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martes, 17 de marzo de 2026

Antes de que lleguen las lluvias

 

 Por Antonio Turiel  

       Físico, matemático y experto en energía. Trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.


Y

      Guionista, periodista y activista en Extinction Rebellion y València en Transició.



E

      Gerente de Programa, Alianzas de Acceso a la Energía, Energía Sostenible para Todos (SeforALL).


El 80% de los pozos de petróleo y el 90% de los de gas han superado ya su máximo de extracción. Si no construimos una alternativa, la decadencia del capitalismo puede arrastrarnos a la barbarie más absoluta


Un pozo petrolífero en la puesta de sol.


     Estados Unidos e Israel se han embarcado en una campaña militar en Irán de incierto futuro, que va a arrastrar al resto del mundo con ellos. Puede que el mundo nunca vuelva a ser el que conocíamos.

Enfrentado a un riesgo existencial para el que ya se había preparado durante décadas –casi las mismas que lleva Netanyahu avisando de que a Irán le faltaban “pocas semanas para ser una amenaza para el mundo libre”– el régimen iraní ha reaccionado con contundencia, atacando ahí donde sabe que más le duele al imperialismo occidental y a aquellos que lo apoyan: el petróleo, el gas natural y el comercio mundial, en definitiva, la oligarquía mundial.

Estos días oímos sesudos comentarios de analistas que poco o nada vieron venir, y que nos explican las consecuencias para la economía mundial del cierre del Estrecho de Ormuz o del aumento del precio de un barril de petróleo que probablemente llegará en breve a los cien dólares. Pero a pocos de ellos les interesa el sufrimiento de las personas que están muriendo en estos bombardeos o de aquellas que no llegan a final de mes en Estados Unidos o Israel. O del que se viene para la inmensa mayoría de los españoles y españolas.

Por eso mismo, hemos creído necesario escribir esta reflexión sobre la cruda y simple realidad que vamos a afrontar en los próximos tiempos, y por qué es imprescindible pensar en cómo proteger a la gente corriente del diluvio que viene. De cómo guarecernos ante el desastre en ciernes. Ahora, antes de que lleguen las lluvias.

En septiembre de 2025, la Agencia Internacional de la Energía publicó un informe muy revelador sobre lo que cabe esperar para la extracción de petróleo y gas durante los próximos años.


Informe de la Agencia Internacional de la Energía.

El 80% de los pozos de petróleo y el 90% de los pozos de gas han superado ya su máximo de extracción, su pico productivo. Cada año se descubren en nuevos yacimientos unos 3.000 millones de barriles de petróleo, pero se consumen unos 30.000: no se repone ni el 10% del consumo. Desde hace más de una década, la inversión anual en el sector de los hidrocarburos alcanza la exorbitante cifra de 500.000 millones de dólares, pero el 90% de eso simplemente sirve para evitar la caída de la producción, no para poner más petróleo o gas en el mercado. Los tiempos se acortan. El tiempo se agota.

Hace un par de meses, la Administración de la Información de la Energía, dependiente del Departamento de Energía de Estados Unidos, proyectó que la producción de petróleo de EEUU, que gracias al fracking había crecido espectacularmente desde 2010, iba a empezar a decrecer –la palabra maldita para la religión dominante– en los próximos años. De hecho, octubre de 2025 marcó probablemente la máxima extracción de petróleo estadounidense, y con ella la de todo el planeta. He ahí la razón profunda del actual apresuramiento norteamericano por controlar los recursos de petróleo. Primero en Venezuela, para asegurar reservas estratégicas y rutas seguras de suministro, y así poder luego intentar la enajenada aventura bélica en Irán.


                                                                                                     Imagen extraída de la web Peak Oil Barrel.

Nada de esto es en realidad novedoso para muchos: hace años que sabíamos que llegaríamos a este punto.

El petróleo es la base de casi todo, sobre todo, de lo que comemos. Los combustibles fósiles representan aún el 80% de todo el consumo de energía mundial, y los únicos modelos de transición renovable que se están discutiendo, todos ellos de carácter extractivista y privado, no son capaces de reemplazar esa cantidad de energía.


Planta de biomasa en Puertollano inaugurada en 2020.

Además, ya no hay debate alguno, el cambio climático se está acelerando y va a hacernos mucho más daño justo cuando menos recursos disponibles tengamos. Apunten al otoño de 2026, con la previsible visita de otro El Niño, como un momento en el que se pueden producir nuevos y devastadores eventos extremos como el que sufrimos en Valencia en 2024, o incluso peores. Es, físicamente, solo cuestión de tiempo.

Y por eso necesitamos con urgencia dotarnos de una hoja de ruta común, un manual para pilotar este tiempo convulso. Para empezar, reconociendo la deriva que van a tomar los acontecimientos. Poco importa si estamos hablando de meses o de años.

En Valencia, tras el desastre, casi en cada pueblo afectado surgieron espontáneamente los CLERs Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción, asociaciones de vecinas y vecinos afectados que se juntaron para hacer el trance lo más llevadero posible y, a la vez, fiscalizar y presionar a las autoridades sobre los procesos de reconstrucción que les afectaban más directamente. Ese modelo de comunidad que se autoorganiza para cuidarse desde abajo, mientras sigue mirando con lupa y apretando hacia arriba es la mejor receta que tenemos.

En la situación de descenso de la producción de petróleo, primero veremos un shock de precios. Después, a medida que la actividad económica se detenga y quiebren empresas, veremos oscilaciones en el precio, debido a la caída de la demanda primero, y luego nuevas subidas de precio cuando la producción caiga aún más: es la famosa espiral de destrucción de oferta–destrucción de la demanda.



La tónica en esta fase es el encarecimiento de todo tipo de productos y los primeros desabastecimientos de bienes aún no tan esenciales. Las bolsas pueden entrar en pánico y una fuerte recesión económica está bastante asegurada.

Estanflación es una palabra que puede volver a ponerse de moda. Probablemente en los países del norte global la situación empeorará, pero aún se mantendrá el abastecimiento de los bienes fundamentales. En el sur global, con sus diferentes contextos, habrá más situaciones de desabastecimiento, hambrunas y/o revueltas.

A medida que el problema se vaya haciendo más estructural, comenzará a haber dificultades más serias en los países del norte. No es que no vaya a haber nada en absoluto: es que habrá menos de lo que estábamos acostumbrados a consumir. Se tendrán que imponer las primeras medidas de racionamiento, presumiblemente por el sacrosanto mercado, esto es el que no pueda pagar se quedará fuera. Esas medidas pretenderán vestirse de técnicas cuando son fuertemente políticas, como ya discutimos en su día.

Será en estos momentos cuando más fuerte resonará la cacofónica algarabía tecno-optimista que lo impregna todo en nuestra sociedad, la misma que nos ha traído indefectiblemente hasta aquí.

Los grandes expertos –y los grandes poderes económicos– pretenderán tener una solución, entendiendo como “solución” una fórmula mágica para “volver a lo de antes”. En esencia, un milagro tecnológico para que nada cambie, para poder seguir adelante con el capitalismo. El problema es que tal solución no existe, ni existirá. No entraremos ahora a detallar el por qué. Hemos escrito mucho sobre el tema: baste decir aquí y ahora que, con el contexto que tenemos y el que se avecina, si fuera tan fácil, hace tiempo que alguien lo habría puesto en marcha, ¿no creen?

En una situación de creciente descontento e inoperancia del poder público, con protestas y revueltas en las calles pero sin una sociedad organizada y consciente, tendremos el campo abonado para la emergencia del fascismo que estaba latente en nuestro sistema imperial de crecimiento pretendidamente perpetuo.

Decía Naomi Klein que la política odia el vacío, o lo llenas tú o alguien va a llenarlo por ti.

Por eso nos resignamos. Llevamos muchos años alertando para evitar la llegada de este desastre, y ahora que los fieles gestores de este sistema lo están precipitando, proponemos otra manera diferente de gestionar ese desastre. De evitar que la decadencia de la globalización capitalista sea el descenso a la miseria que aparenta y pueda ser quizá un dolor que nos empuje, un parto necesario para dar luz a una sociedad que sí sepa gestionar mejor sus recursos, y sobre todo, sus límites.

En primer lugar, tendríamos que reconocer y aceptar que el modelo capitalista con su expansión infinita ha llegado a su fin, y ninguna quimera de renovables, ya en el modelo de la Renovable Eléctrica Industrial, ni en el del biogás o la biomasa, va a poder mantenerlo. Hay que trabajar activamente en modelos económicos alternativos, basados en la proximidad y en la satisfacción primero de las necesidades reales de la gente: alimentación, agua, vivienda, vestimenta, salud, comunidad, educación, tiempo y cuidados. La sociedad debe organizarse para garantizar que todo el mundo tenga acceso a esas necesidades básicas. Esa es la prioridad.

No tenemos ningún modelo energético que permita mantener la expansión energética que ha definido a las sociedades occidentales durante los últimos 250 años. Tenemos que reconocer que la escasez de energía es estructural, que ha venido para quedarse y que solo puede ir a peor. Cualquier otro marco mental más “optimista” en el fondo está retrasando las medidas necesarias y hasta el cabreo que puede hacerlas posibles. La rabia ha movilizado más que la esperanza a lo largo de la historia para la transformación social y solo hay que hacer un breve repaso a la historia para entenderlo.


Manifestante durante una protesta de Extinction Rebellion en Londres en 2019.

Hay que invertir tiempo y recursos en la reformulación de la producción y la propiedad de esta, el transporte y la urbanización, priorizando la eficiencia y la justicia en el consumo de energía y de recursos. Y todo eso fuera de una óptica del beneficio privado: la prioridad es la vida de las personas y de la sociedad, no el negocio. En particular, no se puede mercantilizar la gestión del acceso a los recursos. Se debe priorizar el bienestar colectivo sobre el beneficio privado. Se debe anteponer el bien común al interés individual legítimo.

Volviendo al futuro: va a faltar combustible para los vehículos y maquinaria agrícola e industrial. Va a haber más apagones. Van a faltar piezas de recambio, a veces máquinas enteras. Si recuerdan la disrupción que se produjo en la cadena de suministros con la pandemia y la guerra en Ucrania, esperen a ver qué tal aguanta ahora.

Se tendría que hacer de urgencia un análisis estratégico de qué cosas necesitamos producir para abastecernos aquí. Y cuáles de ellas podemos implementar rápido. Las chatarrerías son un depósito estratégico de materiales de alta calidad muy aprovechables y eso implicaría, por ejemplo, dejar de exportar nuestra chatarra a China y EEUU como está sucediendo ahora.

Tenemos que renaturalizar tantos espacios como sea posible, para dotarnos de resiliencia hídrica y térmica en una situación de creciente y acelerado caos climático y a la vez quizá porque algún día descubramos que debajo del asfalto no había arena de playa, como pensaban los ingenuos, lo que había era tierra cultivable.

Tenemos que hacer todo esto y muchas cosas más. Y tenemos que hacerlo ya, porque los tiempos se acortan y cuanto más tardemos, peor estaremos. Hay que dejar de perder el tiempo con ensoñaciones tecnólatras, que no son más que onanismo mental –muy cómodo e incluso reconfortante– para negarse a reconocer que el capitalismo, en su fase imperialista, ha entrado en una etapa de descomposición y que, si no construimos una alternativa organizada, su decadencia puede arrastrarnos a la más absoluta de las barbaries.

Quizá, después de todo, lo primero sería abrir un gran debate público en el que se exponga clara y honestamente cuál es nuestra situación, y qué es lo que podríamos hacer. Porque, digan lo que digan, las lluvias van a venir y no estamos preparados para enfrentarlas.


Fuente: Ctxt

martes, 3 de febrero de 2026

Roser Gari: “La represión del activismo en Alemania es el futuro que están ensayando”

 

 Por Carmela Negrete   
      Periodista de carrera y vive Berlín desde 2011. Trabaja para una agencia de noticias y escribe para medios en alemán y en lengua castellana sobre temas de actualidad política, asuntos sociales, inmigración, memoria histórica y la extrema derecha.

Roser Gari es una activista madrileña que vive en Berlín y ha acompañado como observadora a muchos activistas que están sufriendo represión política por apoyar la causa palestina con su grupo Palestine on Trial y han publicado varios informes al respecto.

     Hablamos con ella para que explique lo que está ocurriendo con las personas solidarias con Palestina en Alemania. Desde octubre de 2023 puede haber unos 11.000 juicios relacionados con el movimiento pro-palestino, estima.


La activista Roser Gari.

¿Qué has podido observar en los juicios contra activistas pro-Palestina en Berlín?

El Estado represivo alemán está funcionando exactamente comoquería. Tenemos varias conclusiones. Una parte fundamental de esta represión tiene como objetivo que la gente deje de ir a las calles y deje de organizarse. Las personas que pasan por procesos judiciales se quedan sin recursos económicos, porque los juicios son caros y los abogados también.

Muchas de estas personas sufren niveles de estrés muy fuertes: problemas de sueño, depresión, ansiedad generalizada y, como consecuencia, abandonan la militancia porque están completamente agotadas. A muchas personas a las que la policía ha pegado de forma excesiva, la propia policía las acusa de lo contrario: de haber agredido a los agentes. Eso significa que se enfrentan incluso a penas de cárcel. Son personas profundamente traumatizadas.

Esta misma semana estuve en un juicio de una persona acusada de haber pegado a un policía a la que dejaron inconsciente. No permitieron que las ambulancias la atendieran. Y aun así, le llegó una acusación por agredir a la policía, con posible pena de cárcel. Imagínate cómo se siente alguien a quien han dejado inconsciente y luego recibe una carta diciendo que ha sido él quien ha pegado a la policía.

Y esto no es una excepción: es constante. La mayoría de los juicios por agresión a la policía en Alemania responden a situaciones en las que ha sido la policía la que ha agredido primero. Aun así, las personas se enfrentan a antecedentes penales. Y eso tiene consecuencias gravísimas: problemas con visados, retrasos o retiradas de permisos de residencia, pérdida de becas, dificultades laborales.

¿Por qué tipo de cargos se está procesando a activistas que se manifiestan ejerciendo, en teoría, su derecho a la protesta?

Hablamos de multas económicas altas. Agredir a un policía puede costar 3.600 euros, más los gastos judiciales y el abogado, que pueden llegar fácilmente a 2.000 euros. Desde octubre de 2023 puede haber unos 11.000 juicios relacionados con el movimiento pro-palestino. El Estado está intentando rebajar las cifras públicamente, pero la magnitud es enorme. La policía entra a detener a alguien por un eslogan, por un símbolo prohibido o simplemente porque es una persona conocida. Entra una decena de agentes, pegando a todo el mundo alrededor y llevándose a la persona por la fuerza. Está grabado y se puede ver.

Si protestas porque te empujan, te pueden acusar de insultar a la policía. Si no te apartas lo suficientemente rápido, es “resistencia a la autoridad”. Si te tocan y tú reaccionas mínimamente, es “agresión a la policía”. “Resistir a la autoridad” es todo: no oír una orden, no caminar al ritmo que quieren, cubrirte la cara mientras te pegan. Asistí a un juicio de un estudiante al que tiraron al suelo y le dieron patadas. En el vídeo se ve claramente que se cubre la cara para protegerse, y eso fue interpretado como resistencia a la autoridad. Salió culpable y tuvo que pagar unos 4.000 euros.

También hay juicios por eslóganes y símbolos. El principal es “From the river to the sea, Palestine will be free”, después de que el Ministerio del Interior declarase ese slogan como símbolo de Hamás en noviembre de 2023. Decirlo se considera apología del terrorismo. Se usa incluso para disolver manifestaciones enteras.

Este caso llegó a segunda instancia y se perdió en un juicio completamente amañado, con una jueza que ya había declarado su postura y un “experto” abiertamente racista. También hubo juicios por consignas como “los sionistas son fascistas”, por los triángulos rojos, por sandías, por kufiyas, por puños. Incluso detuvieron a una persona LGTBI+ por un triángulo rosa, y luego tuvieron que pedir disculpas. Las propias universidades, como la Humboldt o la Freie Universität, han denunciado a sus estudiantes. Algunos tienen prohibida la entrada a su propia universidad.

Dentro de toda esta estructura represiva, ¿cuál es el papel de las observadoras como tú?

Primero, la solidaridad. Muchas personas van solas a los juicios y sentarse frente a los policías que te han pegado es durísimo. Intentamos estar ahí, acompañar, llevar comida, ponernos físicamente entre la policía y las personas acusadas. Segundo, somos muy conscientes de que cuando ponen a una persona en el banquillo, nos están poniendo a todas. No es un juicio individual: es un juicio político contra todo el movimiento. Y tercero, documentamos. En Alemania no hay transcripciones públicas completas. Muchas barbaridades racistas, falsas o violentas no quedan registradas. Nosotras transcribimos, archivamos y guardamos pruebas de lo que ocurre.Tener esas transcripciones es clave para recurrir y para la memoria colectiva.

Nosotros somos los testigos que dejamos constancia de lo que ocurre. Los policías mienten muy mal y hemos presenciado casos en los que el juez les pregunta tras declarar si quieren decirlo de otra manera, porque su colega no ha declarado eso. Les repite exactamente lo que ha dicho el compañero para que puedan corregirse, ya que, si un testigo, mientras está declarando, se retracta o cambia su versión, no se le puede imponer una multa. Es una forma de decir: “¿Seguro que quieres afirmar que ocurrió así? Porque tu colega no lo ha explicado de ese modo”. Si se retracta, ya no se le puede sancionar por haber mentido en juicio. La mayoría de los que propinan las palizas más brutales, justo después de hacerlo, se cogen una baja médica por depresión. Están dos o tres meses de baja médica y luego vuelven haciéndose las víctimas.

¿Quiénes están siendo más perseguidos?

Personas racializadas, migrantes, musulmanas, personas LGTBIQ+ y activistas con trayectoria previa. La mayoría de quienes salen a la calle no son alemanes blancos. A personas con doble nacionalidad se les amenaza con retirársela. Hay un racismo y una islamofobia muy fuertes, incluso en sectores de la izquierda. La violencia policial genera mucha menos empatía social cuando la víctima es racializada. Por ejemplo, a un palestino que ya tenía la nacionalidad alemana se la han retirado porque en la última década, según ellos, habría compartido contenido antisemita.

¿Cómo enmarcas esta represión dentro del giro autoritario y militarista alemán, y qué mensaje mandarías al activismo en el Estado español?

Están usando al movimiento pro-palestino como laboratorio. Igual que Palestina es el laboratorio de Israel, el movimiento pro-palestino es el laboratorio de Alemania. Están probando hasta dónde pueden llegar. Tenemos cooperación directa con Israel, rearme policial, nuevas leyes que permiten entrar en casas sin orden judicial y espiar teléfonos y ordenadores. El mensaje es claro: hoy somos nosotros, mañana sois vosotros. Están construyendo la idea de que el enemigo está dentro, que somos terroristas, y con eso justifican más represión. Por eso es fundamental mirar lo que pasa aquí. Ya hay personas acusadas de terrorismo por acciones de protesta. Hay gente en prisión preventiva durante meses sin cargos. Esto no es una excepción: es el futuro que están ensayando.


Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

domingo, 25 de enero de 2026

La muerte a tiros de un manifestante a manos de la policía migratoria de Trump dispara la tensión en Minneapolis

 

 Por Iker Seisdedos    
     Corresponsal jefe en EE UU de EL PAÍS.


     Minneapolis despidió este sábado otra trágica jornada de protestas contra el pulso que Donald Trump está echándole desde hace semanas a la ciudad con una vigilia en memoria de Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Al hombre que hoy asesinaron agentes del ICE en Minneapolis estaba defendiendo a una persona de la golpiza que le estaba dando.

Centenares de personas se concentraron en un parque cercano al lugar de los hechos, entre cánticos de “Nadie es ilegal” y “Poder para el pueblo”. Frente al lugar en el que Pretti recibió, inmovilizado en el suelo, varios disparos (unos 10, según se escucha en los videos del incidente), los manifestantes se resistían a marcharse a casa durante la tarde, pese a que el termómetro marcaba 25 grados bajo cero.


En Minneapolis con -21° hay yankis gritando en español: "EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO".

Era la estampa de una atípica noche de sábado en una ciudad al límite, en la que el Gobierno mantiene desplegados unos tres mil federales en una operación contra la inmigración agentes que ya se ha cobrado la vida de dos ciudadanos estadounidenses. Hace un par de semanas un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), el brazo ejecutor de la agenda xenófoba del presidente de Estados Unidos, mató a Renée Good, madre de tres hijos, mientras protestaba en el interior de su coche. También tenía 37 años.


Protesta por la muerte de Alex Pretti, este sábado en Minneapolis.

Como con ella, el Gobierno de Estados Unidos ha tratado de culpar a la víctima, pintando a Pretti como un “terrorista interno”, “que llegó armado”, según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para impedir una detención, y con la intención de “provocar una masacre”.


La población pide que el ICE deje de patrullas las calles.

Como con Good, los testigos y los videos cuentan una historia diferente. Según las autoridades, Pretti, enfermero de cuidados intensivos en un hospital para veteranos, llevaba una pistola de .9mm para la que tenía licencia en un estado, Minnesota, en el que es legal portarla. El estudio de las imágenes tomadas por otros manifestantes desde diferentes puntos de vista indica que no llegó a sacarla, y que varios agentes lo redujeron cuando este se interpuso entre ellos y una mujer a la que habían rociado con gas pimienta. Pretti llevaba el móvil en una mano y nada en la otra. Una vez lo redujeron por la fuerza, los agentes repararon en que llevaban una pistola y lo desarmaron. Después, empezaron los disparos a bocajarro.

Pese a esas evidencias, y sin esperar a las conclusiones de la investigación, Trump lo definió como un “pistolero” en un mensaje en su red social, Truth, que acompañó de una foto de la pistola que las autoridades aseguran que Pretti portaba. No fue una sorpresa, pero el presidente de Estados Unidos volvió a desaprovechar la oportunidad de unir al país en la tragedia y convirtió la muerte de una compatriota en un pretexto para atacar a sus enemigos: en este caso, a los políticos demócratas que controlan el estado y la ciudad (que en realidad son las Twin Cities, Minneapolis y Saint Paul, separadas por el Mississippi), y la comunidad somalí. Instalada desde hace décadas en Minnesota, el republicano la hace responsable en su conjunto de un fraude multimillonario en la gestión de las ayudas federales.

El problema del presidente, y de su Administración, es que la muerte de Pretti sucedió a la vista de todo el mundo. “¡Gracias a Dios, tenemos el vídeo!”, exclamó el gobernador de Minnesota, Tim Walz, en una comparecencia ante la prensa. La fiscal general, Pam Bondi, envió una carta a Walz que se dio a conocer el sábado por la noche, en la que lo culpa a él ya otros cargos electos demócratas por permitir la “anarquía” en Minneapolis. “Ha llegado el momento de que los funcionarios estatales y locales de su estado cambien de rumbo”, exige la misiva.

“Mentiras repugnantes”

La familia de la víctima definió en un comunicado la versión de la Casa Blanca como “mentiras repugnantes (…), reprobables y asquerosas”. "Alex era un alma bondadosa que quería profundamente a su familia ya sus amigos, así como a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero. (...) Claramente, no tenía un arma cuando fue atacado por los matones asesinos y cobardes de ICE".

La noticia de la muerte de Pretti provocó este sábado nuevas protestas en la ciudad acostumbrada a levantarse: hace casi seis años, fue aquí donde estalló la mecha de los disturbios antirracistas que aprendieron por todo el país cuando un policía blanco asesinó al afroamericano George Floyd. Aunque no hace falta irse tan atrás: un día después de que el ICE detuviera a Liam Conejo, un niño de cinco años cuya imagen asustada se ha convertido ya en un símbolo, Minneapolis se echó a las calles el viernes pasado en una manifestación que desafió a los tres mil agentes enviados por Trump y las bajísimas temperaturas. Centenares de comercios de las Twin Cities se sumaron a una huelga general.


Fuente: EL PAÍS

sábado, 24 de enero de 2026

La detención del niño Liam por el ICE conmociona a Estados Unidos por la crueldad migratoria de Trump

 

      Corresponsal en Washington de EL PAÍS.


     La imagen lacerante de la detención en un suburbio de Minneapolis de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, por parte de los agentes de la policía migratoria respaldada por Donald Trump está conmocionando a Estados Unidos.


Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años, retenido por la policía de inmigración y control de fronteras de Estados Unidos (ICE) en Minneapolis.

En las últimas horas, las autoridades escolares del área metropolitana de Minneapolis han informado de arrestos de otros menores que acompañaban a sus padres. Las detenciones forman parte de la campaña de represión migratoria indiscriminada ordenada por el presidente estadounidense en las últimas semanas en Minnesota.


Operación del ICE en Minneapolis, el 18 de enero.

Miles de personas recorrieron este gélido viernes las calles del centro de Minneapolis y Sant Paul, las ciudades gemelas, para protestar contra los excesos de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).


Activistas comunitarios se congregan en el Aeropuerto Internacional de Minneapolis–St. Paul para protestar contra los vuelos de deportación.

La manifestación multitudinaria en las calles, con temperaturas bajo cero, se ha sumado al cierre de cientos de comercios, colegios y establecimientos públicos, un “apagón económico”, en señal de protesta contra la campaña de redadas de inmigrantes indocumentados por parte del ICE en una jornada que los organizadores han bautizado como Día de la Verdad y la Libertad . Aunque con menor alcance, las protestas de indignación se han extendido a ciudades como Nueva York, Chicago y Seattle, entre otras.


Trump pensó que el terror del ICE funcionaría. Pero las calles de Minneapolis hablaron. La ciudad está a -16° pero toda la población está en las calles. La huelga general fue masiva. Todos los negocios cerraron.

Protestas, bajo cero, contra la actuación del ICE en Minneapolis

La fotografía de la detención de Liam ha dado la vuelta al mundo y se está convirtiendo en la espita del descontento social contra la brutalidad de la policía migratoria de Trump. La imagen muestra la inocencia del pequeño, vestido con una chaqueta blanca y negra, y un gorro de lana azul, mientras es trasladado por un agente del ICE , que le sujeta por una mochila roja de S piderman, una furgoneta negra.


La detención de un niño de cinco años por agentes federales conmociona a una comunidad de Minnesota.

La detención se produjo el pasado miércoles. Varios policías de la agencia migratoria arrestaron a Liam Conejo Ramos junto a su padre cuando se encontraba cerca de su casa en Columbia Heights, una pequeña localidad a menos de 10 kilómetros de Minneapolis. El menor y su padre, de origen ecuatoriano, han sido trasladados a un centro de detención de inmigrantes en Dilley, en el sur de Texas, a más de mil kilómetros de su hogar, según informes oficiales.

Las autoridades escolares denunciaron que la policía se llevó a Liam en lugar de dejarlo en su casa a carga de otro adulto. Liam y su familia son originarios de Ecuador. Entraron en el país en diciembre de 2024 mediante una solicitud de asilo a los oficiales fronterizos en Texas, según ha relatado el abogado de la familia, Marc Prokosch. “No son inmigrantes ilegales”, dijo Prokosch a la cadena CNN. “Estaban siguiendo todos los protocolos establecidos, tramitando su solicitud de asilo, acudiendo a sus audiencias judiciales, y no representaban ninguna amenaza a la seguridad, ningún riesgo de fuga y nunca debieron haber sido detenidos”.

El Departamento de Seguridad Nacional ha salido al paso de las críticas por la crueldad de los agentes del ICE. En una publicación en la red social X ha escrito: “El niño fue abandonado por su padre y la supuesta madre se negoció a tomar la custodia de su propio hijo”. En la nota prosigue: “Nuestras fuerzas del orden se hicieron carga del niño, le llevaron un McDonald's y le pusieron su música favorita para consolarlo”.

El vicepresidente del Gobierno, JD Vance, ha visitado la ciudad este jueves. Allí, defendió la actuación de los agentes e insistió en que tienen autoridad para realizar este tipo de intervenciones. “Soy padre de un niño de 5 años, y pienso: 'Dios mío, esto es terrible. ¿Cómo arrestamos a un niño de cinco años?'”, indicó Vance en una conferencia de prensa en la que ha tratado de justificar la detención del pequeño y trasladado a un centro de reagrupación familiar en Texas. Vance aseguró que al investigar qué había sucedido descubrió que "el niño de cinco años no fue arrestado; su padre era indocumentado. Y cuando fueron a arrestar a otro familiar, que también era indocumentado, este huyó", aseguró. "¿Qué se supone que debe hacer (el ICE)? ¿Deben dejar que un niño de cinco años se congele? ¿No se supone que deben arrestar a un inmigrante ilegal en Estados Unidos?", indicó.

El de Liam no ha sido el único caso de detención de menores. Las autoridades de la red de escuelas públicas de Columbia Heigts han denunciado que en las últimas semanas otros tres estudiantes han sido arrestados. Un estudiante de 17 años fue arrestado a principios de la semana cuando iba al colegio. La semana anterior, una niña de 10 años fue detenida junto a su madre.


Operativo del ICE en Minneapolis, el 13 de enero.

Este viernes, un concejal de Minneapolis, Jason Chávez, ha denunciado a través de Instagram la detención por parte de patrullas del ICE de un hombre y su hija de dos años. El Departamento de Seguridad Nacional confirmó la detención del padre, quien se encontró con un niño en ese momento, según la cadena NBC. Elvis Joel Tipan-Echeverría y su hija de dos años, Chloe Renata Tipan Villacis, fueron detenidos en el sur de Minneapolis cuando regresaban a casa del supermercado, aseguró Chávez. El presidente del partido demócrata, Ken Martin, oriundo de Minneapolis, ha indicado: "Otro niño inocente secuestrado por ICE. Esta vez, un niño de dos años. Absolutamente repugnante".

Numerosos legisladores demócratas han criticado la detención del niño. El alcalde de Minneapolis, la ciudad gemela, Jacob Frey, escribió en X: "5 años. Es un niño, no una amenaza para nuestra comunidad. Cuando el gobierno federal trata a los niños como criminales, algo anda muy mal".

El congresista demócrata por Texas, Joaquín Castro, asegura que ha intentado localizar a Liam ya su padre, pero no ha logrado que los responsables del ICE le confirmen que están arrestados en las instalaciones de San Antonio. Castro ha tildado de mentirosos a los responsables de Seguridad Nacional por ocultar la información sobre el caso.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha señalado: "Los habitantes de Minnesota quieren seguridad. Quieren libertad. Quieren lo mejor para nuestros hijos. Los agentes enmascarados que secuestran a niños en edad preescolar en la calle y los envían a centros de detención de Texas no cumplen ninguno de esos propósitos".

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha denunciado este viernes que individuos sospechosos de ser inmigrantes indocumentados están siendo “vigilados, arrestados y detenidos (en Estados Unidos), a veces violentamente, en lugares que van desde hospitales y lugares de culto hasta juzgados, escuelas, mercados y hogares privados”.

El abogado austriaco que está “asombrado por el abuso y la denigración, ahora rutinarios, de los migrantes y refugiados” en Estados Unidos. Advirtió que el temor generado por tales operaciones federales se está propagando por las comunidades, y los niños faltan a la escuela ya las citas médicas por temor a que sus padres no regresen.

“Quienes se atreven a hablar o protestar pacíficamente contra las brutales redadas migratorias son vilipendiados y amenazados por los funcionarios y, en ocasiones, ellos mismos son sometidos a violencia arbitraria”, dijo Türk. “Estoy estupefacto por los abusos ahora rutinarios contra migrantes y refugiados, y la denigración” que sufren, dijo en un comunicado.

Las protestas de este viernes han sido las más multitudinarias en Minnesota de las últimas semanas de manifestaciones contra las políticas de represión del ICE. Hace 15 días, un agente del ICE asesinó a Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años. La mujer estaba siendo identificada en el interior de su coche por una patrulla del ICE. Cuando ella arrancó su vehículo, uno de los policías le disparó a bocajarro.


Bruce Springsteen alza la voz contra el ICE y dedica una canción a Renee Good.

La excandidata demócrata en las pasadas elecciones presidenciales, Kamala Harris, expresó su rechazo a la crueldad del ICE. A través de una publicación en la red social X escribió: "Liam Ramos es solo un pequeñito. Debería estar en casa con su familia, no siendo usado como carnada por el ICE y retenido en un centro de detención en Texas".


Fuente: EL PAÍS


AMPLIACIÓN:

Un hombre muere en Minneapolis tiroteado por la policía migratoria de Trump



     Un hombre de 51 años ha muerto este sábado tiroteado por un agente de la policía migratoria federal de Estados Unidos en Minneapolis, según ha confirmado el jefe de la policía de esta ciudad, Brian O'Hara, en declaraciones al Minnesota Star Tribune .


Después de una de las manifestaciones más grandes en la historia moderna de Minnesota, ICE volvió a matar a un hombre en el suelo a quemarropa.

Es la segunda persona en tres semanas que fallece por disparos de patrullas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la capital de Minnesota. El 7 de enero, una mujer de 37 años, Renee Good, murió tiroteada por otro agente después de participar en una protesta contra las redadas migratorias ordenadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"Tenemos conocimiento de informes de otro tiroteo que involucra a agentes federales en la zona de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet. Estamos trabajando para confirmar más detalles. Solicitamos al público mantener la calma y evitar la zona", ha informado en la red social X el Ayuntamiento de Minneapolis. El jefe de la Policía ha confirmado poco después el fallecimiento.

El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, ha reportado también el suceso a través de sus redes sociales. "Acabo de hablar con la Casa Blanca tras otro horrible tiroteo perpetrado por agentes federales esta mañana. Minnesota está harta", ha escrito. Walz, que ha sido muy crítico con las redadas migratorias de las últimas semanas, ha agregado: "Esto es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación. Saque de Minnesota a las millas de oficiales violentos y sin entrenamiento. ¡Ya!".

Aunque se desconocen los detalles del suceso, la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, ha asegurado a la agencia AP que el fallecido portaba un arma de fuego con dos cargadores y que la situación estaba “evolucionando”.

Al escuchar los disparos, varios centenares de personas, que se manifestaron en calles cercanas para protestar por la brutal represión migratoria del Gobierno de Trump, acudieron al lugar de los hechos y empezaron a gritar y abuchear a los agentes del ICE. Muchas personas les increparon y les llamaron “cobardes” y “nazis”. Un agente se burló de los manifestantes: mientras se alejaba les gritó: “¡Buu!”. Los policías del ICE usaron a continuación bombas lacrimógenas y rociaron a los manifestantes con gas pimienta para tratar de disolverlos.

La tensión aumenta por momentos. Y la policía local de Minneapolis ha tenido que intervenir para evitar que la situación se descontrole. Ha acordonado la zona y ha separado a los manifestantes de los agentes migratorios.


Agentes federales montan guardia en el lugar donde se produjo la muerte de un hombre tiroteado por un policía, este sábado en Minneapolis.

Miles de personas protestaron el viernes en el centro de las ciudades gemelas de Minneapolis y Saint Paul, las capitales del estado de Minnesota, para reclamar que las fuerzas federales que están llevando a cabo la detención masiva de inmigrantes se fueron.

Al menos cinco menores de edad han sido arrestados en la última semana, según han denunciado las autoridades de la red de escuelas públicas de la ciudad. Entre ellos, el niño Liam Conejo Ramos, de cinco años, quien fue detenido el pasado miércoles cerca de la puerta de su casa junto a su padre y trasladado a un centro de detención en Texas, a más de mil kilómetros de su hogar.

La imagen del niño, desconcertado, vestido con una chaqueta de cuadros negros y blancos y un gorro azul y conducido por agentes del ICE, ha dado la vuelta al mundo como símbolo de los excesos de la policía migratoria.