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miércoles, 12 de agosto de 2026

La dura realidad detrás del deseo occidental de que Ucrania está ganando la guerra a Rusia

 

 Por Àngel Ferrero   
      Periodista. En Moscú después de tres años informando desde Berlín para varios medios.


Cuando van a cumplirse cuatro años y medio de la segunda fase de la guerra de Ucrania, el país dirigido por Zelensky afronta severas dificultades que contrastan con la propaganda de sus países aliados


Manifestación de apoyo a Ucrania en Córdoba, España. Fotografía de Álvaro Minguito.


     El 25 de julio Ucrania atacó a un buque comercial iraní en el mar Caspio alegando que transportaba material militar entre Rusia e Irán, causando la muerte de uno de sus tripulantes. La diplomacia entre Kíev y Teherán –y, posiblemente, Moscú– logró que Irán abandonase la intención de adoptar represalias atacando un puerto ucraniano con un misil balístico. A pesar de tratarse de un incidente “menor” dentro de un conflicto más amplio, lo sucedido no resulta menos preocupante en tanto que ocurría, como es sabido, en el escenario de las hostilidades entre Irán y los Estados Unidos y sus aliados árabes en el golfo Pérsico. La única lectura, pues, que puede desprenderse de esta agresión militar es la de que el gobierno ucraniano buscaba conectar una guerra con la otra y arrastrar a sus aliados occidentales o, al menos, congraciarse con la administración de Donald Trump para conseguir más ayuda financiera y la rápida entrega de interceptores con los que defenderse de los ataques aéreos cada vez más frecuentes de Rusia.

Como parte de ese plan, el ejecutivo ucraniano también ha invitado recientemente a Laura Loomer, una conocida influencer de la ultraderecha estadounidense, a visitar el país y reunirse con su presidente, Volodímir Zelensky, y altos mandos militares, como Andriy Biletsky, responsable del Tercer Cuerpo del Ejército Ucraniano, fundado a partir del notorio batallón neonazi ‘Azov’.


Andriy Biletsky, lider del movimiento Azov ucraniano.

Loomer –que llegaba siguiendo los pasos del senador de Carolina del Sur Lindsey Graham, fallecido pocos días después a su regreso a EEUU– se deshizo en elogios hacia Ucrania y, en un peculiar intercambio en la red social X, aseguró a Tommy Robinson, una de las caras más conocidas de la ultraderecha británica, que una de las mejores cosas del país es que “no había visto ni a un sólo musulmán” durante su visita.


Manifestantes de extrema derecha con el Ayuntamiento de Leeds al fondo, mientras manifestantes tanto de izquierdas como de derechas se reunían en Leeds. La derecha marchó brevemente por el centro de Leeds y se produjo una detención.

Si hay una guerra que Kíev está claramente ganando es la informativa. Los medios de comunicación europeos, por inercias ideológicas o directamente autocensura, rara vez recogen las noticias negativas de Ucrania –como las derrotas militares, los problemas cada vez más graves de reclutamiento (que se lleva en muchos casos a la fuerza, desconociéndose la cifra exacta de soldados que han desertado o de los llamados a filas que evaden el alistamiento) o los escándalos de corrupción que afectan al gobierno– y amplifican las positivas en un patrón a estas alturas bien establecido, pero que alimenta pese a todo sesgos de interpretación y enturbia cualquier análisis con pretensiones de entender la realidad política y militar sobre el terreno.

“El problema es que el debate sobre Ucrania ocurre con frecuencia desde la distancia, a través de redes sociales, ecosistemas informativos partidarios, indignación fabricada y branding político”, ha observado recientemente Peter Bach en Counterpunch, “la guerra en Ucrania se ha convertido en un conflicto librado no sólo con misiles y drones, sino con narrativas que compiten entre sí, comunidades digitales e identidades reforzadas por los algoritmos”.

El analista Anatol Lieven se ha expresado con mayor gravedad: “Es difícil saber qué podría ser peor: si nos están mintiendo deliberadamente o si todos estos militares retirados y ‘expertos’ en seguridad que pregonan la victoria inminente de Ucrania realmente se creen este sinsentido”, ha escrito para Sidecar al agregar que “lo más probable es que el consenso político, burocrático, mediático, académico y de los think tanks en Europa se haya vuelto tan monolítico y absoluto que se lo crean, puesto que nadie dice nada diferente".

El coste económico de los ataques contra Rusia

Pero la realidad, para Ucrania, no es buena. Como ha recogido un periodista independiente, Peter Korotaev, que sigue de cerca los hechos –significativamente desde una página en Substack financiada por sus lectores, Events in Ukraine, y no desde un medio de comunicación establecido–, las cifras oficiales cuentan una historia muy diferente a la que leemos con una frecuencia cada vez más irregular.

Ucrania ha emprendido como es sabido una espectacular campaña de ataques con drones en territorio ruso. De acuerdo con cifras del Ministerio de Defensa de Rusia, sólo en julio se registraron 9.800 ataques de este tipo. Pero como señala Korotaev, los medios ucranianos informan de entre 5 y 10 objetivos alcanzados, lo que supondría un porcentaje de intercepción del 97-98% por parte de Rusia. En mayo y junio Ucrania lanzó unos 39 misiles de crucero ‘Flamingo’, de los cuales seis alcanzaron sus objetivos y el resto fueron interceptados. El pasado 6 de agosto Ucrania lanzó cinco misiles de crucero ‘Flamingo’, todos los cuales fueron interceptados por las defensas aéreas rusas en la región de Tiumén.

A comienzos de agosto, por comparación, la capital ucraniana sufrió un ataque ruso de 115 drones y 24 misiles balísticos. Ni uno solo de los misiles pudo ser interceptado. Incluso si EEUU mantiene su apoyo a Ucrania y estudia actualmente la posibilidad de que los sistemas ‘Patriot’ se fabriquen en territorio europeo o en la propia Ucrania, puede pasar un tiempo considerable hasta que estos sistemas estén disponibles. Washington no puede suministrarlos porque su propio inventario se ha visto reducido como consecuencia de la agresión estadounidense contra Irán y la respuesta de éste: según informaciones de Reuters, Arabia Saudí utilizó el 86% de sus 2.800 interceptores PAC-3 en los primeros 38 días de guerra y le quedaban unos 400 en el mes de abril; EEUU gastó por su parte el 65% de sus interceptores ‘Patriot’ entre febrero y julio, quedándose con menos de 850 de los 2.330 que tenía antes de la guerra contra Irán.

Serguiy Bezkrestnov, asesor del gobierno ucraniano en materia de drones, ha calculado que el coste de fabricación de un misil ruso del tipo ‘Iskander’, del que se producen 70 unidades mensuales, se encuentra en torno a los dos-tres millones de dólares, y del sistema S-400, igualmente ruso y del que se producen 50 unidades mensuales, entre uno o dos millones de dólares, mientras que cada misil del sistema ‘Patriot’ que puede interceptar a los dos anteriores cuesta cuatro millones de dólares y se producen entre 50 y 60 unidades al mes. Rusia también está desarrollando nuevos modelos de sus drones, en particular los ‘Geran’, que son más rápidos y difíciles de interceptar, así como sistemas de comunicaciones por satélite a baja altitud propios, una versión rusa del Starlink de Elon Musk llamada ‘Rassvet’ (Amanecer) que ha comenzado a desplegar.

Uno de los medios citados por Korotaev, strana.ua, ha calculado que la campaña aérea contra Rusia cuesta entre 980 millones y más de mil millones de dólares mensuales a Ucrania, con proyectiles que van desde los 60.000 hasta los 200.000 dólares por unidad. Una proyección anual, en ausencia de una nueva inyección de dinero occidental, supondría un coste de 12.000 millones de dólares, que es más del 12% del presupuesto actual de defensa, y al que aún habría que añadir los costes económicos en inteligencia, planificación e infraestructura sobre el terreno necesarios para llevar a cabo este tipo de operaciones.

Korotaev atribuye precisamente a este coste la necesidad de modificar sus objetivos: de la infraestructura petrolera y gasística a las refinerías de petróleo, primero, y los almacenes de grandes empresas de comercio online, como Wildberries, a la que acusa de apoyar material y económicamente la guerra, después. Pero es este cambio de objetivos lo que ha permitido a Rusia reparar las instalaciones dañadas por los ataques ucranianos y devolverlas a su actividad comercial: los puertos en el Báltico han retomado sus operaciones comerciales y, según el Financial Times, actualmente sietede las 26 refinerías que hubieron de suspender su producción no han podido restablecerla, mientras ocho han regresado a su plena capacidad y 11 de ellas han recuperado su actividad parcialmente.

Como consecuencia de ello, Moscú ha podido relajar las restricciones de combustible en su territorio, exceptuando la península de Crimea y otros territorios cercanos a la línea de frente. Por otra parte, el gobierno ruso ha instalado defensas aéreas en torno a la capital que no dejan ya ningún corredor aéreo a los drones ucranianos, que ahora buscan otros objetivos que resuenan mucho menos en el público occidental que un ataque a Moscú o San Peterburgo.

“La conclusión es que Ucrania sigue cambiando sus objetivos porque carece de los suficientes drones para superar las defensas aéreas rusas que se instalan una vez una serie de objetivos ha sido atacado”, escribe Korotaev, “esto, al mismo tiempo, indica que a Ucrania eventualmente se le agotarán los objetivos sin proteger.” Este periodista también opina que los ataques tienen como objetivo suministrar a los medios de comunicación occidentales fotogénicas instantáneas de columnas de humo que permitan a Kíev ganarse a la opinión pública de aquéllos países y mantener su apoyo financiero y militar. En el Donbás, mientras tanto, Rusia continúa su avance lento, pero constante, sin que los medios de comunicación occidentales informen sobre él.


El ejército ruso está a menos de cinco kilómetros de las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk, Donetsk. Donbás.

A comienzos de julio la periodista Olha Kyrylenko, del medio Ukrainska Pravda, preguntó a los militares que estaban combatiendo en la línea de contacto si las campañas de drones de medio y largo alcance estaban sintiendo los efectos de las mismas en la situación que ellos vivían.


De vuelta a la realidad: cómo Ucrania está utilizando —y desperdiciando— su ventana de oportunidad veraniega en el campo de batalla.

Un oficial del 19º Cuerpo del Ejército desplegado cerca de Kostiantynivka respondió secamente: “Nada”. Y añadía: “¿Qué ataques de alcance medio? Nosotros somos tropas aerotransportadas. Lo único que sentimos son los drones rusos ‘Molniya’ y los FPV”.

“No sé en qué momento hemos tomado la iniciativa”, declaró a Ukrainska Pravda otro oficial de uno de los cuerpos desplegados en la región de Donetsk, que no fue menos expeditivo en su juicio: “En algunos frentes solo ha habido una tregua en la actividad de esos maricones [sic], pero tarde o temprano volverá a recrudecerse. 

En el frente de Sloviansk, la ofensiva rusa no ha cesado desde la caída de Siversk. Las brigadas que mantienen la línea en torno a Kostiantynivka están agotadas. Lo mejor que podemos hacer es utilizar operadores de drones para mantener la presión sobre esos maricones [sic]. Eso es todo".

Los costes de la guerra de desgaste

Los ataques ucranianos contra la infraestructura rusa no han quedado sin respuesta. Rusia ha atacado por los mismos medios la red de estaciones de servicio en Ucrania, forzando a algunas compañías a limitar el suministro de combustible a los consumidores. El país tampoco ha podido reconstruir del todo sus centrales energéticas y no se descarta que este invierno haya apagones de electricidad de 8 a 14 horas al día en algunos puntos de su territorio. El primer ministro ucraniano, Serhiy Koretsky, ha asegurado que el gobierno necesita 650 millones de dólares adicionales para proteger su sector energético y evitar los incidentes del invierno anterior. El ministro de Energía, Denis Shmyhal, ha alertado por su parte de que Rusia podría ampliar su abanico de objetivos e incluir el suministro de agua y el alcantarillado, complicando todavía más la vida de la población.

Otra de las respuestas asimétricas de Rusia ha sido atacar los puertos ucranianos, dificultando su tráfico marítimo: las autoridades ucranianas han contabilizado 57 ataques con drones a embarcaciones bajo su bandera y 67 ataques con drones a sus puertos. En declaraciones a la agencia Reuters, el responsable del Ministerio de Agricultura, Taras Vysotskyi, anunció pérdidas de hasta tres mil millones de dólares por el cierre de los puertos ucranianos.

La mitad de las exportaciones de grano, unos 30 millones de toneladas, podría realizarse a través de otras rutas, pero los costes del transporte ferroviario pueden aumentar a causa del aumento de la demanda hasta un 30% y las rutas fluviales a través del Danubio no permiten el transporte de los volúmenes existentes, a lo que se añade los bajos niveles de agua debido a las elevadas temperaturas de este verano. Algunas embarcaciones se han negado a entrar en puertos ucranianos porque las aseguradoras se niegan a cubrirlas por los elevados costes asociados.

La factura del cierre de los puertos se extiende al sector metalúrgico del país, que atraviesa serias dificultades desde julio, cuando la Unión Europea eliminó las exenciones a la importación de acero ucraniano para defender su producción, una decisión criticada por los empresarios ucranianos del sector.


Un empleado trabaja en la siderúrgica Zaporizhstal en Ucrania, propiedad en parte de Metinvest.

Así, Ferrexpo detuvo las operaciones de dos fábricas de acero el 5 de agosto debido al cierre de los puertos ucranianos. Si la situación se prolonga podría llevar a escenarios de un mayor deterioro la balanza comercial del país, un empeoramiento de la inflación, la devaluación de la gryvna y una crisis del sistema financiero si las empresas ya no pueden pagar los préstamos contratados con varias entidades bancarias.

Con gran repercusión en los medios de comunicación occidentales, Ucrania ha atacado 12 centros logísticos de Wildberries. Según Zelensky, esta compañía rusa suministra “componentes destinados a la producción de drones y equipos de navegación”, aunque una investigación del medio opositor Meduza no ha encontrado ninguna prueba de vínculos entre la empresa y el Ministerio de Defensa ruso, aunque sí que grupos de voluntarios han adquirido en su portal equipamiento militar –kits de ayuda médica, equipos de radio y de visión nocturna, defensa corporal y componentes de doble uso que pueden usarse para la construcción de algunos drones– de manera abierta y regular, si bien a una escala modesta, queeste medio ruso con sede en Riga ha calculado en 221.000 dólares para el año en curso y que, por su naturaleza, no puede afirmarse que proporcionase una ventaja decisiva a Rusia en el terreno militar. Otras teorías sugieren que con estos ataques Ucrania busca golpear a la economía rusa y hacer ver a sus consumidores que no están exentos de las consecuencias del conflicto.

Como ocurre con la infraestructura energética, estos ataques han sido contestados simétricamente por Rusia con un incremento de sus envíos de drones y misiles contra el servicio postal, Nova Poshta, Rozetka –el equivalente ucraniano de Wildberries– o las cadenas de supermercados Epicentr y ATB. El 5 de agosto fue destruido el mayor centro logístico de Rozetka en el país, en Brovarí, sin posibilidad de poder ser reconstruido. Además del daño económico para Ucrania, la destrucción de estos centros podría llevar a un alza de los precios de los bienes de consumo y a problemas de suministro, con un margen fiscal para indemnizar a las empresas estrecho debido a las limitaciones presupuestarias.

El texto de Korotaev termina con una valoración de la situación de Roman Ponomarenko, un analista militar de ‘Azov’, que merece ser citada en toda su extensión: “Ya no nos queda nada con lo que interceptar los misiles rusos, y el enemigo lo sabe, se está preparando en consecuencia y está reforzando sus capacidades. Esto plantea naturalmente la pregunta: ¿Qué vendrá después? ¿Cuál es la estrategia en una situación que ya presenta todos los indicios de ser crítica? ¿Suplicar una vez más a nuestros ‘socios’ que nos proporcionen más misiles de defensa aérea? Están de vacaciones de agosto. Y, además, nadie nos va a dar suficientes misiles para proteger por completo nuestro espacio aéreo, eso es obvio. ¿O deberíamos destruir los lanzadores de misiles balísticos rusos, como dijo ayer el presidente? Quizás funcionase una o dos veces. Generaría un efecto mediático a corto plazo, pero poco más. Los artífices de la ‘Operación Teleraña’ serían los primeros en confirmarlo. Si no hay una solución eficaz para proteger nuestros cielos, espero que todo el mundo comprenda lo que nos espera: más destrucción, enormes pérdidas materiales y numerosas víctimas civiles, sin prácticamente ninguna forma de contrarrestarlo. Como dijo una vez Riddick: ‘No te metas con Dios, no te va a gustar lo que pase después.’ Solo eso ya da mucho en qué pensar. P. D. Quizá te preguntes por qué la ‘gente con pancartas de cartón’ [en referencia a los manifestantes que piden la reinstauración del exministro de Defensa, Mijailo Fedórov] no está planteando ahora mismo cuestiones realmente importantes como éstas. Porque el nuestro no es un país de cuestiones importantes. El nuestro es un país de sensacionalismo mediático. Y las consecuencias son, como siempre, exactamente las que cabría esperar.”

“Sabes que las cosas no van bien cuando ‘Azov’ es la voz sensata en este manicomio”, concluye Korotaev.



Fuente: El Salto

martes, 30 de junio de 2026

El dilema del Kremlin y la cohesión de la Unión Europea

 

      Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.


Los europeos intentan provocar una respuesta militar del Kremlin que confirme la “amenaza rusa” sobre Europa. Hacen lo mismo que Israel con Irán: intentar implicar a Washington en su guerra


     En la última reunión del G-7 en Evian, a mediados de junio, los europeos lograron de nuevo a atraerse a Trump a su causa, concretando más apoyo a Ucrania.


Reunión del G-7 en Évian-les-Bains.

Los ataques en la retaguardia rusa con drones y misiles de largo alcance, contra Moscú y Peterburgo y contra infraestructuras energéticas no cambian gran cosa en la realidad militar operativa pero no pueden ser subestimados. Esos ataques no es que sean bendecidos por Estados Unidos y la UE: es que son manejados por ellos; desde sus satélites, su datos de inteligencia, su información y sus armas. El famoso “espíritu de Anchorage”, la reunión de Alaska entre Trump y Putin de agosto del año pasado que tanto irritó a los europeos, ha pasado a mejor vida. Esos ataques colocan a los dirigentes rusos en una situación complicada.


Imagen creada para conmemorar un supuesto ataque con drones al Kremlin en Moscú. El diseño fue utilizado por el servicio postal ucraniano, Ukrposhta, como base para un sello postal conmemorativo titulado «Kremlin en llamas».

En abril Rusia registró 100 muertos y 600 heridos civiles en su retaguardia (el mismo mes, según la ONU Ucrania tuvo 300 muertos y 1300 heridos civiles). Esas víctimas rusas, tan inocentes como las ucranianas, suelen ser ignoradas en el informe occidental de la guerra pero los telediarios rusos abren su informe con ellas. La vida en las regiones fronterizas con Ucrania, así como en Crimea, empieza a ser complicada para mucha gente. En consecuencia, la opinión pública rusa, que en general no es en absoluto belicista, sí que reclama a sus autoridades una protección efectiva. Y entre los generales y comentaristas de la tele hay una presión e incluso a veces sugerencias de la debilidad de Putin, naturalmente sin nombrarlo… Así que el Kremlin por un lado está siendo presionado por la situación a que de una respuesta contundente. Pero por el otro no puede ignorar que esos ataques están diseñados precisamente para eso: para confirmar con una respuesta contra algún país europeo la leyenda de la “amenaza rusa” e incentivar con ella a Estados Unidos a implicarse directamente invocando el artículo V de la OTAN que prevé respuesta conjunta contra el ataque a alguno de sus miembros.

No está claro que, si se llegara a tal situación, ese artículo se aplicara realmente, pero desde luego sí serviría para justificar el actual rearme alemán y europeo en general, así como su profecía de una guerra contra Rusia para dentro de dos o tres años…. Ese, me parece que es el dilema.

En Moscú hay gran irritación hacia el errático Trump, pero Putin es prudente. No creo que, por pequeño que sea el riesgo de una respuesta conjunta de la OTAN, Putin vaya a caer en esa trampa. Seguramente se pregunta, ¿qué es mas arriesgado, responder a la OTAN o no hacer nada y que los rusos se sientan desprotegidos en su hasta ahora tranquila retaguardia con escasez de gasolina? Seguramente considerará si esos ataques cambian o no la situación militar operativa de fondo. También considerará que el trío europeo (Macrón, Merz, Starmer) carece de perspectiva, porque todos están con un nivel de apoyo extremadamente bajo (lo último de Merz ronda el 13%), a Macrón se le acaba el plazo y el laborismo británico tres cuartos de lo mismo, así que merece la pena no precipitarse y ver cual es el relevo de esos personajes.

Y mientras tanto el ejército ruso mantiene su lento y constante avance – hay una clara voluntad de economizar bajas porque el precio de la carne humana en Moscú ha subido claramente en las últimas décadas – mientras que los informes que llegan del lado ucraniano son extremadamente alarmantes, sin que se pueda excluir un desmoronamiento del frente. Si todo eso es así y Putin y sus generales creen que están ganando – como lo cree la CIA y el Pentágono – entonces lo correcto es armarse de paciencia y no perder los ánimos. La “victoria” rusa, independientemente de lo que eso signifique, pasa por la paciencia.

Saliendo al paso de las dificultades de aprovisionamiento de gasolina que los rusos sufren en los últimos días por causa de los ataques ucranianos, Putin se mostró confiado y desafiante el domingo: “Dada su catastrófica escasez de personal, las fuerzas armadas ucranianas parecen creer que esto podría ser su salvación. Pero salvar al régimen de Kiev no forma parte de nuestros planes”. Al mismo tiempo, mientras en las tiendas se agotan los stocks de bidones para acumular gasolina (eso podría pasar pronto aquí por la obturación de Ormuz), el Presidente habla sin parar en los medios de comunicación, cuyos informativos abren siempre con diez o quince minutos de Putin, aquí, Putin allá, Putin esto y Putin lo otro. No creo que eso transmita confianza a los rusos, sino más bien, la simple reflexión “qué hable menos y que haga algo contra todos estos drones que comienzan a fastidiarnos la vida”. Así que, de momento, contención y paciencia ante una situación que se está crispando.

Otra cosa sería si en, digamos, un año, no hubiera desmoronamiento/capitulación ucraniana y los ataques de la OTAN vía Ucrania fueran a mucho más. La lógica del conflicto podría hacer entonces inevitable alguna respuesta rusa contra países de la UE para «poner a Europa en su sitio», mientras el potencial militar europeo siga siendo modesto y el apoyo de EE.UU ambiguo. Con esa reserva a medio y largo plazo, la impresión es que la respuesta se centra en Ucrania. Rusia no ha usado ni de lejos todo su potencial militar para evitar confrontación con la OTAN, pero cuanto mas aprieten los europeos, mas sufrirá Ucrania y la población civil ucraniana.

Desde la nota del Ministerio de exteriores ruso del 25 de mayo, anunciando “golpes sistémicos” contra Kíev, “incluso los lugares específicos de diseño, fabricación, programación y preparación para el uso de drones que el régimen utiliza con la asistencia de profesionales de la OTAN, responsables por suministrar los componentes, entregar datos de información y establecer los blancos”, entre ellos “los centros de toma de decisiones y puestos de mando”, – lo que determina una advertencia “a los ciudadanos extranjeros, incluso al personal de las misiones diplomáticas y representaciones de las organizaciones internacionales, que es necesario abandonar la ciudad lo antes posible”- esa respuesta dirigida contra Ucrania ya está siendo realidad.


Rusia lanzó un ataque masivo con misiles y drones en Kiev durante la noche del 24 de mayo.



Están anunciando claramente que los ucranianos, las ciudades ucranianas casi completamente intactas, van a sufrir mucho más ahora…

Se ha apuntado muchas veces lo peligroso que es todo esto, lo fácilmente que se puede ir de las manos, especialmente en el Báltico, en Kaliningrado y en el Mar Negro, y la insensatez que supone atacar instalaciones estratégicas rusas vinculadas a la disuasión nuclear, como se ha hecho en repetidas ocasiones bajo patronazgo británico y estadounidense. 

Todo esto es escalofriante. Por mucho menos, en los años ochenta se produjo en Europa Occidental la gran movilización contra el despliegue de los euromisiles. Hoy no hay nada de eso a la vista, aunque es verdad, como ha apuntado Manolo Monereo, que el gasto en rearme que se va a realizar en menoscabo del gasto social plantea un desafío tan descarado y abierto a la mayoría social, que el humor de la hasta ahora adormecida opinión pública europea está abierto a todos los imprevistos. Confiemos en ello.

A la unidad por la guerra

En la Unión Europea describir la realidad está considerado “traición”. Decir que la invasión de Ucrania fue una violación del derecho internacional y que, al mismo tiempo, fue una acción preventiva, porque aunque Ucrania no estaba en la OTAN en 2022, la OTAN sí estaba en Ucrania desde 2014, desde el mismo momento del cambio de régimen ( y eso lo conocemos en detalle por informes de la prensa de Estados Unidos), pues eso te convierte en “partidario de Putin”… Esta especie de macartismo se percibe aquí en España, pero en Alemania, el país central de la UE, adquiere cotas demenciales; la gente pierde su trabajo en la Universidad o en los medios de comunicación, por ello. Uno puede ser “sancionado” por la UE en Bruselas y convertido en un indigente sin acceso a su propia cuenta bancaria, o sin posibilidad de viajar, como le ha pasado al Coronel suizo Jacques Baud y algunos otros. ¿Por qué están llegando a estos extremos?

Una explicación es la de que cualquier intento de negociar diplomáticamente con los rusos es visto en la UE como muy peligroso para la unidad y estabilidad de la UE. Y lo es: los intereses de seguridad de bálticos y mediterráneos, por ejemplo, son diversos y muy diferentes. 

En Bruselas hay un manifiesto desbarajuste. El presidente del Consejo, Antonio Costa, quiere establecer un canal diplomático con Moscú, pero el canciller Friedrich Merz se opone. Francia también tiene sus reservas. Hace tiempo que Macron envió un emisario al Kremlin sin proponer nada realista y serio. Los países bálticos, por su parte, no quieren mantener ningún tipo de conversaciones con Putin. Polonia rechaza el formato E3 constituido por Merz, Macron y Starmer -aunque éste ya haya saltado y vaya a ser relevado por otro igual. Lo importante es comprender esa “E”. No es “Europa 3”. Es “3 Energúmenos”. El no declarado programa de los “3 E” puede resumirse en el lema: “a la cohesión por la guerra”.

El resultado es que en lugar de entablar un diálogo con Rusia y China, sin el cual la UE nunca será estratégicamente autónoma, la Europa “3 E” apuesta por nuevas sanciones y aún más presión. Su gran batalla es implicar a Estados Unidos en la guerra contra Rusia. Su papel hacia Rusia en este momento es el mismo que el de Israel hacia Irán: implicar como sea a Trump para su guerra. La UE e Israel son los dos principales pirómanos del momento. Así que el resultado es que el martes la UE recibió en Bruselas a una delegación de los talibanes: antes negociar con los talibanes que con Rusia.



Del blog personal de

Rafael Poch-de-Feliu

martes, 9 de septiembre de 2025

¿Quiere Israel imponer su soberanía sobre Cisjordania?

 

 Por Yahya Zarhouni
      Periodista e informático residente en Murcia.


     La ocupación israelí está acelerando el paso para anexionarse Cisjordania. En serios debates que se están llevando a cabo en los pasillos del consejo ministerial israelí, el primer ministro de la ocupación, Benjamin Netanyahu, ha comenzado a estudiar la posibilidad de imponer la soberanía sobre Cisjordania o sobre una parte de ella.

Aunque la narrativa israelí sostiene que el estudio de la imposición de soberanía sobre Cisjordania es una respuesta a la movilidad internacional que avanza hacia el reconocimiento del Estado palestino por parte de países europeos, esta iniciativa no es hija del momento. La anexión de facto se logró hace mucho tiempo, y sus pasos se aceleraron después de la guerra israelí contra la Franja de Gaza.

Los debates dentro de la coalición de derecha liderada por Netanyahu giran en torno al alcance geográfico de la medida, en un momento en que los ministros de la extrema derecha no ocultan que el objetivo de esta iniciativa es la anexión completa de Cisjordania junto con la eliminación de la Autoridad Palestina.

La semana pasada, Netanyahu llevó a cabo una discusión preliminar sobre la anexión de partes de Cisjordania, pero el consejo ministerial de seguridad (el gabinete de guerra) aún no ha debatido el tema en detalle y no se ha tomado ninguna decisión al respecto, según funcionarios israelíes que hablaron con la cadena estadounidense CNN.

Aplicar la soberanía israelí sobre todas las tierras no habitadas por palestinos

Según la cadena estadounidense, los aliados de Netanyahu, los ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, además de los líderes de los colonos, se oponen firmemente a la idea de una anexión parcial y, en cambio, presionan para aplicar la soberanía israelí sobre todas las tierras no habitadas por palestinos.

Smotrich, en declaraciones a la prensa, exigió a Netanyahu que extienda la soberanía sobre Cisjordania, añadiendo que desea aplicar la ley israelí sobre el 82% de las tierras de Cisjordania y dejar el 18% para los palestinos, en referencia a su deseo de anexionarse las áreas A y B.

Esta medida permitiría acorralar los centros de población palestinos, lo que socavaría aún más la posibilidad de establecer un Estado palestino geográficamente conectado.

De acuerdo con los Acuerdos de Oslo II, Cisjordania está dividida en tres áreas:

1. Áreas (A): Constituyen aproximadamente el 17.5% de Cisjordania y se supone que están bajo control civil y de seguridad total de la Autoridad Palestina, aunque en la práctica no es así.

2. Áreas (B): Constituyen alrededor del 18.7% y están bajo control civil de la Autoridad Palestina, compartiendo el control de seguridad con la ocupación israelita.

3. Áreas (C): Constituyen aproximadamente el 61% y están bajo control administrativo y de seguridad completo de la ocupación israelí.

4. El 3% restante son reservas naturales.

Según su visión, Smotrich afirma que los palestinos continuarían gobernándose en Cisjordania a través de la Autoridad Palestina y, posteriormente, mediante "alternativas de administraciones locales", de modo que sigan gestionando sus vidas, pero "la tierra será nuestra", según afirma.

¿Qué superficie de Cisjordania se apropiaría si se impone la soberanía?

En referencia a las opciones israelíes, el gobierno israelí se inclina por una de las siguientes opciones:

· Anexión del Valle del Jordán: un área que constituye aproximadamente el 30% de Cisjordania.

· Imposición de soberanía sobre el Área C: que constituye alrededor del 60% de Cisjordania.

· Imposición de soberanía sobre todas las áreas excepto los poblados palestinos: es decir, imponer la soberanía sobre una superficie que alcanza el 82% de Cisjordania.

¿Es la medida israelí una reacción al reconocimiento internacional?

Los israelíes alegan que su movimiento hacia la imposición de soberanía sobre Cisjordania es una respuesta al creciente movimiento de algunos países europeos hacia el reconocimiento del Estado palestino en septiembre de 2025.

Sin embargo, los hechos sobre el terreno desde el 7 de octubre de 2023, y antes con la presentación del "plan de resolución" de Smotrich, seguido por el regreso del presidente estadounidense Donald Trump a la Casa Blanca y las declaraciones israelíes posteriores, indican que la coalición de derecha se encamina hacia la anexión de facto, al margen del reciente movimiento internacional.

En 2017, el partido Likud adoptó una resolución que pedía aplicar la soberanía israelí sobre los asentamientos en Cisjordania. Esta resolución marcó un cambio de la práctica de la "anexión silenciosa" (la aplicación de facto de la soberanía sin una declaración oficial) a la "anexión ruidosa", que significa la declaración pública y clara del estatus de la zona, con el objetivo de configurar también su realidad legal y política en la escena internacional.


El pueblo palestino de Yabroud es el más pequeño de la zona de Ramallah. Fuente: Wikipedia.

Desde que asumió el poder a finales de 2022, el gobierno israelí ha buscado incansablemente anexionarse Cisjordania y ha trabajado para lograr este objetivo mediante:

1. Medidas legales y promulgación de leyes que faciliten el proceso de anexión.

2. Obtención de apoyo estadounidense para la anexión.

Primero: Promulgación de leyes que facilitan el proceso de anexión.

El gobierno israelí comenzó las prácticas efectivas para facilitar la anexión mediante la promulgación de leyes y la confiscación de tierras en Cisjordania. Estas medidas incluyeron:

· Reforzar las competencias de la "Oficina de Asentamientos" dirigida por Smotrich, que se ha centrado en legalizar los puestos de avanzada israelíes, establecer nuevos asentamientos y construir nuevas carreteras a un ritmo sin precedentes desde 1967.

· En marzo de 2023, la Knéset derogó la ley de retirada de la Franja de Gaza y el norte de Cisjordania de 2005.

· En febrero de 2024, la Knéset aprobó una declaración gubernamental que rechaza el reconocimiento unilateral del Estado palestino.

· En julio de 2024, la Knéset aprobó una ley que se opone al establecimiento de un Estado palestino al oeste del río Jordán.

· El 29 de enero de 2025, la Knéset aprobó en lectura preliminar una ley que permite a los colonos judíos comprar y poseer tierras en Cisjordania independientemente del área en la que se encuentren, sin necesidad de consultar al ejército.

· Prohibición del uso del término "Cisjordania": la Knéset israelí aprobó un proyecto de ley que prohíbe el uso de "Cisjordania" y exige el uso de los nombres "Judea y Samaria".

· El 23 de julio, la Knéset aprobó una ley no vinculante que apoya la anexión de Cisjordania.

Segundo: Obtener el apoyo estadounidense.

El gobierno de la ocupación necesita apoyo estadounidense antes de embarcarse en la aplicación de la soberanía sobre Cisjordania, similar al reconocimiento estadounidense de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán en marzo de 2019.

Durante su primer mandato, Trump obstruyó la anexión de tierras de Cisjordania a Israel.

El sitio web estadounidense Axios, citando a funcionarios israelíes, informó que la actual administración Trump no planteará la anexión en este momento porque está muy enfadada con los países que planean reconocer a Palestina.

El domingo por la tarde, el sitio web hebreo Walla (privado), citando fuentes anónimas, informó que el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, informó a su homólogo estadounidense, Marco Rubio, en conversaciones mantenidas el miércoles, que Tel Aviv se está preparando para anunciar la imposición de su soberanía sobre Cisjordania en los próximos meses.

En varias declaraciones, el embajador estadounidense en Israel, Mike Hackabee, ha expresado su apoyo a la idea del "Gran Israel", utilizando el término bíblico "Judea y Samaria" para referirse a Cisjordania. En una conversación anterior con la agencia Bloomberg, dijo que su país ya no busca lograr el objetivo de establecer un Estado palestino independiente.

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Mike Johnson, expresó su apoyo a la idea de la anexión y visitó el asentamiento de Ariel a principios de agosto de 2025, expresando su creencia de que "Judea y Samaria" pertenecen al pueblo judío y apoyando la imposición de la soberanía sobre Cisjordania.

El 27 de febrero de 2025, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE.UU. instruyó al personal del comité que se refiriera a Cisjordania como "Judea y Samaria".


La ciudad palestina Ramallah. Fuente: Wikipedia.

A pesar de esto, funcionarios estadounidenses advierten que la anexión en las circunstancias actuales podría ser perjudicial para Israel. Hackabee declaró a Axios que la administración estadounidense aún no ha determinado su posición sobre el plan de anexión, añadiendo: "No sé qué tan extensa es la anexión planeada, y no estoy seguro de que exista una visión unificada dentro del gobierno israelí sobre las áreas objetivo y su tamaño".

Aunque funcionarios israelíes afirmaron que la administración Trump no se opondría a la anexión porque está enfadada con los países que planean reconocer a Palestina, funcionarios estadounidenses dijeron a Axios que es imposible predecir con precisión la posición del presidente estadounidense, y sugirieron que es probable que la Casa Blanca no apoye la medida.

¿En qué se diferencia imponer la soberanía sobre Cisjordania de la anexión?

En la práctica, no hay una gran diferencia entre los términos "soberanía" y "anexión", ya que ambos significan la apropiación de tierras. Sin embargo, los israelíes prefieren usar el término "imposición de la soberanía" porque la anexión es un acto prohibido por el derecho internacional y se refiere a la aplicación de la soberanía sobre tierras que pertenecían a un estado extranjero, según el Instituto Israelí para la Democracia.

La ocupación israelí alega que las tierras de Cisjordania nunca pertenecieron a ningún otro estado y, por lo tanto, la medida no es una "anexión".

El término "imposición de la soberanía" significa someter áreas específicas de Cisjordania a las leyes civiles y administrativas israelíes, poniendo fin así a la aplicación de las regulaciones militares que han gobernado estas áreas desde su ocupación en 1967.

En resumen, aplicar la ley israelí en el área es, en realidad, aplicar la soberanía, y aplicar la soberanía es, en realidad, anexionar. La diferencia terminológica se basa en sensibilidades políticas y diplomáticas, pero no existe una diferencia legal fundamental entre ambos conceptos, como señala el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS).

La ley israelí permite aplicar la soberanía de dos maneras:

1. Una decisión gubernamental (orden) según el sistema legal, que redefiniría las fronteras orientales posteriores a 1967. Mediante esta orden se aplicó la soberanía israelí sobre Jerusalén Este, y es probable que una decisión para emitir dicha orden también se someta a votación en la Knéset.


Jerusalén es una ciudad judía, una ciudad cristiana, una ciudad musulmana. Debe seguir siendo un patrimonio común. Fuente: Religión Digital.

Este paso representa un golpe mortal.

2. Promulgar una ley que aplique la soberanía israelí, método que se utilizó con respecto a los Altos del Golán en 1981.

Los gobiernos israelíes han mantenido desde 1967 una postura ambivalente hacia los territorios ocupados, con el fin de preservar la opción de aplicar la soberanía junto con un acuerdo territorial sobre ellos, y por ello se han abstenido de aplicar la soberanía de facto sobre estas áreas.

¿Cuáles son las repercusiones de imponer la soberanía sobre Cisjordania?

Repercusiones para los colonos: El periodista israelí Yehuda Glickman cree que la propuesta es solo un paso declarativo, sin efectos prácticos en esta etapa, pero que podría cambiar el mapa de Oriente Medio.

En términos prácticos, para los israelíes que viven en Cisjordania, esto no representa un cambio fundamental, ya que la ley israelí ya se les aplica en gran medida de facto.

Repercusiones internacionales: Sin embargo, una declaración de imposición de soberanía sobre Cisjordania podría crear un peso legal y diplomático que afectaría la situación en la escena internacional, según el escritor israelí.

El periodista cree que la aplicación de la soberanía sobre Cisjordania sería vista como una violación del derecho internacional y un acto que contradice los Acuerdos de Oslo, de los que Israel aún no se ha retirado formalmente.

Señaló que Estados Unidos podría evitar sanciones usando su veto en el Consejo de Seguridad, pero eso no impediría que países y bloques internacionales como la Unión Europea tomen medidas unilaterales, incluyendo medidas diplomáticas, económicas e incluso legales.

Ejemplos históricos de ello son: las sanciones impuestas a Sudáfrica durante la era del apartheid, a Rusia tras su anexión de Crimea y a Irán por su programa nuclear.

Repercusiones para los palestinos: Según un informe previo del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS), la imposición de soberanía sobre Cisjordania afectaría directamente a los palestinos que residen en las áreas sujetas a soberanía. Si el Área C se convierte en parte de Israel, los palestinos se convertirían en residentes permanentes de ella, con todos los derechos que conlleva.

Sin embargo, es probable que permanezcan en una situación similar a la de los residentes de Jerusalén Este, que no obtuvieron la ciudadanía, una situación problemática en sí misma.

La soberanía sobre el Área C también afecta a los palestinos en las Áreas A y B, porque el Área C contiene tierras, infraestructuras y otras propiedades que pertenecen a estos residentes o satisfacen sus necesidades vitales.

Además, para trasladarse de un lugar a otro en las Áreas A y B, no hay más opción que pasar por el Área C (que constituye aproximadamente el 60% del área).

Del mismo modo, extender la soberanía sobre el 82% de Cisjordania acorralaría las principales provincias palestinas, violando su derecho a la libre circulación.

Repercusiones para la Autoridad Palestina: El INSS cree que el paso de imponer la soberanía sobre Cisjordania provocaría una gran crisis en las relaciones con la Autoridad Palestina. Es un paso que contradice los acuerdos entre ambas partes y señala la ausencia de intención de llegar a una solución al conflicto en el marco de un acuerdo. También implica crear un sentimiento de desesperanza entre los palestinos sobre la posibilidad de lograr sus aspiraciones nacionales, lo que podría exacerbar los motivos de violencia. a la idea de una solución de dos estados en el futuro, e incluso podría llevar al colapso de la Autoridad Palestina debido a la presión interna sobre ella.

En tal escenario, Israel podría encontrarse responsable de toda la población palestina en toda la región, en todos los ámbitos de la vida. Las implicaciones de esto son numerosas, ya sea en términos de:

· Amenazas de seguridad crecientes y la preparación necesaria debido a la necesidad de actividad continua en toda la región.

· O en términos de la gran importancia económica de proporcionar una respuesta completa a las necesidades de aproximadamente 2.5 millones de palestinos.