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martes, 26 de mayo de 2026

El lucrativo negocio de la industria que levanta muros y vigila la circulación de personas

 

      Investigadora del Centre Delàs y de Bretxa Observatori de Fronteres.


Desde 1989 se han construido 74 muros fronterizos en el mundo, un mercado milmillonario al servicio del complejo militar-industrial con un objetivo: las personas migrantes y racializadas


El Muro – Fuente: Hillebrand Steve, U.S. Fish and Wildlife Service.


     Desde la caída del muro de Berlín en 1989 se han construido 74 muros fronterizos en todo el mundo. El último, el que acaba de iniciar Chile en su frontera con Bolivia este mismo año 2026. Esto significa que, en estos 37 años, de media se han construido anualmente dos muros fronterizos, mientras que en las dos décadas anteriores se levantaron seis.

Los muros y vallas no suelen instalarse sin otros elementos, sino que suelen ir acompañados de zanjas, concertinas, torres de vigilancia, cámaras, sensores de calor, de latidos del corazón y movimiento, drones, radares y todo tipo de tecnologías que conforman la infraestructura fronteriza. De este mercado se benefician mayoritariamente corporaciones históricamente vinculadas al Complejo Militar-Industrial, que han encontrado en los espacios fronterizos un nuevo lugar en el que volcar miedos e inseguridades sociales, con el fin de sumar un cuantioso beneficio a la ya lucrativa producción de armamento.

Así lo muestra la expectativa de mercado para la producción, instalación y mantenimiento de este tipo de infraestructuras, que ha aumentado en paralelo a los muros levantados en el mundo. Según señalan algunos estudios de mercado, se estima una tasa de crecimiento del sector de un 6,7% de 2026 a 2033, año en el que se calcula que el sector alcance beneficios de hasta 60.890 millones de dólares. Desde luego, con estas cifras de ganancias podemos hacernos una idea del beneficio económico que se consigue amurallando el mundo.

Las empresas de Estados Unidos concentraron los mayores beneficios en 2024, con unas ganancias aproximadas del 58,5% del total del mercado. No es de extrañar, cuando es el país con mayor gasto militar y con mayor conglomerado empresarial dedicado a la producción de armamento del mundo. Algunas de las empresas estadounidenses que se han sumado a este lucrativo negocio son Lockheed Martin Corporation, Raytheon Technologies Corporation, Northrop Grumman Corporation, General Dynamics Corporation. Algunas de ellas, también están obteniendo beneficios de la construcción del muro fronterizo con México, que Estados Unidos comenzó en los años noventa. La israelí Elbit Systems, como veremos, es también una de las empresas que más lucro obtiene de esta infraestructura fronteriza.

De nuevo, como ocurre con la producción de armamento, a las empresas de Estados Unidos le siguen las europeas en margen de beneficios. Es el caso de BAE Systems (Reino Unido), Airbus (varios países europeos), que produce el UAVs como el Flexrotor, empleado por Agencia Europea de Seguridad Marítima. Estos drones cada vez sustituyen más a las operaciones con agentes en el mar, lo que reduce las posibilidades de rescatar personas que transitan con medios precarios como balsas de goma. Además, Airbus fue una de las principales contratistas para la fabricación del muro levantado por Arabía Saudí en su frontera con Iraq, uno de los más completos y avanzados en cuanto a tecnología fronteriza se refiere, juntamente con empresas saudíes, como las constructoras Al-Rashid Trading & Contracting Company y la El-Seif Contracting Company.

En la UE también encontramos Thales (Francia), Rheinmetall (Alemania) o Saab (Suecia), de la que sabemos que algunos países como Colombia, Brasil, Chile, México y Argentina emplean su tecnología fronteriza. La italiana Leonardo fabrica diferentes sistemas tecnológicos de vigilancia, como sensores para “detectar, observar, supervisar y seguir los itinerarios migratorios en cada etapa”. En España se encuentra Indra Sistemas que provee tecnología para las vallas de Ceuta y Melilla.

Después de Estados Unidos y los países de la Unión Europea destaca el caso de Israel, que cuenta con reconocimiento a nivel mundial. Las empresas dedicadas al desarrollo y producción de tecnologías fronterizas con mayor beneficio son Controp Precision Technologies o Magal Security Systems. Israel Aerospace Industries (IAI) es conocida por ser la primera empresa en haber desarrollado un sistema integrado de control fronterizo que opera con IA. También encontramos a RAFAEL Advanced Defense y la citada Elbit Systems.

Elbites una de las empresas que más destaca en control fronterizo del mundo. Entre otros países, ha asesorado y conseguido contratos para proveer tecnología a Estados Unidos, Marruecos, Chipre y Colombia. También fabrica drones, financiados y producidos para la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), a fin de reforzar la vigilancia fronteriza en aguas del Mediterráneo.

La decisión de levantar estas infraestructuras requiere expropiar tierras y desplazar comunidades. Así ocurre cada día en Cisjordania, cada vez más a menudo en Estados Unidos e incluso en Finlandia, que levanta desde 2022 la valla fronteriza con Rusia. Por tanto, se trata de una transformación radical del entorno, que divide comunidades y relaciones sociales que se establecen más allá del trazado fronterizo. A esto hay que sumarle el impacto medioambiental de las operaciones, con la erosión que produce del terreno, la destrucción de bosques y el impacto para la fauna que necesita moverse entre territorios.

A veces la infraestructura de control fronterizo se traslada al control de los cuerpos que transitan o han transitado. Para esto, se han diseñado tecnologías como la creada por la empresa Palantir Technologies, fundada en 2004, que trabaja con el gobierno de Estados Unidos y la OTAN. La empresa se ha dado a conocer por trasladar el trazado fronterizo al espacio de la vida cotidiana de las personas migrantes y racializadas de Estados Unidos, especialmente en Minnesota, el laboratorio de las políticas antiinmigración de Trump. Con los sistemas Immigration OS o la Aplicación Elite, Palantir ha facilitado a los agentes de la Immigration and Customs Enforcement (ICE, por sus siglas en inglés) su labor para dar caza y aterrorizar a estas personas. La empresa afirma haber crecido un 56% y haber ganado 4.475 millones de dólares en 2025 y, según sus propios datos, esperan llegar a ganar más de 7.000 en 2026.

Queda claro que existe un gran margen de negocio para los sistemas de terror y miedo que cada vez tienen más poder para seleccionar los cuerpos que tienen derecho a transitar, circular o, simplemente, permanecer.


Fuente: El Salto

lunes, 18 de mayo de 2026

Las personas migrantes de África de quienes nadie habla

 

      Arqueólogo en el Instituto de Ciencias del Patrimonio.



Y

                                                                         Fotografía y edición gráfica en El Salto.


(Fotografías: Álvaro Minguito)

Los etíopes que llegan a Somalilandia trabajan para los buscadores de oro o en los bares. El objetivo de la mayoría es ahorrar lo suficiente para cruzar el mar y buscar trabajo en Arabia Saudí o los países del Golfo Pérsico



Amanecer en la carretera principal de Somalilandia. En el horizonte, un grupo de jovenes caminan con apenas unas botellas de agua y algunas pertenencias rumbo a la costa.

     El pasado mes de abril volvimos de realizar un proyecto arqueológico en Somalilandia. Este país independiente de facto en el Cuerno de África tiene un patrimonio riquísimo y poco explorado. Nuestro proyecto analiza la movilidad y las redes de intercambio de personas y bienes entre la Prehistoria y la Edad Media. Hemos tenido suerte y hemos dado con numerosos yacimientos arqueológicos que dan fe de los movimientos de gente a lo largo de los siglos. Pero también nos hemos encontrado otras movilidades, más recientes y más trágicas.


Dos personas caminan al amanecer rumbo a la ciudad de Berbera, en Somalilandia.

En nuestros viajes por Somalilandia nos cruzamos constantemente con pequeños grupos de hombres que caminaban al borde de la carretera. A veces son una pareja, a veces cuatro o cinco. Nuestros compañeros somalilandeses nos cuentan que vienen de Etiopía. Caminan todos ellos hacia el este del país y por un solo motivo: se ha descubierto oro. Y cuando aparece oro, llega la fiebre -más en un contexto global de precios desbocados y miseria extrema. Los jóvenes ven una oportunidad de mejorar sus condiciones, aunque esa oportunidad les pueda costar la vida.

Los etíopes que nos cruzamos no llevan casi nada con ellos. A lo sumo una botella de agua. Van calzados con chanclas o zapatillas viejas. Con este equipaje recorren a pie hasta mil kilómetros por terrenos montañosos y semidesérticos. Un paisaje, a veces, increíblemente hermoso, pero siempre implacable.


Una persona, de las decenas de migrantes que a diario caminan por la ruta que une Hargeisa con la costa, descansa junto a la carretera.

Cuando llega la noche se dejan caer al borde de la carretera. Se tumban con la cabeza en la dirección que han de seguir al día siguiente, para no desorientarse en un territorio que puede ser desesperantemente monótono. Duermen en el suelo. La mayoría no tienen ni una manta con que taparse, aunque las temperaturas en las montañas, en invierno, sean de solo unos pocos grados sobre cero. En el desierto litoral, en cambio, el calor es abrasador y húmedo diez meses al año. Los etíopes se alimentan de basura o de las sobras que les dan en las casas de comida junto a la carretera.


Alfredo González-Ruibal, arqueólogo, junto a parque de su equipo, sobre uno de los túmulos funerarios objeto de su investigación en Somalilandia el mes de abril de 2026.

Su destino son las minas de la región de Sanaag, la mayoría ilegales. Hablamos con el gobernador de la región, que nos deja clara su impotencia: les gustaría atraer a empresas internacionales para que exploten el oro de forma organizada y que parte de los beneficios lleguen al Estado -de hecho, se lo ofrecieron a EEUU a cambio del reconocimiento de Somalilandia como Estado independiente. Pero por ahora no parece haber demasiado interés. Es difícil trabajar en un país que no existe a efectos legales. Y en una región disputada entre Somalilandia y Khatumo, un nuevo estado autónomo en el Cuerno de África.

Mientras tanto, el oro genera conflictos: los clanes y subclanes se pelean por los recursos y los límites de sus territorios -unos metros más allá o más acá puede significar la prosperidad o la miseria. En el pueblo donde trabajamos, Xiis, escuchamos por las noches disparos de Kalashnikov: son los buscadores de oro ahuyentado a la competencia.


Uno de los campamentos de buscadores de oro con los que el equipo arqueológico se ha encontrado en sus campañas. Este, en la frontera entre Somalilandia y Etiopía.

Los mineros cavan pozos en cualquier lado. En el yacimiento arqueológico que estudiamos, a pocos kilómetros del pueblo, han perforado monumentos funerarios de hace dos mil años para cavar galerías de varios metros de profundidad. Es un trabajo absurdo: los túmulos se levantan sobre playas fósiles, capas de coral y conchas en las que no ha habido jamás oro. El capitalismo global, la desesperación y los mitos ancestrales se combinan para dejar un paisaje devastado de cráteres. Junto al yacimiento pasamos cada día un campamento en el que viven tres o cuatro mineros: una carpa de plástico y unos bidones por todo mobiliario.


Barcos de pesca en las costa cercana a la ciudad de Berbera, frente a Yemen.

Los etíopes trabajan para los buscadores de oro o en los bares y tiendas que surgen por todas partes. Lo hacen en jornadas extenuantes, de doce o catorce horas y por un salario ridículo: uno o dos dólares diarios. El objetivo de la mayoría es ahorrar lo suficiente para cruzar el mar y buscar trabajo en Arabia Saudí o los países del Golfo Pérsico. Para ello, en el mejor de los casos se ponen en manos de pescadores locales; en el peor, de traficantes de personas. Cientos mueren ahogados cada año, pero si cuantificar su número es difícil en el Mediterráneo, en el Golfo de Adén es simplemente imposible.

Al otro lado del mar no terminan sus problemas. Tienen que atravesar las montañas y los desiertos de Yemen, donde muchos morirán de enfermedad o de sed o bajo las balas de los guardias fronterizos de Arabia Saudí, que disparan a matar. Y cuando lleguen a su destino los tratarán como esclavos. Las mujeres sufrirán abusos sexuales. Muchos no volverán a su país ni a ver a sus familias. Unos pocos conseguirán prosperar, pero a un precio desmesurado.


Un niño sobre una barca en la playa de la ciudad de Berbera, en Somalilandia.

Hace años nos cruzamos en el desierto de Yibuti a un niño de 10 u 11 años. Solo, deshidratado. Nos pidió agua. Caminaba hacia al puerto, a buscar pasaje en un barco para cruzar a Yemen. Nunca sabré si lo logró. Nunca sabremos cuantos niños se pierden en los desiertos del Cuerno de África o de Arabia.

Pese a la importancia que le damos y los ingentes recursos que se destinan a impedirla, la migración subsahariana a Europa es mínima. La gran mayoría de migrantes se mueven dentro de África o se dirigen a la Península Arábiga. Si de las historias de los que llegan a nuestra costa sabemos poco, de los otros no sabemos prácticamente nada.

Pienso en el contraste entre lo que excavamos y lo que vivimos. Lo que excavamos: un mundo de gente que viaja a pie o en barco, a veces lejísimos, que se encuentra con otra gente, que muere, a veces, por el camino. No tan distinto en cierta manera de lo que vivimos hoy, de lo que vemos. Pero en realidad sí es muy distinto. Porque el mundo que excavamos estaba regido por leyes de hospitalidad y cooperación: gente que cuida de otra gente, que los acoge en tierra extraña y que recuerda a quienes mueren en el camino o en casa, con monumentos que llegan hasta hoy.


La carretera principal que atraviesa Yibuti, a su paso por la ciudad de Dikhil.

El mundo que vemos, en cambio, el que nos cruzamos en nuestros viajes por Somalilandia, es de gente que no dejará rastro. Personas invisibles, que perderán sus vidas en hoyos en el desierto o en carreteras en las montañas o en el mar o en una ciudad desconocida donde nadie los llorará ni se acordará de ellos. Gente sin historia, con menos historia que las sociedades milenarias que estudiamos meticulosamente en un lugar remoto del Cuerno de África.


Fuente: El Salto

lunes, 2 de marzo de 2026

Saludos al desertor Peo que escribió en la puerta: Yo curo, no denuncio

 

      Escritor y filósofo italiano. Activista de la izquierda.

En las últimas horas dijo que estaba en un barco desde donde se puede ver todo el mar del mundo

     Cuando los racistas de algún gobierno —no recuerdo si de centro, derecha o izquierda— ordenaron a los médicos que denunciaran a los inmigrantes ilegales, el doctor Giampiero Moruzzi colocó un cartel en su clínica de Bolonia en Via Parigi que decía: Yo trato, no denuncio.



Giampiero Moruzzi.

En aquellos años en que el abismo aún no se había abierto, acudía con frecuencia a su clínica para curar mi asma y sobre todo mi alma.

Hablamos del abismo inminente, y sólo él pudo decir convincentemente que debíamos reírnos del abismo.



Fuente: ILDISERTORI

martes, 17 de febrero de 2026

La policía migratoria de Trump sigue secuestrando niños

 

 Por Lily Seltz   
      Escritora, editora y pasante editorial de In These Times radicada en la ciudad de Nueva York.

      

La detención y encarcelamiento por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del niño de cinco años Liam Conejo Ramos en Minnesota el mes pasado desató una indignación nacional. El episodio fue solo uno entre muchos casos en los que agentes federales de inmigración han secuestrado a niños pequeños bajo la segunda administración de Donald Trump


     El 4 de febrero, la administración Trump presentó discretamente una moción para poner fin a la solicitud de asilo de uno de los innumerables residentes de Minnesota que en todo el estado están siendo blanco de agentes migratorios enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).




En este caso, el objetivo tiene apenas cinco años y es uno de los miles de niños que, con toda probabilidad, fueron sido secuestrados por adultos armados desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump.

La pesadilla de Liam Conejo Ramos comenzó el 20 de enero, cuando agentes de ICE lo agarraron en la entrada de su casa en Columbia Heights, Minnesota. Él y su padre, Adrian Conejo Arias, fueron trasladados en avión más de 2.000 kilómetros hasta el tristemente célebre South Texas Family Residential Center, en Dilley, Texas, donde Liam desarrolló fiebre y tos, según relató su padre. Gracias a una orden judicial que dispuso su liberación, el niño regresó a Minnesota, pero la moción presentada el 4 de febrero por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) implica que quizá no pueda permanecer allí por mucho tiempo. Además de intentar poner fin al asilo de Liam, el DHS solicitó acelerar el proceso de deportación de la familia, según indicó su abogado.

Personas con conciencia de Minneapolis y de todo el país han seguido el calvario de Liam con horror y estupor, especialmente después de que se viralizara una foto en la que aparece con un gorro azul esponjoso mientras un agente federal le sujeta la mochila. Pero la disposición de la administración Trump para perseguir y aterrorizar a miles de niños y a las personas que los cuidan va mucho más allá de este caso.

De hecho, Liam ni siquiera fue el primer estudiante de su distrito escolar en ser detenido ese día: esa misma mañana, agentes enmascarados capturaron a un estudiante de secundaria de diecisiete años cuando se dirigía a sus clases en Columbia Heights. Desde comienzos de año, agentes federales han secuestrado al menos a siete estudiantes del distrito, incluida una niña de diez años y su madre. La superintendenta de Columbia Heights Public Schools, Zena Stenvik, declaró a la prensa que las tácticas de ICE han incluido perseguir autobuses escolares e irrumpir en los campus.

La misma semana en que se llevaron a Liam, agentes federales también secuestraron a dos estudiantes en el cercano distrito escolar de Hopkins y detuvieron a una niña de dos años junto con su padre, antes de trasladarlos en avión a Texas.

Los secuestros de niños no se limitan al área metropolitana de las «Ciudades Gemelas» de Minneapolis y Saint Paul. En septiembre del año pasado, en Chicago, agentes con equipo antidisturbios detuvieron a una niña de cinco años en una lavandería junto a su madre. A fines de mes, cuatro niños ciudadanos estadounidenses fueron retenidos durante varias horas en una redada indiscriminada «estilo invasión» en un edificio de apartamentos en el barrio South Shore de Chicago. Luego, a mediados de enero, Diana Crespo-González, de siete años, fue detenida junto con sus padres en Portland, Oregon, mientras buscaban tratamiento por sus persistentes hemorragias nasales. Como Liam, fue enviada a Dilley y desarrolló fiebre.


Diana Crespo-González.

Estos casos representan solo una fracción de la cantidad de secuestros de niños que ocurren a nivel nacional. En diciembre, el Marshall Project estimó que más de 3.800 niños ya habían sido detenidos por ICE durante el segundo mandato de Trump, al menos veinte de ellos bebés.

Muchos de estos niños han terminado en Dilley, donde el agua potable es escasa y los detenidos denuncian acceso limitado a atención médica. El día después de la liberación de Liam y su padre, las autoridades informaron dos casos activos de sarampión en el centro. La alumna de segundo grado Crespo-González sigue allí. Ella, junto con casi una docena de otros niños detenidos en Dilley, describió el sufrimiento de su encierro a la periodista Mica Rosenberg, de ProPublica, en un informe reciente. «Desde el momento en que llegues a este centro, lo único que vas a sentir es tristeza y, sobre todo, depresión», escribió la niña.

Mientras tanto, la administración Trump busca cobertura legal para continuar encarcelando niños en condiciones inhabitables. Desde mayo del año pasado, el gobierno litiga en los tribunales para anular el histórico Acuerdo Flores, que estableció estándares —ya frecuentemente vulnerados— para el tratamiento de menores en detención migratoria.

Los detenidos como Liam no son las únicas víctimas jóvenes de la campaña de terror del ICE. Muchos estudiantes están faltando a la escuela porque temen ser scuestrados o para trabajar mientras sus padres indocumentados permanecen escondidos en sus casas para evitar la detención y la deportación. En octubre, en el punto álgido de la «Operación Midway Blitz» en Chicago, Chalkbeat registró una marcada caída en la asistencia escolar, particularmente en zonas con alta población latina o inmigrante. Al mes de asumir, la segunda administración Trump revocó una norma vigente desde hacía quince años que impedía a ICE y al DHS operar en «lugares sensibles» como hospitales, iglesias y escuelas. Ahora, residentes de Chicago organizan «autobuses escolares a pie» y turnos de vigilancia en las esquinas durante los horarios de entrada y salida.

En Minneapolis, el mismo día en que un agente de ICE asesinó a Renée Good, las escuelas públicas cerraron después de que agentes de la Patrulla Fronteriza redujeran a personas en el suelo, esposaran a un trabajador y utilizaran gas pimienta contra manifestantes frente a la escuela secundaria Roosevelt. «Nuestras aulas son espacios sagrados, lugares de refugio y posibilidad», declaró Stacy Davis Gates, presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago. «Este gobierno los está profanando».

En continuidad con la larga historia de la administración Trump de separar familias, también están los niños que quedan sin padres como resultado de los operativos migratorios. En septiembre, CNN identificó al menos a un centenar de ellos. Un adolescente de quince años murió de cáncer apenas dos días después de que ICE secuestrara a su madre, Arlit Maria Martinez, cuando se dirigía a trabajar. Johny Merida Aguilara, principal cuidador de su hijo de cinco años con cáncer cerebral, pasó cinco meses en un centro de detención en Pensilvania antes de abandonar su intento de permanecer en Estados Unidos cuando su esposa se quedó sin dinero para pagar alquiler, agua y calefacción. Él y su familia se trasladarán a Bolivia, interrumpiendo el tratamiento del niño en el Hospital Infantil de Philadelphia y obligando a la familia a empezar de nuevo en un país donde el acceso a atención médica de calidad puede resultar difícil.

La más reciente ofensiva migratoria de la administración Trump es un episodio más en la historia, de siglos, de violencia estatal contra niños y familias negras y latinas en este país. Por más que el presidente insista en que sus políticas apuntan a «lo peor de lo peor» —inmigrantes que «odian, roban, asesinan y destruyen todo lo que representa Estados Unidos», como afirmó recientemente en una publicación en redes sociales—, esas afirmaciones se desmoronan frente a la experiencia de niños como Liam, que probablemente arrastrará cicatrices duraderas gracias al régimen de Trump.

El 6 de febrero, un juez concedió a la familia de Liam una prórroga en su caso, rechazando la moción del DHS y otorgándoles más tiempo para fortalecer su solicitud de asilo. Pero mientras la batalla judicial continúa, el niño tiene dificultades para dormir, según contó su padre a Telemundo, por el temor a que su familia vuelva a ser separada.


Fuente: Jacobin

domingo, 25 de enero de 2026

La muerte a tiros de un manifestante a manos de la policía migratoria de Trump dispara la tensión en Minneapolis

 

 Por Iker Seisdedos    
     Corresponsal jefe en EE UU de EL PAÍS.


     Minneapolis despidió este sábado otra trágica jornada de protestas contra el pulso que Donald Trump está echándole desde hace semanas a la ciudad con una vigilia en memoria de Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Al hombre que hoy asesinaron agentes del ICE en Minneapolis estaba defendiendo a una persona de la golpiza que le estaba dando.

Centenares de personas se concentraron en un parque cercano al lugar de los hechos, entre cánticos de “Nadie es ilegal” y “Poder para el pueblo”. Frente al lugar en el que Pretti recibió, inmovilizado en el suelo, varios disparos (unos 10, según se escucha en los videos del incidente), los manifestantes se resistían a marcharse a casa durante la tarde, pese a que el termómetro marcaba 25 grados bajo cero.


En Minneapolis con -21° hay yankis gritando en español: "EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO".

Era la estampa de una atípica noche de sábado en una ciudad al límite, en la que el Gobierno mantiene desplegados unos tres mil federales en una operación contra la inmigración agentes que ya se ha cobrado la vida de dos ciudadanos estadounidenses. Hace un par de semanas un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), el brazo ejecutor de la agenda xenófoba del presidente de Estados Unidos, mató a Renée Good, madre de tres hijos, mientras protestaba en el interior de su coche. También tenía 37 años.


Protesta por la muerte de Alex Pretti, este sábado en Minneapolis.

Como con ella, el Gobierno de Estados Unidos ha tratado de culpar a la víctima, pintando a Pretti como un “terrorista interno”, “que llegó armado”, según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para impedir una detención, y con la intención de “provocar una masacre”.


La población pide que el ICE deje de patrullas las calles.

Como con Good, los testigos y los videos cuentan una historia diferente. Según las autoridades, Pretti, enfermero de cuidados intensivos en un hospital para veteranos, llevaba una pistola de .9mm para la que tenía licencia en un estado, Minnesota, en el que es legal portarla. El estudio de las imágenes tomadas por otros manifestantes desde diferentes puntos de vista indica que no llegó a sacarla, y que varios agentes lo redujeron cuando este se interpuso entre ellos y una mujer a la que habían rociado con gas pimienta. Pretti llevaba el móvil en una mano y nada en la otra. Una vez lo redujeron por la fuerza, los agentes repararon en que llevaban una pistola y lo desarmaron. Después, empezaron los disparos a bocajarro.

Pese a esas evidencias, y sin esperar a las conclusiones de la investigación, Trump lo definió como un “pistolero” en un mensaje en su red social, Truth, que acompañó de una foto de la pistola que las autoridades aseguran que Pretti portaba. No fue una sorpresa, pero el presidente de Estados Unidos volvió a desaprovechar la oportunidad de unir al país en la tragedia y convirtió la muerte de una compatriota en un pretexto para atacar a sus enemigos: en este caso, a los políticos demócratas que controlan el estado y la ciudad (que en realidad son las Twin Cities, Minneapolis y Saint Paul, separadas por el Mississippi), y la comunidad somalí. Instalada desde hace décadas en Minnesota, el republicano la hace responsable en su conjunto de un fraude multimillonario en la gestión de las ayudas federales.

El problema del presidente, y de su Administración, es que la muerte de Pretti sucedió a la vista de todo el mundo. “¡Gracias a Dios, tenemos el vídeo!”, exclamó el gobernador de Minnesota, Tim Walz, en una comparecencia ante la prensa. La fiscal general, Pam Bondi, envió una carta a Walz que se dio a conocer el sábado por la noche, en la que lo culpa a él ya otros cargos electos demócratas por permitir la “anarquía” en Minneapolis. “Ha llegado el momento de que los funcionarios estatales y locales de su estado cambien de rumbo”, exige la misiva.

Mentiras repugnantes”

La familia de la víctima definió en un comunicado la versión de la Casa Blanca como “mentiras repugnantes (…), reprobables y asquerosas”. "Alex era un alma bondadosa que quería profundamente a su familia ya sus amigos, así como a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero. (...) Claramente, no tenía un arma cuando fue atacado por los matones asesinos y cobardes de ICE".

La noticia de la muerte de Pretti provocó este sábado nuevas protestas en la ciudad acostumbrada a levantarse: hace casi seis años, fue aquí donde estalló la mecha de los disturbios antirracistas que aprendieron por todo el país cuando un policía blanco asesinó al afroamericano George Floyd. Aunque no hace falta irse tan atrás: un día después de que el ICE detuviera a Liam Conejo, un niño de cinco años cuya imagen asustada se ha convertido ya en un símbolo, Minneapolis se echó a las calles el viernes pasado en una manifestación que desafió a los tres mil agentes enviados por Trump y las bajísimas temperaturas. Centenares de comercios de las Twin Cities se sumaron a una huelga general.


Fuente: EL PAÍS

sábado, 24 de enero de 2026

La detención del niño Liam por el ICE conmociona a Estados Unidos por la crueldad migratoria de Trump

 

      Corresponsal en Washington de EL PAÍS.


     La imagen lacerante de la detención en un suburbio de Minneapolis de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, por parte de los agentes de la policía migratoria respaldada por Donald Trump está conmocionando a Estados Unidos.


Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años, retenido por la policía de inmigración y control de fronteras de Estados Unidos (ICE) en Minneapolis.

En las últimas horas, las autoridades escolares del área metropolitana de Minneapolis han informado de arrestos de otros menores que acompañaban a sus padres. Las detenciones forman parte de la campaña de represión migratoria indiscriminada ordenada por el presidente estadounidense en las últimas semanas en Minnesota.


Operación del ICE en Minneapolis, el 18 de enero.

Miles de personas recorrieron este gélido viernes las calles del centro de Minneapolis y Sant Paul, las ciudades gemelas, para protestar contra los excesos de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).


Activistas comunitarios se congregan en el Aeropuerto Internacional de Minneapolis–St. Paul para protestar contra los vuelos de deportación.

La manifestación multitudinaria en las calles, con temperaturas bajo cero, se ha sumado al cierre de cientos de comercios, colegios y establecimientos públicos, un “apagón económico”, en señal de protesta contra la campaña de redadas de inmigrantes indocumentados por parte del ICE en una jornada que los organizadores han bautizado como Día de la Verdad y la Libertad . Aunque con menor alcance, las protestas de indignación se han extendido a ciudades como Nueva York, Chicago y Seattle, entre otras.


Trump pensó que el terror del ICE funcionaría. Pero las calles de Minneapolis hablaron. La ciudad está a -16° pero toda la población está en las calles. La huelga general fue masiva. Todos los negocios cerraron.

Protestas, bajo cero, contra la actuación del ICE en Minneapolis

La fotografía de la detención de Liam ha dado la vuelta al mundo y se está convirtiendo en la espita del descontento social contra la brutalidad de la policía migratoria de Trump. La imagen muestra la inocencia del pequeño, vestido con una chaqueta blanca y negra, y un gorro de lana azul, mientras es trasladado por un agente del ICE , que le sujeta por una mochila roja de S piderman, una furgoneta negra.


La detención de un niño de cinco años por agentes federales conmociona a una comunidad de Minnesota.

La detención se produjo el pasado miércoles. Varios policías de la agencia migratoria arrestaron a Liam Conejo Ramos junto a su padre cuando se encontraba cerca de su casa en Columbia Heights, una pequeña localidad a menos de 10 kilómetros de Minneapolis. El menor y su padre, de origen ecuatoriano, han sido trasladados a un centro de detención de inmigrantes en Dilley, en el sur de Texas, a más de mil kilómetros de su hogar, según informes oficiales.

Las autoridades escolares denunciaron que la policía se llevó a Liam en lugar de dejarlo en su casa a carga de otro adulto. Liam y su familia son originarios de Ecuador. Entraron en el país en diciembre de 2024 mediante una solicitud de asilo a los oficiales fronterizos en Texas, según ha relatado el abogado de la familia, Marc Prokosch. “No son inmigrantes ilegales”, dijo Prokosch a la cadena CNN. “Estaban siguiendo todos los protocolos establecidos, tramitando su solicitud de asilo, acudiendo a sus audiencias judiciales, y no representaban ninguna amenaza a la seguridad, ningún riesgo de fuga y nunca debieron haber sido detenidos”.

El Departamento de Seguridad Nacional ha salido al paso de las críticas por la crueldad de los agentes del ICE. En una publicación en la red social X ha escrito: “El niño fue abandonado por su padre y la supuesta madre se negoció a tomar la custodia de su propio hijo”. En la nota prosigue: “Nuestras fuerzas del orden se hicieron carga del niño, le llevaron un McDonald's y le pusieron su música favorita para consolarlo”.

El vicepresidente del Gobierno, JD Vance, ha visitado la ciudad este jueves. Allí, defendió la actuación de los agentes e insistió en que tienen autoridad para realizar este tipo de intervenciones. “Soy padre de un niño de 5 años, y pienso: 'Dios mío, esto es terrible. ¿Cómo arrestamos a un niño de cinco años?'”, indicó Vance en una conferencia de prensa en la que ha tratado de justificar la detención del pequeño y trasladado a un centro de reagrupación familiar en Texas. Vance aseguró que al investigar qué había sucedido descubrió que "el niño de cinco años no fue arrestado; su padre era indocumentado. Y cuando fueron a arrestar a otro familiar, que también era indocumentado, este huyó", aseguró. "¿Qué se supone que debe hacer (el ICE)? ¿Deben dejar que un niño de cinco años se congele? ¿No se supone que deben arrestar a un inmigrante ilegal en Estados Unidos?", indicó.

El de Liam no ha sido el único caso de detención de menores. Las autoridades de la red de escuelas públicas de Columbia Heigts han denunciado que en las últimas semanas otros tres estudiantes han sido arrestados. Un estudiante de 17 años fue arrestado a principios de la semana cuando iba al colegio. La semana anterior, una niña de 10 años fue detenida junto a su madre.


Operativo del ICE en Minneapolis, el 13 de enero.

Este viernes, un concejal de Minneapolis, Jason Chávez, ha denunciado a través de Instagram la detención por parte de patrullas del ICE de un hombre y su hija de dos años. El Departamento de Seguridad Nacional confirmó la detención del padre, quien se encontró con un niño en ese momento, según la cadena NBC. Elvis Joel Tipan-Echeverría y su hija de dos años, Chloe Renata Tipan Villacis, fueron detenidos en el sur de Minneapolis cuando regresaban a casa del supermercado, aseguró Chávez. El presidente del partido demócrata, Ken Martin, oriundo de Minneapolis, ha indicado: "Otro niño inocente secuestrado por ICE. Esta vez, un niño de dos años. Absolutamente repugnante".

Numerosos legisladores demócratas han criticado la detención del niño. El alcalde de Minneapolis, la ciudad gemela, Jacob Frey, escribió en X: "5 años. Es un niño, no una amenaza para nuestra comunidad. Cuando el gobierno federal trata a los niños como criminales, algo anda muy mal".

El congresista demócrata por Texas, Joaquín Castro, asegura que ha intentado localizar a Liam ya su padre, pero no ha logrado que los responsables del ICE le confirmen que están arrestados en las instalaciones de San Antonio. Castro ha tildado de mentirosos a los responsables de Seguridad Nacional por ocultar la información sobre el caso.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha señalado: "Los habitantes de Minnesota quieren seguridad. Quieren libertad. Quieren lo mejor para nuestros hijos. Los agentes enmascarados que secuestran a niños en edad preescolar en la calle y los envían a centros de detención de Texas no cumplen ninguno de esos propósitos".

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha denunciado este viernes que individuos sospechosos de ser inmigrantes indocumentados están siendo “vigilados, arrestados y detenidos (en Estados Unidos), a veces violentamente, en lugares que van desde hospitales y lugares de culto hasta juzgados, escuelas, mercados y hogares privados”.

El abogado austriaco que está “asombrado por el abuso y la denigración, ahora rutinarios, de los migrantes y refugiados” en Estados Unidos. Advirtió que el temor generado por tales operaciones federales se está propagando por las comunidades, y los niños faltan a la escuela ya las citas médicas por temor a que sus padres no regresen.

Quienes se atreven a hablar o protestar pacíficamente contra las brutales redadas migratorias son vilipendiados y amenazados por los funcionarios y, en ocasiones, ellos mismos son sometidos a violencia arbitraria”, dijo Türk. “Estoy estupefacto por los abusos ahora rutinarios contra migrantes y refugiados, y la denigración” que sufren, dijo en un comunicado.

Las protestas de este viernes han sido las más multitudinarias en Minnesota de las últimas semanas de manifestaciones contra las políticas de represión del ICE. Hace 15 días, un agente del ICE asesinó a Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años. La mujer estaba siendo identificada en el interior de su coche por una patrulla del ICE. Cuando ella arrancó su vehículo, uno de los policías le disparó a bocajarro.


Bruce Springsteen alza la voz contra el ICE y dedica una canción a Renee Good.

La excandidata demócrata en las pasadas elecciones presidenciales, Kamala Harris, expresó su rechazo a la crueldad del ICE. A través de una publicación en la red social X escribió: "Liam Ramos es solo un pequeñito. Debería estar en casa con su familia, no siendo usado como carnada por el ICE y retenido en un centro de detención en Texas".


Fuente: EL PAÍS


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Un hombre muere en Minneapolis tiroteado por la policía migratoria de Trump



     Un hombre de 51 años ha muerto este sábado tiroteado por un agente de la policía migratoria federal de Estados Unidos en Minneapolis, según ha confirmado el jefe de la policía de esta ciudad, Brian O'Hara, en declaraciones al Minnesota Star Tribune .


Después de una de las manifestaciones más grandes en la historia moderna de Minnesota, ICE volvió a matar a un hombre en el suelo a quemarropa.

Es la segunda persona en tres semanas que fallece por disparos de patrullas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la capital de Minnesota. El 7 de enero, una mujer de 37 años, Renee Good, murió tiroteada por otro agente después de participar en una protesta contra las redadas migratorias ordenadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"Tenemos conocimiento de informes de otro tiroteo que involucra a agentes federales en la zona de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet. Estamos trabajando para confirmar más detalles. Solicitamos al público mantener la calma y evitar la zona", ha informado en la red social X el Ayuntamiento de Minneapolis. El jefe de la Policía ha confirmado poco después el fallecimiento.

El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, ha reportado también el suceso a través de sus redes sociales. "Acabo de hablar con la Casa Blanca tras otro horrible tiroteo perpetrado por agentes federales esta mañana. Minnesota está harta", ha escrito. Walz, que ha sido muy crítico con las redadas migratorias de las últimas semanas, ha agregado: "Esto es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación. Saque de Minnesota a las millas de oficiales violentos y sin entrenamiento. ¡Ya!".

Aunque se desconocen los detalles del suceso, la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, ha asegurado a la agencia AP que el fallecido portaba un arma de fuego con dos cargadores y que la situación estaba “evolucionando”.

Al escuchar los disparos, varios centenares de personas, que se manifestaron en calles cercanas para protestar por la brutal represión migratoria del Gobierno de Trump, acudieron al lugar de los hechos y empezaron a gritar y abuchear a los agentes del ICE. Muchas personas les increparon y les llamaron “cobardes” y “nazis”. Un agente se burló de los manifestantes: mientras se alejaba les gritó: “¡Buu!”. Los policías del ICE usaron a continuación bombas lacrimógenas y rociaron a los manifestantes con gas pimienta para tratar de disolverlos.

La tensión aumenta por momentos. Y la policía local de Minneapolis ha tenido que intervenir para evitar que la situación se descontrole. Ha acordonado la zona y ha separado a los manifestantes de los agentes migratorios.


Agentes federales montan guardia en el lugar donde se produjo la muerte de un hombre tiroteado por un policía, este sábado en Minneapolis.

Miles de personas protestaron el viernes en el centro de las ciudades gemelas de Minneapolis y Saint Paul, las capitales del estado de Minnesota, para reclamar que las fuerzas federales que están llevando a cabo la detención masiva de inmigrantes se fueron.

Al menos cinco menores de edad han sido arrestados en la última semana, según han denunciado las autoridades de la red de escuelas públicas de la ciudad. Entre ellos, el niño Liam Conejo Ramos, de cinco años, quien fue detenido el pasado miércoles cerca de la puerta de su casa junto a su padre y trasladado a un centro de detención en Texas, a más de mil kilómetros de su hogar.

La imagen del niño, desconcertado, vestido con una chaqueta de cuadros negros y blancos y un gorro azul y conducido por agentes del ICE, ha dado la vuelta al mundo como símbolo de los excesos de la policía migratoria.