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lunes, 11 de noviembre de 2024

La Mentira os hará libres

 

Integrante del Colectivo Prometeo


   Cuando visitas el campo de concentración de Auschwitz te sobrecoge el cinismo de la inscripción nazi sobre la puerta metálica: "Arbeit macht frei" ("El trabajo libera", "El trabajo te hará libre") dirigida a unos presos condenados al exterminio.




Hoy los nuevos nazis que se muestran a plena luz sin pudor ni vergüenza han cambiado el texto de sus antecesores por un nuevo lema: "La mentira te hará libre". Esta vez en lugar de exterminar cuerpos se centran en la aniquilación de las mentes. El problema es que pese a lo burdo del diseño a la idea no le faltan compradores.

Basta con hacer un repaso del curso de "cuñadismo extremo hispano" puesto en marcha (por quienes consideran que la esencia de la "españolidad" se nutre de procesiones, corridas de toros, chistes de "mariquitas" o desprecio a "negratas", moros y "panchitos") para echar balones fuera y culpar a otros de sus errores a raíz de la catástrofe provocada por la DANA en la Comunidad Valenciana.

En el sostenerla y no enmendarla cabe todo. Desde señalar a la AEMET, a la Confederación Hidrográfica,al Gobierno central o al primero que pasará por allí... si así se salva el culo y el pellejo de quien tenía total responsabilidad en la gestión de la situación.

Y no, puedes poner los datos que quieras sobre la mesa, traer los avisos previos sobre lo que podía pasar, acarrear estudios científicos...que no sirve de nada. Han adquirido, nunca mejor dicho, "la inmunidad de rebaño" y donde se ponga una tierra plana, una avioneta antilluvia cuando toca sequía o una manipulación del tiempo para crear tormentas si toca inundaciones, que se quite la Ciencia.

Como dice el refrán "No hay peor sordo que el que no quiere oír" y actualmente la hipoacusia es una epidemia. Frente a un pensamiento crítico siempre es más sencillo un relato construido sobre creencias preelaboradas( siempre por otros, no por el que las consume y repite) que apartan la reflexión de su camino. Simplifican y de qué manera la toma de decisiones.

Por ello intentar razonar o hacerles ver lo evidente ( que no se dieron avisos de la situación, que se prefirió desmantelar organismos que pudieran gestionar emergencias y darle el dinero a otros chiringuitos, que se antepuso la lógica empresarial de mantener la ficción de que no pasaba nada para que el capitalismo siguiese funcionando a la lógica de priorizar las vidas de las personas...) es en estos momentos una tarea tan ardua y tan poco efectiva como la de darte cabezazos contra la pared.






Se ha instalado la mentira y el mentir, difamar, difundir bulos a sabiendas de que la historia contada es falsa...sale gratis. Con lo cual la bola crece y crece amenazando con llevarse por delante los derechos sociales y humanos tan dificultosamente levantados.

Es lo que trae dejar a las élites económicas diseñar una sociedad sin contrapeso. Por ello se hace más necesario que nunca parar y recontarnos poniendo pie en pared. Ahora mismo estamos a la defensiva, en retroceso y , lo que es peor, sin un norte claro.

La elaboración de una propuesta social seria y alternativa, una enmienda a la totalidad basada en la impugnación del actual sistema que nos lleva al desastre climático, ecológico, económico y social debería ser nuestra prioridad.

Y cuando se impugna un sistema lo suyo es volver a los clásicos y centrar la visión en una economía colectiva y socialista que ponga por encima del mercado al ser humano. Porque lo otro, lo fácil, el echarle la culpa de nuestra rabia al inmigrante que es un poco más pobre que tú o comprar la idea de que "la cultura del esfuerzo" te impulsará socialmente hacia la cúspide obviando que en la mayoría de los casos es el escalón familiar del que nunca se bajan los privilegiados el que los impulsa, ya existe.

¿O de verdad crees que el auge de los movimientos ultraconservadores, con los recientes triunfos electorales de los fascismos europeos, el de hace uno meses de Milei o el de ayer de Trump son producto de la casualidad y el alineamientos de astros?

Si así piensas no hay duda: la mentira te ha hecho libre, te encanta chapotear en el fango esperando el maná y por supuesto los barcos desaparecen en el horizonte para caer en el abismo insondable porque la tierra es plana.




Mientras los dueños del cotarro se frotan las manos y le dicen a tu explotador: "De esos tan dóciles y sumisos, póngame tres docenas".


Fuente: Colectivo Prometeo

sábado, 24 de agosto de 2024

El Mediterráneo al rojo


Antonio Turiel es investigador científico en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.
Juan Bordera es guionista, periodista y activista en Extinction Rebellion y València en Transició.


Nuestra ‘civilización’ ha forzado un aumento de la radiación retenida por el planeta y, al igual que en el principio de la interglaciación, es el mar Mediterráneo uno de los lugares que más rápido está reaccionando.

Barcos destrozados tras el paso de la dana por las Islas Balerares - RTVE

     Si han seguido la actualidad, sabrán que el mar Mediterráneo está al rojo. Ese es el color que domina en los mapas.


Mapa de la web del SOCIB elaborado con datos de Copernicus


El mar Mediterráneo está ardiendo. La temperatura de su superficie supera los 30º C en algunas zonas, y la media en toda la cuenca rebasó los máximos desde que se realizan mediciones. Y lo que es peor, en toda su superficie se están batiendo récords de manera sostenida en el tiempo. Y debajo de la superficie, olas de calor marinas, que están arrasando los ecosistemas para nuestra desesperanza, puesto que dependemos de ellos.

Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa…

Los titulares de estos días nos relatan con precisión los datos recientes, alarmantes, sin duda, pero si hacemos un análisis con más detalle veremos que la situación es, incluso, mucho más preocupante de lo que se está contando.

Cuanto más caliente está la atmósfera, más vapor de agua puede retener. Esto implica más agua precipitable y aire más bochornoso

Cuanto más caliente está la atmósfera, más vapor de agua puede retener: aproximadamente un 7% más por cada grado centígrado que sube la temperatura del aire. Esto implica más agua precipitable y aire más bochornoso, menos vivible, en las zonas costeras.

Cuanto más sube la temperatura, más CO2 se disuelve en el agua y más se acidifican los océanos, provocando la destrucción de los corales (el temido blanqueamiento), donde habita la mayor biodiversidad de todo el planeta. En la actualidad, prácticamente todo el Mediterráneo está en los niveles máximos de alerta por el blanqueamiento de corales, según la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera estadounidense (sí, esta misma NOAA que Trump ha anunciado que va a cerrar).


Mapa del Coral Reef Watch de la NOAA

Cuanto más sube la temperatura del agua, menos oxígeno retiene la misma, y entre el estrés térmico y la anoxia se producen episodios de mortandad masiva de peces, estrellas de mar, moluscos…

Cuanto más sube la temperatura no solo de la superficie, más energía hay disponible para intensificar las tempestades

Por último, cuanto más sube la temperatura no solo de la superficie, sino de toda la capa más superficial del océano (la capa de mezcla), más energía hay disponible para intensificar las tempestades que aciertan a pasar por los “puntos calientes” del mar. Y así estas se vuelven más destructivas, con datos de vientos y de precipitación como nunca antes se han registrado, y encima siendo muy difícil predecir dónde golpearán y con cuánta intensidad, dado el enorme carácter caótico de un sistema atmósfera-océano con tanta energía disponible.

A fuerza de desventuras, tu alma es profunda y oscura

Hace unos 12.000 años, cuando empezábamos a abandonar el clima frío del último ciclo glacial, las primeras culturas megalíticas –conocidas– se empezaron a extender por lo que hoy es Turquía. Muchos yacimientos se han encontrado recientemente entre las fronteras de Turquía y Siria que han alterado profundamente la visión de la Historia tal y como se aceptaba hasta hace muy poco. Destaca entre ellos por encima del resto el encontrado en Göbekli Tepe, la Colina Panzuda, cerca de la localidad turca de Sanliurfa. A este lugar se le conoce ya como El primer templo de la Historia.


Yacimiento arqueológico de Göbekli Tepe

Pues bien, quizá os preguntéis ¿qué tiene que ver esto con lo que está pasando hoy en el Mediterráneo? Y la respuesta es: todo.

Fue precisamente el contexto de un mar prácticamente cerrado el que propició que el Mediterráneo fuese una de las zonas que experimentase antes los efectos del calentamiento natural que produjo el último fin de ciclo glacial, sobre todo en la cuenca levantina, el Mediterráneo Oriental, que siempre ha sido más cálido que el Mediterráneo Occidental. Eso posibilitó que esos primeros pueblos organizados tuvieran éxito en sus experimentos en las fértiles tierras de la ribera oriental hasta extender el uso de la agricultura y la ganadería antes que en ningún otro sitio. El Creciente Fértil. Allí comenzaron las primeras grandes civilizaciones: Babilonia, Mesopotamia, Persia… Pero, como decía Honoré de Balzac, “los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las suceden”. A medida que el mundo se fue internando en el período interglacial, el Mediterráneo Oriental siguió calentándose, y lo que entonces fue fértil ahora es el abrasador desierto entre Jordania, Irak e Irán. Como contrapartida, el resto del Mediterráneo se volvió más templado y surgieron nuevas civilizaciones que se extendieron hacia el oeste, principalmente Grecia y Roma.


Creciente Fértil

El Mediterráneo uno de los lugares que más rápido está reaccionando al aumento de la cantidad de radiación retenida

Ahora, nuestra todopoderosa civilización global ha forzado un aumento de la cantidad de radiación retenida por el planeta, y, al igual que en el principio de la interglaciación, es el Mediterráneo uno de los lugares que más rápido está reaccionando. Y es por eso que se está convirtiendo en un sitio de los que más rápido van a experimentar un aumento en el número e intensidad de los fenómenos extremos.

Lo que nos benefició antaño para “crear las civilizaciones”, ahora puede acabar con ellas. Las altas temperaturas y las prolongadas sequías ponen en peligro las cosechas de trigo en uno de los graneros del mundo. Los incendios son cada vez más graves, tempranos y descontrolados, como el que hace unos días asedió Atenas. Y a partir de los 28ºC de temperatura superficial, el mar puede convertir cualquier tempestad en un verdadero huracán (un medicán, por ser más exactos), simplemente si las condiciones atmosféricas son las adecuadas: ya hemos visto en Menorca lo que una dana no especialmente importante puede producir. Con esas tempestades vendrán tornados, granizo del tamaño de puños, inundaciones, marejadas tormentosas…


Un tornado y una fuerte granizada golpean Menorca en el verano de 2024

Y dejad que el temporal desguace sus alas blancas

No queda ya tiempo para dudar, pero aún hay tiempo para ponerle freno. Hay que reducir drástica y rápidamente las emisiones de CO2 y eso implica algo más que las típicas medidas cosméticas o desviar la atención con las instalaciones renovables que, aunque útiles, no valen por sí mismas para reducir emisiones si no van acompañadas de un verdadero plan de decrecimiento. Uno pilotado y ordenado que nos permita garantizar el bienestar, mientras intentamos encajar las múltiples piezas del complejo sistema climático en las que todo está interconectado de manera no lineal. Por ejemplo, una medida obviamente positiva que se tomó con la implantación de la nueva normativa marítima, la IMO 2020, ha llevado a una disminución de las emisiones de dióxido de azufre por parte de los barcos, algo imprescindible, ya que combinado con agua el SO2 da ácido sulfúrico que daña ecosistemas y los pulmones de quien lo respira. Pero al tiempo ese dióxido de azufre formaba aerosoles que apantallaban el incremento de radiación debido a los gases de efecto invernadero y no nos dejaban notar el calentamiento con toda su magnitud. Ahora, que se han reducido, el calentamiento sobre todo en Europa y sus mares se ha acelerado enormemente, acortándonos el tiempo de reacción. Debemos reaccionar ya, debemos hablar seriamente de decrecimiento y proponer planes rápidos y realistas para abandonar los combustibles fósiles. Antes de que el Mediterráneo vire del rojo intenso al blanco nuclear.

En 1971, Joan Manuel Serrat escribió su archiconocida Mediterráneo. En 1984, escribió otra canción no tan conocida, Plany al mar, en la que anticipaba con clarividencia lo que hoy, 40 años más tarde, estamos viviendo.

Mireu-lo fet una claveguera
Ferit de mort

Quanta abundància
Quanta bellesa
Quanta energia
Ai, qui ho diria!
Feta malbé!

Per ignorància, per imprudència
Per inconsciència i per mala llet


Fuente: Cxtx