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sábado, 1 de agosto de 2026

El polvorín del Mar Rojo, cada vez más cerca de prenderse

 

 Por Faisal Ali   
      Periodista independiente que cubre noticias sobre Somalia y África Oriental.


Con la excepción de Yibuti, todos los Estados ribereños están inmersos en una guerra civil, participan directamente en un conflicto vecino, han sido atacados como consecuencia de conflictos regionales o afrontan alguna combinación de estas tres circunstancias


El nuevo puerto de Berbera, en Somalilandia, financiado en su mayor parte por Emiratos Árabes.


     A principios de julio, un avión aterrizó en Saná, la capital controlada por los hutíes, marcando el primer vuelo directo entre Saná y Teherán en más de una década, antes de trasladar a una delegación de funcionarios hutíes hasta Teherán para asistir al funeral del ayatolá Jameneí, líder supremo de Irán.


Una joven con el retrato del ayatolá durante la ceremonia fúnebre en Teherán.

El vuelo vulneró un acuerdo por el cual el gobierno yemení —internacionalmente reconocido, con sede en Adén y respaldado por Arabia Saudí— mantiene el control del espacio aéreo del país.

Un intento fallido de detener el vuelo de regreso de la delegación, unas dos semanas después —que incluyó bombardeos sobre Saná reivindicados por el gobierno yemení— provocó una represalia hutí contra Arabia Saudí. El intercambio desencadenó la escalada de hostilidades más intensa entre ambas partes desde la tregua negociada en 2022.

Desde entonces, los hutíes han cumplido su amenaza de atacar petroleros saudíes en el mar Rojo, reproduciendo el bloqueo que impusieron al transporte marítimo vinculado a Israel en solidaridad con Gaza desde finales de 2023 hasta 2025.

El medio libanés Al Mayadeen, alineado con Hizbulá, informó de que, hasta el lunes 27 de julio, se había denegado el paso a 16 buques saudíes. Además, los hutíes han lanzado ataques contra instalaciones petroleras saudíes.


El número de buques saudíes a los que se les ha denegado el paso desde el lunes ha alcanzado los 16, sin que ningún petrolero saudí haya cruzado Bab al-Mandab en ninguna dirección desde que comenzó el bloqueo.

Se trata de su primera intervención armada en el mar Rojo desde que comenzó la guerra con Irán a principios de este año. La República Islámica, aliada de los hutíes, ha instado al diálogo mientras las tensiones siguen e en aumento. El sábado 25 de julio, un alto cargo hutí se reunió con una delegación saudí en Omán.

Los ataques han reavivado la preocupación por la vulnerabilidad de Bab el-Mandeb, un estrecho estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y se estrecha hasta unos 26 kilómetros en su punto más angosto, entre Yibuti, Eritrea y Yemen.


Alrededores de la mezquita central en el casco histórico de la ciudad de Yibuti.

Estos incidentes se producen apenas unas semanas después de que Irán y Estados Unidos reanudaran las hostilidades y de que Teherán anunciara el cierre del estrecho de Ormuz, otro paso marítimo crucial por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y una parte significativa del suministro global de gas natural licuado.

Jatin Dua, académico de la Universidad de Michigan y especialista en movilidad y seguridad marítimas, explica a El Salto que, durante las dos últimas décadas, las tecnologías necesarias para interrumpir el transporte marítimo —desde drones hasta sistemas GPS— se han vuelto mucho más accesibles, lo que ha erosionado las ventajas tradicionales de las grandes armadas y los portaaviones. “Lo que estamos viendo son formas relativamente sencillas y de bajo coste mediante las cuales actores no estatales, y también actores estatales, en este caso Irán, pueden hacer que los puntos de estrangulamiento marítimos se plieguen a su voluntad”, asegura Dua. El experto añade que esto tiene un impacto significativo sobre los mercados energéticos, el comercio internacional y cualquier sector que dependa de un suministro energético estable, generando un “efecto dominó” que se deja sentir desde América hasta Asia y en todos los lugares intermedios.

En su último informe anual sobre seguridad alimentaria, publicado este mes, la ONU advirtió que las tensiones en torno al estrecho de Ormuz añadían “una capa adicional de vulnerabilidad” a la seguridad alimentaria mundial. Los precios del diésel y de los fertilizantes ya habían aumentado más de un 50 % a principios de este año, un impacto que la organización vinculó directamente al conflicto extendido en Oriente Próximo. Una interrupción similar en Bab el-Mandeb —la Puerta de las Lágrimas en árabe, en alusión a sus peligrosas aguas— podría sacudir aún más una economía mundial ya de por sí frágil.

El mar Rojo: de rivalidades episódicas a la competencia estructurada

En los últimos años, el mar Rojo se ha convertido en uno de los principales centros de conectividad del mundo. Como asegura Federico Donelli, politólogo italiano y autor de Power Competition in the Red Sea, la región ya no es un espacio periférico situado en los márgenes del Golfo y de África Oriental.  Se encuentra en la “intersección de las principales rutas marítimas, los flujos energéticos y los proyectos de infraestructuras”, señala Donelli. En su libro sostiene que el Golfo y el noreste de África deben entenderse como una única región debido a la densidad de las conexiones políticas, económicas y sociales que existen entre ambos. Pero lo que también los une es su relación con una vía marítima de importancia crítica para el mundo.

El mar Rojo alberga una parte significativa de los cables submarinos de fibra óptica del planeta: transmite algo menos del 20 % del tráfico mundial de internet y prácticamente todos los datos intercambiados entre Europa y China. Del mismo modo que el canal de Suez, ha convertido a la región en una arteria fundamental del comercio global. Según algunas estimaciones, cerca del 15 % del comercio mundial pasa por el mar Rojo. Por ello, el ministro somalí Ali Omar sostuvo en un artículo publicado por Al Jazeera que lo que ocurre en el mar Rojo “ya no permanece como un asunto local.


Una torre de control de tráfico aéreo y un buque mercante se ven en el aeropuerto de Mogadiscio, Somalia.

Configura la seguridad económica de todo el mundo árabe y mucho más allá”. Japón —la cuarta economía del mundo— exporta alrededor de una quinta parte de sus vehículos por esta ruta; unos 1.800 buques vinculados al país transitan cada año por el mar Rojo, según un informe gubernamental publicado en marzo. También es la ruta más rápida entre Europa y China: por aquí pasan aproximadamente el 60% de las mercancías en ambas direcciones.

Al mismo tiempo, el mar Rojo se encuentra en el corazón de una de las regiones más inestables del planeta. Con la excepción de Yibuti, todos los Estados ribereños están inmersos en una guerra civil, participan directamente en un conflicto vecino, han sido atacados como consecuencia de conflictos regionales o afrontan alguna combinación de estas tres circunstancias.

La importancia estratégica de la región ha atraído desde hace mucho tiempo a las principales potencias mundiales. Durante la época colonial, Francia, Italia, el Imperio otomano, Etiopía y el Reino Unido compitieron por el control de territorios en las costas de este mar. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética hicieron lo propio para ampliar su influencia. Mientras la mayoría de los Estados del Golfo permanecieron alineados con Washington, los países africanos ribereños del mar Rojo mantuvieron relaciones mucho más cambiantes con sus respectivos patrocinadores. Egipto pasó de la órbita soviética a la estadounidense con el respaldo de Henry Kissinger, seguido por Sudán y, posteriormente, Somalia. Etiopía, que conservó una salida al mar Rojo hasta la independencia de Eritrea (1991), tomó el camino contrario tras el derrocamiento del emperador Haile Selassie por el dirigente marxista Mengistu Haile Mariam. Mientras tanto, Yemen permaneció dividido durante toda la Guerra Fría entre un sur socialista y un norte conservador y de orientación religiosa.

Nuevos actores regionales, mismos retos

En la actualidad, una nueva generación de actores regionales y globales trata de gestionar esos mismos riesgos mediante un despliegue ampliado de fuerzas navales y militares. China y Estados Unidos, junto con varios países europeos y Japón, mantienen acuerdos con Yibuti para albergar bases navales. Rusia intenta reactivar un acuerdo con Sudán, paralizado desde hace años con el objetivo de establecer una base militar. Turquía y Egipto han intensificado sus relaciones con Somalia, que posee una de las costas más extensas de la región. Ankara ha prorrogado por otros dos años el despliegue de sus tropas en el país, donde apoyan la lucha contra Al Shabaab, filial local de Al Qaeda, y entrenan al ejército somalí. Los Emiratos Árabes Unidos han invertido considerablemente en los territorios somalíes autónomos de Somalilandia y Puntlandia. Israel, recién incorporado a esta dinámica, reconoció a finales del año pasado la declaración de independencia de Somalilandia y desde entonces ha avanzado rápidamente en el establecimiento de una cooperación en materia de seguridad, para disgusto del gobierno somalí. Irán, por su parte, mantiene desde hace tiempo vínculos con los hutíes de Yemen, lo que le proporciona una influencia considerable sobre la evolución de la región y la capacidad de utilizar Bab el-Mandeb como instrumento de presión estratégica.

Muchos de estos actores persiguen agendas enfrentadas y, en algunos casos, respaldan a bandos opuestos en conflictos como los de Yemen, Sudán y, en menor medida —aunque de forma más compleja—, Somalia. Fault Lines in the Horn of Africa, un informe del American Enterprise Institute con sede en Washington, describe la compleja red de alianzas que está surgiendo en la región y la divide entre lo que denomina “un eje de actores estatales y no estatales revisionistas respaldado por Emiratos Árabes Unidos y apoyado por Israel”. En este bloque se incluirían las Fuerzas de Apoyo Rápido de Sudán, Somalilandia, Puntlandia y Etiopía. Frente a él estaría “una coalición de Estados africanos defensores del statu quo [Sudán, Eritrea y Somalia], alineados con Egipto, Arabia Saudí y Turquía”. La Fundación Mediterránea para Estudios Estratégicos, un centro de estudios francés, ha advertido de que el mar Rojo se encuentra en un “punto de inflexión estratégico”, pasando de “rivalidades episódicas” a una “competencia estructurada”, una tendencia que vincula a acontecimientos como el reconocimiento israelí de Somalilandia.

Más recientemente, Estados Unidos ha tratado de influir en la evolución de la región en un contexto de creciente frustración entre sus aliados por las consecuencias que la guerra con Irán tiene sobre su seguridad y sus economías. El enviado estadounidense para África, Massad Boulos, reunió recientemente en El Cairo a los ministros de Asuntos Exteriores de Somalia, Egipto y Eritrea, cuyos intereses han convergido cada vez más debido a sus respectivas tensiones con Etiopía. La aspiración histórica de este país, sin salida al mar, de obtener acceso al litoral ha alimentado las tensiones con Somalia y Eritrea, mientras que su disputa con Egipto gira en torno a las aguas del Nilo.

Una decisión que ha resultado mucho más trascendental para Donald Trump ha sido su acuerdo para impulsar un pacto de cooperación nuclear civil con Arabia Saudí, otorgándole, como escribió el columnista de The Guardian Kenneth Roth, “las mismas opciones nucleares que juró que Irán nunca tendría”. La decisión ha generado alarma en Estados Unidos y ha llevado a Trump a tratar de suavizar su impacto condicionando el acuerdo a que Riad se incorpore a los Acuerdos de Abraham y reconozca a Israel, algo que Arabia Saudí había afirmado previamente que no haría hasta que Israel alcanzara un acuerdo de paz con Palestina.

Toda esta situación ha convertido el mar Rojo en un entorno cada vez más congestionado, diplomáticamente complejo y estratégicamente competitivo. Como consecuencia, tanto China como, anteriormente, la administración Biden nombraron enviados especiales dedicados exclusivamente a coordinar la diplomacia en la región. Sin embargo, a medida que los conflictos se han multiplicado y se han ido entrelazando entre sí, las relaciones históricamente más constructivas entre los países de la zona han dado paso a intentos mutuos de debilitarse y fragmentarse.


Al mediodía del 3 de marzo, Estados Unidos e Israel atacaron el barrio de Ferdowsi, en Teherán. Como consecuencia de este ataque, muchos civiles y personas de a pie resultaron muertos y heridos.

En el pasado, estas disputas permanecían relativamente contenidas; hoy, en cambio, representan una seria amenaza para el comercio y la seguridad mundiales.


Fuente: El Salto

martes, 28 de julio de 2026

2025, el año con más guerras de la última década

 

 Por Josep Maria Royo   
      Escola de Cultura de Pau de la UAB.


La Escola de Cultura de Pau de la UAB ha publicado en las últimas semanas su informe anual sobre conflictividad, derechos humanos y construcción de paz, en el que identifica 40 guerras activas en el mundo, la cifra más alta de la última década, y alerta de un aumento de los conflictos internacionales y de sus consecuencias humanitarias


La periferia sur de Beirut es bombardeada cada día por el ejército israelí.

      El mundo vive un nuevo repunte de la violencia armada global. En el año 2025 se registraron 40 conflictos armados activos (37 en 2024), la cifra más elevada desde 2011 y una de las más altas desde que la Escola de Cultura de Pau (ECP) de la Universitat Autònoma de Barcelona elabora sus informes anuales sobre conflictividad internacional. La dinámica de incremento en el número de conflictos armados en los últimos años ha ido en paralelo a un significativo aumento en la cifra de tensiones sociopolíticas a nivel mundial en los últimos años, un total de 113 en 2025.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz, que analiza la evolución de los conflictos armados, las tensiones sociopolíticas y el impacto de las guerras sobre la población civil y los derechos humanos. Según el estudio, durante 2025 hubo 40 conflictos armados y 113 escenarios de tensión sociopolítica en todo el mundo. África continúa concentrando el mayor número de guerras (17), seguida de Asia y el Pacífico (12) y Oriente Medio (7), mientras que Europa y América registran dos conflictos armados cada una.


Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz.

Los conflictos armados de alta intensidad –caracterizados por elevados niveles de letalidad (más de mil víctimas mortales anuales) y severos impactos en términos de desplazamiento de población, destrucción de infraestructuras y consecuencias en el territorio– representaron un 50% de los casos en 2025. El continente afectado por mayor número de conflictos de alta intensidad fue África (11 guerras de alta intensidad y un 55% del total de casos más graves en el mundo), seguido de Oriente Medio (4 casos y un 20% del total de casos más graves en el mundo).


Mapa sobre los conflictos de 2025.

Sin embargo, entre esta veintena de casos de alta intensidad hay algunos que superan ampliamente la cifra de mil víctimas mortales. En la República Democrática del Congo (RDC), sobre todo en el este, se registraron más de 6.800 víctimas en 2025, en su mayoría civiles, según datos de Armed Conflict Location & Event Data (ACLED). La situación en el este de la RDC durante el año estuvo marcada por el empeoramiento de la ofensiva del grupo armado M23 y de Ruanda en territorio congolés iniciada a finales de 2021, la creciente implicación de Burundi en apoyo de la RDC, y el fracaso de las iniciativas diplomáticas de EEUU y Qatar.

En Haití, según datos de Naciones Unidas, entre enero y noviembre de 2025 se registraron más de 8.100 asesinatos, una cifra que la propia ONU estima que podría ser sensiblemente mayor por las dificultades de acceso a las zonas controladas por las bandas.

El conjunto de la violencia en Somalia causó más de 9.900 víctimas mortales, rozando el umbral de las 10.000, según cifras de ACLED. En relación al conflicto Región Sahel Occidental, la violencia política provocó más de 10.000 muertes en Burkina Faso, Malí y Níger. Un año más, Burkina Faso se consolidó como el país más afectado por la violencia yihadista en la región, representando el 55% de todas las muertes vinculadas al conflicto en el Sahel. Por otra parte, la guerra civil en Sudán causó en 2025 la muerte de más de 17.800 personas, siendo el conflicto armado de mayor letalidad en el continente africano. El conflicto y violencia armada en Myanmar causaron más de 15.300 víctimas mortales en 2025.

La ofensiva israelí contra Gaza siguió en niveles muy elevados de mortalidad. Según el balance de OCHA basado en informaciones del Ministerio de Salud de Gaza, desde octubre de 2023 y hasta finales de 2025 más de 70.000 palestinos y palestinas habían muerto en Gaza, cifra conservadora, según diversos análisis.


Restos de una tienda de campaña en la costa de Gaza.

Finalmente, el conflicto armado más letal en 2025 fue el relativo a la invasión rusa y guerra entre Rusia y Ucrania, que causó más de 78.000 víctimas mortales en Ucrania, según ACLED.

Aumento de las guerras internacionales

El informe alerta especialmente del incremento de los conflictos internacionales. En 2025 se registraron nueve guerras entre diferentes Estados o claramente internacionalizadas, la cifra más alta desde que la ECP utiliza la metodología actual de clasificación. Entre los nuevos conflictos armados identificados están el enfrentamiento entre India y Pakistán, la grave escalada bélica entre Tailandia y Camboya y la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, conocida en 2025 como “la guerra de los 12 días” y que se reabrió en 2026. La ECP advierte que esta evolución refleja un deterioro de la seguridad global y es un espejo de un sistema internacional en el que muchos actores no priorizan la prevención, el abordaje de causas de fondo de las disputas y el apoyo al diálogo.

Finalmente, cabe destacar que este panorama de intensificación de la conflictividad armada y sus graves impactos en civiles se dio en un contexto de incremento de las tensiones geopolíticas a nivel mundial, en un escenario de cambio en el orden global y de creciente militarismo y militarización. En línea con las tendencias observadas en años precedentes, el diagnóstico anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) confirmó un incremento sin precedentes del gasto militar a nivel mundial. Según los datos publicados en 2025, este gasto alcanzó los 2.718 millones de dólares en 2024, un aumento del 9,4% en términos comparativos con 2023, el incremento anual más pronunciado desde, al menos, el fin de la Guerra Fría.


Aumento sin precedentes del gasto militar mundial a medida que se dispara el gasto en Europa y Oriente Medio.

Impactos de los conflictos armados en la población civil

En 2025 la población civil continuó padeciendo gravísimas consecuencias derivadas de los conflictos armados, cuyos efectos se interrelacionaron en muchos casos con otras crisis como la emergencia climática, las desigualdades y situaciones de inseguridad alimentaria que agravaron las vulneraciones de derechos en estos contextos. En su informe anual sobre la protección de civiles en conflictos armados, publicado en junio de 2025 y que hace referencia a los hechos acontecidos en 2024, el secretario general de la ONU alertaba de tendencias alarmantes.

Antònio Guterres advirtió sobre el elevado número de víctimas mortales y heridas civiles, incluyendo a causa del uso de bombas de mayor tamaño con explosivos de alta potencia en zonas densamente pobladas, dinámica que se incrementó. También alertó sobre las municiones sin detonar y artefactos explosivos improvisados. Según datos de ese informe, Naciones Unidas registró más de 36.000 víctimas mortales civiles en 14 conflictos armados. Casos como Afganistán, Colombia, Etiopía, Líbano, Myanmar, Siria, la RDC, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Ucrania y Palestina fueron escenarios de elevadas muertes y heridos civiles, señalados por Naciones Unidas.


El 1 de febrero de 2021 el Ejército birmano dio un golpe de Estado – Desde entonces, la población vive asediada por los militares.

El organismo internacional documentó también denuncias de torturas, ejecuciones extrajudiciales, arrestos, detenciones arbitrarias, tomas de rehenes, desapariciones forzadas, violencia sexual y desplazamiento forzado, incluyendo Afganistán, Colombia, Malí, Niger, RCA, la RDC y Palestina. Sobresalieron también daños a bienes civiles e infraestructura crítica en numerosos conflictos, incluyendo por su grave magnitud el caso de Gaza.

Otra tendencia preocupante señalada por Naciones Unidas fue la inseguridad alimentaria en contextos de conflicto. Más de 280 millones de personas afrontaron en 2024 situación de altos niveles de inseguridad alimentaria (fase 3) en 59 países y territorios, gran parte de ellos afectados por conflicto armado. Naciones Unidas también destacó la continuación de la violencia sexual relacionada con los conflictos, con 4.500 casos verificados en 2024. El 93% de las víctimas eran mujeres o niñas. El secretario general también denunció la erosión del respeto al derecho internacional humanitario.

El análisis de los conflictos armados en 2025 constata la continuidad de las preocupantes tendencias señaladas en el informe del secretario general de la ONU. En 2025 sobresalieron casos como Gaza, la RDC (este), Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Haití, Rusia-Ucrania o Myanmar, entre otros, por la gravedad de los impactos en civiles. Los niveles de violencia de Israel contra la población palestina continuaron siendo exorbitados y motivaron crecientes denuncias de genocidio. En la RDC (este), el M23 y Rwanda llevaron a cabo una campaña sistemática de represión en las zonas ocupadas, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzosas y ataques nocturnos a hospitales. Además, el conflicto siguió generando graves problemas de protección de la población civil, como violencia de género, reclutamiento infantil, secuestros y desplazamientos generalizados. Alrededor de 27,7 millones de personas, más de una cuarta parte de la población, necesitaba asistencia humanitaria. 

En Sudán el impacto de la guerra sobre la población civil en 2025 fue devastador. Se estima que más de 21 millones de personas sufrían de inseguridad alimentaria aguda, existiendo focos de hambruna por todo el país, ya que ambos bandos en conflicto bloquean activamente la ayuda humanitaria. En Sudán del Sur, la guerra exacerbó la crisis humanitaria y casi la mitad de la población sufría hambre aguda. En Somalia, la ONU estimó que más de 4,4 millones de personas sufrirían inseguridad alimentaria aguda. En Haití, la crisis humanitaria y de seguridad se agudizó, con alrededor de 9.000 asesinatos y más de la mitad de la población en situación de inseguridad alimentaria. Además, UNICEF alertó de que aproximadamente la mitad de los miembros de las bandas armadas eran menores. Con relación a la guerra Rusia–Ucrania, se produjo durante el año un deterioro grave de las condiciones de vida en las regiones de los frentes de guerra, con daños extensos a viviendas y otras infraestructuras civiles y según OCHA 10,8 millones de personas en Ucrania requerirán asistencia humanitaria en 2026. En Siria fue especialmente grave durante el año la comisión de masacres, con datos de casi 2.700 víctimas mortales en 63 episodios de masacres, según el Syrian Observatory for Human Rights (SOHR).

En numerosos conflictos armados se constató el uso de violencia sexual en 2025, entre ellos Burundi, RCA, la RDC (este), Región Lago Chad (por parte de Boko Haram), Somalia, Sudán, Haití y Colombia. Entre otros casos, en Somalia, cabe destacar la persistencia de la violencia sexual en el conflicto, de carácter generalizado y principalmente cometida por al-Shabaab. Las autoridades recibieron casi 15.000 denuncias de violencia sexual y de género entre marzo y agosto de 2025. En Haití, Naciones Unidas advirtió sobre el aumento de las violaciones grupales y denunció que en 2025 se habían incrementado en un 40% los casos de violencia sexual, casi en su totalidad hacia mujeres y niñas, muy mayoritariamente por parte de las bandas armadas como estrategia de control, terror y venganza contra personas acusadas de colaborar con el Estado.

Afganistán, Siria, Sudán, Ucrania y Venezuela concentran el 65 % de la población refugiada mundial

Cabe destacar que los conflictos armados también continuaron teniendo entre sus impactos más notorios los desplazamientos forzados de población. Según el informe semestral de tendencias publicado por ACNUR en noviembre de 2025, y que contempla datos recopilados durante el primer semestre del año, la población global desplazada forzosamente –tanto refugiadas como desplazadas internas– era de 117,3 millones de personas. Supuso una disminución del 5% respecto a 2024, y en contraste con la tendencia de incremento incesante en los anteriores años. La reducción estuvo asociada, según ACNUR, al marcado aumento de retornos de personas refugiadas y desplazadas en algunas de las crisis más graves, como la RDC, Siria, Sudán y Afganistán.

A finales de año Sudán constituía la crisis de desplazamiento más grave del mundo, con 12,8 millones de personas desplazadas por la violencia, según datos de la ONU, incluyendo 4,3 millones que huyeron del país, principalmente a Egipto, Chad y Sudán del Sur.

Retrocesos en los derechos de las mujeres

Coincidiendo con el 25º aniversario de la resolución 1325 de la ONU sobre mujeres, paz y seguridad, el informe alerta de un retroceso global de los derechos de las mujeres. Según el estudio, el 70% de los conflictos armados de máxima intensidad tienen lugar en países con niveles bajos o medios-bajos de igualdad de género. 23 de los 40 conflictos armados que tuvieron lugar en 2025 transcurrieron en países donde había niveles bajos o medios-bajos de igualdad de género, y 16 de los 20 conflictos armados de alta intensidad de 2025 (80 %) tuvieron lugar en países donde la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex había documentado legislación o políticas criminalizadoras contra la población LGTBIQ+.

Además, la participación de mujeres en procesos de paz impulsados por las Naciones Unidas continúa disminuyendo. La ONU verificó más de 4.600 casos de violencia sexual relacionada con conflictos durante 2024, un 25 % más que el año anterior. El 93 % de las víctimas fueron mujeres y niñas.


Fuente: El Salto

viernes, 18 de abril de 2025

Norman Finkelstein: “Cuando no quede nadie en Gaza será la prueba de que Hamás ha sido derrotado”

 

 Entrevista de Chris Hedges  
      Periodista ganador del Premio Pulitzer que trabajó como corresponsal en el extranjero durante quince años para The New York Times.


Finkelstein y Hedges evalúan el estado actual del genocidio en Palestina y cómo los medios de comunicación y las universidades prácticamente han abandonado sus principios al servicio de la agenda sionista



     Israel, tanto material como retóricamente, ha dejado clara su intención de destruir al pueblo palestino. Norman Finkelstein, uno de los académicos más renombrados y valientes de Oriente Medio, ha documentado asiduamente la difícil situación palestina durante décadas y se une al presentador Chris Hedges en este episodio de The Chris Hedges Report. Finkelstein y Hedges analizan la situación actual del genocidio en Palestina, así como cómo los medios de comunicación y las universidades prácticamente han abandonado sus principios al servicio de la agenda sionista.

Finkelstein deja en claro la gravedad de las acciones sin precedentes de Israel: “Si se toma cualquier parámetro —número de trabajadores de la ONU muertos, número de médicos muertos, número de periodistas muertos, proporción de civiles y combatientes muertos, proporción de niños muertos, proporción de mujeres y niños muertos—, si se toma cualquier parámetro, el Israel del siglo XXI es único en su clase”.

El uso de propaganda y ataques estratégicamente sincronizados por parte de Israel —a menudo coincidiendo con otros acontecimientos mundiales importantes para evitar el escrutinio mediático— ha enturbiado la perspectiva política del genocidio, convirtiéndola en una perspectiva de guerra y defensa, en lugar de una de limpieza étnica. Los medios estadounidenses también han contribuido a alimentar estas narrativas.

"¿Qué demostrará que Hamás ha sido derrotado?", pregunta Finkelstein. "Sé qué lo demostrará: cuando no quede nadie en Gaza. Esa será la prueba."


Norman Finkelstein



Chris Hedges

Israel ha bloqueado el acceso a Gaza a toda la ayuda alimentaria y humanitaria y ha cortado el suministro eléctrico, de modo que la última planta desalinizadora de agua ya no funciona. El ejército israelí se ha apoderado de la mitad del territorio —Gaza tiene 40 kilómetros de largo y entre 6 y 8 kilómetros de ancho— y ha impuesto órdenes de desplazamiento a dos tercios de Gaza, convirtiéndolas en "zonas prohibidas", incluida la ciudad fronteriza de Rafah, rodeada por tropas israelíes.


Fotografía aérea que muestra a los habitantes de Gaza desplazados caminando hacia la ciudad de Gaza el 27 de enero de 2025, después de cruzar el corredor de Netzarim desde el sur de la Franja de Gaza.

El ministro de Defensa, Israel Katz, prometió recientemente que Israel intensificará la guerra contra Hamás y ejercerá toda la presión militar y civil posible, incluyendo la evacuación de la población de Gaza hacia el sur y la implementación del plan de migración voluntaria del presidente estadounidense [Donald] Trump para los residentes de Gaza. Desde la finalización unilateral del alto el fuego por parte de Israel el 18 de marzo —que nunca fue respetado por Israel—, este ha estado llevando a cabo incesantes bombardeos y ataques de artillería contra civiles, matando a más de 1400 palestinos y hiriendo a más de 3600, según el Ministerio de Salud palestino.


Palestinos lloran la muerte de sus seres queridos en un ataque aéreo israelí, Hospital Nasser, Khan Younis, sur de la Franja de Gaza, 21 de septiembre de 2024.

Según las Naciones Unidas, un promedio de cien niños mueren a diario. Al mismo tiempo, Israel acusa a Egipto de violar el tratado para sentar las bases de una posible expulsión masiva de palestinos al Sinaí egipcio. Israel afirma que no levantará el bloqueo total hasta que Hamás sea derrotado y los 59 rehenes israelíes restantes sean liberados.

Pero nadie en Israel ni en Gaza espera que Hamás, que ha resistido la devastación de Gaza y la masacre sufrida, se rinda o desaparezca. La pregunta ya no es si los palestinos serán deportados de Gaza, sino cuándo serán expulsados y adónde irán. Para hablar sobre la crisis en Gaza, las intenciones de Israel en Gaza y sus ramificaciones, me acompaña el experto en Oriente Medio Norman Finkelstein. El profesor Finkelstein es autor de numerosos libros, entre ellos "El ascenso y la caída de Palestina y Gaza: Una investigación sobre su martirio".




Hablemos de lo que estamos viendo. Es absolutamente horrendo. Todo ha quedado aislado. Y, según numerosas declaraciones de los líderes israelíes, su firme intención de despoblar Gaza parece clara.

Norman Finkelstein

Creo que el objetivo del asalto a Gaza que comenzó el 8 de octubre es perfectamente claro. No se ha ocultado mucho. Y el objetivo es resolver de una vez por todas la cuestión de Gaza.


Tropas israelíes durante operaciones en el norte de Gaza el 8 de noviembre de 2023, en medio de los continuos combates entre Israel y el grupo militante palestino Hamás.

Y estaban dispuestos a utilizar cualquier medio dentro de los límites o restricciones impuestos por la comunidad internacional, y en particular por Estados Unidos. Básicamente, existían tres modus operandi, por así decirlo, que se entrelazaban. No son compartimentos estancos. Hubo un genocidio descarado, que de hecho se llevó a cabo con mayor eficiencia de la que normalmente se le atribuye a Israel.

Así que, para tomar solo dos ejemplos, el primero, y para que podamos mantenernos enfocados, ahora estoy abordando el aspecto genocida de la solución israelí, la solución final a la cuestión de Gaza. Entre el 7 y el 31 de octubre, el primer mes del ataque israelí a Gaza, aproximadamente 1900 niños murieron, según Air Wars, una prestigiosa organización de evaluación militar. Es decir, 1900 niños entre el 7 y el 31 de octubre. Si consideramos el peor mes de la situación en Siria, 2016, aproximadamente 250 niños murieron frente a 1900.

Si consideramos el peor año de la situación en Siria, aproximadamente 1900 niños fueron asesinados, casi exactamente la misma cantidad de muertos en Gaza entre el 7 y el 31 de octubre. Con frecuencia se escucha el argumento: «Si Israel estaba cometiendo un genocidio, ¿cómo es que no han asesinado a toda la población, lanzado la bomba nuclear o lo que sea?».

Bueno, de hecho, dentro de las limitaciones políticas, su logro es realmente impresionante. Por poner otro ejemplo, los israelíes mataron proporcionalmente a 300 veces más niños que los que han sido asesinados en Ucrania.

Si se consideran todos los factores, como el tamaño de la población, la duración del conflicto, etc., y se comparan ambos, se observa que en Gaza han muerto 300 veces más niños. Y como sabes, Chris, si se toma cualquier parámetro —número de trabajadores de la ONU muertos, número de médicos muertos, número de periodistas muertos, proporción de civiles y combatientes muertos, proporción de niños muertos, proporción de mujeres y niños muertos—, el Israel del siglo XXI es único en su clase.

De hecho, en algunos indicadores, como la cantidad de bombas lanzadas, supera a lugares como Dresde. Es decir, hay que remontarse a la Segunda Guerra Mundial para encontrar la comparación correcta. Por lo tanto, no debemos subestimar el alcance ni la eficacia del componente genocida del ataque israelí contra Gaza.

El segundo elemento fue la limpieza étnica, y no tuvo tanto éxito porque no encontró apoyo en el mundo árabe. Queda por ver si finalmente será la solución definitiva.

Y el tercer parámetro es el más importante, en mi opinión. Es lo que podríamos llamar el parámetro de los hechos consumados. Es decir, hacer que Gaza sea inhabitable. Y por lo tanto, por las buenas o por las malas, todos menos un puñado de personas. Conoce la expresión, Sr. Netanyahu, de que tenemos que reducir la población de Gaza. Y creo que esa es la etapa en la que nos encontramos ahora, sin dejar otra opción, ninguna alternativa, salvo irnos.

Ahora, quisiera hacer un par de observaciones adicionales sobre este punto. En primer lugar, en la medida en que Israel permitió la entrada de ayuda humanitaria, o se impusieron ciertas restricciones, por ejemplo, a sus ataques a hospitales, todo dependía de la cobertura mediática internacional.

Ahora bien, el Sr. Netanyahu conoce el panorama estadounidense y conoce a los medios de comunicación estadounidenses. Se han realizado estudios de ciencia política muy buenos y sofisticados que correlacionan las acciones militares de Israel con la cobertura informativa.

Puedo darles uno sobre el que ya había escrito, pero hay muchos ejemplos. Cuando Israel lanzó su invasión terrestre de Gaza en 2014, lo hicieron al día siguiente del derribo del avión malasio, supongo que sobre Ucrania, si no me falla la memoria.

Siempre están mirando, esperando que las cámaras se desvíen. Y eso, en efecto, es lo que explica lo que está sucediendo ahora. Porque ahora es como una especie de bacanal de genocidio. He dejado de verlo.

Probablemente ya lo sepas más que yo. ¿Pero sabes por qué está pasando esto? Porque todos los periódicos, todos los medios, son Trump, Trump, Trump, Trump, Trump, Trump, Trump. Y los israelíes lo saben.

Esta es su oportunidad cuando todos los medios están centrados en Trump. No es que, casualmente, les haya dado luz verde. No es por eso que está sucediendo. Es porque los medios dejaron de cubrirlo. Simplemente es Trump.

Así que es una oportunidad que no creo que los israelíes dejen pasar. Ahora mismo, el objetivo es, primero, hacer que Gaza sea inhabitable, y segundo, quebrar la voluntad del pueblo para que empiece a gritar.

¿Recuerdan la famosa frase de Henry Kissinger durante el régimen de Allende? «Haremos que la economía grite». Y ahora, el objetivo de los israelíes es hacer que los gazatíes griten para presionar al mundo árabe a que abra las puertas.

Pero tengan en cuenta que mencionaron con toda razón que, durante un mes y una semana, supongo, no se ha admitido comida, combustible, agua ni electricidad. Ahora bien, deben recordar que eso es exactamente lo que dijo el ministro de Defensa [Yoav] Gallant la primera semana de octubre: "No vamos a admitir comida, combustible, agua ni electricidad". La única razón por la que se vieron obligados a retroceder es que empezaron a hacerlo el 15 de octubre.

Fue debido a la presión internacional, que obligó a Joe Biden y a Antony Blinken a decirle a Israel que debía adaptarse hasta cierto punto a la opinión internacional. Fue la misma orden, y Biden y Blinken la habrían seguido de no ser por la cobertura internacional. Ahora mismo no hay cobertura, así que pueden hacer lo que quieran.

Chris Hedges

Hay dos aspectos de esta posible transferencia de población. Primero, los informes de que tanto Estados Unidos como Israel han estado en contacto con Sudán, Somalilandia y Somalia. Somalilandia es una rama que busca reconocimiento diplomático. Todos estos países necesitan dinero. Sudán ha declarado que no aceptará a los palestinos. Y el otro factor es que ahora las autoridades israelíes atacan a Egipto por violar los Acuerdos de Camp David al construir infraestructura militar y movilizar tropas hacia el norte del Sinaí.

Esto es algo que los egipcios niegan. Es Israel, por supuesto, el que ha roto el cerco de Camp David al ocupar el corredor de Filadelfia, que se supone está desmilitarizado. Pero sí parece que, si observamos esto desde fuera, están divididos en cuanto a su futuro.

¿Los enviarán a África? No sé cómo llegan. Siria también ha quedado completamente destruida. Israel ha llevado a cabo numerosos ataques aéreos contra lo que queda del ejército sirio desde el derrocamiento de [el expresidente sirio Bashar al-] Assad. Pero Gaza no colinda con Siria. Tienen que desmantelarlos allí. ¿Tiene alguna idea sobre…?

Norman Finkelstein

No, no, nunca pretendo tener conocimientos militares. Lo que diría es que, ligeramente... No estoy en desacuerdo, pero creo que la redacción es crucial. Israel dice que no se detendrá hasta que Hamás sea destruido. No creo que tenga nada que ver con Hamás. Sé que soy una minoría en esa opinión.

Bueno, es un factor marginal. Pero no se trata de Hamás. Se trata de la solución final para Gaza. Tú y yo sabemos que, hasta que no quede ni un solo gazatí, Israel puede seguir diciendo que no ha destruido a Hamás. Bueno, ¿cómo puede alguien demostrar si Hamás ha sido derrotado o no? No hay medida para eso. No hay pruebas. Se podría decir: «Bueno, la prueba estaría en que Israel deje de sufrir bajas».

¿Adivinen qué? En promedio, Israel ha sufrido una baja diaria en Gaza. Así que no es una cifra enorme. Durante 18 meses, han muerto unos 400 israelíes.

Entonces, ¿qué probará la derrota de Hamás? Sé qué lo probará cuando no quede nadie en Gaza. Esa será la prueba. Así que, incluso usando este lenguaje como si se estuviera estableciendo que usaremos el criterio de la derrota de Hamás, en primer lugar, en mi opinión, podemos discrepar en esto; no creo que hubiera nada que derrotar. No hubo guerra en Gaza.

Han pasado 18 meses. 18 meses. ¿Puedes nombrar alguna batalla? ¿Algún reportero ha informado de alguna batalla en Gaza? No ha habido batallas. Ha habido aproximadamente una baja al día. Probablemente la mitad fueron por fuego amigo.

Creo que, en el transcurso de lo que ha estado sucediendo en Gaza, había básicamente dos paradigmas, si se me permite usar esa palabra tan amplia, dos paradigmas. Un paradigma era que se trataba de una guerra entre Israel y Hamás. Y, por supuesto, los medios de comunicación lo difundieron porque, bueno, es una guerra y en ella ocurren cosas.

Y luego había un segundo paradigma. Era el paradigma sudafricano. Esto no es una guerra. Es un genocidio. Y al llamarlo guerra, estás ocultando el aspecto más crítico de lo que está sucediendo. Perdóname si me repito si te lo he dicho antes, pero recuerdo que había un libro famoso, aunque ya tienes edad suficiente para recordarlo, de Lucy Dawidowicz. Se llamaba La guerra contra los judíos. Lucy Dawidowicz era una completa imbécil. Era una simple ignorante. Su libro era horrible.

Pero había un segundo paradigma. Este segundo paradigma fue escrito por un historiador serio. Era Raul Hilberg, bueno, sociólogo. ¿Cómo llamó a su obra maestra? La llamó "La destrucción del judaísmo europeo". No fue una guerra.

Fue una destrucción sistemática. Y mi madre, que era muy sensible a los idiomas, de alguna manera dominó el inglés más rápido que yo, a un ritmo mucho más rápido, y siempre se indignaba cuando alguien describía lo que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial como una guerra.

Ella siempre decía, y diré que es una cuestión de satisfacción personal, si se me permite la palabra, cómo las ideas de mi madre fueron validadas una y otra vez por libros que leí, escritos por personas serias. Podría darles otros ejemplos si les interesa, pero por el momento, mi madre decía con mucha contundencia: «No fue una guerra. Fue un exterminio. Éramos como cucarachas. El exterminador nos ilumina aquí. Corremos allá. Nos ilumina allá. Corremos aquí. Fue un exterminio».

Y creo que debemos ser muy cuidadosos, ya que esto se está desarrollando en tiempo real, y no usar el lenguaje de una guerra. Porque una vez que se empieza a usar ese lenguaje, Israel gana el 99% de la guerra de propaganda. Así que no creo que… ya sabes, la gente dice que soy derrotista en esto. No lo soy. Y, por supuesto, si hubiera resistencia, nadie estaría más feliz que yo.

Pero a veces, en una pequeña parcela de tierra como la describiste, se estima que Israel ha lanzado más de cuatro bombas atómicas. La idea de una resistencia en esa situación, si lees las descripciones, antes de que ninguna de las tropas israelíes se mueva un centímetro, arrasan todo lo que tienen delante, todo a su alrededor, todo es arrasado. ¿Cómo se puede hablar realistamente de resistencia en esas circunstancias?

Chris Hedges

Sí, y también debemos tener claro que Hamás no cuenta con blindados, artillería, fuerza aérea, armada, unidades mecanizadas ni con todos los pertrechos de un ejército moderno que, por supuesto, Israel está desplegando contra ellos. Tienen armas pequeñas, nada más.

Quisiera preguntar si existen impedimentos externos que puedan impedir que Israel despoble Gaza. Obviamente, no hay ninguno interno en Israel.

Norman Finkelstein

Mira, pienso en eso todos los días. De verdad. Sabes que buscas la solución mágica. Buscabas el milagro. No lo veo. Tuve cierta esperanza durante un tiempo en los campamentos estudiantiles, y se extendían con una rapidez o celeridad inusual, y se extendían por todo el mundo, y al recordar los años sesenta, ves potencial ahí.

Me sorprendió la facilidad con la que fueron aplastados. Pero, por otro lado, hay que tener en cuenta que el precio que se esperaba que pagaran los estudiantes era muy alto. En primer lugar, los campamentos comenzaron en las universidades de élite, donde las matrículas son astronómicas.

Así que, si te expulsan, pierdes $80,000 en matrícula. Además, en los campamentos —no me refiero al amplio apoyo, sino a los campamentos que concentraban el apoyo— en la mayoría de las universidades, incluso en lugares como el MIT, la mayoría eran personas no blancas. Y yo diría que, mayoritariamente, eran extranjeros. Así que pagaron un precio aún mayor: expulsión más deportación.

Y eso ya se vislumbraba en la primavera. Así que, considerando la crueldad con la que fueron aplastados, supongo que no sorprende del todo que, al comenzar el nuevo semestre este año, ya hubieran desaparecido de la vista. Hubo algunas luchas internas, pero eso siempre ocurre cuando se pierde a una gran cantidad de gente.

Ya sabes, los ultras toman el poder y la situación siempre se vuelve un poco turbia, pero no creo que fuera el factor principal. El factor principal fue la fuerza bruta, una fuerza mayor que se ejerció sobre ellos. Y luego, ya sabes, en algunos momentos del conflicto real, Hezbolá tenía esperanzas de que pudieran intensificar el precio que Israel pagaría.

Eso no sucedió. Entonces la gente empezó a abrigar la esperanza, contra toda esperanza, de que los hutíes pudieran cambiar la situación. Eso no sucedió. Y, como pueden ver en mi relato, la búsqueda de esa solución mágica se volvió cada vez más desesperada.

Hubo cierta esperanza en la Corte Internacional de Justicia, que en general se desempeñó con honor considerando el fracaso en todos los demás casos. El hecho de que los jueces, en su abrumadora mayoría, se mantuvieran firmes. Y creo que hicieron lo mejor que pudieron dadas las circunstancias. No fue suficiente.

Pero no había nada que detuviera la maquinaria de matar. Y una vez que Trump fue elegido, creo que es incorrecto decir que fue porque dio luz verde. Fue porque las cámaras desaparecieron. Si abres la página principal del New York Times, que seguro que haces, solo aparece Trump, Trump, Trump, Trump, línea dos, Trump, Trump, Trump, Trump, línea tres.

Eso era todo lo que necesitaban. Eso era todo lo que Israel necesitaba. Y ahora podemos seguir con lo nuestro. ¿Recuerdas cuando Gallant dio la orden inicial de no permitir comida, combustible, agua ni electricidad? Esto provocó una protesta y se vieron obligados a retirarse el 15 de octubre, y luego hubo una retirada más completa después, creo que para el 27 de octubre, si no recuerdo mal. Esta vez no se vieron obligados a retirarse.

Chris Hedges

Quiero preguntar sobre la prensa porque el New York Times publicó un artículo el lunes sobre las universidades y la forma en que caracterizaron la protesta fue que acosaron a los estudiantes judíos.

No creo que ningún estudiante judío, que yo sepa, haya sido arrestado. No creo que ninguno haya sido golpeado. No creo que ninguno haya sido enviado al hospital por ser rociado con una sustancia química en las escaleras de la Biblioteca Low. Pero la prensa realmente sentó las bases de lo que está sucediendo al caracterizar erróneamente estos campamentos como si fueran esencialmente guaridas de simpatizantes de Hamás y antisemitas. Sé que usted y yo estábamos en los campamentos. Fue completamente falso.

Norman Finkelstein

Bueno, ahora se está jugando un nuevo juego: todo el ataque, este descarado y escandaloso ataque a la libertad académica, comenzó con el Sr. Trump. Y, por lo tanto, gran parte de lo sucedido se está depositando en el agujero de la memoria de George Orwell. No empezó con Trump. Todos tenemos recuerdos nítidos. Aún no han sido borrados por los que mandan.

Comenzaron cuando la clase multimillonaria supremacista judía decidió aportar su granito de arena a la causa y vieron su contribución; algunos multimillonarios supremacistas judíos ya habían aportado, como Sheryl Sandberg [exdirectora de operaciones de Meta]. Así que creó esto, canalizó a su Leni Riefenstahl [directora de cine alemán/nazi] y creó esta épica propagandística llamada "Gritos antes del silencio", o como la he rebautizado, "Scheiss Before Schlock", que afirmaba que Hamás había utilizado la violación como arma, había utilizado la violación en masa como arma.

Y lo publicó, supongo, en febrero de 2024. Era como El nacimiento de una nación. Si estaba imitando a Leni Riefenstahl, porque Sheryl Sandberg es feminista, su precursor en Estados Unidos fue El nacimiento de una nación, con el mismo tema. Necesitamos hombres blancos que protejan a las mujeres blancas de estas criaturas salvajes de piel oscura.

Quizás sepas que "El nacimiento de una nación" fue la primera película proyectada en la Casa Blanca, y "Scheiss Before Schlock", de Sheryl Sandberg, también se proyectó en la Casa Blanca de Biden. Así que ella fue la primera en unirse a la causa. Y luego, en primavera, Bill Ackman, quien está casado con una esposa trofeo de Israel, estuvo en la Fuerza Aérea Israelí.

Barry Sternlicht en la Universidad de Brown, Robert Kraft en la Universidad de Columbia, recurrieron al chantaje. Fue muy directo. No se hizo a puerta cerrada. O se aplastan los campamentos o no se recibe el dinero de nuestros exalumnos. Y entonces comenzó una saga sin precedentes en la historia de Estados Unidos.

Hemos tenido épocas represivas, sin duda. Estuvo la época de la Primera Guerra Mundial, el Terror Rojo, y esa fue la época, probablemente les interese saber, en la que nació la AAUP, la Asociación Americana de Profesores Universitarios, que luego redactó los famosos "Principios de Libertad Académica".

Y eso se debió a que los magnates ladrones, o la clase multimillonaria de ahora, los magnates ladrones de entonces, presionaban a las universidades para que despidieran a sus profesores, solo a unos pocos, no a muchos, que mostraban cierta solidaridad con el movimiento sindical en aquella época. Y luego, el segundo gran ataque, por supuesto, a la libertad académica llegó con la era McCarthy.

Pero si miramos atrás, no hay nada como lo que ocurrió en la primavera del año pasado. Ni uno, ni dos, tres presidentes de universidades de la Ivy League fueron destituidos. Claudine Gay en Harvard, [Elizabeth] Magill en Pensilvania y [Minouche] Shafik en Columbia. Tres presidentes de la Ivy League, y recuerden, dos de los tres eran mujeres de color.

Así que tenían todas las protecciones de la ideología progresista y las tres, y no hubo ni una sola crítica. Ya sabes, intentaron enmascarar...

Chris Hedges

Bueno, solo quiero... no denunciaron el genocidio. Simplemente no se humillaron lo suficiente.

Norman Finkelstein

No se humillaron lo suficiente. Y Claudine Gay, de hecho, tenía toda la razón cuando dijo ante el Comité de la Cámara que esta cuestión de un eslogan como "Del río al mar" planteaba un problema de libertades civiles. Incluso si fuera directamente genocida, seguiría planteando un problema de libertades civiles.

Porque todos olvidaron nuestra propia historia sobre la libertad de expresión. Ustedes, por supuesto, saben que en nuestro país se permite propugnar el derrocamiento violento del gobierno. Ese es un derecho que la Corte Suprema validó; solo si se aplica directamente a una conducta, se permite prohibirlo.

Pero aparte de eso, de hecho he leído las decisiones de la Corte Suprema. Creo que están bastante bien razonadas. Me impresionó el razonamiento. Porque yo mismo soy de izquierdas, como saben. Así que me pregunto por qué un estado burgués permitiría abogar por el derrocamiento violento de un gobierno. Eso no parece encajar con mi comprensión del capitalismo, la clase burguesa y todo lo demás.

Y luego, cuando lees las decisiones de la Corte Suprema y cómo están razonadas, básicamente están razonadas de la siguiente manera: aunque no estemos de acuerdo con el derrocamiento violento del gobierno, dicen los jueces, pueden tener algunas críticas interesantes sobre lo que está mal en nuestra sociedad o en nuestro sistema de gobierno o en nuestro sistema económico.

Así que, aunque no estemos de acuerdo con la defensa del derrocamiento violento del gobierno, perderíamos algo valioso si suprimiéramos la expresión. Y fue con esos argumentos que justificaron el derrocamiento violento del gobierno.

Ahora bien, mucha gente en este país, no los critico ni estoy de acuerdo con ellos, pero muchos son muy patriotas y veneran la bandera estadounidense. Sin embargo, durante la guerra de Vietnam, nuestra Corte Suprema dictaminó que quemar la bandera era una forma de expresión.

Así que cuando Claudine Gay dijo, le preguntaron: si alguien dijera algo abiertamente genocida contra los judíos, ¿qué diría? Y ella respondió que era una pregunta compleja. Y es cierto. Creo que la mayoría de las personas que forman parte de estos comités se sorprenderían ante lo que la Corte Suprema ha dictaminado en nuestra jurisprudencia sobre la libertad de expresión.

Quizás recuerdes una historia graciosa que me gustó. Un tipo entró al juzgado con una camiseta que decía: "Al diablo con el reclutamiento". Y al juez no le gustó. ¿Sabes qué? La confirmó. Y ahora viene la más interesante, Chris, porque ya tienes edad para recordar estas cosas. La mayoría de los jóvenes no tienen ni idea. Siempre se sorprenden al leer esta historia.

Debe recordar que el caso emblemático de la Libertad de Expresión o de la Primera Enmienda en la década de 1980 fue el caso de Skokie, Illinois. Se trató del derecho del Partido Nazi Americano a reunirse y marchar por una comunidad de sobrevivientes del Holocausto en Skokie, Illinois.

Y he aquí que los tribunales de Illinois dictaminaron que tenían ese derecho. Ahora, comparemos, porque la norma actual es que si los estudiantes se sienten inseguros, indeseados o incómodos, eso justifica la supresión de la libertad de expresión. Bueno, Chris, ¿cómo crees que se sintieron los sobrevivientes del Holocausto nazi?

¿Crees que se sintieron cómodos? ¿Crees que se sintieron bienvenidos? ¿Crees que se sintieron queridos cuando el Partido Nazi marchó por Skokie, Illinois? Pero nuestro tribunal dictaminó que eso constituía libertad de expresión.

Debido, en mi opinión, al desastre que azotó a nuestra izquierda política cuando se instalaron la política progresista y la cultura de la cancelación, toda esa historia se borró. Así que fue fácil. Se lo entregaron en bandeja de plata a la otra parte para que la clase multimillonaria judía dijera: «Estamos reteniendo nuestro dinero porque los estudiantes judíos se sienten inseguros, indeseados, rechazados e incómodos», como quieran decirlo.

Así que la realidad, hablo con sinceridad, sin miedo a la verdad. Tengo una amiga maravillosa que vive en Carolina del Norte. Fue a un evento de solidaridad con los palestinos, creo que hace un par de días. Me escribió y me dijo que estaban coreando: "Del río al mar, Palestina será libre". Y, francamente, me dijo que no me sentía cómoda con eso.

Y no me gusta ese eslogan. Lo he dicho muchas veces. No me gusta ese eslogan. Pero, por otro lado, hay muchos eslóganes que no me gustan. ¿Sabes? Y tengo que aprender a vivir con ellos.

Claro, si viene de "mi gente", mis camaradas, etc., intento razonar y explicar por qué creo que es un eslogan equivocado. Pero la gente tiene ese derecho. Ese derecho está protegido. Y por lo tanto, si te sentiste mal recibido, incómodo, indeseado, qué lástima.

Chris Hedges

Además, no se trata de antisemitismo.

Norman Finkelstein

No tiene nada que ver con el antisemitismo.

Chris Hedges

Tiene que ver con cerrar la izquierda y deformar las universidades para convertirlas en centros que atiendan completamente a la estructura de poder, lo que incluye tomar departamentos de Columbia y ponerlos, lo cual es algo sacado de la Alemania fascista, bajo control gubernamental.

Norman Finkelstein

Mira, Chris, quiero... Sabes que ambos tenemos más o menos la misma edad, y quiero tener una conversación seria sobre esto. Estoy en contra de cualquier intervención o interferencia del gobierno. He llegado a aceptar los principios de la libertad académica, aunque nunca me protegieron.

Pero sigo aceptando los principios como correctos. Tus compañeros son los únicos competentes para juzgar tu competencia en tu disciplina. No permitimos que personas arbitrarias decidan quién enseña física. No permitimos que decidan quién enseña química, biología o matemáticas, basándonos en el principio básico de que solo tus compañeros poseen ese tipo de competencia.

Y, pensándolo bien, me parece un criterio perfectamente sensato. Así que, aunque no me beneficié de esa protección, creo que mis compañeros fueron los primeros en juzgarme incompetente. A diferencia de la población general, probablemente me iría mejor con el juego de los dados.

Chris Hedges

Bueno, solo quiero intervenir porque sus compañeros lo recomendaron para la titularidad en DePaul y luego revocaron los procedimientos procesales debido a la presión de [Alan] Dershowitz y todos estos...

Norman Finkelstein

Sí. Es totalmente cierto, y en mi ocasional amargura, no debería perderlo de vista. Así que tienes razón y nunca temo decir que me equivoco. La libertad académica me defendió. Es cierto. Excepto en el ámbito de la interferencia externa. Así que estoy en contra de cualquier interferencia externa.

Dicho esto, había un problema en las humanidades. Había un problema en las artes liberales. Había un problema con gente que actuaba con muy poca capacidad intelectual, actuando como burócratas. Ahora, te reto, quizás para una próxima conversación.

Elige una universidad al azar, elige cualquier universidad al azar, y revisa la oferta de cursos del departamento de inglés.

Chris Hedges

Todo es crítica textual, es [Jacques] Derrida y todo eso.

Norman Finkelstein

Se trata de crítica textual, pero también en la oferta de cursos, no de literatura comparada, sino solo de inglés. Ya sabes, donde antes leías a [William] Shakespeare, a [Charles] Dickens, a [Jane] Austen, y leías y leías.

Ahora bien, si les contara lo que leen, me acusarían de cualquier tipo de pecado. Así que ni siquiera voy a mencionar los títulos. Vayan y miren. Saben, tuve esta conversación hace unos días con Briahna Joy Gray porque me irrita, me irrita que las mismas élites liberales que defienden esta cultura progresista envíen a sus hijos a escuelas donde leen los clásicos.

Y luego, cuando uno de mis estudiantes de, digamos, la City University, una universidad pública, si por algún milagro logra entrar en una facultad de derecho o una escuela profesional de primer nivel, no sabe si va a entrar o no. Porque sus compañeros citan a Shakespeare, a Platón y a Aristóteles, y no les diré qué leen en mi universidad.

Lo sé con certeza porque he sido mentor de varios estudiantes a quienes intenté guiar con una base sólida, ya que son muy brillantes y tienen mucho futuro. Y repasamos juntos los catálogos de cursos. En mi época, y no hace mucho, sí, pero no hace tanto tiempo, en los cursos de inglés de nivel 100, se trataban las historias de Shakespeare, las tragedias de Shakespeare, las comedias de Shakespeare, tres cursos diferentes.

Eso era de nivel 100. Y luego, por supuesto, se vuelve más sofisticado, de nivel 200 y 300. Ahora, con una selección de hasta 100 cursos, podrías encontrar uno de Shakespeare, quizás uno. Uno.

Literatura británica, un curso, un curso de introducción entre cien. Entonces, te preguntas, ¿y qué son los otros 99? Bueno, Chris Hedges, prepárate. ¿Por qué digo todo esto? Necesitan una limpieza. La necesitan. Quiero que salga de dentro. Pero a Trump y compañía, se les sirvió en bandeja de plata.

Porque a nadie le gustan esas clases. Hablo con los estudiantes. No se puede discrepar. Hay una línea de partido. Y pobre de ti si eres hombre y estás tomando un curso que incluye autoras. No, hablo en serio. No puedes abrir la boca.

Chris Hedges

No, lo sé. Estoy de acuerdo contigo, y sabes, pasé ocho años en la universidad y eso fue todo lo que hice, incluyendo griego y latín. Sé que en Princeton prohibieron a Richard Wright. Sabes, Black Boy es una de las grandes obras de la literatura del siglo XX. Eso es otra historia.

Norm, para terminar, quiero hablar de tu libro, Gaza: Una investigación sobre su martirio, porque lo que haces en él no es solo documentar los informes detallados, el informe Goldstone y otros que detallan exhaustivamente los crímenes de guerra. Incluye un capítulo sobre el Mavi Marmara, el barco turco que fue atacado por comandos israelíes en la Operación Plomo Fundido.

Así que todo esto quedó documentado. Todo esto incluía, por supuesto, el Líbano, la incursión israelí en el Líbano, el bombardeo del oeste de Beirut, etcétera. Todo quedó documentado y no tuvo ningún efecto.

Y escribes sobre el informe Goldstone, pero también en el libro escribes sobre figuras como Hillary Clinton, que se enorgullecen de obstruir cualquier intento de actuar en base a esos informes. Y creo que ese es un punto importante porque allanó el camino para el genocidio. Y me pregunto si podrías, para terminar, hablar de eso.

Norman Finkelstein

Sí, creo eso, no culpo a Richard Goldstone porque creo que fue chantajeado.

Chris Hedges

Bueno, porque se retractó... Escribió una columna para el Washington Post que decía que, si hubiera sabido ahora lo que sabía entonces, habría escrito el informe. Pero este tipo estaba bajo una presión tremenda. Lo persiguieron por ser judío y sionista. Pero fue honesto.

Norman Finkelstein

Bueno, fue sincero. Fue una historia interesante. Se la contaré rápidamente porque el tiempo no me lo permite. Richard Goldstone era judío. Era sionista. Tenía vínculos con muchas instituciones en Israel. Y cuando le pidieron que encabezara la Comisión de Investigación, dijo: «No pude negarme porque me dijeron que podía redactar los términos de referencia».

Así que cualquier cosa que quisiera investigar, ellos estaban de acuerdo. Entonces él dijo: "¿Cómo podía negarse en esas circunstancias?". Y luego añadió: "Era una comisión de cuatro personas, Christine Chinkin, no tan importante, conozco a los chicos".

En cualquier caso, escribió un informe devastador. Creo que tenía poco menos de 400 páginas. Era un informe enorme. Y abarcaba un amplio espectro. Se limitaba a la Operación Plomo Fundido, del 26 de agosto al 17 de enero. Examinaba la historia de la ocupación. Examinaba Cisjordania. Era muy exhaustivo y un informe absolutamente devastador. Absolutamente devastador.

Como apunte, siempre que alguien dice: «Hamás bloqueó esto, Hamás bloqueó aquello, Hamás bloqueó aquello», Hamás siempre cooperó con las comisiones internacionales, aunque fueron brutalmente brutales con Hamás. Todas declararon a Hamás culpable de crímenes de guerra. A Hamás nunca le importó. Porque pensaron que si conseguíamos algo con estas comisiones, que hicieran lo que quisieran con nosotros.

Lo dejaremos pasar. Siempre cooperaron. Siempre fue Israel quien se negó a cooperar con las Comisiones Internacionales de Investigación. Y no es cierto que las Comisiones de Investigación fueran indulgentes con Hamás. En absoluto. Fueron bastante despiadadas con Hamás. En cualquier caso, él escribe el informe y sufre un ataque devastador.

Claro que Alan Dershowitz siempre exagera y comparó a Richard Goldstone con el Dr. [Josef] Mengele. Bueno, eso fue típico de Dershowitz, pero en realidad los otros ataques no fueron mucho mejores. No le fue mucho mejor a Richard Goldstone. Y luego prácticamente se retractó de ese informe el 1 de abril de 2011. Al principio pensé que era una broma del Día de los Inocentes.

No lo podía creer. Había escrito mucho sobre Goldstone para entonces y leí el informe al menos cuatro o cinco veces porque era una mina de oro. Y él afirmaba haber obtenido nueva información que lo obligó a retractarse. Y John Dugard, quien también es jurista sudafricano, y para sus oyentes, él fue quien encabezó la delegación. Fue asesor principal de la Corte Internacional de Justicia durante el caso de genocidio.

John Dugard tiene una trayectoria muy distinguida. Fue abogado de la familia Nelson Mandela cuando Nelson Mandela estuvo en prisión. Fue abogado del obispo [Desmond] Tutu. Y, por encima de todo, es una persona muy decente.

Una de esas rarezas, un liberal consecuente. Yo soy radical, él es liberal, pero me conmueve verlo. En cualquier caso, Dugard, entre otras cosas, fue relator especial de la ONU sobre los territorios ocupados. Y cuando Richard Goldstone se retractó, Dugard escribió, creo que fue en la revista británica, «No hay nada nuevo, Sr. Goldstone. No se ha revelado nada nuevo desde que publicó ese informe. Lo sé. Porque publicó, simultáneamente, un informe para la Liga Árabe. Era su investigador principal».

Y lo justo es lo justo. El caso de Goldstone fue más exhaustivo, pero el de Dugard tenía más conocimiento de la ley. Dugard es de primera, de primera categoría. En cualquier caso, dijo que no había nada nuevo, y luego concluyó diciendo que el motivo de la retractación de Richard Goldstone se lo llevará a la tumba. Nunca lo sabremos.

Chris Hedges

Bueno, Israel es conocido por su chantaje, pero quiero profundizar en eso. Quiero abordar ese momento porque creo que lo mencionas como un momento crucial en el que quizás Israel podría haber rendido cuentas, y no lo hizo. Después de eso, fue una auténtica guerra de bandos.

Norman Finkelstein

Sí, lo fue. La gente ahora lo ha olvidado o es demasiado joven para recordarlo. Hubo una gran protesta contra Israel durante la Operación Plomo Fundido. Cientos de miles de personas salieron a la calle.

Chris Hedges

Deberíamos simplemente decir qué fue la Operación Plomo Fundido. Fue un asalto a Gaza.

Norman Finkelstein

Fue una de las matanzas periódicas de Israel en Gaza. Sí, esto fue de 2008 a 2009. Terminó el 17 de enero de 2009, y no deja de ser interesante el porqué. Terminó en esa fecha porque Obama iba a tomar posesión el 20 de enero. Y como este era su nombramiento, no quería distracciones con Gaza. Así que simplemente llamó a Netanyahu, no fue Netanyahu, fue Olmert.

Acaba de llamar a Ehud Olmert y le dijo: «Es hora de parar. No quiero que me distraigan». Se me fue el hilo de la conversación.

Chris Hedges

Bueno, ¿por qué fue ese momento tan crucial?

Norman Finkelstein

Hubo una gran indignación por las acciones de Israel. Recordarán que, en ese momento, la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, tenía dificultades para visitar el Reino Unido porque, según el derecho internacional, pretendían procesarla.

Y los soldados tenían dificultades para viajar. Así que parecía que existía alguna posibilidad. Y cuando Goldstone se retractó, como dije, creo que fue chantaje. Personalmente, dudo que fuera él, pero tiene una hija que vive en Israel, y es fácil imaginar que si buscas información sucia sobre alguien, la encontrarás, y si no la encuentras, por algún milagro, la persona tiene un historial limpio. Ahí están tus familiares, ¿sabes?

Y entonces, en ese momento, Israel nunca volvió a ser amenazado seriamente. Ha habido todo tipo de maquinaciones. Creo que la ex fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, creo que fue chantajeada por Israel. Escribí un libro sobre ese tema del que se vendieron menos ejemplares que los dedos de tu mano derecha. Y los que vendí fueron los que compré. Fue un círculo vicioso.

Creo que la actual vicepresidenta de la Corte Internacional de Justicia, Julia Sebutinde, está siendo chantajeada por Israel. Creo que la expresidenta de la corte, Joan Donoghue, quien presidía el caso de genocidio, por arribismo, intentó sabotear el fallo de la CIJ sobre un posible genocidio en Gaza.

Así que todavía hay mucha suciedad. Es el tema de un libro mío de próxima publicación titulado "Los sepultureros de Gaza: Una investigación sobre..."

Mi memoria. No he podido dormir en semanas, simplemente he estado trabajando sin parar. Y sigo trabajando sin parar en el libro que tengo… una investigación sobre algo en las altas esferas. Así que creo que todavía hay muchas maquinaciones en marcha en la comunidad internacional. Pero en general, creo que… no fueron malas.

O sea, si recuerdas la época de [exsecretario general de las Naciones Unidas] Ban Ki-moon y lo comparas con [António] Guterres, Guterres ha estado haciendo cosas muy... ya sabes, como el otro día, las cuatro puertas del infierno... ha sido bueno. Toda la jerarquía de la ONU, creo, es justo. Creo que estuvieron bien. Y pensé que la CIJ hizo todo lo posible dadas las circunstancias. Así que simplemente no fue suficiente.


Fuente: The Chris Hedges Report