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martes, 28 de julio de 2026

2025, el año con más guerras de la última década

 

 Por Josep Maria Royo   
      Escola de Cultura de Pau de la UAB.


La Escola de Cultura de Pau de la UAB ha publicado en las últimas semanas su informe anual sobre conflictividad, derechos humanos y construcción de paz, en el que identifica 40 guerras activas en el mundo, la cifra más alta de la última década, y alerta de un aumento de los conflictos internacionales y de sus consecuencias humanitarias


La periferia sur de Beirut es bombardeada cada día por el ejército israelí.

      El mundo vive un nuevo repunte de la violencia armada global. En el año 2025 se registraron 40 conflictos armados activos (37 en 2024), la cifra más elevada desde 2011 y una de las más altas desde que la Escola de Cultura de Pau (ECP) de la Universitat Autònoma de Barcelona elabora sus informes anuales sobre conflictividad internacional. La dinámica de incremento en el número de conflictos armados en los últimos años ha ido en paralelo a un significativo aumento en la cifra de tensiones sociopolíticas a nivel mundial en los últimos años, un total de 113 en 2025.

Estas son algunas de las principales conclusiones del informe Alerta 2026! Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz, que analiza la evolución de los conflictos armados, las tensiones sociopolíticas y el impacto de las guerras sobre la población civil y los derechos humanos. Según el estudio, durante 2025 hubo 40 conflictos armados y 113 escenarios de tensión sociopolítica en todo el mundo. África continúa concentrando el mayor número de guerras (17), seguida de Asia y el Pacífico (12) y Oriente Medio (7), mientras que Europa y América registran dos conflictos armados cada una.


Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz.

Los conflictos armados de alta intensidad –caracterizados por elevados niveles de letalidad (más de mil víctimas mortales anuales) y severos impactos en términos de desplazamiento de población, destrucción de infraestructuras y consecuencias en el territorio– representaron un 50% de los casos en 2025. El continente afectado por mayor número de conflictos de alta intensidad fue África (11 guerras de alta intensidad y un 55% del total de casos más graves en el mundo), seguido de Oriente Medio (4 casos y un 20% del total de casos más graves en el mundo).


Mapa sobre los conflictos de 2025.

Sin embargo, entre esta veintena de casos de alta intensidad hay algunos que superan ampliamente la cifra de mil víctimas mortales. En la República Democrática del Congo (RDC), sobre todo en el este, se registraron más de 6.800 víctimas en 2025, en su mayoría civiles, según datos de Armed Conflict Location & Event Data (ACLED). La situación en el este de la RDC durante el año estuvo marcada por el empeoramiento de la ofensiva del grupo armado M23 y de Ruanda en territorio congolés iniciada a finales de 2021, la creciente implicación de Burundi en apoyo de la RDC, y el fracaso de las iniciativas diplomáticas de EEUU y Qatar.

En Haití, según datos de Naciones Unidas, entre enero y noviembre de 2025 se registraron más de 8.100 asesinatos, una cifra que la propia ONU estima que podría ser sensiblemente mayor por las dificultades de acceso a las zonas controladas por las bandas.

El conjunto de la violencia en Somalia causó más de 9.900 víctimas mortales, rozando el umbral de las 10.000, según cifras de ACLED. En relación al conflicto Región Sahel Occidental, la violencia política provocó más de 10.000 muertes en Burkina Faso, Malí y Níger. Un año más, Burkina Faso se consolidó como el país más afectado por la violencia yihadista en la región, representando el 55% de todas las muertes vinculadas al conflicto en el Sahel. Por otra parte, la guerra civil en Sudán causó en 2025 la muerte de más de 17.800 personas, siendo el conflicto armado de mayor letalidad en el continente africano. El conflicto y violencia armada en Myanmar causaron más de 15.300 víctimas mortales en 2025.

La ofensiva israelí contra Gaza siguió en niveles muy elevados de mortalidad. Según el balance de OCHA basado en informaciones del Ministerio de Salud de Gaza, desde octubre de 2023 y hasta finales de 2025 más de 70.000 palestinos y palestinas habían muerto en Gaza, cifra conservadora, según diversos análisis.


Restos de una tienda de campaña en la costa de Gaza.

Finalmente, el conflicto armado más letal en 2025 fue el relativo a la invasión rusa y guerra entre Rusia y Ucrania, que causó más de 78.000 víctimas mortales en Ucrania, según ACLED.

Aumento de las guerras internacionales

El informe alerta especialmente del incremento de los conflictos internacionales. En 2025 se registraron nueve guerras entre diferentes Estados o claramente internacionalizadas, la cifra más alta desde que la ECP utiliza la metodología actual de clasificación. Entre los nuevos conflictos armados identificados están el enfrentamiento entre India y Pakistán, la grave escalada bélica entre Tailandia y Camboya y la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, conocida en 2025 como “la guerra de los 12 días” y que se reabrió en 2026. La ECP advierte que esta evolución refleja un deterioro de la seguridad global y es un espejo de un sistema internacional en el que muchos actores no priorizan la prevención, el abordaje de causas de fondo de las disputas y el apoyo al diálogo.

Finalmente, cabe destacar que este panorama de intensificación de la conflictividad armada y sus graves impactos en civiles se dio en un contexto de incremento de las tensiones geopolíticas a nivel mundial, en un escenario de cambio en el orden global y de creciente militarismo y militarización. En línea con las tendencias observadas en años precedentes, el diagnóstico anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) confirmó un incremento sin precedentes del gasto militar a nivel mundial. Según los datos publicados en 2025, este gasto alcanzó los 2.718 millones de dólares en 2024, un aumento del 9,4% en términos comparativos con 2023, el incremento anual más pronunciado desde, al menos, el fin de la Guerra Fría.


Aumento sin precedentes del gasto militar mundial a medida que se dispara el gasto en Europa y Oriente Medio.

Impactos de los conflictos armados en la población civil

En 2025 la población civil continuó padeciendo gravísimas consecuencias derivadas de los conflictos armados, cuyos efectos se interrelacionaron en muchos casos con otras crisis como la emergencia climática, las desigualdades y situaciones de inseguridad alimentaria que agravaron las vulneraciones de derechos en estos contextos. En su informe anual sobre la protección de civiles en conflictos armados, publicado en junio de 2025 y que hace referencia a los hechos acontecidos en 2024, el secretario general de la ONU alertaba de tendencias alarmantes.

Antònio Guterres advirtió sobre el elevado número de víctimas mortales y heridas civiles, incluyendo a causa del uso de bombas de mayor tamaño con explosivos de alta potencia en zonas densamente pobladas, dinámica que se incrementó. También alertó sobre las municiones sin detonar y artefactos explosivos improvisados. Según datos de ese informe, Naciones Unidas registró más de 36.000 víctimas mortales civiles en 14 conflictos armados. Casos como Afganistán, Colombia, Etiopía, Líbano, Myanmar, Siria, la RDC, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Ucrania y Palestina fueron escenarios de elevadas muertes y heridos civiles, señalados por Naciones Unidas.


El 1 de febrero de 2021 el Ejército birmano dio un golpe de Estado – Desde entonces, la población vive asediada por los militares.

El organismo internacional documentó también denuncias de torturas, ejecuciones extrajudiciales, arrestos, detenciones arbitrarias, tomas de rehenes, desapariciones forzadas, violencia sexual y desplazamiento forzado, incluyendo Afganistán, Colombia, Malí, Niger, RCA, la RDC y Palestina. Sobresalieron también daños a bienes civiles e infraestructura crítica en numerosos conflictos, incluyendo por su grave magnitud el caso de Gaza.

Otra tendencia preocupante señalada por Naciones Unidas fue la inseguridad alimentaria en contextos de conflicto. Más de 280 millones de personas afrontaron en 2024 situación de altos niveles de inseguridad alimentaria (fase 3) en 59 países y territorios, gran parte de ellos afectados por conflicto armado. Naciones Unidas también destacó la continuación de la violencia sexual relacionada con los conflictos, con 4.500 casos verificados en 2024. El 93% de las víctimas eran mujeres o niñas. El secretario general también denunció la erosión del respeto al derecho internacional humanitario.

El análisis de los conflictos armados en 2025 constata la continuidad de las preocupantes tendencias señaladas en el informe del secretario general de la ONU. En 2025 sobresalieron casos como Gaza, la RDC (este), Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Haití, Rusia-Ucrania o Myanmar, entre otros, por la gravedad de los impactos en civiles. Los niveles de violencia de Israel contra la población palestina continuaron siendo exorbitados y motivaron crecientes denuncias de genocidio. En la RDC (este), el M23 y Rwanda llevaron a cabo una campaña sistemática de represión en las zonas ocupadas, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzosas y ataques nocturnos a hospitales. Además, el conflicto siguió generando graves problemas de protección de la población civil, como violencia de género, reclutamiento infantil, secuestros y desplazamientos generalizados. Alrededor de 27,7 millones de personas, más de una cuarta parte de la población, necesitaba asistencia humanitaria. 

En Sudán el impacto de la guerra sobre la población civil en 2025 fue devastador. Se estima que más de 21 millones de personas sufrían de inseguridad alimentaria aguda, existiendo focos de hambruna por todo el país, ya que ambos bandos en conflicto bloquean activamente la ayuda humanitaria. En Sudán del Sur, la guerra exacerbó la crisis humanitaria y casi la mitad de la población sufría hambre aguda. En Somalia, la ONU estimó que más de 4,4 millones de personas sufrirían inseguridad alimentaria aguda. En Haití, la crisis humanitaria y de seguridad se agudizó, con alrededor de 9.000 asesinatos y más de la mitad de la población en situación de inseguridad alimentaria. Además, UNICEF alertó de que aproximadamente la mitad de los miembros de las bandas armadas eran menores. Con relación a la guerra Rusia–Ucrania, se produjo durante el año un deterioro grave de las condiciones de vida en las regiones de los frentes de guerra, con daños extensos a viviendas y otras infraestructuras civiles y según OCHA 10,8 millones de personas en Ucrania requerirán asistencia humanitaria en 2026. En Siria fue especialmente grave durante el año la comisión de masacres, con datos de casi 2.700 víctimas mortales en 63 episodios de masacres, según el Syrian Observatory for Human Rights (SOHR).

En numerosos conflictos armados se constató el uso de violencia sexual en 2025, entre ellos Burundi, RCA, la RDC (este), Región Lago Chad (por parte de Boko Haram), Somalia, Sudán, Haití y Colombia. Entre otros casos, en Somalia, cabe destacar la persistencia de la violencia sexual en el conflicto, de carácter generalizado y principalmente cometida por al-Shabaab. Las autoridades recibieron casi 15.000 denuncias de violencia sexual y de género entre marzo y agosto de 2025. En Haití, Naciones Unidas advirtió sobre el aumento de las violaciones grupales y denunció que en 2025 se habían incrementado en un 40% los casos de violencia sexual, casi en su totalidad hacia mujeres y niñas, muy mayoritariamente por parte de las bandas armadas como estrategia de control, terror y venganza contra personas acusadas de colaborar con el Estado.

Afganistán, Siria, Sudán, Ucrania y Venezuela concentran el 65 % de la población refugiada mundial

Cabe destacar que los conflictos armados también continuaron teniendo entre sus impactos más notorios los desplazamientos forzados de población. Según el informe semestral de tendencias publicado por ACNUR en noviembre de 2025, y que contempla datos recopilados durante el primer semestre del año, la población global desplazada forzosamente –tanto refugiadas como desplazadas internas– era de 117,3 millones de personas. Supuso una disminución del 5% respecto a 2024, y en contraste con la tendencia de incremento incesante en los anteriores años. La reducción estuvo asociada, según ACNUR, al marcado aumento de retornos de personas refugiadas y desplazadas en algunas de las crisis más graves, como la RDC, Siria, Sudán y Afganistán.

A finales de año Sudán constituía la crisis de desplazamiento más grave del mundo, con 12,8 millones de personas desplazadas por la violencia, según datos de la ONU, incluyendo 4,3 millones que huyeron del país, principalmente a Egipto, Chad y Sudán del Sur.

Retrocesos en los derechos de las mujeres

Coincidiendo con el 25º aniversario de la resolución 1325 de la ONU sobre mujeres, paz y seguridad, el informe alerta de un retroceso global de los derechos de las mujeres. Según el estudio, el 70% de los conflictos armados de máxima intensidad tienen lugar en países con niveles bajos o medios-bajos de igualdad de género. 23 de los 40 conflictos armados que tuvieron lugar en 2025 transcurrieron en países donde había niveles bajos o medios-bajos de igualdad de género, y 16 de los 20 conflictos armados de alta intensidad de 2025 (80 %) tuvieron lugar en países donde la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex había documentado legislación o políticas criminalizadoras contra la población LGTBIQ+.

Además, la participación de mujeres en procesos de paz impulsados por las Naciones Unidas continúa disminuyendo. La ONU verificó más de 4.600 casos de violencia sexual relacionada con conflictos durante 2024, un 25 % más que el año anterior. El 93 % de las víctimas fueron mujeres y niñas.


Fuente: El Salto

domingo, 3 de mayo de 2026

Palantir: la empresa más peligrosa del mundo

 

 Por Pablo Elorduy   
      Fue parte del colectivo fundador de El Salto.


Concebida por Peter Thiel y Alex Karp como una herramienta al servicio de Estados Unidos en su proyecto de dominación, Palantir fusiona las herramientas de control, los beneficios de la guerra, la apuesta tecnológica del capital para escapar de su crisis y la ideología totalitaria en una serie de productos que se han expandido por todo el planeta


Palantir: la empresa más peligrosa del mundo.


     El infierno se desató sobre la escuela Shajare Tayebé, en Minab. Era sábado, 28 de febrero de 2026, día lectivo en Irán. La jornada de clases había sido suspendida por los bombardeos estadounidenses, pero cientos de personas permanecían en el edificio, esperando a que el alumnado fuera recogido por sus familias. Se trataba de un proceso lento, ya que muchas chicas y chicos vivían en los pueblos de alrededor y debían esperar a que llegasen los vehículos desde las zonas rurales. Tres misiles Tomahawk cayeron sobre la escuela de Minab causando 175 víctimas mortales, la mayoría niños y niñas.


Una escuela de primaria en Minab, al sur de Irán, fue bombardeada por EEUU e Israel.

Shajare Tayebé es el escenario del primer presunto crimen de guerra de la Operación Furia Épica lanzada por Estados Unidos e Israel. Según han admitidofuentes del ejército estadounidense, cuya administración al principio negó el ataque, se trató de un error. El software utilizado para la clasificación de objetivos había establecido esa escuela infantil como una infraestructura militar. 

Así estaba designada desde 2013 y nadie —ni humano, ni máquina— había cambiado la clasificación de ese centro, que desde hace tiempo era independiente del edificio militar adyacente.


El sistema de combate Aegis se muestra a bordo del USS Vincennes (CG-49), el buque de guerra cuya tripulación confundió el vuelo 655 de Iran Air con un avión de combate atacante y lo derribó en 1988, matando a las 290 personas a bordo.

Un software de mando y control llamado Maven, basado en la hipótesis de que la velocidad en la toma de decisiones es diferencial para la victoria en una guerra, seleccionó la infraestructura civil y los humanos avalaron la decisión de bombardear la escuela.

Se trata de un sistema de inteligencia artificial requerido por el Pentágono para el análisis de inteligencia, vigilancia y planificación de ataques.

Otras investigaciones señalan que Maven fue también la herramienta detrás de la operación de secuestro de Nicolás Maduro lanzada por la Casa Blanca el 3 de enero de 2026. El 21 de marzo de 2026, tres semanas después de la masacre de Minab, Reuters informaba de que un memorándum del Pentágono establecía Maven como el sistema militar central de Estados Unidos. Detrás de Maven está Palantir o, como la ha calificado Robert Reich, antiguo responsable de Trabajo en la administración Obama, “la compañía más peligrosa de América”.

Poco conocida con respecto a las principales compañías del Big Tech (Google, Amazon, Meta, Apple), Palantir Technologies es una veterana en Silicon Valley. La primera piedra de la empresa la puso la agencia de inteligencia estadounidense CIA a través de su fondo de inversión In-Q-Tel. La CIA seguía el instinto de Peter Thiel y Alex Karp, fundadores de Palantir, quienes detectaron que los ataques del 11 de septiembre de 2001 podían haberse anticipado con una infraestructura capaz de presentar de manera simple y operativa los datos que ya estaban en las bases de las principales agencias de inteligencia del país.

Así creció Palantir que, a través de los software Gotham (para instituciones de control) y Foundry (para empresas), se ha expandido por todos los puntos de “Occidente” con una apuesta basada en la dominación. La empresa proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecida en ellas, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado, aportando una base de opacidad e intrazabilidad de las decisiones que esquiva la rendición de cuentas democrática.

El 18 de abril, el cofundador de Palantir, Alex Karp, y Nicholas W. Zamiska, jefe de asuntos corporativos de la empresa lanzaban un manifiesto a través de la red de extrema derecha X que ha situado a la compañía como tema de conversación en todo el mundo. Basado en el libro La república tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidenteescrito por Karp y Zamiska y publicado en 2025, el manifiesto ha generado miles de post y artículos, pero ha tenido también un impacto colateral entre la plantilla de la compañía. “Se suponía que éramos nosotros quienes debíamos prevenir muchos de estos abusos. Ahora no los prevenimos. Parece que los estamos propiciando”, explicaba uno de esos trabajadores al medio estadounidense Wired.

Pero, ante todo, el manifiesto ponía en primer plano algunos de los discursos que Karp ha enarbolado en los últimos años. Su hipótesis es que la sociedad estaounidense se ha adocenado, que la “psicologización de la política moderna” es una desviación del camino correcto y que la industria tecnológica ha estado orientada a satisfacer esa comodidad, lo que ha hecho que EEUU se haya retrasado en la carrera armamentística y la defensa de la nación, algo con lo que abren el manifiesto. Para ello, sugieren una vuelta del servicio militar obligatorio y la primacía que debe ocupar EEUU era en la “disuasión basada en la IA”.


La máquina de los asesinatos en masa: Silicon Valley abraza la guerra.

Otro de los elementos que ha llevado al manifiesto a ser adjetivado como “los desvaríos de un supervillano”, es un fuerte sesgo supremacista, explicitado en sentencias como que “algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas”.


El manifiesto de Palantir ha sido calificado de «divagaciones de un supervillano» en medio de temores sobre contratos en el Reino Unido.

Expandida por todo el mundo

Sumando los contratos obtenidos del Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Defensa y el Pentágono, la compañía obtuvo 1.855 millones de dólares de ingresos procedentes del gobierno estadounidense en 2025. El 55% de los ingresos de Palantir depende de esos contratos, lo que da muestra de la imbricación de la actual administración Trump, sus políticas del shock y la posición monopolística que está ocupando la compañía de Thiel y Karp en el actual proceso de acumulación militarizada. Palantir es el propietario de un software que está forjando las bases del nuevo Estado policial estadounidense, según ha descrito Robert Reich. A raíz del manifiesto Palantir, los autores Arnaud Miranda y Gilles Gressani describían cómo “tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática”.


El manifiesto de Palantir para la dominación.

El Ministerio de Defensa español, el servicio de inteligencia francés o sistemas como el de salud y el de disuasión nuclear británicos han contratado los servicios de Palantir, que también se ofreció a gestionar a bajo precio sistemas logísticos de distribución de ayuda por parte de ONG. Una experiencia que ahora sirve para la gestión de las razias migratorias llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE) a través del programa ImmigrationOS proporcionado por la compañía de Thiel y Karp.


Manifestación contra la agencia policial de fronteras ICE en Nueva York.

La periodista especializada en tecnología y derechos humanos Marta Peirano explica que la base del poder que acumula Palantir es la gestión privada de datos que son provistos por agencias públicas. A partir de ese análisis y presentación, la compañía plantea modelos algorítmicos de toma de decisión que proporcionan soluciones aparentemente técnicas. En tercer lugar, Palantir entrena sus modelos de inteligencia artificial a partir de los datos y la experiencia recabada, de forma que, aunque la compañía defiende que no acumula esos datos, en la práctica se convierte en el combustible con que nutre su producto.

En toda la cadena de decisiones hay consideraciones éticas sobre la privacidad y los sesgos empleados para esos perfilamientos que llaman la atención de los defensores de derechos humanos en todo el mundo. Hay una “delegación de funciones y de responsabilidades por parte del Gobierno”, detalla Peirano, que convierte a la compañía en un actor privilegiado en el timón de instituciones, a priori, sujetas al escrutinio democrático. Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, coautor de Apocalipsis Nerd, por medio de esa posición de poder en la toma de decisiones, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial”.

El anticristo y el transhumanismo

Una empresa peligrosa requiere fundadores peligrosos. En la campaña de 2016, Thiel fue uno de los grandes donantes de Trump, el primero dentro del hasta entonces nominalmente liberal Silicon Valley. Posteriormente se convirtió en el gran valedor del ahora vicepresidente de EEUU, JD Vance. Tras la victoria del ticket formado por Trump y Vance en 2024, Thiel colocó a parte de su séquito en lugares clave de la administración estadounidense. Otra de las figuras fundamentales del Gobierno de Trump, el portavoz y subdirector del Gabinete de Políticas de la Casa Blanca, Stephen Miller, tiene una participación de varios cientos de miles de dólares en Palantir.

El fundador de Palantir supo ver el potencial de Donald Trump como acelerador de las tendencias posdemocráticas necesarias para su proyecto político. Su credo está emparentado con el de la Ilustración Oscura. Se basa en la preeminencia de los monopolios, monarquías corporativas, destinadas a dirigir ciudades o territorios fuera del principio democrático. La hipótesis se ha puesto en funcionamiento en islas como Roatán —cedida por el gobierno corrupto de Juan Orlando Hernández, en Honduras— donde el municipio de Próspera es una “zona de empleo y desarrollo económico” fundada en 2017 con el dinero de una serie de tecnooligarcas, entre los que se encuentra Thiel. Próspera prefigura un plan mucho más ambicioso: el control de las poblaciones mediante la tecnología y la vigilancia y, al mismo tiempo, el desarrollo de las criptomonedas como herramienta para el control por medio de la economía. Mutatis mutandis es el mismo plan presentado por Jared Kushner para la “nueva Gaza”.

Próspera ha sido, también, un pequeño laboratorio de experimentación clínica, siguiendo el principal deseo de trascendencia que mueve a Thiel y a otros inversores como Sam Altman (Chat GPT) o el inversor Marc Andreesen, seguidores de las filosofías Tescreal. Este acrónimo, puesto en circulación de manera crítica por el filósofo Emile P. Torres, engloba a una serie de ramas del pensamiento entre las que destacan el Transhumanismo y el Largoplacismo, en el que Thiel milita activamente.

Estas ideologías coinciden en un punto clave: la extinción de los seres humanos puede ser el daño colateral de la llegada de los individuos poshumanos, una idea defendida por Thiel, entre otros. Como ha señalado Torres respecto al largoplacismo en el podcast Utopía X: “Veo el largoplacismo como un movimiento a favor de la extinción que, como tal, representa una amenaza significativa y a corto plazo para nuestra especie, porque a los largoplacistas no solo les interesa crear poshumanos en algún momento, sino que quieren crear poshumanos lo antes posible”.

De la escuela de Frankfurt a la escuela de Minab

El segundo nombre más reconocido de Palantir es el de Alex Karp, CEO de la empresa. A diferencia de Thiel, Karp se remite a la tradición filosófica europea, en principio lejos del milenarismo profético que caracteriza al primero. Influido por Jünger Habermas y la Escuela de Frankfurt, Karp ha virado de un discurso que inicialmente se entendía como “la izquierda de Palantir” a un pensamiento que encuentra dos enemigos fundamentales.

En primer lugar, los enemigos de lo que ellos llaman “Occidente”, es decir, Rusia, Irán y, sobre todo, China. En segundo lugar, el llamado “virus woke”, con el que la extrema derecha clasifica a la izquierda defensora de los derechos humanos. Como resume Tesquet, para Karp “las democracias están perdiendo una especie de guerra de civilizaciones contra sus adversarios autoritarios, no porque carezcan de talento, sino porque sus ingenieros se han vuelto demasiado aprensivos como para poner sus habilidades al servicio del poder militar”.

De origen judío, el factor que ha disparado el discurso más violento por parte de Karp ha sido el genocidio llevado a cabo por Israel en Gaza, del que Palantir ha participado orgullosamente, como ha confirmado el propio CEO de la empresa.

Los asesinatos extrajudiciales son parte de los daños que la civilización debe asumir, según la ideología expuesta por Karp, que progresivamente bebe más de una fuente alemana radicalmente distinta a las de Frankfurt, como es el pensamiento del jurista del Tercer Reich Carl Schmitt con respecto a la dicotomía amigo-enemigo en la que se basan los Estados para su mayor prosperidad. En un giro inusual, el manifiesto publicado en abril por Karp y Zamiska hacía un guiño a las potencias del Eje en la II Guerra Mundial, en su punto número 15: “El desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con cambiar el equilibrio de poder en Asia”.

Como ha concluido Olivier Tesquet, Palantir ocupa un puesto central en la biopolítica del capitalismo tardío, decidiendo quién debe vivir —incluso, siguiendo el credo de Thiel, qué tipo de seres poshumanos deben sobrevivir a la especie homo sapiens— y quién debe morir, en una apuesta por la necropolítica difícil de revertir. Para hacerlo, concluye Peirano, no basta con acabar con la dependencia creciente que los Estados occidentales han adoptado con respecto a Palantir, sino que será necesario destruir las bases de datos acumuladas por esta compañía, una empresa que aspira a crear una especie de Razón Tecnológica de Estado, una versión acelerada y privada de las tendencias autoritarias latentes en las democracias liberales.


Fuente: El Salto

jueves, 16 de abril de 2026

Sí, todos los judíos

 

 Por Amanda Gelender   
      Escritora judía estadounidense antisionista que reside en los Países Bajos.


Todos los judíos deben acabar con el sionismo dentro del judaísmo



Representación de un triángulo rojo invertido goteando y derritiendo la esvástica sionista de David que ondea en la bandera de Israel.

     He llegado a sentir un tremendo desprecio por mi pueblo, por el mal que hemos causado y por los demonios en que nos hemos convertido. Nuestra cobarde hipocresía, nuestra lamentación por el Holocausto, nuestra disociación egoísta, nuestra interminable doble moral, nuestra inacción catatónica, nuestra débil ostentación de banderas, nuestras condenas condescendientes, nuestro regodeado complejo de víctima, nuestras traiciones autocomplacientes, nuestro descarado egocentrismo, nuestro arribismo explotador, nuestro racismo de sangre y tierra, nuestra cobardía liberal, nuestras montañas de banalidades vacías entre montañas de cadáveres palestinos que aniquilamos a sangre fría. Es probable que «Israel» haya matado a cientos de miles de personas en dos años y medio de bombardeos ininterrumpidos, ejecuciones y hambruna provocada en Gaza. La profundidad de nuestro sadismo parece no tener límites.

Una de las últimas veces que existió y se manifestó el aliento y el corazón palpitante del judaísmo —ese que el profeta Moisés entregó— murió en Auschwitz, cuando los sionistas judíos ya estaban ocupados construyendo lo que se convertiría en la colonia de la muerte judía, "Israel".

Aún está por verse si un eco del judaísmo de Moisés puede existir o ser recuperable, pero puedo afirmar con seguridad: no me importa, no estoy aquí por eso no tengo la voluntad ni el deseo de siquiera considerar la posibilidad de la continuidad del judaísmo hasta que la entidad sionista sea cenizas y Palestina sea libre.

Esta no es una lucha egocéntrica por el "alma del judaísmo", Palestina no es nuestro "ajuste de cuentas moral judío ". No hay ni rastro de moralidad judía. Palestina es una lucha de liberación anticolonial y decolonial en la que nosotros, los judíos, somos los señores supremos fascistas, los propagandistas y financiadores despiadados, los soldados-colonos militarizados que demuelen y roban casas, provocan pogromos en Cisjordania ejecutan niños en masa. Los sionistas judíos dirán que esto evoca "tópicos antisemitas"; no nos importa, sus palabras carecen de fundamento, ya que los judíos en "Israel" celebran Purim aplaudiendo bombardeos como el asesinato de 165 niñas y personal escolar en ataques aéreos estadounidenses-israelíes contra Irán. La verdad del terrorismo judío ya está grabada a fuego en la tierra palestina , marcada y tallada en la piel palestina con esvásticas de David . Los judíos vivimos y participamos activamente en la era del judaísmo totalitario; no quiero volver a oír hablar de "antisemitismo" ni de "victimización judía".

Los sionistas insisten en que odiar a Israel equivale a odiar a los judíos, y al mismo tiempo exigen que no se confunda a Israel con los judíos. Cuando les digo a los judíos que todos somos responsables de acabar con el sionismo y el genocidio palestino, suelo escuchar: «No todos los judíos / Dicen los sionistas, no los judíos / De hecho, hay más sionistas cristianos que judíos». Pues bien, me dirijo ahora mismo a judíos, un pueblo que apoya el sionismo fascista de forma unánime en todas las instituciones de nuestra comunidad.

Basta ya de evadir responsabilidades. Los judíos nos consideramos un pueblo orgulloso, un linaje ininterrumpido de generación en generación (L'dor, vador), hasta que el espejo roto del judaísmo moderno no refleja más que terrorismo, matanzas, sangre, sadismo, violaciones y robo de órganos. Prácticamente todos los grupos judíos apoyan la existencia de Israel de una u otra forma, ¿y nos atrevemos a señalar con el dedo a los demás en lugar de limpiar nuestra propia casa?

Organizaciones judías en toda nuestra comunidad mantienen la colonia en funcionamiento gracias a un compromiso inquebrantable y constante, propaganda, dinero y recursos, considerando el fortalecimiento y la defensa de Israel no solo como una mitzvá, sino como parte de su deber para con el pueblo judío y una extensión de su identidad judía. Cabe destacar que los judíos actualmente operan una serie de centros de tortura violación en Palestina y bombardean Líbano e Irán con ataques aéreos. Torturadores israelíes secuestraron recientemente a un niño palestino de un año y le quemaron cigarrillos en los muslos . Este es el "estado judío", así de lejos estamos.

El sionismo no es un fenómeno marginal dentro del judaísmo: está presente en todas partes. Es imperativo que los judíos con conciencia establezcan una distinción tangible entre sionismo y judaísmo , destruyendo el sionismo en nuestras propias comunidades, en lugar de negar nuestra complicidad generalizada y vigilar a quienes simplemente observan la realidad fascista del judaísmo moderno .

Con gran sacrificio para sí mismos y sus pueblos, palestinos, árabes y musulmanes han proclamado estas verdades con claridad durante generaciones; la escritora Nada Chehade describe vívidamente la realidad del colonialismo de asentamiento judío a diario. Nada de lo que afirmo es nuevo; simplemente es raro que un judío lo escuche de otro judío. Los judíos, con condescendencia y racismo, desestiman las narrativas palestinas como ejemplos de su propia lucha descolonial e insisten en una perpetua inocencia judía: como pueblo, estamos lamentablemente desconectados de la humanidad y de la realidad.


Ilustración de Marc Rudin y Jihad Mansour en la contraportada del Boletín del FPLP (1981).

El hecho de que prácticamente todos los judíos y espacios judíos sean sionistas y apoyen la existencia de "Israel" es una acusación contra nosotros como pueblo moralmente corrupto. Ningún judío podría apoyar a Palestina, y eso solo nos condenaría aún más , ciertamente no a aquellos que viven bajo el yugo de nuestro régimen fascista, desarrollando constantemente nuevas formas de persistir y resistir nuestra matanza sádica. Los pensamientos y sentimientos judíos sobre Palestina no importan, o mejor dicho, no deberían importar: actualmente se les da demasiada importancia a los sentimientos judíos, mientras el mundo se paraliza, en particular, por los sentimientos de los judíos blancos. El personal y los estudiantes de las universidades judías están recibiendo actualmente enormes indemnizaciones por supuestas acusaciones de "antisemitismo" tras la bendita operación de la inundación de Al Aqsa ( 21 millones de dólares en indemnización colectiva en Columbia ). Compárese esto con la forma en que se castiga a los árabes y musulmanes que sufren ataques, abusos y persecución sistemática . Palestina es una lucha generacional por la libertad, no un círculo de duelo judío.

Palestina no necesita el respaldo judío para ser libre; los judíos deben tomarse esto en serio, salir de Palestina y librar al judaísmo del sionismo fascista.

Por voluntad propia, el pueblo judío coronó al sionismo como un pilar central del judaísmo moderno y convirtió a «Israel» en nuestro nuevo dios. Un becerro de oro hipermilitarizado para un pueblo cada vez más ateo que busca un lugar en el Mundo de Arriba (supremacía blanca, colonización, construcción nacional, poder dentro del imperio euroamericano). Integramos sin problemas a «Israel» y al sionismo en cada faceta de la vida judía a nivel mundial: el sionismo no tiene fronteras. Israel no se ha vuelto fascista frente a Netanyahu y el partido Likud, sino que Israel es intrínsecamente fascista debido a su estructura colonial de asentamientos; lo mismo se aplica a Trump y la cruzada cristiana estadounidense de colonias, el modelo de Israel, como articula el Dr. Mohamed Abdou en Islam y anarquismo. América e Israel son entidades irreformables e irredimibles, construidas a partir del mundo establecido en 1492, erigidas por colonos genocidas sobre fosas comunes indígenas.

Casi la mitad de la población judía mundial (aproximadamente el 46%) son colonos israelíes que se han asentado ilegalmente en territorios israelíes. Apoyan mayoritariamente la limpieza étnica de Gaza (82%) y la actual guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán (93%). La mayoría del resto vivimos como colonos blancos privilegiados en colonias como la llamada América (el 41% de los judíos). Quienes vivimos en colonias de colonos fuera de Israel también descuidamos nuestras responsabilidades como colonos con los movimientos indígenas de recuperación de tierras y de autodeterminación negra en nuestras comunidades. En Turtle Island, los genocidios contra personas negras e indígenas han persistido durante 533 años y continúan.

Cuando afirmo que prácticamente todos los judíos y las organizaciones judías son sionistas, incluyo a la mayoría del reducido número de judíos y organizaciones judías que se autodenominan "antisionistas" o "pro-palestinos". Si se profundiza un poco, se descubre rápidamente que la mayoría son sionistas liberales, como señalan con frecuencia Lara Kilani y el equipo de Good Shepherd Collective. Todos los judíos que se declaran "no sionistas" son sionistas en su postura política, ya que siempre menosprecian la resistencia y confunden colonizador con colonizado (por ejemplo, "Condenamos tanto la violencia de Hamás como la de Israel" o "Un futuro de coexistencia en la tierra para palestinos israelíes/judíos").

Los auténticos antisionistas judíos apoyan inquebrantablemente la erradicación total de Israel (y del gran Satán: América); la devolución completa de la tierra sin rastro alguno de control imperialista o colonial euroamericano. Esto incluye el apoyo de los judíos a la expulsión de sus correligionarios de Palestina (garantizando que no causen daño dondequiera que vayan ni desplacen aún más a los pueblos indígenas en otros lugares), y un apoyo abierto y reverente a la resistencia armada palestina. Los muyahidines de Gaza están en el centro de la lucha, actualmente liderados por las Brigadas Al Qassam de Hamás, quienes llevaron a cabo la milagrosa inundación de Al Aqsa el 7 de octubre de 2023; una operación que los auténticos antisionistas judíos reconocen inequívocamente como una de las operaciones anticoloniales más prolíficas de la historia.

Es extremadamente raro encontrar estos compromisos políticos entre los judíos, y cuando se encuentran, son débiles, ya que prácticamente no hemos logrado nada material ni significativo para impedir que nuestro pueblo cometa los actos más atroces y repugnantes imaginables durante el último siglo en la Palestina ocupada. Actualmente, los judíos violan a palestinos hasta la muerte con barras de metal al rojo vivo en campos de concentración, y los supuestos «aliados» judíos que viven cómodamente en el centro del imperio todavía tienen la audacia de quejarse del «antisemitismo» y de «no culpar a los judíos por las acciones de Israel». Esta pesadilla sionista es nuestra responsabilidad moral como judíos: debemos afrontarla y combatirla dentro de nuestras propias filas.

Sí, todos los judíos.


‘Estrella mortal’, de Mahmoud Khalili (1984).

Si bien la autoidentificación con el término "sionista" ha caído en desuso últimamente, el apoyo a la existencia de Israel entre el pueblo judío sigue siendo inquebrantable. A medida que la gente del mundo se vuelve cada vez más contra Israel, tras haber visto el sionismo como la maldad que es, el pueblo judío no ha cedido en sus compromisos fascistas. ¿Acaso ven enfrentamientos acalorados sobre el genocidio judío en sinagogas de todo el mundo? ¿Ven disturbios de conflictos internos dentro de la comunidad judía y espacios religiosos que venden tierras palestinas robadas y reciben a terroristas de las FDI para dar discursos y recaudar fondos? No, por supuesto que no. Los judíos saben que se espera que apoyen a Israel en todas las sinagogas. Esto se considera la vida judía normal: nuestro "derecho de nacimiento" en un mundo que "nos odia perpetuamente sin otra razón que ser judíos". Nuestras ilusiones de inocencia judía, nuestra grandilocuente autocomplacencia, nuestro control absoluto sobre la colonia, prácticamente no encuentran oposición dentro de la comunidad judía.

Los sionistas judíos ven Palestina y se alinean con los judíos porque son judíos; los antisionistas judíos ven Palestina y se alinean con los palestinos porque pertenecen a la tierra sagrada oprimida por la tierra firme, la sal de la tierra que lucha por la dignidad y la liberación en su propia tierra, en sus propios términos. La tierra, en efecto, lucha con ellos. No vacilamos ni flaqueamos en nuestras posiciones porque son nuestros hermanos judíos quienes son los fascistas que atropellan a niños vivos con tanques: los compromisos antisionistas son éticos, no identitarios.

Los judíos pueden discrepar sobre las políticas del gobierno de Netanyahu, quién debería liderar la entidad sionista, los asentamientos en Cisjordania y demás, pero una vez que se apoya a las Brigadas Al Qassam de Hamás y al 7 de octubre, se aboga por la expulsión de los judíos de Palestina y se promueve la disolución total de Israel, los judíos lo consideran un traidor a la comunidad judía. Los judíos con claridad moral carecen del valor, la firmeza, la organización, la fe, los principios arraigados y la voluntad para expulsar al sionismo del judaísmo. A los judíos que también odian a Israel y sus consecuencias: siéntanse orgullosos cuando los llamen traidores a su proyecto de destrucción. Seamos «traidores» sin titubear.

Todo Israel es un asentamiento ilegítimo y todos los israelíes son colonos y soldados en tierras robadas, no «civiles». Los sionistas judíos —tanto liberales como conservadores— se aferran a la idea de un futuro de colonos judíos en una Palestina libre, atribuyéndose con arrogancia el futuro descolonizado de Palestina, creyendo que los colonos judíos deberían permanecer en la tierra y conservar al menos una parte de su botín robado. Los antisionistas judíos no deberían tolerar ni el más mínimo atisbo de este derecho entre nuestro propio pueblo; no se debería esperar que los palestinos vivan junto a sus genocidas.

Dos años y medio después, las bombas de fabricación estadounidense siguen cayendo del cielo mientras pilotos orgullosamente judíos bombardean Gaza, Líbano e Irán, mientras feligreses orgullosamente judíos de todo el mundo izan y ondean la bandera israelí, se organizan para lograr el despido, la suspensiónla deportación y la criminalización de los antisionistas, facilitan los asentamientos y los viajes a la entidad, distribuyen recursos al ejército sionista y rezan por la protección de Dios sobre nuestra preciada colonia judía, que ha creado la mayor generación de niños amputados de la historia moderna. Esto ha desplazado a más de un millón de personas en Líbano, mientras la violenta campaña de limpieza étnica por el "Gran Israel" se expande sin piedad. Las sinagogas ya no son sagradas, no hay Dios donde mora el sionismo. Seamos al menos honestos sobre en qué nos hemos convertido como pueblo judío.

Los judíos en Euroamérica envían a sus hijos a sinagogas, campamentos de verano y escuelas judías, todas sionistas, enseñándoles en última instancia mentiras descaradas sobre Israel ("una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", "hicimos florecer el desierto"), celebrando el "cumpleaños de Israel" (la Nakba) y preparando a nuestros hijos judíos para que algún día se conviertan en colonos y soldados sionistas o para que defiendan el estado judío desde dondequiera que estén, como parte de su identidad y deber judíos.

La culpa es de sus padres judíos, maestros y adultos de la comunidad que introducen a los niños judíos en estos sistemas institucionales judíos sionistas que les lavan el cerebro y los moldean para convertirlos en fanáticos propagandísticos, antiárabes, islamófobos, nacionalistas y con aires de superioridad.

Estarán, como tú ahora, lamentablemente desconectados del sentir moral de la humanidad, que cada vez comprende mejor la profunda maldad del sionismo e Israel. Los judíos serán los últimos en verlo, los últimos en comprenderlo, y ya es demasiado tarde.

Una razón más, para quienes aún la necesiten, para que no nos busquen a los judíos en busca de análisis sobre Palestina. De todos modos, no decimos nada original; todo está diluido, despojado de su esencia y despojado de su poder, filtrado por la visión de los propagandistas judíos que nos moldearon. Disfruten de perspectivas que no estén condicionadas ni impuestas por el poder.


Obra de Mohammed Afefa. Representa el «Monumento a los Judíos Asesinados de Europa» en Berlín, Alemania, con el mártir Sha’ban al-Dalo, de 19 años, quien estaba conectado a un suero intravenoso cuando Israel lo quemó vivo junto a su madre el 13 de octubre de 2024, después de que aviones de guerra israelíes bombardearan su tienda de campaña en el complejo del Hospital de los Mártires de Al-Aqsa en Gaza.

Es evidente que el pueblo judío solo reivindica su colectividad cuando se considera héroe o víctima, o cuando se distancia de la historia; no cuando debe asumir la responsabilidad y afrontar su papel como fascistas en este momento catastrófico. A través del sionismo, damos testimonio de lo que sucede cuando esos conceptos románticos y utópicos de colectividad judía se distorsionan abusivamente hacia un excepcionalismo y un tribalismo supremacista judío para fines imperialistas euroamericanos.

También rechazo el planteamiento de que “Israel hace que los judíos estén en peligro/aumenta el antisemitismo” porque: (1) somos los opresores en el contexto de Israel, no las víctimas; (2) este planteamiento abdica de la responsabilidad judía porque “Israel” no es una cosa amorfa que se anima a sí misma y que simplemente flota sobre nosotros, es una colonia que nosotros, como judíos, construimos y mantenemos activamente a diario a través de un esfuerzo generacional concertado; (3) eso no es “antisemitismo”, es una reacción al genocidio liderado por judíos que todas nuestras instituciones apoyan; (4) usted está cediendo ante la propaganda de que hay un “aumento del antisemitismo” cuando los judíos actualmente no enfrentan opresión sistémica por ser judíos y los datos de “incidentes antisemitas” se rastrean de tal manera que cada cartel de protesta antisionista es registrado como un “incidente antisemita” separado por la ADL, así que; (5) Basta ya de hablar de victimismo judío, “seguridad judía” y “antisemitismo”, es solo una distracción del genocidio perpetrado por judíos contra palestinos, árabes y musulmanes.

Muchos dirán que mi argumento, injustamente, convierte al pueblo judío en blanco de ataques: siguen sin entenderlo. Apoyamos el sionismo genocida en toda nuestra fe, nos hemos convertido en blanco de ataques y podemos librarnos de ellos renunciando al sionismo genocida y adoptando un antisionismo basado en principios. Pero, fundamentalmente, no somos las víctimas del sionismo, sino sus perpetradores: los verdaderos objetivos son los palestinos, a quienes los israelíes atacan con bombardeos masivos destructivos para infligir la máxima matanza a familias palestinas por parte de soldados judíos.

Si a los judíos les importara la justicia y encarnaran el espíritu de nuestros antepasados ​​que lucharon contra el fascismo, veríamos a judíos arrancando y quemando las banderas israelíes de sus congregaciones, expulsando a rabinos racistas y genocidas de las bimás y sinagogas, exigiendo que los templos rompieran todo vínculo con la colonia de la muerte, e instigando una revolución dentro de la fe para extirpar el cáncer sionista. Habríamos sido abnegados y entregado nuestras vidas a los palestinos y a la resistencia en la entidad, habríamos cometido traición contra el judaísmo moderno y sedición abierta contra cualquier noción abandonada de un "pueblo colectivo", que dejó de existir hace cien años, y mucho menos desde la bendita inundación de Al-Aqsa el 7 de octubre de 2023. Si los judíos tuvieran un mínimo de moralidad, estaríamos presenciando una feroz división y una batalla interna en el judaísmo. Nada de esta rectitud existe. Y el genocidio continúa.

Basta ya de nuestras plataformas y publicaciones patrocinadas, de nuestras entrevistas moralistas sobre haber sido víctimas de doxing o despedidos por Palestina, mientras que palestinos, árabes y musulmanes sufren un destino mucho peor por decir la verdad. Basta ya de nuestra insustancial clase liberal de influencers, de nuestro arribismo, de nuestro electoralismo inútil y derrochador, y de nuestros contratos editoriales autocomplacientes que se consiguen a costa de la carne, la piel y los órganos de palestinos, árabes y musulmanes, que son extraídos vaporizados sin identificación ni rastro bajo escombros de hormigón. Nosotros, como judíos, no somos especiales, y francamente, el "apoyo judío" suele ser perjudicial por su enfoque liberal y orientalista que despoja a la lucha palestina de su virulencia, independientemente de las intenciones de cada uno.

Maldito sea Israel, una colonia de colonos judíos que masacra a cientos de miles de personas bajo el estandarte explícito de proteger la "seguridad judía" universal.

Maldito sea este estado pedófilo violador, al que todos los judíos pertenecemos por derecho de nacimiento colonial, amparados por la "ley del retorno". Todas nuestras instituciones judías apoyan unánimemente esta realidad. Ignorar o minimizar esta cruda realidad entre nuestra propia gente —atreviéndonos a calumniar a quienes la denuncian como "antisemitas"— es una abdicación deshonesta y cobarde de nuestra responsabilidad. Cualquier atisbo de moralidad judía ha muerto hace mucho tiempo; la aniquilamos en Gaza.


Creación de Mohammed Afefa.

Como suele señalar el periodista Laith Marouf, «la voz judía más fuerte hoy es la del genocidio». Con razón, aboga por que los judíos luchen contra el sionismo dentro de sus propias comunidades y que se sacrifiquen más allá de la polémica, de forma material, como lo han hecho palestinos, árabes y musulmanes desde los inicios del sionismo. Han perdido generaciones y linajes familiares enteros al poner en peligro la interminable maquinaria de muerte del sionismo. Laith Marouf observa que no existe una resistencia significativa por parte de los judíos antisionistas que luchan contra el sionismo judío, como sí la hubo, por ejemplo, entre los alemanes antifascistas que lucharon contra el nazismo. Nos invita a reflexionar: «¿Dónde está el John Brown judío? ¿Dónde está el Oskar Schindler judío?», y comenta que, en más de un siglo de proyecto sionista, ni un solo judío ha muerto por la causa de la liberación palestina. Entonces, ¿por qué se debería esperar que Laith o cualquier otro palestino no confundan judaísmo y sionismo, cuando nosotros, como judíos, no nos preocupamos lo suficiente como para luchar y sacrificarnos por la separación? No deberían. Los palestinos no nos deben nada; nosotros le debemos a Palestina una deuda infinita e impagable que sigue aumentando a cada instante de cada día.

Ser judío desde un punto de vista ético en este momento histórico significa asumir la responsabilidad de luchar activa y combativamente contra el sionismo. Sí, todos los judíos. El reloj marca el genocidio a cada instante. Esta entidad supremacista judía depende del consentimiento y la participación judía para seguir funcionando. Si los judíos retiráramos nuestra participación, y mucho menos si lucháramos activamente contra ella, colapsaría.

Operamos este puesto militar imperial euroamericano, lo revestimos de judaísmo para encubrirlo y protegerlo del escrutinio, lo mantenemos en funcionamiento para nuestro propio beneficio egoísta como colonos. Entre una población judía más justa, habría judíos protestando y confrontando sus espacios judíos en cada servicio, festividad y reunión; habría judíos en la Palestina ocupada usando sus habilidades militares para apoyar la resistencia; tribunales contra los judíos que participaron en este genocidio generacional; esfuerzos a gran escala para desnazificar y desionizar a nuestro pueblo para que no cometamos más daño.

Ninguna de estas energías existe actualmente dentro del judaísmo. Ni una sola sinagoga pasó de sionista a antisionista en los últimos dos años y medio, marcados por la violencia. De hecho, ocurrió lo contrario: muchos judíos reafirmaron su compromiso con el judaísmo (sionista) y su apoyo a Israel tras la impactante operación anticolonial de la inundación de Al-Aqsa.

Todavía no conozco a ningún rabino ni sinagoga genuinamente antisionista (al menos en Europa y América) que apoye la resistencia armada palestina y abogue por la disolución total de la alianza entre Estados Unidos e Israel y la descolonización del territorio. Esto es una acusación inconcebible contra nosotros.
Ni siquiera un genocidio transmitido en directo, en el que bebés son quemados vivos cada día por bombas y balas judías, ha sido suficiente para que las instituciones y los líderes judíos se alejen lo más mínimo del sionismo de forma seria o sustancial.

Si bien el judaísmo moderno sigue siendo ateo —basta con mirar la Gaza arrasada—, el Islam se revela como un pozo profundo del Más Allá del que Palestina y sus aliados en la región y en toda la Ummah se nutren para obtener fuerza espiritual y resistir la colonización sionista y el imperio euroamericano.


Creación de Mohammed Afefa.

Se acerca el ajuste de cuentas para los responsables —incluidos muchos judíos— no por nuestra identidad judía, sino por nuestra inquebrantable e incondicional inversión en Israel y el nazi-sionismo, a la que como comunidad aún nos negamos a renunciar. ¿Qué más se puede decir? Es un holocausto que nosotros mismos hemos provocado. Cuando las consecuencias inevitablemente recaigan sobre las instituciones e individuos judíos por haber fomentado esta violencia y negarnos a abandonar nuestro compromiso con el genocidio, no se tratará de «antisemitismo», sino de las consecuencias de nuestros actos. Con toda razón, se perseguirá a las personas y organizaciones que facilitaron estos crímenes durante el resto de sus vidas, del mismo modo que se sigue buscando a los nazis hasta la vejez, por insignificante que parezca su papel en la matanza. Y este genocidio no solo es generacional, sino continuo; es de naturaleza colonial y, por lo tanto, no comparable al holocausto nazi.

La respuesta es que cada persona judía, sinagoga y organización abandone la colonia de inmediato, por completo y públicamente, exija responsabilidades a nuestro pueblo y destine recursos a la liberación palestina en los propios términos de Palestina. Sí, todos los judíos.

Y si no cumplimos con nuestras responsabilidades y no lo hacemos nosotros mismos, otros inevitablemente tomarán cartas en el asunto porque esta afrenta a la humanidad simplemente no quedará impune.

No puedes desenrollar la excavadora que la cubre. No puedes desatar los látigos de cable que le azotan la espalda. No puedes devolver la vida a los preciosos mártires de Palestina; ese tren ya pasó, los crímenes del judaísmo resonarán por toda la eternidad. La matanza continúa cada día a pesar de que mires hacia otro lado, a pesar de que justifiques que "no es nuestra culpa". Es nuestra culpa, y el derramamiento de sangre no cesará hasta que se vea obligado a hacerlo.

¡Viva la Brigada Al Qassam de Hamás, hombres de honor y acero, que emergen de las profundidades con armas caseras una fe inquebrantable para sembrar el terror y asestar golpes mortales en el corazón del enemigo sionista! Donde los judíos extinguían la vida, Al Qassam devolvía el oxígeno al cuerpo. Esta es la generación más vergonzosa de judíos que jamás haya existido. Ninguno de nosotros puede decir que no lo sabíamos. Estamos espiritualmente vacíos, moralmente destripados. No se limiten a decir egoístamente que «Israel no representa a todos los judíos»; luchen para que esa distinción sea materialmente cierta erradicando el sionismo dentro del judaísmo. Esa es la única opción.

En lo que respecta a los males del sionismo, los judíos preferimos engañarnos a nosotros mismos antes que asumir un mínimo de responsabilidad, más allá de meros eslóganes egoístas. ¿Cuánto tiempo más tendrán que pagar Palestina y la región por nuestra negación delirante, nuestra violencia desenfrenada e incesante, nuestra negativa a rendir cuentas por la destrucción de tanta vida en este preciado y frágil planeta?

Los judíos deben destruir el Estado israelí y la ideología sionista en su totalidad, cada uno de sus nodos y tentáculos, incluyendo la colonia que acoge a Israel: Estados Unidos. Me importa más Palestina que el judaísmo. Si el judaísmo tiene que morir para que Palestina viva, que lo maten.


Fuente: L'Chaim Intifada