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martes, 7 de julio de 2026

Anotaciones, nada marginales, sobre la democracia

 

 Por Pedro Costa Morata   
    Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.


        Si la democracia es “el menos malo de los sistemas políticos conocidos” no hay que extrañarse de que el fascismo se ofrezca como el mejor de los sistemas desconocidos, sin que los recuerdos del pasado alteren en gran medida su poderoso cinismo oportunista. Y cuando asumimos ese eslogan, entregándonos al confort que transmite y sin preocuparnos mucho por su profunda perversidad, nos convertimos en adocenados peleles ideológicos.

Tratar la corrupción como un mal inevitable, consustancial con la naturaleza humana y por tanto presente en toda la historia y en todo el mundo, y sosteniendo que siempre será menor en los regímenes de libertades por aquello de la mutua vigilancia y el “equilibrio de poderes”, es optar por su aceptación y normalización, bajando la guardia tanto a escala institucional como personal y grupal. Anotemos que en las democracias en las que convivimos, hemos tardado mucho en señalar y criticar a dos poderes inexplicablemente intocables, como el judicial (tercero en la clásica división de poderes) y el mediático (cuarto en esa fanfarria informal del “marco de libertades”): en España solo en los últimos años se ha abierto la veda para esas dos estructuras de poder esenciales en la democracia y, por tanto, receptáculos inevitables de hipocresía, de corrupción y de intimidación.

      La izquierda, con sus miedos prudenciales que llevan en primer lugar a su negativa a criticar la democracia, se adhiere al eslogan de más arriba y compite incluso con la derecha en su defensa, lo que debiera removernos las tripas: ¿será posible que la izquierda (transformadora, reivindicativa, rigurosa) se resista a ejercer el análisis crítico de la democracia capitalista, elevándola por el contrario a valor universal e inmejorable? ¿No percibe que esta actitud equivale a la de un atrincheramiento, cuando no retirada, pero siempre fatalista respecto de sus ideales y convicciones? De la referencia ordinaria a la democracia como concepto convivencial (tan equívoco) y de su prestigio político (tan amañado) se deduce una seria acumulación de impedimentos para su análisis crítico.

Porque, o ajustamos las ideas sobre la democracia o no saldremos nunca de ese limbo tranquilizador en el que nos instala la “fuerza de los hechos”. Y en primer lugar se impone recordar que la democracia es la más prístina creación del capitalismo, es decir, de las exigencias, más que propuestas, de los que disponen de mejor posición económica. De lo que no debiera dudarse si consideramos que la democracia actual, extendida por todo el planeta, es la inglesa del siglo XVII, que en esencia consistió en la exigencia de la burguesía -básicamente comercial y financiera, que estaba apoderándose de medio mundo por la expansión colonial- de arrebatarle poderes al monarca, para atribuírsela a ella misma en los nuevos parlamentos. De ahí que, en aquella democracia, y durante siglos, el grupo del votante y el del votado resultaran minorías exiguas en el total de la población; es decir, que se reducía a los sectores directamente interesados y que consiguió -revoluciones burguesas mediante, de distinto calado pero mismo objetivo- constituirse en poseedora privilegiada del poder político, una vez que se descubrió a sí misma segura dueña del poder económico.

         Con la evolución del sistema y la ampliación paulatina del voto, el capitalismo ha ido modulando ese sistema democrático de tal manera que siguiera siendo su propio modelo, y que, por ejemplo, las elecciones acaben ganándolas quienes más dinero dedican a las campañas electorales, lo que no parece producir ningún escándalo. Siendo lo esencial, sin embargo, que mantiene y protege los intereses del capitalismo, y todas las medidas que adopta en favor de la mayoría conseguida (y utilizada) de votantes no son sino medidas o “soluciones” aparentes, relativas o parciales, que en nada cambian la sustancia del sistema. Todo el mundo sabe, por lo demás, que “los bancos y las grandes empresas son los que mandan”, con independencia de los procesos electorales y sus novedades, y que son instituciones que cuando incurren en exceso, incluso en delito, resultan muy favorablemente considerados por el sistema político y el aparato judicial y que además sobreviven e incluso mejoran tras cualquier proceso electoral que implique cambios o novedades, aunque estos se describan a sí mismos como heraldos de justicia y equidad.

     La democracia consiente el desarrollo de estos grupos que la erosionan y envilecen porque siempre “alega”, como fórmula tramposa, la libertad y el derecho de unos y otros a expresarse y, por supuesto, a medrar. Defiende, en definitiva, a los que, desde un punto de vista teórico (pero que encubre planes de poder real) se comportan de forma radicalmente antidemocrática. Una variación de lo anterior, o un corolario, vaya, de decisiva importancia, es el caso de los partidos liberales más radicales que, expresando claramente su deseo “constitutivo” de reducir y debilitar al Estado democrático, disponen de total libertad de desenvolvimiento político y electoral, lo que el Estado concede con declarada “convicción” permitiendo su propia humillación y la amenaza de destrucción o apropiación por esos grupos anti-Estado. Es el caso de tantos mamarrachos neo y ultra liberales que van a elecciones y, en casos, las ganan con el objetivo expreso de dañar en lo posible al Estado: como el indescriptible Trump o Milei el estrafalario, y tantos tipos y partidos del universo liberal que se declaran enemigos del Estado y se lanzan a él para aniquilarlo. No hay ninguna “grandeza democrática” en un sistema político en el que cunde y prospera esa gentuza.


Si tipos como Trump representan a la democracia, apaga y vámonos.

      Y ahí tenemos, nítidamente contemplados, a la ciencia, la tecnología (C-T) y sus prohombres, surgidos y amamantados por la gran referencia de las democracias planetarias, los Estados Unidos de América, riéndose de la democracia y declarándole al mismo tiempo su hostilidad más sincera, así como sus elegantes planes para eliminarla. Sin embargo, este tecnofascismo (concepto que, por fin, suena y resuena, después de que nuestros utopistas del siglo XX no quisieran ver ni reconocer), no solo no suscita rechazo general, sino que aumenta su poder de atracción, dado el culto que reciben desde la política y los medios de comunicación, y muchos, muchísimos de nuestros jóvenes se dejar atraer por su brillo y sus espejismos, soñando con hacerse ricos con todo ese despliegue de falacias prometedoras.

      Por lo tanto, la crítica de la democracia debe ser sistemática, permanente, implacable. Pero no se trata de incidir, en cualquier caso ni como prioridad, en el desarme semántico-histórico de la democracia, ni mucho menos en su comentario gramatical, sino en su cuestionamiento lógico, histórico, documentado, coloquial, político y socioeconómico, sobre todo cuando de cuestiones esenciales para la convivencia se trata, que es en lo que consiste, en definitiva, la mayor parte del trabajo social y político. Y de atender ante todo al hecho incuestionable de que esta democracia es (necesariamente) generadora de diferencias, desigualdad y de una pobreza que no siempre resulta marginal, pudiendo afectar a grandes sectores de la población (veamos los estragos de la vivienda inasequible para los jóvenes) o a la ciudadanía entera (como la inflación y el coste de la vida, fenómenos claramente políticos y caracterizadamente “democráticos”). Que la desigualdad y el empobrecimiento son condiciones, diríamos, metafísicas del imperio del capitalismo.

        Se comprueba la perfidia profunda de la democracia cuando periódicamente a lo largo de la historia en su seno pone en marcha, o consiente, procesos de endurecimiento social y político orientados a “disciplinar” a ciertos grupos (de izquierda, esencialmente) o a la sociedad entera, Cuando las sociedades democráticas empiezan a segregar movimientos de tipo fascista, que siempre empiezan por la violencia ambiente (broncas callejeras, intimidaciones a las víctimas elegidas, etc.) hasta conseguir la “normalización” de la actividad de grupos de este tipo, el objetivo queda claramente señalado, y es resolver algún proceso socioeconómico que inquieta a ese capital siempre atento y activo, o encaminar al país a conflictos abiertos, de los que el capitalismo siempre espera -por haberlo comprobado tantas veces- salir vencedor o reforzado. En nuestros pagos, cosa es de admirarse (o mejor, de enfurecerse) por el énfasis que los nuevos fascistas ponen en la Democracia, la Libertad y hasta la Constitución, acusando a las izquierdas de ser culpables de su degradación y obligándolas a actuar, y hasta gobernar, a la defensiva y a la desesperada, cuando en los genes de esta turbamulta ultra late y rige la obsesión por acabar con esas tres categóricas referencias. Son gente y formaciones políticas profundamente liberticidas, montaraces y provocadoras, exhibiendo un racismo descarnado, apuntando como dianas a logros seculares en derechos humanos y adhiriéndose, en el caso español, a la dictadura franquista y sus crímenes.

            Como si esta ultraderecha y su escandalera pudieran hacernos ignorar que no es más que esa repetitiva excrecencia del capitalismo desbocado y desesperado que periódicamente busca la forma de liberarse de sus propias normas y limitaciones, dando marcha a la legión -dormida, agazapada, revanchista- de desalmados y descerebrados que escarban en las situaciones de desolación y desesperanza que ese mismo capitalismo crea para proceder a una etapa de ganancias políticas excepcionales, con independencia de los crímenes previstos, y deseados, que han de acompañarla. Y hemos de soportar ese marea ascendente -por mor de la democracia generosa- de indeseables a los que resulta inútil recordar lo que su ideología ha dado de sí en la Historia y los daños que ha causado a la Humanidad.


Si el Estado de Israel es democrático, que venga Yavé y lo vea.

        Otros sistemas existen, desde luego. Pero no dejemos de reseñar -recurriendo al método histórico- la hostilidad furiosa de la democracia occidental cuando han surgido “otras democracias” de algún tipo que amenazara o eliminara el sistema anterior vigente con presupuestos radicalmente opuestos, es decir, atacando o eliminando de la escena política el protagonismo del poder económico; fuera este el rancio e insoportable poder feudal, como fue el caso de la Revolución francesa de 1789, o el mucho más hiriente del capitalismo esclavizante, como fue el caso de la Revolución rusa de 1917, corrección contundente de la francesa y de otras del siglo XIX. En este segundo caso se produjo la alianza -esperada, inevitable- de la reacción del poder zarista abatido con las potencias exteriores, de predominio democrático, que dieron forma con su inquina a la guerra y la invasión militar.

         Nada de lo cual significa que la alternativa política no exista o no pueda existir, sino todo lo contrario. No habría que tener miedo ni reservas mentales insuperables a pensar y exponer los objetivos y contenidos de “otras democracias”, empezando por la llamada “democracia popular”, que erradica al capitalismo y los capitalistas de la dirección política expresa o soterrada, y da al pueblo organizado y capaz la posibilidad de una vida digna. Vienen a cuento esos necios que se apuntan a la rusofobia, se alinean con la Ucrania filonazi y consienten activamente que la OTAN supremacista y expansionista ejerza como brazo armado del capitalismo más descarnado, creyendo con ello vengarse de la URSS “superándola”, reduciendo la experiencia soviética a los crímenes de Stalin y asumiendo por entero la propaganda occidental de decenios de insidias y mentiras; y se “saltan” el principio leal de que la conciencia política auténtica no debe dejarse camelar ni engañar por la leyenda y las pamplinas de los “valores de Occidente”, sino que su misión es “aclararlos” y someterlos a estricto y profundo análisis, ya que esos valores son los que esgrimen, sin gran contestación, potencias genocidas como Estados Unidos, Israel y, cada día un poco más, la Unión Europea. Que considerar como democráticos a Estados criminales constitutiva y funcionalmente es prueba abrumadora de la gran farsa democrática. Como estupidez sublime es creer en democracias satisfactorias que no eliminen al capitalismo como sistema socioeconómico dominante, ya que en él prima lo económico, no lo político, que resulta accesorio (o, mejor, subsidiario...), y que por eso genera falsedad, desigualdad e incapacidad para responder a las inquietudes legítimas y profundas del género humano.

         Manoseada y desenfocada, la democracia falaz genera las derechas ultras y los fascismos, como muestra la historia europea; no obstante, no escarmentamos, y la izquierda y la amplia constelación de (verdaderos, sinceros) creyentes en una democracia equívoca e hipócrita se mecen tan panchos en una idea que creen que, por ser radiante y sonora, les va a guardar de tanto canalla hirviendo.


Si hay que acostumbrarse a la corrupción, esperémonos lo peor.

Es la socialdemocratización generalizada de la izquierda, la de los mencheviques de la Revolución rusa de entonces y de la Internacional Socialista de después, que es la administradora de las traiciones de los partidos socialdemócratas a la clase trabajadora y la mayoría de los pueblos y países (recordemos a Samir Amin y su frase lapidaria: “La socialdemocracia es, pues, por excelencia, la ideología del capitalismo avanzado”, en El capitalismo, una crisis estructural, 1974)

       Pero otra democracia es posible, desde luego, aunque a condición de que cambien supuestos, estructuras y objetivos. Como indicación al caso, se ha de tener muy en cuenta que una democracia contaminada no puede ser verdadera democracia, de donde se nos plantea la oportunidad del ecosocialismo como opción democrática necesariamente distinta y bien diferenciada de la democracia convencional. Reparemos, a estos efectos, en la hostilidad con que la derecha y la ultraderecha -falsificadoras incorregibles de la democracia- miran a cuanto suponga protección o conservación ambientales, optando siempre por el endurecimiento frente a la agitación o la reivindicación de carácter ecologista. Se trata de una enemiga que por no ser clásica y por armarse de argumentos bien a la vista, ni derecha ni ultraderecha saben bien cómo doblegarla y de ahí la extremada inquina conque las tratan. Y como el sistema, dominado por un capitalismo que envenena el planeta por necesidad, asume el peligro de esta sensibilidad organizada, se emplea a fondo -y en buena medida lo consigue- en comprar y someter al movimiento ecologista.

           Así que, resumiendo, parece evidente que los tiempos marcan que cualquier alternativa a esta democracia -que ya más que honrarnos, nos secuestra- debiera optar por un ecosocialismo de fondo y forma, que se diferencie netamente de la democracia de 1978: chantajista en lo político, vana en lo económico y empalagosa en lo moral.

lunes, 27 de octubre de 2025

La bandera pirata de ‘One Piece’ se convierte en icono de las protestas globales de la Generación Z

 

      Periodista de El Salto que coordina la sección de culturas.



Las recientes movilizaciones de protesta en lugares tan alejados entre sí como Nepal, Perú o Marruecos han supuesto terremotos políticos y cambios en los gobiernos. En todas se ha visto una curiosa bandera pirata con un sombrero de paja


     La llama del descontento prendió en Nepal a principios de septiembre, cuando multitudinarias protestas protagonizadas principalmente por menores de 30 años obligaron a dimitir al primer ministro, Khadga Prasad Oli, y dejaron imágenes tan impactantes como las de varios edificios gubernamentales devorados por el fuego. La represión de las manifestaciones causó varias decenas de muertos. Las movilizaciones comenzaron por una decisión poco afortunada por parte del Gobierno nepalí, que cerró hasta 26 redes sociales bajo el pretexto de que las plataformas no estaban correctamente registradas. Pero de fondo había otras razones para la indignación con la que la llamada Generación Z —personas nacidas entre 1995 y 2010, año arriba, año abajo— se levantó: la corrupción gubernamental, una sociedad profundamente empobrecida y desigual, una tasa de desempleo juvenil cercana al 20%.


Protesta contra el gobierno nepalí en Chitwan, 8 de septiembre de 2025.


Un mes después, otra mandataria fue cesada de su cargo tras ver cómo su popularidad se desplomaba y el malestar por su gestión tomaba las calles. El 10 de octubre, Dina Boluarte dejó de ser la presidenta de Perú, después de varias semanas en las que las huelgas de trabajadores de transportes y las masivas manifestaciones juveniles contra la reforma de la ley de fondo de pensiones hicieron imposible su continuidad.


Un manifestante en las protestas en Perú en octubre de 2025 lleva a la espalda la bandera pirata de 
‘One Piece’.

En Marruecos, en medio de una fuerte crítica generalizada a la construcción de estadios para el Mundial de Fútbol 2030 y la Copa África 2026, la chispa se ubica en la muerte de ocho mujeres embarazadas en el hospital Hassan II de Agadir. El movimiento juvenil GenZ212 surgió allí el 27 de septiembre desde una aplicación de juegos y chat. La respuesta del Estado marroquí fue la mano dura contra las manifestaciones.


Manifestaciones de GenZ212 en Rabat.

Son tres países con realidades sociales y estructuras de poder muy diferentes, pero en todos estos movimientos de protesta contra las decisiones de sus gobiernos han participado menores de 30 años, organizados mediante plataformas digitales como Discord. Y han mostrado una bandera convertida ya en icono de la revuelta: la de la tripulación del Sombrero de Paja, del manga y anime One Piece.

Creo que no es algo puntual y va a seguir creciendo exponencialmente”, vaticina Andrés González, editor de la web especializada en manga y anime Ramen para Dos, a quien no ha sorprendido el uso de esta bandera en las movilizaciones recientes, pero sí le ha alegrado como fan de la serie desde la infancia. González recuerda que ya hace años, antes del 7 de octubre de 2023, se veían en protestas a favor de Palestina en todo el mundo algunas banderas pirata como esta, si bien de forma más tímida, portadas por “gente afín a la serie que creía oportuno, con razón, llevarlas a la manifestación”. Por ello apunta que lo que se ha vivido es un “efecto dominó que ‘empieza’ en Nepal, se viraliza, a la gente le gusta la idea y acaba en todo el mundo”. De hecho, a él no le extrañaría ver estas banderas próximamente “en Argentina o Estados Unidos, sin ir más lejos”.

One Piece, creado por Eiichiro Oda, es uno de los manga más vendidos e importantes de la historia junto a Akira, de Katsuhiro Ōtomo, y Dragon Ball, de Akira Toriyama. Su publicación en Japón en las páginas del semanal Shonen Jump, la misma revista que vio crecer a Son Goku, comenzó en julio de 1997 y aún no ha acabado. Se trata de una serie de aventuras y fantasía, con personajes humanos y animales que disfrutan de poderes sobrenaturales y capacidades especiales, en algunos casos por nacimiento y en otros adquiridas por comer las frutas del diablo, pero como toda la ficción tiene un trasfondo y se puede entresacar un significado más allá del literal. Ha alcanzado cifras de venta extraordinarias, con más de 500 millones de ejemplares en distribución, hay una versión anime, otra con actores estrenada en Netflix en 2023 y los ingresos por la comercialización de productos relacionados con la serie se expresan con números mareantes. Incluso tiene su propio día de celebración en Tokio. Y ahora se ha convertido en un símbolo global de la protesta contra el orden establecido encabezada por quienes nacieron al mismo tiempo que el manga. “Pese a lo que muchos iluminados que no han sabido comprender la obra de Eiichiro Oda puedan decir en redes sociales, One Piece es una serie con un claro y fuerte mensaje político”, resume González. 

El periodista cultural Julio Plaza Torres, lector de One Piece desde hace un cuarto de siglo, explica que en la serie se habla de racismo, de bullying a quien es diferente, de la corrupción de los distintos poderes y de luchar contra el sistema establecido para encontrar la verdadera libertad. También precisa que, aunque no se menciona la discriminación del colectivo LGTBI, sí hay multitud de personajes, desde bien temprano, que forman parte del colectivo: chicos gays, drag queens, personajes no binarios o trans. Plaza Torres recuerda que One Piece empezó como una sencilla aventura de piratas que rápidamente comenzó a evolucionar. Por eso se pueden encontrar alegatos contra el racismo —“pero en lugar de hablar de las personas negras, hablan de lo marginados que están la raza de los tritones y sirenas”—, la esclavitud o los privilegios de las clases altas. También se muestra la corrupción del Gobierno Mundial y de una gran parte de la Marina, “que se podría decir que es como la Policía del mundo de One Piece”.

La bandera que se ha visto en todas las manifestaciones de los últimos meses es la clásica calavera pirata con un par de tibias, con el añadido de un sombrero de paja, y fue dibujada originalmente por el protagonista de One Piece, Monkey D. Luffy. González señala que, aunque es un significante sin un significado concreto, en la serie se han mostrado diferentes ejemplos de lo que quiere decir la jolly roger, “un sinónimo de vivir libremente sin ataduras, pero no necesariamente de caos y descontrol, sino de camaradería, ayuda, amistad y justicia”.

Para Plaza Torres, la bandera representa a la banda pirata de Luffy, quien es “un poco tonto e inconsciente, pero se convierte en una persona decidida cuando se trata de defender a los suyos o de acabar con las injusticias. Por ello, si tiene que derrotar a un rey tirano, a un pirata que está haciendo la vida imposible a un amigo suyo, o al Gobierno Mundial, no le tiembla el pulso”. Él también destaca lo que considera el eje de la serie, el sueño de Luffy. “Quiere ser el Rey de los Piratas, pero no es un monarca como tal, sino que se llama así a quien encuentra el tesoro One Piece y se convierte en la persona más libre del mundo. Eso es lo que ansía Luffy y lo que valora de vivir en un barco navegando por el mar, la libertad”.

El poder simbólico de las banderas

Las banderas tienen una notable presencia en One Piece, según desarrolla el responsable de Ramen para Dos. “Tomando inspiración de los piratas reales, las banderas implican dos cosas: es tanto lo que define de forma tangible a un grupo de personas u organización, en este caso pirata, como un claro ejemplo de guerra psicológica. Cuando un navío de una organización gubernamental de cualquier país ve cierta bandera de tela a lo alto de un mástil sabe perfectamente a quién se están enfrentando y si temerles o no”. González, además, subraya que, a pesar de que Luffy no quiere ser un héroe por definición, no le queda otra que “portar una bandera de libertad que une a millones de personas, tanto en el manga como en la vida real, ante un objetivo común: liberarse de las ataduras de un régimen dictatorial y vivir como cada uno quiera”. 

Plaza Torres, por su parte, valora que la simbología de las banderas es “altamente importante” en One Piece ya que juega mucho con “el sentido peyorativo que tiene la calavera con los huesos cruzados detrás y le da la vuelta para demostrar que no es algo malo”. Él destaca cómo muchas de las islas que Luffy salva terminan colocando bien visible la bandera del sombrero de paja, “como un símbolo de que ese territorio fue salvado por esa banda de piratas”. También pone como ejemplo de la relevancia de los estandartes uno de los arcos de la serie en el que el Gobierno Mundial secuestra y pretende matar a Nico Robin, una arqueóloga de la banda de Luffy tachada de peligrosa porque puede desentrañar los mayores secretos que el Gobierno tiene escondidos. “Por supuesto, los protagonistas no lo permiten y, al ir a salvarla, queman la bandera del Gobierno Mundial como declaración de guerra”, recuerda este especialista.


Cubierta de un tomo del manga ‘One Piece’ de la edición española.

Esa bandera gubernamental representa “la opresión y la corrupción, el tráfico de personas, impuestos abusivos, gobernadores militares o gobernantes títeres que mantienen el poder con la Marina”, explica Oriol Erausquin, comunicador y activista que acaba de publicar el ensayo La rabia es nuestra (Siglo XXI, 2025). Frente a esa enseña opone la del sombrero de paja, que puede identificarse con una lucha contra la injusticia y por la libertad que trasciende fronteras. Por eso entiende que se haya utilizado en las protestas de los últimos meses, tan distanciadas geográficamente: “Al venir de una obra de ficción esos ideales no responden a un contexto nacional concreto, son más abstractos y por eso resultan fáciles de apropiación en distintos países”.




Erausquin, divulgador conocido en redes sociales como Infusión Ideológica y participante en el colectivo de creación de contenidos antifascistas Pantube, aporta más motivos que ayudan a entender la elección de ese símbolo por parte de jóvenes que residen a miles de kilómetros de distancia. Uno de ellos es que se trata de una generación que vive en internet y conoce la potencia semiótica del meme; otro, que las ideas las ideas de libertad y contra la tiranía “conectan transversalmente”; y uno más alude al éxito global del anime, exportado con profusión: “Generaciones enteras crecieron con esta obra, forma parte de su identidad y son fáciles de reconocer y usar como emblemas comunes”.

La universalidad y abstracción de la bandera pirata de One Piece son dos factores que pueden hacer, según Erausquin, que se utilice por manifestantes de ideologías enfrentadas, como ha sucedido con la máscara de Guy Fawkes del cómic V de Vendetta. Él opina que hay gente de derechas, de tendencias neoliberales o anarcocapitalistas, que puede leer “el libertarismo de Luffy como una fantasía individualista y usarlo para enmarcar su propia lucha contra el Estado. No me parece que sea intrínsecamente un símbolo de derechas, pero su apertura semántica permite apropiaciones diversas”. Erausquin concluye que, como todo producto cultural, tiene “un gran potencial de ser instrumentalizado por cualquier causa para legitimarse y normalizarse”.

Esa posibilidad de reinterpretación provocaría un importante malestar a Andrés González, según afirma: “Me da terror ver la bandera de Luffy usada en protestas y por personas que no comulguen realmente con la obra original. Me resultaría especialmente irónico ver a un joven de las Nuevas Generaciones del Partido Popular en el homenaje a Charlie Kirk usar la bandera pirata de los Sombrero de Paja para oponerse al ‘régimen woke y asesino de los antifascistas de occidente’ y de Pedro Sánchez”.

Julio Plaza Torres cree que si gente con la ideología opuesta se adueña de la bandera de Luffy “lo que demostrarán es su ignorancia, como suele pasar en casos de este tipo porque, o no han visto One Piece y desconocen lo que significa, o bien lo han visto pero no han entendido nada. Y esto segundo no me extrañaría”. Él entrevistó en una ocasión al creador del manga y cree que es posible que Oda sienta un “cierto orgullo” al ver que la bandera del sombrero de paja se ha lucido en estas protestas porque intuye que el autor “ha aprendido a descubrir ciertas realidades que hay en el mundo y a ver más allá de algunos valores retrógrados de la sociedad japonesa y todo ello lo ha ido introduciendo en su obra”.



Fuente: El Salto

sábado, 9 de diciembre de 2017

La oscura financiación de Ciudadanos

Pese al sensacionalismo de los titulares, de muy jugosa lectura este artículo de investigación del experto internacional Matthew Parish sobre la oscura financiación de Ciudadanos. ¿No hay periodistas de investigación aquí que sigan tirando del hilo? 

He aquí el artículo:






Traducción de un artículo de Matthew Parish, que revela una oscura trama de corrupción a gran escala, que vincula a la Jean Claude Juncker, la Comisión Europea y la creación y financiación del partido político Ciudadanos con fondos públicos europeos desviados de forma corrupta y oscura.


  A continuación traducimos un artículo de Matthew Parish, que revela una oscura trama de corrupción a gran escala, que vincula a la Jean Claude Juncker, la Comisión Europea y la creación y financiación del partido político Ciudadanos con fondos públicos europeos desviados de forma corrupta y oscura.

Este escándalo de corrupción mayúsculo, vincula oscuros poderes de la Unión Europea, financiación del fascismo en España, el Opus Dei, el Partido Popular y la creación y financiación del partido Ciudadanos y es la muestra definitiva de por qué razón, la Unión Europea, controlada por una mafia corrupta, con Juncker a la cabeza (un personaje extremadamente corrupto, hijo y yerno de nazis).

El articulo ha sido escrito por Matthew Parish en su página web. El Dr. Matthew Parish es abogado y estudioso de las relaciones internacionales, los conflictos étnicos y la guerra civil, y ex miembro del personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

 Lo que van a leer, les va a abrir los ojos sobre qué se oculta tras el Régimen español y en concreto, el nivel de extrema corrupción que rodea no solo a las cúpulas de la UE, sino al Partido Popular español y a Ciudadanos…


JEAN CLAUDE JUNCKER Y LA CRISIS CATALANA


En política, es habitual que las cosas no sean como parecen a primera vista. Una disputa sobre el estatuto constitucional de una región de España puede dar a entender que tiene sus orígenes en una crisis sobre la gestión de la Unión Europea. Un político con una fama escandalosa en la cúspide de la Unión Europea puede resultar un factor importante para determinar la trayectoria del movimiento por la independencia catalana.


Jean-Claude Juncker, uno de los críticos más rotundos de la autonomía catalana, es el presidente de la Comisión Europea. Ocupó este cargo en 2014. Antes de eso, tuvo una carrera de lo más inusual.


 Fue Primer Ministro de Luxemburgo durante 18 años desde 1995 hasta 2013. Es el primer ministro europeo de mayor antigüedad de los tiempos modernos (si se dejan a un lado a dictadores fascistas como el español Francisco Franco). Fue Ministro de Hacienda luxemburgués durante más tiempo: de 1989 a 2013. Cuando fue Primer Ministro, ocupó simultáneamente el segundo puesto más importante en el Gobierno de Luxemburgo.

De 2005 a 2013 Juncker fue simultáneamente Presidente del Eurogrupo, una reunión informal pero poderosa de los ministros de finanzas de la zona euro. En 2006 fue también Presidente del Consejo Europeo (de ahí que tuviera cuatro puestos de trabajo al mismo tiempo). Al Sr. Juncker siempre le ha gustado mantenerse ocupado. Es uno de los miembros más trabajadores de la burocracia europea, pero también es conocido como uno de los más informales.

Juncker es acusado de haber estado muy borracho en varias reuniones internacionales.

 Ha sido poco diplomático e intensamente grosero con los líderes europeos. Incidentes como abofetear a uno en la cara, llamar a otro gordo, besar la frente calva de un tercero, estrangular a un cuarto y llamar dictador al quinto (el líder era un miembro democráticamente elegido de Hungría, un estado miembro de la UE). El hombre hace muchas cosas que uno podría considerar por debajo de los estándares apropiados para un político de Europa occidental. Este comportamiento viene de un luxemburgués: una de las naciones más educadas de Europa. ¿Por qué alguien lo soporta?

 Juncker se ha visto envuelto repetidamente en escándalos. Renunció como Primer Ministro de Luxemburgo en medio de un escándalo en el que se descubrió que los servicios de inteligencia luxemburgueses estaban escuchando al Gran Duque de Luxemburgo. Luego se vio envuelto en un escándalo de paraísos fiscales, en el que se puso de manifiesto que las empresas europeas se habían trasladado a Luxemburgo bajo su supervisión como Ministro de Hacienda. De este modo, habían reducido sus impuestos sobre sociedades a tan sólo el 1%, aunque no tenían conexiones sustanciales con Luxemburgo.

Juncker es miembro del Partido Social Cristiano Popular (CSV), el partido político dominante en Luxemburgo desde la Segunda Guerra Mundial. Hay algo extraño en la política luxemburguesa. Si usted ha sido Primer Ministro del CSV de Luxemburgo y pierde el cargo o cae en desgracia, pronto podrá convertirse en Presidente de la Comisión Europea. La cantidad de tiempo ocupado por los ex-Primeros Ministros del CSV como Presidentes de la Comisión Europea es notable en su comparación al tiempo ocupado por todos los demás Presidentes (no luxemburgueses) de la Comisión sumados juntos.

Juncker ha tomado posiciones inflexibles sobre el movimiento nacionalista catalán, pero no siempre lo ha hecho. El 14 de septiembre de 2017, declaró que la Unión Europea volvería a examinar el resultado del referéndum independentista catalán que se iba a celebrar el 1 de octubre de 2017. Sin embargo, afirmó que Catalunya tendría que solicitar la adhesión a la Unión Europea como Estado miembro separado. No era una posición poco razonable.

 Para el 13 de octubre de 2017, Juncker había cambiado de posición. Ahora dice que Catalunya no debe ser independiente. Eso se debe a que, explicó, la Unión Europea sería demasiado compleja para gobernarla si estuviera llena de países pequeños. Semejante protesta suena hueca, procedente del antiguo Primer Ministro del país más pequeño de la Unión Europea, con una población de apenas 400.000 habitantes. Cataluña está cerca de los 8 millones: una perspectiva mucho más creíble para la adhesión a la UE según las normas de Juncker, que Luxemburgo. Luxemburgo tiene el PIB per cápita más alto de todos los países de la Unión Europea. Esto puede deberse a que Luxemburgo es el mayor paraíso fiscal de la UE. Esto se debe a la controvertida labor de Juncker, que la ha convertido en el principal centro de la evasión fiscal europea. Sin embargo, su oposición a la autonomía catalana es hipócrita.



El 26 de octubre de 2017 Juncker dijo que no hubo abusos de los derechos humanos por parte del Estado español en Cataluña. Dijo que a pesar de la existencia de muchos videos mostrando a la Policía paramilitar bajo el control de Madrid, golpeando a los votantes y confiscando las urnas. Dijo esto, a pesar de que políticos democráticos pacíficos han sido encarcelados sin cargos por tribunales con sede en Madrid, bajo el control de un partido político con orígenes en el régimen fascista de Francisco Franco. El 10 de noviembre de 2017 Juncker calificó el nacionalismo catalán de “veneno”. El 19 de noviembre de 2017 manifestó su apoyo inequívoco a Madrid en la disputa autonómica catalana. Madrid debería encerrar a los demócratas pacíficos y la policía debería golpear a los votantes. Todo el mundo debería votar por los partidos proxy de Rajoy en las próximas elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017.

 Tenemos que investigar por qué el Sr. Juncker ha adoptado estos dictámenes y por qué son tan diferentes de lo que ha dicho antes.

Bajo la presidencia de Juncker, la Comisión Europea ha estado financiando uno de los partidos políticos recientemente emergentes de Cataluña, Ciudadanos, que ahora apoya el señor Juncker.

Ciudadanos es un partido político catalán relativamente nuevo contra la independencia. Del mismo modo, fondos de la Comisión se han destinado a una empresa consultora de gestión que afirma que es especialista en la reforma de la administración pública. Esta entidad participó en la redacción de un controvertido informe sobre la administración pública en 2013. Este informe ha sido elaborado por el Ministerio de Economía español y ha sido objeto de una reorganización estructural de la administración pública catalana para que Madrid se apodere de los poderes autonómicos catalanes. Este informe se encargó por primera vez bajo el mandato del predecesor del Sr. Juncker como Presidente de la Comisión, Jacques Santer, antes de que el Sr. Santer (y toda su Comisión) se viera obligado a dimitir ante un escándalo de corrupción. El Sr. Santer fue Primer Ministro de Luxemburgo durante once años.

 Uno podría sorprenderse al enterarse de que los fondos de la Comisión Europea se están utilizando para financiar partidos políticos o propuestas de reforma constitucional en los Estados miembros con cargos políticos. Esto podría parecer aún más sorprendente en el contexto de las múltiples afirmaciones recientes del Sr. Juncker de que la crisis catalana es interna de España y, por lo tanto, la Unión Europea no tiene un papel propio en ella. Pero la Unión Europea ha venido desempeñando un papel en esta crisis. Ha estado financiando un partido político que adopta una posición explícita sobre la cuestión de la independencia catalana. Ha estado financiando documentos de incidencia política que abogan por la eliminación de al menos algunos de los preceptos de la autonomía catalana consagrados en los delicados acuerdos constitucionales de España con sus regiones.

La forma en que se han canalizado estos fondos es a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Se trata de una rama de una de las Direcciones Generales de la Comisión Europea, que no es competencia del Sr. Juncker, conocida como “DG-REGIO”. El objetivo declarado del fondo es promover el desarrollo de las regiones europeas. El objetivo del Fondo es, por lo menos sobre el papel, servir de vehículo para las subvenciones de las regiones más ricas de Europa a las más pobres, para promover objetivos de desarrollo. Uno de sus logros menos controvertidos es el desarrollo de infraestructuras, como las autopistas que conducen a comunidades remotas.

El Fondo es enorme. Aunque es difícil establecer cifras fiables en medio de las oscuras prácticas contables de la Comisión Europea, se calcula que el Fondo representa un tercio del presupuesto de la UE.

 Se cree que el importe de los fondos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional asignados a España asciende aproximadamente a 6 000 millones de euros anuales. Es decir, el presupuesto del Ministerio de Economía español, único gestor nacional de los fondos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional destinados a España. Corresponde al Ministerio de Economía de Madrid gestionar estos fondos a través de una serie de agencias regionales. No está claro que el Ministerio de Economía español tenga otras funciones sustanciales. El Director General de la Comisión Europea, responsable del funcionamiento del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Marc Lemaître, es luxemburgués. Su carrera política (CSV, aunque nunca formalmente fue miembro del partido) está íntimamente ligada a la de Jean-Claude Juncker.



El ministro español de Economía, Luis de Guindos, es el amigo íntimo de Juncker y su aliado político en el Eurogrupo y fuera de él. De Guindos es la única persona que ha ocupado el cargo de Ministro de Economía bajo el actual Presidente del Gobierno español Mariano Rajoy del Partido Popular, partido político de origen franquista. El Ministerio dirigido por De Guindos no existía bajo el anterior gobierno socialista del primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero. El gobierno de Zapatero era comparativamente pro-catalán. Negoció un nuevo régimen constitucional para Cataluña en 2006, que Rajoy diezmó posteriormente ante el Tribunal Constitucional español. Este Tribunal está dominado por jueces alineados con el partido político de Rajoy.

 Tras la decisión del Tribunal Constitucional de Rajoy contra Cataluña en 2010, las elecciones generales españolas de 2011 llevaron a Rajoy al poder como Primer Ministro en Madrid. El apoyo del Partido Popular de Rajoy en una votación del Parlamento Europeo en 2013 fue decisivo para la elección de Juncker como Presidente de la Comisión Europea. De Guindos, el estrecho aliado nacional de Rajoy, acudió a la reunión de la élite secretista del Bilderberg en 2017 con el presidente de Ciudadanos Albert Rivera y Jean-Claude Juncker. Juncker presionó a De Guindos para que fuera el próximo jefe del Eurogrupo después de la dimisión de Juncker, pero otros Estados miembros de la UE se opusieron. De Guindos tiene fama de escandalosa mala administración.



La forma en que se desvían los fondos de la UE para fines políticos en Cataluña, cuando no deberían serlo, parece ser la siguiente.



El Ministerio de Economía español financia, como una de sus agencias ejecutivas regionales del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, una organización denominada “CTP”, Comunidad de Trabajo de los Pirineos. “Comunidad de Trabajo de los Pirineos”, parece ser una expresión casi sin sentido. CTP es una organización no gubernamental oscura que pretende (aunque no lo es) ser una asociación de agencias gubernamentales regionales en Francia, España y Andorra. No podría ser lo que pretende ser, porque Andorra no está en la Unión Europea. En la práctica, CTP opera como organismo de ejecución para el desembolso de los fondos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional destinados al Ministerio de Economía español. No tiene otra función clara de valor.

Curiosamente, su sede social se encuentra en una torre histórica en el pequeño pueblo de Jaca, en la provincia de Aragón, en el norte de España. Esta torre histórica funciona exclusivamente como museo. La torre es una atracción turística para los turistas fascistas, porque está asociada al régimen fascista español de Francisco Franco.



A continuación, el CTP desembolsa los fondos a “POCTEFA”, el acrónimo del Programa INTERREG V-A España-Francia-Andorra. La naturaleza jurídica de esta “organización” es igualmente oscura. Pretende ser una institución de la UE, pero no lo es. No puede ser una institución de la UE, porque Andorra no está en la Unión Europea. Aunque el sitio web de la POCTEFA no tiene dirección, sus números de teléfono son los mismos que los del CTP. Aparentemente, la POCTEFA tiene un propósito aparentemente poco aparente, salvo añadir un nivel adicional de opacidad para aquellos que buscan rastrear el destino del dinero procedente del Fondo de Desarrollo Regional de la UE.

 A su vez, la POCTEFA concede importantes subvenciones a una empresa de gestión del sector público llamada Daleph. Es un nombre extraño para una consultoría de gestión. La palabra proviene del antiguo hebreo bíblico, cuyo significado se aproxima a “Venganza por la espada”. Estas imágenes pueden estar asociadas a la dictadura de Francisco Franco. Al menos uno de los directores de Daleph tiene asociaciones con la familia Franco. Daleph afirma que tiene oficinas en Madrid, Barcelona y Jerez de la Frontera, una pequeña ciudad del suroeste de España. Deberíamos investigar la conexión de esta firma con Ciudadanos, el llamado partido político antinacionalista catalán que sirve como partido sustitutivo del Partido Popular de Mariano Rajoy en Cataluña. Ciudadanos es electoralmente necesario en Cataluña porque el Partido Popular es intensamente impopular. Ciudadanos no publica recuentos detallados y no revela cuántas personas emplea ni cuánto les paga. Albert Rivera vive un estilo de vida de lujo inconsistente con ser el líder de un modesto partido político regional minoritario.



 Albert Rivera, se traslada a vivir a Pozuelo de Alarcón, la ciudad con la renta per capita más elevada de España, adquiriendo una casa de más de 1 millón de euros. ¿De dónde ha sacado el dinero para vivir con tanto lujo y en tan poco tiempo? No se preocupen, el buen españolito no se pregunta jamás de dónde saca el dinero el Amo al que sirve sumisa y servilmente.

Inés Arrimadas, joven líder de facto de Ciudadanos, nació en Jerez de la Frontera y pasó seis años trabajando en Daleph. Su padre era un político antirregionalista bajo la dictadura de Francisco Franco. 



 El líder de "Iure" de Ciudadanos Albert Rivera aparece desnudo en materiales electoralistas y acompañó a De Guindos y Juncker a la reunión de Bilderberg. En la práctica no dirige Ciudadanos salvo para servir como figura de mascarón. Una de las organizaciones políticas originales que se convirtió en el partido político ahora conocido como Ciudadanos fue una institución local llamada Ciudadanos de Sanlúcar de Barrameda (“CIS”). El CIS estaba encabezado por un oscuro político anteriormente asociado con el Partido Popular de Rajoy y su partido predecesor, encabezado por un ministro del Interior de la época franquista. Ese político se convirtió finalmente en un hacedor de reyes antirregionalista en la política provincial del suroeste de España. Sanlúcar es un pequeño pueblo cerca de Jerez. Daleph es uno de los autores del informe 2013 del Ministerio de Economía español, que aboga por la reforma de las instituciones públicas catalanas para devolver a Madrid la autoridad de las instituciones autonómicas catalanas.

 Los fondos de la UE desembolsados por la POCTEFA a Daleph, transmitidos a través de un banco oscuro con respecto al cual un alto ejecutivo de Daleph es también un alto directivo del banco, están en el origen de muchos millones de euros. Son sustancialmente mayores que muchas de las otras subvenciones otorgadas por la POCTEFA. Se dice que estos fondos se destinan a las artes y la cultura. Llevar a cabo una consultoría de gestión con fines de lucro que trabaje en una reestructuración del sector público que suscite controversias constitucionales no es arte y cultura. El financiamiento de un partido político no es arte y cultura. Se trata de actividades políticas, cuya financiación con cargo a los fondos de la Comisión Europea está limitada por la legislación de la Unión Europea. Otro receptor de fondos del POCTEFA es la Universidad de Navarra. La Universidad de Navarra, considerada como la universidad privada más importante de España, está dirigida por el Opus Dei en un marco jurídico que no es ajeno a su opacidad. Luis de Guindos es miembro senior del Opus Dei.



Esto es corrupción.



He estudiado varios sistemas electorales en sociedades divididas. Este es un esquema de corrupción electoral. Para establecer todos los detalles, y el alcance preciso de la culpabilidad moral y jurídica de cada persona afectada, se requerirá una investigación judicial sustancial. El sistema jurídico español no ha demostrado ser hábil en la investigación de la corrupción masiva del Estado. Los asuntos de Gürtel y Bárcenas lo han revelado. Pero debe haber una investigación judicial sobre estos asuntos. Hay tantas cosas que huelen mal aquí, que los más altos niveles de investigación judicial independiente deberían llevarse a cabo tanto en Madrid como en Bruselas.



 Si la Comisión Europea de Juncker ha estado financiando la política partidista en Cataluña, entonces no es de extrañar que Juncker haya adoptado las posiciones que tiene respecto al movimiento autónomo catalán y a las próximas elecciones catalanas.



Es responsable de la supervisión de una institución de financiación de la UE que interfiere ilegítimamente en las próximas elecciones autonómicas catalanas y en la política española. No debería estar haciendo esto. Es posible que alguien le haya recordado lo que el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, a través del ministerio español, ha estado haciendo como un feudo personal de su amigo Luis de Guindos. Eso puede haber explicado su cambio dramático de posición sobre la crisis catalana. Independientemente de lo que ocurra, la Unión Europea no debería interferir en los procesos democráticos dentro de un Estado miembro de la UE haciendo un uso indebido de los fondos de los contribuyentes de la UE.



El 21 de diciembre de 2017, los ciudadanos de Cataluña votan.



Uno de los partidos que pueden votar es Ciudadanos. Deben decidir si esta sería una buena forma de ejercer sus votos. La corrupción se puede limpiar después. Por ahora, Cataluña necesita unas elecciones justas. El pueblo de Cataluña debe votar, y debe votar con su buena conciencia.



MATTHEW PARISH



Difundan este artículo tanto como puedan. Es necesario que la población conozca la oscura y corrupta realidad que se esconde, no solo tras la UE, sino tras el Régimen español y específicamente, tras esa creación política surgida de la nada, llamada Ciudadanos.





Fuentes: 
http://www.matthewparish.com/news.html
y
https://elrobotpescador.com/2017/12/07/escandalo-mayusculo-la-relacion-entre-juncker-la-financiacion-de-ciudadanos-el-fascismo-en-espana-y-la-crisis-catalana/?__twitter_impression=true