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martes, 17 de febrero de 2026

La policía migratoria de Trump sigue secuestrando niños

 

 Por Lily Seltz   
      Escritora, editora y pasante editorial de In These Times radicada en la ciudad de Nueva York.

      

La detención y encarcelamiento por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del niño de cinco años Liam Conejo Ramos en Minnesota el mes pasado desató una indignación nacional. El episodio fue solo uno entre muchos casos en los que agentes federales de inmigración han secuestrado a niños pequeños bajo la segunda administración de Donald Trump


     El 4 de febrero, la administración Trump presentó discretamente una moción para poner fin a la solicitud de asilo de uno de los innumerables residentes de Minnesota que en todo el estado están siendo blanco de agentes migratorios enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).




En este caso, el objetivo tiene apenas cinco años y es uno de los miles de niños que, con toda probabilidad, fueron sido secuestrados por adultos armados desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump.

La pesadilla de Liam Conejo Ramos comenzó el 20 de enero, cuando agentes de ICE lo agarraron en la entrada de su casa en Columbia Heights, Minnesota. Él y su padre, Adrian Conejo Arias, fueron trasladados en avión más de 2.000 kilómetros hasta el tristemente célebre South Texas Family Residential Center, en Dilley, Texas, donde Liam desarrolló fiebre y tos, según relató su padre. Gracias a una orden judicial que dispuso su liberación, el niño regresó a Minnesota, pero la moción presentada el 4 de febrero por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) implica que quizá no pueda permanecer allí por mucho tiempo. Además de intentar poner fin al asilo de Liam, el DHS solicitó acelerar el proceso de deportación de la familia, según indicó su abogado.

Personas con conciencia de Minneapolis y de todo el país han seguido el calvario de Liam con horror y estupor, especialmente después de que se viralizara una foto en la que aparece con un gorro azul esponjoso mientras un agente federal le sujeta la mochila. Pero la disposición de la administración Trump para perseguir y aterrorizar a miles de niños y a las personas que los cuidan va mucho más allá de este caso.

De hecho, Liam ni siquiera fue el primer estudiante de su distrito escolar en ser detenido ese día: esa misma mañana, agentes enmascarados capturaron a un estudiante de secundaria de diecisiete años cuando se dirigía a sus clases en Columbia Heights. Desde comienzos de año, agentes federales han secuestrado al menos a siete estudiantes del distrito, incluida una niña de diez años y su madre. La superintendenta de Columbia Heights Public Schools, Zena Stenvik, declaró a la prensa que las tácticas de ICE han incluido perseguir autobuses escolares e irrumpir en los campus.

La misma semana en que se llevaron a Liam, agentes federales también secuestraron a dos estudiantes en el cercano distrito escolar de Hopkins y detuvieron a una niña de dos años junto con su padre, antes de trasladarlos en avión a Texas.

Los secuestros de niños no se limitan al área metropolitana de las «Ciudades Gemelas» de Minneapolis y Saint Paul. En septiembre del año pasado, en Chicago, agentes con equipo antidisturbios detuvieron a una niña de cinco años en una lavandería junto a su madre. A fines de mes, cuatro niños ciudadanos estadounidenses fueron retenidos durante varias horas en una redada indiscriminada «estilo invasión» en un edificio de apartamentos en el barrio South Shore de Chicago. Luego, a mediados de enero, Diana Crespo-González, de siete años, fue detenida junto con sus padres en Portland, Oregon, mientras buscaban tratamiento por sus persistentes hemorragias nasales. Como Liam, fue enviada a Dilley y desarrolló fiebre.


Diana Crespo-González.

Estos casos representan solo una fracción de la cantidad de secuestros de niños que ocurren a nivel nacional. En diciembre, el Marshall Project estimó que más de 3.800 niños ya habían sido detenidos por ICE durante el segundo mandato de Trump, al menos veinte de ellos bebés.

Muchos de estos niños han terminado en Dilley, donde el agua potable es escasa y los detenidos denuncian acceso limitado a atención médica. El día después de la liberación de Liam y su padre, las autoridades informaron dos casos activos de sarampión en el centro. La alumna de segundo grado Crespo-González sigue allí. Ella, junto con casi una docena de otros niños detenidos en Dilley, describió el sufrimiento de su encierro a la periodista Mica Rosenberg, de ProPublica, en un informe reciente. «Desde el momento en que llegues a este centro, lo único que vas a sentir es tristeza y, sobre todo, depresión», escribió la niña.

Mientras tanto, la administración Trump busca cobertura legal para continuar encarcelando niños en condiciones inhabitables. Desde mayo del año pasado, el gobierno litiga en los tribunales para anular el histórico Acuerdo Flores, que estableció estándares —ya frecuentemente vulnerados— para el tratamiento de menores en detención migratoria.

Los detenidos como Liam no son las únicas víctimas jóvenes de la campaña de terror del ICE. Muchos estudiantes están faltando a la escuela porque temen ser scuestrados o para trabajar mientras sus padres indocumentados permanecen escondidos en sus casas para evitar la detención y la deportación. En octubre, en el punto álgido de la «Operación Midway Blitz» en Chicago, Chalkbeat registró una marcada caída en la asistencia escolar, particularmente en zonas con alta población latina o inmigrante. Al mes de asumir, la segunda administración Trump revocó una norma vigente desde hacía quince años que impedía a ICE y al DHS operar en «lugares sensibles» como hospitales, iglesias y escuelas. Ahora, residentes de Chicago organizan «autobuses escolares a pie» y turnos de vigilancia en las esquinas durante los horarios de entrada y salida.

En Minneapolis, el mismo día en que un agente de ICE asesinó a Renée Good, las escuelas públicas cerraron después de que agentes de la Patrulla Fronteriza redujeran a personas en el suelo, esposaran a un trabajador y utilizaran gas pimienta contra manifestantes frente a la escuela secundaria Roosevelt. «Nuestras aulas son espacios sagrados, lugares de refugio y posibilidad», declaró Stacy Davis Gates, presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago. «Este gobierno los está profanando».

En continuidad con la larga historia de la administración Trump de separar familias, también están los niños que quedan sin padres como resultado de los operativos migratorios. En septiembre, CNN identificó al menos a un centenar de ellos. Un adolescente de quince años murió de cáncer apenas dos días después de que ICE secuestrara a su madre, Arlit Maria Martinez, cuando se dirigía a trabajar. Johny Merida Aguilara, principal cuidador de su hijo de cinco años con cáncer cerebral, pasó cinco meses en un centro de detención en Pensilvania antes de abandonar su intento de permanecer en Estados Unidos cuando su esposa se quedó sin dinero para pagar alquiler, agua y calefacción. Él y su familia se trasladarán a Bolivia, interrumpiendo el tratamiento del niño en el Hospital Infantil de Philadelphia y obligando a la familia a empezar de nuevo en un país donde el acceso a atención médica de calidad puede resultar difícil.

La más reciente ofensiva migratoria de la administración Trump es un episodio más en la historia, de siglos, de violencia estatal contra niños y familias negras y latinas en este país. Por más que el presidente insista en que sus políticas apuntan a «lo peor de lo peor» —inmigrantes que «odian, roban, asesinan y destruyen todo lo que representa Estados Unidos», como afirmó recientemente en una publicación en redes sociales—, esas afirmaciones se desmoronan frente a la experiencia de niños como Liam, que probablemente arrastrará cicatrices duraderas gracias al régimen de Trump.

El 6 de febrero, un juez concedió a la familia de Liam una prórroga en su caso, rechazando la moción del DHS y otorgándoles más tiempo para fortalecer su solicitud de asilo. Pero mientras la batalla judicial continúa, el niño tiene dificultades para dormir, según contó su padre a Telemundo, por el temor a que su familia vuelva a ser separada.


Fuente: Jacobin

miércoles, 28 de enero de 2026

El síndrome de la tienda mojada está matando a los bebés de Gaza

 

 Por Michal Feldon   
      Pediatra senior en el Centro Médico Shamir.

Las restricciones impuestas por Israel al alojamiento y a los medicamentos han dejado a las familias desplazadas indefensas mientras los recién nacidos sucumben a la exposición y a enfermedades prevenibles

     La semana pasada, Mohamed Abu Jarad regresó a su tienda de campaña en el barrio de Al-Daraj, en la ciudad de Gaza, y encontró a su hija de tres meses, Shaza, muerta de frío y sin respirar. La familia la llevó rápidamente al hospital, donde los médicos la declararon muerta por hipotermia.

Esta tragedia ocurrió sólo una semana después de que Aisha Ayesh Al-Agha, de un mes de edad, muriera de hipotermia en Khan Younis, y dos semanas después de que otros dos bebés palestinos murieran de frío en el norte y el centro de la Franja con pocas horas de diferencia: Mahmoud Al-Akra, de sólo una semana de edad; y Mohammed Wissam Abu Harbid, de dos meses.


Assad Abdeen lleva el cuerpo de su hijo de un mes, Saeed, quien murió por exposición al frío, en el Hospital Al-Nasser en Khan Younis.

En total, 10 bebés menores de un año han muerto por hipotermia y frío extremo este invierno, lo que eleva el total a unas dos docenas desde el inicio de la ofensiva israelí contra el enclave en octubre de 2023, según las autoridades sanitarias locales y Save The Children. Todos murieron mientras vivían en tiendas de campaña , mientras sus familias no podían mantenerlos calientes en medio de las gélidas temperaturas invernales.

Expertos médicos en Gaza han acuñado un nuevo término para describir estas trágicas pérdidas. En una entrevista a principios de este mes, el Dr. Abdul Raouf Al-Manama, profesor de microbiología en la Universidad Islámica de Gaza, utilizó la frase "síndrome de la tienda mojada" para alertar sobre la creciente crisis sanitaria en Gaza. Explicó que se trata de una afección, más que de una enfermedad específica, causada por las duras condiciones de vida, como el frío extremo, la humedad y la mala ventilación, características de la vida en tiendas de campaña.

Quienes viven en tiendas de campaña están expuestos a múltiples riesgos para la salud. Principalmente, son vulnerables a enfermedades respiratorias, como infecciones recurrentes de las vías respiratorias, bronquitis, neumonía y asma que empeora. La humedad y la falta de condiciones sanitarias en las tiendas, junto con el acceso limitado a duchas, ropa seca y lavado de manos, también suelen provocar enfermedades de la piel, como infecciones fúngicas, impétigo (una infección bacteriana), erupciones cutáneas y picazón.


Niños palestinos caminan cerca de sus tiendas inundadas tras una tormenta, en Khan Younis.

Esta serie de riesgos se ve agravada por la inmunodeficiencia asociada al frío extremo y la desnutrición crónica, que aumenta la susceptibilidad a las infecciones y dificulta la recuperación. Estas afecciones también tienen efectos psicológicos, como la privación del sueño, la ansiedad grave y la depresión. 

Es esta afluencia simultánea de estrés en el cuerpo la que causa el "síndrome de la tienda mojada", que afecta principalmente a niños pequeños, ancianos, mujeres embarazadas, enfermos crónicos y personas con discapacidad. La actual situación humanitaria en Gaza pone en riesgo a cientos de miles de personas.

Casi todos los residentes de la Franja se encuentran actualmente desplazados, con 1,5 millones de personas —tres cuartas partes de la población— viviendo en tiendas de campaña o estructuras temporales. La mayoría de los campamentos de desplazados están expuestos a inundaciones; solo el mes pasado, más de 30.000 tiendas de campaña fueron destruidas o gravemente dañadas debido a las tormentas, dejando a cerca de un cuarto de millón de personas sin refugio. 

A pesar del alto el fuego, Israel impide la entrada a Gaza de caravanas, viviendas temporales y materiales de construcción, clasificándolos como artículos de "doble uso" que, según afirma, podrían ser utilizados con fines militares por Hamás. Y aunque el ejército israelí afirma haber facilitado la entrada de "casi 380.000 tiendas de campaña familiares, lonas impermeables y materiales para refugios" desde la entrada en vigor del alto el fuego, las organizaciones de ayuda humanitaria afirman que se trata principalmente de lonas impermeables, y que solo han entrado poco más de 90.000 tiendas de campaña, una cifra muy inferior a la necesaria para satisfacer las apremiantes necesidades de la población de Gaza tras más de dos años de genocidio.

Lecciones del extranjero

Si bien no se ha mencionado previamente el "síndrome de la tienda mojada" en la literatura médica, las enfermedades asociadas con las personas desplazadas que viven en tiendas de campaña en condiciones insalubres son comunes en zonas de desastre y guerra. En los últimos años, se ha identificado este fenómeno en Afganistán, Yemen y Siria.


Tiendas de campaña de palestinos desplazados en la zona de Al-Maqousi, al norte de la ciudad de Gaza.

La búsqueda de una analogía médica comparable en el mundo occidental me llevó a estudios sobre las poblaciones sin hogar en Estados Unidos y Canadá durante la pandemia de COVID-19. Entre las personas sin hogar, la tasa de infección fue mucho mayor. Los informes de complicaciones e ingresos en unidades de cuidados intensivos también fueron 20 veces superiores a los de la población general, mientras que las tasas de mortalidad fueron cinco veces superiores a las de las personas que vivían en hogares de acogida.

Durante muchos años, el consenso médico ha sido que la humedad favorece la proliferación de moho y bacterias, lo que a su vez aumenta el riesgo de infecciones respiratorias, asma, alergias y, con el tiempo, enfermedades pulmonares crónicas graves. La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. publicaron directrices en 2009 y 2015 que reconocen estos riesgos para evitar condiciones de humedad inadecuadas en lugares de trabajo y residencias.

En 2020, Awaab Ishak, de 2 años, falleció a causa de una enfermedad respiratoria inexplicable en Mánchester, Inglaterra. Dos años después, una autopsia tardía determinó que su muerte se debió a la exposición al moho negro que se había desarrollado debido a la ventilación inadecuada y la humedad excesiva en el apartamento de una habitación de su familia. 

En respuesta, el gobierno británico promulgó en 2023 una enmienda a la ley de vivienda pública, la "Ley Awaab", que establece que los propietarios deben abordar los riesgos de humedad y moho en cualquier propiedad residencial de su propiedad. Además, en agosto de 2024, el Ministerio de Salud del Reino Unido actualizó sus directrices sobre el tema, determinando que, además de enfermedades respiratorias como la de Awaab, las condiciones deficientes de la vivienda también afectan la piel, los ojos y la salud mental de las personas.

Mientras que la muerte de un solo niño pequeño debido a condiciones de vivienda inadecuadas condujo a cambios en las políticas públicas en el Reino Unido, cientos de miles de personas en Gaza viven en tiendas de campaña sin suelo ni techo, camas ni mantas, electricidad ni calefacción, y se está haciendo poco para garantizar que las víctimas de la semana pasada sean las últimas.


Familias palestinas desplazadas intentan protegerse del frío en la calle Rashid, Ciudad de Gaza.

Falta de equipo esencial

La ola de gripe A que azotó Israel en noviembre y diciembre también se ha extendido recientemente a Gaza. Los principales hospitales —Al-Shifa en el norte y Nasser en el sur— han reportado un aumento significativo de la ocupación y la morbilidad como resultado, así como complicaciones de la gripe como bronquitis, ataques de asma y neumonía. 

Como pediatra que trabaja en un gran hospital público en el centro de Israel, no puedo recordar ninguna morbilidad por gripe tan grave como la que he visto en las últimas semanas desde la pandemia de gripe porcina en 2009. Y cada vez que transfería a un niño con una complicación de la gripe (como una neumonía extensa o un ataque de asma grave) de una sala pediátrica a cuidados intensivos, pensaba en lo mortal que sería un brote de gripe similar en Gaza. 

Dentro del Strip, no sólo las pésimas condiciones de vida impiden la recuperación de virus respiratorios, sino que también hay una grave escasez de equipos esenciales, incluidos analgésicos, medicamentos para reducir la fiebre y dispositivos médicos necesarios para tratar el asma.

A principios de mes, el Dr. Ezz Al-Din Shahab, médico de familia del norte de la Franja y que está en contacto con muchos de nosotros en Israel, me informó con alegría que, tras una larga espera, habían llegado a la Franja los espaciadores (pequeños dispositivos de plástico con una máscara que se conectan a un inhalador para administrar la medicación con mayor eficacia). Actualmente, esta es la única forma de tratar a los niños pequeños de Gaza que padecen asma, ya que no hay electricidad para operar los nebulizadores. 

Pero el alivio tras el mensaje de Shahab duró poco. Hace dos semanas, el Dr. Ahmed Al-Farra, jefe del departamento de pediatría y maternidad del Hospital Nasser, me informó que no hay inhaladores de Ventolin en ninguna parte de la Franja; es decir, que, aunque hay espaciadores, no hay nada a dónde conectarlos.


Un bebé con hipotermia recibe tratamiento en el Hospital Al-Nasser de Khan Younis.

No sorprende la falta de atención de la investigación científica a la morbilidad causada por las malas condiciones de vivienda entre los desplazados en zonas de guerra y desastre. Si bien existen muchas razones para ello, la principal es la falta de datos médicos suficientes. 

La magnitud de la destrucción del sistema de salud de Gaza por parte de Israel hizo imposible la documentación informatizada; incluso la documentación en papel y lápiz no siempre fue una posibilidad, lo que llevó a los médicos extranjeros que se ofrecieron como voluntarios en Gaza a llevar consigo papel y lápices. 

La poca información recopilada fuera de la Franja sobre la situación sanitaria en su interior se basa en descripciones de casos o informes verbales de equipos médicos sobre el terreno, pero la ausencia de datos impide que estos relatos puedan compilarse en una investigación formal. Por lo tanto, supongo que nunca podremos demostrar oficialmente la existencia del "síndrome de la tienda mojada" de forma que permita su publicación en revistas científicas y concientice a los profesionales de la salud y al personal humanitario.

Pero no estoy segura de que se requieran pruebas científicas para convencerse de que las condiciones de vida en tiendas de campaña, especialmente durante la lluvia, el frío y las inundaciones que trae el invierno, combinadas con el colapso casi total del sistema de salud de Gaza, hayan creado una catástrofe humanitaria. Y aún así, ya entrado ya su tercer invierno, no hay señales de que termine.

Fuente: +972

domingo, 25 de enero de 2026

La muerte a tiros de un manifestante a manos de la policía migratoria de Trump dispara la tensión en Minneapolis

 

 Por Iker Seisdedos    
     Corresponsal jefe en EE UU de EL PAÍS.


     Minneapolis despidió este sábado otra trágica jornada de protestas contra el pulso que Donald Trump está echándole desde hace semanas a la ciudad con una vigilia en memoria de Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Alex Pretti, el enfermero de 37 años al que unos agentes de la patrulla fronteriza a los que estaba grabando con el móvil mataron a tiros por la mañana.


Al hombre que hoy asesinaron agentes del ICE en Minneapolis estaba defendiendo a una persona de la golpiza que le estaba dando.

Centenares de personas se concentraron en un parque cercano al lugar de los hechos, entre cánticos de “Nadie es ilegal” y “Poder para el pueblo”. Frente al lugar en el que Pretti recibió, inmovilizado en el suelo, varios disparos (unos 10, según se escucha en los videos del incidente), los manifestantes se resistían a marcharse a casa durante la tarde, pese a que el termómetro marcaba 25 grados bajo cero.


En Minneapolis con -21° hay yankis gritando en español: "EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO".

Era la estampa de una atípica noche de sábado en una ciudad al límite, en la que el Gobierno mantiene desplegados unos tres mil federales en una operación contra la inmigración agentes que ya se ha cobrado la vida de dos ciudadanos estadounidenses. Hace un par de semanas un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), el brazo ejecutor de la agenda xenófoba del presidente de Estados Unidos, mató a Renée Good, madre de tres hijos, mientras protestaba en el interior de su coche. También tenía 37 años.


Protesta por la muerte de Alex Pretti, este sábado en Minneapolis.

Como con ella, el Gobierno de Estados Unidos ha tratado de culpar a la víctima, pintando a Pretti como un “terrorista interno”, “que llegó armado”, según la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, para impedir una detención, y con la intención de “provocar una masacre”.


La población pide que el ICE deje de patrullas las calles.

Como con Good, los testigos y los videos cuentan una historia diferente. Según las autoridades, Pretti, enfermero de cuidados intensivos en un hospital para veteranos, llevaba una pistola de .9mm para la que tenía licencia en un estado, Minnesota, en el que es legal portarla. El estudio de las imágenes tomadas por otros manifestantes desde diferentes puntos de vista indica que no llegó a sacarla, y que varios agentes lo redujeron cuando este se interpuso entre ellos y una mujer a la que habían rociado con gas pimienta. Pretti llevaba el móvil en una mano y nada en la otra. Una vez lo redujeron por la fuerza, los agentes repararon en que llevaban una pistola y lo desarmaron. Después, empezaron los disparos a bocajarro.

Pese a esas evidencias, y sin esperar a las conclusiones de la investigación, Trump lo definió como un “pistolero” en un mensaje en su red social, Truth, que acompañó de una foto de la pistola que las autoridades aseguran que Pretti portaba. No fue una sorpresa, pero el presidente de Estados Unidos volvió a desaprovechar la oportunidad de unir al país en la tragedia y convirtió la muerte de una compatriota en un pretexto para atacar a sus enemigos: en este caso, a los políticos demócratas que controlan el estado y la ciudad (que en realidad son las Twin Cities, Minneapolis y Saint Paul, separadas por el Mississippi), y la comunidad somalí. Instalada desde hace décadas en Minnesota, el republicano la hace responsable en su conjunto de un fraude multimillonario en la gestión de las ayudas federales.

El problema del presidente, y de su Administración, es que la muerte de Pretti sucedió a la vista de todo el mundo. “¡Gracias a Dios, tenemos el vídeo!”, exclamó el gobernador de Minnesota, Tim Walz, en una comparecencia ante la prensa. La fiscal general, Pam Bondi, envió una carta a Walz que se dio a conocer el sábado por la noche, en la que lo culpa a él ya otros cargos electos demócratas por permitir la “anarquía” en Minneapolis. “Ha llegado el momento de que los funcionarios estatales y locales de su estado cambien de rumbo”, exige la misiva.

Mentiras repugnantes”

La familia de la víctima definió en un comunicado la versión de la Casa Blanca como “mentiras repugnantes (…), reprobables y asquerosas”. "Alex era un alma bondadosa que quería profundamente a su familia ya sus amigos, así como a los veteranos estadounidenses a quienes cuidaba como enfermero. (...) Claramente, no tenía un arma cuando fue atacado por los matones asesinos y cobardes de ICE".

La noticia de la muerte de Pretti provocó este sábado nuevas protestas en la ciudad acostumbrada a levantarse: hace casi seis años, fue aquí donde estalló la mecha de los disturbios antirracistas que aprendieron por todo el país cuando un policía blanco asesinó al afroamericano George Floyd. Aunque no hace falta irse tan atrás: un día después de que el ICE detuviera a Liam Conejo, un niño de cinco años cuya imagen asustada se ha convertido ya en un símbolo, Minneapolis se echó a las calles el viernes pasado en una manifestación que desafió a los tres mil agentes enviados por Trump y las bajísimas temperaturas. Centenares de comercios de las Twin Cities se sumaron a una huelga general.


Fuente: EL PAÍS

sábado, 24 de enero de 2026

La detención del niño Liam por el ICE conmociona a Estados Unidos por la crueldad migratoria de Trump

 

      Corresponsal en Washington de EL PAÍS.


     La imagen lacerante de la detención en un suburbio de Minneapolis de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, por parte de los agentes de la policía migratoria respaldada por Donald Trump está conmocionando a Estados Unidos.


Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años, retenido por la policía de inmigración y control de fronteras de Estados Unidos (ICE) en Minneapolis.

En las últimas horas, las autoridades escolares del área metropolitana de Minneapolis han informado de arrestos de otros menores que acompañaban a sus padres. Las detenciones forman parte de la campaña de represión migratoria indiscriminada ordenada por el presidente estadounidense en las últimas semanas en Minnesota.


Operación del ICE en Minneapolis, el 18 de enero.

Miles de personas recorrieron este gélido viernes las calles del centro de Minneapolis y Sant Paul, las ciudades gemelas, para protestar contra los excesos de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).


Activistas comunitarios se congregan en el Aeropuerto Internacional de Minneapolis–St. Paul para protestar contra los vuelos de deportación.

La manifestación multitudinaria en las calles, con temperaturas bajo cero, se ha sumado al cierre de cientos de comercios, colegios y establecimientos públicos, un “apagón económico”, en señal de protesta contra la campaña de redadas de inmigrantes indocumentados por parte del ICE en una jornada que los organizadores han bautizado como Día de la Verdad y la Libertad . Aunque con menor alcance, las protestas de indignación se han extendido a ciudades como Nueva York, Chicago y Seattle, entre otras.


Trump pensó que el terror del ICE funcionaría. Pero las calles de Minneapolis hablaron. La ciudad está a -16° pero toda la población está en las calles. La huelga general fue masiva. Todos los negocios cerraron.

Protestas, bajo cero, contra la actuación del ICE en Minneapolis

La fotografía de la detención de Liam ha dado la vuelta al mundo y se está convirtiendo en la espita del descontento social contra la brutalidad de la policía migratoria de Trump. La imagen muestra la inocencia del pequeño, vestido con una chaqueta blanca y negra, y un gorro de lana azul, mientras es trasladado por un agente del ICE , que le sujeta por una mochila roja de S piderman, una furgoneta negra.


La detención de un niño de cinco años por agentes federales conmociona a una comunidad de Minnesota.

La detención se produjo el pasado miércoles. Varios policías de la agencia migratoria arrestaron a Liam Conejo Ramos junto a su padre cuando se encontraba cerca de su casa en Columbia Heights, una pequeña localidad a menos de 10 kilómetros de Minneapolis. El menor y su padre, de origen ecuatoriano, han sido trasladados a un centro de detención de inmigrantes en Dilley, en el sur de Texas, a más de mil kilómetros de su hogar, según informes oficiales.

Las autoridades escolares denunciaron que la policía se llevó a Liam en lugar de dejarlo en su casa a carga de otro adulto. Liam y su familia son originarios de Ecuador. Entraron en el país en diciembre de 2024 mediante una solicitud de asilo a los oficiales fronterizos en Texas, según ha relatado el abogado de la familia, Marc Prokosch. “No son inmigrantes ilegales”, dijo Prokosch a la cadena CNN. “Estaban siguiendo todos los protocolos establecidos, tramitando su solicitud de asilo, acudiendo a sus audiencias judiciales, y no representaban ninguna amenaza a la seguridad, ningún riesgo de fuga y nunca debieron haber sido detenidos”.

El Departamento de Seguridad Nacional ha salido al paso de las críticas por la crueldad de los agentes del ICE. En una publicación en la red social X ha escrito: “El niño fue abandonado por su padre y la supuesta madre se negoció a tomar la custodia de su propio hijo”. En la nota prosigue: “Nuestras fuerzas del orden se hicieron carga del niño, le llevaron un McDonald's y le pusieron su música favorita para consolarlo”.

El vicepresidente del Gobierno, JD Vance, ha visitado la ciudad este jueves. Allí, defendió la actuación de los agentes e insistió en que tienen autoridad para realizar este tipo de intervenciones. “Soy padre de un niño de 5 años, y pienso: 'Dios mío, esto es terrible. ¿Cómo arrestamos a un niño de cinco años?'”, indicó Vance en una conferencia de prensa en la que ha tratado de justificar la detención del pequeño y trasladado a un centro de reagrupación familiar en Texas. Vance aseguró que al investigar qué había sucedido descubrió que "el niño de cinco años no fue arrestado; su padre era indocumentado. Y cuando fueron a arrestar a otro familiar, que también era indocumentado, este huyó", aseguró. "¿Qué se supone que debe hacer (el ICE)? ¿Deben dejar que un niño de cinco años se congele? ¿No se supone que deben arrestar a un inmigrante ilegal en Estados Unidos?", indicó.

El de Liam no ha sido el único caso de detención de menores. Las autoridades de la red de escuelas públicas de Columbia Heigts han denunciado que en las últimas semanas otros tres estudiantes han sido arrestados. Un estudiante de 17 años fue arrestado a principios de la semana cuando iba al colegio. La semana anterior, una niña de 10 años fue detenida junto a su madre.


Operativo del ICE en Minneapolis, el 13 de enero.

Este viernes, un concejal de Minneapolis, Jason Chávez, ha denunciado a través de Instagram la detención por parte de patrullas del ICE de un hombre y su hija de dos años. El Departamento de Seguridad Nacional confirmó la detención del padre, quien se encontró con un niño en ese momento, según la cadena NBC. Elvis Joel Tipan-Echeverría y su hija de dos años, Chloe Renata Tipan Villacis, fueron detenidos en el sur de Minneapolis cuando regresaban a casa del supermercado, aseguró Chávez. El presidente del partido demócrata, Ken Martin, oriundo de Minneapolis, ha indicado: "Otro niño inocente secuestrado por ICE. Esta vez, un niño de dos años. Absolutamente repugnante".

Numerosos legisladores demócratas han criticado la detención del niño. El alcalde de Minneapolis, la ciudad gemela, Jacob Frey, escribió en X: "5 años. Es un niño, no una amenaza para nuestra comunidad. Cuando el gobierno federal trata a los niños como criminales, algo anda muy mal".

El congresista demócrata por Texas, Joaquín Castro, asegura que ha intentado localizar a Liam ya su padre, pero no ha logrado que los responsables del ICE le confirmen que están arrestados en las instalaciones de San Antonio. Castro ha tildado de mentirosos a los responsables de Seguridad Nacional por ocultar la información sobre el caso.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha señalado: "Los habitantes de Minnesota quieren seguridad. Quieren libertad. Quieren lo mejor para nuestros hijos. Los agentes enmascarados que secuestran a niños en edad preescolar en la calle y los envían a centros de detención de Texas no cumplen ninguno de esos propósitos".

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha denunciado este viernes que individuos sospechosos de ser inmigrantes indocumentados están siendo “vigilados, arrestados y detenidos (en Estados Unidos), a veces violentamente, en lugares que van desde hospitales y lugares de culto hasta juzgados, escuelas, mercados y hogares privados”.

El abogado austriaco que está “asombrado por el abuso y la denigración, ahora rutinarios, de los migrantes y refugiados” en Estados Unidos. Advirtió que el temor generado por tales operaciones federales se está propagando por las comunidades, y los niños faltan a la escuela ya las citas médicas por temor a que sus padres no regresen.

Quienes se atreven a hablar o protestar pacíficamente contra las brutales redadas migratorias son vilipendiados y amenazados por los funcionarios y, en ocasiones, ellos mismos son sometidos a violencia arbitraria”, dijo Türk. “Estoy estupefacto por los abusos ahora rutinarios contra migrantes y refugiados, y la denigración” que sufren, dijo en un comunicado.

Las protestas de este viernes han sido las más multitudinarias en Minnesota de las últimas semanas de manifestaciones contra las políticas de represión del ICE. Hace 15 días, un agente del ICE asesinó a Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años. La mujer estaba siendo identificada en el interior de su coche por una patrulla del ICE. Cuando ella arrancó su vehículo, uno de los policías le disparó a bocajarro.


Bruce Springsteen alza la voz contra el ICE y dedica una canción a Renee Good.

La excandidata demócrata en las pasadas elecciones presidenciales, Kamala Harris, expresó su rechazo a la crueldad del ICE. A través de una publicación en la red social X escribió: "Liam Ramos es solo un pequeñito. Debería estar en casa con su familia, no siendo usado como carnada por el ICE y retenido en un centro de detención en Texas".


Fuente: EL PAÍS


AMPLIACIÓN:

Un hombre muere en Minneapolis tiroteado por la policía migratoria de Trump



     Un hombre de 51 años ha muerto este sábado tiroteado por un agente de la policía migratoria federal de Estados Unidos en Minneapolis, según ha confirmado el jefe de la policía de esta ciudad, Brian O'Hara, en declaraciones al Minnesota Star Tribune .


Después de una de las manifestaciones más grandes en la historia moderna de Minnesota, ICE volvió a matar a un hombre en el suelo a quemarropa.

Es la segunda persona en tres semanas que fallece por disparos de patrullas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la capital de Minnesota. El 7 de enero, una mujer de 37 años, Renee Good, murió tiroteada por otro agente después de participar en una protesta contra las redadas migratorias ordenadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"Tenemos conocimiento de informes de otro tiroteo que involucra a agentes federales en la zona de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet. Estamos trabajando para confirmar más detalles. Solicitamos al público mantener la calma y evitar la zona", ha informado en la red social X el Ayuntamiento de Minneapolis. El jefe de la Policía ha confirmado poco después el fallecimiento.

El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, ha reportado también el suceso a través de sus redes sociales. "Acabo de hablar con la Casa Blanca tras otro horrible tiroteo perpetrado por agentes federales esta mañana. Minnesota está harta", ha escrito. Walz, que ha sido muy crítico con las redadas migratorias de las últimas semanas, ha agregado: "Esto es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación. Saque de Minnesota a las millas de oficiales violentos y sin entrenamiento. ¡Ya!".

Aunque se desconocen los detalles del suceso, la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, ha asegurado a la agencia AP que el fallecido portaba un arma de fuego con dos cargadores y que la situación estaba “evolucionando”.

Al escuchar los disparos, varios centenares de personas, que se manifestaron en calles cercanas para protestar por la brutal represión migratoria del Gobierno de Trump, acudieron al lugar de los hechos y empezaron a gritar y abuchear a los agentes del ICE. Muchas personas les increparon y les llamaron “cobardes” y “nazis”. Un agente se burló de los manifestantes: mientras se alejaba les gritó: “¡Buu!”. Los policías del ICE usaron a continuación bombas lacrimógenas y rociaron a los manifestantes con gas pimienta para tratar de disolverlos.

La tensión aumenta por momentos. Y la policía local de Minneapolis ha tenido que intervenir para evitar que la situación se descontrole. Ha acordonado la zona y ha separado a los manifestantes de los agentes migratorios.


Agentes federales montan guardia en el lugar donde se produjo la muerte de un hombre tiroteado por un policía, este sábado en Minneapolis.

Miles de personas protestaron el viernes en el centro de las ciudades gemelas de Minneapolis y Saint Paul, las capitales del estado de Minnesota, para reclamar que las fuerzas federales que están llevando a cabo la detención masiva de inmigrantes se fueron.

Al menos cinco menores de edad han sido arrestados en la última semana, según han denunciado las autoridades de la red de escuelas públicas de la ciudad. Entre ellos, el niño Liam Conejo Ramos, de cinco años, quien fue detenido el pasado miércoles cerca de la puerta de su casa junto a su padre y trasladado a un centro de detención en Texas, a más de mil kilómetros de su hogar.

La imagen del niño, desconcertado, vestido con una chaqueta de cuadros negros y blancos y un gorro azul y conducido por agentes del ICE, ha dado la vuelta al mundo como símbolo de los excesos de la policía migratoria.