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martes, 30 de diciembre de 2025

La presidencia como negocio: el imperio económico que los Trump construyeron desde la Casa Blanca

 

 Por Bruno Sgarzini   
    Periodista argentino especializado en asuntos internacionales.



     Memes coin, compras de grandes empresas de negocios y proyectos de hoteles de lujos en el medio de un desierto son algunos de los negocios cerrados por la familia Donald Trump durante su nuevo mandato presidencial. Se estima que desde 2017, los Trump han ganado un total de 3.400 millones de dólares tratos y negocios impulsados, en su mayoría, por su cercanía al poder, según David Kirkpatrick, de The New Yorker.


Desde 2017 los Trump han ganado un total de 3.400 millones de dólares.

Las evidencias sobran; Jared Kushner, su yerno, por ejemplo, consiguió que los reinos de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí invirtieran más de dos mil millones de dólares en su fondo Affinity Partners, creado después de su paso como asesor para Medio Oriente de la Casa Blanca en la primera administración trumpista. Kushner, ahora, es uno de los personajes claves que promueve la “iniciativa de paz” en Gaza que prevé su reconstrucción con dinero de las monarquías de El Golfo. No es descabellado pensar que Tony Blair, la persona nombrada para la Junta Internacional de Gaza, favorecerá los negocios de Affinity Partners para que se beneficie de los contratos derivados de ese torrente de dinero.


Jared Kushner, su yerno, por ejemplo, consiguió que los reinos de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí invirtieran más de dos mil millones de dólares en su fondo Affinity Partners.

Con Affinity Partners, Kushner ha comprado, hace pocos días, la compañía de videojuegos Electronic Arts por 55 mil millones de dólares en una oferta realizada en conjunto con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) y Silver Lake Partners. El acuerdo es un lucrativo negocio para el fondo de inversión de la monarquía saudí ya que es, casi seguro, que pase la aprobación del Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS), compuesto por funcionarios designados de Trump. Afinnity Partners ha convertido al yerno del presidente en billonario con negocios que van desde empresas tecnológicas israelíes, empresas de drones hasta proyectos hoteleros en Los Balcanes.


Con Affinity Partners, Kushner ha comprado, hace pocos días, la compañía de videojuegos Electronic Arts por 55 mil millones de dólares.

La promiscuidad flagrante de los negocios con las monarquías árabes, deseosas de congraciarse con el presidente, no se quedan aquí. Durante su última gira presidencial por Medio Oriente, la Trump Organization anunció la construcción del Trump Plaza Jeddah en Arabia Saudí, un proyecto de mil millones de dólares que incluye residencias, apartamentos con servicios, espacios de oficinas y casas adosadas, desarrollado en asociación con Dar Global, subsidiaria internacional del gigante saudí Dar Al Arkan, quien se ha beneficiado con contratos por la monarquía saudí de los Bin Salman.


En un acuerdo con la Organización Trump, Dar Global lanzará un proyecto de mil millones de dólares en Arabia Saudita.

Dar Global, también durante esta gira, anunció una inversión, apoyada por el fondo de inversión qatarí, para desarrollar el Trump International Golf Club & Villas en Doha, un complejo de lujo de 5,500 millones de dólares.


Asociación global Qatari Diar & Dar - Trump International Golf Club y Villas en Simaisma.

El trato, firmado por Eric Trump, a cargo de los negocios de la Trump Organization, coincidió, además, con la donación por parte de Qatar de un Boeing 747 que servirá de avión presidencial del propio Trump.


Tras donar un 747 a EE.UU., Qatar incorpora un Boeing 777 VIP.

En Emiratos Árabes Unidos, sucedió algo parecido cuando Dar Global, unos días antes de la gira, presentó sus planes para desarrollar la Trump International Hotel & Tower de Dubai, una torre de 80 pisos valorada en mil millones de dólares. En este contexto, el presidente estadounidense acordó con las monarquías de Qatar, Emiratos Árabes Unidos, y Arabia Saudí, una inversión, en los próximos años, de más de dos mil millones en Estados Unidos.


El presidente estadounidense acordó con las monarquías de Qatar, Emiratos Árabes Unidos, y Arabia Saudí, una inversión, en los próximos años, de más de dos mil millones en Estados Unidos.

Los proyectos hoteleros de la Trump Organization, por otro lado, se han convertido en una inmensa fuente de dinero; Mar-a-Lago, la propiedad de Palm Beach donde Trump pasa gran parte de su presidencia, generó 125 millones de dólares en ganancias desde su ascenso político. La cuota para ingresar al resort, que da acceso privilegiado al presidente y sus colaboradores, pasará a un millón de dólares luego de que, en sus inicios en la Casa Blanca, fuera de 100 mil. Para la Citizens for Responsibility and Ethics (CREW) existen 21 proyectos inmobiliarios con marca Trump en desarrollo en 10 países extranjeros con socios que incluyen entidades conectadas con gobiernos en Arabia Saudita, Omán, Serbia, India, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Vietnam y Rumania. Para CREW, es claro que Trump utiliza su presidencia para promocionar sus cadenas hoteleras y todos los negocios relacionados con su marca personal: existen Trump Tower en construcción desde Belgrado hasta Hanoi.


Para la Citizens for Responsibility and Ethics (CREW) existen 21 proyectos inmobiliarios con marca Trump en desarrollo en 10 países.

Esta línea borrosa entre la gestión gubernamental, y los negocios personales de Trump, fue igual de evidente con el dinero embolsado por a la Biblioteca Trump después de sus demandas judiciales por “calumnia o difamación”, entre otras acusaciones. Desde su arribo a la presidencia, por ejemplo, ha obtenido 63 millones de dólares derivados de los tratos acordados en estos casos presentados contra grandes empresas como Youtube, Disney, Paramount, X y Facebook. En algunas de ellas, los pagos fueron previos a que la Comisión Federal de Comunicaciones aprobara acuerdos de venta, o fusión, como la venta de Paramount a Skydancer, propiedad de la familia Ellison, cercana a Trump, o el cierre, o paralización, de procesos por monopolio contra gigantes tecnológicos como Google, propietario de Youtube.


Trump encontró una laguna legal para usar el dinero de las contribuciones a su campaña, a través de los Comités de Acción Política, para pagar sus abogados en todos sus procesos judiciales.


Del blog personal de:

 Bruno Sgarzini

lunes, 10 de noviembre de 2025

Sin reyes, por segunda vez. O jugando al golf mientras Roma arde

 

 Por Tom Engelhardt    
      Dirige el Nation Institute's Tomdispatch.com (“un buen antídoto contra los medios mayoritarios”) y es cofundador del America Empire Project.



     Sí, en los cada vez más inquietantes y desestabilizados (des)Estados Unidos de Donald J. Trump, recientemente asistí a la manifestación «Odio a Estados Unidos» en la ciudad de Nueva York. O al menos eso es en lo que insistió el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. ¿Quién iba a imaginar que tantos estadounidenses, millones de nosotros en todo el país, «odiarían» tanto a este país como para salir a la calle y manifestarse en las recientes protestas de No Kings, incluso en lugares donde podríamos haber temido correr un peligro evidente por parte de las tropas de «nuestro» presidente?




En los días previos a las últimas manifestaciones de No Kings, independientemente de con quién hablara o dónde vivieran, todos parecían tener pensado acudir a su versión local de esa marcha/manifestación. Mis vecinos, otras personas de la ciudad, habitantes de los suburbios, incluso amigos que viven en el campo. Y a pesar de que conocía a personas que habían marchado en la primera ronda de mítines de No Kings, como yo, eso no era cierto entonces. Esta vez, ¡parecía que había acudido todo el mundo!




¡Oh, espera! De repente me acordé de alguien que no estaba allí. Vaya, voy a rectificar. Estaba allí, pero no lo sabía. Estaba en cartel tras cartel tras cartel, haciendo esto, haciendo aquello, haciendo lo inconcebible... ¿o debería decir, por desgracia, lo demasiado concebible?


Manifestantes se reúnen el sábado durante una protesta contra los reyes en Minneapolis.

Tomemos como ejemplo este que copié:


«Tirano                        Tyrant

Violador                      Rapist

Usurpador                   Usurper

Loco                            Madman

Pedófilo                       Pedophile


¡Y estoy seguro de que sabes lo que significan las primeras letras de esas cinco palabras en inglès!


Miembros de la Guardia Nacional de Texas montan guardia en una instalación de entrenamiento de la reserva del ejército el 7 de octubre de 2025 en Elwood, Illinois.

«Solo las mariposas deberían convertirse en monarcas»

Para mí, esa marcha no comenzó en la calle 50 con la Séptima Avenida, donde salí del metro, sino en el andén del metro del centro, donde esperaba para coger el tren que me llevaría a la marcha. De repente, me di cuenta de que la anciana (y lo digo deliberadamente como anciano) que estaba a mi lado llevaba un cartel hecho a mano —el primero de los miles que vería ese día— que decía: «No a los dictadores/no a los reyes» y, cuando le pregunté al respecto, me respondió rápidamente: «Hubiera llamado cabrón a Trump, pero le falta profundidad y calidez».


Unas 350.000 personas en Nueva York participaron en la protesta 'No Kings', una de las 2.700 que se celebraron en todo el país y que congregaron a 7 millones de personas.

Finalmente, logré salir de ese tren subterráneo con literalmente cientos de otros futuros manifestantes y, muy lentamente, logré subir las escaleras abarrotadas hasta la Séptima Avenida, que se llenó al instante, en el límite de Times Square, en Nueva York. Por lo menos, por lo que pude ver, el presidente Trump no estaba allí, preparándose para marchar por la Séptima Avenida en su antigua ciudad natal, Nueva York, con una cantidad asombrosa de otros neoyorquinos y yo. Las noticias, basadas en estimaciones de la policía, sugirieron que «más de 100 000» de nosotros en mi ciudad natal y «casi siete millones» de estadounidenses en «más de 2700» manifestaciones en todo el país protestaron activamente, y cuando se trata de manifestaciones contra Trump, los que hacen las cifras nunca exageran, sino que casi siempre las subestiman. (Todo lo que puedo decir es que era una vista impresionante, con manifestantes, un número increíble de los cuales llevaban carteles hechos a mano, literalmente abarrotando las calles en una manifestación que se extendía desde la calle 47 hasta la calle 14 sin dejar espacio libre).




Y, sin embargo, aunque no estaba en Nueva York ese día, no es que Donald Trump nunca aparezca en ningún sitio. De hecho, el sábado anterior, casi lo vi. Estaba visitando a un viejo amigo en Washington D. C. y estábamos dando un paseo por un canal que conduce al río Potomac cuando, de repente, nos encontramos con un hombre con una cámara muy sofisticada sobre un trípode y empezamos a charlar. Resultó que trabajaba para una cadena de televisión y su cámara apuntaba a una extensa zona de césped al otro lado del Potomac que, según nos dijo, era un campo de golf. En ese mismo momento, al parecer, el rey de Estados Unidos —ups, perdón, Donald Trump— estaba jugando al golf allí y el cámara estaba esperando a que llegara al séptimo hoyo, que, según nos dijo, estaba justo donde estábamos mirando.


Personal militar uniformado, con el parche de la Guardia Nacional de Texas, se encuentra en el Centro de la Reserva del Ejército de EE. UU.

Oye, fue un alivio saber que Donald Trump, solo dos años más joven que yo, también estaba al aire libre. Da la casualidad de que, en mis más de 81 años en este planeta, solo he estado en un campo de golf una vez en mi vida. Aun así, en ese reciente viaje, estuve realmente cerca de la presencia de «nuestro» presidente, quien, el fin de semana de las manifestaciones No Kings, se encontraba en su complejo Mar-a-Lago, en Florida, para una cena de un millón de dólares por cubierto y, sin duda, jugando al golf de nuevo. Y ese sábado más reciente, cuando di ese largo paseo (o, en términos de ritmo, más bien un arrastrar de pies) por la Séptima Avenida en su antigua ciudad natal, desde la calle 47 hasta la 14, con —o al menos eso me pareció— un billón de neoyorquinos más, sentí como si estuviera de nuevo en «su» presencia, dados todos los fantásticos carteles hechos a mano que llevaba la gente, en los que se leía cosas como: «Solo las mariposas deberían convertirse en monarcas» (con, por supuesto, una imagen del presidente).


La activista Maya Wiley y la congresista Nydia Velázquez -demócrata por Nueva York- estuvieron entre las líderes de la marcha de protesta 'No Kings' en Nueva York.

¿O qué tal las dos mujeres con trajes de dinosaurios y carteles que decían: «Cómete al tirano», «Cómete a los oligarcas»? O el cartel que decía «Rey de los tontos» o, por lo demás, el que tenía garabateado «Los reyes pertenecen a los cuentos de hadas, no al gobierno». Y aquí hay solo algunos de los otros que anoté (algo que podría haber hecho sin parar durante horas sin llegar a copiarlos todos): «¡Eh, Donald! George ha llamado y está cabreado» (con una imagen de George Washington); «Quita tus manitas de nuestra Constitución» (con dos manitas dibujadas en el cartel); «No hay coronas para los payasos» (con un dibujo de Trump con una corona cayéndose de la cabeza); y había un sinfín de carteles con coronas reales amarillas tachadas con líneas. ¿O qué tal «Rey de los tontos»? También había un número notable con esvásticas, mientras que la frase «el Turd Reich» era claramente popular.


'El mismo odio… distinto enfoque'. Protesta No Kings, Nueva York, 18 de octubre de 2025.

Y no hay que olvidar a la mujer que llevaba un cartel que decía: «Los peregrinos eran indocumentados». Luego estaba esa niña con un cartel hecho a mano que decía: «El presidente no debería intimidar», mientras que su madre llevaba uno que decía: «¿Puedo recordarle que en la Estatua de la Libertad no pone R.S.V.P.?». Ah, y no olvidemos «Agarradlos por los archivos de Epstein»; «No hay reyes desde 1776»; «Poned a Trump en ICE» (o «Prefiero mi ICE picado» o «Luchad contra el cambio climático, enviad ICE a la Antártida»); «¡La revolución americana fue la primera manifestación contra los reyes!». «No nos inclinamos ante los multimillonarios»; «¡No a los Führers!» (con una esvástica tachada); y de un hombre blanco de cierta edad, «¡Mi padre también luchó contra el fascismo!» (Y sí, le pregunté, y su padre, como el mío, luchó en la Segunda Guerra Mundial).

Y luego había un manifestante hispano que llevaba un cartel que decía (de forma conmovedora): «Estoy utilizando mi único sábado libre para estar aquí. #No a los reyes». Y no olvidemos esa imagen de un paraguas con las palabras: «No soporto el reinado».

Hay que tener en cuenta que, como más o menos una de cada dos personas llevaba algún tipo de pancarta, había literalmente miles más, en su mayoría hechas a mano. Mientras caminábamos, se escuchaban constantemente consignas como «¡No al KKK, no a los fascistas en EE. UU., no al ICE!», «¡Así es la democracia!», «¿Qué queremos? ¡Fuera Trump! ¿Cuándo lo queremos? ¡Ahora!».

La marcha era tan grande que, cuando finalmente llegué a la calle 14, mi hijo, que había llegado a la manifestación más tarde que yo, todavía estaba en la calle 42, en una amplia avenida que seguía completamente abarrotada de manifestantes. Y consideremos todo esto, a nivel nacional, como un recordatorio de que, a pesar de lo que pueda pensar Donald Trump, este ya no es su Estados Unidos, en un país donde una mayoría genuina de nosotros lo «desaprueba» en las últimas encuestas y, según las mejores estimaciones, más de nosotros lo haremos en los próximos meses.

¿El rey Trump?

Lamentablemente, como sugerían muchas de las pancartas de la manifestación, este país parece tener un futuro que no es nada brillante, por muy bajo que sea el índice de aprobación del presidente. (Por ahora se ha estabilizado más o menos, pero no hay que esperar que dure). Y sí, claramente tiene el impulso, independientemente de lo que los estadounidenses aprueben o no, de gobernar como si fuera un rey. Él y sus principales funcionarios ya le han quitado una cantidad significativa de poder al Congreso y, lo que es peor, ha estado ansioso por utilizar al ejército estadounidense, la Guardia Nacional y los agentes del ICE, aunque sea de forma aleatoria, en ciudades con alcaldes demócratas que obviamente no le gustan. Y eso es algo que, si finalmente ocurre, ningún estadounidense desde la Guerra Civil ha tenido que experimentar jamás. Por supuesto, ya ha pedido al Tribunal Supremo que le permita federalizar las tropas de la Guardia Nacional estatal y enviarlas a ciudades demócratas para apoyar sus planes de control de la inmigración y deportación masiva.

Aunque todo esto es todavía experimental (si es que se puede utilizar esa palabra), desde el Mar Caribe hasta Chicago, el presidente Trump y su equipo parecen decididos a militarizar y —si es que se puede crear esa palabra— autoritarizar el mundo que él (más o menos) gobierna. Sin duda, las redadas de inmigración están cada vez más militarizadas, como en un caso reciente en el que agentes de las fuerzas del orden estadounidenses enmascarados y armados con rifles «descendieron en rappel desde un helicóptero Black Hawk y rodearon [un] edificio de 130 viviendas en Chicago». Como diría después el alcalde de esa ciudad, Brandon Johnson: «Esta redada no tenía que ver con la seguridad pública. Desde luego, no tenía que ver con la inmigración. Se trataba de una demostración de autoritarismo, una muestra contundente de tiranía».

Y fíjense, aún no ha pasado ni un año desde que Donald Trump iniciara su segundo mandato. En estas circunstancias, tres años más podrían ser mucho tiempo para que él y su equipo puedan hacer todo lo posible, o tal vez incluso coronarlo literalmente como el primer rey estadounidense. Después de todo, en febrero, ya había publicado una imagen de sí mismo en Truth Social con una corona de rey. Recientemente (y de forma demasiado ominosa), en respuesta a las manifestaciones de No Kings, publicó un vídeo generado por IA en el que aparecía con una corona de rey y pilotando un avión de combate (con la inscripción «King Trump») sobre lo que probablemente sea Times Square, en Nueva York, llena de manifestantes, y lanzando sobre ellos lo que claramente es una carga de bombas de mierda literal. Poco después, volvió a publicar otro vídeo generado por IA que el vicepresidente JD Vance había subido (con la canción «Hail to the King» de la banda de heavy metal Avenged Sevenfold de fondo). En él, se corona a sí mismo y luego desenvaina una espada, mientras que los que están frente a él, entre ellos la ex presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y el líder de la minoría del Senado Chuck Schumer, se arrodillan y le inclinan la cabeza.

Demasiado para No Kings

La pregunta, por supuesto, es: ¿cuánto tiempo pasará antes de que esos vídeos falsos generados por IA se conviertan en una inquietante versión de la realidad generada por Trump y Vance? Después de todo, a raíz del reciente cierre del Congreso, nos encontramos en un mundo político en el que el Congreso parece haber dejado de existir funcionalmente.

En cierto sentido, ahora todo está siendo «trumpificado» (o quizás debería escribirse en mayúsculas: TRUMPIFICADO). Sin duda, será (ominosamente) interesante ver cuánto tiempo puede pisotear y «trumpificar» al pueblo estadounidense.

Pensemos en él como alguien que juega al golf mientras Roma arde.


Fuente: sinpermiso

sábado, 19 de julio de 2025

El fantasma de Epstein persigue a Trump: Cuando las teorías conspirativas devoran a sus creadores

 

 Por Bruno Sgarzini   
      Periodista argentino especializado en asuntos internacionales.


     Tenemos una Administración PERFECTA, DE LA QUE HABLA TODO EL MUNDO, y ‘gente egoísta’ está tratando de perjudicarla, todo por un tipo que nunca acaba de morir, Jeffrey Epstein”, escribió Donald Trump en su red Truth Social como una forma de acallar la cada vez más abiertas críticas a su Administración por el cierre del caso Epstein sin nuevas revelaciones que comprueben las teorías conspirativas alrededor del antiguo amigo de Trump.

El llamado de Trump a cerrar filas se vincula a las críticas del mundo MAGA contra el memorándum del Departamento de Justicia y el FBI que establece que no hay pruebas sobre el asesinato de Epstein, en una cárcel federal, ni tampoco una lista de sus “clientes”, ni pruebas de su liderazgo de una red de “chantaje sexual” a políticos y empresarios. Entre los principales apuntados por los influencers MAGA está Pam Bondi, la jefa del Departamento de Justicia, y Kash Patel, el jefe del FBI conocido por haber sido uno de los principales promotores de las teorías de la conspiración alrededor del caso Epstein y sus vínculos con el establishment del partido demócrata. Bondi, además, es conocida por no haber investigado a Epstein cuando fue fiscal del estado de La Florida, uno de los epicentros de la operación del reconocido pedófilo.

En un escueto memorándum de dos páginas, el FBI y el Departamento de Justicia sostuvieron que no se encontró una "lista de clientes" incriminatoria, evidencia creíble de que Epstein chantajeara a personas prominentes, ni se descubrió evidencia que justificase investigaciones contra terceros. Para sostener esto, ambas instituciones se basan en la revisión, 300 gigabytes de datos y evidencia física, donde se incluye imágenes de Epstein, víctimas menores de edad, y más de 10,000 videos e imágenes de material de abuso sexual infantil. Además, las dos instituciones concluyeron que Epstein se suicidó en una celda de una prisión en Manhattan en base a la autopsia de su cuerpo y las grabaciones de la prisión, publicadas en un metraje de 11 horas por las autoridades. Por todo esto, las autoridades informaron que no publicarán ningún material adicional sobre el caso para “proteger a las víctimas”, dado, además, de que muchos videos, y fotos, representan pornografía infantil. “Una de nuestras mayores prioridades es combatir la explotación infantil y hacer justicia a las víctimas. Perpetuar teorías infundadas sobre Epstein no contribuye a ninguno de esos fines", sentenció el memorándum. El caso empieza y termina, según las autoridades, en el banquero y su esposa, Ghislaine Maxwell, como si fueran solo dos manzanas podridas de un árbol lleno de vida.

El extraño giro en la causa se dio luego de que a principio de año, la oficina de Bondi repartiera archivos del caso a influencers de extrema derecha después de una larga campaña para que se liberaran estos archivos. La narrativa del caso Epstein, sostenida por comunicadores como Tucker Carlston, Steve Bannon o el inefable Alex Jones de Infowars, es que toda la historia detrás del antiguo banquero revela los entresijos entre la inteligencia israelí, el mundo criminal la familia Clinton, y oscuros financistas detrás del famoso Estado Profundo. Algunos teóricos, como los de la secta Qanom, incluso han hablado de que Epstein pertenecía a una red de pederastas satánicos, vinculados al partido demócrata, que bebían sangre y cometían delitos, como abuso infantil y tráfico, sexual en los sótanos de pizzerías y fiestas privadas. Por eso, todos estos teóricos sostienen que fue asesinado, en su celda, para tapar las revelaciones que pudiera dar de su lista de clientes.

Por lo que la reacción del mundo MAGA fue inmediata. “El Departamento de Justicia está encubriendo a la CIA y al Mossad. ¡¡¡NADIE SE LO CREE!!!. Acabarán diciendo en el Departamento de Justicia que en realidad, Jeffrey Epstein ni siquiera existió. Esto es repugnante”, dijo, entre lágrimas, Alex Jones en un video filmado dentro de uno de sus autos. Mientras que Laura Loomer, una influencer responsable del despido de varios funcionarios trumpistas por haber financiado, en el pasado, políticos demócrata, pidió la cabeza de la fiscal Pam Bondi, abogada personal de Trump y exjefa del Departamento de Justicia de La Florida (uno de los estados donde Epstein cometió la mayoría de sus casos de abuso y tráfico sexual). “Cuando la gente votó por el presidente Trump, la divulgación de los archivos de Epstein fue algo que se prometió a la base. Ahora está descontenta y creo que este problema no desaparecerá. El presidente Trump debería despedir a Blondi por crear un lastre para su administración”, declaró después del memorándum.


Alex Jones rompe a llorar por el último informe de Trump sobre Epstein.

Mientras que Tucker Carlson sostuvo que las investigaciones sobre el caso no han llegado al “fondo del asunto” porque, en realidad, es posible que “Epstein fuera una agente de inteligencia israelí”. Para Steve Bannon, el antiguo estratega de Trump que asesoró a Epstein y su socio, el exprimer ministro israelíe Ehud Barak, en la primera parte del escándalo, el “filántropo” es la llave para conocer “tantas cosas, no solo individuos, sino también de instituciones de inteligencia, gobiernos extranjeros y quienes trabajaban con él en nuestro aparato de seguridad y en nuestro gobierno”. Bannon tiene quince horas de entrevistas con Epstein que aún no han salido a la luz de los tiempos cuando lo asesoró para salir en el programa 60 minutos de la cadena de televisión CBC, según el libro Too Famous: The Rich, the Powerful, the Wishful, the Notorious, the Damned de Michael Wolf.


Steve Bannon entrenó a Jeffrey Epstein para que pareciera "amistoso" y "comprensivo" en televisión.


Otro de los máximos funcionarios criticados fue el jefe del FBI, Kash Patel, quien, antes de asumir el cargo, había dicho que si “el FBI protegía al mayor pederasta de la historia era por quién estaba en su lista de clientes". En línea, surgió la acusación de que su cambio de postura respecto al caso tenía que ver con su relación con Alexis Wilkins, una cantante country de 26 años, que forma parte de la empresa de medios conservadora PragerU, liderada por Marissa Streit, exoficial de las Fuerzas de Defensa de Israel



“Wilkins presuntamente es agente del MOSSAD. Es 20 años menor que él y está acusada de ser una seductora. A ella le interesa suprimir los archivos de Epstein para proteger a gente muy poderosa”, escribió la cuenta @Kremlintrolls en un tuit compartido por diversas cuentas MAGA. Patel, de forma irónica, es víctima del mismo método de guerra comunicacional de desprestigio que tanto tiempo practicó desde la oposición.




El caso se ha convertido en una “bomba sucia” a tal nivel que hasta su segundo en el FBI, el subsecretario Dan Bongino, está cerca de renunciar después de enfrentarse con la fiscal Pam Bondi en una reunión cerrada en la Casa Blanca a principio de la semana pasada, según New York Times. Bondi acusó a Bongino, uno de los principales promotores de las teorías alrededor de Epstein, de filtrar información de la investigación sobre el caso a los medios conservadores y de extrema derecha del mundo trumpista. Para contener la crisis, el propio Trump salió a desmentir la renuncia de Bongino y calificó el caso Epstein como una teoría de la conspiración creada por Hillary Clinton y Barack Obama, en una clara reversión de los hechos que sonrojaría hasta las bandas tributos hacedoras de covers musicales.



Dan Bongino, ahora subdirector del FBI, durante una audiencia en Washington en 2020.


Inconsistencias, deliberadas omisiones y agujeros narrativos en un oscuro caso.

Desde el memorándum han surgido otras inconsistencias que también afectan la credibilidad de las conclusiones alcanzadas por las autoridades. La revista The Wired, por ejemplo, reveló que el video publicado sobre los momentos previos al suicidio de Epstein fue editado con el software de edición de Adobe Premier, según los macrodatos del video revisados por expertos forenses consultados por el medio. Sin embargo, “es posible que el video simplemente se haya procesado para su divulgación pública mediante el software disponible, sin modificaciones más allá de la unión de dos clips”. Esto no es lo más llamativo sino que en la filmación, que comprobaría que nadie entró a la celda de magnate antes de su muerte, faltan casi tres minutos de grabación.


Jeffrey Epstein

La fiscal Bondi “atribuyó uno de los minutos faltantes a una falla en el ciclo diario del sistema de vigilancia, afirmando que falta un minuto en la grabación de cada noche”. Por supuesto, la inconsistencia alimenta aún las teorías de la conspiración, dado que en el momento del suicidio de Epstein solo funcionaban la mitad de las 150 cámaras de vigilancia del centro de reclusión de Manhattan debido a un “error técnico”, según un informe del 2023 de la Oficina del Inspector General. “El sistema estaba programado para reparaciones el 9 de agosto, la noche anterior al hallazgo del cadáver de Epstein. Sin embargo, el técnico asignado para repararlo no pudo acceder al equipo necesario porque el funcionario de prisiones encargado de escoltarlo estaba a punto de terminar su turno”, de acuerdo a The Wire.



Pero muchas preguntas han quedado sin respuestas sobre la red de Epstein que abarcó más de mil víctimas, según el Departamento de Justicia y el FBI. Una de ellas son las acusaciones, por ejemplo, de Virginia Giuffre y Jane Doe (seudónimo para una víctima protegida) sobre que el magnate y su esposa, Ghislaine Maxwell, lideraban una red de chantaje sexual. Giuffre, por ejemplo sostuvo que en el verano que cumplió 17 años fue persuadida por la pareja “para dejar su trabajo como asistente de spa en el club Mar-a-Lago de Trump para convertirse en "masajista" de Epstein, un trabajo que implicaba realizar actos sexuales”. En uno de los documentos judiciales, liberados por la jueza Loretta Preska, los abogados de una de las víctimas, Bradley Edwards y Paul G. Cassell, afirmaron que: “Epstein también traficó sexualmente a la entonces menor Jane Doe, poniéndola a disposición para tener relaciones sexuales con personas con conexiones políticas y financieramente poderosas. Los propósitos de Epstein al "prestar" a Jane Doe (junto con otras niñas) a personas tan poderosas eran para congraciarse con ellos para obtener beneficios comerciales, personales, políticos y financieros, así como para obtener información potencial para chantaje".


Ghislaine Maxwell conversa con su hermano, Kevin, durante su juicio.


Después están los interrogantes sobre los sistemas de cámaras de vigilancia en su residencia en Palm Beach, Florida, y su mansión de cuatro pisos de Manhattan, donde se realizaban la mayoría de sus fiestas con celebridades, políticos, empresarios y banqueros junto a menores de edad. Las fallas en la investigación judicial como la desaparición y reaparición del material de la caja de fuerte de Epstein en esta mansión que contenía CD, joyas, discos duros (se presume con los vídeos de las 12 habitaciones de la casa), diamantes sueltos, pasaportes y grandes cantidades de dinero. También había un pasaporte de un país extranjero con una fotografía de Epstein con otro nombre, según los investigadores.

Luego están las turbias conexiones del magnate y su esposa, Ghislaine Maxwell. La mansión de la pareja, originalmente, fue comprada por Leslie Wexner, propietario de Limited y de Victoria's Secret. Epstein manejó su dinero en los 80 y 90 cuando Limited estuvo involucrado, por ejemplo, en la liquidación de la empresa Southern Air Transport, relacionada a los vuelos organizados por la Agencia Central de Inteligencia para armar a la Contra nicaragüense en Honduras. Wexner era uno de de cinco administradores clave de los flujos de efectivo del crimen organizado en los Estados Unidos, según Catherine Austin Fitts, ex banquera de inversiones y funcionaria del gobierno, que ha investigado exhaustivamente la intersección del crimen organizado, los mercados negros, Wall Street y el gobierno en la economía estadounidense. En una investigación federal también se lo nombró como parte de una red de lavado de dinero. “Desde que Leslie Wexner apareció en su vida —Epstein ha dicho que fue en 1986; otros dicen que fue en 1989, como mínimo—, ganó aceptación en el establishment, de una forma que generalmente no ha llegado a los titulares. Fue miembro de diversas comisiones y consejos: forma parte de la Comisión Trilateral, el Consejo de Relaciones Exteriores y el Instituto de Educación Internacional”, según un reportaje de la periodista Victoria Ward en la revista Vanity Fair.

Con estas conexiones, el modus operandi de Epstein para la periodista Whitney Webb, autora del libro Una Nación Bajo Chantaje, era similar a la red de chantaje sexual dirigida por el mafioso italoamericano Lewis Rosenstiel y su empleado Roy Cohn: dedicada a realizar fiestas con menores y figuras importantes que, luego, quedaban inmortalizadas en grabaciones y fotos. La información sensible luego era usada como elementos de extorsión por la mafia y, a veces, por los servicios de inteligencia con los que la mafia tenía buena relación. Entre los años 50 y 80, Roy Cohn era el Jeffrey Epstein de la época con fiestas organizadas en la suite “233” del Hotel Plaza en Manhattan. “El trabajo de Cohn era dirigir a los niños pequeños”, según el ex detective de la policía de Nueva York y ex jefe de la División de Trata de Personas y Delitos Relacionados con Vicio del departamento , James Rothstein.


Demasiado grande para quebrar: la investigación de Epstein.

Cohn había saltado a la fama en los 50 como asesor del congresista Joseph McCarthy, justo en el momento que protagonizaba una “cruzada anticomunista” que llevaría su nombre. “Entre sus amigos se encontraban importantes personalidades de los medios como Barbara Walters , ex directores de la CIA, Ronald Reagan y su esposa Nancy , los magnates de los medios Rupert Murdoch y Mort Zuckerman, numerosas celebridades , abogados destacados como Alan Dershowitz , figuras destacadas de la Iglesia católica y destacadas organizaciones judías como como B. 'nai B'rith y el Congreso Judío Mundial”.




Otra cuestión llamativa la señala Thomas Volscho, profesor de sociología del College of Staten Island e investigador del caso Epstein: “el magnate dirigía organizaciones benéficas para Wexner, su principal cliente, y luego dirigía sus propias organizaciones benéficas, y siempre tenían donaciones de 9 o 10 millones de dólares circulando a su alrededor. Siempre sospeché, pero no me atreví a investigar, que estaba malversando fondos”. Una investigación del medio estadounidense NBC encontró, por ejemplo, que varias donaciones, anunciadas por la fundación Epstein, nunca llegaron a instituciones como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, Universidad de Duke, la Universidad Estatal de Ohio y la Ópera Metropolitana y la Fundación Elton John contra el SIDA.

Después están, por supuesto, sus supuestos vínculos con los servicios de inteligencia. Cuando, en los inicios de la primera Administración Trump, Alexander Acosta, nombrado secretario de Trabajo, fue interrogado acerca de la razón por la que había hecho un acuerdo judicial con Epstein, como Fiscal de La Florida, que lo había liberado de pasar varios años en la cárcel por haber explotado 36 menores, respondió que “alguien de arriba le dijo que lo hiciera” porque el banquero “trabajaba para los servicios de inteligencia”. El periodista británico Nigel Rosser informó en enero de 2001 en el Evening Standard que Epstein había afirmado que él había trabajado para la CIA durante los años 80 y 90. “Epstein tiene licencia para portar un arma oculta, alguna vez afirmó haber trabajado para la CIA, aunque ahora lo niega, y posee propiedades en todo Estados Unidos. Una vez llegó a la casa londinense de un traficante de armas británico trayendo un regalo: una pistola antidisturbios de acción de bomba de la policía de Nueva York. 'Dios sabe cómo llegó al país', dijo un amigo”, escribió Rosser en un articulo borrado por el periódico británico.

Pero el vínculo más comentado es el del padre de su esposa, Robert Maxwell, propietario de grandes pulpos mediáticos, como el Mirror y Pergamon Press, quien fue enterrado en 1991 en un funeral en el cementerio del Monte de los Olivos de Jerusalén, frente al Muro de las Lamentaciones, con la presencia de los por entonces primer ministro, Yitzhak Shamir, el presidente Chaim Herzog y Ariel Sharon, según un reportaje de The Washington Post titulado Israel le da a Maxwell una despedida digna de un héroe. Maxweell, un antiguo colaborador de los servicios de inteligencia británicos durante la Segunda Guerra Mundial, fue señalado por el periodista Seymour Hersh de colaborar con el Mossad, el servicio de inteligencia israelí, en el secuestro del técnico nuclear Mordecai Vanunu, responsable de revelar el programa nuclear de Tel Aviv. También ha sido acusado de comercializar a el software Promis, sobre el que pesan sospechas de haber sido utilizado por Israel para espiar a los países compradores.




Epígrafe: Robert Maxwell junto a Ariel Sharon, ministro de Defensa y primer ministro de Israel.

Fuente: Bruno Sgarzini