Mostrando entradas con la etiqueta PDVSA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PDVSA. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de enero de 2026

Trump, Venezuela, Groenlandia y el petróleo que debe quedar bajo tierra para evitar un planeta inhóspito

 

 Por Andrés Actis   

      Periodista licenciado en Comunicación Social (UNR-Argentina). Colabora en diferentes medios, entre ellos El Salto.


Mientras la geopolítica global y las agresiones estadounidenses centran el debate, el mundo ignora las advertencias de la comunidad científica sobre las consecuencias de quemar las ingentes reservas de crudo de Venezuela


     El secuestro de Nicolás Maduro y la intervención de Donald Trump en Venezuela ha generado un sinfín de especulaciones sobre qué hará Estados Unidos con las reservas de petróleo que tiene el país sudamericano, una de las más grandes del planeta. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), este crudo equivale a aproximadamente 303.000 millones de barriles, lo que representa el 17 % de las reservas mundiales. La geopolítica ha monopolizado un debate que, a una semana del bombardeo, sigue obviando las advertencias científicas sobre el impacto climático y ambiental de estas futuras emisiones de CO2 cuya conclusión es clara: el petróleo de Venezuela debe quedar bajo tierra para evitar un planeta inhóspito.


Panorama energético de Venezuela, 2021.

Así lo revela el atlas del petróleo no extraíble en el mundo, un mapa diseñado en 2024 con criterios medioambientales y sociales que alerta sobre qué recursos petroleros no deben explotarse para evitar que la temperatura del planeta aumente por encima del 1,5 ºC respecto a la era preindustrial, una línea roja que pronto va a sobrepasarse. Según este estudio, dirigido por el profesor Martí Orta-Martínez, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, el 71% de los recursos existentes de petróleo convencional debe permanecer sin quemarse para no cruzar este crítico umbral.

El atlas identifica las regiones del planeta donde la explotación de petróleo sería altamente incompatible con los objetivos climáticos. Estas incluyen: áreas naturales protegidas, zonas prioritarias para conservación de biodiversidad y regiones con alta riqueza de especies endémicas. Dos cuencas de Venezuela, la oriental y la de Maracaibo, figuran en este mapa.


Planta de distribución de la empresa petrolera estatal de Venezuela (PDVSA).

Nuestro trabajo revela cuáles son los recursos petroleros que deben mantenerse bajo tierra y sin explotación comercial, con especial atención a aquellos yacimientos que se superponen a zonas de alta riqueza de endemismos o bien coinciden con valores socioambientales destacados en diferentes regiones del planeta”, explica el profesor Martí Orta-Martínez. “Los resultados muestran que la explotación de los recursos y reservas seleccionados es totalmente incompatible con la consecución de los compromisos del Acuerdo de París”, continúa.

Los puntos de no retorno del sistema Tierra

Existe un amplio consenso entre la comunidad científica sobre la necesidad de limitar el calentamiento global a 1,5°C si se quiere evitar que se llegue a los conocidos como “puntos de no retorno” del sistema climático terrestre. Es el caso del deshielo del permafrost, la pérdida de hielo marino ártico y la capa de hielo antártico y de Groenlandia, los incendios forestales de los bosques boreales, etc. “Si se superan estos umbrales, podría provocarse una emisión brusca de carbono a la atmósfera. Esto amplificaría los efectos del cambio climático y desencadenaría una cascada de efectos que comprometen al mundo con cambios irreversibles y a gran escala”, agrega el científico.


Circos glaciares en Groenlandia.

Paasha Mahdavi, profesora asociada de ciencias políticas en la Universidad de California en Santa Bárbara, es otra de las expertas que en estos días de agitación política mundial está poniendo la lupa en los impactos de aumentar la producción del petróleo venezolano. Su cálculo es que si el país recupera su pico máximo de extracción —3,7 millones de barriles diarios, más del triple de los niveles actuales— “socavaría aún más el ya vacilante esfuerzo mundial para limitar el peligroso calentamiento global”.

Con un aumento de 500.000 barriles diarios —el país produce entre 900.000 y 1,1 millones de barriles por día, según las últimas cifras de la empresa estatal PDVSA— se generarían más de 550 millones de toneladas de dióxido de carbono al año al quemar este combustible. Esto representa una mayor contaminación de CO2 que la que emiten anualmente algunas de las principales economías, como el Reino Unido y Brasil.

Si hay millones de barriles diarios de petróleo nuevo, eso agregará una gran cantidad de dióxido de carbono a la atmósfera y la gente de la Tierra no puede permitírselo”, ha resumido esta semana John Sterman, experto en clima y economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en diálogo con The Guardian.


Una central de energía eléctrica en el sur de Alemania.

Los analistas del mercado mundial de petróleo son más cautos respecto al aumento de la producción del crudo de Venezuela, tanto por las inversiones de infraestructura que se necesitan como por una demanda que decrece año a año. “El mundo probablemente no necesite mucho más petróleo contaminante y costoso. El sueño de una inundación transformadora de crudo venezolano probablemente seguirá siendo ilusorio”, aclara Robert Cyran, columnista de Reuters, magíster en Economía por la Universidad de Birmingham.

Faja del Orinoco, uno de los mayores humedales de Sudamérica

Cyran, no obstante, revela que las reservas de Venezuela son enormes, en especial las que se encuentran en la Faja Petrolífera del Orinoco, que se estima que representa más de un billón de barriles.

La Faja Petrolífera del Orinoco es parte de un sistema petrolero dentro de la cuenca de Venezuela Oriental. Se extiende por unos 50.000 km², con depósitos petrolíferos muy pesados. El crudo es de muy alta viscosidad, lo que hace que su extracción sea más compleja y dependiente de técnicas especiales, según un informe técnico de la U.S. Geological Survey (USGS), una agencia científica de la Casa Blanca dedicada a estudiar la Tierra, sus recursos naturales y los riesgos naturales.

Esta región está ubicada al norte del caudaloso río Orinoco y se extiende por cinco Estados venezolanos: Guárico, Anzoátegui, Monagas, Delta Amacuro y norte de Bolívar. Según datos de la propia PVDSA, la zona tiene bajo tierra petróleo para extraer una cuota de 3 millones de barriles diarios de crudo (10.808 pozos) durante los próximos 300 años.

Cuando se habla de esta franja se suele omitir que es uno de los mayores humedales que existe en Sudamérica, como detalla un estudio técnico elaborado por especialistas en biodiversidad, geografía y planificación ambiental del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad Simón Bolívar (USB).

Este enorme humedal cuenta con sistemas inundables que conectan ríos y lagunas, esenciales para la migración de peces, aves y otros animales. Es un área importante para aves migratorias como los playeritos (Calidris) y otros grupos de aves que viajan desde el Ártico hacia Sudamérica. También es el hábitat de especies emblemáticas y amenazadas como el caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius), clasificado en peligro crítico de extinción, y la tortuga arrau (Podocnemis expansa).

Los datos recabados en este informe muestran que una parte significativa de la Faja Petrolífera está asociada a “zonas de alto valor ecológico” especialmente vinculadas a los sistemas de drenaje e inundación que sostienen la biodiversidad. La cuenca alberga más de un millar de especies de peces documentadas. También incluye especies emblemáticas como el delfín de río (Inia geoffrensis), el manatí, jaguares, aves como las guacamayas y otras de alto interés biológico y conservacionista.

Asimismo, la Faja Petrolífera del Orinoco está enclavada en una zona que fue creada por la acumulación de los sedimentos provenientes de la Cordillera de los Andes y en donde el gran protagonista es el agua. “Allí se forma una dinámica biológica que es clave para todo el planeta”, explican los autores de este trabajo.

Groenlandia y un deshielo que permitirá la extracción de petróleo y minerales

Groenlandia, territorio autónomo que pertenece a Dinamarca, que Trump ha amenazado con invadir tras la intervención de Venezuela, también tiene petróleo bajo sus enormes capas de hielo.


Groenlandia responde a las amenazas: 'No queremos ser estadounidenses'

Un estudio de USGS publicado en 2019 estimó que esta región tiene reservas que pueden alcanzar los 31.400 millones de barriles equivalentes de petróleo, gas natural y líquidos de gas natural, algo que en dinero rondaría los dos billones de dólares. Se trata de una estimación geológica de recursos aún no descubiertos que podrían ser técnicamente recuperables si se exploraran.

Además de petróleo, el subsuelo groenlandés contiene materias primas estratégicamente críticas como uranio, gas natural, níquel, cobre, oro y grafito. Para hacerse con ellos se necesita que el hielo desaparezca, proceso que está ocurriendo por el calentamiento global.

Las últimas mediciones revelan que Groenlandia se está acercando a tres décadas de pérdida anual continua de hielo

Según el informe Estado de la criosfera 2024: pérdida de hielo, daños globales, publicado el año pasado y firmado por más de 50 científicos que estudian las regiones de nieve y hielo de la Tierra, Groenlandia pierde 30 millones de toneladas de hielo por hora y sufre hoy una merma de hielo cinco veces mayor que hace 20 años por el calentamiento global.


Groenlandia, la isla que pierde 30 millones de toneladas de hielo por hora.

Las plataformas de hielo en el norte de Groenlandia han perdido el 35% de su volumen total desde 1978, según se describe en este documento. Tres de ellas ya se han derrumbado por completo. También han aumentado las precipitaciones, un 33% desde 1991, otro factor que acelera la fusión del hielo.

Las últimas mediciones revelan que Groenlandia se está acercando a tres décadas de pérdida anual continua de hielo, siendo el periodo 1995-96 el último en que la gigantesca capa de hielo aumentó en tamaño. En la temporada 2024/25, el territorio perdió 105 mil millones de toneladas de hielo, según datos de Carbon Brief. El derretimiento se extendió durante septiembre, mes del año en que la capa de hielo gana nieve en la superficie.


Comportamiento de la capa de hielo en Groenlandia en 2025.

El inicio de la temporada de deshielo, definida como el primero de al menos tres días consecutivos con derretimiento de más del 5% de la capa de hielo, tuvo lugar el 14 de mayo. Esto supone 12 días antes que el promedio del período 1981-2025. En el balance general, el período 2024-25 fue el vigésimo noveno año consecutivo con pérdida de masa total de la capa de hielo de Groenlandia. La última vez que Groenlandia experimentó una ganancia neta anual de hielo fue en 1996.

La estadística debe ser motivo de festejo en la Casa Blanca. Trump está convirtiendo cada advertencia climática y ecológica en una nueva oportunidad de negocio.


Fuente: El Salto

jueves, 18 de diciembre de 2025

Los millones de la petrolera Exxon Mobil detrás de los expertos que piden bombardear Venezuela

 

 Por Bruno Sgarzini   
   Periodista argentino especializado en asuntos internacionales.


     “El instituto Brookings y el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) son los dos grandes centros de estudios con los que trabajamos y en los que participamos activamente”, sostuvo en 2019 el lobista de la petrolera Exxon Mobil, Keith McCoy, en una entrevista de trabajo. Lo que no sabía McCoy es que la conversación era grabada y que su reclutador, para una compañía de inversión en energía, en realidad, era un activista climático. El lobista, sin quererlo, había confesado que se apoyaba en los informes de los académicos de ambos tanques de pensamiento para influir en los congresistas, y los medios de comunicación, contra cualquier legislación en contra de los combustibles fósiles.


Vista de la refinería de ExxonMobil en Baton Rouge, Luisiana.

Los académicos, a cargo de presentar sus informes en el Congreso, y el directorio de ambas instituciones, por supuesto, negaron cualquier conexión con la petrolera. Pero los datos hablan por sí solos; Exxon Mobil ha aportado al CSIS 12 millones de dólares que han fluido hacia su programa de “Seguridad Energética y Cambio Climático” y otros relacionados hacia iniciativas energéticas en las “Américas y África”, dos regiones donde la petrolera tiene profundos intereses. También aportó, según los registros, cinco millones para la construcción de la nueva sede del instituto y en su directorio ejecutivo tiene a su actual CEO, Darren W. Woods. El ejecutivo sustituyó en el puesto al antiguo mandamás de la empresa, Rex Tillerson, exsecretario de Estado de Trump durante su primera Administración.




Woods heredó el encono personal de Tillerson con Hugo Chávez y Venezuela después de que Exxon Mobil no aceptara la política de nacionalizaciones que daba a su yacimiento venezolano Cerro Negro en la Faja del Orinoco, la mayoría accionaria a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Al no aceptar esta nueva conformación accionaria, Chávez ordenó la expropiación del yacimiento y Exxon Mobil, bajo el mandato de Tillerson, inició una larga batalla judicial en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) luego de no aceptar el pago ofrecido por el gobierno chavista. Exxon Mobil pidió un resarcimiento de 18 mil millones de dólares, pero después, de varias apelaciones, los tribunales le dieron la razón a Venezuela y la petrolera recibió más de 900 millones de dólares.

La venganza de Exxon llegó de la mano del vecino vecino de Venezuela: Guyana. En 2015, Tillerson —quien se convirtió en secretario de Estado del presidente Trump dos años después— comenzó a trabajar con Guyana para explorar 11 mil millones de barriles de petróleo en aguas reclamadas por Venezuela”, según los investigadores José Bouchard y Nick Cleveland-Stout de Responsible StateCraf.


El presidente venezolano, Nicolás Maduro, señala un mapa de la frontera entre Venezuela y Guyana, mientras se encontraba en el palacio presidencial en Caracas.

En concreto, Exxon Mobil se convirtió en accionista, junto a la petrolera Hess y la China National Corporation, del bloque Strabroek, uno de los mayores descubrimientos de gas y petróleo de los últimos 25 años, de acuerdo a The Wall Street Journal. Los recursos de Straboek, de forma paradójica, pertenecen a la misma formación geológica, conocida como “Roca Madre, la Madre”, que genera los recursos hidrocarburos de la Faja Petrolífera del Orinoco. El principal reservorio de petróleo del mundo del que se fue Exxon Mobil con las nacionalizaciones de Chávez.




Detrás del asedio a Venezuela; el lobby de Chevron y 35 mil millones de barriles de petróleo sin explotar

Es la jugada más especulativa de mi vida”, exclamó en 1912 Henri Deterding, el presidente de la empresa petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell (Shell), luego de definir la compra de la Caribbean Petroleum Company y, por ende, de sus concesiones petroleras en el Lago de Maracaibo. La “transacción más colosal” de la historia de Shell, tiempo atrás, había sido definida cuando Deterding abrió bien grande los ojos al ver la presentación de los estudios del geólogo Raph Arnold, contratado por la Caribbean Petrolum, en su despacho de La Haya en el corazón de Europa. Arnold, en pocas palabras, le había dejado en claro que las reservas de Venezuela eran una de las más grandes del mundo.


Organizaciones sin fines de lucro de EE. UU., en contra de Exxon y Chevron por el petróleo venezolano.

Diez años después, la jugada más especulativa de su vida le dio resultados cuando la Venezuela Oil Concessions taladró uno de los pozos abandonados por la Caribbean, comprada por Shell, en el Lago de Maracaibo y encontró que podía producir un total de 100 mil barriles diarios. “El pozo más productivo del mundo”, lo calificó The New York Times al dar la noticia de que ese el pozo más “productivo del mundo”; lo que desató una “fiebre inversionistas” que llevó en pocos años, a la competidora estadounidense de Shell, la Standard Oil de John Rockefeller, ha comprar distintas compañías petroleras venezolanas, la más importante de ellas, la Creole Corporation. Para 1933, esa apuesta especulativa del ejecutivo de Shell, basada en un estudio, convirtió a Venezuela en el mayor proveedor petrolero de Europa.


Foto del pozo Barroso 2 considerado el más productivo del mundo en la primera parte del siglo XX.

En pocos años, las concesiones volvieron a renovarse con la reforma petrolera de 1944, sancionada bajo la presidencia de Isaías Medina Angarita, un reclamo venezolano por el suministro petrolero estratégico dado a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Esta legislación hizo más equitativas las ganancias que recibían las petroleras y el Estado Venezolano a través de impuestos y “royalties”, así como el compromiso de instalar varios parques de refinación de petróleo en lugares como Amuay (Standard) y Cardon (Shell), ambos en la Península de Paraguaná al Occidente de Venezuela, zona seleccionada por su relativa cercanía a los campos del Lago de Maracaibo, según el investigador petrolero Bernard Mommer, y exasesor de Hugo Chávez.

Más de cien años después, la historia del país sigue atada a los estudios sobre sus reservas y los planes “inversionistas” de Chevron, una de las principales compañías estadounidenses presentes en el país. Su principal interés en el país es un campo llamado Boscán, ubicado entre el Lago de Maracaibo y la frontera con Colombia, descubierto en 1946 por la antecesora de Chevron, Richmond Exploration, filial de la Standard Oil, hasta que un fallo judicial estadounidense obligó a la empresa a dividirse en múltiples compañías por sus prácticas monopólicas. Boscán fue administrado por la Richmond Exploration hasta la nacionalización de la industria petrolera en los años 70, que convirtió a sus gerentes en los mandamases de la división de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a cargo de este enorme campo, una de las mayores acumulaciones de petróleo de Venezuela, según el historiador venezolano Alejandro Cáceres. La situación fue tan surrealista que, tiempo después, varios empleados de la recién creada PDVSA denunciaron que en la junta directiva solía aparecer el gerente de Chevron para dar su opinión sobre las decisiones de la compañía, según el historiador petrolero venezolano Carlos Mendoza Potellá.

El CSIS, en consecuencia, se ha convertido en un gran promotor de Guyana al punto de invitar sus fotos al presidente del país, Mohamed Irfaan, para hablar de las bondades petroleras y gasíferas del país. Como sucedió con las políticas contra el cambio climático, el tanque de pensamiento se ha convertido en una correa más de su maquinaria petrolera de influencia y propaganda para vender sus intereses.

De Juan Guaidó hacia las sanciones y la promoción de bombardeos en Venezuela

Cuando Tillerson fue secretario de Estado, según el gobierno venezolano, llamó a Julio Borges, jefe negociador de la oposición, en febrero de 2018 para que no firmara un acuerdo con el chavismo, bajo el auspicio de José Luis Rodríguez Zapatero, con el fin de participar en las presidenciales de 2018 y consensuar un programa económico y una Comisión de la Verdad. A pesar de que la llamada fue negada por Borges, en la práctica, el boicot electoral dio lugar a que un año después, el 23 de enero de 2019, Juan Guaidó se autoproclamara presidente de Venezuela y desconociera el nuevo mandato de Nicolás Maduro. El CSIS, el 10 de abril de ese mismo año, organizó una reunión bajo el nombre “Evaluación del uso de la fuerza militar en Venezuela” de la que participaron figuras como el exjefe del Comando Sur del Pentágono, Kurt Tidd a cargo de América Latina, Roger Noriega, exsubsecretario para América Latina y uno de los arquitectos del escándalo Irán-Contras, William Brownfiel, exembajador estadounidense en Caracas responsable de armar una hoja de ruta para salir de Hugo Chávez, y el embajador paralelo en Washington de Guaidó, Carlos Vechio, un antiguo abogado, además, de Exxon Mobil.


Asesores de Trump y funcionarios latinoamericanos consideraron ataque militar estadounidense contra Maduro en reunión privada en Washington D. C.

El CSIS emitió, después del fracaso de Guaidó, un informe titulado “Las Sanciones están funcionando” para hablar a favor de que continúen como “instrumentos de presión contra el régimen de Maduro”. Por supuesto, esto no llama la atención si se tiene en cuenta que entre los integrantes de su “Iniciativa para el Futuro de Venezuela” hay una conjunción de exfuncionarios estadounidenses pro intervención en Venezuela, como Brownfield, Mark Feierstein, el exjefe de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), Juan Crutz, exasesor de seguridad nacional de Trump para América Latina, y miembros de la línea más extremista de la oposición como el exprocurador de Guaidó, Juan Ignacio Hernández, culpable, por ejemplo, de la estrategia legal de la oposición para quedarse con los activos venezolanos en Estados Unidos.

Con la llegada de Biden, Ryan Berg, el director de la Iniciativa para el Futuro de Venezuela de CSIS, se convirtió en un acérrimo crítico de las licencias petroleras otorgadas a Chevron, rival de Exxon Mobil, por “darle hasta diez mil millones de dólares al régimen venezolano”, y un firme defensor de María Corina Machado. Con el regreso de Trump, el propio Berg, junto con el exprocurador de Guaidó, Juan Ignacio Hernández, escribieron un informe con el nombre “Terminando con la línea de vida petrolero de Maduro”, donde propusieron, otra vez, “usar las sanciones como instrumento de presión y pidieron la revocación de las licencias petroleras actuales que permiten a empresas occidentales asociarse con PDVSA”. En el evento de presentación del informe, incluso, participó la propia Corina Machado. De 2023 hasta 2025, la propia líder de la oposición ha participado en distintos eventos, moderados por Berg, en el CSIS, donde ha rechazado negociar con Maduro y ha llamado a endurecer las medidas contra Venezuela por parte de Estados Unidos.


Poner fin al salvavidas petrolero de Maduro: revisión de las licencias petroleras otorgadas en virtud del Acuerdo de Barbados.

Las posiciones del CSIS, por lo general, se emiten a través de informes y luego se repiten con la aparición de sus autores en los medios de comunicación convencionales, como CNN, Fox News, NBC y CBS, o columnas de opinión en diarios como The Wall Street Journal, The Washington Post, y revistas especializadas en temas internacionales como The Foreign Policy. También en audiencias del Congreso, lo que les da a estos expertos la posibilidad de influir en temas específicos que benefician a donantes del CSIS, como Exxon Mobil. Para Brooke Williams, profesora de periodismo de la Universidad de Boston; “los think tanks, que se presentan como “universidades sin estudiantes”, tienen influencia en los debates sobre políticas gubernamentales porque se les considera investigadores independientes de intereses económicos. Sin embargo, en su búsqueda de financiación, impulsan agendas importantes para los donantes corporativos, lo que difumina la línea entre investigadores y cabilderos. Y lo hacen mientras se benefician de su exención fiscal, a veces sin revelar sus vínculos con intereses corporativos”.


Títular del artículo en The Foreign Policy publicado por Ryan Berg, director del CSIS para la 'Iniciativa para Futuro de Venezuela'.

Según el CSIS, por lo general, tiene reuniones periódicas con representantes de sus donantes para hablar sobre los temas que tratan.

Con el despliegue militar de Estados Unidos en El Caribe, el CSIS ha desplegado un lobby guerrerista que coincide con los intereses de su principal donante, Exxon Mobil, para sacar al chavismo del poder. En un artículo en The Foreign Policy, el director de su programa sobre Venezuela, Berg, ha hablado a favor de “derrocar a Maduro sin tropas sobre el terreno”, donde ha cuestionado las visiones antibélicas del mundo maga sostenidas por el periodista Tucker Carlson o el antiguo estratega trumpista Steve Bannon. “A diferencia de una invasión terrestre de Venezuela para derrocar a Maduro, un colapso del régimen implicaría una campaña más limitada de ataques estadounidenses contra objetivos clave del régimen de Maduro de las fuerzas armadas del país y a sus élites políticas. Estos ataques utilizarían municiones guiadas de precisión y armas estadounidenses de distanciamiento, disparadas desde una distancia segura, lo que posiblemente catalizaría el movimiento interno para forzar la salida de Maduro, todo ello sin poner en riesgo al personal estadounidense, como en una estrategia de cambio de régimen”, según él.


Extracto del informe La campaña caribeña de Trump - Los datos detrás de la Operación Lanza del Sur escrito por Mark Cancian y Chris Park del CSIS.

Cuando, hace unos días, llegó a El Caribe, el portaaviones Gerald Ford, el más grande del arsenal estadounidense, Cancian, por ejemplo, escribió; “la potencia de fuego de largo alcance de la que dispone Estados Unidos en el Caribe es ahora comparable a los niveles utilizados en campañas anteriores de alcance y duración limitados.


Medios donde la voz 'experta' de Cancian es citada para influir en la opinión pública estadounidense, según el CSIS.

Hay dos posibles objetivos para tales ataques: las instalaciones del cártel de Los Soles y las del régimen de Maduro. Los portaaviones son un recurso escaso, con solo un tercio de la flota en alta mar. Otros comandantes regionales querrán el Ford para la respuesta a crisis, ejercicios con aliados y demostraciones de fuerza ante competidores de nivel similar. Para el Comando Sur de los Estados Unidos, el comando regional para el Caribe, el portaaviones es un activo que se usa o se pierde”.


Portaviones USS Gerald R. Ford.

La tarea de los “expertos” del CSIS está concentrada más que nada en combatir, en la opinión pública estadounidense, el Congreso y la Administración Trump, cualquier tesis en contra de una intervención en Venezuela. Por eso, figuras como Berg promocionan, de forma constante, artículos de The Wall Street Journal, como uno escrito por Rafael de la Cruz, director de la oficina de Corina Machado, donde cuestiona que el “colapso del régimen venezolano” pueda generar un escenario caótico similar al de Libia post Muammar Gadafi. “Las guerras civiles suelen estallar cuando el poder colapsa y no hay un sustituto claro, o cuando facciones rivales se disputan la autoridad. En Venezuela, las condiciones son fundamentalmente diferentes. El amplio mandato de María Corina Machado guiará una transición unificada. Su legitimidad se arraiga en la voluntad popular; las transiciones con estas características tienden a ser ordenadas”, de acuerdo a Cruz.

O también las tesis de Elliot Abrams, exencargado del Departamento de Estado para Venezuela, quien señala que; “Trump debe entender que esto se trata de que gané él o Maduro”. Una cartelización deliberada de los expertos del CSIS con otros tanques de pensamiento, y figuras, para cavar trincheras en función de cambiar la percepción en contra de una acción militar en Venezuela de la mayoría de los estadounidenses, que alcanza el 70% según una encuesta de CBS News.

Por supuesto, esto coincide, además, con la propuesta de María Corina Machada, titulada Venezuela, la oportunidad de un billón de dólares, basada en privatizar todos los recursos petroleros y gasíferos de Venezuela. Un festín preparado para los gustos, y deseos, de una Exxon Mobil, que anhela cobrarse venganza de las nacionalizaciones de Hugo Chávez.


Fuente: Bruno Sgarzini