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martes, 8 de septiembre de 2026

Una geopolítica del caos muy calculada

 

Por Mercedes Gallego         
               Periodista internacional. Corresponsal del Grupo Vocento en Nueva York desde hace 16 años.


Los ‘lobbies’ marroquíes amortizan su inversión en Washington al convertir a Rabat en el nuevo socio militar de EEUU en África, mientras España paga la factura


Marco Rubio y el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, en abril de 2025.


     Casi tres años antes de la crisis de Ceuta, Estados Unidos tuvo su propia ‘invasión’ migratoria. El epicentro fue Eagle Pass (Texas), una ciudad fronteriza de 28.000 habitantes a la que, en diciembre de 2023, llegaron hasta 12.600 personas diarias durante una semana seguida. Los migrantes triplicaban la población local y algunos se ahogaron en el Río Bravo, atrapados por las boyas de protección. Trump ya empleaba entonces el manual que ahora aplica a la frontera Sur de Europa.

Al año siguiente, el magnate ganó las elecciones por segunda vez, con las deportaciones masivas como eje de su campaña. En la primera ya había descubierto el potencial político del miedo a la “invasión” migratoria.

Hasta junio de 2015, sólo era un excéntrico millonario de tabloides y reality shows, con apenas el 2% de la intención de voto, empatado por abajo con candidatos intrascendentes en una lista de 16 aspirantes. Un mes después de demonizar a los inmigrantes, con la promesa de construir un muro para resolver un problema que aún no existía –los datos oficiales reflejaban una tendencia a la baja del 28% interanual–, encabezaba las encuestas. La cobertura ininterrumpida de sus declaraciones incendiarias convirtió a los medios en cómplices de su victoria.

Trump, que tiene un gran instinto para las bajas pasiones, supo de inmediato que había topado con un filón. “Podría ganar las elecciones dos veces con este tema del muro”, dijo en la Conferencia de Acción Conservadora de 2020. Y lo hizo. El año pasado detectó ese potencial en Europa y empezó a azuzar el miedo a la extinción si no se sigue su ejemplo migratorio. “Tienen que ponerse las pilas. Si no lo hacen, Europa dejará de ser lo que es”, dijo este agosto, en un remake europeo de su campaña. “Si no tienes fronteras, no tienes país”.

Es difícil decir cuándo entró Ceuta en el radar de su simplismo geográfico, pero sin duda lleva años o décadas en el de los lobbies marroquíes, que asignan al cabildeo de Washington unas diez veces más que España. Despachos como Brownstein, Qorvis y Scribe Strategies suman casi dos millones de dólares anuales en contratos para incidir en la posición de EEUU sobre Ceuta, Melilla y las aguas del Sáhara.

Consciente del gusto de Trump por el lujo y los tiranos, el reino de Mohamed VI redobló la apuesta. Entre 2016 y 2025, los lobbies marroquíes invirtieron 58,9 millones de dólares, según Open Secrets.


Gasto total de Marruecos por año.

La inversión se amortiza con creces: el polémico informe del Congreso que cuestiona la soberanía española sobre Ceuta y Melilla recomienda, de premio, asignar a Marruecos “no menos de 20 millones de dólares” en financiación militar. Y eso es solo la guinda para justificar su inclusión en una ley presupuestaría, según lo que ha redactado el subcomité que preside Mario Díaz-Balart, fundador del Caucus Marroquí del Congreso.

En diciembre de 2020, un mes antes de dejar el poder, Trump añadió la firma de Mohamed VI a los Acuerdos de Abraham: Marruecos reanudaba relaciones con Israel a cambio del apoyo de Washington a su plan de autonomía para el Sahara español. Un canje perfecto que alumbraba un nuevo eje del orden mundial trumpista: EEUU, Marruecos e Israel. Un mes después se marchó de Washington ofuscado, en helicóptero, sin despedirse siquiera de su sucesor. La política del caos había fallado. Lanzó a sus hordas sobre el Capitolio, pero no pudo evitar que el Congreso certificara la victoria de Joe Biden.

Marruecos e Israel siguieron trabajando durante ese paréntesis. La gran autopista Tiznit-Dakhla que atraviesa el Sahara Occidental se construyó en su ausencia, pero pronto será rebautizada como Donald J. Trump, en muestra de “profundo agradecimiento”. El comercio entre Marruecos e Israel se ha multiplicado por cuatro en cinco años, hasta 576 millones anuales. Pero ojo, no intercambian latas de sardinas. El 74% de lo que Israel exportó a Marruecos en 2020 fue material aeroespacial, aviones y helicópteros. Al año siguiente, la venta de armamento se multiplicó por siete en términos absolutos. Y este enero se firmó un nuevo acuerdo de cooperación militar, después de que Marruecos incrementara su presupuesto de Defensa un 18%, para comprar drones y sistemas antiaéreos israelíes, pero también para algo más serio: la construcción de una fábrica de drones kamikaze israelíes en suelo marroquí. Se trata de una relación de bajo desembolso, en comparación a la que tiene con España –su principal socio comercial–, pero de alto impacto estratégico.

En Washington, el lobby marroquí tampoco descansó con Biden en la Casa Blanca, que en esto la primera democracia se parece al caos y nos vuelve daltónicos. Según una investigación de CBS Miami, al dejar su escaño, Lincoln Díaz-Balart (hermano de Mario) montó la firma de lobby Western Hemisphere Strategies, con la que cobró 1,2 millones de dólares, entre 2012 y 2017, de un solo cliente: el Moroccan American Center for Policy. Veinte mil dólares al mes por “afectar positivamente las relaciones entre Marruecos y Estados Unidos”.

Con la vuelta de Trump y el nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado, el círculo cubanoamericano de Washington ha encontrado una puerta directa a la Casa Blanca. Rubio no llevaba ni una semana en el cargo cuando ya se había organizado una bilateral telefónica con el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita, y una visita para abril. El “socio estratégico” fue recibido en la Casa Blanca por el entonces asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y luego por el propio Rubio, quien reafirmó públicamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. En el Capitolio, los congresistas Díaz-Balart y Joe Wilson calificaron a Marruecos de “aliado crucial” para EEUU.

Mientras tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez se perfilaba en Washington como todo lo contrario. Rehusó aumentar al 5% el gasto de Defensa que acordó la OTAN, se abstuvo de participar en el Consejo de Paz para Palestina, criticó sin medias tintas el genocidio y el 4 de marzo negó oficialmente el uso de las bases de Rota y Morón para atacar a Irán. Ese parece haber sido el detonante.

En el desorden del caos hay un orden, el del bully, que no puede dejar que nadie se insubordine. A los pocos días, la Casa Blanca encargó la elaboración de un “dossier preventivo” sobre las vulnerabilidades económicas y estratégicas de España, que se le presentó a Trump semanas después en Mar-a-Lago. Repsol aparecía como “buque insignia” del negocio energético internacional español. La empresa podía ser un blanco fácil de presión económica porque ya tenía un pie en Venezuela y mucho que agradecer, al haber sido una de las cinco primeras en recibir licencias del Tesoro para operar con la estatal venezolana.

Como parte de la ofensiva, el 12 de marzo, Michael Rubin, analista proisraelí del think tank conservador American Enterprise Institute (AEI), publicó en la propia web del centro un artículo titulado “Madrid critica a Israel, pero España es un poder colonial” que no deja lugar a sutilezas. En él califica a España de “potencia colonial” y a Sánchez de “hipócrita” por retirar a su embajador en Israel un día antes. Cuatro días después, redobla con una arenga publicada en el Middle East Forum. Bajo el título “Marruecos debería enviar una nueva Marcha Verde a Ceuta y Melilla”, pide explícitamente a Trump que declare esos enclaves “territorio marroquí ocupado”. ¿De verdad alguien cree que esa noticia no llegó a Rabat?

Lo que sí llegó a España seis días después fue otra cosa. El 18 de marzo, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional española recibió el volcado del teléfono de Rodolfo Reyes, el accionista de Plus Ultra, clave para el caso contra Rodríguez Zapatero. Las pruebas de cortesía estaban en manos de EEUU desde 2021.

Como seguimiento, en abril Díaz-Balart declaró a El Español que el presidente Trump estaba buscando “alternativas a España” para trasladar sus bases. Al ser preguntado expresamente si Marruecos sería esa alternativa, el sobrino político de Fidel Castro –el líder pionero en inundar a otro país con migrantes (Mariel, 1980)–, responde: “Es interesante, porque Ceuta y Melilla están en territorio marroquí y la actitud de Marruecos ha sido muy positiva”. O sea, la de su representado.

Como presidente del subcomité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, aprovechó una ley presupuestaria para decir en un informe adjunto que “Ceuta y Melilla son ciudades en territorio marroquí, administradas por España, largamente reclamadas por Marruecos”. El texto se compromete a “apoyar los esfuerzos del secretario de Estado para alentar negociaciones diplomáticas entre Marruecos y España sobre el futuro estatus” de esas ciudades.

El caos está ya bien engrasado. En paralelo, el senador de Missouri Roger Wicker impulsa en el Senado una ley que blindaría la hoja de ruta de Defensa firmada en abril. El Pentágono tendría hasta 2036 para convertir a Marruecos “en el socio más capaz de EEUU en el continente africano”, sustituyendo a las bases que pierde en el Sahel, tras los golpes de Estado en Mali, Níger y Burkina Faso.

Lo que atisba la opinión pública en ráfagas de Instagram es solo la punta del iceberg de una estrategia muy elaborada. Dos semanas después de que se aprobase la ley que incluye el informe que atribuye a Marruecos Ceuta y Melilla, Mohamed VI celebra la Fiesta del Trono, con la visita de Sánchez a Argelia como trasfondo. Más de 70.000 personas responden al llamado de los coyotes digitales por las redes y entran a Ceuta en aluvión, mientras en Melilla la Gendarmería logra contener otra avalancha humana. En El Tarajal no todos completaron el cruce, y hubo al menos 145 muertes, porque el mar, como el Río Bravo, cobra un peaje.

Algunos de los presentes en la fiesta del rey aseguran que sus propios asesores estaban helados con la magnitud de lo que ocurría. Por su parte, los observadores están convencidos de que esa no era la imagen que se deseaba proyectar, justo cuando el monarca repasaba los logros de su mandato. Pero desde luego, logró captar la atención de Trump.

“Es terrible. Recuerden esa imagen”, dijo esa misma noche, aprovechando para arrimar el miedo a su campaña. “Así estaremos nosotros dentro de tres años si gana el bando equivocado”.

Este jueves 10 de septiembre Trump estará en Texas, no para rendir tributo a los migrantes ahogados en Ceuta o en Eagle Pass, sino para culminar la convención de su partido de cara a las legislativas de noviembre con un homenaje a Charlie Kirk, en el primer aniversario de su muerte.


Charlie Kirk reparte gorras en el evento de su American Comeback Tour en la Florida State University en febrero de 2025.

A veces el caos acaba devorando a quienes lo generan, pero qué mejor manera de rendirles homenaje que reconducir todas las pérdidas hacia las urnas.

Una cronología

10 de diciembre de 2020

Donald Trump anuncia el acuerdo de normalización entre Marruecos e Israel y el reconocimiento de EEUU a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

21 de enero de 2025

  • Trump es investido por segunda vez. El Senado confirma a Marco Rubio como secretario de Estado por unanimidad.

27 de enero de 2025

  • Rubio conversa por teléfono con el ministro de Exteriores marroquí, Nasser Bourita. El resumen oficial destaca “la importancia de una asociación estratégica” entre ambos países.

8 abril de 2025

  • Nasser Bourita, ministro de Exteriores maroquí, visita Washington y mantiene sendas reuniones con Rubio y el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz.

9 de abril de 2025

  • Los congresistas Mario Díaz-Balart y Joe Wilson reciben a Bourita en el Capitolio y declaran a Marruecos “aliado crucial” en Oriente Medio.

3 de enero de 2026

  • EEUU captura a Nicolás Maduro y su esposa mediante una operación militar e instaura en el poder un gobierno tutelado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

  • Pedro Sánchez dice que no reconocerá “una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”.

9 de enero de 2026

  • El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, participa en una reunión convocada por la Casa Blanca con una veintena de petroleras y le agradece a Trump que “abra la puerta a una Venezuela mejor”.

13 de febrero de 2026

  • El Tesoro de EEUU emite la primera licencia general que autoriza a Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol a operar en el sector petrolero venezolano.

4 de marzo de 2026

  • Sánchez niega el uso de las bases de Rota y Morón para atacar Irán y cierra el espacio aéreo español a los cazas de EEUU.

  • Esa semana la Casa Blanca encarga el “dossier preventivo” sobre las vulnerabilidades de España y señala a Repsol entre ellas.

12 de marzo de 2026

  • El analista Michael Rubin publica: “Madrid critica a Israel, pero España es un poder colonial» en el think tank conservador American Enterprise Institute.

16 de marzo de 2026

  • Rubin publica la secuela: “Marruecos debería enviar una nueva Marcha Verde a Ceuta y Melilla” en el think tank Middle East Forum.

18 de marzo de 2026

  • La unidad de la Policía Nacional española especializada en delitos económicos recibe de EEUU el volcado del teléfono de Rodolfo Reyes, vía Seguridad Doméstica.

1 de abril de 2026

  • Díaz-Balart, en El Español: “Ceuta y Melilla están en territorio marroquí”.

15 de abril de 2026

  • El secretario de Defensa Pete Hegseth y su homólogo Abdellatif Loudiyi firman una hoja de ruta de 10 años para “una integración militar sin precedentes” en 2036.

30 de abril de 2026

  • El subcomité de Asignaciones de la Cámara para Seguridad Nacional y Departamento de Estado oficializa en un informe que “Ceuta y Melilla son ciudades en territorio marroquí administradas por España”.

1 de mayo de 2026

  • Trump reemplaza a Waltz por Rubio, que acapara así también las funciones de consejero de Seguridad Nacional.

15 de junio de 2026

  • El Comité de Servicios Armados aprueba la Sección 1268 sobre Marruecos del senador Roger Wicker, que blindará la hoja de ruta frente a cambios de gobierno.

14 de julio de 2026

  • La ley de Autorización de Defensa Nacional S-4784 que incorpora la iniciativa de Wicker queda bloqueada en el Senado en un voto de procedimiento (50-46) por el pulso a la guerra de Irán.

15 de julio de 2026

  • La Cámara Baja aprueba la H.R. 8595 que incorpora el informe de Díaz-Balart. Por primera vez el Congreso de EEUU atribuye Ceuta y Melilla a Marruecos y alienta negociaciones con Marruecos.

31 de julio de 2026

  • Fiesta del Trono de Mohamed VI: 70-80.000 personas entran a Ceuta.

  • Trump: “Es terrible. Recuerden esa imagen. Así estaremos nosotros dentro de tres años si gana el bando equivocado”.



Fuente: Ctxt

domingo, 30 de agosto de 2026

La tormenta perfecta de Ceuta: un mes de crisis para alimentar el odio y la violencia contra los migrantes

 

      Redactora de Vivienda y Memoria Histórica en Público.


La crisis humanitaria en Ceuta ha desatado un profundo choque político y social marcado por el repunte de los discursos xenófobos, las críticas a la gestión institucional y la preocupación por el deterioro de la convivencia


Mobiliario urbano y enseres arden en Ceuta durante una manifestación para protestar por la situación provocada por la llegada masiva de migrantes. 27.08.2026.


     Entre el 30 y el 31 de julio, 72.000 personas cruzaron la frontera que separa Marruecos de la ciudad autónoma de Ceuta. Lo hicieron a pie o nadando con pequeños flotadores. La incursión se saldó con 145 fallecidos -según datos de Caminando Fronteras-, confirmándose como una de las mayores tragedias migratorias de la ciudad. Otros tantos se encontraron con una ciudad incapaz de darles asistencia. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) arrastraba días de problemas de sobreocupación, así que calles, playas y parques se convirtieron en campamentos improvisados. El 29 de julio, antes incluso de que se produjera la entrada masiva, el presidente de Ceuta ya hablaba de "colapso".

La mayoría eran chicos jóvenes y menores, aunque también cruzaron niñas y familias enteras que se encontraron con la misma problemática. Ante la falta de recursos, en los días siguientes se produjo un gran flujo de retorno, aunque un mes después todavía son miles las personas que siguen durmiendo al raso y que subsisten gracias a la ayuda de vecinos y ONG.

Uno de los mayores asentamientos se concentró en la playa de El Trampolín, donde el pasado jueves un grupo de ceutíes quemó las camas improvisadas y los pocos enseres que tenían los migrantes. El grupo violento se había concentrado en esta zona tras acudir a una manifestación en contra del Gobierno. Minutos antes de este incidente habían tratado de evitar que voluntarios de Cruz Roja repartieran comida en la zona. Este viernes otro grupo se acercó o a la misma zona con consignas como “Invasores, expulsión”, pero no hubo brotes de violencia.

La crispación y la polarización no han hecho más que aumentar en estas cuatro semanas, convirtiendo a esta pequeña ciudad de 84.000 habitantes en una olla a presión. La normalidad está lejos de retomarse, como admitió a finales de semana Félix Bolaños, ministro de la Presidencia. El Gobierno central no puso en marcha el mando único hasta el martes pasado y todavía no se ha podido trasladar a la Península a los miles de menores que llegaron esos días a Ceuta, entre ellos al menos 500 niñas. Esta semana también se conocía la denuncia de 16 agresiones sexuales en lo que va de mes, algunas con estas menores como víctimas.

En medio de toda esta situación, desde la derecha han aprovechado para atacar al Gobierno y su política migratoria. El Partido Popular se ha negado en todo momento al reparto obligatorio de menores migrantes, una postura compartida también por Vox. Los populares piden reformar la ley de Extranjería para garantizar el rechazo en frontera y plantean como única alternativa la repatriación de todos los migrantes. Ante el aumento de la tensión social y mensajes ambiguos de sus dirigentes, finalmente los populares hicieron un "llamamiento firme a la calma" el viernes, aunque sin dejar de dirigirse a los migrantes como "invasores". "Quien piense que con la violencia ayuda a Ceuta se equivoca. Solo da alas a los que pretenden señalar a los invasores como víctimas cuando las víctimas verdaderas somos los ceutíes", afirmaba el diputado popular Jesús Celaya Brey. 

Una crisis humanitaria lejos de resolverse

En cuestión de horas la entrada masiva de personas en Ceuta se convirtió en una emergencia sanitaria y social aguda, con todos los servicios al límite. Precisamente las posibles instalaciones para albergar a quienes han decidido quedarse o están pendientes de que avancen sus peticiones de asilo fueron motivo de discusión con el Gobierno de la ciudad. Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma, se ha negado a facilitar polideportivos y otros emplazamientos elegidos por el Gobierno al contar con baños y duchas, entre otros motivos. "Si intentan usarlos, van a tener que sacarme a mí de ellos", llegó a decir. Este viernes, el mando único aprobó un listado de espacios para la reubicación de los migrantes.

La falta de salubridad de los asentamientos ha provocado también ciertos brotes de gastroenteritis y otras infecciones, aunque desde la comunidad médica descartan que se pueda hablar de epidemia. Si bien, en los días posteriores al 30 de julio los sindicatos denunciaron que tanto el Hospital Universitario como los campamentos a pie de calle se encontraban al límite. Desde el Partido Popular se han utilizado estas noticias para llegar, incluso, a pedir el confinamiento en Ceuta por "enfermedades infectocontagiosas". Algunos militares denunciaron casos de sarna, que ellos mismos achacaban a la falta de higiene de las bases.


Migrantes acampados en las naves del Tarajal.

Entre los migrantes que lograron cruzar la frontera había muchos hombres jóvenes, pero también un número inusualmente alto de menores no acompañados y de familias con niños. El Gobierno asegura que actualmente hay unos 2.000 menores en el sistema de acogida de Ceuta; de ellos, más de 500 son niñas o chicas adolescentes. Este último grupo, el más vulnerable a sufrir violencias, será próximamente trasladado a la Península. El resto también será repartido entre las diferentes comunidades autónomas, otro de los temas de confrontación entre Gobierno y oposición.

"La crisis de Ceuta muestra con especial crudeza cómo ser mujer, niña o adolescente, estar en movilidad y encontrarse sin alojamiento estable multiplica las situaciones de riesgo", subraya en conversación con Público Oussama Chakkor, psicólogo social experto en migraciones en la organización ActionAid España. Una de las caras más amargas de esta crisis es la violencia sexual. Según ha informado la Fiscalía, se han contabilizado 16 agresiones sexuales en el último mes, con 17 víctimas, de las que 16 son mujeres. La mayoría no llegan a la mayoría de edad.


Mujer migrante en Ceuta, reubicada en el campo de fútbol del colegio Reina Sofía.

El psicólogo explica que la situación actual es particularmente grave porque muchas de estas personas se han encontrado con semanas de "incertidumbre, recursos improvisados y situaciones de calle", que han podido documentar ONG como Human Rights Watch. "Cuando falta identificación individual, aumentan las posibilidades de que una niña desaparezca de los mecanismos de protección. Cuando no existen espacios seguros para mujeres, aumenta la exposición a la violencia sexual", añade. Bajo su punto de vista, la respuesta a las menores no ha sido "ni correcta ni suficiente". "La protección llegó tarde y, durante semanas, muchas niñas y adolescentes quedaron expuestas a situaciones que nunca deberían haberse normalizado", concluye.

En la misma línea, Helena Maleno, defensora de los derechos humanos, periodista e investigadora especialista en migraciones y trata de seres humanos, cree que, un mes después, España no ha estado a la altura que la situación requería. "Todavía no se está garantizando el acceso a ayuda humanitaria, no se está pudiendo proteger a todos los niños y a todas las personas demandantes de asilo... Hay un fracaso del sistema y un abandono de las autoridades, y esto está alimentando el malestar y los discursos de odio", lamenta.

Odio y racismo disparados

"Nos estamos encontrando con que no se da una respuesta gubernamental adecuada y sobre todo con que se está propagando el discurso del odio, y ese odio está haciendo mucho daño en Ceuta. Se está atacando a los migrantes y a los musulmanes ceutíes", denuncia a este periódico Abdelah Mustafa, presidente de la asociación de vecinos de la Barriada de la Reina. Junto con sus vecinos se organizó desde el primer día para habilitar el polideportivo como refugio para mujeres y menores. Otros muchos voluntarios y ciudadanos anónimos se han encargado de llevar comida, mantas o hasta abrir las puertas de sus casas a familias y personas necesitadas.

En el lado contrario, según pasan los días ganan más terreno los mensajes de odio y la hostilidad hacia la comunidad árabe y subsahariana. Aunque el suceso más grave se vivió el jueves con la quema de enseres en la playa, la ultraderecha llevaba semanas caldeando el ambiente. El secretario general de Vox en el Congreso, José María Figaredo, llegó a afirmar que había que "cazar uno por uno" a los migrantes que habían entrado irregularmente en Ceuta. Sus palabras provocaron denuncias ante la Fiscalía, pero el diputado no ha dado marcha atrás.


Varias personas intentan bloquear la ayuda humanitaria en la playa de El Espigón.

En tan solo dos días -el 30 y 31 de julio-, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), detectó más de 9.500 mensajes de odio en redes sociales contra la entrada masiva de finales de julio. Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, este "pico" de mensajes de odio ligado a la crisis migratoria en Ceuta ha impulsado el repunte de publicaciones de odio en redes durante julio, con 57.406 contenidos frente a los 40.800 de junio. El 68% de los contenidos analizados tenían foco en el odio a las personas procedentes del norte de África.

"Cuando se repite diariamente que existe una invasión, una amenaza o una ciudad tomada, se alimenta una sensación de emergencia permanente que puede aumentar la hostilidad hacia los migrantes, las agresiones racistas o la ruptura de la convivencia. En una ciudad como Ceuta las consecuencias pueden ser muy peligrosas", advierte Chakkor. El psicólogo alerta de los riesgos de convertir una crisis de gestión y protección en un conflicto identitario entre cristianos y musulmanes "si no se pone freno a ciertos discursos". En el caso de la violencia sexual, recuerda que "no tiene pasaporte", pero las víctimas sí tienen "rostro, cuerpo, historia y derechos": "Cuando utilizamos una agresión para construir odio contra miles de personas, corremos el riesgo de volver a ejercer una segunda violencia: quitar a la víctima su historia y convertir su dolor en propaganda".

El consultor político y analista Jordi Sarrión también incide en declaraciones a Público en la influencia que puede tener el discurso político en estallidos violentos como el del jueves -aunque no sea el único responsable directo- "al ir radicalizando progresivamente a una parte de la sociedad". Por otro lado, afirma que "cada día hay un ejército digital que se levanta en las redes para sembrar el caos": "Hay cuentas, perfiles y actores que amplifican cada incidente, cada imagen y cada mensaje de confrontación, y contribuyen a generar una sensación de conflicto permanente. No podemos ser ingenuos ante el papel que está jugando este ecosistema digital en la crisis de Ceuta".

Crisis política

La crisis humanitaria en Ceuta ha pasado a ser una crisis política de primera magnitud. Dos días después de la entrada masiva, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que la crisis "estaba resuelta". Este jueves 27 de agosto Bolaños reconocía que no se había recuperado la normalidad y que todavía quedaba un largo camino por delante. En los últimos días han comparecido varios ministros sobre el tema, aunque lo más llamativo ha sido la confrontación de versiones sobre el papel del CNI en la detección de la entrada masiva por parte de Interior y Defensa.

Tanto la oposición como los organismos sociales y los vecinos de Ceuta llevan semanas denunciando "lentitud" a la hora de actuar en la ciudad autónoma. Este martes entró en vigor el real decreto por el que se ha establecido el mando único, una medida que el Gobierno ceutí pidió desde el minuto uno. Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y exsenador del PSOE, considera que el mando único puede optimizar la gestión y acelerar en lo posible la puesta en marcha de soluciones inmediatas. "Evidentemente, hemos perdido varias semanas, preciosas", apostilla. Entre otras cuestiones, el experto no entiende por qué se rechazó la petición unánime de los políticos ceutíes para activar mecanismos extraordinarios previstos o la tardanza de algunos ministros en personarse en la ciudad. "Sumemos el hecho de que no se ha dotado de medios y recursos extraordinarios a los servicios de Policía y administración de justicia que tienen que gestionar los varios miles de expedientes de retorno, los de acogida y los de traslado en el caso de los menores", explica a este medio. 

Todo esto, opina el experto, ha contribuido decisivamente a esa reacción de violencia que estamos viendo, "al haber una presión constante de discursos xenófobos" por parte de la extrema derecha que han sido incorporados "no solo por Vox, sino también en parte por el PP": "Se ha llegado a utilizar un lenguaje casi bélico, y se piden actuaciones que no solo infringen la legalidad vigente, sino que tratan a todos esos grupos que se encuentran en Ceuta no como personas con derechos, sino como grupos peligrosos que hay que expulsar o incluso eliminar".

Por su parte, Sarrión cree que hay que distinguir entre cómo se gestionó el inicio de la crisis y la reacción actual. De acuerdo a su análisis, los esfuerzos iniciales por transmitir tranquilidad podrían haber sido acertados —teniendo en cuenta el revuelo político interno y global— si la crisis se hubiera cerrado rápidamente. "El problema es que el Gobierno se confió, no estaba preparado para que el problema se prolongase durante semanas y afectase a la convivencia en Ceuta", añade. Además, considera que la presencia del Estado en el terreno debería haber sido mucho mayor desde el principio. 

En cuanto a la reacción de la oposición, al igual que De Lucas, lamenta que estemos viendo cómo se cruzan "líneas rojas que no deberíamos normalizar". "Todos los partidos tienen una responsabilidad enorme en este momento. Se puede exigir al Gobierno que recupere el control, que dé soluciones y que proteja a los ceutíes sin convertir a las personas migrantes en el enemigo", concluye.

El papel de Marruecos y las redes sociales

Otra de las cuestiones que se ha reprochado al Ejecutivo es la ausencia de crítica hacia Rabat. "Sembrar sospechas sobre un gobierno de un país vecino con el que hay que cooperar y con el que hay que tener buenas relaciones de vecindad no es un buen camino", decía Bolaños esta semana recetando a la oposición un curso acelerado de diplomacia básica. Lo cierto es que hasta ahora todo apunta a que detrás de la entrada masiva estaban las redes sociales, aunque las imágenes parecen confirmar que la gendarmería marroquí no opuso gran resistencia los días 30 y 31 de julio, como sí hizo ante el intento de entrada fallido del 15 de agosto.

"Creo que lo que está a nuestro alcance no es tanto establecer inequívocamente la responsabilidad directa de Marruecos en la entrada masiva, sino sostener la verosimilitud de la hipótesis de que, sin el conocimiento por parte de Marruecos de lo que se preparaba, sin la omisión de medidas de control en la parte marroquí de la frontera, en esos dos días, es imposible que ocurriera un acontecimiento de esas dimensiones", analiza De Lucas, que sostiene que es "difícil creer" que 8.000 personas se pongan de acuerdo espontáneamente en acudir el mismo día a Ceuta. También apunta al posible interés de potencias extranjeras en erosionar la imagen de España y sembrar desunión en la UE.

En este sentido, tanto el catedrático como el resto de voces consultadas por este medio insisten en la importancia de tener fronteras seguras. "Es evidente que la externalización de fronteras abre la puerta a estas consecuencias. Cuanto más se amurallan los Estados, más muestran su incapacidad de ser soberanos en asuntos que son de rango global y por lo tanto exceden a la competencia de un solo Estado; incluso de una asociación de Estados como la UE", concluye.

Esta estrategia de política migratoria, además, ha resultado ineficaz para frenar las llegadas irregulares y eventos tan trágicos como el vivido este julio. Las entradas irregulares a través de Ceuta se han multiplicado por cinco, de acuerdo con los datos que periódicamente publica el Ministerio del Interior: han pasado de 753 en 2021 a 3.323 en 2025. En lo que llevamos de 2026 (hasta julio y sin contar la entrada masiva de los días 30 y 31) han sido ya 4.182 personas las que han logrado sortear las concertinas.

Hay desaparecidos y fallecidos sin identificar

Los últimos de los que nadie habla en esta crisis son los fallecidos. Caminando Fronteras cifra en 145 las víctimas mortales de esta crisis migratoria, aunque, según señala a Público Helena Maleno, aún hay un número importante de personas que continúan desaparecidas y que podrían estar o no entre los cadáveres recuperados.


Entierro de varios migrantes en el cementerio musulmán de Ceuta.

El pasado jueves, mientras se producían los disturbios en las playas de Ceuta, en el cementerio de la mezquita de Sidi Embarek se daba sepultura a los últimos once cuerpos que quedaban por enterrar. Solo nueve de los fallecidos rescatados por España han podido ser identificados; el resto descansan en bolsas blancas con un número identificativo. Maleno pide más ayuda para que las familias, especialmente las de terceros países, puedan recuperar los restos mortales, "para lo que sería fundamental la colaboración de los consulados".


Fuente: Público