Mostrando entradas con la etiqueta Racismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Racismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2026

Adiós a la solidaridad

 

      Ecologista social.


     La derecha más rancia y casposa ha reaccionado con manifestaciones racistas frente a la realidad de una masacre en la frontera marítima de Ceuta. Ha definido como invasores a personas en situación de vulnerabilidad o, en todo caso, movilizadas en un contexto de dejación o permisividad policial marroquí. Ha ignorado la muerte de alrededor de 140 personas en su intento por cruzar la frontera. Ha alentado la persecución organizada e incluso la cacería de inmigrantes. Ha lanzado bulos y fomentado la fobia social en redes. Se ha negado a participar en la acogida de los traslados de menores desde Ceuta a sabiendas de la desprotección y el desbordamiento que la situación ha generado.


Ceuta.

Al margen de la utilización política de la frontera por parte de una monarquía autoritaria —razón de más para pensar que puede haber motivos para buscar refugio más allá de una dictadura—, los agentes subversivos del odio están intentando desestabilizar la capacidad de empatía social en beneficio de unas élites que lo único que buscan es gobernar este país «como dios manda» y, a ser posible, al estilo del golpe del 36 (ya no les vale con seguir apuntalando el régimen de la Transición).

Tal vez haya una escasez de neuronas afectivas en todos y cada uno de estos agentes, pero más allá de patologías sin tratamiento posible, el resultado de que asuma el poder la parte más oscura, menos racional y más insensible del ser humano, es el que estamos viendo en muchos de los países en los que, tal y como podemos comprobar cada día, no solo sufren los migrantes, también gran parte de la población que se dice autóctona, la cual es tratada con desprecio, privada de oportunidades y expuesta a los caprichos del autocolonialismo de las grandes corporaciones, también llamadas fondos buitre.

Quienes nos aferramos a la esperanza de que la realidad pueda compadecerse, al fin, de los desposeídos del mundo, no podemos dejar de sentir tristeza frente al hecho de ver cómo una parte de la sociedad ha reaccionado y seguirá reaccionando con furia desmedida en contra de los derechos de otras personas. ¿Cómo mirar para otro lado a sabiendas de que hay una infancia que deambula por las calles de Ceuta sin auxilio ni cobijo? Quienes sentimos esta tristeza, ¿pertenecemos a la misma especie que esos seres infectados de ira que tratan de borrar la condición humana de aquellos que consideran diferentes?

Podríamos exponer aquí cientos de argumentos para desterrar la xenofobia desde la lógica o desde el sentido común, pero nada de lo que se diga vale como argumento en el universo del cinismo y la contradicción: quienes siembran la rabia en redes usan un móvil fabricado en un país asiático con decenas de componentes extraídos de las minas de cualquier territorio pobre, quienes ostentan su capacidad de ser españoles y muy españoles viajan en autos que se mueven con recursos inexistentes en la Iberia taurina, quienes aman la bandera y las tradiciones y toda esa parafernalia que al parecer nos distingue de otros lugares resulta que comen fruta importada de África y recolectada por manos no españolas, quienes más se enfurecen en bares, en tertulias de televisión o en reuniones de familia, también necesitarán en algún momento de su existencia a esas personas a las que verbalmente denigran. Y quienes aplauden o alientan la agresión bárbara —como la quema de campos de refugiados— tal vez en un futuro sean abandonados por sus vástagos éstos cuando apliquen en la práctica la lección recibida.

Las concentraciones de odio llegaron hasta en el pueblo más pequeño de la España, patrocinadas por facciones de partidos amorales con raíces franquistas, y que encuentran en la ya de por sí caciquil atmósfera rural el lugar perfecto para extender su propaganda. Sí, lo han oído bien, hasta en los pueblos más pequeños de las provincias más despobladas y más necesitadas de personas, se concentraron las personas para protestar contra otras personas.

No sabemos hasta qué punto puede dañar la inteligencia la consciencia de ver cómo este movimiento de regreso al fascismo se va abriendo paso en nuestras sociedades desde lo primario, lo ancestral, lo cavernario y lo más rastrero. Lo que sí intuimos es que los valores más valiosos de nuestra especie: la bondad, la búsqueda de la verdad o la solidaridad, pero sobre todo la solidaridad, se están echando a perder por el gran retrete de este capitalismo herido de muerte. Y este proceso acontece sin la observancia de las leyes vigentes.

La entrada irregular en Ceuta no concede por sí misma el derecho a residir en España ni el derecho automático de traslado o libre circulación hacia la Península o el resto de Europa pero las personas que acceden entran automáticamente bajo la jurisdicción de las leyes españolas y comunitarias. Esto implica que la persona migrante adquiere una serie de derechos procesales y de asistencia fundamentales antes de que se pueda determinar si procede su devolución o su permanencia.

‘La madre del emigrante’. Escultura de Ramón Muriedas ubicada en Gijón.

Está prohibida la expulsión colectiva y las autoridades deben identificar a cada persona individualmente, reseñar sus datos y abrir un expediente específico para evaluar su situación particular. Así mismo, tiene derecho a solicitar protección internacional. Si formaliza esta solicitud, su proceso de devolución queda paralizado de inmediato hasta que se resuelva si es admitido a trámite. Tiene derecho a asistencia jurídica y de interpretación, es decir, tiene derecho a contar con un abogado (de oficio si carece de recursos) y con un intérprete en su propio idioma. Además, tiene derecho a la no devolución en caliente en caso de haber entrado a nado y sin superar una barrera o elemento físico de contención. También tienen derecho a asistencia humanitaria y sanitaria básica. Y por último, en el caso de menores no acompañados, el Estado tiene la obligación legal específica de protegerlo bajo los principios del interés superior del menor, lo que impide su devolución automática y obliga a tramitar un proceso riguroso antes de cualquier reagrupación familiar, unas consideraciones que son idénticas para víctimas de trata de personas.

Para la solidaridad, estas leyes podrían ser infinitamente mejores. Para la insolidaridad son, al parecer, demasiado humanas, y por eso la deshumanización trata de forzar la desobediencia hacia ellas, sin tener en cuenta ni la historia ni el futuro, esa que tanto se ignora y ese que da tantas vueltas.


Fuente:
Tercera Información

Un nuevo incendio en un campamento de personas migrantes calcina 42 chabolas en Ceuta

 



Propaganda ultraderechista en Ceuta. Fotografía de Queralt Castillo Cerezuela.

Fuegos declarados en tres puntos de la ciudad autónoma, con chabolas, coches y contenedores ardiendo, se suman a las agresiones de las últimas semanas, espoleadas por los partidos y medios de derecha


Más de 40 asentamientos de migrantes, coches y contenedores quemados esta madrugada en Ceuta.

     Más de 40 chabolas en varios asentamientos de personas migrantes en Ceuta fueron incendiadas en lo que los bomberos de la ciudad autónoma califican de “noche terrible”, según informó Europa Press. Además, ocho vehículos y cuatro contenedores fueron quemados en otros puntos de la ciudad. 

El principal foco se localizó en las Naves del Tarajal, en el polígono industrial de Ceuta, y afectó a 42 chabolas y otros asentamientos informales en el exterior de las naves. El incendio fue declarado a la medianoche y cientos de personas tuvieron que ser evacuadas por el personal de emergencia, que todavía no han informado si se trata de un accidente o de un atentado.

En la madrugada del 8 de septiembre, en la misma barriada se produjo un ataque en el que resultó herido Alí, un niño de ocho años, que recibió un perdigón en la cabeza, muy cerca del ojo derecho.


Un niño marroquí de 8 años recibe varios ‘perdigonazos’ en la cabeza tras ser disparado con un rifle en Ceuta.

Cuando su madre salió de la tienda a rogar a los encapuchados que cesaran su ataque, la amenazaron de muerte, según relataba ante los medios.

Al igual que otras agresiones y ataques realizados en las últimas semanas, este fue perpetrado por personas encapuchadas, según los testigos. 

El 30 de agosto, dos hombres marroquíes recibieron disparos de perdigones en la misma barriada y tuvieron que ser atendidos en el hospital. El 1 y el 2 de septiembre, se produjeron otros ataques con características similares: personas encapuchadas en moto que disparaban con pistolas de aire comprimido y balines de plástico.


Mujeres y menores migrantes en el polideportivo del barrio de El Príncipe, en Ceuta.

Desde Vox, el diputado José María Figaredo instó el pasado 18 de agosto a la población ceutí a “cazar” inmigrantes a los que calificó de “invasores”.


Una niña ceutí que participaba en una protesta en Ceuta es acosada por otros manifestantes: ‘Invasora, tienes tubertucolosis’.





El Ministerio de Igualdad instó este 11 de septiembre a actuar por las declaraciones de José María Figaredo sobre los migrantes en Ceuta.

En el Polígono Virgen de África también ardieron varios coches, un camión y varios contenedores. Un trabajador de la empresa pública de limpieza Servilimpce ha sido detenido, según El País, acusado de provocar este y otros fuegos producidos en la última semana.

Esta madrugada también se registraron fuegos en los alrededores del polideportivo Díaz-Flor pasadas las 4h de la madrugada.


Fuente: El Salto

viernes, 4 de septiembre de 2026

La ultraderecha alemana prepara su laboratorio sajón

 

 Por Àngel Ferrero   
      Periodista. En Moscú después de tres años informando desde Berlín para varios medios.


El estado federado de Sajonia-Anhalt celebra unas elecciones en las que Alternativa para Alemania (AfD) lidera desde hace meses las encuestas de intención de voto


Ulrich Siegmund, político alemán miembro del Parlamento Regional de Sajonia-Anhalt desde 2016. Colíder del grupo estatal del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) desde 2022.


     Cuenta atrás en Alemania para evitar un terremoto político. El próximo 6 de septiembre el estado federado de Sajonia-Anhalt celebra unas elecciones que han centrado toda la atención de los medios de comunicación alemanes, pero también europeos.

Alternativa para Alemania (AfD) lidera desde hace meses las encuestas de intención de voto, con un porcentaje de entre el 41 y el 42%. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz está a casi veinte puntos de diferencia, con un 22%, seguida por La Izquierda, con entre un 12% y un 13%, y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), con un 7%. El resto de formaciones dependen de uno o dos puntos porcentuales para poder superar el umbral del 5% y entrar en la cámara regional. Ése es el caso de Los Verdes, los liberales del FDP y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW).

Con una ventaja sólida desde hace meses en los sondeos, AfD se ve ya como ganadora. La ultraderecha también lidera las encuestas a nivel federal con entre un 27% y un 28% —entre siete y ocho puntos por delante de la CDU—, por lo que Sajonia-Anhalt podría presentarse como la primera victoria del partido en un Land y, al mismo tiempo, y si nada impide su llegada al gobierno, el laboratorio político de lo que podría ser una Alemania gobernada, o cogobernada, por ellos.

A mediados de julio el candidato local de la formación ultra, Ulrich Siegmund, presentó su “programa de 100 días”, un plan de diez puntos con algunas de las medidas que asegura que pondrá en obra si llega al gobierno. Entre sus promesas figura eliminar las subvenciones a la radiotelevisión pública y a las organizaciones no gubernamentales dedicadas a lo que denominan despectivamente “la industria de la integración y el asilo” y “la industria de la salvación climática”, así como el apoyo a los programas públicos de lucha contra el racismo o la LGTBIfobia en el sistema educativo y las partidas públicas destinadas a las fundaciones de los partidos políticos.

La inmigración ocupa como es esperable un lugar destacado, y AfD ha prometido expulsar a los inmigrantes irregulares e incluir a los solicitantes de asilo en programas de trabajo. En el capítulo educativo, prevé crear aulas especiales para los hijos de los exiliados —“para reforzar el mensaje de que su estancia en Alemania es solamente temporal”— y la presencia de agentes de servicios de seguridad privada en las escuelas con problemas. De acuerdo con la formación, “el experimento inclusivo ha fracasado”, y apuesta también por suprimir las clases de religión islámica y ampliar las clases de idioma ruso, un legado del pasado comunista de la región.

Un punto entero de su programa lo dedica AfD a las “guerras culturales”: propone prohibir las banderas arcoiris de las escuelas, que significan, para ellos, “la desvalorización de la familia y de la normalidad social tradicional”, y su sustitución por la bandera alemana “para educar a los niños en el espíritu del amor a su pueblo y a su patria”. AfD también propone cambiar el lema del gobierno actual —una coalición entre CDU, SPD y FDP— de #moderndenken por #deutschdenken.


El éxito de la ultraderechista AfD abre grietas en el cordón sanitario alemán.

De acuerdo con la formación, el ejecutivo de Sven Schulze ha intentado convertir en su referente cultural la Bauhaus —en Dessau se construyó en 1925 su célebre escuela, hoy Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, con diseño de Walter Gropius, oriundo de la ciudad—, a la que acusa de haber intentando borrar “todo símbolo de raigambre nacional” (un ataque que guarda similitudes con los realizados en su día por el nacionalsocialismo).

El “programa de 100 días” de AfD también propone reducir la cifra de ministerios del gobierno del estado federado y la creación de una comisión para la investigación de la gestión del coronavirus, con el fin de dilucidar las supuestas irregularidades y medidas contrarias a la constitución durante la pandemia. Siegmund presentó su programa flanqueado de carteles con lemas hiperbólicos —pero ya habituales de este espacio político en toda Europa— como “ciudades seguras”, “todo es posible” o “recompensar a quienes se esfuerzan”.

Como señalaron oportunamente algunos medios, ninguna de estas propuestas concreta cómo van a resolverse los problemas que aquejan a este estado federado, especialmente si, como planea AfD, se aprueba una rebaja de impuestos. Sajonia-Anhalt es uno de los antiguos estados de la República Democrática Alemana (RDA) que peores resultados económicos ha tenido desde la Reunificación: ha pasado de tener una población de 2.873.957 habitantes en 1990 a 2.120.252 en 2025, con una tasa de desempleo del 8%.

La paradoja de Sajonia-Anhalt es que, debido a su situación económica actual, y a sus perspectivas, que no son mucho mejores, es uno de los estados federados con menores inveles de inmigración, uno de los temas estrella de AfD. Por lo demás, en arreglo a su cosmovisión racista, la inmigración de Sajonia-Anhalt es mayoritariamente “blanca”, liderada por ucranianos (18,6%), seguidos por sirios (15,9%), polacos (7,8%), rumanos (6%) y afganos (4,9%) (datos de 2022). Al mismo tiempo, es la economía lo que impulsa a la formación ultra en los sondeos ante la parálisis y el agotamiento del resto de partidos políticos a ojos de los votantes, una situación demasiado familiar en el resto de Alemania y Europa. Cuando el semanario Der Spiegel publicó una portada con la fotografía de Siegmund y el titular “El hombre más peligroso de Europa”, lejos de lamentarlo, AfD lo celebró como una muestra de su lucha contra los medios de comunicación establecidos y el sistema político que los sostienen.

El dilema de La Izquierda

La Izquierda, en tercer lugar, podría demostrarse clave para impedir la formación de un gobierno de AfD en Sajonia-Anhalt. No hay ningún otro partido mejor posicionado para evitarlo llegado el caso, ya que pese a su liderazgo en los sondeos AfD no cuenta con una mayoría absoluta. Un correo interno enviado por La Izquierda a sus afiliados en el mes de agosto recordaba que uno de cada siete votantes sigue sin haberse decidido por una opción electoral —unas 200.000 personas que podrían decantar decisivamente la balanza— y ha llamado a sus militantes a sumarse a una campaña informativa puerta a puerta como la que les dio tan buenos resultados en las pasadas elecciones federales.

El propio partido ofrecía un ejemplo de este tipo de campaña: “’No tienen nada que hacer aquí’, nos dicen en una puerta. A pesar de ello, nuestros equipos insisten. Rendirse no es una opción. Un piso más arriba un hombre abre la puerta y afirma que esto no va con él. Al final terminamos hablando sobre los alquileres, la educación y las pensiones, y asegura que durante la conversación se ha acercado a nuestras posiciones”.

Pero incluso si La Izquierda transforma a todos esos indecisos en votos para su partido, ello implicaría entrar en una coalición de gobierno inédita con los conservadores y los socialdemócratas, o con los dos anteriores y otro partido si logra superar el umbral del 5%, o, al menos, apoyar a un gobierno en minoría de la CDU desde el parlamento. El copresidente del partido, Luigi Pantisano, aseguró en una entrevista para la televisión ZDF que ésta era la consecuencia lógica del antifascismo. “Se trata de evitar que un partido de extrema derecha llegue al poder”, declaró señalando los casos de Turingia y Sajonia, donde La Izquierda apoya desde el parlamento a gobiernos en minoría para bloquear las iniciativas legislativas de AfD. Desde Berlín, no obstante, la cuestión se trata con visible discreción, ya que el apoyo a la CDU —cuyo programa se encuentra, huelga decirlo, en las antípodas del de La Izquierda— podría llegar a empañar sus perspectivas electorales en otros estados federados, en particular en Berlín, donde cuenta con posibilidades de llegar al gobierno.

La duda de la Alianza Sahra Wagenknecht

Aunque la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) se quedó fuera el Bundestag en las pasadas elecciones, mantiene una fuerza relativa en los antiguos estados federados de Alemania oriental y, aunque desde enero ya no forma parte del gobierno de Brandeburgo, sí que se mantiene en el de Turingia, con fuertes disputas con la dirección central del partido, que presiona a la dirección local para que lo abandone.


Sahra Wagenknecht ha fundado su propia Alianza Sahra Wagenknecht – por la Razón y la Justicia (BSW).

Esta escisión de La Izquierda en torno a una de sus figuras más controvertidas se ha pronunciado, como en elecciones anteriores, con ambigüedad sobre lo que haría de entrar en la cámara regional. Wagenknecht adelantó a los medios de comunicación que, de formar parte de ella, su grupo parlamentario se abstendría en una tercera votación para la elección del presidente antes que forzar una nueva convocatoria electoral, lo que, en efecto, posibilitaría la llegada de AfD al gobierno de Sajonia-Anhalt.

Asimismo, BSW tampoco votaría por el candidato conservador, Schulze, por su oposición al programa económico y social de la CDU. Ante los rumores que circularon semanas atrás, la copresidenta de BSW, Amira Mohamed Ali, ha excluido la posibilidad de entrar en una coalición de gobierno con AfD. “Programáticamente, AfD está muy lejos de nosotros”, explicó Ali en una entrevista con Deutschlandfunk, “AfD apoya el rearme, AfD apoya los recortes sociales, y, además, AfD tiene, en parte, miembros que son de extrema derecha, que son fascistas: con un partido así no podemos formar coalición”. En una entrevista anterior con el diario Die Welt, Ali propuso la elección de un candidato de consenso independiente cuyo programa de gobierno esté sometido a las negociaciones y votaciones entre los partidos representados en el parlamento.

Una medida así, no obstante, no sólo cuenta con la oposición del resto de partidos, sino de sectores de la propia BSW. En paralelo a la campaña en Sajonia-Anhalt, durante este verano se han registrado tensiones entre la dirección en Berlín y el partido en Turingia, que forma una coalición de gobierno con socialdemócratas y conservadores. El partido en Turingia se niega a abandonarla más o menos por los mismos motivos que defiende La Izquierda en Sajonia-Anhalt: para no permitir la llegada de AfD al poder. El presidente de AfD en ese Land, Björn Höcke, no sólo hizo este verano suya la propuesta de Ali de elegir a un candidato independiente, sino que incluso ofreció el puesto de ministra-presidente a la propia Wagenknecht, que ha rechazado la oferta y retado a Höcke a un debate televisado al que este último ha hecho oídos sordos.

La opción nuclear: prohibir AfD

Frente al ascenso de AfD en las encuestas de intención de voto, este verano ha resurgido en Alemania una tercera opción para impedir su llegada al gobierno: prohibir directamente el partido. A comienzos de agosto, el vicecanciller y copresidente del SPD, Lars Klingbeil, publicó en Die Zeit un artículo en el que calificaba de “deber democrático” estudiar un dictamen en este sentido publicado por un grupo de “académicos independientes” que “han demostrado que AfD trabaja sistemáticamente para destruir nuestra democracia y nuestro estado de derecho”.


Pancartas contra AfD desplegadas por antifascistas en un campo de fúbol alemán.

“Si la ideología de extrema derecha llega al poder, nadie estará a salvo”, advertía Klingbeil, para quien “debería examinarse cuidadosamente si se dan las condiciones para una prohibición por parte del Tribunal Constitucional de Alemania”.

Los problemas de una medida de este calibre no son, como cabe imaginar, pocos. Para empezar, existen problemas legales, porque las declaraciones de miembros individuales del partido no equivalen a propuestas políticas, y AfD, como todos los partidos de este espacio político, ha aprendido a caminar por la cuerda floja. Además, cuando hubo un intento parecido por prohibir el Partido Nacional-Democrático de Alemania (NPD) en 2017, el Tribunal Constitucional alegó que, aunque los motivos legales eran sólidos, el partido era demasiado pequeño y poco representativo como para amenazar el orden constitucional. Adicionalmente, fuentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad pidieron que no se prohibiese el NPD, pues, en su opinión, eso sólo llevaría a sus militantes a la clandestinidad y a una radicalización aún más violenta (desde la izquierda se señaló que esas mismas fuentes temían que se revelase, además de los agentes de policía infiltrados en el NPD, las vínculos personales entre miembros individuales de ambas).

Pero también hay problemas políticos, porque ¿puede prohibirse un partido que, de acuerdo con las encuestas de intención de voto, cuenta actualmente el apoyo de más de una cuarta de la población a nivel federal? El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ha defendido que la exclusión de los “enemigos de la constitución” no es “inherentemente antidemocrática”, sino “la expresión de una democracia defensiva”. Argucias retóricas aparte, ¿no podría esa misma argumentación aplicarse algún día, con otra constelación política en el gobierno, a La Izquierda?

La pregunta no es baladí cuando este año se ha conmemorado el 70º aniversario de la prohibición del Partido Comunista de Alemania (KPD) en Alemania occidental, una decisión que acarreó graves consecuencias profesionales y personales para los afectados. El propio recurso a vías legales aparece también a ojos de muchos como una medida desesperada, que no tuvo mucho efecto por lo demás en la última campaña electoral de Donald Trump en Estados Unidos y no parece tenerlo tampoco en los sondeos para la candidata de Agrupación Nacional (AN) en Francia, Marine Le Pen. Como han señalado varios analistas, una medida de este tipo también podría ser contestada por la Casa Blanca, donde la formación ultra cuenta con simpatizantes como el vicepresidente JD Vance: cabe recordar que en su viaje a Múnich de 2025 rehusó reunirse con el entonces canciller, Olaf Scholz, y lo hizo con la co-presidenta de AfD, Alice Weidel. Así, Washington podría adoptar medidas de represalia, como sanciones personales a sus responsables y aranceles económicos al país.

Mientras se debate, a diferentes intensidades, la prohibición de AfD, la formación ultra —como ha ocurrido con el caso de la portada de Der Spiegel arriba mencionada— trata de sacar partido a la situación, presentándose como la opción más opuesta al establishment. Incluso si el resto de partidos logran impedir la llegada de AfD al gobierno de Sajonia-Anhalt, el problema está lejos de acabarse en ese estado federado: en el último sondeo publicado, el de Insa del pasado 29 de agosto, AfD llegaba al 29%, y un 22%, o uno de cada cinco encuestados, aseguraba que abandonaría al país si la ultraderecha llegaba al poder.


Fuente:
El Salto

domingo, 30 de agosto de 2026

La tormenta perfecta de Ceuta: un mes de crisis para alimentar el odio y la violencia contra los migrantes

 

      Redactora de Vivienda y Memoria Histórica en Público.


La crisis humanitaria en Ceuta ha desatado un profundo choque político y social marcado por el repunte de los discursos xenófobos, las críticas a la gestión institucional y la preocupación por el deterioro de la convivencia


Mobiliario urbano y enseres arden en Ceuta durante una manifestación para protestar por la situación provocada por la llegada masiva de migrantes. 27.08.2026.


     Entre el 30 y el 31 de julio, 72.000 personas cruzaron la frontera que separa Marruecos de la ciudad autónoma de Ceuta. Lo hicieron a pie o nadando con pequeños flotadores. La incursión se saldó con 145 fallecidos -según datos de Caminando Fronteras-, confirmándose como una de las mayores tragedias migratorias de la ciudad. Otros tantos se encontraron con una ciudad incapaz de darles asistencia. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) arrastraba días de problemas de sobreocupación, así que calles, playas y parques se convirtieron en campamentos improvisados. El 29 de julio, antes incluso de que se produjera la entrada masiva, el presidente de Ceuta ya hablaba de "colapso".

La mayoría eran chicos jóvenes y menores, aunque también cruzaron niñas y familias enteras que se encontraron con la misma problemática. Ante la falta de recursos, en los días siguientes se produjo un gran flujo de retorno, aunque un mes después todavía son miles las personas que siguen durmiendo al raso y que subsisten gracias a la ayuda de vecinos y ONG.

Uno de los mayores asentamientos se concentró en la playa de El Trampolín, donde el pasado jueves un grupo de ceutíes quemó las camas improvisadas y los pocos enseres que tenían los migrantes. El grupo violento se había concentrado en esta zona tras acudir a una manifestación en contra del Gobierno. Minutos antes de este incidente habían tratado de evitar que voluntarios de Cruz Roja repartieran comida en la zona. Este viernes otro grupo se acercó o a la misma zona con consignas como “Invasores, expulsión”, pero no hubo brotes de violencia.

La crispación y la polarización no han hecho más que aumentar en estas cuatro semanas, convirtiendo a esta pequeña ciudad de 84.000 habitantes en una olla a presión. La normalidad está lejos de retomarse, como admitió a finales de semana Félix Bolaños, ministro de la Presidencia. El Gobierno central no puso en marcha el mando único hasta el martes pasado y todavía no se ha podido trasladar a la Península a los miles de menores que llegaron esos días a Ceuta, entre ellos al menos 500 niñas. Esta semana también se conocía la denuncia de 16 agresiones sexuales en lo que va de mes, algunas con estas menores como víctimas.

En medio de toda esta situación, desde la derecha han aprovechado para atacar al Gobierno y su política migratoria. El Partido Popular se ha negado en todo momento al reparto obligatorio de menores migrantes, una postura compartida también por Vox. Los populares piden reformar la ley de Extranjería para garantizar el rechazo en frontera y plantean como única alternativa la repatriación de todos los migrantes. Ante el aumento de la tensión social y mensajes ambiguos de sus dirigentes, finalmente los populares hicieron un "llamamiento firme a la calma" el viernes, aunque sin dejar de dirigirse a los migrantes como "invasores". "Quien piense que con la violencia ayuda a Ceuta se equivoca. Solo da alas a los que pretenden señalar a los invasores como víctimas cuando las víctimas verdaderas somos los ceutíes", afirmaba el diputado popular Jesús Celaya Brey. 

Una crisis humanitaria lejos de resolverse

En cuestión de horas la entrada masiva de personas en Ceuta se convirtió en una emergencia sanitaria y social aguda, con todos los servicios al límite. Precisamente las posibles instalaciones para albergar a quienes han decidido quedarse o están pendientes de que avancen sus peticiones de asilo fueron motivo de discusión con el Gobierno de la ciudad. Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma, se ha negado a facilitar polideportivos y otros emplazamientos elegidos por el Gobierno al contar con baños y duchas, entre otros motivos. "Si intentan usarlos, van a tener que sacarme a mí de ellos", llegó a decir. Este viernes, el mando único aprobó un listado de espacios para la reubicación de los migrantes.

La falta de salubridad de los asentamientos ha provocado también ciertos brotes de gastroenteritis y otras infecciones, aunque desde la comunidad médica descartan que se pueda hablar de epidemia. Si bien, en los días posteriores al 30 de julio los sindicatos denunciaron que tanto el Hospital Universitario como los campamentos a pie de calle se encontraban al límite. Desde el Partido Popular se han utilizado estas noticias para llegar, incluso, a pedir el confinamiento en Ceuta por "enfermedades infectocontagiosas". Algunos militares denunciaron casos de sarna, que ellos mismos achacaban a la falta de higiene de las bases.


Migrantes acampados en las naves del Tarajal.

Entre los migrantes que lograron cruzar la frontera había muchos hombres jóvenes, pero también un número inusualmente alto de menores no acompañados y de familias con niños. El Gobierno asegura que actualmente hay unos 2.000 menores en el sistema de acogida de Ceuta; de ellos, más de 500 son niñas o chicas adolescentes. Este último grupo, el más vulnerable a sufrir violencias, será próximamente trasladado a la Península. El resto también será repartido entre las diferentes comunidades autónomas, otro de los temas de confrontación entre Gobierno y oposición.

"La crisis de Ceuta muestra con especial crudeza cómo ser mujer, niña o adolescente, estar en movilidad y encontrarse sin alojamiento estable multiplica las situaciones de riesgo", subraya en conversación con Público Oussama Chakkor, psicólogo social experto en migraciones en la organización ActionAid España. Una de las caras más amargas de esta crisis es la violencia sexual. Según ha informado la Fiscalía, se han contabilizado 16 agresiones sexuales en el último mes, con 17 víctimas, de las que 16 son mujeres. La mayoría no llegan a la mayoría de edad.


Mujer migrante en Ceuta, reubicada en el campo de fútbol del colegio Reina Sofía.

El psicólogo explica que la situación actual es particularmente grave porque muchas de estas personas se han encontrado con semanas de "incertidumbre, recursos improvisados y situaciones de calle", que han podido documentar ONG como Human Rights Watch. "Cuando falta identificación individual, aumentan las posibilidades de que una niña desaparezca de los mecanismos de protección. Cuando no existen espacios seguros para mujeres, aumenta la exposición a la violencia sexual", añade. Bajo su punto de vista, la respuesta a las menores no ha sido "ni correcta ni suficiente". "La protección llegó tarde y, durante semanas, muchas niñas y adolescentes quedaron expuestas a situaciones que nunca deberían haberse normalizado", concluye.

En la misma línea, Helena Maleno, defensora de los derechos humanos, periodista e investigadora especialista en migraciones y trata de seres humanos, cree que, un mes después, España no ha estado a la altura que la situación requería. "Todavía no se está garantizando el acceso a ayuda humanitaria, no se está pudiendo proteger a todos los niños y a todas las personas demandantes de asilo... Hay un fracaso del sistema y un abandono de las autoridades, y esto está alimentando el malestar y los discursos de odio", lamenta.

Odio y racismo disparados

"Nos estamos encontrando con que no se da una respuesta gubernamental adecuada y sobre todo con que se está propagando el discurso del odio, y ese odio está haciendo mucho daño en Ceuta. Se está atacando a los migrantes y a los musulmanes ceutíes", denuncia a este periódico Abdelah Mustafa, presidente de la asociación de vecinos de la Barriada de la Reina. Junto con sus vecinos se organizó desde el primer día para habilitar el polideportivo como refugio para mujeres y menores. Otros muchos voluntarios y ciudadanos anónimos se han encargado de llevar comida, mantas o hasta abrir las puertas de sus casas a familias y personas necesitadas.

En el lado contrario, según pasan los días ganan más terreno los mensajes de odio y la hostilidad hacia la comunidad árabe y subsahariana. Aunque el suceso más grave se vivió el jueves con la quema de enseres en la playa, la ultraderecha llevaba semanas caldeando el ambiente. El secretario general de Vox en el Congreso, José María Figaredo, llegó a afirmar que había que "cazar uno por uno" a los migrantes que habían entrado irregularmente en Ceuta. Sus palabras provocaron denuncias ante la Fiscalía, pero el diputado no ha dado marcha atrás.


Varias personas intentan bloquear la ayuda humanitaria en la playa de El Espigón.

En tan solo dos días -el 30 y 31 de julio-, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), detectó más de 9.500 mensajes de odio en redes sociales contra la entrada masiva de finales de julio. Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, este "pico" de mensajes de odio ligado a la crisis migratoria en Ceuta ha impulsado el repunte de publicaciones de odio en redes durante julio, con 57.406 contenidos frente a los 40.800 de junio. El 68% de los contenidos analizados tenían foco en el odio a las personas procedentes del norte de África.

"Cuando se repite diariamente que existe una invasión, una amenaza o una ciudad tomada, se alimenta una sensación de emergencia permanente que puede aumentar la hostilidad hacia los migrantes, las agresiones racistas o la ruptura de la convivencia. En una ciudad como Ceuta las consecuencias pueden ser muy peligrosas", advierte Chakkor. El psicólogo alerta de los riesgos de convertir una crisis de gestión y protección en un conflicto identitario entre cristianos y musulmanes "si no se pone freno a ciertos discursos". En el caso de la violencia sexual, recuerda que "no tiene pasaporte", pero las víctimas sí tienen "rostro, cuerpo, historia y derechos": "Cuando utilizamos una agresión para construir odio contra miles de personas, corremos el riesgo de volver a ejercer una segunda violencia: quitar a la víctima su historia y convertir su dolor en propaganda".

El consultor político y analista Jordi Sarrión también incide en declaraciones a Público en la influencia que puede tener el discurso político en estallidos violentos como el del jueves -aunque no sea el único responsable directo- "al ir radicalizando progresivamente a una parte de la sociedad". Por otro lado, afirma que "cada día hay un ejército digital que se levanta en las redes para sembrar el caos": "Hay cuentas, perfiles y actores que amplifican cada incidente, cada imagen y cada mensaje de confrontación, y contribuyen a generar una sensación de conflicto permanente. No podemos ser ingenuos ante el papel que está jugando este ecosistema digital en la crisis de Ceuta".

Crisis política

La crisis humanitaria en Ceuta ha pasado a ser una crisis política de primera magnitud. Dos días después de la entrada masiva, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que la crisis "estaba resuelta". Este jueves 27 de agosto Bolaños reconocía que no se había recuperado la normalidad y que todavía quedaba un largo camino por delante. En los últimos días han comparecido varios ministros sobre el tema, aunque lo más llamativo ha sido la confrontación de versiones sobre el papel del CNI en la detección de la entrada masiva por parte de Interior y Defensa.

Tanto la oposición como los organismos sociales y los vecinos de Ceuta llevan semanas denunciando "lentitud" a la hora de actuar en la ciudad autónoma. Este martes entró en vigor el real decreto por el que se ha establecido el mando único, una medida que el Gobierno ceutí pidió desde el minuto uno. Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y exsenador del PSOE, considera que el mando único puede optimizar la gestión y acelerar en lo posible la puesta en marcha de soluciones inmediatas. "Evidentemente, hemos perdido varias semanas, preciosas", apostilla. Entre otras cuestiones, el experto no entiende por qué se rechazó la petición unánime de los políticos ceutíes para activar mecanismos extraordinarios previstos o la tardanza de algunos ministros en personarse en la ciudad. "Sumemos el hecho de que no se ha dotado de medios y recursos extraordinarios a los servicios de Policía y administración de justicia que tienen que gestionar los varios miles de expedientes de retorno, los de acogida y los de traslado en el caso de los menores", explica a este medio. 

Todo esto, opina el experto, ha contribuido decisivamente a esa reacción de violencia que estamos viendo, "al haber una presión constante de discursos xenófobos" por parte de la extrema derecha que han sido incorporados "no solo por Vox, sino también en parte por el PP": "Se ha llegado a utilizar un lenguaje casi bélico, y se piden actuaciones que no solo infringen la legalidad vigente, sino que tratan a todos esos grupos que se encuentran en Ceuta no como personas con derechos, sino como grupos peligrosos que hay que expulsar o incluso eliminar".

Por su parte, Sarrión cree que hay que distinguir entre cómo se gestionó el inicio de la crisis y la reacción actual. De acuerdo a su análisis, los esfuerzos iniciales por transmitir tranquilidad podrían haber sido acertados —teniendo en cuenta el revuelo político interno y global— si la crisis se hubiera cerrado rápidamente. "El problema es que el Gobierno se confió, no estaba preparado para que el problema se prolongase durante semanas y afectase a la convivencia en Ceuta", añade. Además, considera que la presencia del Estado en el terreno debería haber sido mucho mayor desde el principio. 

En cuanto a la reacción de la oposición, al igual que De Lucas, lamenta que estemos viendo cómo se cruzan "líneas rojas que no deberíamos normalizar". "Todos los partidos tienen una responsabilidad enorme en este momento. Se puede exigir al Gobierno que recupere el control, que dé soluciones y que proteja a los ceutíes sin convertir a las personas migrantes en el enemigo", concluye.

El papel de Marruecos y las redes sociales

Otra de las cuestiones que se ha reprochado al Ejecutivo es la ausencia de crítica hacia Rabat. "Sembrar sospechas sobre un gobierno de un país vecino con el que hay que cooperar y con el que hay que tener buenas relaciones de vecindad no es un buen camino", decía Bolaños esta semana recetando a la oposición un curso acelerado de diplomacia básica. Lo cierto es que hasta ahora todo apunta a que detrás de la entrada masiva estaban las redes sociales, aunque las imágenes parecen confirmar que la gendarmería marroquí no opuso gran resistencia los días 30 y 31 de julio, como sí hizo ante el intento de entrada fallido del 15 de agosto.

"Creo que lo que está a nuestro alcance no es tanto establecer inequívocamente la responsabilidad directa de Marruecos en la entrada masiva, sino sostener la verosimilitud de la hipótesis de que, sin el conocimiento por parte de Marruecos de lo que se preparaba, sin la omisión de medidas de control en la parte marroquí de la frontera, en esos dos días, es imposible que ocurriera un acontecimiento de esas dimensiones", analiza De Lucas, que sostiene que es "difícil creer" que 8.000 personas se pongan de acuerdo espontáneamente en acudir el mismo día a Ceuta. También apunta al posible interés de potencias extranjeras en erosionar la imagen de España y sembrar desunión en la UE.

En este sentido, tanto el catedrático como el resto de voces consultadas por este medio insisten en la importancia de tener fronteras seguras. "Es evidente que la externalización de fronteras abre la puerta a estas consecuencias. Cuanto más se amurallan los Estados, más muestran su incapacidad de ser soberanos en asuntos que son de rango global y por lo tanto exceden a la competencia de un solo Estado; incluso de una asociación de Estados como la UE", concluye.

Esta estrategia de política migratoria, además, ha resultado ineficaz para frenar las llegadas irregulares y eventos tan trágicos como el vivido este julio. Las entradas irregulares a través de Ceuta se han multiplicado por cinco, de acuerdo con los datos que periódicamente publica el Ministerio del Interior: han pasado de 753 en 2021 a 3.323 en 2025. En lo que llevamos de 2026 (hasta julio y sin contar la entrada masiva de los días 30 y 31) han sido ya 4.182 personas las que han logrado sortear las concertinas.

Hay desaparecidos y fallecidos sin identificar

Los últimos de los que nadie habla en esta crisis son los fallecidos. Caminando Fronteras cifra en 145 las víctimas mortales de esta crisis migratoria, aunque, según señala a Público Helena Maleno, aún hay un número importante de personas que continúan desaparecidas y que podrían estar o no entre los cadáveres recuperados.


Entierro de varios migrantes en el cementerio musulmán de Ceuta.

El pasado jueves, mientras se producían los disturbios en las playas de Ceuta, en el cementerio de la mezquita de Sidi Embarek se daba sepultura a los últimos once cuerpos que quedaban por enterrar. Solo nueve de los fallecidos rescatados por España han podido ser identificados; el resto descansan en bolsas blancas con un número identificativo. Maleno pide más ayuda para que las familias, especialmente las de terceros países, puedan recuperar los restos mortales, "para lo que sería fundamental la colaboración de los consulados".


Fuente: Público