Por Pedro Costa Morata Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.
De
la salud de los murcianos: mala para la gente, buena para las
empresas
Pensaba
yo ir liquidando esta serie de “brisas” con una amable alusión,
de enfoque anecdótico, a las ocurrencias y chascarrillos con que me
encuentro cada día en la prensa y el discurrir de esta hermosa
tierra murciana, pero no ha habido manera. Porque me he encontrado,
en cuestión de días, quizás horas, con informaciones y datos que
insisten en que nuestra región está enferma y sin síntomas de
mejora alguna, ya que vive una extensión desmesurada de afecciones y
sufrimientos. Tres diagnósticos de salud inquietante, dos malas y
una “buena”, quiero poner de relieve, empezando por el estado
político, siguiendo con el psíquico y acabando en el económico.
La
encuesta sobre intención de voto de los murcianicos recientemente
dada a conocer es como para sacar de quicio a quienes -minoría
decreciente, según debe deducirse de ese mismo sondeo- se empeñan
en sacar a la Región del subdesarrollo cultural y político. Porque
resulta que según avanza el tiempo la situación es cada vez más
regresiva, sufriendo sobre todo de una incultura estructural y
persistente que, dejándose sentir especialmente en el terreno
político, impide desarrollar en la ciudadanía criterios maduros y
profesar una vida pública, con sus eventos electorales, de lustre y
esperanza. Y hemos tenido que embucharnos lo de que “Vox sobrepasa
al PSOE y se convierte en la segunda fuerza política regional”, ni
más ni menos, como si esto ya estuviera inscrito en nuestro destino
y hubiera de ser ineluctable el triunfo de la caspa y la caverna. El
PP se deja comer por el Vox, que le quita tres escaños, pero los
ultras ganan cuatro, por lo que muerden también en el -raro,
enrarecido y rarificado- espacio socialista, que pierde uno.
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Antelo, líder de Vox, en Torre Pacheco (La Sexta).
Lo
de que el primer problema que preocupa a los encuestados son los
políticos es culpa de los políticos, sin duda alguna, pero lo de
que la inmigración es la segunda preocupación pertenece
directamente a la ignorancia rancia de ese alto porcentaje del
personal evaluado que se deja llevar por el discurso necio y racista
de populares y voxistas; y en ese porcentaje destaca el cerrilismo de
buena parte de nuestros jóvenes: los menores de 28 años se decantan
por Vox en un 21,7 por 100, así que estamos apañaos.
Mi
primer comentario es que esta tierra nuestra, desoladora en numerosos
aspectos de casi imposible arreglo, los preocupados debemos
transitarla entre una y otra desolación, sin asustarnos demasiado,
ni siquiera lamentarnos: solo enfurecernos y afilar el hacha del
combate diario. La segunda nota es que, inevitablemente, hay que
analizar el hecho y localizar responsabilidades, que eso también
sabemos hacerlo los pertenecientes a la tribu desolada. Y no nos
cansemos de decir que es la incultura general reinante, que procede
tanto de una tradición de conformismo e ignorancia como de una
institución educativa que hace agua por cada vez más vías. Hace
tiempo que me dio por pensar, afrontando la realidad murciana y en
particular el papel de los niveles de la enseñanza superior (a los
que se les atribuye ascendiente e impacto en la marcha de los asuntos
de la Región), que según hemos ido aumentando en universidades,
Murcia ha ido entrando en más y más oscuridades socioelectorales…
La UPCT, por ser ingenieril, ergo
generadora de indiferencia cultural cuando no de hostilidad, y por
estar siempre dominada por algún estamento -las minas, la
agricultura- no aporta genio (positivo) cultural o político, y cada
día que pasa se compromete más y más, por ejemplo, con las
canalladas de la agricultura y la ganadería intensivas. Y la UCAM,
un negocio que pretende ser evangélico (no tienen morro ni na) pero
que se engancha a fuerzas reaccionarias y tóxicas sin dudarlo en
absoluto, lo envilece todo a base principalmente de su avidez en el
control político de la Murcia retrógrada, con un PP sometido pero
beneficiario (tengo que ver cómo está Vox en esto, que supongo que
irá ganando puntos en esa universidad farsante y embaucadora).
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Mendoza, presidente de la UCAM, con Netanyahu, líder del Estado genocida de Israel (Europa Press).
Del
anecdotario que siempre acompaña a los pronunciamientos de nuestros
líderes políticos, debo destacar las reacciones de varios de ellos
a la encuesta sobre el ascenso de Vox (La
Verdad,
2 de octubre). Así, Joaquín Segado, de los populares esquilados, se
salía por la tangente y se jactaba de que “el PP sigue siendo el
partido más votado y suma más escaños que toda la izquierda junta”
(¡ele!), no sin dejar de cumplir con la consigna: “Pedro Sánchez
es el verdadero responsable… etc.”; la socialista Carmina
Fernández apelaba a que “el PSRM continuará centrado en construir
un proyecto en el que prime el diálogo y la centralidad” (¿no hay
demasiado de “centro” en ese discurso?); María Marín de
Podemos, disparaba a López Miras, según su propio plan,
considerándolo “el primer responsable del crecimiento de Vox por
comprar todos sus marcos y sus propuestas”; y Rubén Alpañez, de
los ganadores, lanzaba su dardo de asalto, propio de todos los
fascismos en auge: “Los políticos no resuelven los problemas de
los ciudadanos, por lo que necesitamos un cambio de rumbo”
(¡atención!).
El
segundo serio problema de salud murciana (sin meterme con la salud
pública como sistema decadente) es el de las afecciones psíquicas,
que era lo que nos faltaba. Un estudio del Consejo Económico y
Social acaba de evaluar en un 23,4 por 100 el porcentaje de jóvenes
de entre 18 y 24 años que dicen haber sufrido algún problema de
salud mental, proporción que sube al 27,2 para la fracción de entre
24 y 30 años. Y dos días después se daba a conocer que, según un
estudio de dos instituciones de estudios socioeconómicos, las
incapacidades laborales temporales por factores mentales/emocionales
han aumentado en la Región un 79 por 100 entre los años 2018 y
2023, adelantando a las causas traumatológicas en este tipo de bajas
profesionales. Pero mientras el sindicato UGT destaca como causa la
presión sufrida a nivel laboral, así como las dificultades para la
conciliación familiar, los empresarios de la CROEM lamentan la
pérdida de productividad que esto conlleva por las horas perdidas y
piden a las mutuas que se interesen más por este problema (ya que
ellos no tienen nada que ver con esto, deberán pensar). Por cierto,
que casi el 44 por 100 de los jóvenes encuestados dicen preferir ser
empresarios, mejor que funcionarios o asalariados, lo que da idea de
no sé muy bien qué tipo de pájaros, ilusiones o espejismos bullen
en esas cabecicas.
Coincidiendo
con estas noticias, la prensa destacaba (La
Verdad,
9 de octubre) el anuncio del presidente López Miras de que el
hospital de La Arrixaca abrirá una nueva planta para atender los
problemas de salud ¡de los menores de 16 años!, y se informaba
también de que el hospital Morales Meseguer ampliará las camas y
los profesionales destinados a tratar estas enfermedades. Leyendo
esto, este cronista no sabe si enfurecerse o echarse a llorar.
No
decae, sin embargo, la salud de nuestros empresarios y empresas, que
ya no hacen demasiados esfuerzos por ocultar lo bien que les va con
un Gobierno regional siempre a sus
órdenes y suministrador permanente y obsequioso de subvenciones,
ventajas y garantías.
En
especial, se congratulan de que esa obsequiosidad prolongue y repita
la desregulación normativa, que ellos y el Gobierno regional llaman
“simplificación administrativa”, y que a punto están de obtener
la cuarta ley regional de ese cariz pero que, por ejemplo, en lo que
se refiere al medio ambiente, consiste en asalto y ensañamiento
ecológicos. Que sepan, pese a su entusiasmo, que no les resultará
fácil ni a unos ni a otros.
Siguen
fluyendo desde las arcas públicas a estos trajinantes de la economía
regional generosas subvenciones que muestran generalmente un objetivo
tan descarado como contradictorio, que es el de -resumiendo- “innovar
tecnológicamente y crear empleo”, lo que, siguiendo la obsesión
de la productividad supone, ni más ni menos, que echar gente a la
calle. Atroz, pero certero, me ha parecido la frase de Manuel Laínez,
director de la Fundación Cajamar: “El desafío de la mano de obra
para el campo será superado por la tecnología”, en una entrevista
generosamente dotada por La
Verdad
del 30 de septiembre, lo que, a más de mostrar una obsesión
(“desafío”, dice el tipo) por eliminar empleo también en el
campo (y pese a los salarios de miseria), deja bien claro de qué va
toda esa carrera por la innovación y la productividad. Pero no menos
reincidente ha sido lo que pudo oírse en una Jornada empresarial
Región de Murcia-Comunidad Valenciana, organizada por ese mismo
diario, de la que reproduzco las más repetitivas alusiones, siempre
en el mismo sentido del ventajeo y el chantaje administrativo:
“excesivas normas”, “legislación inabarcable”, “reto
regulatorio”, “vertebración de normas ágiles”, eufemismos
todos ellos que significan y persiguen lo mismo: desarme normativo de
las administraciones y barra libre para el negocio empresarial.
También
recientemente ha vuelto a ser noticia el aeropuerto de Corvera, no
solo por su enquistada penuria de tráfico y de pasajeros, que era lo
que tantos dábamos por seguro, sino por el cabreo que han agarrado
políticos y empresarios (más ciertos periodistas, como Buitrago y
Ruiz Vivo, copartícipes a título de voceros y propagandistas de San
Esteban en este y otros disparates) clamando contra el Ministerio de
Fomento por olvidarse del aeroengendro surgido del prolífico
megalómano Valcárcel, en un plan de inversiones de los aeropuertos
españoles que, lógicamente, deja fuera al de Corvera por ser
privado. Continúan, mientras tanto, los contenciosos entre el
Gobierno regional y la primera concesionaria del aeropuerto, liderada
por SACYR y el intrépido Luis del Rivero, otro ilustre producto,
fracción ultra, de la cosecha de grandes benefactores de la tierra
murciana, y tan rico en millones como en escándalos empresariales;
esa empresa le acaba de sacar 160 millones de euros a la Comunidad
Autónoma de resultas de una sentencia judicial sobre inversiones
realizadas antes de perder la concesión.
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Aeropuerto de Corvera (murciaplaza).
No
obstante las deficiencias de esta tierra -que aquí he querido
destacar solo en cuanto a salud de tres ámbitos distintos-, cada día
aparece algún iluminado, en realidad ignorante, que destaca el
“carácter pionero” de cualquier chorrada surgida de su fatua
imaginación y que los medios tradicionales, habitualmente crédulos,
ventean con jolgorio y atribuyen, automáticamente, a la grandeza y
el ingenio atesorados por esta Región pasmosa y privilegiada.