martes, 5 de abril de 2011

Entrevista a Javier Calvo, autor de Soumenlinna. Antonio Guerrero

Entrevista a Javier Calvo, autor de Soumenlinna.
                                                                                   (Por Antonio Guerrero)








Javier Calvo,  nacido en Barcelona en 1973, es un autor actual que me ha causado muy buena impresión. Desde que leí su libro: Soumenlinna he sentido una gran curiosidad por conocerlo. Por suerte, y a distancia, así ha sido.  Ha tenido la amabilidad de ilustrarme respondiendo a mis preguntas, hecho que le agradezco enormemente. 
 
Han dicho de él que pertenece a la conocida “Generación Nocilla o Afterpop”, pero eso es mejor que lo aclare él mismo. Es licenciado en periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y ha cursado estudios de literatura comparada en la Universidad de Pompeu Fabra. Ha escrito libros muy interesantes como: Risas enlatadas (Literatura Mondadori, 2001), El dios reflectante (literatura Mondadori, 2003), Los ríos perdido de Londres  (Mondadori, 2005), Un mundo maravilloso (Mondadori, 2007) y Soumenlinna (Alpha Decay, 2010).  Sus libros traducidos al inglés, francés, alemán e italiano, muestran elementos del cine, de la televisión, de la novela inglesa, entre otros.  Ha demostrado que es posible la narración abierta  para desarrollar un lenguaje puro y personal.

- ¿Cómo es la vida de Javier Calvo? El día a día.
No es nada interesante, créeme. Trabajar mucho y cuidar de mi familia.
  
- ¿En qué momento surgió la literatura en tu vida y por qué?

Tampoco es una historia particularmente interesante. En mi adolescencia iba para artista visual, pero en algún momento la cosa se torció. La culpa la tuvieron ciertas lecturas: Lovecraft, Dennis Wheatley, Joan Perucho, Colin Wilson. Y un poco más adelante, Juan Benet.

- ¿Cuál es el significado de Generación Nocilla  o Afterpost desde la visión de Javier Calvo?

Me parece un ardid publicitario tramado por una serie de escritores en un momento de ostracismo o por lo menos de marginalidad editorial, y difundido originalmente por un par de periodistas. Como reacción a dicha marginalidad, esos escritores construyen su relato épico, donde España y sus instituciones literarias son el villano y la fuerza regeneradora es la narrativa posmoderna americana, en la lectura que hace de ella en aquella época Eloy Fernández, que es el mentor de la generación Afterpop. En su origen, si no me falla la memoria, el grupo lo componen Eloy Fernández, Vicente Luis Mora, Germán Sierra, Juan Francisco Ferré y Carrión. Luego esos cinco despliegan su "relato generacional", por así llamarlo, que engloba a muchos más autores. Todo esto ya le he escrito en otros lados, y no siempre se ha entendido correctamente. No es un ataque, es simplemente mi versión de la historia.



- ¿Podría hacer breve recorrido por lo más destacado de otros miembros de esa generación?

La mejor novela del grupo me parece Providence de Ferré, con diferencia. También me gusta mucho Ladrón de morfina de Mario Cuenca. El mejor escritor de relatos es Manuel Vilas, claramente. España y Aire nuestro son dos libros geniales, de una energía inexplicable. Las obras de Mercedes Cebrián y Julián Rodríguez son extraordinarias como corpus literarios excéntricos y brillantes en toda regla. El gran edificio ensayístico, por supuesto, es la obra de Eloy. La poesía la conozco menos, pero me encantan Elena Medel y varios libros de Mora.

-  La idea de límite, experimentación ¿son necesarias o superfluas en la literatura?

Todo buen escritor experimenta, desde la estética que sea, incluso desde el realismo. La verdadera experimentación es el desarrollo de un idioma propio, de una individualidad suprema. Es lo que caracteriza a los buenos escritores, en mi opinión. 

- ¿Qué justificación le da Javier Calvo a la posibilidad de hibridación de lenguajes?

No es algo que me interese demasiado ahora mismo, aunque en mis dos primeros libros usé sistemáticamente el sampleado de obras audiovisuales y otros recursos parecidos. Ahora mismo me considero inmerso en una tradición estrictamente literaria, la de la literatura oculta o no canónica. Pese a todo, en los dos últimos años estoy desarrollando una noción de liturgia literaria, que se acerca a lo que se conoce internacionalmente como "spoken word" o performance literaria.

-  Tras el inconformismo de la generación nocilla ante el exceso de simbolismo, ¿es posible un planteamiento ético del fenómeno literario? Es decir, ¿la implicación y acción social serían  buenos pilares de este fenómeno?

Personalmente, no creo que exista una literatura desprovista de ethos. Toda manifestación literaria tiene una ética, desde Manuel Vilas o Ferré hasta Rafael Chirbes o Belén Gopegui, por poner ejemplos supuestamente extremos. Toda obra relevante plantea (y resuelve) su propia implicación en el mundo. No hay ninguna "ética literaria" que me parezca mejor que otra.

-  Volviendo a lo concreto, Suomenlinna es una obra muy original. ¿Por qué pretendió Javier Calvo que la realidad fuese la metáfora de la historia y no al revés?

No creo en los relatos a los que se accede desde un manual de criptografía metafórica. No creo que la literatura se pueda "descodificar". El sentido del relato, en última instancia, siempre está oculto, en el sentido inglés de "occult", no de "hidden". De ahí la inversión. 

-  ¿De donde surgió la idea del libro y la del personaje principal?

Surgió principalmente de mi interés en el black metal noruego como sistema de creencias. Por un lado es un movimiento de vanguardia, en el sentido de que es un movimiento bárbaro, que destruye toda tradición pasada incluso la de la música metal. Por otro lado, su anticristianismo propugna un regreso a las raíces paganas de Escandinavia que resulta apasionante por varios motivos. Uno es la reinstauración del vínculo sagrado con el lugar, la patria, el bosque, etc, por oposición al cristianismo "foráneo" o impuesto. Por otro, porque permite crear una nueva mitología, una nueva estética híbrida (entre el vikingo y el zombi) y una nueva ética (el fuego como destructor de iglesias, el combate de sangre con los rivales, etc).

-  ¿Con qué personaje se siente Javier Calvo más identificado?

Con el autor, por supuesto. 

-  ¿Por qué tenía que ser allí, en Suomenlinna?

No tenía que ser exactamente allí, pero sí que el escenario tenía que reflejar el componente periférico y marginal de la cultura escandinava y del metal escandinavo. Oslo, el lugar de nacimiento del black metal, es completamente periférico respecto a todos los centros de creación musical (Londres, etc). Mirkka vive en un país (Finlandia) que a su vez es periférico dentro de Escandinavia, y en una isla suburbana que representa la periferia de Helsinki.

-  Al margen de todo esto, el libro de relatos en España ¿qué futuro tiene?  ¿Es posible una reivindicación de ese formato?

Por lo que yo sé, se publican muchos y se reivindica el formato continuamente. Hay incluso editoriales especializadas. 

-  ¿Qué medios de resistencia cuenta el libro de relatos ante los inevitables Sellers y libros digitales?

Sinceramente, no creo que el libro de relatos tenga que resistir ni defenderse de esos géneros ni formatos. El libro digital no es más que un soporte, y por tanto su aparición no es más que la irrupción de una tecnología más o menos cómoda o conveniente.  Cada libro tiene un público que es el suyo, y lo que menos importa es la cantidad de lectores. Importa que el libro llegue al lector que le corresponde naturalmente. 

-  ¿Cómo le gustaría a Javier Calvo que fuese el futuro más inmediato de la literatura Española?

No lo sé, no lo he pensado nunca. Me gusta como está, supongo.

Antonio Guerrero es Diplomado en Relaciones Laborales. (U.H.U.) y Estudiante de  Filosofía. UNED. Almería.  

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