Por Bruno
Sgarzini La “República Tecnológica” que propone Palantir, en un manifiesto, está basada en una masiva compra de voluntades para que sus softwares sean comprados por las agencias federales de Estados Unidos, entre ellas el ICE, el Pentágono y el Departamento de Agricultura. “La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software. La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad nacional y militar. Seguirán adelante”, asegura el manifiesto de la empresa.
Pero esta conclusión se sustenta en un hecho fáctico; construir la necesidad imperiosa en políticos, y gobiernos, de que sus productos son claves para enfrentar las “amenazas del futuro” y estar un paso adelante de China y otras amenazas a la “seguridad nacional”. Según su manifiesto; “si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deberíamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deberíamos ser capaces, como país, de seguir debatiendo la pertinencia de una acción militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar”.
Los nuevos documentos se han convertido en uno de los mayores tsunamis políticos de todo el caso Epstein. En ellos, de forma descarnada, sobresale un modus operandi que mezcla los casos conocidos de abusos y trata de mujeres con arreglos sucios y maquinaciones extrañas el propio Epstein.
Pero la maduración de este proyecto tiene un punto de inicio cuando Peter Thiel, uno de los fundadores de Palantir, fue uno de los primeros que apostó por Donald Trump. En 2016 donó un millón de dólares a su campaña a través del Make America Number One y, después, se convirtió en parte de su equipo de transición antes de su asunción presidencial. Ocho años después, la apuesta fue un poco más sofisticada; en vez de Thiel, varias personas de su circulo íntimo pusieron otro millón para los super comité de acción política (superPac) Make American Great Again y Maga para asegurar el regreso de Trump en las presidenciales de 2024. Alexander Karp, director ejecutivo de la corporación, aportó otro millón adicional para su comité de investidura.
Mientras que Palantir figuró entre las casi 40 empresas privadas identificadas como donantes del proyecto del salón de baile de la Casa Blanca y sus representantes estuvieron entre los aproximadamente 130 invitados a una cena en la Casa Blanca para los patrocinadores del proyecto. La promiscuidad de este vínculo con funcionarios de la Casa Blanca llegó al punto que subjefe de gabinete, Stephen Miller, el principal responsable de otorgar contratos a Palantir, a través del El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), declaró en marzo de 2025, la tenencia de entre 100.001 y 250.000 dólares en acciones de Palantir. Meses después, al menos, tuvo la delicadeza de venderlas para cumplir las “normas éticas federales”.
Para Matthew Guariglia, analista político sénior de la Electronic Frontier Foundation; “presenciamos un círculo vicioso en el que los contratos gubernamentales generan enormes cantidades de dinero para las empresas, y luego esas empresas y sus directores ejecutivos invierten recursos en un tipo de política que requeriría que se destinara aún más dinero a su empresa”. La conclusión de Guariglia se apoya en el hecho de que el gasto de Palantir en lobby aumentó de 2,4 millones de dólares en 2020 a casi 6,1 millones de dólares en 2025. Palantir presionó, por ejemplo, al Congreso en temas de seguridad fronteriza, adquisición de software y sistemas de datos gubernamentales —áreas que coinciden directamente con las tecnologías que vende al ICE. Según declaraciones federales, la empresa contrató a la firma de cabildeo Invariant LLC por 360.000 dólares en el primer semestre de 2024, con el mandato de influir sobre “cómo la tecnología comercial puede mejorar la seguridad fronteriza”. En el cuarto trimestre de 2025 sumó otros 50.000 dólares pagados a Cornerstone Government Affairs LLC, esta vez para cabildear en torno a “la introducción y la formación sobre el trabajo en curso relacionado con la seguridad nacional”.
Palantir también contrató a Ballard Partners, con pagos por 660.000 dólares en 2025, la firma propiedad Brian Ballard, uno de los primeros recaudadores de las campañas presidenciales de Trump, que tuvo entre sus lobbistas a la actual jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susan Wiles, y la exsecretaría de Justicia, Pam Bondi. La tecnológica también transfirió 690 mil dólares a Miller Strategies, empresa dirigida por Jeff Miller, quien presidió el comité de finanzas del segundo comité inaugural de Trump. Por supuesto esta montaña de dinero rindió sus frutos con jugosos nuevos contratos con la Administración Trump.
En este nuevo informe de la Geopolítica de la Astrología de los hombres habló de la plataforma distópica de vigilancia que la empresa Parlantir está creando para perseguir a los migrantes en Estados Unidos. ¿Cómo fue fundada la empresa? ¿Quién es Peter Thiel, su creador, y cuál es su ideología? ¿Cuáles son sus conexiones con la CIA, el Pentágono e Israel? ¿Colaboró con los bombardeos en Gaza a través del uso de inteligencia artificial?
En abril de 2025, el ICE incorporó casi 30 millones de dólares adicionales a un contrato plurianual con Palantir, que elevó el total de obligaciones a 145 millones de dólares. La empresa opera el sistema de gestión de casos de investigación del ICE; la plataforma con la que los agentes rastrean, almacena y administran expedientes de control migratoria. La ampliación de su contrato más reciente le encargó un proyecto nuevo: ImmigrationOS, un sistema de inteligencia artificial destinado a monitorear autodeportaciones y establecer prioridades de deportación. También la compañía está involucrada en el desarrollo de Elite, un sistema que establece objetivos de deportación en barrios y comunidades estadounidenses como si fuera un Google Maps.
Para César Cuauhtémoc García Hernández, profesor de derecho especializado en aplicación de leyes migratorias, estas herramientas no solo acumulan datos: también determinan cómo se usa esa información en tiempo real. Al concentrar grandes volúmenes de datos en un sistema único y accesible, la tecnología convierte la información en decisiones sobre el terreno. “Palantir recopila grandes cantidades de información y la presenta de forma accesible y móvil para que los agentes de campo tengan acceso a ella. Son ellos quienes deben decidir a quién perseguir, a quién interrogar y a quién detener, y deben tomar esas decisiones con mucha rapidez”, declaró a Open Secrets, una organización no gubernamental a cargo de investigar el dinero oscuro en la política estadounidense.
En el terreno militar, la compañía también ha obtenido jugosos negocios producto de su lobby. Desde finales de 2023 Palantir control todo el componente de inteligencia artificial del proyecto Maven del Pentágono. Este programa, denominado oficialmente “Equipo multifuncional de guerra algorítmica”, integra aplicaciones militares bajo una interfaz sencilla. Los operadores militares interactúan con el sistema mediante un canal de chat similar a otras IA generativas. En 2024, este contrato pasó de tener un techo de gasto de 480 millones a 1.300 millones por la implementación del Maver Smart System, una versión mejorada de la ya existente. Poco después llegó otro acuerdo de mayor escala: en agosto de 2025, el Ejército firmó con Palantir un contrato marco por hasta 10.000 millones de dólares a diez años, que consolida 75 contratos anteriores en un único acuerdo empresarial. El Departamento de Defensa (DOD) representa aproximadamente el 87% de todas las obligaciones de Palantir registradas en USAspending.gov, la plataforma de gastos del gobierno federal estadounidense.
Esto se suma a otros arreglos comerciales que la compañía ya tiene con el Servicio de Impuestos Internos (IRS), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Uno de los últimos acuerdos fue firmado con el Departamento de Agricultura para que Palantir genere una base de datos por 300 millones de dólares que ayude a “mejorar la entrega de servicios a los agricultores, asegurar tierras agrícolas, fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro y proteger los programas agrícolas contra el fraude, el abuso y la “influencia de adversarios extranjeros”. Todos estos acuerdos utilizan sofwares propiedad de la empresa como Foundry, TITAN, Vantage y Ghotam.
Está bastante claro que este proyecto de “República Tecnológica” se sostiene en base a la inyección de dinero en los circulos trumpistas. Para Fed Spend, un blog que monitorea los gastos del gobierno estadounidense; “Palantir Technologies nació de una inversión de la CIA. En 2004, In-Q-Tel, la rama de capital riesgo de la agencia, financió una pequeña empresa emergente de Silicon Valley fundada por Peter Thiel, Alex Karp y un equipo de ex empleados de PayPal. Su propuesta: crear un software capaz de conectar datos de bases de datos de inteligencia masivas y fragmentadas para prevenir un atentado como el del 11-S. Veintidós años después, el software de Palantir se utiliza en la CIA, el Pentágono, el ICE, el IRS, el Ejército y docenas de otras agencias. Sus ingresos del año fiscal 2025 alcanzaron los 4480 millones de dólares, un aumento del 56 % en un solo año. Los contratos plurianuales adjudicados solo en 2025 suman más de 13 700 millones de dólares. Tras desacelerarse hasta el 17 % en 2023, el crecimiento se aceleró de nuevo drásticamente en 2024-2025, coincidiendo con la adjudicación de numerosos contratos federales. Los ingresos se han multiplicado por 6,5 en seis años”.
La cercanía con la Casa Blanca quedó retratada hace pocos días cuando el propio Trump salió en su defensa después de que sus acciones cayeran un 14%. “Palantir Technologies (PLTR) ha demostrado tener excelentes capacidades y equipos bélicos. ¡Pregúntenles a nuestros enemigos!”, escribió Trump en una publicación de Truth Social con la inclusión del símbolo bursátil de la empresa. Lo que representa la primera vez que un presidente estadounidense intenta influir en la valoración accionaria de una empresa a través de una declaración pública. Una de las grandes dudas que surge en el “mercado” es si la valoración accionaria de la compañía podrá mantenerse si la Administración Trump deja de contratar, de forma masiva, sus softwares de vigilancia. Para el periodista Daniel Arjona, especializado en cultura y tecnología, “Palantir arrastra un problema de reputación que la empresa lleva años intentando gestionar. El propio Karp, CEO de la empresa, en la conferencia de resultados del segundo trimestre de 2025, se vio obligado a defenderse de un rumor recurrente en el sector de las bases de datos: que sus Foundry y Gotham son plataformas de integración caras y difíciles de abandonar. Negó textualmente que Palantir venda “un producto inútil que se vuelve parasitario, del que no puedes deshacerte tras tener a mil personas en cenas de Estado intentando convencerte de comprar algo que no puedes abandonar”.
Para el investigador El investigador turco Ali Rıza Taşkal, autor del articulo Es Palantir una «superarma» o una lección magistral de marketing?; “el libro de la Revolución Tecnológica de Karp (en el que basa el manifiesto de Palantir) funciona como un manifiesto ideológico diseñado para relegitimar la vinculación de Silicon Valley con el aparato de seguridad nacional estadounidense, presentando esta alianza como una necesidad patriótica en una lucha contra China . Este imaginario de control total e iliberal no es una realidad empírica, sino una fantasía sociotécnica cuidadosamente elaborada, cultivada para alinearse con el deseo de las agencias de seguridad de tener un control total de la situación. Demuestro cómo Palantir se posiciona no solo como proveedor de software, sino como un actor político estratégico involucrado en una lucha intraoligárquica contra las empresas tecnológicas de consumo «globalistas», promoviendo una visión tecnocrática y antidemocrática de la soberanía que reemplaza la supervisión democrática con una gobernanza algorítmica propietaria”.
Esta ilusión de control, que los gobiernos alquilan a Palantir según Riza Taskal, sin duda se basa, en el desmedido, y descontrolado, lobby que hace para que todas sus ocurrencias sean compradas por una Administración Trump conocida por ser un conglomerado de negocios disfrazado de presidencia.
Fuente: Bruno Sgarzini






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