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domingo, 30 de enero de 2011

"Niña pluma, niña nadie", de Mar Benegas. Reseña de Jorge García Torrego


Jorge García Torrego es periodista y escritor.



Niñez y esperanza
El pasado jueves 4 de noviembre se presentó en la librería Traficantes de sueños la colección de poesía Candela, de la editorial Amargord. La hornada, coordinada y presentada por Rebeca Álvarez Casal se compuso de cuatro títulos. El primero, La mujer anochecía de Ada Menéndez, el segundo Breve testimonio de una mirada de Ana Vega, en tercer lugar, Con voz en punta de Estrella Juárez y por último Niña pluma, Niña nadie, de Mar Benegas, el libro que voy a comentar a continuación.

En Niña pluma, niña nadie, podemos ver que todavía, aunque parezca imposible, queda un paraíso que salvar. Un paraíso inocente, salvaje: Afuera un mundo / un sol / queriendo atravesar ventanas. Como dice su autora Mar Benegas desde la primera página del poemario, se trata de un microcosmos brillante, pero que está amenazado: Niña pluma niña nadie: Desde la esperanza -y dolor-de la fragilidad.
Porque hay un paraíso, un territorio ajeno al nuestro que mancillamos con nuestras vidas mediocres y adultas. El mundo de la infancia. En estos poemas los niños son los protagonistas, (Los niños siempre tenemos hambre y comemos serrín o cristales) pero su protagonismo es crudo y duele. Es una llamada para que despertemos. Dividido en dos partes, Los niños y ella y ¿de donde llega?, los poemas se cargan de aires y puños. De almohadas y puñales. De niños y economías.
En la primera parte corren niños tristes, con lágrimas en los ojos y con las rodillas sucias (por eso los niños morimos de pena / es lo único que puede matarnos). Lo extraordinario está a punto de desaparecer, pende de un hilo. La infancia está a punto de colarse por el guá de las canicas. Y aunque los niños sigan apareciendo (toda la noche se llena de niños), la infancia es explotada y torturada en nuestras sociedades perfectas. Al final de esta parte aparece una niña (niña pluma / niña vuela / niña nadie) que cree en lo efímero, en la primavera, (el tiempo no la crece / ni hay verdugo / para tanta primavera) y que da esperanza. Una niña que imagina y vuela.
En la segunda parte, titulada ¿de dónde llega? la palabra se despoja de su utilitarismo y se hace ala. Instrumento para imaginar. Para ser, de nuevo, niño. O no, tal vez mar u hormigas, en definitiva: -siempre- / una ligera esperanza.
La autora, después de rebotar contra la tecnología y el cristal, a la naturaleza. Una naturaleza que brota y renace en los ojos de la poeta, una niña renacida.
y entre escombros
tocó con sus dedos
-siempre-
una ligera esperanza.


Autora: Mar Benegas
Nombre del poemario: Niña pluma, niña nadie
Editorial: Amargord
Colección: Candela
Páginas: 55
Coordinadora de la colección: Rebeca Álvarez Casal




Jorge García Torrego es escritor y periodista. Desde hace un tiempo colabora en diferentes medios culturales y pretende publicar un libro de poemas y otro de cuentos. Casi nada. Ha ganado algunos premios literarios de entre los que destaca el Premio Internacional Círculo Cultural Faroni 2008.

lunes, 24 de enero de 2011

"Niña pluma, niña nadie", de Mar Benegas. Reseña de Jorge García Torrego


Jorge García Torrego es periodista y escritor.



Niñez y esperanza
El pasado jueves 4 de noviembre se presentó en la librería Traficantes de sueños la colección de poesía Candela, de la editorial Amargord. La hornada, coordinada y presentada por Rebeca Álvarez Casal se compuso de cuatro títulos. El primero, La mujer anochecía de Ada Menéndez, el segundo Breve testimonio de una mirada de Ana Vega, en tercer lugar, Con voz en punta de Estrella Juárez y por último Niña pluma, Niña nadie, de Mar Benegas, el libro que voy a comentar a continuación.

En Niña pluma, niña nadie, podemos ver que todavía, aunque parezca imposible, queda un paraíso que salvar. Un paraíso inocente, salvaje: Afuera un mundo / un sol / queriendo atravesar ventanas. Como dice su autora Mar Benegas desde la primera página del poemario, se trata de un microcosmos brillante, pero que está amenazado: Niña pluma niña nadie: Desde la esperanza -y dolor-de la fragilidad.
Porque hay un paraíso, un territorio ajeno al nuestro que mancillamos con nuestras vidas mediocres y adultas. El mundo de la infancia. En estos poemas los niños son los protagonistas, (Los niños siempre tenemos hambre y comemos serrín o cristales) pero su protagonismo es crudo y duele. Es una llamada para que despertemos. Dividido en dos partes, Los niños y ella y ¿de donde llega?, los poemas se cargan de aires y puños. De almohadas y puñales. De niños y economías.
En la primera parte corren niños tristes, con lágrimas en los ojos y con las rodillas sucias (por eso los niños morimos de pena / es lo único que puede matarnos). Lo extraordinario está a punto de desaparecer, pende de un hilo. La infancia está a punto de colarse por el guá de las canicas. Y aunque los niños sigan apareciendo (toda la noche se llena de niños), la infancia es explotada y torturada en nuestras sociedades perfectas. Al final de esta parte aparece una niña (niña pluma / niña vuela / niña nadie) que cree en lo efímero, en la primavera, (el tiempo no la crece / ni hay verdugo / para tanta primavera) y que da esperanza. Una niña que imagina y vuela.
En la segunda parte, titulada ¿de dónde llega? la palabra se despoja de su utilitarismo y se hace ala. Instrumento para imaginar. Para ser, de nuevo, niño. O no, tal vez mar u hormigas, en definitiva: -siempre- / una ligera esperanza.
La autora, después de rebotar contra la tecnología y el cristal, a la naturaleza. Una naturaleza que brota y renace en los ojos de la poeta, una niña renacida.
y entre escombros
tocó con sus dedos
-siempre-
una ligera esperanza.


Autora: Mar Benegas
Nombre del poemario: Niña pluma, niña nadie
Editorial: Amargord
Colección: Candela
Páginas: 55
Coordinadora de la colección: Rebeca Álvarez Casal




Jorge García Torrego es escritor y periodista. Desde hace un tiempo colabora en diferentes medios culturales y pretende publicar un libro de poemas y otro de cuentos. Casi nada. Ha ganado algunos premios literarios de entre los que destaca el Premio Internacional Círculo Cultural Faroni 2008.

domingo, 23 de enero de 2011

El Grito, de Cartopiés Cartonera. Reseña de Jorge García Torrego


Jorge García Torrego es periodista y escritor.


El Grito, de Cartopiés Cartonera

Cuando la gente dice que la poesía, que el arte en general está muerto, que ya no sirve para decir cosas, siempre intento llevarles la contraria. Intento decirles que no, que la poesía y el arte siempre luchan, que están ahí, moviendo las tripas, ocultos pero presentes. Y es que la poesía combativa, la que no aguanta y tiene que salir por algún lado, al final sale. Ya sea en un bareto de Malasaña o en las calles gastadas del D.F. Pero joder, la poesía al final aparece. Tiene que aparecer.Me resisto a convertirme en el miedoso sonriente/APAGADO/que quieren los dueños/de todo.R. Israel Miranda.

El grito tiene una portada artesanal, así que esta es una de las muchas portadas posibles de El grito


Hay editoriales que no se conforman con los nombres conocidos, y quieren saborear otras fuerzas, otros sentimientos. Son editoriales pequeñas, que dejan espacio a los que empiezan. Existen editoriales que intentan publicar a gente que empieza (cangrejo pistolero, o El gaviero entren otras) pero Cartopiés Cartonera es otra cosa. Para ponernos en situación, las cartoneras empezaron a brotar en las calles de Buenos Aires, ahí donde las monedas no abundaban y las ideas había que atraparlas y atarlas a un papel en blanco. La primera cartonera se llamaba Eloísa Cartonera y nació en 2003, y desde entonces, este nuevo tipo de editorial alternativa se ha expandido como una cerilla sobre unos cartones. Los materiales son básicos, cartones, materiales reciclados, y libros baratos. Esa es la base común de las cartoneras.

Acto de presentación de El Grito 




Actualmente hay editoriales en casi todos los países latinoamericanos, y en España, junto a la sevillana Editorial ultramarina & digital, que aúna el mundo del cartón y el digital, alborota la capital una editorial revolucionaria y alegre: Cartopiés cartonera. Nacida en mayo en Lavapiés, intentan otra manera de manejar el arte, de ser consecuentes con el potente mensaje que manejan; la poesía. son autogestionados, independientes, y quieren cambiar las cosas.

Cada libro es diferente, artesanal. Colectivamente han sido pintados, cosidos y mimados por los los miembros de Cartopiés. Este segundo libro, llamado El grito, sigue a Inla-Kesh (Eres otro yo), el primer volumen de poesía que nació en esta editorial.

Pero El grito, que es el libro que nos ocupa, es un libro que llama al arte, a la sublevación de lo latente ante lo opaco y gris. Una revolución ante lo falso, lo superficial y lo manido. Porque somos Salvajes dormidos en su instinto como dice Olmo Panatta. También poetas como Max Rojo (Premio Iberoamericano de poesía Carlos Pellicer 2009) o los coordinadores del libro, Mónica Gameros y Luis Carmona, sueltan sus lenguas en estas páginas para contagiar al lector de un sentimiento puro, que surge de abajo y que pretende escurrirse por todas las calles. Como dice Luis Carmona: Si se atreve a ser él mismo/ abierto en canal/no hace falta naufragar.

Y el pasado 27 de Noviembre estalló El grito en La Nave El Clown Milenario, un local ubicado cerca del metro Oporto, al sur de Madrid. Tomá ya. Acompañados por la música del Proyecto X, se leyeron poemas como el del mexicano José A. Santos Guede que conseguía paralizar las orejas: Algún encuentro fugaz/consigue orgasmar/la monotonía cotidiana/de la madrugada. Se podía comer, se podía beber, y se podía disfrutar de un chorro de arte que te golpeaba en el pecho y te decía que aún hay esperanza. Sergio Escribano, alias Pirata, entre otros poetas lectores, nos golpeó con sus poemas y su energía: Calle, somos calle,/fuimos sombra,/fuimos nombre,/fuimos, somos y seremos/versos (besos y caricias). Dejamos sin agujas los relojes,/radicales,/somos rocas, intifada,/somos lucha, grito,/somos libres,/somos cumbres,/somos astros constelados.

El grito; compilación iberoamericana de poesía 2010.
Compiladores, Mónica Gameros y Luis Carmona.
50 páginas.




Jorge García Torrego es escritor y periodista. Desde hace un tiempo colabora en diferentes medios culturales y pretende publicar un libro de poemas y otro de cuentos. Casi nada. Ha ganado algunos premios literarios de entre los que destaca el Premio Internacional Círculo Cultural Faroni 2008.

viernes, 21 de enero de 2011

El Grito, de Cartopiés Cartonera. Reseña de Jorge García Torrego


Jorge García Torrego es periodista y escritor.


El Grito, de Cartopiés Cartonera

Cuando la gente dice que la poesía, que el arte en general está muerto, que ya no sirve para decir cosas, siempre intento llevarles la contraria. Intento decirles que no, que la poesía y el arte siempre luchan, que están ahí, moviendo las tripas, ocultos pero presentes. Y es que la poesía combativa, la que no aguanta y tiene que salir por algún lado, al final sale. Ya sea en un bareto de Malasaña o en las calles gastadas del D.F. Pero joder, la poesía al final aparece. Tiene que aparecer.Me resisto a convertirme en el miedoso sonriente/APAGADO/que quieren los dueños/de todo.R. Israel Miranda.

El grito tiene una portada artesanal, así que esta es una de las muchas portadas posibles de El grito


Hay editoriales que no se conforman con los nombres conocidos, y quieren saborear otras fuerzas, otros sentimientos. Son editoriales pequeñas, que dejan espacio a los que empiezan. Existen editoriales que intentan publicar a gente que empieza (cangrejo pistolero, o El gaviero entren otras) pero Cartopiés Cartonera es otra cosa. Para ponernos en situación, las cartoneras empezaron a brotar en las calles de Buenos Aires, ahí donde las monedas no abundaban y las ideas había que atraparlas y atarlas a un papel en blanco. La primera cartonera se llamaba Eloísa Cartonera y nació en 2003, y desde entonces, este nuevo tipo de editorial alternativa se ha expandido como una cerilla sobre unos cartones. Los materiales son básicos, cartones, materiales reciclados, y libros baratos. Esa es la base común de las cartoneras.

Acto de presentación de El Grito 




Actualmente hay editoriales en casi todos los países latinoamericanos, y en España, junto a la sevillana Editorial ultramarina & digital, que aúna el mundo del cartón y el digital, alborota la capital una editorial revolucionaria y alegre: Cartopiés cartonera. Nacida en mayo en Lavapiés, intentan otra manera de manejar el arte, de ser consecuentes con el potente mensaje que manejan; la poesía. son autogestionados, independientes, y quieren cambiar las cosas.

Cada libro es diferente, artesanal. Colectivamente han sido pintados, cosidos y mimados por los los miembros de Cartopiés. Este segundo libro, llamado El grito, sigue a Inla-Kesh (Eres otro yo), el primer volumen de poesía que nació en esta editorial.

Pero El grito, que es el libro que nos ocupa, es un libro que llama al arte, a la sublevación de lo latente ante lo opaco y gris. Una revolución ante lo falso, lo superficial y lo manido. Porque somos Salvajes dormidos en su instinto como dice Olmo Panatta. También poetas como Max Rojo (Premio Iberoamericano de poesía Carlos Pellicer 2009) o los coordinadores del libro, Mónica Gameros y Luis Carmona, sueltan sus lenguas en estas páginas para contagiar al lector de un sentimiento puro, que surge de abajo y que pretende escurrirse por todas las calles. Como dice Luis Carmona: Si se atreve a ser él mismo/ abierto en canal/no hace falta naufragar.

Y el pasado 27 de Noviembre estalló El grito en La Nave El Clown Milenario, un local ubicado cerca del metro Oporto, al sur de Madrid. Tomá ya. Acompañados por la música del Proyecto X, se leyeron poemas como el del mexicano José A. Santos Guede que conseguía paralizar las orejas: Algún encuentro fugaz/consigue orgasmar/la monotonía cotidiana/de la madrugada. Se podía comer, se podía beber, y se podía disfrutar de un chorro de arte que te golpeaba en el pecho y te decía que aún hay esperanza. Sergio Escribano, alias Pirata, entre otros poetas lectores, nos golpeó con sus poemas y su energía: Calle, somos calle,/fuimos sombra,/fuimos nombre,/fuimos, somos y seremos/versos (besos y caricias). Dejamos sin agujas los relojes,/radicales,/somos rocas, intifada,/somos lucha, grito,/somos libres,/somos cumbres,/somos astros constelados.

El grito; compilación iberoamericana de poesía 2010.
Compiladores, Mónica Gameros y Luis Carmona.
50 páginas.




Jorge García Torrego es escritor y periodista. Desde hace un tiempo colabora en diferentes medios culturales y pretende publicar un libro de poemas y otro de cuentos. Casi nada. Ha ganado algunos premios literarios de entre los que destaca el Premio Internacional Círculo Cultural Faroni 2008.

domingo, 16 de enero de 2011

"Suponiendo la cicatriz como la posibilidad de la herida". Reseña de Jorge García Torrego


Jorge García Torrego es periodista y escritor.




 
"Este libro es la hostia" pensé cuando acabé de leerlo. Después, me dije, joder, soy un poco sádico. Y es que en este libro hay oscuridad, sangre, y miedo. Pero también terrenos en semioscuridad, que ocultan secretos y que dejan pasar, tamizada, la luz, la esperanza. El otro lado, lo que queda más allá y que de vez en cuando viene más acá, es lo que perturba y fascina estas páginas escritas por Rebeca Álvarez Casal del Rey. Otro lado producto de nuestra imaginación (a veces), que empieza, en el fondo de la oscuridad y termina llegando a nuestros ojos, a nuestras manos. Suponiendo la cicatriz... tiene cuervos y oscuridades de Poe, transformaciones Kafkianas, jardines y paisajes inquietantes, incluso siniestros, que recuerdan a Baudelaire paseando en un complejo residencial estadounidense de los años 50. Casi nada.


Como dice Julieta Valero en el prólogo, los intereses y capacidades de quien mira por detrás de estas páginas cogen impulso en el duro suelo, y es por eso que estas oscuridades, estos terrenos misteriosos, fangosos, son cercanos. Quizá demasiado.

El libro está dividido en dos partes. La primera, llamada La noche de perfil, escrita a partir de los apuntes de una novela a medio escribir, comienza con Cuervo, el poema que quizá descifre mejor lo que nos quiere contar Rebeca. Hay un resto de noche junto al día que empieza/(...)Hay un resto de noche de perfil/despeinando muñecas/cerca del mediodía. La inquietud que despeina a las virginales muñecas recorre el jardín y crea mundos aparte, misteriosos y siniestros. El tema de la inacabada novela será, según la propia poeta:el peso de lo que no se habla, lo que queda oculto; lo inquietante que está, y no, presente en la vida cotidiana.

En el poema Suponiendo la ausencia, aparecen los encargados de coser el hueco que dejan los cuerpos amados (bocas diminutas muerden gangrenando el adiós.), el frío que se construye queda tras el paso de la mirada, de la presencia: Suponiendo la cicatriz como la posibilidad de la herida./Y suponiendo que la ausencia coagule rodeada de insectos.

Esta parte acaba con un poema dedicado a la tragedia de Amstetten, la historia del padre que durante 24 años encerró a su hija y la violó reiteradamente y tuvo siete niños de su captor. El poema, titulado La hija del monstruo, es oscuro, extremadamente crudo y áspero, como no podía ser de otra manera: fui, enmudecida de cemento, oruga pariendo bajo el césped.

Tras este poema empieza la segunda parte titulada Antes del aire, y aquí Álvarez Casal habla de nacimientos, de erupciones extrañas en mundos crueles y fríos. Habla de nacimientos entre lo desconocido. Y lo recién nacido, aún con trozos de nada encima, acaba huyendo de si mismo: huyes del cordón umbilical que te rodea el cuello.

Rebeca Álvarez Casal del Rey nos habla de gusanos, de crisálidas, de mujeres fatales a punto de nacer: en el rincón de la crisálida, /como un tumor aguarda/(toda odio, dientes/hambre, venganza y garfios): la bestia.

Las letras de Rebeca pesan, están llenas de misterio, de zonas en penumbra, de rincones y secretos. Los versos se muestran esquivos pero tremendamente atractivos, quizá, en algunos momentos, incluso sensuales. Una extraña belleza que apunta lejos, a un lugar más allá.

Y es que pese a llenarnos las manos de babas, de placentas y de oscuridad, se puede encontrar en estas páginas una cierta tendencia a la esperanza, como si este libro fuera una tumba, un agujero enorme donde podamos meter toda la casquería que nos oprime, que nos asusta, para que fuera, a ras de suelo, nazca algo, o flores u orugas da igual, pero que nazca y viva.




Ediciones Amargord

Jorge García Torrego es escritor y periodista. Desde hace un tiempo colabora en diferentes medios culturales y pretende publicar un libro de poemas y otro de cuentos. Casi nada. Ha ganado algunos premios literarios de entre los que destaca el Premio Internacional Círculo Cultural Faroni 2008.