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jueves, 6 de agosto de 2026

La verdadera historia detrás de la entrada masiva de migrantes en Ceuta

 

 Por Stephen Zunes   
      Profesor de Política y director de Estudios sobre Oriente Medio en la Universidad de San Francisco.



El eje EEUU-Israel-Marruecos pretende debilitar a un gobierno europeo progresista, dividir a la UE y socavar el derecho internacional y los derechos humanos


Donald Trump junto al ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, en una reunión de la Junta de Paz en enero de 2026.


     Lo que provocó las escenas de la semana pasada, en las que 50.000 marroquíes y otras personas entraron en masa en el enclave español de Ceuta, es más complicado de lo que parece. Ceuta es una de las dos ciudades autónomas españolas situadas en la costa norte de Marruecos; llevan siglos habitadas por población española y, al igual que las Islas Baleares en el Mediterráneo y las Islas Canarias en el Atlántico, son territorios españoles reconocidos.


Decenas de miles de marroquíes y personas de otras nacionalidades entraron en la pequeña ciudad de Ceuta, España, el jueves 30 de julio de 2026.

Al ser la única parte de la Unión Europea que tiene una frontera terrestre con un país africano, ha sido durante mucho tiempo un destino para migrantes desesperados por cruzar esa frontera internacional fuertemente fortificada.

Sin embargo, las personas que entraron en Ceuta –también las docenas que se ahogaron al intentar sortear la valla fronteriza que se adentra en el mar– no respondían al clásico perfil de refugiado. Las imágenes muestran que casi ninguno llevaba maletas u otras pertenencias personales. También hay vídeos en los que se ven camiones llenos de jóvenes, aparentemente organizados por el Gobierno marroquí, que son trasladados hasta las afueras de Ceuta, así como escenas en las que guardias fronterizos marroquíes les permiten el paso.




Incluso hay indicios de que, entre la multitud, había agentes de los servicios de inteligencia marroquíes, en un aparente intento de recabar información sobre la seguridad fronteriza y la respuesta de las autoridades españolas.


La Guardia Civil detecta a agentes de inteligencia de Marruecos entre los migrantes que se colaron en Ceuta.

En todo caso, la llegada simultánea de decenas de miles de personas a la frontera, difícilmente podría haberse producido sin un importante apoyo logístico.

Esta provocación parece haber sido diseñada por el régimen marroquí para poner en aprietos al presidente del Gobierno español.


La afluencia de migrantes a Ceuta supone un quebradero de cabeza diplomático para España.

Pedro Sánchez, en respuesta a sus esfuerzos por estrechar relaciones con Argelia, rival geopolítico histórico de Marruecos y proveedor clave de gas natural, un recurso cuya disponibilidad se ha visto mermada como consecuencia de las guerras de Ucrania e Irán. Sánchez se había reunido con el presidente argelino la semana anterior. Marruecos orquestó un episodio similar en 2021, cuando facilitó una entrada masiva de personas, en represalia por la decisión de España de permitir la entrada en el país, para recibir tratamiento médico, de Brahim Ghali, el presidente del Sáhara Occidental, cuya soberanía reclama Marruecos.


Personas del Sáhara Occidental refugiadas en el desierto.

Quizá no sea una coincidencia que esto ocurra en un momento en el que los gobiernos estadounidense e israelí han mostrado un profundo malestar con el Ejecutivo español por su apoyo a los derechos del pueblo palestino y su oposición a la guerra de Irán.

Trump ha calificado a España de “caso perdido”, y ha asegurada que está dirigida por “gente mala”, en respuesta a la negativa de Pedro Sánchez a aumentar el presupuesto militar del país tanto como él exigía y, en particular, a no permitir el uso de las bases militares estadounidenses en territorio español para la guerra contra Irán o a autorizar el sobrevuelo de aviones militares estadounidenses. El mes pasado, Trump ordenó al secretario del Tesoro que recortara los lazos comerciales con España, a pesar de que es una propuesta inviable debido a la pertenencia de España a la UE, y busca otras formas de castigar al país.

Teniendo en cuenta que Trump ha desarrollado una mayor afinidad con monarcas árabes represivos, como el rey Mohammed VI de Marruecos, que con los aliados europeos tradicionales, quizá no resulte tan sorprendente que optara por criticar más que por  defender a un aliado de la OTAN que se enfrenta a una violación de su territorio soberano.

Dirigentes y políticos estadounidenses aliados con Trump han apoyado abiertamente la idea de que Marruecos asuma el control de los dos territorios españoles de Ceuta y Melilla. Michael Rubin, del American Enterprise Institute, defiende que Marruecos conquiste las ciudades autónomas, y el diputado Mario Díaz-Balart (republicano por Florida), que preside la subcomisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes y es uno de los enlaces más cercanos del secretario de Estado, Marco Rubio, en el Congreso, declaró recientemente que los enclaves “no se encuentran en el territorio geográfico de España”, sino que –a pesar de no haber formado parte de Marruecos durante más de 600 años– están “en el territorio de Marruecos”.

Del mismo modo, un artículo publicado en marzo en el medio de comunicación israelí de derecha ynet instaba directamente a Israel a apoyar las reivindicaciones irredentistas de Marruecos como forma de desacreditar la oposición del Gobierno español a la ocupación israelí, insistiendo en que la propia España era un ocupante.

De hecho, funcionarios del Gobierno israelí y defensores proisraelíes en Estados Unidos han insistido en el mensaje de que el Gobierno español es un opresor colonialista y, por lo tanto, no tiene derecho a criticar a Israel, ignorando el hecho de que en los enclaves la mayoría de la población es de etnia española y hay pocos indicios de que incluso sus residentes de etnia árabe y bereber prefieran vivir bajo la monarquía autocrática marroquí.

Si bien la presencia de cualquier territorio europeo en suelo africano es sin duda problemática, independientemente de su historia y demografía particulares, cuesta imaginar que estas figuras de la derecha estén realmente motivadas por el anticolonialismo.

Además, la oleada de cruces fronterizos ha generado imágenes que los partidos de extrema derecha en Europa están utilizando para afirmar que existe una crisis de refugiados incontrolable, lo que alimenta los ataques racistas y xenófobos contra Sánchez y otros gobiernos de izquierdas por permitir una “invasión” extranjera del territorio de la UE. Los gobiernos conservadores europeos han exigido que España sea expulsada del Espacio Schengen, que permite la libre circulación sin pasaporte por la mayor parte de Europa, a pesar de que España mantiene un estricto control migratorio interno entre las ciudades autónomas y la península Ibérica y de que ninguno de los 50.000 que cruzaron de manera ilegal a Ceuta ha logrado llegar al continente europeo.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el vicepresidente JD Vance achacó los cruces fronterizos a “las políticas globalistas de la izquierda radical que han permitido la invasión de Occidente”, mientras que Trump advirtió de que escenas similares a las de las decenas de miles de personas de piel oscura que asaltan la frontera en Ceuta se producirían también en Estados Unidos si los demócratas volvieran al poder.

Irónicamente, en lugar de ser anticolonialista, el propio Marruecos es una potencia colonial que ha invadido, ocupado, anexionado y colonizado ilegalmente la nación del Sáhara Occidental, un Estado miembro de pleno derecho de la Unión Africana y reconocido por las Naciones Unidas como territorio no autónomo. Estados Unidos e Israel son los únicos dos países que reconocen formalmente que ese país ocupado se encuentra bajo la soberanía marroquí.

Marruecos lleva mucho tiempo utilizando la amenaza de abrir las compuertas de migrantes hacia España y otros países europeos para obtener concesiones políticas y económicas, incluso en lo que respecta al Sáhara Occidental. Esto llevó incluso a Sánchez, poco después del incidente de 2021 en Ceuta, a respaldar el dudoso “plan de autonomía” de Marruecos para el Sáhara Occidental, que anularía el derecho a la autodeterminación de los saharauis y sentaría el peligroso precedente del reconocimiento internacional de la expansión territorial de un país por la fuerza. Otros gobiernos europeos de izquierdas han hecho lo mismo, dispuestos a sacrificar los principios jurídicos internacionales por temor a que un flujo masivo de refugiados perjudicara su capital político y reforzara a la extrema derecha.

La operación de entrada masiva a Ceuta forma parte de una larga tradición marroquí de aparentar ser “anticolonialistas” como tapadera de su propio colonialismo. Paralelamente a una invasión armada, Marruecos reunió a 300.000 marroquíes desarmados en la “Marcha Verde” de 1975 para reclamar el Sáhara Occidental cuando este estaba a punto de independizarse de España. La conquista, apoyada discretamente por Estados Unidos, contravino directamente una decisión histórica de la Corte Internacional de Justicia y una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que exigían la autodeterminación del pueblo saharaui. La brutal ocupación militar persiste hasta el día de hoy.

Los recientes cruces fronterizos no constituyeron, por tanto, ni una auténtica crisis humanitaria ni una lucha anticolonial, sino que formaban parte de los esfuerzos del creciente eje EEUU-Israel-Marruecos –codificado y reforzado por los denominados Acuerdos de Abraham– para debilitar a un gobierno europeo progresista, dividir a la UE y socavar el derecho internacional y los derechos humanos.



Fuente: Ctxt

martes, 26 de mayo de 2026

El lucrativo negocio de la industria que levanta muros y vigila la circulación de personas

 

      Investigadora del Centre Delàs y de Bretxa Observatori de Fronteres.


Desde 1989 se han construido 74 muros fronterizos en el mundo, un mercado milmillonario al servicio del complejo militar-industrial con un objetivo: las personas migrantes y racializadas


El Muro – Fuente: Hillebrand Steve, U.S. Fish and Wildlife Service.


     Desde la caída del muro de Berlín en 1989 se han construido 74 muros fronterizos en todo el mundo. El último, el que acaba de iniciar Chile en su frontera con Bolivia este mismo año 2026. Esto significa que, en estos 37 años, de media se han construido anualmente dos muros fronterizos, mientras que en las dos décadas anteriores se levantaron seis.

Los muros y vallas no suelen instalarse sin otros elementos, sino que suelen ir acompañados de zanjas, concertinas, torres de vigilancia, cámaras, sensores de calor, de latidos del corazón y movimiento, drones, radares y todo tipo de tecnologías que conforman la infraestructura fronteriza. De este mercado se benefician mayoritariamente corporaciones históricamente vinculadas al Complejo Militar-Industrial, que han encontrado en los espacios fronterizos un nuevo lugar en el que volcar miedos e inseguridades sociales, con el fin de sumar un cuantioso beneficio a la ya lucrativa producción de armamento.

Así lo muestra la expectativa de mercado para la producción, instalación y mantenimiento de este tipo de infraestructuras, que ha aumentado en paralelo a los muros levantados en el mundo. Según señalan algunos estudios de mercado, se estima una tasa de crecimiento del sector de un 6,7% de 2026 a 2033, año en el que se calcula que el sector alcance beneficios de hasta 60.890 millones de dólares. Desde luego, con estas cifras de ganancias podemos hacernos una idea del beneficio económico que se consigue amurallando el mundo.

Las empresas de Estados Unidos concentraron los mayores beneficios en 2024, con unas ganancias aproximadas del 58,5% del total del mercado. No es de extrañar, cuando es el país con mayor gasto militar y con mayor conglomerado empresarial dedicado a la producción de armamento del mundo. Algunas de las empresas estadounidenses que se han sumado a este lucrativo negocio son Lockheed Martin Corporation, Raytheon Technologies Corporation, Northrop Grumman Corporation, General Dynamics Corporation. Algunas de ellas, también están obteniendo beneficios de la construcción del muro fronterizo con México, que Estados Unidos comenzó en los años noventa. La israelí Elbit Systems, como veremos, es también una de las empresas que más lucro obtiene de esta infraestructura fronteriza.

De nuevo, como ocurre con la producción de armamento, a las empresas de Estados Unidos le siguen las europeas en margen de beneficios. Es el caso de BAE Systems (Reino Unido), Airbus (varios países europeos), que produce el UAVs como el Flexrotor, empleado por Agencia Europea de Seguridad Marítima. Estos drones cada vez sustituyen más a las operaciones con agentes en el mar, lo que reduce las posibilidades de rescatar personas que transitan con medios precarios como balsas de goma. Además, Airbus fue una de las principales contratistas para la fabricación del muro levantado por Arabía Saudí en su frontera con Iraq, uno de los más completos y avanzados en cuanto a tecnología fronteriza se refiere, juntamente con empresas saudíes, como las constructoras Al-Rashid Trading & Contracting Company y la El-Seif Contracting Company.

En la UE también encontramos Thales (Francia), Rheinmetall (Alemania) o Saab (Suecia), de la que sabemos que algunos países como Colombia, Brasil, Chile, México y Argentina emplean su tecnología fronteriza. La italiana Leonardo fabrica diferentes sistemas tecnológicos de vigilancia, como sensores para “detectar, observar, supervisar y seguir los itinerarios migratorios en cada etapa”. En España se encuentra Indra Sistemas que provee tecnología para las vallas de Ceuta y Melilla.

Después de Estados Unidos y los países de la Unión Europea destaca el caso de Israel, que cuenta con reconocimiento a nivel mundial. Las empresas dedicadas al desarrollo y producción de tecnologías fronterizas con mayor beneficio son Controp Precision Technologies o Magal Security Systems. Israel Aerospace Industries (IAI) es conocida por ser la primera empresa en haber desarrollado un sistema integrado de control fronterizo que opera con IA. También encontramos a RAFAEL Advanced Defense y la citada Elbit Systems.

Elbites una de las empresas que más destaca en control fronterizo del mundo. Entre otros países, ha asesorado y conseguido contratos para proveer tecnología a Estados Unidos, Marruecos, Chipre y Colombia. También fabrica drones, financiados y producidos para la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), a fin de reforzar la vigilancia fronteriza en aguas del Mediterráneo.

La decisión de levantar estas infraestructuras requiere expropiar tierras y desplazar comunidades. Así ocurre cada día en Cisjordania, cada vez más a menudo en Estados Unidos e incluso en Finlandia, que levanta desde 2022 la valla fronteriza con Rusia. Por tanto, se trata de una transformación radical del entorno, que divide comunidades y relaciones sociales que se establecen más allá del trazado fronterizo. A esto hay que sumarle el impacto medioambiental de las operaciones, con la erosión que produce del terreno, la destrucción de bosques y el impacto para la fauna que necesita moverse entre territorios.

A veces la infraestructura de control fronterizo se traslada al control de los cuerpos que transitan o han transitado. Para esto, se han diseñado tecnologías como la creada por la empresa Palantir Technologies, fundada en 2004, que trabaja con el gobierno de Estados Unidos y la OTAN. La empresa se ha dado a conocer por trasladar el trazado fronterizo al espacio de la vida cotidiana de las personas migrantes y racializadas de Estados Unidos, especialmente en Minnesota, el laboratorio de las políticas antiinmigración de Trump. Con los sistemas Immigration OS o la Aplicación Elite, Palantir ha facilitado a los agentes de la Immigration and Customs Enforcement (ICE, por sus siglas en inglés) su labor para dar caza y aterrorizar a estas personas. La empresa afirma haber crecido un 56% y haber ganado 4.475 millones de dólares en 2025 y, según sus propios datos, esperan llegar a ganar más de 7.000 en 2026.

Queda claro que existe un gran margen de negocio para los sistemas de terror y miedo que cada vez tienen más poder para seleccionar los cuerpos que tienen derecho a transitar, circular o, simplemente, permanecer.


Fuente: El Salto