domingo, 1 de marzo de 2026

Irán responde a Estados Unidos e Israel y golpea el golfo Pérsico

 

 Por Pablo del Amo           
       Investigador de política exterior en el Real Instituto Elcano.

     Lofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero ha desencadenado una escalada regional de gran magnitud.


La guerra contra Irán adquiere una dimensión regional tras los ataques iraníes contra Israel y bases de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.

Lo que comenzó como una campaña aérea masiva contra objetivos estratégicos iraníes se ha transformado en un intercambio de ataques que ya afecta directamente a Israel, a varias monarquías del golfo Pérsico y a infraestructuras energéticas clave para la economía global.


Estados Unidos e Israel atacan Irán en una nueva escalada de hostilidades que podría extender el conflicto a toda la región de Oriente Medio.

Una ofensiva de gran escala

Washington y Tel Aviv iniciaron la operación con bombardeos coordinados contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní, infraestructuras militares, centros de mando y capacidades misilísticas. Sin embargo, uno de los objetivos centrales del ataque inicial fue más allá de la degradación militar: un intento de descabezamiento rápido del liderazgo iraní.

En las primeras horas de la ofensiva fue bombardeada la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en un ataque que acabó con su vida, suponiendo el mayor golpe contra la cúpula política iraní desde la Revolución Islámica de 1979.


Uno de los ataques acobó co la muerte de Aíi Jamenei.

La televisión estatal iraní publicó además la lista de altos cargos muertos en los ataques:

  • Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.

  • Mohammad Pakpour, jefe de la Guardia Revolucionaria.

  • Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa.

  • Ali Shamkhani, secretario del Consejo de Defensa

La eliminación simultánea de figuras clave del aparato militar y político apunta a una estrategia diseñada para paralizar la cadena de mando iraní desde el primer momento y provocar un colapso interno acelerado.

En términos operativos, la campaña supone uno de los mayores despliegues aéreos en Oriente Medio en décadas. Según responsables israelíes, hasta ahora se han lanzado alrededor de 1.200 bombas, mientras que Estados Unidos habría empleado más de 1.050.

El dispositivo logístico también refleja la magnitud de la operación: si en la anterior Guerra de los Doce Días participaron cuatro aeronaves de reabastecimiento en vuelo, ahora operan alrededor de 50, permitiendo una presencia aérea prácticamente continua. Israel ha señalado que está preparado para sostener la ofensiva durante un mes o más si fuese necesario.

El objetivo declarado no se limita a frenar el programa nuclear iraní, sino a debilitar su estructura militar, su red regional de aliados y su núcleo de poder hasta forzar una capitulación estratégica o un cambio de régimen.


Irán ataca Israel y el golfo Pérsico

En territorio israelí, misiles iraníes han alcanzado varias localidades. En Tel Aviv, un proyectil impactó en el centro de la ciudad, dejando al menos una persona fallecida y decenas de heridos, y causando daños materiales significativos en zonas urbanas densamente pobladas.

Simultáneamente, Beit Shemesh, en el centro de Israel, también fue alcanzada por misiles iraníes en uno de los ataques más recientes, dejando al menos diez muertos, según informes preliminares. Estos impactos representan la respuesta más directa de Irán contra el corazón civil israelí desde el inicio de la ofensiva.

Además de Israel, Irán ha dirigido misiles y drones contra países árabes que albergan bases o instalaciones de Estados Unidos o que han permitido el uso de su espacio aéreo para operaciones contra Irán: Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí y Omán.

Las monarquías del Golfo han registrado múltiples ataques, desde impactos cercanos a bases aéreas e instalaciones petroleras hasta interceptaciones en sus espacios aéreos, lo que ha provocado alertas de defensa y daños materiales en varios puntos.

La escalada también se ha reflejado en la aviación civil: varios de los principales aeropuertos del golfo Pérsico, incluidos los de Dubái, Abu Dabi, Doha, Kuwait y Baréin, cerraron temporalmente debido al riesgo de misiles y a las tensiones en la región, dejando a miles de pasajeros varados y desatando una crisis logística en el transporte aéreo internacional.

Respecto a las instalaciones estadounidenses atacadas, además de los impactos en bases alojadas en países del golfo Pérsico, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró haber disparado cuatro misiles balísticos antibuque contra el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo, los cuales habrían sido derribados en su totalidad según Washington.

Además, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado que tres militares estadounidenses han muerto y cinco han resultado gravemente heridos en el marco de la Operación Furia Épica. El comunicado no detalla ni la localización ni las circunstancias exactas de las bajas, alegando que la situación sigue en desarrollo y que se facilitará más información una vez se haya notificado a los familiares.

En paralelo, el Ministerio de Defensa británico ha denunciado lanzamientos de dos misiles en dirección a Chipre, donde Reino Unido mantiene bases militares soberanas, lo que evidencia el riesgo de que la confrontación salpique directamente a actores europeos. En Emiratos Árabes Unidos, además, se ha producido un ataque contra Camp de la Paix, base naval francesa en Abu Dabi.


Ormuz: la palanca económica de Teherán

Más allá del frente militar, Irán ha activado su principal herramienta de presión estratégica: el estrecho de Ormuz.


El estrecho de Ormuz es un punto crítico para el comercio internacional de petróleo y gas natural licuado que Irán podría cerrar.
 

La Guardia Revolucionaria anunció un cierre efectivo del paso a la navegación internacional como respuesta a los ataques, una medida que, aunque no siempre se traduzca en un bloqueo formal, tiene efectos inmediatos sobre el tráfico marítimo.

El primer petrolero atacado en la zona, frente a la costa de Omán y con bandera de Palaos, dejó varios heridos y obligó a evacuar a su tripulación. Desde entonces, el tránsito de buques se ha reducido drásticamente, con embarcaciones esperando fuera del golfo Pérsico o modificando sus rutas ante el riesgo de nuevos ataques.


Primer petrolero atacado en el Estrecho de Ormuz según Omán.

En este contexto, las principales navieras del mundo han comenzado a tomar decisiones extraordinarias. La danesa Maersk y la suizo-italiana Mediterranean Shipping Company (MSC), dos de las mayores compañías de transporte marítimo a nivel global, anunciaron la suspensión de todos sus tránsitos a través del estrecho de Ormuz ante el deterioro de la seguridad.

Este estrecho es una arteria fundamental para el suministro energético global. Cualquier interrupción prolongada puede provocar subidas abruptas en el precio del petróleo, tensiones en los mercados y presión adicional sobre economías dependientes de las importaciones energéticas, principalmente China, India, Japón y Corea del Sur.


Fuente: Descifrando la Guerra

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