jueves, 18 de junio de 2026

La amenaza de la ‘Línea Amarilla’ en la Franja de Gaza

 

 Por Ruwaida Amer   
      Periodista independiente de Jan Yunis (Franja de Gaza).


Israel aspira a controlar el 70% de Gaza con el apoyo de EEUU. A pesar del alto el fuego, cada día traslada la frontera imaginaria y dispara a los palestinos que se ven sorprendidos


El ejército israelí instala bloques de hormigón de la Línea Amarilla, que delimita la zona ocupada de la Franja de Gaza.

     A principios de mayo, Mohammed Suleiman se disponía a visitar a sus padres, como hace cada mes. Este hombre de 42 años vive en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, mientras que sus padres residen al sur, en Jan Yunis. Eligió la ruta más rápida: conducir por la calle Salah Al-Din, la principal arteria de tráfico norte-sur de Gaza. Pero ese día, su viaje se vería interrumpido, casi de forma fatal.

Estaba cerca de Bani Suheila, en la calle Salah Al-Din, cuando de repente me alcanzó en la mano una bala disparada por el ejército israelí”, contó a la revista +972.

Mohammed fue trasladado al Complejo Médico Nasser, donde recibió tratamiento por su herida, que, afortunadamente, fue leve. “Esta vez he sobrevivido, pero no sé qué nos pasará a mí o a cualquiera la próxima vez”, afirmó. “No les basta con que seamos blanco de ataques repetidos [con bombardeos]; ahora también disparan contra los transeúntes”.

El llamado “alto el fuego” acordado el pasado mes de octubre entre Israel y Hamás dio lugar a un fenómeno que no ha dejado de atormentar a los residentes de Gaza: la ‘Línea Amarilla’. Se suponía que debía delimitar los límites de la ocupación israelí del territorio de Gaza, antes de una retirada gradual a medida que avanzara el alto el fuego. Pero, en lugar de retirarse, las fuerzas israelíes están avanzando.

Al principio, Israel mantuvo el control directo de alrededor el 53 % del territorio de Gaza, a cuyos residentes había desplazado por la fuerza al otro lado de la Franja. Durante los últimos seis meses, periodo en el que el ejército israelí ha matado acerca de 1.000 palestinos en Gaza, los soldados han seguido avanzando hacia el oeste, apoderándose de más del 60 % del territorio.


Palestinos desplazados cerca de sus tiendas de campaña.

Hace dos semanas, el primer ministro Benjamin Netanyahu reveló que había ordenado al ejército que aumentara esa cifra al 70 %, un proceso que se está llevando a cabo en plena coordinación con la Casa Blanca.

En los últimos días, los residentes palestinos han sido testigos de una intensificación de la actividad militar israelí en las zonas adyacentes a la ubicación actual de la Línea Amarilla, lo que aviva aún más los temores sobre su destino. Y en ningún lugar se percibe esto con mayor intensidad que a lo largo de la calle Salah Al-Din.


Post de la organización «Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflicto Armado».

Khalil Al-Sayed, un conductor de unos cincuenta años, depende de esa carretera para ganarse la vida. “Soy conductor desde los 18 años, y es el único trabajo que sé hacer”, explicó.

Aunque la calle Salah Al-Din era accesible para conductores como Al-Sayed durante los primeros meses del alto el fuego, la situación ha empezado a cambiar. “Desde hace unos dos meses, sentimos una creciente sensación de peligro en la carretera debido a los bloques amarillos que se acercan”, dijo, refiriéndose al mecanismo del ejército israelí para demarcar la Línea Amarilla. “Los conductores nos ponemos en contacto todas las mañanas para preguntarnos por el estado de la carretera: ¿está despejada? ¿Ha habido disparos? ¿Hay tanques?”

Salimos a trabajar sin saber qué nos va a pasar”, continuó. “Los disparos indiscriminados son aterradores. Muchas veces, los tanques surgen de la zona de Zeitoun, al norte, y nos obligan a desviarnos hacia el mar para escapar de ellos. Es una situación verdaderamente trágica, y no sabemos qué nos depara el futuro”.

"Nada ha cambiado desde el alto el fuego”

En Jan Yunis, la Línea Amarilla se acerca cada vez más al centro. Mientras que las zonas orientales de la ciudad llevan ocupadas por el ejército israelí desde antes del “alto el fuego” y han quedado prácticamente destruidas, el centro ha experimentado en los últimos meses un resurgimiento de la actividad comercial. Ahora, esto también parece estar amenazado.

En los últimos días, los palestinos del barrio de Al-Bayuk, ligeramente al este de la ciudad, han informado de la aparición de nuevos bloques de hormigón amarillos colocados por el ejército israelí. En respuesta, los residentes han comenzado a huir hacia el oeste para escapar de la invasión militar.

Mohammed Al-Bayuk (que comparte apellido con el barrio) busca ahora un lugar donde su familia pueda vivir en la zona de Al-Mawasi, a lo largo de la costa de Gaza. Este padre de tres hijos había regresado a Al-Bayuk tras el “alto el fuego” y se encontró con que su casa había sido destruida, por lo que montó una tienda de campaña sobre los escombros para poder permanecer en su tierra. Ahora, sin embargo, se está preparando para huir una vez más.

Estoy en estado de shock por culpa de estos bloques amarillos”, declaró a +972. “Están convirtiendo mi vida de nuevo en un infierno. Tengo una pequeña familia que mantener –incluidos mi madre, mi hermano y mis hermanas, de quienes me ocupo desde que mi padre falleció un año antes de la guerra–. No sé cómo voy a poder quedarme en la zona con este peligro tan cerca. Estoy intentando encontrar un lugar para nosotros en Al-Mawasi, pero está abarrotado de personas desplazadas”.

A principios de este mes, el ejército israelí bombardeó su barrio, algo que, según Al-Bayuk, tenía como objetivo aterrorizar a los residentes para que huyeran. “Fue aterrador”, relató. “Lo más impactante es que nos están desplazando durante un alto el fuego. No sé qué están haciendo los mediadores ante esta ampliación de la Zona Amarilla”.

Salem Awad, un hombre de 45 años y padre de seis hijos, originario de Rafah y que actualmente vive en una tienda de campaña en Al-Mawasi, describió los movimientos diarios de la Línea Amarilla por parte del ejército israelí como algo parecido a una partida de ajedrez. “Llevo casi tres años sin poder entrar en Rafah, y eso me mata”, declaró a +972. “Monté la tienda lo más cerca posible para respirar un poco de mi ciudad, solo para descubrir que los bloques amarillos se acercaban a nosotros [la semana pasada]. Ahora estamos justo al lado de ellos, lo que significa que estamos en una zona de peligro”.

No puedo quedarme donde estoy e ignorar esos bloques porque el ejército israelí es traicionero y puede atacarnos en cualquier momento, alegando que representamos una amenaza para sus fuerzas”, continuó Awad. “Hice que mis hijos y mi familia se fueran a la tienda de su abuelo hasta que encontrara un lugar donde montar mi propia tienda y alejarme de aquí”.

Vivimos bajo una inmensa injusticia”, continuó. “No ha cambiado absolutamente nada [desde el alto el fuego]. Oímos constantemente el ruido de las explosiones, que son aterradoras. Oímos cómo se mueven los tanques y vemos las luces al este de Rafah y en sus alrededores. Estamos aquí esperando una solución”.

Al este de Deir Al-Balah, los residentes llevan más de un mes enfrentándose a una amenaza similar. “Volvimos a nuestra casa cuando comenzó el alto el fuego porque no se encuentra dentro de la Zona Amarilla”, explicó a +972 Ahmed Al-Saeed, vecino de esta zona. “Empezamos a acostumbrarnos a la presencia de los tanques y del ejército cerca, pero era aterrador. Intenté mantener a los niños y a todos los demás alejados de esos bloques de hormigón”.

Entonces, hace un mes, el ejército nos ordenó evacuar hacia el oeste”, continuó. “Pensé que era una situación provisional, que estaríamos desplazados un día o una noche, y que luego todo acabaría. Pero unos días más tarde, nos sorprendió descubrir que el ejército había empezado a destruir lo que quedaba de nuestras casas para que nunca pudiéramos volver. Ahora la zona se ha convertido en una Zona Amarilla, de acceso prohibido”.

Estos bloques de hormigón se acercan cada día más de este a oeste, y todos estamos confinados a lo largo de la costa occidental”, dijo Al-Saeed. “Queremos saber: ¿se trata de una ocupación de Gaza y de un desplazamiento forzoso, o qué? Tenemos niños sin techo y estamos en un alto el fuego. Nunca antes habíamos vivido nada parecido. La Línea Amarilla es una pesadilla para todos y no sabemos cuándo va a terminar”.

Fuente: Ctxt

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