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lunes, 26 de enero de 2026

Ni el frío ni los 3.000 agentes desplegados por Trump detienen a la ciudadanía de Minneapolis

 

      Periodista freelance. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Tras el asesinato de otro ciudadano estadounidense a manos de los federales, la ciudadanía vuelve a salir a las calles en señal de protesta y para exigir la abolición del ICE


     Ni siquiera el sábado por la noche, con el termómetro marcando los 20 grados bajo cero y más de 3.000 agentes federales patrullando las calles de Minneapolis, la ciudadanía de se quedó en su casa. Todo lo contrario: volvió a salir para protestar contra las atrocidades del ICE y el asesinato de Alex Pretti.


Estos videos contradicen al Gobierno sobre la muerte de Alex Pretti.

Las manifestaciones por este nuevo asesinato a manos de agentes federales también se extendieron durante todo el fin de semana a ciudades como Chicago, Nueva York o San Francisco bajo el lema “Justice for Alex” (Justicia para Alex) y con decenas de pancartas en las que se pide la abolición del ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas estadounidense. También durante el domingo se han produjeron decenas de convocatorias en diferentes rincones del país para honrar la memoria de Pretti y pedir que el ICE se retire de las calles.


Brutal esta proyección anoche en un edificio de Los Ángeles tras el asesinato de Alex Pretti en Minneapolis.

El tiroteo de Alex Pettri, enfermero estadounidense de 37 años, por parte de seis agentes federales y las mentiras que desde la Administración Trump se están vertiendo sobre esta nueva ejecución extrajudicial han hecho escalar varios grados la indignación de una población harta con la deriva autoritaria que se está produciendo en el país. Esta muerte se suma a la de Renée Good, ocurrida hace apenas tres semanas en circunstancias similares. Good, también de 37 años y madre de tres hijos, fue tiroteada en su coche por agentes del ICE, que estos días patrullan noche y día por Minneapolis.


Alex Pettri

Mentiras desmontadas gracias a los vídeos

Ahora que ya han pasado casi 48 horas horas del asesinato de Pretti, se van conociendo más detalles que ayudan a desmontar el discurso oficial de Trump, quien en un primer instante se refirió al enfermero como “pistolero”. También hace tres semanas se refirió a la activista Renée Good como “terrorista doméstica”.

Si bien se dijo en un principio que se había reducido y tiroteado al enfermero por estar apuntando con un arma y suponía un peligro, ahora —y gracias a los vídeos que circulan por las redes sociales— se sabe que Pretti en ningún momento sacó ningún arma —aunque sí es cierto que llevaba una, para la que tenía licencia—; y que lo único que estaba haciendo era grabar unas acciones de los federales contra una mujer a la que habían rociado con gas lacrimógeno. En la imágenes se ve claramente cómo media docena de agentes lo reducen y lo inmovilizan para luego tirotearlo. De hecho, se ve incluso cómo se le retira el arma antes de los disparos.


Captura del vídeo en el que se puede ver este nuevo asesinato por parte de los agentes de frontera.

Los vídeos grabados por transeúntes que pasaban por allí están siendo fundamentales —como también lo fueron en caso del asesinato de Renée Good— para desmontar el relato oficial que asegura que esta dos personas suponían una amenaza para los agentes. En una rueda de prensa el mismo sábado, el comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, dijo que Pretti quería “masacrar” a los agentes y que se había “resistido violentamente”. A pesar de la evidencia de las imágenes, aseguró que fue tiroteado porque ponía en peligro la vida de los agentes de la Patrulla Fronteriza. Quien también se ha manifestado estos días ha sido la fiscal general del Estado, Pam Bondi, que ha acusado a las autoridades de Minnesota de permitir “la anarquía”.

El sábado por la noche, hora local, la familia de Pretti emitió un comunicado en el que se pedía que se dejasen de decir mentiras. “Estamos desconsolados, pero también muy enfadados [...]  Las repugnantes mentiras que la Administración ha dicho sobre nuestro hijo son reprensibles y repugnantes. Alex claramente no portaba un arma cuando fue atacado por los asesinos y cobardes matones de ICE de Trump. Tenía el teléfono en la mano derecha y la izquierda, vacía, levantada por encima de la cabeza mientras intentaba proteger a la mujer que ICE acababa de empujar, todo mientras lo rociaban con gas pimienta”, se puede leer en la misiva.

En las últimas horas también se ha podido saber, tal y como reportan los medios de comunicación estadounidense, que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) impedió, ayer domingo por la mañana, hora local, el acceso al lugar del crimen por parte de funcionarios de la Oficina Criminal de Minnesota, los encargados de investigar el suceso. La contaminación o alteración del sitio en el que tuvieron lugar los hechos podría dificultar y entorpecer la investigación.


Una multitud recorre las calles de Minneapolis.

Está previsto que este lunes, el Estado de Minnesota, así como las ciudades de Minneapolis y St. Paul —conocidas como las Twin Cities, las Ciudades Gemelas— pidan de manera formal a un juez federal el bloqueo de las medidas de control migratorio y el cese del despliegue del ICE.

El gobernador de Minnesota y el alcalde de Minneapolis, todos a una

Desde Minnesota y Minneapolis, además de los y las vecinas, quienes están plantando cara a Trump y sus secuaces son la policía local, el alcalde de la ciudad, Jacob Frey; y el gobernador del Estado, Tim Walz. Desde el asesinato de Renée Good llevan exigiendo al presidente Donald Trump que saque a los agentes federales de sus calles. A pesar de haber pedido a la población calma y que no se personasen en el lugar donde tuvo lugar el asesinato de Pretti, no consiguieron impedir que decenas de personas se concentrasen en el lugar de los hechos en una vigilia destinada a honrar la memoria del enfermero muerto. Por su parte, la Casa Blanca acusa a Frey y Walz de “obstaculizar la labor” del ICE, por lo que han sido citados a declarar por presunta “conspiración”. A pesar de las polémicas que acechan al ICE y sus actuaciones, claramente en contra de los derechos humanos, la Casa Blanca tiene pensado destinar un presupuesto extra de 10.000 millones de dólares.


Manifestantes en Minneapolis el pasado jueves, en contra del ICE.

El despliegue de agentes federales del ICE en Minnesota, que pueden detener y llevarse a aquellas personas que ellos consideren que se encuentran en situación de “ilegalidad” en el país, tiene origen en la ofensiva que el pasado mes de diciembre Donald Trump lanzó contra la población somalí, a quien acusa de haber cometido un fraude masivo a los programas de asistencia social. El Estadio de Minnesota es el que acoge a la comunidad somalí más grande del país.

La situación ha derivado en lo que se está presenciando estos días: calles tomadas por agentes federales encapuchados que campan a sus anchas y que detienen de manera arbitraria a todo tipo de personas, incluídos menores de edad. 


Manifestación contra la agencia policial de fronteras ICE en Nueva York.

Esta semana, de hecho, se hizo viral la detención del pequeño Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años y de origen ecuatoriano, detenido junto a su padre. Ambos fueron llevados a un centro de detención en Texas. Esta no es la única detención de un menor que se ha llevado a cabo: en las últimas dos semanas tres menores más han sido detenidos a manos de los agentes federales, algo que, junto a los asesinatos de Renée Good y de Alex Pretti, ha indignado a la población de todo el país.


Fuente: El Salto

martes, 10 de junio de 2025

Arden ‘teslas’, arden ‘waymos’: por qué incendiar coches inteligentes es ya el símbolo de una época

 

 Por Javier Salas   
      Jefe de sección de Ciencia, Tecnología y Salud y Bienestar. Cofundador de MATERIA, sección de ciencia de EL PAÍS.


Los vándalos queman robotaxis de Google en lugar de vehículos policiales mientras las grandes tecnológicas se convierten en la nueva encarnación del abuso de poder


Coches ardiendo el domingo pasado en Los Ángeles.


     Un hombre enmascarado, musculoso, desafiante, que ondea una bandera de México sobre un coche destrozado junto a otros en llamas. A Elon Musk no le gusta lo que ve en Los Ángeles. “Esto no está bien”, ha tuiteado al compartir la imagen más icónica de las protestas californianas contra las redadas trumpistas para capturar inmigrantes. La violencia no da la razón, pero da visibilidad: es el mismo debate cada vez que una protesta tiene ramificaciones violentas.




A Musk, probablemente, lo que más le molesta es la enseña mexicana, pero lo más llamativo, lo verdaderamente icónico, es el coche: un robotaxi de Waymo, una filial de Google que cuenta con una flotilla de coches sin conductor que navegan las calles con ayuda de la inteligencia artificial (IA). Los vándalos los invocaron uno a uno por la app, como quien pide una barricada móvil, y los iban alineando detrás del anterior para luego destrozarlos. Cuando quieres liarla parda y generar un buen alboroto, este tipo de vehículo es perfecto: no tiene conductor que se pueda sentir intimidado, se coloca donde se lo pidas y arde de una forma muy salvaje. “Cuando un vehículo eléctrico se quema, la física cambia. Ya no estás luchando contra un charco de gasolina en el asfalto; estás luchando contra una batería de óxido metálico de alta densidad energética”, explican en Scientific American.


Un vehículo Waymo arde en medio de una intersección durante las protestas en Los Ángeles, California, el 8 de junio de 2025.

En las protestas por la muerte de George Floyd, en 2020, se quemaron y destrozaron coches patrulla policiales. Hoy, frente a la deriva autoritaria de Donald Trump, las víctimas son los autos inteligentes. Primero fueron los Tesla de Musk, cuando el hombre más rico del mundo empezó a diezmar los recursos del Estado. Ahora queman los vehículos autónomos de Google, que tuvo que retirarlos del servicio para impedir que siguieran cayendo como fósforos. La gente se ha dado cuenta de que el nuevo símbolo del abuso de poder, del tecnoautoritarismo que Trump está desatando contra la ciudadanía, son las grandes compañías de Silicon Valley, no los policías. Y como las herramientas tecnológicas que se están desplegando para cercenar derechos fundamentales en EE UU se prueban primero y con más fuerza contra los inmigrantes, es lógico que el rechazo al capitalismo de vigilancia y sus aparatos esté muy presente en una protesta contra la política de acoso a los extranjeros.




“Waymo insiste en que las protestas no están relacionadas con su servicio, pero parece claro que los robotaxis representan un cambio con el que mucha gente no está contenta”, escriben en el medio especializado The Verge. Esos coches ya han generado muchos problemas desde que se desplegaron por la ciudad hace solo 7 meses, pero hay un factor decisivo aquí: las cámaras. Las necesitan para orientarse sin conductor, pero terminan grabando su entorno circundante y almacenando las imágenes. Y se sabe que la compañía comparte esas imágenes con las autoridades, incluido el Departamento de Policía de Los Ángeles. En esta guerra, los aparatos con cámaras son colaboracionistas. Los periodistas presentes en los disturbios cuentan que se los menciona como “coches espía”. “Cuando ayer pregunté a algunos manifestantes en el terreno por qué pensaban que se incendiaban los Waymos, me dijeron que los autos ‘espían’ a la gente y podrían estar grabando imágenes de las protestas. Todavía no sabemos exactamente quién prendió fuego a los coches o por qué, pero está claro que más gente percibe los Waymos como una extensión de la infraestructura de vigilancia policial”, explica la periodista especializada Taylor Lorenz.


Un miembro del Departamento de Bomberos de Seattle inspecciona un Tesla Cybertruck en marzo de 2025.

No solo se quemaron los Waymo: también se usaron los patinetes eléctricos de Lime como arma arrojadiza contra los policías y como combustible para avivar los fuegos. Otra tecnología que ha inundado las ciudades, que también vampiriza nuestros datos y que ahora ve cómo su aparente ventaja se explota como vulnerabilidad: desplegados por todos lados, sin profesionales que los protejan, fácilmente localizables. “No hay nadie alrededor que les impida solicitar un coche de Waymo y destruirlo, ni que intervenga en la prematura desaparición del patinete de Lime. Han transformado estas tecnologías indiferentes y extractivas en instrumentos de protesta. Están utilizando el sumidero de responsabilidad como arma”, señala Brian Merchant, autor especializado en el rechazo a las grandes tecnológicas. Es como si los luditas, además de cargarse los telares, los hubieran usado para tejer camisetas con el lema “Abajo el capital”.

A comienzos de año, las víctimas fueron Musk y sus Tesla. Esos coches eran el mayor símbolo —y el más accesible— del ansia de devolverle al magnate la destrucción que estaba provocando en forma de despidos y pobreza. La respuesta de Trump —que se convirtió en vendecoches de su entonces admirado benefactor— fue considerar ese vandalismo como “terrorismo doméstico”, la mejor forma de extremar la politización de esos destrozos. Quemar un coche como el más grave acto político. El fenómeno no se quedó solo EE UU: además de hundirse sus ventas, en Italia se quemaron 17 teslas y otros 7 en Alemania. El vandalismo llegó hasta Australia y Nueva Zelanda. En esa rabia contra los coches inteligentes confluye el rechazo al autoritarismo de Trump, la protesta ludita ante una automatización irresponsable y la repulsa ante el poder desatado de los tecnobros. Todos esos magnates que se rascaron los millones del bolsillo para pagarle la fiesta de coronación a Trump están señalados. Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos y Sundar Pichai (CEO de Alphabet, dueña de Waymo) recogen ahora el rechazo creciente de la ciudadanía.


Uno de los vehículos de Waymo que opera Uber, fotografiado este mes en Austin.

Ya había activistas antiWaymo antes del regreso de Trump a la Casa Blanca. El grupo Safe Street Rebel actuaba en San Francisco contra los coches inteligentes, pero de una forma mucho más pacífica: con un cono naranja. Su ingeniosa forma de boicotearlos al colocarle encima uno de estos conos de tráfico, cegándolo de golpe y dejándolo fuera de servicio con un gesto nada violento, me representa mucho más. Pero el fuego es el fuego: el mandato de Trump comenzó con un Tesla en llamas ante una de sus propiedades, en una imagen tan icónica que muchos pensaron que era falsa, generada por inteligencia artificial. Ahora, mientras su mandato se desliza hacia algo más peligroso, la IA transformada en antorcha de litio se convierte en un símbolo del rechazo que genera todo lo que representan sus políticas. Como escribió Susan Sontag: “Las fotografías son un medio para hacer ‘reales’ (o ‘más reales’) cosas que los privilegiados preferirían ignorar”.

Fuente: El PAÍS