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viernes, 18 de septiembre de 2026

¿Son Meta y Mark Zuckerberg legalmente responsables por la muerte de más de 145 personas en Ceuta?

 

 Por Aitor Jiménez   
      Escribe, investiga y enseña sobre derecho, capitalismo, punitivismo y tecnología en la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea y el Instituto Internacional de Sociología Jurídica.


Meta y Marck Zuckerberg podrían ser responsables legales por el masivo cruce irregular de la frontera española y la muerte de 145 personas, pudiendo responder con hasta un 6% de la facturación mundial anual de Meta, o penas de hasta ocho años de prisión para el CEO


Cementerio musulmán cercano a la mezquita Sidi Embarek.


     El 31 de julio, alrededor de 75.000 personas cruzaron de manera irregular la frontera de Ceuta. El enclave español en el norte de África, de poco más de 89.000 habitantes y apenas 19,87 kilómetros cuadrados, se vio inmediatamente desbordado social, asistencial y políticamente. De manera aún más grave, más de 140 personas fallecieron tratando de cruzar la frontera a nado. Más allá de las iniciales y diferentes versiones ministeriales e institucionales, de las interpretaciones políticas, o de cuándo y cómo fueron alertados los servicios policiales, militares y de inteligencia del Estado español, hay hechos fundamentales que comienzan a clarificarse.


Carretera en la playa de La Almadraba cercana a El Tarajal y la frontera.

Lo primero y fundamental es la confirmación de que el cruce masivo no fue un hecho espontáneo. Tampoco fue operado (exclusivamente) por mafias locales: contó con la complicidad, por acción e inacción, de las fuerzas de seguridad marroquíes. Y, lo que es más importante, fue organizado, viralizado y gestionado fundamentalmente a través de redes sociales vinculadas al grupo Meta, especialmente Instagram, WhatsApp y Facebook. En estas redes se viralizó la idea de la facilidad del cruce, la tolerancia de las autoridades españolas y de una laguna legal que permitiría la entrada y permanencia en territorio europeo a aquellos que cruzaran a nado.

La pregunta que resuena desde multitud de ángulos es clara: ¿quiénes son los responsables de las muertes y de los altísimos costos sociales, humanos y políticos de esta crisis migratoria? El Gobierno español ya habla de un ataque híbrido con fines de desestabilización, mientras que, a nivel europeo, periodistas, activistas y especialistas como Petra Molnar y Liz Carolan ya lo identifican como un ataque basado en la desinformación.


El 30 de agosto de 2026, en Ceuta (España), se produjo una gran concentración de barcos y motocicletas en apoyo a los habitantes de la ciudad.

Si bien parece poco probable que, a corto o incluso medio plazo, pueda determinarse quiénes son los responsables últimos que promovieron este ataque, existen evidencias claras que señalan al medio necesario para que el masivo cruce irregular y la subsiguiente tragedia humanitaria tuvieran lugar: las plataformas digitales de Meta.

Esto no son meras suposiciones: son datos. El 11 de agosto se revelaba que la Comisión Europea había abierto un canal directo con Meta y TikTok para tratar de contener la crisis (evidencia, por otro lado, de la asimetría de poder de países pequeños y medianos y gigantes digitales).


Soldados españoles se preparan para escoltar a migrantes de regreso a Marruecos, en Ceuta, España, el 2 de agosto de 2026.

Progresivamente tuvieron lugar tanto filtraciones como desclasificación gubernamental de las investigaciones policiales, confirmando el conocimiento de los servicios policiales y de inteligencia de una campaña de desinformación promovida a través de las redes de Meta con la finalidad de provocar una avalancha migratoria.

En otras palabras, tanto el Estado español como la Unión Europea cuentan con algo más que indicios para situar a Meta en el centro de la crisis política y humanitaria. Y no únicamente como interlocutor, sino como potencial responsable administrativo y, posiblemente, también penal, civil y político.

La Ley de Servicios Digitales (DSA por sus siglas en inglés) es el marco regulatorio europeo para el gobierno de las plataformas digitales. Define e identifica a las plataformas en línea y los motores de búsqueda de muy gran tamaño como las que cuentan con más de 45 millones de usuarios.

La ley los reconoce como un agente social de gran relevancia y potencial impacto, imponiéndoles un régimen de deberes. Por ejemplo, en los artículos 34 y 35 de la DSA se describe que las corporaciones están legalmente obligadas a realizar evaluaciones de riesgo obligatorias y a aplicar medidas de mitigación frente a los llamados “riesgos sistémicos”, incluyendo la difusión de contenidos ilícitos, la manipulación del servicio y las amenazas al orden y la seguridad pública.

La DSA marca las consecuencias del incumplimiento. Por ejemplo, el artículo 52 de la DSA permite imponer sanciones administrativas de hasta el 6 % de su facturación global anual. La DSA deja amplios márgenes para que las corporaciones eludan su responsabilidad. No obstante, es potencialmente útil para lidiar con los casos más flagrantes de diseminación de contenidos peligrosos, ya sean información, productos como en los recientes casos de Temu o AliExpress, sancionados con 200 y 550 millones de euros por la Comisión Europea, respectivamente.

La DSA no es una legislación radical, es el resultado de duras pugnas, litigios y desarrollos políticos fuertemente disputados por el lobby internacional corporativo, que ha venido descafeinando cada intento regulatorio en la UE y en Estados Unidos, persiguiendo blindar la irresponsabilidad corporativa. Pero incluso en un momento político más proclive al nacionalismo tecnológico y al capitalismo de Estado, administraciones como la europea, la china o la estadounidense buscan poner límites a determinadas formas de abuso corporativo que ponen en peligro el tejido social. Por ejemplo, Meta se ha comprometido a pagar 18 billones de dólares a diversos territorios de los Estados Unidos tras una denuncia colectiva donde se acusaba a las plataformas no solo de violar la normativa sobre privacidad o menores, sino de diseñar plataformas dañinas, psicológica y socialmente, para estos.

Por estas razones, los gigantes digitales han desarrollado poderosos mecanismos para vigilar y controlar las redes. Herramientas que han utilizado de manera indiscriminada, por ejemplo, para penalizar la resistencia y movilizaciones en solidaridad con las víctimas del genocidio sionista de Israel en Palestina, o con las Hirak al-Rif (Revuelta del Rif) en Marruecos.


Una nueva investigación revela la supresión sistemática de contenido digital palestino en diversas plataformas de metadatos.

Parece poco creíble concebir que Meta no tuviera constancia del contenido vertido en sus redes en grupos de cientos de miles de usuarios, organizados y estructurados en idiomas familiares para esta compañía. Según la normativa europea, el Estado español y la Comisión Europea tienen canales directos de comunicación para movilizar esta maquinaria administrativa de vistoso músculo punitivo-económico.

Si el Estado español quisiera activar la vía penal, buscando, por ejemplo, discernir la responsabilidad de su CEO, Mark Zuckerberg, podría hacerlo a través del artículo 318 bis del Código Penal, relativo al tráfico ilegal de personas y a la facilitación de la inmigración clandestina. El Estado español no ha tenido escrúpulos en usarlo contra activistas y migrantes, acusándolos de componer mafias. Quizás, en esta ocasión, pudiera movilizarlo para poder abrir una vía de castigo y restitución a una corporación poderosa señalada directamente por las propias fuerzas y cuerpos de seguridad españolas.

No sería un camino fácil. La puesta en marcha de herramientas penales para perseguir a una corporación global con sede central y CEO en otra jurisdicción, incluso, por las consecuencias asesinas de sus plataformas sería un proceso complejo. Los marcos regulatorios nacionales e internacionales están diseñados para escudar los actos corporativos, a los ejecutivos responsables, y al accionariado que se lucra bajo un escudo de irresponsabilidad.


La empresa criminal. Por qué las corporaciones deben ser abolidas.

El derecho opera como código del capital, facilitando la circulación de bienes, y la explotación de la naturaleza y de la fuerza de trabajo. Incluso cuando las corporaciones perpetran o incitan a crímenes brutales que afectan a millones de personas, sus actos son reconducidos por la vía administrativa, en este caso la Ley de Servicios Digitales. Pero siempre hay margen para la actuación. Después de todo, el tribunal de excepción español de referencia y uno de los custodios fundamentales del “Estado Feroz”, la Audiencia Nacional tendría capacidad, recursos y lo que es más importante competencia, para iniciar tal singladura.

Quizás no lleguemos a saber nunca quiénes diseñaron el plan de desestabilización y deshumanización masiva de Ceuta que resultó en la tragedia sin fin que conocemos. Pero al menos contamos con las herramientas necesarias para señalar, identificar y potencialmente sancionar a esos poderosos cómplices de la muerte de 145 personas y del sufrimiento de decenas de miles, incluyendo las que siguen acampadas  en condiciones precarias y las que han visto su cotidianidad sacudida. 

Es evidente que el derecho y la arquitectura jurídica de las democracias liberales no están hechas para cambios profundos, ni siquiera para establecer la justicia social que muchas entendemos como compás necesario. Tampoco creo que la respuesta penal ni la cárcel sean la solución a problemas estructurales de alcance global. No cabe duda de que el escenario de fondo son las múltiples y complejas capas de imperialismo, colonialismo, régimen de fronteras y dependencia tecnológica, encarnados todos ellos en la tecnologizada e hipervigilada frontera sur. Solo una transformación profunda podrá darles respuesta. Pero, como he argumentado en otros lugares, dar pequeños pasos, como considerar como criminales (y no administrativas) las prácticas rutinarias de corporaciones capitalistas, y hacerlas cuanto menos responsables de sus actos brutales, puede acercarnos, si no a un cambio profundo, sí al menos a un giro del guión.


Los crímenes del capitalismo digital. Delitos corporativos en una era de explotación.

Para empezar, esta narrativa podría servir para dejar de acusar, perseguir y criminalizar la pobreza y comenzar a  señalar a los poderosos responsables que la orquestan. Y quién sabe, quizás esa sanción del 6% pueda servir sino para paliar el dolor, al menos para señalar que la impunidad de los oligarcas tecnológicos no es total.


Fuente: El Salto

sábado, 12 de septiembre de 2026

Adiós a la solidaridad

 

      Ecologista social.


     La derecha más rancia y casposa ha reaccionado con manifestaciones racistas frente a la realidad de una masacre en la frontera marítima de Ceuta. Ha definido como invasores a personas en situación de vulnerabilidad o, en todo caso, movilizadas en un contexto de dejación o permisividad policial marroquí. Ha ignorado la muerte de alrededor de 140 personas en su intento por cruzar la frontera. Ha alentado la persecución organizada e incluso la cacería de inmigrantes. Ha lanzado bulos y fomentado la fobia social en redes. Se ha negado a participar en la acogida de los traslados de menores desde Ceuta a sabiendas de la desprotección y el desbordamiento que la situación ha generado.


Ceuta.

Al margen de la utilización política de la frontera por parte de una monarquía autoritaria —razón de más para pensar que puede haber motivos para buscar refugio más allá de una dictadura—, los agentes subversivos del odio están intentando desestabilizar la capacidad de empatía social en beneficio de unas élites que lo único que buscan es gobernar este país «como dios manda» y, a ser posible, al estilo del golpe del 36 (ya no les vale con seguir apuntalando el régimen de la Transición).

Tal vez haya una escasez de neuronas afectivas en todos y cada uno de estos agentes, pero más allá de patologías sin tratamiento posible, el resultado de que asuma el poder la parte más oscura, menos racional y más insensible del ser humano, es el que estamos viendo en muchos de los países en los que, tal y como podemos comprobar cada día, no solo sufren los migrantes, también gran parte de la población que se dice autóctona, la cual es tratada con desprecio, privada de oportunidades y expuesta a los caprichos del autocolonialismo de las grandes corporaciones, también llamadas fondos buitre.

Quienes nos aferramos a la esperanza de que la realidad pueda compadecerse, al fin, de los desposeídos del mundo, no podemos dejar de sentir tristeza frente al hecho de ver cómo una parte de la sociedad ha reaccionado y seguirá reaccionando con furia desmedida en contra de los derechos de otras personas. ¿Cómo mirar para otro lado a sabiendas de que hay una infancia que deambula por las calles de Ceuta sin auxilio ni cobijo? Quienes sentimos esta tristeza, ¿pertenecemos a la misma especie que esos seres infectados de ira que tratan de borrar la condición humana de aquellos que consideran diferentes?

Podríamos exponer aquí cientos de argumentos para desterrar la xenofobia desde la lógica o desde el sentido común, pero nada de lo que se diga vale como argumento en el universo del cinismo y la contradicción: quienes siembran la rabia en redes usan un móvil fabricado en un país asiático con decenas de componentes extraídos de las minas de cualquier territorio pobre, quienes ostentan su capacidad de ser españoles y muy españoles viajan en autos que se mueven con recursos inexistentes en la Iberia taurina, quienes aman la bandera y las tradiciones y toda esa parafernalia que al parecer nos distingue de otros lugares resulta que comen fruta importada de África y recolectada por manos no españolas, quienes más se enfurecen en bares, en tertulias de televisión o en reuniones de familia, también necesitarán en algún momento de su existencia a esas personas a las que verbalmente denigran. Y quienes aplauden o alientan la agresión bárbara —como la quema de campos de refugiados— tal vez en un futuro sean abandonados por sus vástagos éstos cuando apliquen en la práctica la lección recibida.

Las concentraciones de odio llegaron hasta en el pueblo más pequeño de la España, patrocinadas por facciones de partidos amorales con raíces franquistas, y que encuentran en la ya de por sí caciquil atmósfera rural el lugar perfecto para extender su propaganda. Sí, lo han oído bien, hasta en los pueblos más pequeños de las provincias más despobladas y más necesitadas de personas, se concentraron las personas para protestar contra otras personas.

No sabemos hasta qué punto puede dañar la inteligencia la consciencia de ver cómo este movimiento de regreso al fascismo se va abriendo paso en nuestras sociedades desde lo primario, lo ancestral, lo cavernario y lo más rastrero. Lo que sí intuimos es que los valores más valiosos de nuestra especie: la bondad, la búsqueda de la verdad o la solidaridad, pero sobre todo la solidaridad, se están echando a perder por el gran retrete de este capitalismo herido de muerte. Y este proceso acontece sin la observancia de las leyes vigentes.

La entrada irregular en Ceuta no concede por sí misma el derecho a residir en España ni el derecho automático de traslado o libre circulación hacia la Península o el resto de Europa pero las personas que acceden entran automáticamente bajo la jurisdicción de las leyes españolas y comunitarias. Esto implica que la persona migrante adquiere una serie de derechos procesales y de asistencia fundamentales antes de que se pueda determinar si procede su devolución o su permanencia.

‘La madre del emigrante’. Escultura de Ramón Muriedas ubicada en Gijón.

Está prohibida la expulsión colectiva y las autoridades deben identificar a cada persona individualmente, reseñar sus datos y abrir un expediente específico para evaluar su situación particular. Así mismo, tiene derecho a solicitar protección internacional. Si formaliza esta solicitud, su proceso de devolución queda paralizado de inmediato hasta que se resuelva si es admitido a trámite. Tiene derecho a asistencia jurídica y de interpretación, es decir, tiene derecho a contar con un abogado (de oficio si carece de recursos) y con un intérprete en su propio idioma. Además, tiene derecho a la no devolución en caliente en caso de haber entrado a nado y sin superar una barrera o elemento físico de contención. También tienen derecho a asistencia humanitaria y sanitaria básica. Y por último, en el caso de menores no acompañados, el Estado tiene la obligación legal específica de protegerlo bajo los principios del interés superior del menor, lo que impide su devolución automática y obliga a tramitar un proceso riguroso antes de cualquier reagrupación familiar, unas consideraciones que son idénticas para víctimas de trata de personas.

Para la solidaridad, estas leyes podrían ser infinitamente mejores. Para la insolidaridad son, al parecer, demasiado humanas, y por eso la deshumanización trata de forzar la desobediencia hacia ellas, sin tener en cuenta ni la historia ni el futuro, esa que tanto se ignora y ese que da tantas vueltas.


Fuente:
Tercera Información

Un nuevo incendio en un campamento de personas migrantes calcina 42 chabolas en Ceuta

 



Propaganda ultraderechista en Ceuta. Fotografía de Queralt Castillo Cerezuela.

Fuegos declarados en tres puntos de la ciudad autónoma, con chabolas, coches y contenedores ardiendo, se suman a las agresiones de las últimas semanas, espoleadas por los partidos y medios de derecha


Más de 40 asentamientos de migrantes, coches y contenedores quemados esta madrugada en Ceuta.

     Más de 40 chabolas en varios asentamientos de personas migrantes en Ceuta fueron incendiadas en lo que los bomberos de la ciudad autónoma califican de “noche terrible”, según informó Europa Press. Además, ocho vehículos y cuatro contenedores fueron quemados en otros puntos de la ciudad. 

El principal foco se localizó en las Naves del Tarajal, en el polígono industrial de Ceuta, y afectó a 42 chabolas y otros asentamientos informales en el exterior de las naves. El incendio fue declarado a la medianoche y cientos de personas tuvieron que ser evacuadas por el personal de emergencia, que todavía no han informado si se trata de un accidente o de un atentado.

En la madrugada del 8 de septiembre, en la misma barriada se produjo un ataque en el que resultó herido Alí, un niño de ocho años, que recibió un perdigón en la cabeza, muy cerca del ojo derecho.


Un niño marroquí de 8 años recibe varios ‘perdigonazos’ en la cabeza tras ser disparado con un rifle en Ceuta.

Cuando su madre salió de la tienda a rogar a los encapuchados que cesaran su ataque, la amenazaron de muerte, según relataba ante los medios.

Al igual que otras agresiones y ataques realizados en las últimas semanas, este fue perpetrado por personas encapuchadas, según los testigos. 

El 30 de agosto, dos hombres marroquíes recibieron disparos de perdigones en la misma barriada y tuvieron que ser atendidos en el hospital. El 1 y el 2 de septiembre, se produjeron otros ataques con características similares: personas encapuchadas en moto que disparaban con pistolas de aire comprimido y balines de plástico.


Mujeres y menores migrantes en el polideportivo del barrio de El Príncipe, en Ceuta.

Desde Vox, el diputado José María Figaredo instó el pasado 18 de agosto a la población ceutí a “cazar” inmigrantes a los que calificó de “invasores”.


Una niña ceutí que participaba en una protesta en Ceuta es acosada por otros manifestantes: ‘Invasora, tienes tubertucolosis’.





El Ministerio de Igualdad instó este 11 de septiembre a actuar por las declaraciones de José María Figaredo sobre los migrantes en Ceuta.

En el Polígono Virgen de África también ardieron varios coches, un camión y varios contenedores. Un trabajador de la empresa pública de limpieza Servilimpce ha sido detenido, según El País, acusado de provocar este y otros fuegos producidos en la última semana.

Esta madrugada también se registraron fuegos en los alrededores del polideportivo Díaz-Flor pasadas las 4h de la madrugada.


Fuente: El Salto

domingo, 6 de septiembre de 2026

Entre la espera y la esperanza: miles de personas migrantes en Ceuta aguardan para ser realojadas

 

 Por Jaime Cinca   
      Cronista y fotoperiodista. Miembro de @elsalto_and. Desde Ceuta.



Y


      Periodista freelance. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Crónica desde Ceuta.


Decenas de menores varones continúan deambulando sin saber dónde alojarse y sin derecho a ninguna comida, mientras que mujeres, niñas y adolescentes están siendo alojadas por su situación de extrema vulnerabilidad


Unos chicos miran hacia el mar en el paseo cercano a playa Benítez. Fotografía de Jaime Cinca.


     La situación en Ceuta, después del cruce a nado de más de 80.000 personas procedentes de Marruecos por el Tarajal —de las que unas 70.000 ya habrían vuelto— continúa siendo de extrema complejidad. La gran mayoría de ellas, todavía sin una ubicación asignada por las autoridades, continúan durmiendo repartidas entre los diferentes campamentos improvisados y diseminados por diferentes espacios de la Ciudad Autónoma, como la playa del Trampolín, Loma Colmenar, las calles del barrio El Príncipe o el polígono del Tarajal, entre otros.

Decenas de menores varones continúan deambulando sin saber dónde alojarse y sin derecho a ninguna comida, mientras que mujeres, niñas y adolescentes están siendo alojadas por su situación de extrema vulnerabilidad ante las decenas de agresiones de diferente índole reportadas. Si bien se van habilitando nuevos espacios para intentar sacar a las personas de la calle, aún hay miles de ellas sin alternativa.

A partir de esta semana, está previsto que unas mil personas puedan ser alojadas en un nuevo campamento que se está habilitando en las inmediaciones del puerto, después de que el Ministerio de Transportes tomara el control —a pesar de la negativa de las autoridades locales—. La puesta en marcha de estas nuevas instalaciones en la zona oeste del puerto y al lado de unos depósitos para barcos que tomarán la forma de 40 carpas, ha despertado la ira de una pequeña parte de la población ceutí. Mientras, las personas en situación de calle intentan sobrevivir al día a día con la esperanza de poder ser trasladados.



Fotogalería de Jaime Cinca


Una vivienda con tres banderas, la española, la ceutí y la palestina.


Una persona sentada mira hacia Loma Colmenar, una de las zonas de mayor afluencia.


Vista general de la frontera y El Tarajal.


Una persona muestra sus heridas durante su estancia en Ceuta.


Playa de La Almadraba.


Zona de la playa de La Almadraba.


Carretera en la playa de La Almadraba cercana a El Tarajal y la frontera.


Dos personas en la playa del Trampolín sentadas junto al mar.


Vista general de la playa del Trampolín mientras un camión militar pasa por la carretera anexa.


Imagen de las personas en la playa del Trampolín.


Vista general de la playa del Trampolín desde la cuesta que lleva al Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).


Vista general de la playa del Trampolín desde la cuesta que lleva al Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Fuente: El Salto