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lunes, 15 de junio de 2026

Amazon es un banco de pruebas para el futuro del trabajo

 

       Organizador sindical, miembro del Sindicato Nacional de Escritores y repartidor a tiempo parcial de Amazon.


Empleadores de todo el mundo buscan imitar el modelo de explotación, inestabilidad y uso disciplinario de IA de la megacorporación de Bezos. El reto de los sindicatos es organizar a la clase trabajadora contra esta distopía


Los trabajadores del centro de carga aérea de Amazon en el norte de Kentucky se declararon en huelga en julio de 2024.


     Entre el 7 y el 10 de junio, la convención cuatrienal de la AFL-CIO se ha reunido en Minneapolis con el objetivo declarado de organizarse “con unidad y claridad de propósito para empoderar a los trabajadores”. 

Esa claridad de propósito debería incluir un compromiso real para afrontar el mayor y más importante reto de organización al que se enfrentan los sindicatos en esta era: Amazon.


Trabajadores de carga aérea de Amazon en Kentucky y simpatizantes de la comunidad protestan por sus derechos laborales, 2023



Hasta ahora, a pesar de algunos inspiradores focos de lucha aislados, el movimiento sindical estadounidense no ha conseguido llevar a Amazon a la mesa de negociación.

A nivel nacional, y continuando con un declive histórico, la afiliación sindical el año pasado fue de un mísero 10 % en EEUU, y eso sin contar siquiera los afiliados perdidos cuando Trump rompió los convenios colectivos que cubrían a casi un millón de trabajadores federales.


Afiliación sindical en Estados Unidos.

Esto ha dejado a decenas de millones de trabajadores por organizar, pero los más importantes son los 1,5 millones de trabajadores y contratistas de Amazon.

Hace noventa años General Motors era el pionero del capitalismo, imitado por otros industriales que buscaban perfeccionar la eficiencia productiva, la explotación de los trabajadores y la extracción de beneficios. Los trabajadores de GM, organizados bajo la bandera del CIO y respaldados por sindicatos que no esperaban ganar nuevos afiliados con el proyecto –como el Sindicato de Mineros Unidos–, se opusieron a esa explotación, se declararon en huelga y consiguieron nuevas condiciones. Anunciaron un periodo de organización masiva, el apogeo moderno del poder sindical.

Amazon es el General Motors de hoy. Lo que le suceda a los trabajadores de Amazon –para bien o para mal– le sucederá a los trabajadores de todo el mundo.

Amazon es un banco de pruebas para el futuro del trabajo de todos nosotros. Los empleadores de todo el mundo buscan imitar el modelo laboral de este gigante, caracterizado por la explotación, la inestabilidad laboral y –lo que es aterrador– el uso de tecnologías de IA para disciplinar y restar poder a los trabajadores.

Amazon está perfeccionando la subcontratación, la mano de obra “justo a tiempo” y el aumento del ritmo de trabajo. Sus más de 250.000 repartidores en EEUU están todos subcontratados, ya sea a través de una multitud de pequeñas empresas llamadas socios de servicios de reparto (DSP) o contratados como autónomos. De esa forma, Amazon puede eludir la responsabilidad cuando los repartidores sufren lesiones, piden un aumento de sueldo o intentan sindicarse. Los almacenes funcionan con un modelo de mano de obra reducida. Los horarios normales a tiempo completo en los almacenes son cuatro turnos consecutivos de diez horas, pero Amazon suele recortar las horas de los trabajadores cada vez que la producción se ralentiza, incluso en medio de un turno, lo que causa estragos en unos presupuestos familiares ya de por sí ajustados. Luego, entre Acción de Gracias y Navidad Amazon impone horas extra obligatorias –una hora extra al día, más un día laborable adicional obligatorio cada semana–, lo que eleva la semana laboral a unas brutales 55 horas y hace caso omiso de los efectos en la vida personal y familiar de los trabajadores.

A través de su agresiva introducción de robots –ahora más de un millón–, Amazon está sustituyendo a los trabajadores y obligando a los que quedan a trabajar más rápido. No es de extrañar que los empleados sufran accidentes laborales con tanta frecuencia, y que la grave tasa de lesiones de la empresa sea casi el doble que la de sus homólogos del sector de los almacenes.


Amazon ha introducido ahora más de un millón de robots.

Luego está la IA. Sé algo de esto de primera mano, ya que he trabajado durante el último año y medio como repartidor a tiempo parcial de Amazon. La empresa de reparto para la que trabajo es un empleador justo, pero el problema no es ella; es Amazon, porque, aunque técnicamente los repartidores no somos empleados de la empresa, todos estamos sujetos a su seguimiento y supervisión.

Cuando estoy en el camión de Amazon, cada movimiento que hago es rastreado con tecnología y evaluado por programas de IA: dónde estoy, qué paquetes he entregado y si voy al ritmo que el algoritmo de Amazon ha determinado que debo cumplir. Los informes al final de cada turno muestran cómo se comparan mis entregas con los tiempos prescritos por el estándar algorítmico de Amazon. Cada semana se nos evalúa para determinar si tomamos fotos precisas en el momento de la entrega, si entregamos los paquetes exactamente donde el cliente lo solicitó y si recibimos comentarios positivos o negativos de los clientes. A través de este sistema, los conductores que no “alcanzan el ritmo” o que no cumplen con los estándares prescritos por Amazon pierden su empleo.

¿Qué permite este nivel de supervisión? El Gran Hermano: el “NetradyneDriver” , tu compañero de viaje en la furgoneta. Las lentes de la cámara apuntan en todas direcciones, midiendo continuamente tu velocidad y distancia. Netradyne también controla si te detienes completamente en cada señal de stop, si utilizas el intermitente, si evitas desviarte del carril, si frenas, aceleras o tomas las curvas demasiado rápido. Observa la orientación y el movimiento de tus ojos. Si bostezas. Si apartas la vista de la carretera durante demasiado tiempo. Todos estos datos se introducen en un sistema de IA donde la tecnología, y no una persona, evalúa tu comportamiento cada segundo. Netradyne se jacta de esto y lo denomina “IA física implementada a gran escala”.

En los grupos de chat de Reddit, los repartidores de Amazon de todo el país informan ahora de que no les despide un humano, sino la IA. En el caso de los trabajadores de almacén, Amazon ha aprovechado la misma tecnología de vigilancia para asegurarse de que las tasas de recogida, embalaje y clasificación de los trabajadores cumplan con sus estándares determinados algorítmicamente, que sus escaneos sean perfectos y que minimicen el “tiempo fuera de la tarea” –como ir al baño–. Todo se mide y se supervisa. Y si no “alcanzas la tasa”, primero te aconsejan, luego te sancionan y, finalmente, te despiden.

En muchos almacenes, Amazon recurre a agentes de seguridad y a la policía local para imponer “una cultura organizativa de obediencia casi carcelaria –lo que equivale a una “militarización” de las funciones de recursos humanos”, según un informe académico reciente. “Parece que estamos entrando en una prisión y que intentan asegurarse de que no nos escapemos”, cita el informe a un trabajador.

Esta distopía laboral se está perfeccionando en Amazon y luego se exporta a otros empleadores: en fábricas, tiendas de alimentación, hospitales, restaurantes, hoteles, obras de construcción, laboratorios y oficinas. Este es el sombrío futuro que estamos legando a nuestros hijos, a menos que organicemos a los trabajadores de Amazon a gran escala y luchemos.

Amazon no es solo un problema para quienes trabajamos en el sector logístico. De ser una humilde tienda de libros en línea, se ha transformado en una referencia que puede revolucionar otros sectores. Su avaricia no hace más que crecer. Amazon gestiona hoy 532 tiendas de alimentación Whole Foods y está ampliando rápidamente su red de reparto de comestibles. Este es el siguiente gran sector que pretende revolucionar.

A través de Amazon Web Services, la empresa es ahora un proveedor global dominante de potencia informática, almacenamiento, redes, análisis y seguridad. Amazon fabrica sus propios chips de IA Trainium, compitiendo directamente con Nvidia. Amazon produce y distribuye películas y series de televisión a través de sus Amazon MGM Studios. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, es propietario del Washington Post. Amazon One Medical es un servicio de atención primaria que ofrece asistencia en línea y en clínicas, y está entrando con fuerza en el mercado de los medicamentos con receta a través de Amazon Pharmacy. A través de su filial Ring, Amazon domina hoy en día el mercado de la seguridad doméstica y ofrece otros productos electrónicos de consumo líderes, como Alexa y Kindle.

¿Se puede derrotar a una empresa tan grande y expansiva, un gigante con casi tres billones de dólares de valoración bursátil? Sí, se puede. Pero, como destaca un informe publicado el 4 de junio, se necesitará un esfuerzo titánico y sin reservas por parte de todo el movimiento sindical estadounidense para hacer que retroceda –no solo los valientes pero fragmentados esfuerzos que hemos visto hasta ahora–.

El informe, Renewing Labor and Winning at Amazon, del que soy coautor junto con Michael McQuarrie y Benjamin Y. Fong, y que fue publicado por el Center for Work and Democracy de la Universidad Estatal de Arizona, documenta cómo, a diferencia de la década de 1930, cuando los organizadores del CIO pudieron frenar la producción mediante huelgas en unos pocos centros de producción clave, el proyecto de organización de Amazon debe apuntar más allá. Con una red de cientos de almacenes, centros de clasificación e instalaciones de carga aérea, “la empresa tiene la agilidad necesaria para redirigir el flujo de paquetes a otras instalaciones, manteniendo intacta la cadena de suministro” y haciendo que las huelgas en un solo centro resulten en gran medida irrelevantes, señala el informe, concluyendo que “los estrategas sindicales de hoy en día deben reconocer que, para tener éxito, la organización debe interrumpir el flujo de la cadena de suministro de Amazon”.

Eso significa organizarse en regiones enteras o en secciones completas de la cadena de suministro de la empresa. El informe destaca dos regiones estratégicas en particular. La primera se centra en el área de Los Ángeles y el Inland Empire, justo al este de los puertos de Los Ángeles y Long Beach, por donde pasa la mayor parte de la mercancía importada de Amazon antes de distribuirse a los almacenes de todo el país. La segunda comprende la región del noreste, donde se concentra una gran cantidad de clientes de Amazon. El sindicato Teamsters ya está organizándose en ambas regiones, donde los trabajadores se han enfrentado tenazmente a la empresa. Pero la escala de la organización hasta la fecha no está a la altura del desafío. En el enorme almacén JFK8 en Staten Island, el Amazon Labor Union, ahora parte de los Teamsters, ganó una histórica votación de representación sindical en 2022. Cuatro años después, a pesar de la persistente organización de los trabajadores, Amazon aún no ha accedido a reconocer al sindicato ni a negociar.

Cientos de organizadores internos –activistas políticos que han aceptado puestos de trabajo en Amazon para “infiltrarse” u organizar desde dentro– han desarrollado una gran sofisticación en la organización en Amazon en los últimos años, y deben desempeñar un papel importante en cualquier campaña nacional. Lo mismo ocurre con los miembros sindicales existentes en los sectores de la logística, la alimentación, la sanidad y otros. “Los miembros de Teamsters de UPS y DHL han sido organizadores especialmente eficaces, ya que comparten con los trabajadores de Amazon un lenguaje común y preocupaciones comunes sobre el proceso de trabajo de la cadena de suministro, el aumento del ritmo de trabajo, la tecnología y los problemas que plantea la dirección”, señala el informe Renewing Labor and Winning at Amazon. “Ellos, junto con los miembros sindicales de otros sectores, pueden señalar fácilmente los logros que han conseguido mediante la negociación colectiva y la huelga, que diferencian drásticamente sus condiciones de trabajo de las de los trabajadores de Amazon”.

Si bien la organización debe centrarse en los almacenes y orientarse hacia la construcción de acciones de huelga masivas, el movimiento sindical debe concebir –y financiar– una campaña global que atraiga al público, a otras empresas, a los gobiernos y a los reguladores. Esto se debe a que el impacto de Amazon va mucho más allá del lugar de trabajo, y se necesitará presión tanto dentro de la cadena de suministro como en toda la sociedad para obligar a la empresa a negociar con los sindicatos.

Decenas de miles de camiones de Amazon contaminan el aire, perjudican la salud pública y deterioran las vías públicas, y las exenciones fiscales que Amazon exige habitualmente privan a los gobiernos locales de los recursos necesarios para prestar servicios públicos.

Las comunidades en zonas con alta concentración de almacenes, como el Inland Empire de California, son lugares idóneos para unir a los trabajadores y a los miembros de la comunidad en campañas comunes contra la explotación en los almacenes y contra las cargas externalizadas que Amazon impone a la comunidad en general”, señala el informe.

Dado que la Junta Nacional de Relaciones Laborales no es una vía eficaz para obligar a Amazon a negociar, los sindicatos deben impulsar iniciativas electorales a nivel estatal y local para promover las demandas clave de los trabajadores y la comunidad. Este no es un concepto nuevo. Hace quince años, la campaña “Fight for $15” (Lucha por los 15 dólares) se valió del poder de las iniciativas electorales para conseguir aumentos salariales para millones de trabajadores. Algunos llegaron a crear sindicatos en sus lugares de trabajo. Hoy en día, el lema podría ser “Fight for $30” (Lucha por los 30 dólares), una cifra que los trabajadores de Amazon citan con frecuencia como el mínimo indispensable para sobrevivir.

Las iniciativas también podrían establecer normas de seguridad para los trabajadores, prohibir la subcontratación de los repartidores de Amazon y restringir la ubicación de los centros de datos.

Otra idea de iniciativa consiste en gravar a los robots. Esto repondría los ingresos que los gobiernos pierden cuando Amazon sustituye a los humanos –que pagan impuestos sobre la nómina y que también contribuyen a los ingresos por impuestos sobre las ventas cuando gastan dinero en la comunidad– por robots, que no hacen ninguna de esas cosas. Las iniciativas también podrían exigir a Amazon que contribuya a un fondo de vivienda asequible controlado públicamente para compensar la destrucción de viviendas que provoca la expansión de los almacenes. O podrían exigir a Amazon que financie clínicas de salud y la limpieza del aire, para compensar la contaminación causada por el movimiento diario de sus camiones y vagones.

Estas y otras ideas de iniciativas alteran el modelo de negocio de explotación de Amazon y pueden ser mecanismos poderosos para unir a los trabajadores y a los miembros de la comunidad en una causa común y en la demanda definitiva de reconocimiento sindical y convenios colectivos. En algunos casos, las iniciativas que desafían el modelo de negocio de Amazon pueden llevarse a cabo como campañas legislativas. En la ciudad de Nueva York, una coalición de sindicalistas y activistas comunitarios está presionando al Ayuntamiento para que apruebe la Ley de Protección de la Distribución, que obligaría a Amazon a contratar a los repartidores directamente y a mejorar las normas de seguridad. Es un buen comienzo. Ahora imagina si se lanzaran campañas a favor de la Ley de Protección de la Distribución simultáneamente en 20 ciudades.

Los sindicatos también deberían aprovechar la frustración que los proveedores y vendedores externos sienten por la presencia de Amazon. Las personas y las pequeñas empresas que intentan vender sus productos en la plataforma de Amazon ven cómo el gigante les reduce los márgenes.

Algunas empresas le han acusado de robarles sus ideas y luego lanzar productos competidores. Los proveedores como los DSP [un programa que “permite a emprendedores crear su propia empresa de reparto” dentro de Amazon] viven continuamente en vilo, ya que sus contratos con Amazon pueden ser rescindidos casi sin previo aviso. Una campaña creativa puede encontrar una causa común con estas fuerzas dispares lanzando luchas locales y estatales para frenar el poder de la compañía frente a los vendedores individuales y las pequeñas empresas.


Amazon invirtió en empresas emergentes y obtuvo información confidencial antes de lanzar a sus competidores.

Amazon “tiene un dinamismo corporativo y una flexibilidad infraestructural sin parangón en ninguna otra empresa contemporánea”, señala el informe. “Pero su enorme tamaño y riqueza no la hacen invencible. De hecho, la velocidad y la complejidad de la cadena de suministro de Amazon la convierten en un objetivo de organización vulnerable, además de desafiante. Una campaña multidimensional y bien dotada de recursos puede garantizar el reconocimiento sindical y la firma de convenios en Amazon”.

¿En qué consiste una campaña “bien dotada de recursos”? Actualmente, los sindicatos gastan en total unos diez millones de dólares al año en la organización referente a Amazon, y la mayor parte de esa cantidad procede de los Teamsters. Eso simplemente no es suficiente para vencer a una empresa con 1.500 centros de trabajo en EEUU y más de 120.000 millones de dólares en efectivo disponible. Para sindicalizar a 80.000 trabajadores en Los Ángeles, o a 100.000 en la costa este, o a 50.000 en Florida, o a las decenas de miles en otras regiones creo que necesitaremos al menos 100 millones de dólares anuales durante al menos una década para financiar a miles de organizadores, tanto dentro como fuera de las instalaciones de Amazon, junto con una sólida infraestructura de campaña para construir un nuevo movimiento de organización industrial al estilo del CIO.

Puede parecer mucho dinero, pero hay que tener en cuenta que los activos del movimiento sindical estadounidense rondan hoy los 35.000 millones de dólares, lo que supone un aumento del 225 % en los últimos 15 años, y que los líderes sindicales estadounidenses gastaron más de 400 millones de dólares en la fallida candidatura de Biden-Harris.

En conjunto, dentro del movimiento sindical, los recursos están ahí para montar una campaña seria contra Amazon. Emprender o no la lucha es una elección política.

Esta no puede ser una batalla que asuman solo unos pocos sindicatos. Debe ser un esfuerzo conjunto. Hace unos 90 años, los líderes del Sindicato de Mineros Unidos y otros sindicatos hicieron un pacto para organizar a los trabajadores de las industrias del automóvil, el acero, la electricidad y el caucho, porque sabían que sin una organización masiva, toda la clase trabajadora estaba en peligro. Este fin de semana, mientras los líderes de la AFL-CIO se reúnen en Minneapolis, los sindicatos se encuentran en la misma encrucijada peligrosa. Esperemos que tomen la decisión correcta, como hicieron sus predecesores hace 90 años.

Fuente: Ctxt


lunes, 26 de enero de 2026

Ni el frío ni los 3.000 agentes desplegados por Trump detienen a la ciudadanía de Minneapolis

 

      Periodista freelance. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Tras el asesinato de otro ciudadano estadounidense a manos de los federales, la ciudadanía vuelve a salir a las calles en señal de protesta y para exigir la abolición del ICE


     Ni siquiera el sábado por la noche, con el termómetro marcando los 20 grados bajo cero y más de 3.000 agentes federales patrullando las calles de Minneapolis, la ciudadanía de se quedó en su casa. Todo lo contrario: volvió a salir para protestar contra las atrocidades del ICE y el asesinato de Alex Pretti.


Estos videos contradicen al Gobierno sobre la muerte de Alex Pretti.

Las manifestaciones por este nuevo asesinato a manos de agentes federales también se extendieron durante todo el fin de semana a ciudades como Chicago, Nueva York o San Francisco bajo el lema “Justice for Alex” (Justicia para Alex) y con decenas de pancartas en las que se pide la abolición del ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense. También durante el domingo se han produjeron decenas de convocatorias en diferentes rincones del país para honrar la memoria de Pretti y pedir que el ICE se retire de las calles.


Brutal esta proyección anoche en un edificio de Los Ángeles tras el asesinato de Alex Pretti en Minneapolis.

El tiroteo de Alex Pettri, enfermero estadounidense de 37 años, por parte de seis agentes federales y las mentiras que desde la Administración Trump se están vertiendo sobre esta nueva ejecución extrajudicial han hecho escalar varios grados la indignación de una población harta con la deriva autoritaria que se está produciendo en el país. Esta muerte se suma a la de Renée Good, ocurrida hace apenas tres semanas en circunstancias similares. Good, también de 37 años y madre de tres hijos, fue tiroteada en su coche por agentes del ICE, que estos días patrullan noche y día por Minneapolis.


Alex Pettri

Mentiras desmontadas gracias a los vídeos

Ahora que ya han pasado casi 48 horas horas del asesinato de Pretti, se van conociendo más detalles que ayudan a desmontar el discurso oficial de Trump, quien en un primer instante se refirió al enfermero como “pistolero”. También hace tres semanas se refirió a la activista Renée Good como “terrorista doméstica”.

Si bien se dijo en un principio que se había reducido y tiroteado al enfermero por estar apuntando con un arma y suponía un peligro, ahora —y gracias a los vídeos que circulan por las redes sociales— se sabe que Pretti en ningún momento sacó ningún arma —aunque sí es cierto que llevaba una, para la que tenía licencia—; y que lo único que estaba haciendo era grabar unas acciones de los federales contra una mujer a la que habían rociado con gas lacrimógeno. En la imágenes se ve claramente cómo media docena de agentes lo reducen y lo inmovilizan para luego tirotearlo. De hecho, se ve incluso cómo se le retira el arma antes de los disparos.


Captura del vídeo en el que se puede ver este nuevo asesinato por parte de los agentes de frontera.

Los vídeos grabados por transeúntes que pasaban por allí están siendo fundamentales —como también lo fueron en caso del asesinato de Renée Good— para desmontar el relato oficial que asegura que esta dos personas suponían una amenaza para los agentes. En una rueda de prensa el mismo sábado, el comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, dijo que Pretti quería “masacrar” a los agentes y que se había “resistido violentamente”. A pesar de la evidencia de las imágenes, aseguró que fue tiroteado porque ponía en peligro la vida de los agentes de la Patrulla Fronteriza. Quien también se ha manifestado estos días ha sido la fiscal general del Estado, Pam Bondi, que ha acusado a las autoridades de Minnesota de permitir “la anarquía”.

El sábado por la noche, hora local, la familia de Pretti emitió un comunicado en el que se pedía que se dejasen de decir mentiras. “Estamos desconsolados, pero también muy enfadados [...]  Las repugnantes mentiras que la Administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprensibles y repugnantes. Alex claramente no portaba un arma cuando fue atacado por los asesinos y cobardes matones de ICE de Trump. Tenía el teléfono en la mano derecha y la izquierda, vacía, levantada por encima de la cabeza mientras intentaba proteger a la mujer que ICE acababa de empujar, todo mientras lo rociaban con gas pimienta”, se puede leer en la misiva.

En las últimas horas también se ha podido saber, tal y como reportan los medios de comunicación estadounidense, que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) impedió, ayer domingo por la mañana, hora local, el acceso al lugar del crimen por parte de funcionarios de la Oficina Criminal de Minnesota, los encargados de investigar el suceso. La contaminación o alteración del sitio en el que tuvieron lugar los hechos podría dificultar y entorpecer la investigación.


Una multitud recorre las calles de Minneapolis.

Está previsto que este lunes, el Estado de Minnesota, así como las ciudades de Minneapolis y St. Paul —conocidas como las Twin Cities, las Ciudades Gemelas— pidan de manera formal a un juez federal el bloqueo de las medidas de control migratorio y el cese del despliegue del ICE.

El gobernador de Minnesota y el alcalde de Minneapolis, todos a una

Desde Minnesota y Minneapolis, además de los y las vecinas, quienes están plantando cara a Trump y sus secuaces son la policía local, el alcalde de la ciudad, Jacob Frey; y el gobernador del Estado, Tim Walz. Desde el asesinato de Renée Good llevan exigiendo al presidente Donald Trump que saque a los agentes federales de sus calles. A pesar de haber pedido a la población calma y que no se personasen en el lugar donde tuvo lugar el asesinato de Pretti, no consiguieron impedir que decenas de personas se concentrasen en el lugar de los hechos en una vigilia destinada a honrar la memoria del enfermero muerto. Por su parte, la Casa Blanca acusa a Frey y Walz de “obstaculizar la labor” del ICE, por lo que han sido citados a declarar por presunta “conspiración”. A pesar de las polémicas que acechan al ICE y sus actuaciones, claramente en contra de los derechos humanos, la Casa Blanca tiene pensado destinar un presupuesto extra de 10.000 millones de dólares.


Manifestantes en Minneapolis el pasado jueves, en contra del ICE.

El despliegue de agentes federales del ICE en Minnesota, que pueden detener y llevarse a aquellas personas que ellos consideren que se encuentran en situación de “ilegalidad” en el país, tiene origen en la ofensiva que el pasado mes de diciembre Donald Trump lanzó contra la población somalí, a quien acusa de haber cometido un fraude masivo a los programas de asistencia social. El Estadio de Minnesota es el que acoge a la comunidad somalí más grande del país.

La situación ha derivado en lo que se está presenciando estos días: calles tomadas por agentes federales encapuchados que campan a sus anchas y que detienen de manera arbitraria a todo tipo de personas, incluídos menores de edad. 


Manifestación contra la agencia policial de fronteras ICE en Nueva York.

Esta semana, de hecho, se hizo viral la detención del pequeño Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años y de origen ecuatoriano, detenido junto a su padre. Ambos fueron llevados a un centro de detención en Texas. Esta no es la única detención de un menor que se ha llevado a cabo: en las últimas dos semanas tres menores más han sido detenidos a manos de los agentes federales, algo que, junto a los asesinatos de Renée Good y de Alex Pretti, ha indignado a la población de todo el país.


Fuente: El Salto

domingo, 25 de enero de 2026

La muerte a tiros de un manifestante a manos de la policía migratoria de Trump dispara la tensión en Minneapolis

 

 Por Iker Seisdedos    
     Corresponsal jefe en EE UU de EL PAÍS.


     Minneapolis despidió este sábado otra trágica jornada de protestas contra el pulso que Donald Trump está echándole desde hace semanas a la ciudad con una vigilia en memoria de Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Al hombre que hoy asesinaron agentes del ICE en Minneapolis estaba defendiendo a una persona de la golpiza que le estaba dando.

Centenares de personas se concentraron en un parque cercano al lugar de los hechos, entre cánticos de “Nadie es ilegal” y “Poder para el pueblo”. Frente al lugar en el que Pretti recibió, inmovilizado en el suelo, varios disparos (unos 10, según se escucha en los videos del incidente), los manifestantes se resistían a marcharse a casa durante la tarde, pese a que el termómetro marcaba 25 grados bajo cero.


En Minneapolis con -21° hay yankis gritando en español: "EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO".

Era la estampa de una atípica noche de sábado en una ciudad al límite, en la que el Gobierno mantiene desplegados unos tres mil federales en una operación contra la inmigración agentes que ya se ha cobrado la vida de dos ciudadanos estadounidenses. Hace un par de semanas un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), el brazo ejecutor de la agenda xenófoba del presidente de Estados Unidos, mató a Renée Good, madre de tres hijos, mientras protestaba en el interior de su coche. También tenía 37 años.


Protesta por la muerte de Alex Pretti, este sábado en Minneapolis.

Como con ella, el Gobierno de Estados Unidos ha tratado de culpar a la víctima, pintando a Pretti como un “terrorista interno”, “que llegó armado”, según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para impedir una detención, y con la intención de “provocar una masacre”.


La población pide que el ICE deje de patrullas las calles.

Como con Good, los testigos y los videos cuentan una historia diferente. Según las autoridades, Pretti, enfermero de cuidados intensivos en un hospital para veteranos, llevaba una pistola de .9mm para la que tenía licencia en un estado, Minnesota, en el que es legal portarla. El estudio de las imágenes tomadas por otros manifestantes desde diferentes puntos de vista indica que no llegó a sacarla, y que varios agentes lo redujeron cuando este se interpuso entre ellos y una mujer a la que habían rociado con gas pimienta. Pretti llevaba el móvil en una mano y nada en la otra. Una vez lo redujeron por la fuerza, los agentes repararon en que llevaban una pistola y lo desarmaron. Después, empezaron los disparos a bocajarro.

Pese a esas evidencias, y sin esperar a las conclusiones de la investigación, Trump lo definió como un “pistolero” en un mensaje en su red social, Truth, que acompañó de una foto de la pistola que las autoridades aseguran que Pretti portaba. No fue una sorpresa, pero el presidente de Estados Unidos volvió a desaprovechar la oportunidad de unir al país en la tragedia y convirtió la muerte de una compatriota en un pretexto para atacar a sus enemigos: en este caso, a los políticos demócratas que controlan el estado y la ciudad (que en realidad son las Twin Cities, Minneapolis y Saint Paul, separadas por el Mississippi), y la comunidad somalí. Instalada desde hace décadas en Minnesota, el republicano la hace responsable en su conjunto de un fraude multimillonario en la gestión de las ayudas federales.

El problema del presidente, y de su Administración, es que la muerte de Pretti sucedió a la vista de todo el mundo. “¡Gracias a Dios, tenemos el vídeo!”, exclamó el gobernador de Minnesota, Tim Walz, en una comparecencia ante la prensa. La fiscal general, Pam Bondi, envió una carta a Walz que se dio a conocer el sábado por la noche, en la que lo culpa a él ya otros cargos electos demócratas por permitir la “anarquía” en Minneapolis. “Ha llegado el momento de que los funcionarios estatales y locales de su estado cambien de rumbo”, exige la misiva.

Mentiras repugnantes”

La familia de la víctima definió en un comunicado la versión de la Casa Blanca como “mentiras repugnantes (…), reprobables y asquerosas”. "Alex era un alma bondadosa que quería profundamente a su familia ya sus amigos, así como a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero. (...) Claramente, no tenía un arma cuando fue atacado por los matones asesinos y cobardes de ICE".

La noticia de la muerte de Pretti provocó este sábado nuevas protestas en la ciudad acostumbrada a levantarse: hace casi seis años, fue aquí donde estalló la mecha de los disturbios antirracistas que aprendieron por todo el país cuando un policía blanco asesinó al afroamericano George Floyd. Aunque no hace falta irse tan atrás: un día después de que el ICE detuviera a Liam Conejo, un niño de cinco años cuya imagen asustada se ha convertido ya en un símbolo, Minneapolis se echó a las calles el viernes pasado en una manifestación que desafió a los tres mil agentes enviados por Trump y las bajísimas temperaturas. Centenares de comercios de las Twin Cities se sumaron a una huelga general.


Fuente: EL PAÍS