Mostrando entradas con la etiqueta Ali Jameneí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ali Jameneí. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de marzo de 2026

La clave de la réplica militar iraní: las ciudades de misiles ocultas en montañas

 

      Periodista de Internacional. Se ocupa de Irán, Afganistán y el Golfo Pérsico.


Teherán dispone de un importante arsenal de esas armas, cuyos sitios de lanzamiento quieren inutilizar Israel y Estados Unidos


     Irán posee uno de los mayores arsenales de misiles de Oriente Próximo, con más de 3.000 de tipo balístico, según un cálculo divulgado en 2022 por el Mando Central del ejército de Estados Unidos. En la última década, el país ha mejorado además una de las principales carencias de estos proyectiles iraníes: su precisión. Occidente y, sobre todo, la némesis regional de Teherán, Israel, el país que este domingo siguió atacando objetivos militares y del régimen religioso iraní, junto con Estados Unidos. Este armamento de la República Islámica es convencional. Teherán no tiene aún armas nucleares ni tampoco dispone —ni está tan cerca de ello como ha afirmado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump— de un misil intercontinental capaz de alcanzar territorio estadounidense.


Imagen satélite donde se aprecian túneles colapsados en la base de misiles Tabriz North, en Irán, este domingo.

Con sus cielos indefensos ante su carencia de aviones de combate modernos —solo dispone de obsoletos Mig-29 y Gunman Tomcut F-14, los icónicos cazabombarderos de la película Top Gun (1986)— y con sus defensas aéreas diezmadas por los 12 días de bombardeos de junio, ese arsenal es la clave de la respuesta convencional de Teherán a los ataques israelíes y estadounidenses. Consciente de ello, en los bombardeos del verano, Israel destruyó muchos de los equipos que permiten disparar esos misiles: lanzaderas móviles, normalmente instaladas en camiones, y también rampas de lanzamiento fijas.


Lanzaderas móviles, normalmente instaladas en camiones, y rampas de lanzamiento fijas.

Precisamente para evitar ese tipo de ataques, Irán ha construido en los últimos años las llamadas rocket-cities o “ciudades de misiles”, bases subterráneas “excavadas en las montañas de Irán” a gran profundidad, incluso a 500 metros bajo el subsuelo, recalca el analista militar y experto en ese tipo de armamento Guillermo Pulido.


Imagen satelital de lanzaderas fijas ocultas en las montañas.

Esas instalaciones, repartidas por todo el país, pueden albergar misiles de largo alcance como el Shahab-3, o los modelos Sejil y Khorramshahr, con alcances de hasta 2.000 km. La Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria iraní, que controla el arsenal de esos proyectiles en Irán, ha divulgado en el pasado videos grabados en los túneles de esas bases como parte de su estrategia de disuasión.

De esos alrededor de 3.000 misiles, indica el analista militar y experto en este tipo de armas Guillermo Pulido, “unos 2.000 pueden alcanzar otros países de Oriente Próximo”. Además, Teherán dispone de “una gran cantidad de drones kamikaze y de misiles de crucero”. Misiles iraníes han impactado desde este sábado contra Israel, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania, Arabia Saudí, países aliados de Washington que albergan bases militares estadounidenses. Según publicó este domingo en su cuenta en X la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, Irán había atacado ya 27 bases de Estados Unidos. También añadió a la lista de Estados atacados a Omán, el país que ejerció de mediador en la fallida negociación de un acuerdo nuclear con Washington.

Incluso si Teherán utilizó ya varios centenares de misiles para responder a los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio —desde entonces se cree que ha fabricado más—, Irán dispone aún “a priori de una gran cantidad de municiones” con las que podría seguir atacando esos países, las bases estadounidenses y a buques militares o petroleros en el estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que pasa una cuarta parte del petróleo mundial y donde este domingo se ha registrado también el primer ataque directo sobre un barco petrolero que navegaba por el estrecho de Ormuz. Uno de sus tripulantes murió, según la naviera del buque. El sábado, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que consideraba “peligroso” el tráfico por esa vía, pero sin decretar oficialmente su cierre.

Sin embargo, recalca Pulido, autor de la obra Guerra multidominio y mosaico (Catarata), la eficacia de la respuesta iraní dependerá de si estos primeros dos días de ataques israelíes y estadounidenses están logrando destruir o dañar gravemente “las bases desde donde salen los misiles”.

Si Israel y Estados Unidos logran dañar “las entradas y salidas de esas ciudades subterráneas”, fácilmente identificables, o “las aberturas” por las que se lanzan los proyectiles, esas “ciudades misiles” se convertirían en “tumbas”, explica Pulido. Los misiles no podrían despegar entonces ni salir los camiones “en los que están instaladas las lanzaderas móviles”. El ejército israelí anunció el sábado que uno de los objetivos atacados en la zona de Tabriz era una base de “unidad de misiles balísticos de Irán”, desde la que “se planeaba lanzar docenas de misiles hacia Israel”. Imágenes por satélite mostraron después algunos de los túneles de la instalación que había colapsado.

Los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, y la posterior réplica iraní, que este domingo, tras la confirmación del asesinato del líder supremo iraní, Ali Jameneí, se han redoblado, son, de hecho, para Guillermo Pulido un “ejemplo perfecto” de un nuevo tipo de conflicto bélico: la “guerra de salvas” que tiene como elemento clave el intercambio de misiles.

Ese concepto acuñado por este analista militar describe un conflicto que “no se decide por conquistar territorios enemigos, sino por anular las grandes cantidades de proyectiles del adversario que pueden destruir tu Estado. Son guerras ”que se libran por “ejércitos basados en cohetes, en lugar de en tanques, fragatas y aviones, en un cambio de paradigma bastante radical”.

De momento, esta “guerra de salvas” prosigue, lo que demuestra que Teherán conserva al menos parte de su capacidad de lanzar misiles. Con algunos blancos exitosos a ojos de Irán, cuyo objetivo es aumentar el coste de sus bombardeos para Estados Unidos e Israel, especialmente en vidas.

El domingo, Washington anunció la muerte de tres de sus soldados en un ataque, en el que también quedaron heridos graves cinco militares. Un misil iraní que cayó en un refugio de la localidad de Beit Shemesh, en el centro de Israel, mató al menos a nueve personas y dejó heridas a más de una veintena.

Información de inteligencia

Dentro de esas ciudades de misiles objetivo prioritario de Israel y Estados Unidos, la más grande es la de Khorramabad en la provincia de Lorestan, en el oeste de Irán. Se utiliza como lugar de almacenamiento y lanzamiento de misiles tierra-tierra y de crucero, incluido el Shahab-3. Esa base ya fue atacada por Israel en los bombardeos de junio. En la provincia de Azerbaiyán Oriental, se encuentran las instalaciones de Tabriz, el segundo complejo de silos de misiles más grande de Irán, probablemente la misma base que aseguró haber bombardeado este sábado el ejército israelí. Los proyectiles que se custodian en ella tienen un alcance más amplio. Algunos son, teóricamente, capaces de alcanzar los países más orientales de Europa.

La región de Teherán también acoge numerosos sitios de lanzamiento de misiles y de centros de mando. Otras de esas instalaciones se sitúan en Kermanshah, a 525 kilómetros de la capital. Allí se encuentra la base del cañon Kenesht y la de Bakhtaran, ambas cerca de la frontera oeste del país y estratégicamente situadas para alcanzar objetivos en Israel y el Golfo.

La provincia central de Isfahán alberga, por su parte, el sitio de ensamblaje y producción de misiles más grande del país, según la ONG NTI (siglas en inglés de Iniciativa contra la Amenaza Nuclear), que no precisa su ubicación exacta. Construido con ayuda de Corea del Norte y China a finales de la década de los ochenta, en sus instalaciones se producen componentes, propulsores sólidos y líquidos, y se ensamblan modelos como el misil de medio alcance Shabab, con capacidad para alcanzar territorio israelí, a menos de 2.000 kilómetros de distancia. Isfahán alberga además dos sitios de despliegue de misiles, según un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres

Atacar esas bases no es muy complicado”, recalca Guillermo Pulido, pero, mientras los ataques israelíes y estadounidenses no logren “destruir los vectores de lanzamiento”, Irán retendrá la capacidad “de hacer daño”. La clave en esta guerra, apunta el también analista militar Jesús Pérez Triana, radicará especialmente “en la información de inteligencia” para poder situar y destruir esas “ciudades de misiles”.


Fuente: El País

sábado, 21 de junio de 2025

Israel dinamita la política internacional con su ampliación de la guerra a Irán

 

      Periodista freelance.


Los ataques de Israel y la presión a Estados Unidos para que se involucre en la guerra descalabran los complejos equilibrios en la región. Netanyahu aprovecha la ofensiva para que el mundo deje de hablar de Gaza.





     La retórica belicista, las amenazas cruzadas y los ultimátum han sido los protagonistas de las últimas horas entre tres países que, ahora mismo, tienen a la región de Oriente Próximo pendiente de un hilo: Estados Unidos, Israel e Irán.


Varios misiles de largo alcance instalados en el Jardín del Museo de la Santa Defensa de Hamadán, en Teherán.

Desde que se iniciaran las hostilidades entre estos dos últimos, la madrugada del 12 de junio, la tensión no ha hecho más que aumentar. Solo ha faltado la implicación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que la región se acerque al abismo. El régimen de Tel Aviv busca un Irán contenido, debilitado y militarmente desmoronado; una situación en la que Israel siempre tenga el derecho a atacar y a responder, similar a lo que hace en Líbano o en Siria.


Ataque Israelí al edificio de la compañía de radiodifusión de la República Islámica de Irán que ha dejado 18 muertos.

En las últimas horas, Trump ha desplegado decenas de aviones en la región, ha asegurado “tener localizado” al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, y ha pedido la rendición de Irán. Ha dejado claro en su red social Truth que no quiere un acuerdo entre las dos partes, sino una rendición. Sin embargo, la volatilidad del presidente estadounidense y sus cambios de opinión de un día para otro hacen que su palabra esté exenta de credibilidad. De hecho, las últimas informaciones publicadas apuntan a que el presidente estadounidense tiene un plan para atacar a Irán, pero que aún no ha tomado una decisión final al respecto.


Misiles iranies cayendo en Tel Aviv el 14 de junio.

Degradar la capacidad militar de Teherán y… ¿acelerar su programa nuclear?

Las hostilidades bélicas ya han causado casi 250 muertos en Irán y una cincuentena en Israel. Además, este último ha conseguido destruir algunas de las infraestructuras militares clave del régimen de los ayatolás. Esta es la crisis más seria que vive Irán desde la guerra con Iraq, en la década de los 80. Y, a pesar de que el régimen ha conseguido alcanzar algunos puntos estratégicos de Israel, concretamente en Tel Aviv y el puerto de Haifa, también el hospital Soroka (Beersheba, en el sur del territorio), en las últimas horas, lo cierto es que Israel ha conseguido interceptar el 90% de los ataques con misiles.

En un seminario impartido el martes 17 de junio por Chatham House, Sanam Vakil, directora del Programa para Oriente Medio de esta organización, aseguraba que los acontecimientos recientes han dejado expuestas las vulnerabilidades de Irán y que los ataques israelíes están afectando a su confianza en términos armamentísticos. Sin embargo, y a pesar de que Israel ha asesinado a altos cargos de la Guardia Revolucionaria y la inteligencia del país, la estructura más importante, el complejo nuclear de Fordo, fuertemente fortificado y a 80 metros bajo tierra bajo tierra, continúa operativo. Israel no tiene la capacidad para alcanzar estas instalaciones, pero Estados Unidos, sí.

Paradójicamente, en un intento de degradar las capacidades militares de Irán, esta nueva ronda de hostilidades, lo que puede comportar es precisamente lo contrario, la aceleración de su programa nuclear. Y, si bien Israel es la potencia militar más importante de la región, continúa necesitando de la ayuda de Estados Unidos, concretamente de sus aviones de combate, para alcanzar sus objetivos.

Vakil recuerda la “asimetría” de las capacidades militares de Irán y la necesidad del régimen de mantener su legitimidad: “El ataque a Teherán, en particular, ha creado una presión real sobre el sistema y el Estado, lo que ha alarmado a la población”. Considera la analista, que ahora mismo, el principal objetivo de los ayatolás es demostrar su capacidad de “resistencia”. “Como la parte más débil, Irán solo puede resistir por un tiempo, por lo tanto ahora para el país es primordial demostrar que su estructura de mando está preparada para un ataque y que el Gobierno del país sigue operativo. Quieren evitar la capitulación. Sabiendo, además, que esto terminará en una mesa de negociaciones, el régimen quiere llegar en las mejores condiciones posibles [...] En última instancia, Irán también persigue desgastar la política israelí y ver cómo crece la presión internacional para detener esta guerra y alcanzar un alto el fuego”.

Paralelamente, los ayatolás se están centrando, estas últimas horas, en la reconstrucción y reestructuración de los puestos de mando tanto de la Guardia Revolucionaria como de la inteligencia iraní, en estos momentos, decapitados tras perder a sus principales dirigentes.

Ksenia Svetlova, investigadora asociada del Programa para Oriente Medio y el Norte de África de la misma organización, también es de la opinión de que en esta última ronda de hostilidades Irán se está debilitando. “A pesar de las promesas de los líderes de la República Islámica de asestar un golpe mortal a Israel, lo cierto es que la cantidad de cohetes que utilizan en cada lanzamiento ha ido disminuyendo. Comenzaron con unos 100 misiles, luego 50, y en las últimas 24 horas, entre 20 y 30. Esto significa que el el régimen iraní está intentando ahorrar. Sin embargo, sus infraestructuras nucleares clave no han sufrido daños tan graves como para que podamos hablar de un cambio radical”. Para ella, esto abre la puerta a que, en términos de capacidad balística Irán vea reducida su fuerza pero que apriete el acelerador en materia de capacidad nuclear.

Estados Unidos, el tercero en discordia y actor clave en la reconfiguración de la región

Si algo parece evidente de todo lo que ha sucedido en los últimos días es que una participación directa y plena de Estados Unidos empeoraría claramente la situación, y no solo tendría efectos en Irán, sino en toda la región.

Israel no ha escondido nunca sus intenciones de que Estados Unidos se involucrase en esta guerra, ya que sin la implicación de los estadounidenses, hoy por hoy, resulta complicado que Tel Aviv pueda acabar por sí mismo con el programa nuclear iraní. Pero con un presidente impredecible como Trump, resulta complejo hacer predicciones. “Esta guerra fue diseñada por Israel con la esperanza de que Estados Unidos se uniera, pero si no lo hace, habrá sido un gran error de cálculo que puede costarle muy caro”, explica Svetlova y añade: “En Israel existe la expectativa de que Trump no les presione para el alto el fuego antes de que hayan cumplido sus objetivos”, apuntó Svetlova durante el seminario.

Renad Mansour, investigador principal del Programa para Oriente Medio y el Norte de África e integrante de Iniciativa para Iraq, explicó cómo la invasión de Gaza por parte de Israel, iniciada el 7 de octubre de 2023 y también este nuevo ataque por parte de los israelíes están cambiando considerablemente la configuración de la región, que se dirige a un futuro incierto. “Todos los grupos y todos los países están en modo de supervivencia”.


Restos de un bombardeo en un campo de refugiados.

El analista hizo referencia al debilitamiento de grupos tradicionalmente aliados de Irán, como Hezbolá en Líbano o el régimen de Assad, derrocado a finales del año pasado, o los hutíes en Yemen. “La cuestión es que cada uno de estos grupos no es solo un ‘representante’ de Irán, sino que responde principalmente a sus propios intereses locales, y eso es precisamente lo que está intentando salvaguardar. De hecho, para muchos de ellos, el conflicto actual perjudica sus negocios, que necesitan estabilidad”.

Para Mansour, y esto es algo en lo que coincidieron los otros ponentes, las áreas de influencia tradicionales, o ideológicas, se están transformando, y se ven “desafiadas por mecanismos de supervivencia primarios, económicos y políticos”. Esto se observa, según él, en la posición de Iraq, que desde la invasión del 7 de octubre, se ha mantenido al margen. “Iraq ha estado en el centro del conflicto durante los últimos años, pero ahora se mantiene al margen. Mientras que en lugares como Líbano, Yemen, Palestina o Siria se ha organizado un eje de resistencia, en Iraq no ha habido ese movimiento; ya que la entrada en el conflicto perjudicaría seriamente sus intereses locales [...] Por otra parte, los diferentes grupos que conforman la movilización popular y que operan en Iraq no están unidos, como sucede en Líbano con Hezbolá. Algunos de estos grupos están en el Gobierno, y les va muy bien. Luego hay otros grupos que, en algún momento, se desarrollaron con el apoyo de Irán, pero durante muchos años han tenido su propia independencia económica y política, por lo que siguen su camino propio”.

Quienes sí están muy atentos por las implicaciones que puede tener para ellos una escalada del conflicto regional son los países del Golfo. A pesar de que, hoy por hoy, no se estén viendo directamente afectados por las tensiones entre Irán e Israel, esto podría cambiar en un futuro.

Como apunta Mohammed Baharoon, director general del Dubai Public Policy and Research Center existe una seria preocupación por la radiación en el Golfo si se producen ataques directos a reactores activos en Irán, lo que podría afectar la seguridad nacional, el suministro de alimentos y agua, y a la capacidad de exportar petróleo. “Este conflicto afecta a la seguridad nacional de toda la región, donde se esperaba que Israel fuera un socio de paz. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un foco de inestabilidad. No es un aliado ni para la paz ni para la seguridad”.

Baharoon considera que una implicación total de Estados Unidos en este conflicto, solo empeorará la situación, y recuerda que para los países del Golfo, más allá de lo regional o lo global, pueden sufrir un impacto en su seguridad nacional.

El papel del Golfo Pérsico y los esfuerzos diplomáticos

Ahora no lo vemos, aún pero en el futuro nos daremos cuenta del fracaso de los gobiernos internacionales. Ninguna entidad puede hoy detener a Israel. Ni la ONU, ni la UE, ni el Consejo de Cooperación del Golfo, ni la Liga Árabe, ni la Organización de Cooperación Islámica. Nadie. Estados Unidos le apoya. La pregunta que debemos hacernos aquí es: ¿qué tipo de respaldo surge cuando estallan las guerras? A estas preguntas ya se enfrentó el mundo entero durante la Primera y Segunda Guerra Mundial”, reflexiona Baharoon.

Preguntado acerca del futuro en la región y las implicaciones de los acontecimientos actuales, el analista no tiene ninguna certeza: “Cuando los Estados y las organizaciones internacionales no cumplen con su labor, se crea un vacío, y son los individuos quienes lo llenan. Este conflicto podría provocar un resurgimiento de grupos como Al Qaeda y el Daesh. Lo único que parece evidente es que el programa nuclear no puede ser completamente desmantelado sin que haya consecuencias importantes tanto para el pueblo iraní, como para toda la región”, advierte; y asegura que esta escalada supondrá una reevaluación de las perspectivas sobre la región y el papel de Israel. “Emiratos Árabes ha sido uno de los primeros en intentar encontrar una manera para que Israel coexista en la región; y no solo exista, sino para que pueda tener más alcance económico. Se intentaba convencer a Israel de que había una manera de coexistir en la región; por eso lo de ahora supone un gran revés”.

La pregunta que cabe hacerse es si los países del Golfo, en un intento de defender sus propios intereses y su papel como mediadores presionarán a las partes implicadas para llegar a una solución diplomática del conflicto. Y quizás ahí podría estar una de las claves. A pesar de que no ha trascendido, Mohammed Baharoon explica que los líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Qatar están en conversaciones con ambas partes para intentar estabilizar la situación. “Están intentando convencer a Irán de que acepte cierto compromiso para llegar a un acuerdo”. El tiempo, sin embargo, “apremia”, reconoce el experto.

Por otra parte está el tema del precio y el flujo del petróleo. Y no solo el flujo continuará disminuyendo y el precio continuará subiendo, también lo hará el precio de los seguros, y esto no son buenas noticias para países como India, Japón, Corea o China, que son los mayores compradores de petróleo de Irán. Tampoco para Estados Unidos y en especial para Donald Trump que sostiene buena parte de su narrativa “social” en los bajos precios del petróleo para el consumidor final.

¿Podría colapsar el régimen iraní?

La gran pregunta que se hacen todos los analistas, pero también aquellos y aquellas que siguen esta nueva ronda de hostilidades entre Israel e Irán, la más grave de los últimos años, es si la ofensiva de Israel podría acabar con el sistema iraní. En un principio ese no era el objetivo de Israel, si bien en los últimos días —y en una huida hacia adelante— las voces del Gobierno de Benjamin Netanyahu, apuntan a que el objetivo es la caída del régimen en Teherán.

Todos los expertos del panel lo ven improbable sin la implicación directa de Estados Unidos. Vakil considera que, llegado a este punto, hay poco que Irán pueda hacer sin arriesgar mucho y sin exponerse a una nueva etapa de aislamiento pero que, si bien el país se encuentra “acorralado”, no es tan fácil que Israel lo aniquile.

Irán no busca una guerra regional y aún posee cierta influencia para presionar en la mesa de negociaciones”, explica. La analista vaticina que, si bien se podría avecinar un cambio de régimen en los próximos años, parece poco probable que sea efecto de esta ofensiva. “No creo que el colapso sea el resultado inmediato. Creo que lo que podemos ver es un desmoronamiento con el tiempo. Y es más, considero que Israel no quiere ser el responsable del cambio de régimen, sino atribuirse el mérito cuando llegue la ocasión. Irán ya está en proceso de transición, e Israel lo único que hace es acelerar ese proceso. Este cambio, sin embargo, no será fruto de la gestión de actores externos, sino que será una cuestión de alineaciones internas”.

Por otra parte y, si bien Netanyahu ha declarado, desde el principio que su objetivo es la degradación del programa nuclear y balístico de Irán, tampoco se cree que el objetivo de Israel sea aniquilar el régimen de los ayatolás, considera Svetlova. “Su objetivo es debilitar significativamente al régimen iraní para reducir sus capacidades, y, eventualmente, llevarlo a la mesa de negociaciones”.

De hecho, y a pesar de que en las últimas horas el Jefe del Estado Mayor del Ejército iraní ha expresado su intención de continuar bombardeando “cualquier objetivo del agresor sionista”, Irán ya ha mencionado su disposición a un alto el fuego si Israel también lo acepta, y ha expresado su confianza en mantener las conversaciones con Estados Unidos. A tal efecto, existe la posibilidad de una “salida temporal” o un “alto el fuego temporal” para evaluar la voluntad de Irán de negociar un acuerdo; y en esta línea, una reunión entre Washington y Teherán, con el apoyo de los países del Golfo, podría ayudar a definir los contornos de un posible acuerdo entre ambas potencias.

El analista Baharoon, sin embargo, considera lo contrario y cree que Netanyahu sí busca un cambio de régimen, y no solo la decapitación o su degradación. “Israel quiere acabar con el programa de misiles y el programa nuclear de Irán; y también quiere acabar con su liderazgo. En las últimas horas se ha hablado seriamente sobre la posibilidad de asesinar a Alí Jamenei, lo que prácticamente significaría un cambio de régimen. Estos objetivos, si se cumplen, tendrán grandes repercusiones en la región”, añade.

La legitimación de Netanyahu

Otra realidad evidente a lo largo de esta semana de intercambio bélico entre Irán e Israel es que Gaza ha desaparecido prácticamente de los titulares de las principales cabeceras mediáticas. En cuestión de una semana, Gaza ha dejado de ser la prioridad para Netanyahu (y para el resto del mundo), que se ha centrado en los iraníes. “También ha sido percibido así tanto por los familiares de las personas aún retenidas por Hamás como por los familiares de los soldados que se oponen a la guerra en Gaza”, apunta Svetlova.


Desplazados esperan el reparto de comida.

Con esta ofensiva contra Irán, Netanyahu ha conseguido otro de los fines que perseguía: una tregua en el debate público sobre la guerra en Gaza. El ataque sobre Irán ha hecho que se legitimase no solo ante su población, sino también ante los diferentes agentes internacionales. Netanyahu, persona non grata para muchos líderes mundiales, con una orden de arresto por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad y con una serie de ministros sancionados por Reino Unido, ahora vuelve a recibir toda la atención. Y no lo hace por ser un genocida.

Ksenia Sevetlova afirma: “A él le gusta estar en el centro, recibir la atención del mundo entero. En este nuevo contexto, se puede presentar como ganador, algo que no puede hacer en el contexto de Gaza”. Y prosigue: “Durante años se creyó que los líderes israelíes preferían no ir a la guerra, y eso fue algo que Netanyahu también repitió en varias ocasiones: ‘No queremos ver los ataúdes de nuestros soldados. No queremos ver los ataúdes de nuestros ciudadanos’; pero ahora esto ha cambiado; porque la percepción pública de cómo se deben tratar los ‘asuntos pendientes’ se ha transformado [...] A diferencia de la guerra en Gaza, o los ataques en Líbano, existe un consenso increíble sobre esta guerra. A pesar de las divisiones sociales, la población israelí apoya esta operación, a pesar del precio que está pagando Israel. La gente [en Israel] parece estar dispuesta a llegar hasta el final, si eso implica derrocar al régimen iraní”, concluye.

¿Dónde está Rusia? ¿Y China ¿O la India?

Para hablar de la postura de países como China o la India, pero también Brasil o Sudáfrica, hay que pensar ya no solo en términos económicos, sino de estabilidad. “La riqueza de algunos países llamados ‘el sur global’ no es como la de los países del G7, pero se trata de países con un gran número de población. La postura de estos países ante esta situación es bastante clara: Israel es un peligro potencial porque es un agente desestabilizador, algo que anteriormente se le había atribuido a Irán”, dice tajantemente Barahoon.

Por eso los y las expertas coinciden en que se está produciendo un cambio importante en la percepción global. El baile de nuevas dinámicas trae consigo una reconfiguración de no solo en la región, sino en la consideración que hay hacia ciertos regímenes.

Para Renad Mansour, esta nueva situación es más peligrosa que nunca. “El mundo es un lugar mucho más peligroso. En 2024 se produjeron el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. El número de guerras aumenta cada año; y se está produciendo una transformación global en la que los derechos humanos y el derecho internacional ya no son relevantes. Mucha gente ya no ve la existencia de una arquitectura de seguridad global, ni siquiera de un orden basado en reglas que supuestamente gobernaba el mundo. Todo esto ha terminado. Israel, tanto en términos militares como en términos de derecho internacional, está mostrando al mundo cómo será la guerra”.

Para el analista, las dicotomías regionales, fruto de la Segunda Guerra Mundial, están desapareciendo o ya no funcionan. “Los acuerdos de paz ya no conducen a una paz sostenible. Por eso, la relación con China, India y otros países se vuelve cada vez más importante en la región, porque estamos hablando de la configuración de un nuevo orden global”.

Termina la sesión y Barahoon se muestra contundente en su diagnóstico, que funciona también a modo de conclusión: la situación actual es un “fracaso de la gobernanza global”, puesto que no hay nadie que aparentemente esté dispuesto o pueda “pararle los pies al Gobierno de Netanyahu”.


Fuente: EL SALTO