiesta de forma violenta? Porque cada uno, a través de su vida y de sus decisiones, ha dejado cicatrices en su cuerpo y en su aspecto, de muchas formas diferentes, hasta el punto de que su aspecto exterior se convierte en una manifestación de su odio interior”. Son obvios los ecos de la eugenesia nazi. (Y, para un público español, del falangismo. En su novela Madrid de corte a checa, Agustín de Foxá describía a sus personajes republicanos como seres movidos por “la revancha de los débiles contra los fuertes, de los enfermos contra los sanos, de los brutos contra los listos” porque “odiaban toda superioridad”.)

En la carta que envió la historiadora Heather Cox Richardson el 17 de julio a sus más de cinco millones de suscriptores en Substack y en las redes, recordaba que J.D. Vance, el vicepresidente neocatólico, ayudó a promocionar hace dos años el libro:Unhumans: The Secret History of Communist Revolutions (and How to Crush Them)“Los antihumanos. La historia secreta de las revoluciones comunistas –y cómo aplastarlas–”), del influencer ultra Jack Posobiec. “En el pasado”, afirmó Vance, “los comunistas marchaban por las calles con banderas rojas. Hoy, marchan por los departamentos de recursos humanos, los campus universitarios y los tribunales, donde practican lawfare contra gente buena y honesta”.

En el libro, Posobiec tilda a las personas de izquierdas de “antihumanos” porque “se oponen a todo lo que constituye la humanidad. Al oponerse a la humanidad misma, ellos se autoexcluyen por completo de la categoría [de lo humano], ubicándose en una subdivisión completamente nueva, impulsada por la miseria, de lo antihumano”. Posobiec se une al conjunto de pensadores de la extrema derecha norteamericana que reconocen como modelo y héroe anticomunista a Francisco Franco.


La ultraderecha estadounidense encuentra a su salvador en el dictador español Francisco Franco.

“Algunas de las personas más poderosas del actual gobierno son conversos recientes al catolicismo que no han ocultado su admiración por los regímenes integristas, incluido el franquismo”, dijo la historiadora Kirsten Weld en estas páginas el pasado noviembre. “Forman parte de una corriente del pensamiento reaccionario estadounidense que buscó inspiración en España, no solo en los años 30, sino también en los 60 y 70”.


Kirsten Weld.

Para Richardson, los ecos del libro de Posobiec en los discursos de Rubio y Miller son inconfundibles. La historiadora recuerda, además, lo que el prólogo al libro, escrito por Stephen Bannon, pone como epígrafe: “El comunismo ocurre cuando freaks feos y deformados ilegalizan la normalidad y, después, roban y/o matan a todas las personas exitosas, movidos por un resentimiento mezquino y por la crueldad. La ideología no es más que una fachada”.


Fuente: Ctxt

viernes, 6 de marzo de 2026

Cuando matar iraníes da beneficios en Texas: quién gana y quién pierde con el bloqueo del estrecho de Ormuz

 

 Por Pablo Rivas   
      Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto.


La agresión de EEUU e Israel contra Irán pone patas arriba el comercio global de hidrocarburos. El 84% del petróleo y el 83% del gas del golfo Pérsico, hoy cerrado al paso de buques, tienen como destino Asia. China es la principal damnificada


     En un planeta petrodependiente, el estrecho de Ormuz es una de las arterias clave. Este paso entre Omán e Irán, cuya sección más estrecha es de 39 kilómetros, está controlado de facto por la República Islámica. Por él circula diariamente una quinta parte del comercio global de petróleo, así como el 20% de los metaneros cargados del gas fósil que exportan los países del Golfo. 


Estrecho de Ormuz.

Con el inicio de las hostilidades por parte de Estados Unidos e Israel, a falta de tecnología militar dopada de dólares, Irán ha respondido con lo que tiene a mano y ha amenazado con atacar cualquier barco que cruce este paso con el firme objetivo de interrumpir el comercio en la zona, especialmente de hidrocarburos. Lejos de ser una advertencia vacía, media docena de cargueros han sido atacados desde el sábado. 

Las grandes navieras han paralizado el comercio en la zona. Lo han hecho en parte debido a las amenazas de hundimiento, y en parte, a los altos costes que imponen las aseguradoras. Como explicaba en la red social Bluesky el profesor de la Universidad de Cádiz Emilio Rodríguez Díaz, experto en seguridad marítima, siete de las doce grandes reaseguradores de Protección e Indemnización (P&I), responsables de asegurar nueve de cada diez barcos del planeta, han cancelado su cobertura en el Golfo a fecha de 5 de marzo. “Sin P&I, un barco no puede atracar, no le cargan, no le financian. Es como intentar circular sin seguro del coche pero multiplicado por mil millones de dólares”, señala este experto.


Nueve de cada diez barcos del planeta, han cancelado su cobertura en el Golfo.

El resultado: casi un millar de grandes buques —petroleros, metaneros y cargueros— atrapados y el comercio global de hidrocarburos privado de una de sus grandes zonas suministradoras. Y esto tiene algunos ganadores, y, como señala a El Salto Emiliano Teran Mantovani, experto en geopolítica energética del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, “muchos más perdedores”.

Gas: maná fósil a precio de oro

Entre el club de los que se van a lucrar con toda esta situación en el ámbito energético, Ismael Morales, responsable de Políticas Climáticas de la Fundación Renovables y buen conocedor del sector, destaca el sector de hidrocarburos estadounidense, principalmente las compañías dedicadas a la extracción y comercialización de gas fósil, muy mimadas por Trump. “Las gasistas de Estados Unidos se van a beneficiar porque, vendiendo el mismo volumen de gas a Europa, el precio se va a multiplicar por cuatro”.


Planta de regasificación.

En el sexto día de guerra, la cotización de gas de referencia en Europa, el ICE Dutch TTF, se ha duplicado,  y ha pasado de los 30 euros el MWh que rondaba las semanas antes de la agresión, a más de 50 en la actualidad. Goldman Sachs, conocida firma experta en sacar provecho en situaciones de caos global, ya habla de probables aumentos de hasta el 130% del precio del gas en Europa.


Goldman Sachs.

Al respecto, Morales recuerda la reconfiguración del sector que han llevado a cabo tanto EEUU como Europa a raíz de la guerra de Ucrania y la reducción del suministro ruso de gas fósil a Europa, lo que supuso grandes inversiones en plantas regasificadoras y metaneros para transportar gas natural licuado (GNL) estadounidense al Viejo continente e hizo a Europa —España incluida— dependiente de esos envíos. “A nivel de suministro, para la Unión Europea, no hay un riesgo como sí pudo suceder hace cuatro años con Ucrania, pero a nivel de precio sí ha habido una traslación: estamos pagando a un precio mucho más caro el gas, cuatro veces más, de lo que deberíamos tener si el flujo del estrecho siguiera como antes”, añade el responsable de la Fundación Renovables.

En relación con esto, un análisis de la consultora especializada en energía EnergyFlux publicado este miércoles estima que las gasistas estadounidenses podrían obtener más de 1.000 millones de dólares a la semana en beneficios extraordinarios como consecuencia del conflicto de Irán. Esto vendría dado por el alza de precio en el mercado, marcado a día de hoy por el corte de la producción de Qatar, segundo exportador mundial de gas natural tras Estados Unidos y responsable de la quinta parte del suministro global. El bloqueo del estrecho de Ormuz, del que depende la totalidad de las exportaciones qataríes, unido al ataque con drones iraníes que sufrió la planta de Ras Laffan, la principal del país, “crea un déficit de suministro que los exportadores de GNL estadounidenses podrán aprovechar”, señala el informe de EnergyFlux.


Barcos metaneros en la terminal de exportación de gas natural licuado en Beaumont, Texas, operada por Cheniere Energy.

Los datos de esta consultora apuntan a que uno solo cargamento de GNL entregado a Europa ha duplicado sus beneficios, y ha pasado de los 25 millones de dólares a la semana a más de 50 a fecha de 2 de marzo. Un mes del cierre de la planta qatarí supondría 4.000 millones de dólares en beneficios extraordinarios a las empresas estadounidenses del sector, una cifra que podría ascender a 20.000 millones al mes si el suministro de Qatar permanece inaccesible hasta el verano, según sostienen desde EnerrgyFlux. 

Entre las grandes beneficiarias de todo este embrollo provocado se encuentran empresas como Cheniere Energy. Con sede en Houston (Texas), esta compañía es la mayor exportadora de GNL de EEUU y la segunda a nivel global, y sus accionistas han visto como sus títulos han aumentado un 7% desde el ataque israelí-estadounidense. Otras empresas que verán aumentar sus números al ritmo que las bombas caen sobre Teherán son Venture Global, Chevron o ExxonMobil.


La rentabilidad del GNL estadounidense se dispara.

Desde Venezuela, Teran, quien matiza que más que EEUU en su conjunto son sectores concretos los beneficiados, abre el abanico del grupo de ganadores a “a todos los intereses hidrocarburíferos globales que prestan servicios al margen de los impactos más cercanos del estrecho de Ormuz”. Uno de ellos es Rusia, cuya “flota fantasma” de buques metaneros que pretende eludir las sanciones internacionales podría ahora tener nuevos destinos donde colocar su mercancía, especialmente en Asia. “Rusia tiene que deshacerse de ese metano a un precio barato, incluso por debajo del coste de producción, porque no tiene capacidad de parar la extracción y necesita que el gas y el petróleo sigan fluyendo, lo que puede ser bueno para China, India u otros mercados asiáticos”, apunta Morales. También saldrían beneficiados productores como Brasil o Canadá, que se sumarían a este grupo de exportadores de hidrocarburos “que puedan usufructuar de la renta diferencial que va a ganarse con un aumento súbito del precio de los hidrocarburos”. En apenas seis días de guerra, el petróleo Brent ya ha subido casi un 15% respecto a los precios de hace dos semanas.

El experto de la Universidad Central de Venezuela, no obstante, remarca que son determinados sectores del capital financiero los que van a a ver los mayores beneficios tras la agresión de Trump y Netanyahu. “En este marco de lógicas del desastre es donde el capital financiero suele beneficiarse, buitres financieros que aprovechan este tipo de recesiones económicas y el impacto de todo esto para la compra de bonos. Aprovechan los desastres para compras baratas y las recuperaciones para ganar mucho dinero”.

Asia, con China a la cabeza, es la gran perdedora

Si bien el ataque orquestado por los líderes sionista y estadounidense va a suponer un efecto inflacionario y un aumento de los precios con repercusiones a nivel global —“y esto, por supuesto, afecta más a los sectores sociales más pobres de nuestros países”, remarca Teran— desde el punto de vista de la geopolítica energética, una región es la gran perdedora: Asia, con la gran antagonista de los EEUU, China, a la cabeza. 

El 84% del petróleo y el 83% del gas licuado que atraviesa el estrecho de Ormuz tiene como destino algún país asiático. Si bien países de la órbita de EEUU en el área como Corea del Sur o Japón van a salir perdiendo, al igual que ocurre con las potencias del Golfo aliadas con los intereses estadounidenses, que ven paralizada su principal industria y sufren además las represalias de Irán en forma de ataques directos con drones y misiles, el impacto se va a notar especialmente en la fábrica del mundo.

Más de la mitad del crudo que importa Beijing, el mayor importador de hidrocarburos del planeta, tiene su origen en el golfo Pérsico. Irán fue el segundo proveedor de China en 2025, solo después de Arabia Saudí, según los datos de la consultora Kpler que Politico publicaba esta semana. En concreto, importó 1,3 millones de barriles diarios del país persa, mientras que el 30% de sus importaciones de gas fósil provienen de Qatar, hoy bloqueado y con sus plantas cerradas.

A esto se suma la pérdida del acceso del gigante asiático al oro negro venezolano desde enero, tras el secuestro de Nicolás Maduro y el ataque estadounidense que depuso al mandatario bolivariano, aunque Teran matiza que “para China el petróleo venezolano no es una factor clave de sus sistema energético”.

No obstante, China, al igual que otros países asiáticos, tiene reservas de hidrocarburos almacenadas para varios meses. “Eso es un factor que probablemente esté incidiendo en evitar un pánico energético”, apunta Teran, “pero eso tiene un límite de meses”. 

China se va a ver obligada a buscar otros mercados”, apunta por su parte el experto de la Fundación Renovables. “Depende de la capacidad que tenga Rusia para aumentar la producción y de la capacidad que tengan otros proveedores de petróleo como pueden ser Indonesia o Malasia para incrementarla y evitar un aumento de los precios”.

Si bien la demanda de gas china no está en su momento álgido debido a la época del año, y la potencia asiática posee carbón y centrales para quemarlo en abundancia para suplir una hipotética falta de gas, un bloqueo del estrecho que perdurase en el tiempo podría ser un problema serio para la economía del gigante asiático: “Si llegase a escalar, por ejemplo, durante todo un año, estaríamos hablando, en el caso de chino, de la mitad de importaciones de hidrocarburos. Tendría un impacto durísimo, pero no estamos en ese escenario, y dudo que China permita eso”, apunta el experto de la Universidad Central de Venezuela, quien añade que los impactos son múltiples: del golfo Pérsico también proviene un tercio de los fertilizantes agrícolas del mundo.

Por último, Morales añade un perjuicio a medio plazo para el gigante asiático derivado de esta situación: “El principal problema de China es que empezaba a hacer la guerra comercial por su lado. Tenia la intención de comerciar con sus principales proveedores fuera del dólar, en yuanes, y ahora se le ha frenado esa estrategia de tratar de parar la capacidad imperialista que tenía el dólar”, concluye.


Fuente: El Salto

jueves, 5 de marzo de 2026

Trump se empantana en una guerra sin apoyo popular ni fecha de salida

 

 Por Martín Cúneo    
      Periodista. Desde Diagonal en El Salto.


Las encuestas señalan un impacto negativo de la guerra en la popularidad de Donald Trump. Medios y ONG alertan de que el republicano busca dejar sin voto a millones de ciudadanos y tomar el control de las elecciones de medio término


     Mientras las bombas caen sobre Irán y los misiles y drones de respuesta lo hacen sobre los aliados árabes de Washington, comenzaban las primarias en Texas y Carolina del Norte, primer paso hacia las elecciones de medio término de noviembre.


Captura de video de las imágenes del bombardeo sobre Teherán del pasado 2 de marzo de 2026.

Unas elecciones que estarán marcadas por una guerra en el exterior con pérdidas humanas de soldados estadounidenses —seis por ahora—, decenas de miles de estadounidenses —en concreto 17.500— que han tenido que abandonar su residencia en Oriente Medio tras el inicio de los ataques, y aumentos en el precio de la gasolina.

No es el marco que buscaba el presidente de EEUU, Donald Trump, quien se ha visto forzado a admitir que la guerra acaba de comenzar y se puede alargar durante varios meses.


Trump supervisa el ataque a Irán con su equipo de seguridad desde su residencia en Florida.

Fracasada por ahora la vía venezolana, basada en un control sin invasión con amenazas y bloqueo naval, la Administración Trump se ve forzada a continuar una guerra impopular hasta conseguir algún objetivo que justifique ante su electorado haber iniciado una guerra regional. “Lo que hicimos en Venezuela, creo, es el escenario perfecto”, dijo Trump en una entrevista con The New York Times este domingo.

Ese mismo día, antes de que se conociera la noticia de los primeros soldados estadounidenses muertos, una encuesta de Reuters/Ipsos revelaba que solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba la guerra contra Irán, mientras que uno de cada dos, incluido uno de cada cuatro republicanos, cree que el presidente está “demasiado dispuesto a utilizar la fuerza militar”. Según esta encuesta, el 42% de los votantes de Trump declaró que estaría menos dispuesto a apoyar los ataques contra Irán si “las tropas estadounidenses en Oriente Medio resultan muertas o heridas”.

Según esta encuesta, la Operación Furia Épica ha hecho bajar aún más la aprobación de Trump: el índice de popularidad del presidente ha bajado un punto hasta situarse en el 39%. En estas respuestas, insisten desde Reuters/Ipsos, han tenido más peso los asuntos económicos que los asuntos exteriores. Sin embargo, en la guerra contra Irán, ambos aspectos están unidos: el barril de petróleo ya ha aumentado un 10% y el mercado da por descontado que alcanzará los 100 dólares. La encuesta aporta datos sobre esta preocupación: el 45% de los estadounidenses, incluido el 34% de los republicanos y 44% de los independientes, reconoce que sería menos probable que apoyara los ataques a Irán si el precio del gas, la gasolina o el diésel aumentan en EEUU.

En otra encuesta de CNN, realizada por SSRS y publicada el 2 de marzo, el 59% de los estadounidenses se mostró contrario al ataque, el 60% afirma que Trump “no tiene un plan claro para manejar la situación” y el 62% sostiene que debería obtener la aprobación del Congreso para cualquier acción militar futura. Solo el 12% se muestra partidario de enviar tropas terrestres.

Estas dos encuestas coinciden en señalar que la Operación Furia Épica difícilmente va a ayudar a mejorar los resultados de unas elecciones de medio término en las que se juega la viabilidad de la segunda parte de la legislatura. Un estudio realizado entre el 17 y el 20 de febrero señalaba que el 63% de la población desaprueba su gestión, muy lejos de las cifras de febrero de 2025, cuando sus niveles de aprobación eran del 47%. El estudio señala que la desafección está creciendo entre el sector de la población que gana menos de 50.000 dólares al año, donde el índice de rechazo al presidente millonario ha crecido hasta el 65%.


Este 2026 se celebrarán las elecciones de medio término en EE.UU., y las últimas encuestas muestran que perdió apoyo de dos sectores clave.

Los efectos de la guerra se han notado rápidamente en EEUU. Tras el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo del mundo, así como los ataques a las infraestructuras petroleras de países productores del Golfo Pérsico, el precio de la gasolina ha experimentado el mayor aumento de precio desde el Huracán Katrina en 2005. Con el crudo Brent a 82 dólares por barril, el hecho de ser el primer productor mundial de crudo no ha salvado a EEUU de sentir en sus propias gasolineras el efecto de la guerra en Oriente Medio.

Las encuestas para las elecciones de medio término, que dan la victoria a los demócratas, se están viendo confirmadas con las primeras noticias que llegan desde Texas, con una participación de los demócratas en las primarias que ha superado los niveles registrados en elecciones recientes, incluso en las presidenciales, donde la participación suele ser muy superior.


Los datos de la primera semana de votación anticipada para las elecciones de medio término de 2026 han sacudido el escenario político de Texas.

La política migratoria de Trump tiene también que ver con esta pérdida de popularidad. Según la encuesta realizada por la firma Morris Predictive Insights, publicada el 23 de febrero, el aumento de las deportaciones y el despliegue del ICE en ciudades de mayoría demócrata tiene un “efecto neto negativo” entre los republicanos, es decir, aleja a más votantes republicanos de los que consigue atraer. El estudio señala que el 54% de las personas que votaron republicano en 2024 se declaran afines a los demócratas o indecisos por las políticas migratorias. El 35% de los encuestados considera que la aplicación de las leyes migratorias los hace menos propensos a apoyar al partido de Trump, frente al 26% que afirma lo contrario.

Ruido de intervención en las elecciones de medio término

Un día antes del ataque a Irán trascendía la noticia, difundida porThe Washington Post, de que Donald Trump estaba preparando una orden ejecutiva para otorgarse poderes de emergencia para controlar las elecciones legislativas de noviembre. Con el pretexto de una supuesta injerencia china en las elecciones presidenciales de 2020, utilizaría poderes extraordinarios restando competencias a los estados para exigir el uso de documentos de identificación a los votantes, el recuento manual de papeletas y la prohibición del voto por correo. “No”, contestó Trump ante la pregunta de si ese documento existía.

En su discurso del Estado de la Nación, Trump exigió la aprobación de la llamada Save Act, un proyecto legislativo que quitaría el derecho a voto de millones de ciudadanos estadounidenses al obligarles a presentar un pasaporte o certificado de nacimiento para registrarse para votar. 

El Brennan Center for Justice acusa a Trump de utilizar la guerra contra Irán “para tratar de manipular las elecciones” y recuerdan que “el presidente no tiene el poder de modificar las reglas electorales, ni siquiera durante una emergencia verdadera, mucho menos durante una emergencia falsa”. Este centro que defiende los derechos democráticos cita un informe del medio de investigación ProPublica en el que detalla los movimientos de varios “negacionistas de elecciones”, que ya habían intentado anular los comicios que perdió Trump en 2020, con el objetivo de que el presidente tomara el control de las elecciones de medio término. 

Hay mucho en juego este año. Una guerra iniciada sin la autorización del Congreso ya es bastante terrible. Asegurémonos de que no se use como una nueva excusa para manipular las elecciones”, dicen desde el Brennan Center.


Fuente: El Salto

martes, 17 de febrero de 2026

La policía migratoria de Trump sigue secuestrando niños

 

 Por Lily Seltz   
      Escritora, editora y pasante editorial de In These Times radicada en la ciudad de Nueva York.

      

La detención y encarcelamiento por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del niño de cinco años Liam Conejo Ramos en Minnesota el mes pasado desató una indignación nacional. El episodio fue solo uno entre muchos casos en los que agentes federales de inmigración han secuestrado a niños pequeños bajo la segunda administración de Donald Trump


     El 4 de febrero, la administración Trump presentó discretamente una moción para poner fin a la solicitud de asilo de uno de los innumerables residentes de Minnesota que en todo el estado están siendo blanco de agentes migratorios enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).




En este caso, el objetivo tiene apenas cinco años y es uno de los miles de niños que, con toda probabilidad, fueron sido secuestrados por adultos armados desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump.

La pesadilla de Liam Conejo Ramos comenzó el 20 de enero, cuando agentes de ICE lo agarraron en la entrada de su casa en Columbia Heights, Minnesota. Él y su padre, Adrian Conejo Arias, fueron trasladados en avión más de 2.000 kilómetros hasta el tristemente célebre South Texas Family Residential Center, en Dilley, Texas, donde Liam desarrolló fiebre y tos, según relató su padre. Gracias a una orden judicial que dispuso su liberación, el niño regresó a Minnesota, pero la moción presentada el 4 de febrero por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) implica que quizá no pueda permanecer allí por mucho tiempo. Además de intentar poner fin al asilo de Liam, el DHS solicitó acelerar el proceso de deportación de la familia, según indicó su abogado.

Personas con conciencia de Minneapolis y de todo el país han seguido el calvario de Liam con horror y estupor, especialmente después de que se viralizara una foto en la que aparece con un gorro azul esponjoso mientras un agente federal le sujeta la mochila. Pero la disposición de la administración Trump para perseguir y aterrorizar a miles de niños y a las personas que los cuidan va mucho más allá de este caso.

De hecho, Liam ni siquiera fue el primer estudiante de su distrito escolar en ser detenido ese día: esa misma mañana, agentes enmascarados capturaron a un estudiante de secundaria de diecisiete años cuando se dirigía a sus clases en Columbia Heights. Desde comienzos de año, agentes federales han secuestrado al menos a siete estudiantes del distrito, incluida una niña de diez años y su madre. La superintendenta de Columbia Heights Public Schools, Zena Stenvik, declaró a la prensa que las tácticas de ICE han incluido perseguir autobuses escolares e irrumpir en los campus.

La misma semana en que se llevaron a Liam, agentes federales también secuestraron a dos estudiantes en el cercano distrito escolar de Hopkins y detuvieron a una niña de dos años junto con su padre, antes de trasladarlos en avión a Texas.

Los secuestros de niños no se limitan al área metropolitana de las «Ciudades Gemelas» de Minneapolis y Saint Paul. En septiembre del año pasado, en Chicago, agentes con equipo antidisturbios detuvieron a una niña de cinco años en una lavandería junto a su madre. A fines de mes, cuatro niños ciudadanos estadounidenses fueron retenidos durante varias horas en una redada indiscriminada «estilo invasión» en un edificio de apartamentos en el barrio South Shore de Chicago. Luego, a mediados de enero, Diana Crespo-González, de siete años, fue detenida junto con sus padres en Portland, Oregon, mientras buscaban tratamiento por sus persistentes hemorragias nasales. Como Liam, fue enviada a Dilley y desarrolló fiebre.


Diana Crespo-González.

Estos casos representan solo una fracción de la cantidad de secuestros de niños que ocurren a nivel nacional. En diciembre, el Marshall Project estimó que más de 3.800 niños ya habían sido detenidos por ICE durante el segundo mandato de Trump, al menos veinte de ellos bebés.

Muchos de estos niños han terminado en Dilley, donde el agua potable es escasa y los detenidos denuncian acceso limitado a atención médica. El día después de la liberación de Liam y su padre, las autoridades informaron dos casos activos de sarampión en el centro. La alumna de segundo grado Crespo-González sigue allí. Ella, junto con casi una docena de otros niños detenidos en Dilley, describió el sufrimiento de su encierro a la periodista Mica Rosenberg, de ProPublica, en un informe reciente. «Desde el momento en que llegues a este centro, lo único que vas a sentir es tristeza y, sobre todo, depresión», escribió la niña.

Mientras tanto, la administración Trump busca cobertura legal para continuar encarcelando niños en condiciones inhabitables. Desde mayo del año pasado, el gobierno litiga en los tribunales para anular el histórico Acuerdo Flores, que estableció estándares —ya frecuentemente vulnerados— para el tratamiento de menores en detención migratoria.

Los detenidos como Liam no son las únicas víctimas jóvenes de la campaña de terror del ICE. Muchos estudiantes están faltando a la escuela porque temen ser scuestrados o para trabajar mientras sus padres indocumentados permanecen escondidos en sus casas para evitar la detención y la deportación. En octubre, en el punto álgido de la «Operación Midway Blitz» en Chicago, Chalkbeat registró una marcada caída en la asistencia escolar, particularmente en zonas con alta población latina o inmigrante. Al mes de asumir, la segunda administración Trump revocó una norma vigente desde hacía quince años que impedía a ICE y al DHS operar en «lugares sensibles» como hospitales, iglesias y escuelas. Ahora, residentes de Chicago organizan «autobuses escolares a pie» y turnos de vigilancia en las esquinas durante los horarios de entrada y salida.

En Minneapolis, el mismo día en que un agente de ICE asesinó a Renée Good, las escuelas públicas cerraron después de que agentes de la Patrulla Fronteriza redujeran a personas en el suelo, esposaran a un trabajador y utilizaran gas pimienta contra manifestantes frente a la escuela secundaria Roosevelt. «Nuestras aulas son espacios sagrados, lugares de refugio y posibilidad», declaró Stacy Davis Gates, presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago. «Este gobierno los está profanando».

En continuidad con la larga historia de la administración Trump de separar familias, también están los niños que quedan sin padres como resultado de los operativos migratorios. En septiembre, CNN identificó al menos a un centenar de ellos. Un adolescente de quince años murió de cáncer apenas dos días después de que ICE secuestrara a su madre, Arlit Maria Martinez, cuando se dirigía a trabajar. Johny Merida Aguilara, principal cuidador de su hijo de cinco años con cáncer cerebral, pasó cinco meses en un centro de detención en Pensilvania antes de abandonar su intento de permanecer en Estados Unidos cuando su esposa se quedó sin dinero para pagar alquiler, agua y calefacción. Él y su familia se trasladarán a Bolivia, interrumpiendo el tratamiento del niño en el Hospital Infantil de Philadelphia y obligando a la familia a empezar de nuevo en un país donde el acceso a atención médica de calidad puede resultar difícil.

La más reciente ofensiva migratoria de la administración Trump es un episodio más en la historia, de siglos, de violencia estatal contra niños y familias negras y latinas en este país. Por más que el presidente insista en que sus políticas apuntan a «lo peor de lo peor» —inmigrantes que «odian, roban, asesinan y destruyen todo lo que representa Estados Unidos», como afirmó recientemente en una publicación en redes sociales—, esas afirmaciones se desmoronan frente a la experiencia de niños como Liam, que probablemente arrastrará cicatrices duraderas gracias al régimen de Trump.

El 6 de febrero, un juez concedió a la familia de Liam una prórroga en su caso, rechazando la moción del DHS y otorgándoles más tiempo para fortalecer su solicitud de asilo. Pero mientras la batalla judicial continúa, el niño tiene dificultades para dormir, según contó su padre a Telemundo, por el temor a que su familia vuelva a ser separada.


Fuente: Jacobin