Redactor
sénior/Productor de podcasts, @MintPressNews. Principalmente tuitea
sobre política de EE. UU., Oriente Medio y Latinoamérica, pero
quejarse
de los medios corporativos es su
pasión.
Ante
la creciente especulación sobre la posibilidad de que Trump indulte
a Ghislaine Maxwell, convicta por explotación sexual de menores,
MintPress presenta a la familia, desde su padre, -magnate de los
medios de comunicación y espía de alto nivel para Israel-, sus
hermanas -Isabel y Cristina que trabajan para impulsar los intereses
de Tel Aviv en Silicon Valley-, sus hermanos -(Kevin e Ian)
fundadores de un dudoso pero influyente Think Tank de estudios
antiislámicos-, hasta sus sobrinos -con puestos influyentes en el
Departamento de Estado y la Casa Blanca-. El clan Maxwell mantiene
amplios vínculos con el poder estatal estadounidense e israelí.
Esta es su historia.
Liberando
a Ghislaine, enterrando los archivos de Epstein
Crece
la especulación sobre la posible liberación inminente de Ghislaine
Maxwell. A pesar decir en
todos los medios que
iba a publicar los Archivos
de Epstein,
cada vez hay más indicios de que la administración Trump está
considerando indultar a
la traficante sexual convicta más notoria del mundo.
Ghislaine Maxwell con Jeffrey Epstein.
El
mes pasado, Trump (quien ya contempló la
idea durante su primer mandato) se negó repetidamente a descartar un
indulto, declarando a
la prensa: «Puedo
hacerlo«.
Apenas unos días después, Ghislaine Maxwell fue trasladada a otro
estado, a un centro penitenciario de mínima seguridad en Bryan,
Texas, una práctica sumamente inusual. Generalmente, ni las mujeres
condenadas por delitos sexuales, ni aquellas con más de 10 años
restantes de condena tienen permitido ser
trasladadas a tales centros. La medida desató especulación e
indignación a partes iguales.
Donald Trump dijo que los republicanos que creen en las conspiraciones de Epstein son 'estúpidos'.
La
decisión de reubicar a Ghislaine Maxwell se produjo después de que
alguien —posiblemente una fuente dentro de su propio equipo—
comenzara a
filtrar pruebas
incriminatorias y vergonzosas que vinculaban a Trump con Epstein.
Esto incluyó una tarjeta de cumpleaños que Trump le envió a
Epstein, con una mujer desnuda dibujada a mano y el texto: «Feliz
cumpleaños, y que cada día sea otro maravilloso secreto».
Durante
años, Ghislaine Maxwell ayudó a su socio Jeffrey Epstein a traficar
con niñas y mujeres jóvenes con fines sexuales, creando así una
gigantesca red de delitos sexuales. Entre los socios de Epstein se
encontraban multimillonarios, científicos, famosos y políticos,
incluyendo al presidente Trump, a quien consideraba su
«mejor
amigo«.
El presidente Trump con Jeffrey Epstein en Mar-a-Lago en 1997.
En
2021, dos años después de la misteriosa muerte de Epstein en una
prisión de Manhattan, y Ghislaine Maxwell fue declarada culpable de
delitos de tráfico y abuso sexual de menores, y posteriormente
condenada a 20 años de prisión.
La
noticia de que Trump podría liberar a una criminal tan
infame conmocionó
a sus bases y provocó acusaciones de corrupción flagrante en los
medios. «¿Hay alguna razón para indultar a Ghislaine
Maxwell aparte de comprar su silencio?», titulaba un artículo en
The Hill. Mientras tanto, Tim Hogan, asesor principal del Comité
Nacional Demócrata, denunció
la existencia de un «encubrimiento
gubernamental en tiempo real«.
«El FBI de Donald Trump, dirigido por su leal Kash Patel, omitió el
nombre de Trump de los archivos de Epstein, que aún no se han
publicado», declaró.
Robert
Maxwell: magnate de los medios y agente israelí
Si
bien muchos de los crímenes de Ghislaine Maxwell han salido a la
luz, son menos conocidos los innumerables vínculos de su familia con
la seguridad nacional de Estados Unidos e Israel. Entre ellos, los
más importantes son los de su padre, Robert Maxwell, un magnate de
los medios de comunicación caído en desgracia y uno de los primeros
emprendedores tecnológicos.
La familia Maxwell.
Robert
Maxwell, un refugiado judío que huyó de la ocupación hitleriana de
su Checoslovaquia natal, luchó por Gran Bretaña contra Alemania.
Tras la Segunda Guerra Mundial, utilizó sus conexiones checas para
facilitar el
suministro de
armas al naciente Estado de Israel, armas que les ayudaron a ganar la
guerra de 1948 y a llevar a cabo la Nakba, la limpieza étnica de
casi 800.000 palestinos.
Los
biógrafos de Robert Maxwell, Gordon Thomas y Martin
Dillon, escriben que
fue reclutado por primera vez por la inteligencia israelí en la
década de 1960 y comenzó a comprar corporaciones tecnológicas
israelíes. Israel utilizó estas empresas y su software para llevar
a cabo espionaje y otras operaciones clandestinas en todo el mundo.
Robert
Maxwell amasó un
vasto imperio empresarial de 350 empresas que empleaban a 16.000
personas. Era propietario de diversos periódicos, como The New York
Daily News, el Daily Mirror británico y el israelí Maariv, además
de algunas de las editoriales de libros y publicaciones científicas
más influyentes del mundo.
Con
el poder empresarial llegó el poder político. Fue elegido para el
Parlamento británico en 1964 y contaba entre
sus amigos más cercanos al secretario de Estado estadounidense,
Henry Kissinger, y al primer ministro soviético, Mijaíl Gorbachov.
Utilizó
esta influencia para promover los intereses
israelíes, vendiendo software
israelí de inteligencia a Rusia, Estados Unidos, Reino Unido y
muchos otros países. Este software incluía
una puerta
trasera israelí
secreta que permitía a la agencia de inteligencia israelí, el
Mossad, acceder a información clasificada recopilada por gobiernos y
agencias de inteligencia de todo el mundo.
Al
mismo tiempo que ampliaba sus capacidades de espionaje, Israel
desarrollaba un programa secreto de armas nucleares. Este proyecto
fue desenmascarado por el activista pacifista israelí Mordechai
Vanunu, quien, en 1986, filtró pruebas a la prensa británica.
Robert Maxwell, uno de los magnates de la prensa más poderosos de
Gran Bretaña, espió a Vanunu, y envió
fotografías y otra información confidencial a la Embajada de
Israel. Esta información de inteligencia permitió al Mossad llevar
a cabo el secuestro internacional de Vanunu y a su posterior
encarcelamiento.
Su
muerte también estuvo rodeada de controversia, similar a la de
Epstein. En 1991, el cuerpo sin vida de Robert Maxwell fue encontrado
en el océano, en lo que las autoridades calificaron como un extraño
accidente en el que el magnate se cayó de su lujoso yate. Hasta el
día de hoy, sus hijos no se
ponen de acuerdo sobre si creen que fue asesinado.
Los
rumores de que Robert Maxwell había actuado, durante décadas, como
un «superespía» israelí quedaron prácticamente confirmados con
el suntuoso funeral de Estado que recibió en Jerusalén. Su cuerpo
fue enterrado en el Monte de los Olivos, uno de los lugares más
sagrados del judaísmo, el lugar desde el que se dice que Jesús
ascendió al cielo.
Prácticamente
toda la élite israelí, tanto del gobierno como de la oposición,
asistió al evento, incluyendo a nada menos que seis líderes vivos
de los servicios de inteligencia israelíes. El propio presidente
Chaim Herzog pronunció el panegírico. También intervino en el
evento el primer ministro Yitzhak Shamir, quien declaró:
«Robert
Maxwell ha hecho más por Israel de lo que hoy se puede decir».
En
el Reino Unido, sin embargo, se le recuerda con menos cariño. Hombre
de reputación temible, Maxwell dirigió su negocio de medios de
comunicación con mano de hierro, al igual que Rupert Murdoch (otro
individuo con estrechos vínculos con
Israel). Tras su muerte, se supo que había robado más de 500
millones de dólares del fondo de pensiones de sus empleados para
rescatar a otras empresas en crisis de su imperio, dejando en ruinas
los planes de jubilación de muchos de sus trabajadores.
Como comentó el
periódico The Scotsman diez años después, en 2001:
Si
[Robert Maxwell] fue despreciado en vida, fue odiado en su muerte
cuando se supo que había robado 440 millones de libras del fondo de
pensiones de Mirror Group Newspapers. Fue, oficialmente, el mayor
ladrón de la historia criminal británica.
Isabel
Maxwell: La mujer de Israel en Silicon Valley
Incluso
antes de su publicación, Isabel Maxwell —hija de Robert y hermana
mayor de Ghislaine— logró obtener una copia de la biografía de
Thomas y Dillon sobre su padre. Inmediatamente voló a Israel, según
informó The
Times de Londres , donde se encontró con un «amigo de la familia»
y subdirector del Mossad, David Kimche. Estas acciones no sirvieron
para contrarrestar la afirmación central del libro: que su padre
era, en efecto, un «superespía» israelí de alto nivel.
Isabel
Maxwell ha disfrutado de una larga y exitosa trayectoria en la
industria tecnológica. En 1992, junto con su hermana gemela,
Christine, fundó una empresa que desarrolló uno de los primeros
motores de búsqueda de internet.
Sin
embargo, tras el escándalo de las pensiones de su padre, ella y sus
hermanos se centraron en reconstruir cada faceta del derrumbado
imperio empresarial de su padre. Las hermanas vendieron el motor de
búsqueda, obteniendo enormes beneficios.
Como
señaló el
medio israelí Haaretz, en 2001 Isabel Maxwell decidió dedicar su
vida a promover los intereses del Estado de Israel, prometiendo
«trabajar
solo en asuntos relacionados con Israel», ya que «cree en
Israel». Descrita por
la experiodista de MintPress y reportera de investigación Whitney
Webb como
«la
puerta trasera de Israel a Silicon Valley«,
se ha convertido en una embajadora clave del país en el mundo
tecnológico.
“Isabel
Maxwell se ha forjado un nicho único para sus intereses como enlace
entre empresas israelíes que están en sus primeras etapas de
desarrollo, e inversores privados en Estados Unidos. Al mismo tiempo,
ayuda a empresas estadounidenses interesadas en abrir centros de
desarrollo en Israel”, el periódico económico local
Globes escribió:
“Tiene
una vida intensa, incluyendo innumerables vuelos entre Tel Aviv y San
Francisco”.
Israel
es conocido por ser la fuente principal y más controvertida del
mundo del software espía y las herramientas de piratería
informática; herrramientas que son utilizadas por
gobiernos represivos de todo el mundo para vigilar,
acosar e incluso asesinar a opositores políticos. Esto incluye el
infame software Pegasus,
utilizado, por ejemplo, el gobierno de Arabia Saudita para rastrear
al periodista del Washington Post, Jamal Khashoggi, antes de
asesinarlo en Turquía.
Isabel
Maxwell construyó sobre las conexiones políticas de su padre. «Mi
padre fue una gran influencia en mi vida. Fue un hombre muy
competente y logró muchas de sus metas. Aprendí mucho de él y he
adaptado muchas de sus costumbres», dijo. Lo
que incluye desarrollar vínculos
estrechos con numerosos líderes israelíes, entre ellos Ehud Olmert
y Ehud Barak, uno de los colaboradores más cercanos de Jeffrey
Epstein.
Durante
la década de 2000, participó regularmente en la Conferencia de
Herzliya, una reunión anual a puertas cerradas de los más
importantes funcionarios políticos, de seguridad e inteligencia de
Occidente, además de ser una
“pionera tecnológica” en el Foro Económico Mundial.
También
fue incluida en la junta directiva del Centro Shimon Peres para la
Paz y la Innovación,
financiado por el gobierno israelí
, y de los Amigos Americanos del Centro Yitzhak Rabin para Estudios
de Israel, dos organizaciones estrechamente asociadas con esos ex
primeros ministros israelíes.
En
2001, se convirtió
en la
directora ejecutiva de iCognito, cargo que
aceptó ,
según sus propias palabras, «porque
[la empresa] está en Israel y por su tecnología».
Esta tecnología en cuestión tenía como objetivo proteger a los
niños en línea, algo sumamente irónico, dado que su hermana
traficaba y abusaba sexualmente de menores durante ese período.
Isabel
Maxwell era una persona mucho más seria y competente que Ghislaine.
Como señaló Haaretz:
Mientras
su hermana menor, Ghislaine, protagoniza las columnas de chismes tras
desayunar con Bill Clinton o por sus vínculos con otro amigo íntimo,
el príncipe Andrés de Gran Bretaña, Isabel Maxwell quiere mostrar
fotos tomadas con el gran muftí de Egipto, o con beduinos en una
tienda de campaña, o de visitas a un campo de refugiados de Gaza.
En
1997, Isabel Maxwell fue nombrada presidenta de la empresa israelí
de seguridad tecnológica Commtouch. Gracias a sus contactos,
Commtouch logró captar inversiones de muchas de las figuras más
destacadas de Silicon Valley, entre
ellas Bill
Gates, estrecho colaborador de
la familia Maxwell y del propio Jeffrey Epstein.
Christine
Maxwell: ¿Financiada por Israel?
La
hermana gemela de Isabel, Christine Maxwell, no se queda atrás.
Veterana de las industrias editorial y tecnológica, cofundó con su
hermana la firma de análisis de datos Chiliad. Como directora
ejecutiva, ayudó a supervisar la producción de una enorme base de
datos antiterrorista que la compañía vendió al
FBI durante el auge de la Guerra contra el Terror. El software ayudó
a la administración Bush a tomar medidas enérgicas contra los
musulmanes estadounidenses y a socavar las libertades civiles en
Estados Unidos tras el 11-S y la Ley Patriota. Hoy, es la líder y
cofundadora de otra corporación de big data, Techtonic
Insight .
Al
igual que su hermana y su padre, Christine Maxwell mantiene una
estrecha relación con el Estado de Israel. Actualmente es
investigadora del Instituto para el Estudio del Antisemitismo y la
Política Global (ISGAP), donde, según su
biografía,
Trabaja
para promover la investigación académica innovadora que aprovecha
las tecnologías facilitadoras para potenciar la comprensión
proactiva y combatir los grandes peligros del antisemitismo
contemporáneo, y mejorar la relevancia continua del Holocausto para
el siglo XXI y más allá.
La
junta directiva de
ISGAP está compuesta por un selecto grupo de funcionarios de
seguridad nacional israelíes. Entre ellos se encuentran Natan
Sharansky, exministro del Interior y viceprimer ministro de Israel, y
la general de brigada del ejercito israelí Sima Vaknin-Gil, exjefa
de la censura militar israelí y directora general del Ministerio de
Asuntos Estratégicos y Diplomacia. También forma parte de la junta
directiva Alan
Dershowitz,
el abogado de Jeffrey Epstein.
Este
think
tank
fue clave en la decisión del gobierno estadounidense de reprimir las
protestas de Gaza de 2024 en campus universitarios de todo el país.
El grupo elaboró informes que
vinculaban a líderes estudiantiles con organizaciones terroristas
extranjeras y promovió afirmaciones dudosas
sobre una ola de antisemitismo que invadía las universidades
estadounidenses. Christine Maxwell se reunió frecuentemente con
líderes demócratas y republicanos, a quienes instó a
«investigar» (es decir, reprimir) a los líderes de las
manifestaciones.
ISGAP
ha advertido continuamente sobre la influencia extranjera en los
campus estadounidenses, elaborando informes y
celebrando seminarios
que detallan el supuesto control de Qatar sobre el sistema de
educación superior de Estados Unidos y vinculándolo con el
creciente sentimiento antiisraelí entre la juventud estadounidense.
Sin
embargo, si ISGAP deseara investigar otras operaciones de influencia
de gobiernos extranjeros, no tendría que buscar mucho, ya que sus
propios fondos provienen, en su inmensa mayoría, de una sola fuente:
el Estado israelí. En 2018, una investigación reveló
que el Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel (entonces
dirigido por la propia general de brigada Vaknin-Gil) canalizó
445.000 dólares a ISGAP, una suma que representaba casi el 80 % de
sus ingresos totales de ese año. ISGAP no divulgó dicha información
ni al público ni al gobierno federal.
En
el punto álgido de la preocupación por la injerencia extranjera en
la política estadounidense, la noticia apenas se publicó. Desde
entonces, el gobierno israelí ha seguido financiando al grupo ISGAP
con millones de dólares. En 2019, por ejemplo, les
aprobó una subvención
de más de 1,3 millones de dólares. Por lo tanto, como miembro de la
organización, Christine Maxwell es la beneficiaria directa de los
fondos del gobierno israelí.
Maxwells
de tercera generación: trabajando en el gobierno de Estados Unidos
Si
bien las hijas de Robert Maxwell estuvieron cerca del poder estatal,
algunos miembros de la tercera generación de la familia han ocupado
cargos dentro del propio gobierno estadounidense. Poco después de
graduarse de la universidad, Alex
Djerassi (el
único hijo de Isabel Maxwell) fue contratado por Hillary Clinton en
su campaña presidencial de 2007-2008. Djerassi redactó memorandos,
informes y documentos de política para el equipo de Clinton y la
ayudó a prepararse para más de 20 debates.
Las
familias Clinton y Maxwell están estrechamente entrelazadas.
Ghislaine Maxwell se
fue de vacaciones con
la hija de Hillary, Chelsea, y tuvo
una presencia
destacada en su boda. Tanto ella como Jeffrey Epstein fueron
invitados varias veces a la Casa Blanca de Clinton. Mucho después
del encarcelamiento de Epstein, el presidente Bill Clinton invitó a
Ghislaine Maxwell a una cena íntima con él en un exclusivo
restaurante de Los Ángeles.
Aunque
Hillary Clinton fracasó en su intento por llegar a la Casa Blanca,
el presidente Obama la nombró como su Secretaria de Estado, y una de
sus primeras medidas fue incorporar a
Djerassi (hijo de Isabel Maxwell) a su equipo. Rápidamente ascendió
de rango, convirtiéndose en Jefe de Gabinete de la Oficina del
Subsecretario de Estado, Oficina de Asuntos del Cercano Oriente. En
este puesto, se especializó en el desarrollo de la política
estadounidense hacia Israel e Irán, aunque también trabajó en la
ocupación estadounidense de Irak y acompañó a
Clinton en sus visitas a Israel y el mundo árabe.
Durante
su estancia en el Departamento de Estado, se desempeñó como
representante del gobierno estadounidense ante las Conferencias de
los Amigos de Libia y los Amigos del Pueblo Sirio. Estas eran dos
organizaciones de grupos radicales y belicistas que buscaban el
derrocamiento de ambos gobiernos y su reemplazo por regímenes afines
a Estados Unidos. Washington logró lo que quería. En 2011, el líder
libio, el coronel Gadafi, fue derrocado,
asesinado y reemplazado por caudillos islamistas. Y en diciembre
pasado, el veterano presidente sirio, Bashar al-Assad, huyó a Rusia
y fue reemplazado por
el fundador de Al Qaeda en Siria, Abu Mohammad al-Jolani.
Posteriormente,
Djerassi fue nombrado personal asociado al think tank Carnegie
Endowment for Peace, financiado por el gobierno estadounidense.
Durante su estancia allí, se especializó de nuevo en política para
Oriente Medio. Su biografía indica que
«trabajó
en temas relacionados con la democratización y la sociedad civil en
el mundo árabe, las revueltas árabes y la paz entre israelíes y
palestinos».
Actualmente, trabaja en Silicon Valley.
Aunque
la fortuna de Djerassi estaba ligada a la facción Clinton del
Partido Demócrata, su primo Xavier
Malina (el
hijo mayor de Christine Maxwell) respaldó al caballo
correcto, trabajando en
la campaña presidencial de Obama-Biden de 2008.
Su
buen trabajo fue recompensado con un puesto en la propia Casa Blanca,
donde se convirtió en asistente de personal en la Oficina Ejecutiva
del Presidente. Al igual que su primo, una vez finalizado su mandato,
Xavier Malina también consiguió un
puesto en la Fundación Carnegie para la Paz antes de emprender una
carrera en el mundo tecnológico, trabajando durante muchos años en
Google en el Área de la Bahía. Actualmente trabaja para Disney.
Si
bien las acciones de padres y abuelos no deberían determinar las
carreras de generaciones posteriores, el hecho de que dos individuos
que provienen de una familia multigeneracional de espías y agentes
impenitentes de una potencia extranjera hayan conseguido puestos en
el centro del Estado de Estados Unidos es al menos digno de
mencionar.
Los
hermanos Maxwell: de la bancarrota al contraterrorismo
Gran
parte del clan Maxwell es muy influyente en la política
estadounidense e israelí. Sin embargo, los
hermanos Ian y Kevin también
tienen una influencia considerable en los asuntos de su natal Gran
Bretaña.
Aunque
ambos fueron absueltos de
los cargos por las acusaciones generalizadas de que ayudaron a su
padre, Robert, a saquear más de 160 millones de dólares del fondo
de pensiones de sus empleados, los hermanos mantuvieron un perfil
bajo durante muchos años. Kevin, en particular, era conocido por
poco más que ser la persona mas arruinada de la historia de Gran
Bretaña, con deudas que superaban los 500.000 millones de dólares.
Sin
embargo, en 2018 lanzaron Combating
Yihadist Terrorism and Extremism (CoJiT), un controvertido Think Tank
que promueve un enfoque gubernamental mucho más invasivo y
autoritario frente a la cuestión del Islam radical.
En
el libro de
su organización, «Terrorismo
yihadista: Nuevas amenazas, nuevas respuestas«,
Ian escribe que CoJiT se creó para desempeñar un papel catalizador
en el diálogo nacional y para responder a las preguntas difíciles
que surgen del tema. A juzgar por el contenido del resto del libro,
esto implica impulsar una vigilancia aún más exhaustiva de las
comunidades musulmanas.
En
Gran Bretaña, CoJiT era una organización muy influyente. Su consejo
editorial y sus colaboradores son una élite de altos funcionarios
estatales. Entre los participantes de su conferencia
inaugural en
Londres en 2018 se encontraban Sara Khan, Comisionada Principal del
gobierno para la Lucha contra el Extremismo, y Jonathan Evans,
exdirector general del MI5, la agencia de inteligencia nacional
británica.
Como
tantos proyectos de Maxwell, CoJiT parece haber cerrado sus asuntos.
La organización no ha actualizado su sitio web ni publicado nada en
sus redes sociales desde 2022.
Para
ser justos, en los últimos años, los hermanos han tenido otras
prioridades, liderando la
campaña para liberar a su hermana Ghislaine Maxwell de la cárcel,
insistiendo en su absoluta inocencia. Sin embargo, de forma similar a
la de Robert Maxwell, parece que Kevin podría no haber pagado a la
defensa; en 2022, los abogados de Maxwell lo demandaron,
reclamando honorarios impagos por casi 900.000 dólares.
El
infame Sr. Epstein
Durante
años, Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein dirigieron una red de
tráfico sexual que explotaba a cientos de niñas y mujeres jóvenes.
Además, estaban conectados con vastas redes de la élite mundial,
incluyendo a empresarios multimillonarios, miembros de la realeza,
académicos famosos y líderes extranjeros, entre sus conocidos más
cercanos, lo que generó intensas especulaciones sobre el alcance de
su participación en sus numerosos delitos.
La hija de Robert Maxwell, Ghislaine, era su "niña de oro".
Aún
no está claro cuándo Epstein se reunió por primera vez con los
Maxwell; algunos alegan que
Robert Maxwell lo reclutó para la inteligencia israelí. Otros
afirman que la relación solo comenzó después de la muerte de
Robert, cuando salvó a
la familia de la penuria tras sus problemas financieros.
Tan
solo un mes después de su arresto en 2019, Epstein fue encontrado
muerto en su celda de la prisión de Nueva York. Su muerte fue
declarada oficialmente un suicidio, aunque su familia
ha rechazado esta
interpretación.
Quizás
las dos personas más poderosas en el círculo de confidentes de
Epstein fueron los presidentes Bill Clinton y Donald Trump. Clinton,
ya conocido por las numerosas acusaciones de
conducta sexual inapropiada en su contra, es conocido por haber
volado al menos 17 veces en el jet privado de Epstein, apodado el
«Lolita Express», y fue acusado por
Virginia Giuffre, una víctima de Epstein, de visitar la isla Little
St. James, la residencia privada del multimillonario en el Caribe,
donde cometió muchos de sus peores crímenes.
Trump,
posiblemente, se acercaba aún más al financiero caído en
desgracia. «Conozco
a Jeff desde hace quince años. Es un tipo estupendo«, dijo en
2002. «Es
muy divertido estar con él. Incluso dicen que le gustan las mujeres
hermosas tanto como a mí, y muchas son jóvenes. Sin duda«.
Al igual que Clinton, Trump viajó en el Lolita Express.
Epstein asistió a
su boda con Marla Maples en 1993 y afirmó haberle
presentado a su tercera esposa, Melania.
Desafortunadamente,
si bien los vínculos de Epstein incriminan a todo el espectro
político, su cobertura mediática se ha enmarcado a menudo como un
asunto partidista. Un estudio de
MintPress sobre más de un año de cobertura de Epstein en MSNBC y
Fox News reveló que cada cadena minimizó sus conexiones con el
presidente de su preferencia, mientras que enfatizó y destacó los
vínculos con el líder del otro partido mayoritario. Como resultado,
muchos en Estados Unidos ven el asunto como una crítica a sus
rivales políticos, en lugar de al sistema político en su conjunto.
También
queda la cuestión de los vínculos de Epstein con los servicios de
inteligencia, algo sobre lo que se ha especulado abiertamente en los
medios durante décadas, incluso años antes de que se hicieran
públicas las acusaciones en su contra. A lo largo de la década de
1990, como
señaló la biógrafa de Epstein, Julie K. Brown, se jactó
abiertamente de trabajar tanto para la CIA como para el Mossad,
aunque la veracidad de sus afirmaciones sigue en duda.
Como escribió el
Sunday Times británico en 2000: «Es
el Sr. Enigmático. Nadie sabe si es concertista de piano, promotor
inmobiliario, agente de la CIA, profesor de matemáticas o miembro
del Mossad».
Es posible que haya al menos una pizca de verdad en todas estas
identidades.
Epstein se
reunió con
el subsecretario de Estado estadounidense, William Burns, tres veces
en 2014. Burns sería posteriormente nombrado director de la CIA. Sin
embargo, la cercanía de Burns con Epstein palidece en comparación
con la del ex primer ministro, ministro de Asuntos Exteriores y
ministro de Defensa israelí, Ehud Barak. Solo entre 2013 y 2017, se
sabe que Barak viajó a la ciudad de Nueva York y se reunió con el
criminal convicto al
menos 30
veces,
a veces llegando a
su mansión de Manhattan de incógnito o con una máscara para
ocultar su identidad.
Numerosas
fuentes han comentado sobre las conexiones de Epstein con la
inteligencia israelí. Una exnovia y víctima suya, mencionada en
documentos judiciales como Jane Doe 200 para ocultar su
identidad, testificó que
Epstein se jactaba de ser agente del Mossad y que, tras violarla, no
pudo acudir a la policía porque su posición como espía la hacía
temer por su vida.
“Doe
creía sinceramente que cualquier denuncia de la violación por parte
de quien ella creía que era un agente del Mossad con algunas de las
conexiones más singulares del mundo resultaría en daños corporales
significativos o la muerte para ella”,
se lee en el expediente judicial.
Ari
Ben-Menashe, ex alto funcionario de la Dirección de Inteligencia
Militar de Israel, afirmó que
Epstein era un espía y que él y Ghislaine Maxwell dirigían una
operación de seducción en nombre de Israel. Cuatro fuentes
anónimas informaron a
la revista Rolling Stone que Epstein había colaborado directamente
con el gobierno israelí.
Sin
embargo, a diferencia de gran parte de la familia Maxwell, sus
conexiones con Israel y los servicios de inteligencia se basan
principalmente en testimonios y versiones no verificadas. Su único
viaje conocido al país fue en abril
de 2008 ,
justo antes de su sentencia, lo que despertó temores de que buscara
refugio allí.
Sin
embargo, se ha especulado intensamente públicamente sobre la
posibilidad de que trabajara para Tel Aviv. En la Cumbre de Acción
Estudiantil de Turning Points USA 2025, el expresentador de Fox News,
Tucker Carlson, declaró que
no hay nada de malo, odioso ni antisemita en preguntar sobre las
conexiones extranjeras de Epstein. «Nadie
puede decir que el gobierno extranjero es Israel, porque de alguna
manera nos han intimidado para que pensemos que eso es una grosería«,
dijo, antes de expresar su exasperación por el silencio de los
medios sobre el tema.
¿Qué
demonios es esto? Tienes al ex primer ministro israelí viviendo en
tu casa, has tenido todo este contacto con un gobierno extranjero,
¿trabajabas para el Mossad? ¿Dirigías una operación de chantaje
para un gobierno extranjero?
Los
comentarios de Carlson provocaron una dura condena del ex primer
ministro israelí Naftali Bennett. «La acusación de que Jeffrey
Epstein trabajaba de alguna manera para Israel o el Mossad dirigiendo
una red de chantaje es categórica y totalmente falsa. La conducta de
Epstein, tanto la criminal como la meramente despreciable, no tuvo
nada que ver con el Mossad ni con el Estado de Israel», escribió.
“Esta
acusación es una mentira difundida por personalidades prominentes de
internet como Tucker Carlson, que fingen saber cosas que no saben”,
añadió, concluyendo que Israel estaba siendo atacado por una “ola
viciosa de calumnias y mentiras”.
Sea
cual sea la verdad sobre Epstein, es indiscutible que la poderosa
familia Maxwell mantiene amplios vínculos con el poder estatal
estadounidense, británico e israelí. También es indudable que, si
la historia completa de sus actividades llegara a conocerse
públicamente, incriminaría a un número significativo de las
personas y organizaciones más poderosas del mundo. Quizás por eso
Trump, en poco tiempo, ha pasado de prometer la publicación de los
Archivos Epstein a la posibilidad de liberar a su cómplice.
Fuente:
Rebelión