Por
Bruno
Sgarzini
Larry Ellison ha llamado la atención después de convertirse en uno de los empresarios claves del trumpismo, junto a figuras como Peter Thiel de Parlantir o Andreessen Horowitz, el inversionista de riesgo de Silicon Valley, quienes cultivan ideas como la necesidad de que Estados Unidos sea gobernada por una tecnomonarquía, divulgada por algunos pensadores afines como Curtis Yarvin.
Su oferta para comprar la división estadounidense de Tik Tok ha revelado también sus relaciones con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y sus vínculos profundos con las agencias de seguridad estadounidenses. Ante esta irrupción vale la pena preguntarse quién es Ellison.
De un ignoto técnico a un notorio empresario
Ellison nació el 17 de agosto de 1944 en el Bronx, Nueva York, hijo de Florence Spellman, una mujer judía soltera de 19 años, y un piloto italoamericano del Cuerpo Aéreo del Ejército de Estados Unidos. A los nueve meses de edad, tras contraer neumonía, fue enviado a Chicago para su adopción por los tíos de su madre, Lillian y Louis Ellison, quien perdió su negocio inmobiliario durante la Gran Depresión y después se ganó la vida como auditor de la autoridad de vivienda pública. A los 18 años comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (1962-1964), donde fue nombrado estudiante científico del año, pero abandonó la carrera tras la muerte de su madre adoptiva Lillian en 1964. Lo volvió a intentar en 1966 en la Universidad de Chicago en 1966 pero también volvió a dejar sus estudios en física y matemática. En lugar de eso, inició un meteórico ascenso con sus conocimientos rudimentarios de programación al mudarse a Berkeley, California. Algunos de sus primeros empleos como programador fueron en Amdahl Corporation, donde ayudó a construir los primeros sistemas mainframe compatibles con IBM, y Ampex donde conoció a Bob Miner y Ed Oates, los futuros cofundadores de su empresa Oracle.
Varios años después en 1977, Ellison cofundó con ellos Software Development Laboratories (SDL) con una inversión inicial de apenas 2,000 dólares (1,200 de su propio bolsillo), y fue nombrado director ejecutivo de la empresa. Ellison creía en lo propuesto por Edgar Cood, un teórico informático, sobre la creación de un modelo relacional de datos para grandes bancos de datos compartidos. Desde este momento, se propuso convertir su empresa en una de las primeras en almacenar enormes bases de datos. “Uno de sus primeros contratos de dos años fue para desarrollar un sistema de gestión de bases de datos relacionales para la Agencia Central de Inteligencia (CIA). El nombre clave del proyecto fue Oracle. Lo finalizaron un año antes de lo previsto y aprovecharon el tiempo extra para desarrollar su sistema para aplicaciones comerciales al que llamaron con el mismo nombre. En 1980, la empresa de Ellison contaba con solo ocho empleados y sus ingresos eran inferiores a un millón de dólares, pero al año siguiente, IBM adoptó Oracle para sus sistemas mainframe, y las ventas se duplicaron cada año durante los siete siguientes. La empresa millonaria se convirtió en una empresa multimillonaria. Ellison rebautizó la empresa como Oracle Corporation, en honor a su producto más vendido”, según Academy of Archievement.
La empresa experimentó un crecimiento explosivo durante los años 1980, convirtiéndose en la mayor empresa de gestión de bases de datos del mundo en 1987. “Sin embargo, en 1990 Oracle enfrentó una crisis casi fatal debido a prácticas contables agresivas y la sobreestimación de ganancias, lo que llevó a la empresa al borde de la bancarrota y obligó a Ellison a reestructurar la gestión y despedir al 10% de la fuerza laboral, integrada por 400 trabajadores”, según Vincent van Vliet. Además de estas prácticas contables cuestionables, la compañía de Ellison tenía problemas para que sus tecnologías fueran compatibles con la base de datos Systems R de IBM, la corporación más grande del rubro.
Pero varios años después, la suerte de Oracle cambió. “IBM dominó el mercado de bases de datos relacionales con los protocolos DB2 y SQL/DS. Sin embargo, la compañía se retrasó en el lanzamiento de bases de datos relacionales en sistemas operativos Unix Windows. Esto abrió las puertas a empresas como Sybase, Oracle y Microsoft. Por ello, dominaron los sistemas y microcomputadoras de gama media”, de acuerdo a van Vliet. Esto convirtió en poco tiempo a Ellison en propietario en una de las empresas de mayor rápido crecimiento en el mundo de la informática al absorber varias competidoras directas como PeopleSoft, Siebel Systems y Sun Microsystems. Todo esto ayudó a Oracle a alcanzar una capitalización bursátil de aproximadamente 185 000 millones de dólares con unos 130 000 empleados en 2014, de acuerdo al portal Toolshero.
Más de 30 años después, Oracle se ha convertido en un gigante del software clave para desarrollar enormes bases de datos, una infraestructura necesaria para la IA. Sus megaproyectos van desde el Stargate, lanzado hace poco tiempo junto al banco japonés SoftBank y OpenIA de Sam Altman, y la construcción de enormes complejos subterráneos en Israel. Oracle, por ejemplo, mantiene un contrato de más de 300 mil millones con OpenAI durante cinco años, y asociaciones con Microsoft Azure, Amazon Web Services, y Google Cloud.
“Al entrar en su octava década, con su sexta esposa, lleno de vitalidad y vigor, sigue siendo el presidente ejecutivo y director de tecnología de Oracle, guiando la visión de la compañía. Su ambición es muy simple: superar a Amazon en bases de datos en la nube”, según And Simple, un portal dirigido a investigar las riquezas de los billonarios.
La expansión del imperio y su círculo de relaciones
Oracle se ha convertido en una empresa tecnológica tan importante que se espera que su infraestructura cloud crezca de 10 mil millones en ingresos en 2024 a 144 mil en 2030, según sus proyecciones. Ellison, en este contexto, se ha convertido en un mega magnate cuya riqueza lo ubica como el segundo más rico del mundo con 343 billones de dólares, según un índice de Bloomberg. Sus inversiones van desde Tesla, donde posee una participación del 1,4% (45 millones de acciones) valorada en 19 mil millones de dólares, hasta Skydancer Paramount, un gigante corporativo de la comunicación recién comprado por su hijo David, según el portal Money Check. En Tesla, el propio Ellison fue parte del consejo directivo desde 2018 hasta agosto de 2022 junto con Elon Musk, considerado por él como uno de sus pupilos empresariales.
Estas inversiones son dirigidas por Lawrence Investments, una entidad designada para administrar la riqueza familiar. A través de este fondo, por ejemplo, aportó mil millones de dólares a la compra de Twitter por parte de Musk y compró, por ejemplo, el 41% de las acciones de su compañía, Oracle, cuyo valor asciende a los 349 mil millones de dólares. Como la mayoría de los billonarios, también se ha obsesionado con la adquisición de grandes propiedades; entre las que se incluye la isla hawaiana de Lanai a la que en 2020 invitó a Benjamín Netanyahu a pasar sus vacaciones. Sus propiedades van desde una mansión de 173 millones de dólares en Manapalan, Floridad, de 62,200 pies cuadrados y 33 habitaciones, hasta el Eau Palm Beach Resort & Spa, y diez inmuebles en Carbon Beach, Malibu.
Mientras que sus proyectos de filantropía se concentraron hasta 2013 en financiar estudios sobre el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad a través de la Fundación Médica Ellison. Otras donaciones importantes tienenque ver con su relación cercana con Israel y Netanyahu; Ellison es uno de los mayores donantes de Amigos de las Fuerzas de Defensas de Israel y uno de los billonarios que más lobby hace a favor de Tel Aviv. Al punto que, incluso, preguntó a un diplomático israelí que tan cercano a Israel era el actual secretario de Estado, Marco Rubio, antes de aportar a una de sus campañas en 2015.
Oracle, además, es una gran contratista militar israelí que se ha enriquecido con las políticas de control contra el pueblo palestino. Desde 2021, se convirtió en la mayor empresa en la nube de Israel y ha firmado acuerdos con las Fuerzas de Defensa de Israel como el Proyecto Menta, una iniciativa clasificado de ingeniería de datos de cuatro años.
Sus relaciones y su deseo de ser un amo del universo
Ellison ha donado más de 46 millones de dólares a campañas federales desde 2012, estableciéndose como uno de los megadonantes republicanos más influyentes de Silicon Valley. Sus contribuciones más significativas incluyen 35 millones al super PAC Opportunity Matters Fund en apoyo al senador Tim Scott, cinco millones para Marco Rubio en 2016 y tres millones para la campaña presidencial de Mitt Romney en 2012. Sin embargo, desde 2020, Ellison entró en el círculo íntimo de Trump cuando participó de una reunión para definir las estrategias de la campaña presidencial republicana de ese año para deslegitimar los resultados electorales, de acuerdo a The Washington Post.
Este apoyo ha sido recompensado por Trump en esta nueva presidencia; dado que la compañía de Ellison, Oracle, lidera, por ejemplo, la iniciativa de IA StarGate, junto a OpenIA y Soft Bank, para construir infraestructura, como centros de datos, en Estados Unidos por unos 500 mil millones de dólares. También la oferta privada, impulsada por la Casa Blanca, para comprar la licencia para operar el algoritmo de Tik Tok y almacenar los datos de la red social en Estados Unidos. Según un amigo del magnate, citado por The New York Times, su motivación para ofertar por Tik Tok habría sido la compra de Twitter por parte de Musk. “Una cosa es ser rico, otra relevante para los consumidores, con influencia en la cultura, la política y los medios de comunicación”.
Mientras que Skydancer, la compañía de su hijo, ha recibido la aprobación por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones, nombrada por Trump, para comprar el estudio Paramount, propietario, además, de la cadena CBS. Skydancer también planea la adquisición de Warner, dueño de Discovery, HBO y CNN, lo que le daría al trumpismo el control, o influencia, sobre las principales cadenas de noticias y estudios de cine y televisión.
Pero los tentáculos de la familia Ellison no se limitan a Estados Unidos; el patriarca también ha donado más de 350 millones de dólares a la Fundación para el Cambio Global Tony Blair para utilizar la institución como promotora de sus iniciativas. Desde el ascenso del partido laborarista con el primer ministro, Keith Starmer, la fundación, además, ha conseguido el nombramiento de dos sus empleados en áreas como la secretaría de Tecnología y un equipo de trabajo gubernamental que asesora sobre políticas de datos y tecnología en el plan decenal del Partido Laborista para el Departamento de Salud. La fundación, que según sus empleados se ha vuelto en un apéndice de Oracle, promueve la idea de privatizar las bases de datos gubernamentales, sobre todo, la del Departamento de Salud, cuyo historial abarca hasta el 1948 y está valuada, al menos, en 10 mil millones de libras esterlinas. Para esto, ha sacado informes como “Gobernando en la Era de la IA: Construyendo la Biblioteca Nacional de Datos de Gran Bretaña”, según una investigación del portal de investigación LightHouse Reports.
Para Ellison, una de sus tareas pendientes es combinar miles de bases de datos en un enorme repositorio electrónico para que sea explorado por IA. Eso ·curará enfermedades y arreglará todo lo demás, le dijo a Tony Blair, el ex primer ministro británico, en un simposio sobre la reinvención del gobierno celebrado en Dubai en febrero. El billonario es un activo partidario de utilizar la IA como herramienta para una sociedad de vigilancia. Según su visión, habría cámaras por todas partes con cada movimiento analizado por IA. “Los ciudadanos se portarán bien, porque registraremos e informaremos todo lo que sucede”, declaró a los inversores de Oracle hace unos meses.
En su opinión, además; “ser primero es más importante que ganar dinero. Tengo tanto dinero. El dinero es solo un método para llevar la cuenta”.
Fuente: Bruno Sgarzini


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