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viernes, 23 de octubre de 2026

¡Españoles, a votar!

 

Que tampoco el otoño es ya lo que era (11 de 21)


 Por Pedro Costa Morata   
      Ingeniero, periodista y politólogo. Ha sido profesor en la Universidad Politécnica de Madrid. Premio Nacional de Medio Ambiente.

Sea como sea, estas elecciones han sido convocadas en condiciones feas, inquietantes, desde luego mejorables. Y por eso el bullicio contra reloj de la constitución de candidaturas ha resultado tan decepcionante. Este cronista desea fervientemente que gane Pedro Sánchez y vuelva a ser presidente del Gobierno, esta vez con la ayuda fehaciente y necesaria del Frente Amplio (de Podemos, formación en la que no he creído nunca, ya hablaré otro día), para lo que aportará su granito de arena. Al candidato Sánchez, no obstante, se le deben hacer algunas observaciones que considero muy del caso, empezando por recordarle que la crisis de la vivienda se ha ido envenenando en los últimos años, los de su mandato, y que su Gobierno (y las sucesivas ministras del ramo) no han hecho gran cosa por conjurarla; y continúo recriminándole que sigue dedicando a vivienda pública mucho menos que a la adquisición de armamento, lo que no tiene ninguna justificación. Es su policía, por otra parte, la que está apaleando a muy dignos y responsables ciudadanos que se manifiestan por la catastrófica situación de la enseñanza y la sanidad públicas en la Comunidad de Madrid.

Con esta advertencia, en realidad constatación profunda, válida para los tiempos que vienen con cualquier Gobierno que salga ganador: que la Policía Nacional actúa más bien en sintonía con la Ayuso, convirtiéndose el delegado del Gobierno en Madrid en un cero a la izquierda (¿Pues no ha dicho este burócrata oscuro y acomplejado, cuando se le ha pedido explicaciones por la violencia policial, que “eso está en manos de la Policía de Madrid”? ¿No es para correrlo, a él sí, a gorrazos?). Esa “autonomía” policial en sus tareas de represión, que debiera hacer caer a ese delegado del Gobierno y al mismísimo ministro Grande-Marlaska, nos debe recordar que, en efecto, ni el Gobierno actual ni el futuro, en su versión de izquierdas, que es lo que quiero plantearme con fe y esperanza, controla las principales fuerzas fácticas en presencia: que seguimos dudando sobre el carácter necesariamente democrático del Ejército (demasiado franquista, para los años que han pasado), que la Iglesia mantiene su labor de zapa contra todo lo que sepa o huela a izquierda, que los bancos, las eléctricas, las constructoras, las telecos, etc., mandan y deciden más que el Gobierno y se muestran con los ciudadanos cada día más dispuestos a saquearlos y noquearlos.

Con la nota aclaratoria de que los ámbitos de mayor dignidad democrática, de evidente tinte izquierdista como son la educación y la sanidad, son objetos de un implacable maltrato por la derechona jaleada por esas otras instancias señaladas, tratando de reducirlos a la impotencia y la humillación.


Policías aporreando a manifestantes educadores (laSexta).

Que lo de Madrid se pasa de castaño oscuro, y a esta Ayuso hay que tenerle menos miedo/respeto, ya que está destrozando lo esencial de nuestra sociedad y nuestra convivencia: yo propondría al Gobierno de izquierdas que salga elegido en noviembre que no se ande con chiquitas con la malvada dama de la provocación y decrete un 155 contra la Comunidad de Madrid para salvar la sanidad, la educación y los servicios públicos, hasta que se ponga orden en el estropicio.

Esta Policía y quienes la controlan de hecho, deben estar mirándose en la represión que actúa contra las masas exasperadas en media Europa y en las medidas autoritarias (más palos, más detenciones) con que respaldan ese ensañamiento los Gobiernos de Francia e Italia. Y no se la ve capaz de entender -sus mandos directos y, sobre todo, los políticos- que la agitación callejera es muestra clara y harta de la violencia de tantos Gobiernos conservadores y ultras, europeos, que no dejan de incrementar el abuso agresivo contra sus respectivas ciudadanías, no sirviendo de nada el funcionamiento democrático de las instituciones, que se vuelcan en proteger y fortalecer a los de siempre. Serio, y desolado, recordatorio para cuando ganen las izquierdas, y horrorosa advertencia para el caso de que ganen PP y Vox, cuyos planes de Gobierno son apretarnos el cinturón y desposeernos para mejor aplastarnos, ya que están preparados para desatar la violencia desde el poder contenida en los últimos años, mientras han tenido que morder el freno (que ya los conocemos).

El otro tema de envergadura que quiero poner de relieve es el de la crisis con Marruecos y la militarización tan procazmente emprendida por este Gobierno. Porque Sánchez mentía cuando en la radio afirmaba que no tenía constancia de la intervención de Marruecos en la avalancha de Ceuta de julio; mentía y lo sabía, y nosotros sabíamos que mentía; a su vez, él sabía que nosotros sabíamos que mentía; y nosotros sabíamos que... etc.

La tensión con Marruecos no va a ceder en los próximos meses y años, porque Mohammed VI quiere dejar encarrilado, si no cerrado, el asunto de las plazas africanas de España, o sea, su “recuperación”, para que lo arregle del todo su hijo Hasán, que pronto le sucederá. Y, según la experiencia histórica, la acción marroquí (política, diplomática, pseudo militar) mantiene claras ventajas frente a España, por lo que hay que ir haciéndose a la idea de poco agradables desenlaces teniendo en cuenta los odiosos, pero imposibles de erradicar, prejuicios anti-moro, anti-árabe y anti-Islam, hondamente instalados en la mayoría de nuestra población, con especial intensidad en organizaciones como el Ejército, los partidos de derechas, los neofascistas, etc.

Hizo muy bien Pedro Sánchez con su “No a la guerra” frente al Trump agresor en Irán evocando, supongo, el gran rechazo del pueblo español a la guerra de Iraq en 2003, y ha conseguido causar impacto, justamente. Pero evita aludir a la entrada en la OTAN y el reconocimiento del Estado de Israel, en 1986, así como a la primera guerra de Iraq de 1990-91, que fueron decisiones de sus predecesores socialistas y cuyas consecuencias, sobre todo las que tienen que ver con las grandes pifias de 1986, las sufrimos actualmente y debieran alertarnos de mucho más serios episodios futuros, tal y como se mueve la política internacional y los degenerados que la dominan. De modo que esa valentía que hay que reconocerle debiera ser consecuente al menos en dos aspectos, siendo el primero el desembarazarse de aquellas decisiones de Felipe González (y, si es posible, promover la expulsión del partido de este gruñón incontinente, que viene aumentando el ruido de sus intervenciones para disimular sus responsabilidades en la fragilidad exterior del país); y el segundo sería poner en marcha el procedimiento de clausura de las bases norteamericanas en España, esa impúdica herencia del franquismo, porque no son sino un riesgo crecientemente cercano, siendo nuestro primer enemigo exterior el imperialismo enloquecido norteamericano, que nos empuja y compromete. Y porque ya está bien.

(Ya que Marruecos, precisamente, está sustituyendo a grandes zancadas a España como aliado privilegiado de Estados Unidos a la entrada del Mediterráneo... dejemos que se vayan los yanquis de nuestras bases “conjuntas”, como le gusta amenazar al indescriptible Trump. A lo malo, se los sustituye con personal español para que los pueblos que se benefician de su presencia no noten demasiado su ausencia...)

Pero por contra a su actitud aparente y parcialmente pacifista, nuestro presidente estimula el rearme y el estirón de la industria militar naciona, y sigue apoyando militarmente a Ucrania (¡a un régimen filonazi, corrompido y manipulado!) por incordiar a Rusia, fielmente alineado con la agresiva, mendaz y supremacista OTAN. No me ha gustado nada que anuncie que será Margarita Robles, la ministra-sargento, su número 2 en la candidatura del PSOE por Madrid, ya que se trata de una beligerante e intervencionista, furibunda rusófoba y estratega de pacotilla, y porque no se entera de que su Ejército malamente puede pasar por democrático, con esas investigaciones que dice acometer, muy seria, cuando sus exabruptos trascienden (¿qué les va a pasar a esos legionarios de Ceuta, racistas y delincuentes?).

En relación con la agresividad de nuestras fuerzas armadas en ciertos escenarios exteriores, insisto en mi advertencia (porque ya me puse serio con “España provocando en el Báltico: ¿Rusia es culpable?”, cuartopoder.es, 22 de marzo de 2018), de que nuestros pilotos de los F-18 sobre los cielos neutros del Báltico se están pasando en sus provocaciones contra Rusia, y se están ganando un buen zarpazo del oso ruso (o sea, de los Mig que guardan sus fronteras), por chulos e irresponsables.


Un F-18 español intercepta a un avión ruso sobre el Báltico (Vozpopuli).

Y no nos creamos que la OTAN va a responder a ese encontronazo echando mano del famoso artículo 5 de su Carta: vociferaciones y ya.

miércoles, 14 de octubre de 2026

El profesorado madrileño secunda una inédita huelga indefinida

 

      Coordinadora de sanidad y co coordinadora de Feminismos en El Salto.

Las protestas que comenzaron hace tres cursos para conseguir la bajada de horas lectivas entre el profesorado y la disminución de ratios, entre otras mejoras, desembocan en una huelga indefinida que arranca este miércoles 14 de octubre.


Manifestación en defensa de la educación pública el pasado 27 de septiembre en Madrid. Manuel del Valle.

     Ana Vicenti es profesora de Historia en un instituto de Madrid. Sus clases tienen entre 26 y 34 alumnas y alumnos. Todas están por encima de la ratio fijada por la Comunidad de Madrid para toda la Educación Secundaria Obligatoria este nuevo curso, que es 25. Explica que la comunidad deja un margen de tres plazas para que sean cubiertas a lo largo del curso de manera excepcional. “Pero esa excepción la han convertido en la regla”, se queja. Vicenti es portavoz de Menos Lectivas, una de las organizaciones que ha tejido una huelga indefinida en la Comunidad para toda la enseñanza no universitaria que arranca este miércoles 14 de octubre y que aúna a más de una veintena de organizaciones y sindicatos.

Desde Menos Lectivas tienen contabilizadas la creación de 200 asambleas en 200 centros educativos “pero puede haber más”, añaden, por lo que el número de piquetes es incontable. “Muchas están organizando sus propios piquetes sin avisarnos. Nos interesa que las profesoras se organicen, se movilicen, que vayan a la huelga y que haya una estructura libre”, explica Vicenti.


Chapas por la educación pública. David Canales.

Además de piquetes, el paro contará con concentraciones descentralizadas y una unitaria a las 12 h. en Sol y a las 18 h. en una manifestación que irá de Atocha hasta Sol.

Las entidades convocantes destacan que el paro es inédito por su carácter indefinido. Cuentan como modelo inspirador la huelga de las educadoras infantiles de 0-3 que llevan desde abril secundando un paro. Pero la protesta comenzó a cocinarse hace tres años, cuando se creó Menos Lectivas la plataforma de profesores y profesoras que se organiza de manera asamblearia. “Llevamos más de tres cursos, empezamos en junio de 2023, hemos organizado huelgas de uno, dos y tres días”, explica mientras añade que la inacción del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular) las ha llevado a tomar la decisión de parar del todo.


Imagen de la manifestación en defensa de la Educación Pública el pasado 19 de abril. Manuel del Valle.

Seis son los ejes principales de la protesta. La bajada de ratios es una de ellas. Piden 13 para Infantil, 15 para Primaria, 20 para ESO y 25 para Bachillerato. “En mi centro hay cursos de Bachillerato con 38 alumnos y alumnas, eso no puede ser”, se queja Vicenti. Añade que en estos cursos “hay niveles diversos y necesidades educativas que atender y también hay que atender la parte emocional del alumnado. Más de 20 en ESO y 25 en Bachillerato nos dificulta atender a nuestro alumnado como nos gustaría”, explica.

Contra la segregación escolar

Para Vicenti, la bajada de ratios “es una de las medidas más significativas porque sería una de las cosas más fáciles de implementar”. Pero no es la única. La lucha contra la segregación escolar es otro de los ejes de la huelga. “La Consejería de Educación hace que algunos centros se hacinen, como el mío que nos falta dar clases en los cuartos de baño”, ironiza. A su vez, valora, hay centros que están convirtiéndose en guetos con cada vez menos alumnos pero más vulnerables, ya que con el distrito  único de matrícula “la Consejería favorece que las familias vayan a los centros que tienen más fama”, explica.

Esta profesora habla de una competición entre centros para atraer más alumnado, fomentada por la Consejería. “Los centros, de manera velada, intentan atraer a su centro a chavales de familias en mejores condiciones socioeconómicas” se queja. En este sentido, las entidades convocantes piden un “plan de medidas para garantizar la equidad y la adecuada atención del alumnado en situación de vulnerabilidad socioeconómica, con necesidades educativas especiales o perteneciente a otros colectivos vulnerables”, además de la eliminación de modelos segregadores como el bilingüismo.

Por otro lado, “nos cierran aulas cada curso, incluso con el curso empezado pero a los concertados se los mantienen. Esto siempre juega en contra de la pública”, explica. Tal y como ha documentado El Salto este curso arrancaba con la supresión de cuatro aulas en dos colegios públicos de Las Tablas y Valdebebas: el Calvo Sotelo y el Nuria Espert. Cuatro profesores fueron desaplazados y, de la noche a la mañana, el alumnado pasaba a ocupar aulas sobrerratio, usando las plazas previstas por la ley para ser cubiertas en casos excepcionales.

Más financiación

De fondo: las entidades denuncian un problema de financiación. Según un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, presentado en noviembre de 2025, la Comunidad de Madrid es la que menos invierte en educación por alumnado, con menos de 6.000 euros por persona matriculada, frente a los más de 9.000 invertidos por Euskadi o los 8.000 en Cantabria.

Por ello entre las reivindicaciones de la huelga hay ejes que pasan por un aumento de esta inversión como la mejora salarial de los docentes y una equiparación con lo que ganan en el resto de comunidades. Concretamente, demandan un incremento de 600 euros mensuales en el Complemento Específico General.

Esto unido a la reducción de la burocracia, con la exigencia de “contar con al menos un auxiliar administrativo a tiempo completo en cada centro educativo para liberar al profesorado de cargas burocráticas y administrativas ajenas a su labor docente” o una mejora en las infraestructuras, que incluya un plan integral para climatizar las aulas y retirar el amianto, harían cinco los ejes de lucha.

Pero falta el sexto, que dejamos para el final, ese que hizo prender la mecha de la indignación: la bajada de horas lectivas. Y es que la Comunidad de Madrid tiene una situación singular en el Estado: la única que mantiene el recorte educativo, instalado durante la crisis económica, que supuso un aumento en las horas lectivas del profesorado. Las docentes piden volver a las 17 horas para Secundaria y a las 22 para Primaria. 

En marzo de 2025 la mesa sectorial lograba un acuerdo con la Comunidad de Madrid, que las organizaciones consideraban como “insuficiente”. El acuerdo incluía que a partir del curso 2025/26 todos los profesores de Secundaria, FP y Régimen Especial tendrían una jornada semanal de 19 horas lectivas, que iría bajando progresivamente hasta las 18 horas en 2030. Por su parte, los docentes de Infantil y Primaria disfrutarían de una hora más de libre disposición, pero no conseguirán reducir su jornada lectiva.

“El acuerdo no llega a todas. Es ridículo”, valora Vicenti. Si la Comunidad de Madrid hubiera querido sentarse a negociar un acuerdo más ambicioso “no hubiéramos llegado hasta una huelga indefinida. Nunca nos hubiera gustado llegar hasta aquí”, asegura esta profesora.


Fuente: El Salto