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lunes, 12 de enero de 2026

Piden más de 3 años de cárcel para el secretario general del ayuntamiento de Águilas por acoso laboral

 


 Por Alicia Negre    
       Licenciada en Periodismo por la Universidad de Murcia (UMU). Redactora de  LA VERDAD.


Un magistrado abre juicio contra el funcionario por la supuesta divulgación de un escrito de alegaciones presentado por el afectado

     El presunto acoso laboral contra un representante sindical podría sentar en el banquillo al secretario general del Ayuntamiento de Águilas. En un auto, al que LA VERDAD ha tenido acceso, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Lorca ha acordado la apertura de juicio oral contra Jesús L. por presuntos delitos de acoso laboral, infidelidad en la custodia de documentos y revelación de secretos. 


Jesús López López (diario Información).


La Fiscalía solicita que se le impongan penas que suman tres años y siete meses de cárcel y hasta dos años y meses de inhabilitación para empleo o cargo público. Además, el Ministerio Público reclama que se indemnice al perjudicado en 3.835 euros, de los que el propio Consistorio tendría que responder de forma subsidiaria.




Fuente: LA VERDAD

lunes, 3 de noviembre de 2025

Águilas: el desmedido poder del secretario López

 

 Por  Pedro Costa Morata
      Politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.



Se atribuye a sus malas artes el abandono de la política de, al menos, dos importantes militantes socialistas: la hasta hace tres meses alcaldesa de Águilas, Mari Carmen Moreno, y el anterior alcalde de Lorca, Diego José Mateos quien, al pasar a la oposición tras las últimas elecciones locales, ha dejado de ser concejal y se encuentra ahora, como interventor municipal en el Ayuntamiento de Águilas, sometido a muy duras condiciones éticas en su trabajo. Y no se descarta que el anuncio del actual alcalde independiente de Mazarrón, Ginés Campillo, de no presentarse a las próximas elecciones tenga que ver con el veneno inoculado y extendido en este ayuntamiento por Jesús López, que continúa manteniendo un irregular estatus de secretario municipal titular en Águilas y acumulado en Mazarrón.

“Jesús del Gran Poder”, “Puto Amo” y otros apelativos circulan por Águilas para referirse a este funcionario, que ha demostrado especiales habilidades tanto para el control de la Corporación, incluyendo a la alcaldesa dimisionaria, como para ir dotándose de un estimable patrimonio inmobiliario… Quedan pocas dudas de que la fuga -tan bien orquestada y poco menos que en olor de santidad- de Mari Carmen Moreno como alcaldesa de Águilas ha estado directamente relacionada con la situación a que ha llegado nuestro Ayuntamiento por la presencia, actividad, maniobras, chapuzas e ilegalidades del actual secretario municipal, Jesús López López, cuyas intrigas hicieron que Mari Carmen tuviera que reconocer, en privado por supuesto, que “me tiene bien cogida”.


Mari Carmen Moreno, exalcaldesa de Águilas y devota procesionante.

Venía de Caravaca en 2015 don Jesús precedido de una fama que, si no era para cerrarle las puertas del pueblo (allí, el alcalde socialista, José Moreno, consiguió quitárselo de encima), sí lo era para que los aguileños se preguntaran cómo es que una alcaldesa socialista había fichado a un funcionario conocido por su ideología derechista tirando a ultra y conocido en la ciudad de la Cruz por sus muy menguadas dotes para el servicio público, pero de cualidades empresariales ciertamente acusadas. Así, se le recuerda en Caravaca por el manejo oscuro de asuntos que le concernían y por sus relaciones con ciertas empresas y su intervención en concursos de acreedores, así como por frecuentar demasiado los bares de la localidad en horario laboral. La alcaldesa de Águilas lo contrató temporalmente como secretario municipal, pero este contrato fue prorrogado -en lugar de prescindir prudentemente de sus servicios, a la vista de sus intrigantes movimientos- hasta que consiguió la plaza en propiedad.


Jesús López López (diario Información).

Estando en Águilas ya apunté en un artículo anterior (“Águilas: tocata y fuga de Mari Carmen”, Alteridad, 2 de setiembre), que se hizo con la jefatura de los servicios jurídicos de Torrevieja para actuar sobre todo en materia de contratación, que son asuntos en los que brilla por sus manejos, y que en aquel caso se refería a la concesión del servicio de basuras; y, aliado con el alcalde, no tardó en entrar en conflicto con la secretaria municipal, Pilar Vellisca, que se negó a los cambalaches en negocios locales y acabó denunciando a los dos, a López y al alcalde, por prevaricación y denuncia falsa. El alcalde, por aforado, está siendo enjuiciado por el TSJ de la Comunidad Valenciana; López, al principio compinchado con el alcalde, pronto entró en competencia con éste tratando de “independizarse”, a lo que el alcalde contestó dándole una patada y echándolo de su Ayuntamiento.

Su reintegración a Águilas se produjo después de haber estado cobrando el 30 por 100 en Torrevieja e, indebidamente, el 100 por 100 de su salario en Águilas (cuando la suma de sus emolumentos no podía superar el 100 por 100, claro), desatendiendo, evidentemente, sus obligaciones en ambas ciudades. Este es el episodio, ya explicado en el citado artículo, que el Tribunal de Cuentas afeó, y condenó a la alcaldesa de Águilas a devolver, junto a otros dos funcionarios banales, más de 9.000 euros malamente percibidos por el listo de López.

Reinstalado en Águilas volvió a las andadas “acumulando” a su cargo el de secretario municipal de Mazarrón sin repartirse los ingresos sino cobrando el 100 por 100 de Águilas (que debiera ser el 70) y un 30 por 100 en Mazarrón. Este asunto, por el mismo motivo que la fechoría anterior con Águilas-Torrevieja, ha llegado al Tribunal de Cuentas por “reclamación de responsabilidad por alcance de pagos indebidos”, donde se está ventilando (y donde algunos funcionarios no parecen entender, y parece mentira que así sea, que denunciar comportamientos impropios de servidores públicos es colaborar con la justicia, no motivo de recriminación); y del que vienen trascendiendo los aprietos en que el encausado más el nuevo alcalde aguileño -que ha heredado el “marrón” de su compañera- se están viendo. Este segundo abuso de los caudales públicos es de mucha mayor envergadura económica que el anterior ya que dura varios años, y con ello está relacionada una querella criminal interpuesta por un abogado aguileño. De este escándalo ha trascendido, y los tribunales lo tienen en cuenta, que sus servicios en el Ayuntamiento de Mazarrón fueron objeto de un “acuerdo verbal y tácito” entre alcaldes (sin que de esto exista ningún papel ad hoc), que es lo que alega el interfecto para no verse obligado a cumplir condición alguna, lo que es perfectamente ilegal.

Al Ayuntamiento de Mazarrón, donde ya ha conseguido colocar a dos de sus hijos, acude “poco y mal”, y podría decirse que aquí le preocupan, sobre todo, los intereses personales-familiares y profesional-crematísticos, forzando la máquina y creando serios problemas al Consistorio de la villa minera. Así, ha pretendido que acredite ese convenio de “acumulación de funciones” el secretario accidental, Juan Ceferino Ros quien, enfrentado a la ilegalidad flagrante, se ha negado a lo que hubiera significado “falsedad en documento público”, y después de un ruidoso altercado con López- estando éste de baja, pero presente en el Ayuntamiento, trabajando y presionando a Ceferino- lo ha denunciado ante la propia Institución antes de abandonar su puesto, pidiendo la excedencia para perder de vista al conflictivo personaje. Testigos de la casa han asistido a otro altercado, más reciente, mantenido por Diego Martínez, secretario accidental con Alicia Jiménez, lideresa del PP en la Corporación (y exalcaldesa), a cuento de la reciente convocatoria de 18 plazas de auxiliares administrativos, que ha devenido en escándalo y pelea y sobre la que Alicia le ha afeado ciertos incumplimientos legales en las bases del concurso y la composición del Tribunal; por lo que Martínez, de la cuerda de López, la ha amenazado con sacar a relucir cierta abultada cantidad de dinero con la que -como factura falsa- algo tuvo que ver la anterior alcaldesa.

Porque es necesario subrayar este modus operandi del funcionario López que, básica y sistemáticamente, consiste en intercambiar favores utilizando su evidente poder funcionarial y utilizando a los beneficiarios como rehenes de sus poco ortodoxas maniobras, a lo que añade su práctica, habitual y depurada, de no firmar decisiones delicadas; y como hacia este tipo de decisiones muestra una afición que se advierte como enfermiza, consigue eludirlas “dándose de baja” por enfermedad, estado en el que pasa frecuentes y largos periodos (nueve meses este mismo año en Águilas, cinco recientemente en Mazarrón). Con ello consigue delegar en otros la firma de asuntos comprometedores, cosa que consigue generalmente y de donde le viene buena parte de su poder: de tener “cogidos” a funcionarios y políticos por sus firmas inadecuadas que incluso pueden irrumpir en la ilegalidad y a los que sabe chantajear llegado el momento. Podemos decir que este “estilo” es la clave de su (temible, fructífero) poder, aunque es verdad que no siempre consigue sus perversos planes de hacer firmar a otros los asuntos de su conveniencia particular, como más arriba señalo, y a esta actitud reincidente ha de enfrentarse (por fin) ahora.

En la frenética vida de Jesús López, relacionada con su función de (poco encomiable) servidor público y su (incontrolada) ambición por los negocios, se asiste de Decisio Consulting, grupo de abogados que, mediante la celosa intervención de nuestro hombre, operan como asesores jurídicos en los ayuntamientos de Águilas, Mazarrón y Pulpí, y que utiliza como respaldo para sus informes y proyectos eludiendo a los juristas de plantilla. También se le considera activamente vinculado con la constructora ATTC, que ha subido como la espuma desde que don Jesús la trata, y especialmente con su directivo Ángel López: ni que decir tiene que el propio patrimonio inmobiliario del señor secretario va aumentando tan visible como sorprendentemente. ATTC ya tiene adjudicada la construcción de un bloque de viviendas en el antiguo Anchurón de la estación de ferrocarril, que en su día RENFE enajenó y que debiera tener un destino como zona verde; de esta manera ATTC y su protector López planean su contribución a la especulación urbanística aguileña (Sobre las maniobras que ya se han iniciado para intervenir en la futura, y prevista, recalificación de los inmensos terrenos que dejará “libres” el traslado de la actual estación del ferrocarril a las afueras, habrá que dar cuenta en su momento, con probable cita de algunos nombres de los aquí ya aludidos.)


ATTC, constructora vinculada a Jesús López, en plena expansión.

Mientras tanto, las perturbaciones jesusianas no cesan en la ya suficientemente traqueteada Casa consistorial aguileña, como se ve en el “caso Hidrogea”, el de la renovación del contrato de servicios de la empresa del agua y la basura, que ha sido puesta en cuestión por las mañas de López (Lo que no quiere decir que haya de encomiarse el papel de Hidrogea, antes Aquagest, concesionaria a la que, por cierto, este cronista ya criticó en 1976, en el diario Línea, junto con su amigo y corresponsal Pepe Román, por ciertos y escandalosos abusos.) A la propuesta de prórroga de cinco años a Hidrogea, López se opone y se sospecha que es porque quiere que la concesión no se renueve y recaiga en otra empresa más de su gusto o con la que ya haya negociado sus cosicas, concretamente Aqualia, a la que ha conseguido prorrogar otros 25 años la concesión de que disfrutaba en Mazarrón. Esto ha creado un problema a la Mesa de contratación, que ha paralizado el procedimiento: el asunto no es menor, ya que supone una aportación al Ayuntamiento de 252 millones de euros durante los próximos 25 años. Esta maniobra de López se asemeja mucho a la que puso en marcha cuando era jefe de los servicios jurídicos en Torrevieja, lo que motivó su expulsión de la salitrosa localidad alicantina.

Dada la libertad con que Jesús López se mueve y persigue sus intereses personales en el Excmo. Ayuntamiento de Águilas y los problemas que acarrea, algunos de ellos de incidencia penal, la exalcaldesa Mari Carmen Moreno no puede considerarse exenta de responsabilidad, y algún día habrá de explicar cuáles fueron las motivaciones que le hicieron “fichar” a este personaje para el pueblo de Águilas, y cómo y por qué se dejó enredar en sus apaños. Solo dos detalles para terminar: ¿a cuento de qué- si no ha sido por la presión de López- se le ha encontrado un hueco en el funcionariado municipal a la esposa de Isidro Carrasco, líder local de Vox?, ¿no fue de gran imprudencia, por ejemplo, incrementar el salario de su esposo (el de la alcaldesa) mediante incremento de productividad de 300 euros mensuales por realizar labores claramente descritas y valoradas en su hoja de funciones, a través de un decreto de Alcaldía avalado por el secretario López con su firma, vulnerando el procedimiento legal y camuflándolo en un incremento retributivo aprobado recientemente por el Pleno de octubre para los grupos A1 y A2, con el fin de darle apariencia de legalidad?


La exalcaldesa, flanqueada por secretario e interventor.

“Está todo podrido”, “es vergonzoso”, “el ambiente tiene más que ver con el estilo mafioso que con una mayoría socialista”, me dice gente de dentro de la Casa. Y no es cualquier cosa la herencia que recibe Cristóbal Casado, alcalde designado por Mari Carmen y que, como primera providencia, habrá de sacudirse el apelativo que cunde por el pueblo de “alcaldeso” que, siendo poco más que broma no demasiado maliciosa, sin embargo lo obliga a actuar con diligencia y rectitud en los asuntos municipales, empezando por poner firme a don Jesús López y tomándose todo el interés por expulsarlo lo más lejos posible de Águilas.

Aunque la realidad parece ir por otro lado, ya que a la visible afición a los negocios del nuevo alcalde -con sus relaciones con la empresa ATTC y con algún empresario hostelero local poco recomendable- se une el estrechamiento de relaciones con López, hasta el punto de que se viene diciendo que éste, el secretario municipal, “trabaja en la Alcaldía”, por el tiempo a todas luces excesivo que pasa con el alcalde en su despacho. No se aprecia en Casado, ya es mala suerte, ningún carácter político o civil singular, que haga pensar que los desvaríos de la etapa de su antecesora vayan a corregirse.

A este desmadre generalizado en el Ayuntamiento de Águilas que, en definitiva, repercute en sensible merma de caudales públicos teniendo como agente perturbador a López y como consentidores máximos a Moreno y Casado, la izquierda aguileña no parece querer hacer frente, y ni indaga ni se interesa; tampoco el PSOE aguileño o el murciano se dan por enterados, lo que evidentemente resulta más grave. Menos mal que CC. OO. ya ha denunciado las prácticas ilegales de las Mesas de contratación en los recientes concursos de personal administrativos, tanto en Mazarrón como en Águilas, señalando a la punta de este iceberg escandaloso.

Con estos antecedentes e indicios tan indignantes referentes a un habilitado nacional que se supone debería de ser funcionario ejemplar, ¿cómo es que no interviene la Dirección General de Administración Local, autonómica, actuando de oficio disciplinariamente en favor del interés general? Pues debiera hacerlo, y con diligencia.


domingo, 12 de octubre de 2025

Aquella brisa de los veranos de antes (18 de 20)

 

 Por  Pedro Costa Morata
      Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

De la salud de los murcianos: mala para la gente, buena para las empresas


         Pensaba yo ir liquidando esta serie de “brisas” con una amable alusión, de enfoque anecdótico, a las ocurrencias y chascarrillos con que me encuentro cada día en la prensa y el discurrir de esta hermosa tierra murciana, pero no ha habido manera. Porque me he encontrado, en cuestión de días, quizás horas, con informaciones y datos que insisten en que nuestra región está enferma y sin síntomas de mejora alguna, ya que vive una extensión desmesurada de afecciones y sufrimientos. Tres diagnósticos de salud inquietante, dos malas y una “buena”, quiero poner de relieve, empezando por el estado político, siguiendo con el psíquico y acabando en el económico.

La encuesta sobre intención de voto de los murcianicos recientemente dada a conocer es como para sacar de quicio a quienes -minoría decreciente, según debe deducirse de ese mismo sondeo- se empeñan en sacar a la Región del subdesarrollo cultural y político. Porque resulta que según avanza el tiempo la situación es cada vez más regresiva, sufriendo sobre todo de una incultura estructural y persistente que, dejándose sentir especialmente en el terreno político, impide desarrollar en la ciudadanía criterios maduros y profesar una vida pública, con sus eventos electorales, de lustre y esperanza. Y hemos tenido que embucharnos lo de que “Vox sobrepasa al PSOE y se convierte en la segunda fuerza política regional”, ni más ni menos, como si esto ya estuviera inscrito en nuestro destino y hubiera de ser ineluctable el triunfo de la caspa y la caverna. El PP se deja comer por el Vox, que le quita tres escaños, pero los ultras ganan cuatro, por lo que muerden también en el -raro, enrarecido y rarificado- espacio socialista, que pierde uno.


Antelo, líder de Vox, en Torre Pacheco (La Sexta).

Lo de que el primer problema que preocupa a los encuestados son los políticos es culpa de los políticos, sin duda alguna, pero lo de que la inmigración es la segunda preocupación pertenece directamente a la ignorancia rancia de ese alto porcentaje del personal evaluado que se deja llevar por el discurso necio y racista de populares y voxistas; y en ese porcentaje destaca el cerrilismo de buena parte de nuestros jóvenes: los menores de 28 años se decantan por Vox en un 21,7 por 100, así que estamos apañaos.

Mi primer comentario es que esta tierra nuestra, desoladora en numerosos aspectos de casi imposible arreglo, los preocupados debemos transitarla entre una y otra desolación, sin asustarnos demasiado, ni siquiera lamentarnos: solo enfurecernos y afilar el hacha del combate diario. La segunda nota es que, inevitablemente, hay que analizar el hecho y localizar responsabilidades, que eso también sabemos hacerlo los pertenecientes a la tribu desolada. Y no nos cansemos de decir que es la incultura general reinante, que procede tanto de una tradición de conformismo e ignorancia como de una institución educativa que hace agua por cada vez más vías. Hace tiempo que me dio por pensar, afrontando la realidad murciana y en particular el papel de los niveles de la enseñanza superior (a los que se les atribuye ascendiente e impacto en la marcha de los asuntos de la Región), que según hemos ido aumentando en universidades, Murcia ha ido entrando en más y más oscuridades socioelectorales… La UPCT, por ser ingenieril, ergo generadora de indiferencia cultural cuando no de hostilidad, y por estar siempre dominada por algún estamento -las minas, la agricultura- no aporta genio (positivo) cultural o político, y cada día que pasa se compromete más y más, por ejemplo, con las canalladas de la agricultura y la ganadería intensivas. Y la UCAM, un negocio que pretende ser evangélico (no tienen morro ni na) pero que se engancha a fuerzas reaccionarias y tóxicas sin dudarlo en absoluto, lo envilece todo a base principalmente de su avidez en el control político de la Murcia retrógrada, con un PP sometido pero beneficiario (tengo que ver cómo está Vox en esto, que supongo que irá ganando puntos en esa universidad farsante y embaucadora).


Mendoza, presidente de la UCAM, con Netanyahu, líder del Estado genocida de Israel (Europa Press).

Del anecdotario que siempre acompaña a los pronunciamientos de nuestros líderes políticos, debo destacar las reacciones de varios de ellos a la encuesta sobre el ascenso de Vox (La Verdad, 2 de octubre). Así, Joaquín Segado, de los populares esquilados, se salía por la tangente y se jactaba de que “el PP sigue siendo el partido más votado y suma más escaños que toda la izquierda junta” (¡ele!), no sin dejar de cumplir con la consigna: “Pedro Sánchez es el verdadero responsable… etc.”; la socialista Carmina Fernández apelaba a que “el PSRM continuará centrado en construir un proyecto en el que prime el diálogo y la centralidad” (¿no hay demasiado de “centro” en ese discurso?); María Marín de Podemos, disparaba a López Miras, según su propio plan, considerándolo “el primer responsable del crecimiento de Vox por comprar todos sus marcos y sus propuestas”; y Rubén Alpañez, de los ganadores, lanzaba su dardo de asalto, propio de todos los fascismos en auge: “Los políticos no resuelven los problemas de los ciudadanos, por lo que necesitamos un cambio de rumbo” (¡atención!).

El segundo serio problema de salud murciana (sin meterme con la salud pública como sistema decadente) es el de las afecciones psíquicas, que era lo que nos faltaba. Un estudio del Consejo Económico y Social acaba de evaluar en un 23,4 por 100 el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que dicen haber sufrido algún problema de salud mental, proporción que sube al 27,2 para la fracción de entre 24 y 30 años. Y dos días después se daba a conocer que, según un estudio de dos instituciones de estudios socioeconómicos, las incapacidades laborales temporales por factores mentales/emocionales han aumentado en la Región un 79 por 100 entre los años 2018 y 2023, adelantando a las causas traumatológicas en este tipo de bajas profesionales. Pero mientras el sindicato UGT destaca como causa la presión sufrida a nivel laboral, así como las dificultades para la conciliación familiar, los empresarios de la CROEM lamentan la pérdida de productividad que esto conlleva por las horas perdidas y piden a las mutuas que se interesen más por este problema (ya que ellos no tienen nada que ver con esto, deberán pensar). Por cierto, que casi el 44 por 100 de los jóvenes encuestados dicen preferir ser empresarios, mejor que funcionarios o asalariados, lo que da idea de no sé muy bien qué tipo de pájaros, ilusiones o espejismos bullen en esas cabecicas.

       Coincidiendo con estas noticias, la prensa destacaba (La Verdad, 9 de octubre) el anuncio del presidente López Miras de que el hospital de La Arrixaca abrirá una nueva planta para atender los problemas de salud ¡de los menores de 16 años!, y se informaba también de que el hospital Morales Meseguer ampliará las camas y los profesionales destinados a tratar estas enfermedades. Leyendo esto, este cronista no sabe si enfurecerse o echarse a llorar.

          No decae, sin embargo, la salud de nuestros empresarios y empresas, que ya no hacen demasiados esfuerzos por ocultar lo bien que les va con un Gobierno regional siempre a sus órdenes y suministrador permanente y obsequioso de subvenciones, ventajas y garantías.

        En especial, se congratulan de que esa obsequiosidad prolongue y repita la desregulación normativa, que ellos y el Gobierno regional llaman “simplificación administrativa”, y que a punto están de obtener la cuarta ley regional de ese cariz pero que, por ejemplo, en lo que se refiere al medio ambiente, consiste en asalto y ensañamiento ecológicos. Que sepan, pese a su entusiasmo, que no les resultará fácil ni a unos ni a otros.

       Siguen fluyendo desde las arcas públicas a estos trajinantes de la economía regional generosas subvenciones que muestran generalmente un objetivo tan descarado como contradictorio, que es el de -resumiendo- “innovar tecnológicamente y crear empleo”, lo que, siguiendo la obsesión de la productividad supone, ni más ni menos, que echar gente a la calle. Atroz, pero certero, me ha parecido la frase de Manuel Laínez, director de la Fundación Cajamar: “El desafío de la mano de obra para el campo será superado por la tecnología”, en una entrevista generosamente dotada por La Verdad del 30 de septiembre, lo que, a más de mostrar una obsesión (“desafío”, dice el tipo) por eliminar empleo también en el campo (y pese a los salarios de miseria), deja bien claro de qué va toda esa carrera por la innovación y la productividad. Pero no menos reincidente ha sido lo que pudo oírse en una Jornada empresarial Región de Murcia-Comunidad Valenciana, organizada por ese mismo diario, de la que reproduzco las más repetitivas alusiones, siempre en el mismo sentido del ventajeo y el chantaje administrativo: “excesivas normas”, “legislación inabarcable”, “reto regulatorio”, “vertebración de normas ágiles”, eufemismos todos ellos que significan y persiguen lo mismo: desarme normativo de las administraciones y barra libre para el negocio empresarial.

También recientemente ha vuelto a ser noticia el aeropuerto de Corvera, no solo por su enquistada penuria de tráfico y de pasajeros, que era lo que tantos dábamos por seguro, sino por el cabreo que han agarrado políticos y empresarios (más ciertos periodistas, como Buitrago y Ruiz Vivo, copartícipes a título de voceros y propagandistas de San Esteban en este y otros disparates) clamando contra el Ministerio de Fomento por olvidarse del aeroengendro surgido del prolífico megalómano Valcárcel, en un plan de inversiones de los aeropuertos españoles que, lógicamente, deja fuera al de Corvera por ser privado. Continúan, mientras tanto, los contenciosos entre el Gobierno regional y la primera concesionaria del aeropuerto, liderada por SACYR y el intrépido Luis del Rivero, otro ilustre producto, fracción ultra, de la cosecha de grandes benefactores de la tierra murciana, y tan rico en millones como en escándalos empresariales; esa empresa le acaba de sacar 160 millones de euros a la Comunidad Autónoma de resultas de una sentencia judicial sobre inversiones realizadas antes de perder la concesión.


Aeropuerto de Corvera (murciaplaza).

No obstante las deficiencias de esta tierra -que aquí he querido destacar solo en cuanto a salud de tres ámbitos distintos-, cada día aparece algún iluminado, en realidad ignorante, que destaca el “carácter pionero” de cualquier chorrada surgida de su fatua imaginación y que los medios tradicionales, habitualmente crédulos, ventean con jolgorio y atribuyen, automáticamente, a la grandeza y el ingenio atesorados por esta Región pasmosa y privilegiada.