Mostrando entradas con la etiqueta Sindicato de Inquilinas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sindicato de Inquilinas. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de octubre de 2026

Convocan una huelga de consumo en grandes superficies todos los miércoles hasta el 11-N

 

      Coordinador de la sección de economía en El Salto.


El Sindicato de Inquilinas, Justicia Alimentaria y la organización de consumidores Facua hacen un llamamiento a no comprar en supermercados de grandes cadenas cada miércoles hasta la huelga general.


Entrada de un Mercadona en Madrid. Elvira Megías.


      No es el precio de la vivienda lo único que ha subido más que los salarios en los últimos años ni lo único que se ha comido el poder adquisitivo de las familias. La alimentación, en lo que las rentas bajas se gastan gran parte de sus ingresos, ha sufrido unos procesos de inflación que superan con creces a la cesta media que marca el IPC y que se suele trasladar a las nóminas.


La cesta de la compra cada vez es mucho más cara.

La cesta de la compra cuesta hoy más de un 40% más que en 2019, según datos del INE, mientras que el salario medio ha subido un 21,9% en el mismo periodo. 

Todo ello bajo la sospecha de que las grandes cadenas de supermercados no sólo siguen aumentando sus beneficios, sino que también han acrecentado sus márgenes y aprovechando la inflación para subir más los precios todavía.


Una persona entrando a hacer la compra en un supermercado de la cadena Mercadona. David F. Sabadell.

“El alquiler se come los salarios y la cesta de la compra no deja de subir, mientras unos pocos baten récords de beneficios con lo que necesitamos para vivir, un techo y un plato en la mesa”, es la conclusión a la que han llegado de forma conjunta desde la Confederación del Sindicato de Inquilinas (CSI), la ONG Justicia Alimentaria y Facua-Consumidores en Acción, que se han unido hoy para lanzar una huelga de compras. “Comer no puede ser un privilegio. La rebaja de precios tiene que salir de los beneficios de las grandes distribuidoras, no de quien produce los alimentos”, ha declarado Javier Guzmán, director de Justicia Alimentaria.

La idea es simple: no comprar los miércoles en los supermercados, hipermercados ni grandes cadenas de aquí al día de la huelga general. En cambio, animan a realizar esas compras en el comercio de barrio, en cooperativas o directamente a productoras. “La huelga de compras no va contra el pequeño comercio ni contra las trabajadoras de los supermercados”, explican en un comunidad conjunto las tres organizaciones e invitan a esos colectivos a sumarse a la huelga general. 

Las tres organizaciones han presentado sus reclamaciones ante esta nueva convocatoria de huelga de consumo que se encuadra en el camino hacia la huelga general por la vivienda del 11 de noviembre. Todas se suman a la petición de rebajar los alquileres de un 50%, ligados a los ingresos, como pide la huelga general del 11N, y control de precios en la cesta de la compra, la energía y el transporte. Justicia Alimentaria, además, propone una cesta de alimentos básicos a precio justo, cuya rebaja salga de los beneficios de la gran distribución y no de quien produce. Facua, por su parte, pide topes a los márgenes de beneficio de las grandes cadenas y doble etiquetado, para que se sepa lo que se paga en origen. “Tenemos derecho a saber cuánto se paga en el campo y cuánto se queda la gran distribución”, ha afirmado Rubén Sánchez, secretario general de Facua-Consumidores en Acción.

Además, las unión de organizaciones hace también un llamamiento a colectivos, asociaciones, sindicatos, cooperativas, comercios y otras entidades para que se sumen a la campaña como firmantes a través del formulario de adhesión disponible. Las entidades firmantes aparecerán en la lista pública de la campaña y en las redes sociales de las organizaciones convocantes antes del 11N.

“El casero y el patrón nos aprietan por los dos lados. Y en la caja del súper, también. Si dejamos de comprar a la vez, lo notan”, ha señalado Aldo Reverte, de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, que siguen con la mirada puesta en la huelga general de noviembre pero que empiezan a calentar motores, y señalar a otros actores, con esta huelga de consumo en grandes superficies durante los próximos miércoles. “El 11N, el comercio de barrio también puede bajar la persiana”, cierran en el comunicado.


Fuente: El Salto

miércoles, 7 de octubre de 2026

Los sindicatos mandan un mensaje a la patronal: la huelga por la vivienda será legal y está justificada

 

 Por Laura L. Ruiz   
      Mujer, vegana y de Moratalaz. Ah! y periodista.

Al igual que ocurrió con la huelga feminista o por Palestina, las agrupaciones empresariales intentan generar dudas sobre la legalidad de los paros generales.


Manifestantes por la vivienda en Madrid, el 3 de octubre.

     Mientras que los sindicatos se apresuraban a responder a las demandas que se han visto este fin de semana en todas las movilizaciones en favor del derecho a la vivienda, la patronal buscaba argumentos para impedir una posible huelga. “No son de naturaleza laboral”, “difícilmente justificable” o “claro componente político y electoral” son algunas de las reflexiones que han hecho las agrupaciones empresariales CEOE y CEPYME en un comunicado. Para la patronal mayoritaria, la demanda sobre el derecho a la vivienda “quedan al margen de la gestión de las empresas” y dejan entrever que podría ser hasta ilegal. 

Lo cierto es que se trata de un discurso similar al que se escuchó con la primera huelga feminista o con los paros por Palestina. En ambas fue una huelga general legalizada, con argumentos laborales y sin ningún tipo de irregularidad en su proceso. “La de Palestina supuso mucho más complejidad, pero se indicó que el dinero público se estaba invirtiendo en armamento y esto afecta directamente a la clase trabajadora”, explica a El Salto Miguel Fadrique, secretario general de CGT, que asegura que la afectación en esta huelga es mucho más clara: “Sin salarios dignos no te puedes comprar una vivienda”.

“Diría incluso que vamos tarde, pero hasta el estallido social por el desahucio de Maricarmen no ha hecho que se produzca”, comenta Fadrique en respuesta a por qué llega ahora y no antes la convocatoria de una huelga general. “Es que el problema es mucho más grande que el precio de un alquiler o el precio para comprar una casa. Está directamente ligado a los salarios, que son totalmente insuficientes”, explica. En esta misma línea se muestran CCOO y UGT, que ya han expresado su intención de apoyar la huelga general por la vivienda. 

“La posibilidad de que las trabajadoras y los trabajadores tengan acceso a la vivienda es un aspecto central en la reivindicación de esta huelga, que ha sido impulsada por otras organizaciones como el Sindicato de Inquilinas”, explica a El Salto Carlos Gutiérrez, secretario de Estudios y Discurso de CCOO. “La accesibilidad a la vivienda está condicionada por la especulación, pero también por los salarios excesivamente bajos”, añade. Precisamente ahí ven la justificación laboral que hace que la huelga sea perfectamente legal: la cuestión salarial. “Los trabajadores no pueden pagar las consecuencias de un orden mundial caótico en el que vivimos, donde el precio de la energía se dispara y los precios de los productos básicos suben, muchas veces solo para garantizar los márgenes de beneficios de las empresas”.

“Con esta huelga, los trabajadores y las trabajadoras dicen claro que queremos tener vivienda, un salario digno y que no queremos ser quienes paguemos las consecuencias de la guerra y la inflación”, explica e indica que no son unas reivindicaciones improvisadas, si no que el sindicato lleva muchos años advirtiendo sobre el coste de la vida y la pérdida de poder adquisitivo. 

Gutiérrez, preguntado por el interlocutor de esta huelga general, tiene claro que no es solo uno. “No se convoca por un ataque concreto sobre nuestros derechos, lo que hace es poner en el centro una plataforma reivindicativa para los y las trabajadoras: interpelamos al Gobierno actual, al posible Gobierno futuro, a todas las administraciones incluidas las Comunidades Autónomas y, por supuesto a las empresas y a las organizaciones patronales”. A este respecto, el miembro de CCOO recuerda que la patronal ha estado bloqueando el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva. “No acceden a las subidas importantes de salarios que hay que hacer para compensar la inflación”, indica. Por eso manda un mensaje claro: “Que se sienten a negociar”. 

Ese mensaje se extiende al futuro Gobierno. Con el adelanto electoral, han quedado muchos temas en el aire que los partidos que ahora están en la oposición no garantizan. “¿Qué pasa con el registro horario, con el estatuto de los becarios, con las directivas europeas por transponer, con la revalorización de las pensiones?”, se pregunta. Gutiérrez también advierte que las Comunidades Autónomas tienen el deber de garantizar los servicios públicos, algo que afecta directamente al poder adquisitivo de la clase trabajadora. “Estamos viendo que muchas personas se están viendo obligadas a recurrir al mercado privado por el deterioro de los servicios públicos, sobre todo en educación, sanidad o temas sociales, lo que hace que pierdas poder adquisitivo”, explican desde CCOO.

En este sentido, desde CGT también indican que la huelga general no va contra el Gobierno actual solo. “No miramos el color del gobierno porque este ni ha hecho lo que podría hacer ni esperamos nada del futuro Gobierno, del color que sea, dependemos de la calle, de las movilizaciones para lograr los objetivos”, explica Fadrique que, eso sí, refuerza la idea de unidad. “Queremos hacerlo de forma conjunta, lograr paralizar el país y que estemos a la altura de las circunstancias, sin protagonismos ni egos”, comenta a este medio.

Lo cierto es que aunque la mayoría de sindicatos se han mostrado favorables a convocar o a apoyar la huelga, aún no se sabe quién dará el paso de liderar las gestiones de su legalización —es decir, ser el interlocutor con la mediación obligatoria en huelga— y cuándo se pondrá fecha. La mayoría de los sindicatos sitúan la fecha a principios de noviembre y antes de que empiece la campaña electoral, pero seguramente la fecha no se conozca hasta finales de la semana. Las conversaciones entre el Sindicato de Inquilinas y las centrales laborales empiezan este mismo miércoles.

“Estamos muy contentas de que los dos sindicatos con más afiliación del Estado se hayan puesto al lado de un movimiento que lleva diez días en la calle luchando por la vivienda digna”, explica Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas, en referencia al compromiso de UGT y CCOO a apoyar una huelga general, y asegura que “la huelga será de todo el pueblo”. “Desde los sindicatos de inquilinas no vamos a dejar de trabajar para que haya una unidad popular de todas las trabajadoras de este país para conseguir el derecho a una vivienda digna”, ha indicado a los medios y asegura que en breve se presentarán fecha y calendario de acciones para garantizar que la huelga general sea “masiva” y así lograr lo que se persigue. 

Apoyo mayoritario de otros sindicatos

De los primeros en apoyar una huelga general en Madrid han sido los sindicatos de clase CNT, Co.Bas, Solidaridad Obrera y la Plataforma Sindical de EMT que ya forman parte de la Mesa Sindical por la huelga general junto con CGT y el Sindicato de Inquilinas. “La vivienda y el trabajo no son luchas separadas”, han explicado en un comunicado conjunto que emitieron el mismo viernes 2 de octubre, justo después de que el Congreso tumbara los dos decretos por la vivienda. “La subida de los alquileres es una transferencia directa de la riqueza desde la clase trabajadora hacia el rentismo”, sentencian y añaden que, en el camino hacia la huelga general, el primer paso es el apoyo a la huelga de educación que se llevará a cabo en la Comunidad de Madrid el próximo 14 de octubre.

En Galicia, la CIG ha hecho público este martes que se suma a convocar la huelga general en Galicia ante la “insoportable” subida de precios en las viviendas, lo que genera “un empobrecimiento de la clase trabajadora” y ante la “falta de medidas de los gobiernos para garantizar” una vivienda digna. La central gallega llama al “conjunto del tejido social y sindical a la movilización y a que se haga efectiva una convocatoria de huelga general en la primera semana de noviembre”. Entre las reivindicaciones figura la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), un refuerzo de los servicios sociales y más medidas de protección social. A la Xunta le reclaman un Plan de Choque recogido en los presupuestos de 2027 para hacer frente a la inflación. “El aumento constante e imparable de los precios de la electricidad, el combustible, los productos de primera necesidad y la vivienda está llevando a la ruina a la población y a las clases trabajadoras”, ha advertido el secretario general de la CIG, Paulo Carril.

Desde LAB se han apresurado a apoyar la convocatoria de una huelga general y se declaran dispuestos a hacerlo de forma conjunta con otros sindicatos. Además de reivindicar los alquileres indefinidos, recuperar las viviendas en manos de fondos buitres para expulsarlos o acabar con las ayudas fiscales que solo “alimentan al rentismo”, el sindicato manda un mensaje al PNV y al Gobierno vasco. “Los jeltzales han trabajado a favor de la patronal inmobiliaria y, en definitiva, de los especuladores”, explican en referencia al ‘no’ del PNV al segundo decreto que rechazaron en el Congreso de los Diputados. Por eso, LAB exige al partido nacionalista que “renuncie a aplicar políticas que den la espalda a las y los trabajadores tanto en Madrid como en Euskal Herria” y cree que es posible lograr en Euskadi y Navarra lo que no se ha logrado en la Cámara baja. 

El sindicato ELA también ha anunciado que apoyará la huelga general, aunque no ha dado más detalles. El discuto que argumente su respaldo podría encajar perfectamente con la reivindicación de subida de salarios que se pedía en su propuesta para no tener ningún convenio por debajo de los 1.500 euros mensuales. Un techo salarial que junto con la reivindicación de un SMI propio para Euskadi y Navarra podría hacer frente a la inflación provocado en parte por el precio de la vivienda.


Fuente: El Salto

lunes, 5 de octubre de 2026

CCOO y UGT se suman al llamamiento de huelga general y acuerdan convocar para este otoño

 


La noticia del adelanto electoral no ha frenado las intenciones de los dos sindicatos mayoritarios de apoyar un parón “por el derecho a la vivienda y salarios dignos para pagarla”.


Fotografía de Alberto Astudillo.


     Lo pedía el Sindicato de Inquilinas, a lo que se sumaron muchos otros colectivos que abarrotan las acampadas como las de la Puerta del Sol, y los representantes de los dos principales sindicatos se pasaron por la acampada madrileña para mostrar su apoyo a la idea de una huelga general con el problema de la vivienda en el centro.


Manifestación en Logroño este pasado domingo en la que se ha pedido vivienda universal o huelga general.

Parecía que el adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez en la mañana de este lunes podría calmar las aguas revueltas, pero no ha sido así.

Los sindicatos UGT y CCOO han acordado la convocatoria de una huelga general de 24 horas este otoño “para reivindicar salarios dignos para acceder a una vivienda digna”, según reza un comunicado conjunto publicado por las dos organizaciones obreras. Aunque todavía deberá ser ratificado por los órganos de dirección, los sindicatos se reafirman sobre sus declaraciones tras la caída de los dos decretos de vivienda el pasado viernes. 

La fecha todavía es una incógnita. El comunicado apunta a que “se analizará con las organizaciones sociales y el Sindicato de Inquilinas”. “Las manifestaciones del pasado fin de semana han mostrado la fuerza de esa demanda, y la respuesta debe construirse entre todas las organizaciones que la sostienen”, afirman en el texto firmado de forma conjunta y en referencia a las masivas manifestaciones que recorrieron las calles de todo el Estado. 

No esconden su descontento con el Gobierno central, aunque apuntan a todos los niveles administrativos con responsabilidades en la crisis habitacional que sufre el país: “La huelga general interpela a las diferentes administraciones públicas que tienen competencias en materia de vivienda y a las organizaciones empresariales que deben asumir que los salarios tienen que garantizar el acceso a un bien básico como es la vivienda; la renovación del AENC [Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva] y el desbloqueo de los convenios colectivos son ámbitos para demostrarlo”.

“Seguiremos en la movilización y en la negociación colectiva hasta que la vivienda deje de ser un privilegio, y los salarios permitan vivir con dignidad”, afirman los dos sindicatos en un llamamiento a las personas trabajadoras a sumarse a la campaña y al parón cuando haya una fecha definitiva consensuada con el resto de actores.


Fuente: El Salto


jueves, 31 de octubre de 2024

Derecho a la vivienda - Por qué las ayudas al alquiler del Gobierno no van ayudar a los jóvenes, sino todo lo contrario

 

Periodista anteriormente en Diagonal y actualmente en El Salto.

    La respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez a la multitudinaria manifestación del 13 de octubre por el derecho a la vivienda no ha podido ser más decepcionante. El lunes pasado, en unas jornadas organizadas por el Grupo Prisa, el presidente anunciaba una nueva partida de 200 millones de euros para el Bono Alquiler Joven en un discurso en el que no parecían concordar las palabras utilizadas y las medidas desplegadas.




    El líder del PSOE decía que, sin “medidas contundentes”, la sociedad española terminaría dividida en dos clases. “Y yo no quiero una España donde haya propietarios ricos e inquilinos pobres”, proclamaba. Su afirmación más sorprendente, que su Gobierno había “acabado con la lacra de los desahucios”, fue respondida apenas dos días después con un escrache a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. La acción realizada por la PAH Vallekas pretendía recordar que la “lacra” de los desahucios no ha acabado para ellos ni para decenas de miles de familias —15.274 desde el inicio de 2024, más de 80 por día— tal como demuestran las cifras proporcionadas por la Consejo General del Poder Judicial en sus informes trimestrales.

Pedro Sánchez decía que, sin “medidas contundentes”, la sociedad española terminaría dividida en dos clases: “Y yo no quiero una España donde haya propietarios ricos e inquilinos pobres”

    La otra medida anunciada por Sánchez y confirmada por el Consejo de Ministros este martes 15 de octubre fue la presentación de un Real Decreto para “perseguir el fraude, proteger a quienes realmente necesitan del alojamiento de temporada y poner coto a los alojamientos turísticos ilegales y priorizar los alquileres de vivienda habitual”. Esta “ventanilla única” es una trasposición de un reglamento europeo que establece un sistema de registro y la obtención de un número de identificación para el alquiler de corta duración, ya sean alquileres de temporada o pisos turísticos. Según explicó la ministra, cada piso ofertado en este mercado de corta duración deberá contar con un número de registro para poder comercializarse.

    En el caso de los alquileres de temporada, se deberá mencionar “la causa que justifica” ese contrato temporal. La falta de recursos para la inspección de cientos de miles de pisos y ofertas, el aumento de la burocracia que supone para las administraciones locales este trabajo y la falta de ambición de esta ventanilla, que no prohíbe el uso especulativo de los contratos de temporada y los pisos turísticos en las zonas tensionadas, han sido los elementos más criticados por los socios de izquierda del Gobierno y los sindicatos de inquilinos, que han calificado de “cortina de humo” los anuncios realizados.




    Sin embargo, han sido la renovación de la renovación del Bono Alquiler para jóvenes la medida más criticada por los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno desde izquierda y las organizaciones que trabajan por el derecho a la vivienda.

    “El bono al alquiler para los jóvenes es un Bizum directo al bolsillo de los caseros si no se topan los precios”, señaló Íñigo Errejón, portavoz de Sumar, quien habló del momento político actual como un “parteaguas”, un punto de inflexión en el que se decidirá el futuro de la legislatura. Según defienden desde Sumar, solo tiene sentido un bono de alquiler joven si hay, al mismo tiempo, un límite al precio de los alquileres. De no haberlo, las ayudas del Gobierno se trasladarán directamente al bolsillo de los caseros a través de aumentos en los precios del alquiler.




    En la sesión de control del Congreso, Ione Belarra, líder de Podemos, insistió en la misma idea: “Ustedes aprueban unas ayudas al alquiler que sin un tope a los alquileres no van a servir de nada más que para seguir subiendo el precio de la vivienda. El señor [Óscar] Puente aplaude con las orejas cuando dice que Blackrock se va a venir a especular a España. Eso, señor Sánchez, no es ser de izquierdas”. ERC, en boca de su portavoz, Gabriel Rufián, exigió al Gobierno que deje de “regalar bonos” y “cheques” a los jóvenes para pagar el alquiler y se limiten los precios de la vivienda. Rufián se mostró escéptico sobre la comparecencia de la ministra de Vivienda en el Congreso el próximo 23 de octubre, especialmente después de que haya pedido “fe y solidaridad” a los propietarios para que bajen el precio.

“Este tipo de ayudas, sin bajar los alquileres y cuestionar la propiedad, se lo quedan los de siempre. No vamos a parar: queremos una bajada inmediata al 50% o lo haremos nosotras”, señalaban desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid

    “El Gobierno ha escuchado… a los rentistas”, resumía el Sindicato de Inquilinas de Madrid pocas horas después del anuncio de Pedro Sánchez. “Este tipo de ayudas, sin bajar los alquileres y cuestionar la propiedad, se lo quedan los de siempre. No vamos a parar: queremos una bajada inmediata al 50% o lo haremos nosotras. Lo tenemos claro, solo nos queda la organización”.




La trampa de las ayudas al alquiler

    En teoría, la renovación del Bono Alquiler Joven busca ayudar a los jóvenes a pagar un alquiler que en algunas ciudades como Barcelona ya suponen el total de sus ingresos medios. Un reciente informe del instituto de investigación IDRA titulado “De propietarios a inquilinos. Informe sobre la creciente desigualdad en el acceso a la propiedad”, explica por qué esta medida no funciona.

    El principal problema, explica Jaime Palomera, unos de sus autores, es que “si no se regula el mercado, la inyección de subsidios suele tener efectos adversos: los caseros, sabiendo que los inquilinos tienen más dinero, pueden subir los alquileres, anulando el beneficio del bono y empeorando el acceso a la vivienda”.

“Los caseros, sabiendo que los inquilinos tienen más dinero, pueden subir los alquileres, anulando el beneficio del bono y empeorando el acceso a la vivienda”, dice Jaime Palomera, coautor del informe 'De propietarios a inquilinos'

    De esta esta forma, el bono joven se transforma en un beneficio para caseros no para los jóvenes, indica: “El bono actúa como una transferencia directa de recursos públicos a los rentistas”. Otro problema, añade este activista e investigador, es que el bono solo se concede a quienes ya están alquilando por lo que “no aborda el problema de fondo”, que es la dificultad de los jóvenes para emanciparse”.




    Otra de las iniciativas del Gobierno del PSOE dirigidas a jóvenes que pueden ayudar a empeorar el problema en vez de solucionarlo son los avales para las hipotecas. Esta medida, que pretende facilitar el acceso a la vivienda a los menores de 35 años con la aportación por parte del Estado de la entrada para la compra de una primera vivienda, presenta “serias deficiencias”, según el informe de IDRA. La primera es la “inaccesibilidad”, dado que la mayoría de las personas de bajos ingresos no cumple los requisitos exigidos por lo que las ayudas solo beneficiarán a los sectores de población que tendrían menos problemas para encontrar techo por sus propios medios.




    Siguiendo una estela que se creía superada tras el estallido de las subprime, donde los bancos daban préstamos por el 100% de la vivienda, ahora es el Estado quien expone a decenas de miles de jóvenes a este “riesgo financiero” y a un posible “endeudamiento excesivo” en el caso de que sus condiciones económicas empeoren. La otra gran crítica a este modelo, al que también recurren todos los gobiernos autonómicos del PP, es que termina siendo un “subsidio a los bancos” ya que en caso de incumplimiento sería el Estado quien asume la deuda. “Esto representa una transferencia directa de riesgo financiero desde los bancos al sector público, incentivando prácticas de préstamo más arriesgadas y beneficiando a las instituciones financieras más que a los ciudadanos”, concluyen los autores.


Fuente: El Salto