Por Martín
Cúneo Las encuestas señalan un impacto negativo de la guerra en la popularidad de Donald Trump. Medios y ONG alertan de que el republicano busca dejar sin voto a millones de ciudadanos y tomar el control de las elecciones de medio término
Mientras las bombas caen sobre Irán y los misiles y drones de respuesta lo hacen sobre los aliados árabes de Washington, comenzaban las primarias en Texas y Carolina del Norte, primer paso hacia las elecciones de medio término de noviembre.
Unas elecciones que estarán marcadas por una guerra en el exterior con pérdidas humanas de soldados estadounidenses —seis por ahora—, decenas de miles de estadounidenses —en concreto 17.500— que han tenido que abandonar su residencia en Oriente Medio tras el inicio de los ataques, y aumentos en el precio de la gasolina.
No es el marco que buscaba el presidente de EEUU, Donald Trump, quien se ha visto forzado a admitir que la guerra acaba de comenzar y se puede alargar durante varios meses.
Fracasada por ahora la vía venezolana, basada en un control sin invasión con amenazas y bloqueo naval, la Administración Trump se ve forzada a continuar una guerra impopular hasta conseguir algún objetivo que justifique ante su electorado haber iniciado una guerra regional. “Lo que hicimos en Venezuela, creo, es el escenario perfecto”, dijo Trump en una entrevista con The New York Times este domingo.
Ese mismo día, antes de que se conociera la noticia de los primeros soldados estadounidenses muertos, una encuesta de Reuters/Ipsos revelaba que solo uno de cada cuatro estadounidenses aprueba la guerra contra Irán, mientras que uno de cada dos, incluido uno de cada cuatro republicanos, cree que el presidente está “demasiado dispuesto a utilizar la fuerza militar”. Según esta encuesta, el 42% de los votantes de Trump declaró que estaría menos dispuesto a apoyar los ataques contra Irán si “las tropas estadounidenses en Oriente Medio resultan muertas o heridas”.
Según esta encuesta, la Operación Furia Épica ha hecho bajar aún más la aprobación de Trump: el índice de popularidad del presidente ha bajado un punto hasta situarse en el 39%. En estas respuestas, insisten desde Reuters/Ipsos, han tenido más peso los asuntos económicos que los asuntos exteriores. Sin embargo, en la guerra contra Irán, ambos aspectos están unidos: el barril de petróleo ya ha aumentado un 10% y el mercado da por descontado que alcanzará los 100 dólares. La encuesta aporta datos sobre esta preocupación: el 45% de los estadounidenses, incluido el 34% de los republicanos y 44% de los independientes, reconoce que sería menos probable que apoyara los ataques a Irán si el precio del gas, la gasolina o el diésel aumentan en EEUU.
En otra encuesta de CNN, realizada por SSRS y publicada el 2 de marzo, el 59% de los estadounidenses se mostró contrario al ataque, el 60% afirma que Trump “no tiene un plan claro para manejar la situación” y el 62% sostiene que debería obtener la aprobación del Congreso para cualquier acción militar futura. Solo el 12% se muestra partidario de enviar tropas terrestres.
Estas dos encuestas coinciden en señalar que la Operación Furia Épica difícilmente va a ayudar a mejorar los resultados de unas elecciones de medio término en las que se juega la viabilidad de la segunda parte de la legislatura. Un estudio realizado entre el 17 y el 20 de febrero señalaba que el 63% de la población desaprueba su gestión, muy lejos de las cifras de febrero de 2025, cuando sus niveles de aprobación eran del 47%. El estudio señala que la desafección está creciendo entre el sector de la población que gana menos de 50.000 dólares al año, donde el índice de rechazo al presidente millonario ha crecido hasta el 65%.
Los efectos de la guerra se han notado rápidamente en EEUU. Tras el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del crudo del mundo, así como los ataques a las infraestructuras petroleras de países productores del Golfo Pérsico, el precio de la gasolina ha experimentado el mayor aumento de precio desde el Huracán Katrina en 2005. Con el crudo Brent a 82 dólares por barril, el hecho de ser el primer productor mundial de crudo no ha salvado a EEUU de sentir en sus propias gasolineras el efecto de la guerra en Oriente Medio.
Las encuestas para las elecciones de medio término, que dan la victoria a los demócratas, se están viendo confirmadas con las primeras noticias que llegan desde Texas, con una participación de los demócratas en las primarias que ha superado los niveles registrados en elecciones recientes, incluso en las presidenciales, donde la participación suele ser muy superior.
La política migratoria de Trump tiene también que ver con esta pérdida de popularidad. Según la encuesta realizada por la firma Morris Predictive Insights, publicada el 23 de febrero, el aumento de las deportaciones y el despliegue del ICE en ciudades de mayoría demócrata tiene un “efecto neto negativo” entre los republicanos, es decir, aleja a más votantes republicanos de los que consigue atraer. El estudio señala que el 54% de las personas que votaron republicano en 2024 se declaran afines a los demócratas o indecisos por las políticas migratorias. El 35% de los encuestados considera que la aplicación de las leyes migratorias los hace menos propensos a apoyar al partido de Trump, frente al 26% que afirma lo contrario.
Ruido de intervención en las elecciones de medio término
Un día antes del ataque a Irán trascendía la noticia, difundida porThe Washington Post, de que Donald Trump estaba preparando una orden ejecutiva para otorgarse poderes de emergencia para controlar las elecciones legislativas de noviembre. Con el pretexto de una supuesta injerencia china en las elecciones presidenciales de 2020, utilizaría poderes extraordinarios restando competencias a los estados para exigir el uso de documentos de identificación a los votantes, el recuento manual de papeletas y la prohibición del voto por correo. “No”, contestó Trump ante la pregunta de si ese documento existía.
En su discurso del Estado de la Nación, Trump exigió la aprobación de la llamada Save Act, un proyecto legislativo que quitaría el derecho a voto de millones de ciudadanos estadounidenses al obligarles a presentar un pasaporte o certificado de nacimiento para registrarse para votar.
El Brennan Center for Justice acusa a Trump de utilizar la guerra contra Irán “para tratar de manipular las elecciones” y recuerdan que “el presidente no tiene el poder de modificar las reglas electorales, ni siquiera durante una emergencia verdadera, mucho menos durante una emergencia falsa”. Este centro que defiende los derechos democráticos cita un informe del medio de investigación ProPublica en el que detalla los movimientos de varios “negacionistas de elecciones”, que ya habían intentado anular los comicios que perdió Trump en 2020, con el objetivo de que el presidente tomara el control de las elecciones de medio término.
“Hay mucho en juego este año. Una guerra iniciada sin la autorización del Congreso ya es bastante terrible. Asegurémonos de que no se use como una nueva excusa para manipular las elecciones”, dicen desde el Brennan Center.
Fuente: El Salto




No hay comentarios:
Publicar un comentario